Adaptación: este fic pertenece a Julie Black Lautner, a quien quiero agradecerle por dejarme adaptarlo.
Nota: nada me pertenece, es una adaptación y los personajes son S. Mayer.
Capitulo 9: Resaca compulsiva
APOV
Amanecí con un tremendo dolor de cabeza. No podía creer lo mucho que había bebido anoche. Condenadas cubalibres. Nunca debí permitir que Jasper me llevara a bailar. Bueno… la verdad no me arrepiento. Fue una noche mágica, solo hubiera preferido beber coca-cola virgen con hielo.
Me desperté en una cama grande, suave y mullida. Con un tremendo dios griego a mi lado a medio arropar y dormido. Tenía la boca ligeramente abierta y roncaba muy suave. Como un ronroneo. Se veía tan dulce. Me hizo sonreír verlo tan indefenso y tan fuerte al mismo tiempo. Estaba boca abajo. Y la sábana sólo tapaba su perfecto trasero. Bueno… ni tanto… podía verle media nalga… pero aún así era perfecto. Su cabello estaba despeinado y largo. De ese raro color rubio-dorado-oro-bronce. Era hermoso verlo. Tanto que dolía.
Me levanté y casi me voy de lado. De verdad estaba mareada. Y dolía mucho. Los recuerdos de la noche-madrugada apenas tenían relación entre sí. En la mesa de noche podía encontrar un par de aspirinas. Bingo. Encontré 4. Dejaría un par para Jazz. Había bebido más que yo. La cabeza le podía explotar. Y eso era algo que definitivamente no quería.
Fui al baño a lavarme la cara y a buscar algo de agua para tomarme las aspirinas. Me enjuagué la cara y el cuello y me tomé las pastillas. Conseguí la camisa de Jasper cuidadosamente doblada en el mesón del lavamanos. La acerqué a mi rostro y aspiré ese delicioso aroma de Jasper. La camisa olía a él. A hombre. A ese perfume que le regalaba cada vez que podía porque simplemente era su persona enfrascada. Olía a luz de sol, miel, y a hombre. Era Jasper enfrascado, ya lo dije.
No dudé más y me la puse. Tomé mis panties que estaban en el suelo y también me las puse.
Volví a la cama. Me acerqué a Jasper y comencé a besar su espalda desnuda. Acariciando su cabello. Tratando de ordenarlo dulcemente. Aunque eso era una tarea imposible. Era una causa perdida.
Jasper se removió en la cama. Apretando su bello rostro en una mueca de incomodidad.
-Jazz… despierta…-le dije al oído besándolo con cariño.-Vamos dormilón… levántate.
-Ummm… aún no Ally…-dijo tapando su cara con la almohada.
-Ven Jasper, sé que te duele la cabeza. Aquí tengo unas aspirinas.-le dije alzando el vaso en una mano y las pastillas en la otra. Ofreciéndole una considerada sonrisa de apoyo.
-Está bien. Me quiero arrancar la cabeza. No debimos beber tanto.-dijo alzándose sobre sus codos y aceptando el agua y las pastillas. Sus ojos se arrugaban en una clara muestra de dolor.
-Tienes hambre? Estaba pensando pedir algo para… cenar.-dije viendo el reloj que tenía él en la muñeca.-te parece?
-Si… no quiero salir de aquí en mil años. Me siento como vampiro.-dijo enterrando la cara en la almohada, cubriendo sus ojos del sol del crepúsculo que entraba por la ventana.
-Eres tan divertido cuando tienes resaca…-dije acercándome a la ventana y cerrando las cortinas.
-Tengo tanta hambre que me comería un alce… pide mucho café.-se sentó en la cama apoyando su cabeza en sus manos.- Pide de todo mejor…-se levantó sin importarle que estaba desnudo y desfiló hasta el baño. Dios… hasta así se veía condenadamente adorable, sensual y divertido.
