Capítulo 9: Akala: ciudad Heahea.

A primera hora en la mañana la agenda del profesor le dio una gran sorpresa a Ash. La región de Alola estaba conformada por cuatro islas y ese día tenían planeado ir a visitar otra. El profesor contaba con un velero propio y licencia para navegar en las aguas de la región. La nave era de color blanco y tenía la forma de una H. Emocionado, Ash se puso en uno de los extremos delanteros mientras el barco andaba. Admiraba el escenario del mar de Alola con asombro. Varios Wingull volaban a la par con el velero.

–Ten cuidado Ash – Le advirtió Lillie que sujetaba su sombrero para que no saliera volando.

–¡Más rápido! – gritó el joven de Kanto.

Kukui rio a carcajadas y aceleró un poco. Lillie se preocupó por terminar en el fondo del océano a causa del espíritu aventurero de ese par. Por fortuna no hubo percances y poco después llegaron al puerto de la isla de Akala donde el profesor atracó el velero. Ash saltó y gritó con emoción llamando la atención de las personas cercanas.

–¡Tierra a la vista!

Lillie suspiró un tanto avergonzada.

–¿No es algo tarde para decir eso? – le preguntó.

–¿Huh? ¿Lo dije mal?

–¡Claro que no! ¡La tierra está a la vista! – le animó Kukui. Lillie le dirigió una mirada casi en shock por seguirle el juego hasta ese punto. Estaban tan distraídos que ninguno notó al Litten que salió de entre unas cajas y bajó del velero para perderse entre la multitud.

De acuerdo a la información dada por Rotomdex con su nueva aplicación, la ciudad Heahea era el principal destino de los turistas en Alola. Contaba con los mejores hoteles y las mejores playas. A eso se le sumaba el gran número de negocios que sacaban provecho de los visitantes: tiendas de ropa, restaurantes, recuerdos, etc. Ash podía notar a lo que se refería. El volumen de personas y el número de establecimientos era mucho mayor que en Hau'oli. Y por esa razón se sentía que había mucho menos espacio. De hecho Hau'oli era más grande que Heahea y esta última casi que no daba abasto. A lo lejos podía verse la sima de un volcán que los edificios no alcanzaban a cubrir.

Los jóvenes se fueron por su cuenta mientras Kukui iba a atender otros asuntos. Quedaron en reencontrarse en un centro comercial. El tumulto de personas era mucho. Trataban de abrirse paso. Lillie terminó tropezando accidentalmente con un hombre gordo y casi que perdió el equilibrio.

–¡Cuidado! – Ash la sujetó de la mano, ayudandola.

Lillie quería decir algo, pero Ash la condujo sin soltarla por la calle. En la siguiente cuadra entraron a una plaza abierta donde estaban múltiples negocios.

–Hay demasiadas personas aquí –Se quejó el joven – ¿A dónde se supone que vayamos con toda esta gente?

–Oh espera Ash – habló finalmente Lillie – Hay algo que definitivamente quiero comprar.

Intentó zafarse de agarre, pero alguien volvió a tropezarla. Esa vez por la espada. Instintivamente puso sus manos al frente y se sostuvo de los hombros de Ash. El chico rio por lo bajo. Lillie se separó avergonzada. No tuvo de otra que ofrecer su mano por voluntad propia para llegar más fácilmente a la tienda a la que quería ir. No fue sorpresa que estuviera llena. Hicieron saber su presencia a los que atendían y tomaron un turno. Pudieron encontrar unos asientos libres en una banca dentro del establecimiento en la tienda donde disfrutaron un momento de quietud.

– En estos lugares hasta los centros Pokémon se llenan de turistas por estas fechas–Comentó Ash soltando un suspiro.

–Eso es de esperarse… Mira Ash. Lo que quiero comprar aquí es el kit de Pokémon refresh – Lillie señaló un poster donde veía la propaganda del kit. Contaba con cepillo, un peine con motivo de Tyranitar, una toalla, un secador con motivo de Porygon y unos frascos con medicina–. Son artículos para cuidar a tu Pokémon muy populares en Alola. Ahora que tengo un Pokémon propio me dieron ganas de tenerlo.

– ¿Y qué son esos? – Ash señaló a otro poster. En ese se veía a unos chicos dándoles de comer a sus Pokémon un alimento con forma de corazón de distintos colores y patrones. Lillie soltó una risa nasal, debía esperarse que eso fuera lo que captara su interés.

–Esos son Pokebeans. Son habas propias de la región de Alola. Son un alimento muy nutritivo.

–¿Serán deliciosas?

–Eh… –La rubia duró un momento impactada. Ash veía el poster con ojitos brillantes al igual que Pikachu –Pues… por lo que escuché las personas también pueden comerlas. Aunque no es común…

–¡Quiero probarlas!

Ella volvió a suspirar. Hubo un momento de silencio. Todavía no era su turno. Ash parecía impacientarse por poder comprar el paquete de legumbres. Lillie no estaba segura sobre qué hablar. La situación se volvió incómoda.

–¿Sabes? La textura de tu mano es curiosa. Tus yemas son ásperas mientras que tus palmas suaves – la rubia se percató que eso era un tema de conversación un tanto extraño. Se avergonzó un poco viendo cómo el joven se examinaba sus manos.

–Debe ser porque usé guantes sin puntas durante mucho tiempo. De hecho este es el primer viaje en el que vengo sin unos. Pero siempre llevo una gorra que cuido tanto como a mis Pokémon. Es uno de mis principios– Ash se quitó la gorra descubriendo su pelo despeinado –. La primera gorra que usé la gané en una rifa oficial de la propaganda de la liga Pokémon de mi región. Eventualmente la cambié, pero decidí tratar todas mis gorras con el mismo aprecio. Después de todo mi mamá me las compra.

Lillie sonrió y no pudo evitar sonrojarse ¡Eso último sonó tan adorable!