Chapter 8: No te definas por tus límites

- Bueno caballeros, tato mujeres como hombres- dijo Zane caminando delante de los mencionados.

Marco miraba al otro moreno desde la fila junto a los caballeros… con el resto de los escuderos. Sabía que no habían quedado en "buenos términos" desde su último encuentro en "Misión compras".

Pero ni siquiera eso iba a quitarle la emoción de ese momento.

- Decidí que al ver su desempeño, sería bueno explorar distintas… circunstancias- comentó tomando varias varas de madera en su manos- para evaluar sus capacidades… ¡Atrápenlas!

El latino se las arregló para atrapar la vara a medio vuelo al igual que los otros escuderos, más, para sorpresa de todos, algunos de los caballeros no fueron capaces de hacer lo mismo.

- Veo que aún no se recuperan de las prácticas de ayer- el comentario Zane sirvió para que la mayoría de los escuderos abrieran los ojos anormalmente.

Nunca pensaron que los caballeros perderían resistencia por simple ejercicios.

O eso creyó Marco que pensaban al ver sus caras.

- En vista de esto… ¡Los escuderos harán las prácticas iniciales!- ordenó mirándolos- ¡Comiencen a correr!

- ¿Qué hace el falso escudero aquí de cualquier modo?- le escucho decir a Higgs cuando comenzaron con el entrenamiento.

- Yo evaluó a todos por igual, sin importar los sentimientos de los demás evaluados- le contestó secamente Zane a la chica.

Marco no dijo nada y siguió. Por fin comprendió el por qué los caballeros no eran capaces de seguir el ritmo de semejante entrenamiento. Pues si bien al comienzo todo parecía una simple carrera, el hecho de cargar la vara de madera había resultado en una adición de lo más extrema.

Demasiado extrema.

El peso extra, si bien no era mucho dificultaba el balance del cuerpo, lo que forzaba a la persona que la llevaba a intercambiar su peso constantemente, lo que requería una gran cantidad de fuerza y resistencia a largo plazo, y veinte vueltas son mucho tiempo para realizar esa tarea. El latino estaba semi-acostumbrado a esa clase de actividad gracias al karate, pero aun así su fuerza estaba comenzando a fallarle.

- ¿Qué pasa, cansado Díaz?- se mofó Higgs a su lado.

- ¿C-Cómo es que tú no lo estas…?- le preguntó regulando su respiración.

- Correr cargando cosas, ya sea ligeras o pesadas, es trabajo para ¡Verdaderos! Escuderos- le aseguro haciendo énfasis en "verdaderos"- alguien como tu jamás lo comprenderá.

Ese comentario le molesto de sobre manera y avanzó más a prisa, manteniendo el mismo ritmo de Higgs. Los otros escuderos no pudieron mantener su avance, al final de la carrera solo quedaban la pelirroja y él.

- Bueno, parece que me equivoque con la mayoría- Zane los miro a ambos, estaban jadeantes y respirando de manera irregular.

Más eran los únicos que había llegado el final de las treinta y cinco vueltas con las varas, ni los caballeros habían conseguido hacer esa tarea a la primera.

- Los demás escuderos pueden retirarse- les avisó a los demás quienes salieron disparados- deberían poner ese entusiasmo en el entrenamiento- suspiró negando con la cabeza antes de ver a los caballeros- Bueno, creo que la mayoría de ustedes deben tener un poco de "decepción" respecto a sus escuderos y uno debe ser la persona más orgullosa de todas- les dijo, más luego les lanzó la vara- ¡Pues no tienen derecho a ninguna de las dos!

Zane avanzó hasta quedar en frente a los caballeros y entonces les ordeno con gesto ponerse de pie. Y entonces los encaró con una pose de batalla usando la vara de madera.

- Un guerrero no siente orgullo por el mérito de otra persona… ¡En guardia!- les ordenó.

Los caballeros dudaron pero tomaron posturas, todos sujetando las varas como espadas o cuchillos. El moreno la sujetaba de dos extremos diferentes, portándola como un bastón.

- Dos chicos, de dieciséis, lograron realizar el recorrido que ustedes no a la primera, en su primer intento.

Zane atacó, en un instante dejo inmovilizados a todos los caballeros. Mientras que Marco miraba la escena fascinado por el movimiento del arma del joven, Higgs solo se quedaba en shock al ver que la elite de todo Mewni caía como moscas frente a lo que ella aseguraba, era un desconocido con suerte y conexiones.

- Descansen por hoy- les dijo a los tirados hombres y mujeres- hoy, me concentrare los escuderos que sí lograron probar su valía.

Los caballeros lo vieron frustrados, más no dijeron nada. Por su parte los dos chicos miraron al mayor acercarse, Marco sintió entre emoción y orgullo por ser de los dos parados ahí, y Higgs estaba en un estado similar, pero con el shock predominando ante todo.

- Ustedes dos- los señalo- dejen las varas, vamos a practicar algo diferente el resto del día.

Las siguientes horas fueron de escalada libre por los muros del palacio, flexiones y más carreras, incluido un poco de resistencia bajo el agua en algunas fuentes. Para cuando el entrenamiento hubo finalizado, ninguno de los dos, ni Higgs ni Marco eran capaces de sostenerse sobre sus pies.

- Bueno, bueno- Zane se acercó a ambos con unas bolsas de lo que parecía papel cocido y se las lanzó, a duras penas las atraparon, eran poco más pequeñas que sus manos- coman eso, les regresara la fuerza.