Fui hasta el teléfono que estaba en la mesita del recibidor y pedí la comida. Café, un corte de carne para Jasper término medio, y uno bien cocido para mí; ensalada césar; una crema de espárragos y hongos; gambas asadas; unos tacos; enchiladas; chicken pat thai; y dos raciones de pastel de chocolate con nueces. Además de un par de coca-colas y las infaltables cervezas. También pedí una botella de cabernet sauvignon para meterlo en el refrigerador del mini bar, crema batida, fresas y cerezas, bombones de licor, y crema de maní.
Me senté en el sofá del recibidor a esperar que llegara el camarero mientras veía televisión. Afortunadamente era sábado y no tenía que preocuparme por la universidad. Los fines de semana eran los días para buscar un departamento. Pero dada la situación, consideré que tal vez a Jasper no le importaría que me quedara una semana más.
Podía escuchar el agua de la ducha. No se había molestado en cerrar la puerta. Nunca había tenido ese nivel de intimidad con alguien. Excepto Jacob… no estaba enamorada de él. Pero sí lo quería. Era complicada nuestra relación. Éramos sexualmente exclusivos y vivíamos juntos. Pero dentro de nuestra exclusividad podíamos hacer todas nuestras fantasías realidad. Esa era la base de nuestra relación, cada cosa loca que se nos pudiera ocurrir la podíamos cumplir. Porque sabíamos que el otro no nos iba a juzgar.
Tal vez fue lo mejor. Si no estaba enamorada de él, a lo mejor perdía mi tiempo. Era muy joven para enamorarme y pensar en matrimonio y todas esas cosas que no deberían existir.
Para mí el matrimonio y el compromiso y el amor era el fin del gozo.
Había sido la sentencia del final de mis padres. Renee y Charlie habían sido muy felices hasta que decidieron casarse. Por eso yo nunca me casaría. Siempre lo había dicho. Yo había nacido para ser una mujer fuerte e independiente. Para eso estudiaba Ingeniería. Siempre había sido una chica inteligente. Y sabía que era sensual y hermosa. Por eso quería usar eso a mi favor. Quería ser exitosa e independiente. No quería depender ni emocional ni económicamente de un hombre.
Los hombres sólo están para darnos placer y darnos hijos para seguir con la raza humana, decía mi amiga Rose. "Por qué crees que tienen un pene y nosotras no? Porque ese apéndice de dios es la fuente original de placer". Era verdad. Siempre pensé que si las mujeres tomaran el control del planeta, sería perfecto. Como debió haber sido desde el principio de los tiempos. Me pregunto quién fue la tonta que se enamoró y le dijo al hombre: "Gobiérname y hazme tu esclava".
A mi me encantaría ser la esclava de un hombre como Jasper. Pero sólo porque me gustaba el jueguito y la cosa. No para que decidiera por mí ni me obligara. Esa no soy yo.
Unos golpes en la puerta me distrajeron de mis pensamientos. Cuando iba a levantarme del sofá vi que un Jasper húmedo, chorreante y envuelto en un albornoz salía del baño, me hacía un gesto para que me quedara sentada mientras se dirigía a la puerta.
El camarero hizo entrar el carrito con la comida y mi dios de la sensualidad le daba una propina y cerraba la puerta.
Acercó el carrito hasta mí y se sentó a mi lado con una radiante sonrisa en su rostro. Cruzó las piernas sobre el sofá y destapó las bandejas.
-Alice te volviste loca? Quién se va a comer todo esto?.-dijo tomándose la crema de espárragos y hongos con un apetito voraz.
-Mira quien lo dice. Parece que fueras a comértelo con carrito y todo.-le acercando la ensalada y comiendo con el plato en el aire.
Cuando terminamos no lo podíamos creer. Lo habíamos devorado absolutamente todo. Quedamos felices y satisfechos. Guardé el vino, las fresas, la crema y lo demás en el refrigerador del minibar.
Tomé una toalla del armario de la habitación y me dirigí al baño. Escuché que Jasper sintonizaba el canal de noticias y se tiraba en el sillón. Aún estaba con el albornoz y descalzo. Se veía relajado y divino. No pude evitar quedarme viéndolo y sonreír ante su mueca de concentración. En ese momento volteó hacia mí y me lanzó un beso guiñándome un ojo.
-Cuando salgas de la ducha vamos a comprarnos ropa en alguna de las tiendas del hotel si?-dijo volviendo al televisor.
Caí en cuenta de que desde ayer al medio día no estábamos en el apartamento y que no teníamos más ropa que la que traíamos puesta. Bueno… no literalmente. Yo llevaba la camisa de Edward aún. Así que sí, era necesaria una compra de ropa.
-De acuerdo.
Salí del baño vestida de una vez. El vestido blanco de anoche no estaba mal. Pero quería mis jeans y mi camiseta.
Bajamos y entramos a una tienda Armani para Jasper. Compró de todo. Camisas, calcetines, ropa interior, zapatos, pantalones, perfumes y cinturones. Como si no pensara salir del hotel. No me molestaba la verdad. Jasper era genial en la cama y si por mi fuera, no lo dejara salir del cuarto.
Cuando terminamos de comprar las cosas de Jasper pedimos que las mandaran a la habitación. Yo insistí que compráramos lo de él primero.
No pude prorrogarlo más y entramos a una tienda Armani para comprar algunas cosas para mí. No traía mucho dinero, así que sólo compraría un cambio de ropa. Pero Jasper se empeñó en comprar de todo!
Jeanes, camisetas, botas, sandalias, chaquetas de cuero, vestidos de verano, y por supuesto, Jasper me hacía modelarle todo lo que él pedía. Sospechaba que Rosalie le diera clases de pucheros. Porque los hacía muy convincentes.
Salimos de la tortura de comprar ropa. Y cuando pensé que todo al fin se había terminado, Jasper me arrastró a una tienda escondida que terminó siendo un Victoria's Secret.
-Compláceme muñeca.-me dijo al oído muy sensualmente dándome una nalgada y empujándome a la tienda.
Si pensaba que Rose era una adicta a las compras, pues Jasper me dejó con el ojo cuadrado y de seis colores.
Prácticamente saqueó la tienda comprándome cosas que nunca en la vida hubiera comprado con él presente. Conjuntos de ligueros, babydolls, hilos, tangas, cacheteros, brassiers de toda clase y colores, corsés, cremas lubricantes comestibles, tangas comestibles, hasta un pequeño y diminuto vibrador que se podía camuflajear con un pendrive. Jasper parecía más que un experto.
Yo también lo era, pero en mi terreno. Látigos, esposas, cuero, botas altas. Eso era lo mío. Así que me separé un poco de él mientras decidía si gel de menta o chocolate con vainilla. Y busqué unas esposas divinas forradas en cuero rojo.
Las metí en la cesta, haciendo que él volteara a ver con curiosidad mi pequeña elección. Si estaba comprando la tienda entera y gastando una fortuna, que mas daba? Jasper era multimillonario y no le importaba darse gustos. Y a mi tampoco me importaba que me consintieran.
Los ojos se le abrieron como platos cuando vio lo que eran. Esposas de cuero rojo. Volteó a verme rápidamente con cara de sorpresa. Me mordí el labio y le sostuve la mirada fuertemente. Vi que sus pupilas se retraían de lujuria, su garganta se contraía y sus labios se curvaban en una divina sonrisa de lado.
-Paguemos esto rápido y vamos a jugar.-me dijo susurrándome al oído y mordiendo mi oreja.
Esta noche iba a ser interesante.
Se viene la acción fuerte!
Hola! Como estas, aca estamos con el capitulo numero 9 si no me equivoco!
Besos y nos leemos el miércoles!
PD: dejen comentarios
PD2: perdonen la demora es que hubo una tormenta muy fuerte y se inundo todo y estuve sin compu.