- ¿Qué comamos papel, de verdad?- se quejó la chica.

- Solo trágatelo, no hay muchas opciones- le respondió Marco haciendo lo propio.

El papel se deshizo en su boca y el contenido, aunque le dolió el golpe de dulzura que le invadió la lengua. Tragó como reflejo para no escupir y entonces sintió un calor recorrerle todo el cuerpo para después sentir toda su fuerza de regreso.

- ¡Wow!- soltó el latino levantándose- ¿Qué era eso?

- Hago la misma pregunta- Higgs se levantó al igual que él- ¡Nunca me sentí tan renovada!

- Es una bolsa de carga- les respondió- un truco que aprendí hace tiempo, con algo de magia y muchas hierbas, además de un poco de ayuda, duplica su energía, o en caso de agotamiento, la repone.

- ¡Es súper útil!- Higgs comenzó a saltar- si los caballeros tuvieran esto siempre…

- Me temo que no es opción pelirroja- la frenó Zane alzando la mano- estas solo se pueden comer una vez cada tres días, además, al final del día perderán el doble de fuerza que la normal.

- ¡¿Qué?!- preguntaron ambos adolescentes.

- Tranquilos, solo significa que dormirán mucho más profundo y quizás más tiempo- les tranquilizo- se las di para que terminen su día de hoy y descansen bien para mañana.

- ¿Para mañana?- preguntó Marco ya más relajado.

- Sí- Zane los miro a ambos- planean seguir con el entrenamiento ¿Verdad?

- ¡Por supuesto!- contestó el latino de inmediato.

Aprender de Zane iba a ser de seguro algo que no se iba a perder.

- Si el terrestre y falso escudero lo hará yo igual- aseguró Higgs con tenacidad.

- Me alegra escucharlo- Zane iba a decir algo más, pero un grito en la lejanía lo interrumpió- Bueno, me necesitan en otro lugar, así que los dejare por hoy.

- Esto será genial…- pensó Marco caminando de regresó al palacio.

- Seré sincera- Higgs avanzó hasta quedar delante de él, bloqueándole el paso- no esperaba que llegaras tan lejos.

- Lo mismo digo- le regresó cruzando los brazos.

- Pero ahora que vi que si eres capaz, aceptare que eres alguien digno de ser un medio escudero- agregó tendiéndole la mano.

- Ja, bueno, supongo que…- Marco tomó su mano recibiendo un golpe al estómago y después fue lanzado contra el suelo- ¡Higgs!

- Voy a aplastarte Díaz, que te quede claro- le aseguró marchándose.

- Eso ya lo veremos…- pensó molestó levantándose.

Por suerte podría ir con Sir. Lavado el resto del día, al fin y al cabo, Star había salido con Tom por todo el día…

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- ¡Marco!- gritó Star corriendo de un lado a otro.

Desde hace días que la princesa no podía encontrar a su escudero/mejor amigo/compañero, en las mañanas. Habían pasado ya más de cinco días desde que ella se había ido con Tom por un asunto político. Y no había conseguido ver los entrenamientos de la caballería con Marco de nuevo.

- ¡Marco ¿Dónde estás?!- volvió a gritar entrando en la habitación de su mejor amigo.

El cuarto estaba vacío. Nadie lo había visto en toda la mañana, Eclipsa ni su madre sabían algo, inclusive Hekkapoo no tenía idea de lo que hacía el moreno en ese tiempo, ni siquiera Kelly, con quien pasaba generalmente el tiempo últimamente, tenía alguna idea de lo que sucedía.

- ¿Dónde te metiste Díaz?- pensó frustrada saliendo del lugar.

- ¡Princesa!- se acercó una sirvienta a toda velocidad- l-la re-reina Moon desea verla…

Muy a su pesar, tendría que dejar de lado la búsqueda de su mejor amigo de momento.

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- ¡¿Esto es entrenamiento?!- gritó Higgs colérica.

Las últimas semanas habían subido la intensidad del entrenamiento, desde carreras con pesas y la dichosa vara de madera que ahora les pertenecía como equipo, hasta luchas de fuerza contra gerricornios tirando sogas. Todo se volvía cada vez más intenso, y, en ese momento, el escalar un risco en los bosques del Mewni, era su tarea.

La que ella consideraba estúpida, cabe decir.

- ¡Necesitan poner al límite sus capacidades si quieren mejorar!- le contestó Zane desde la cima.

Algo "justo" de los entrenamientos del moreno mayor, era que él siempre se aseguraba de realizar los entrenamientos y las tareas que los componían con ellos, siempre dejando en evidencia que era algo posible, y no realmente una clase de castigo, como aseguraba Higgs al comienzo.

- ¡Vamos Marco, ponle más ganas!

El latino gruño. Molestó, frustrado y mil cosas más. De nuevo se había expuesto que no era un Mewmano y eso lo hacía demasiado infeliz, Higgs tenía más resistencia que él, más fuerza que él, más poder que él…

En lo que respecta al físico era mejor que él.

Y eso es frustrante. Puesto que no importaba que hiciera, jamás sería capaz de superar las cosas que se le presentaran a futuro con su actual fuerza. Llego a la cima cuando Higgs ya llevaba mínimo dos minutos ahí, y se ganó varias quejas.

- Volvamos al castillo, es todo por hoy- les dijo Zane comenzando a bajar, para su suerte, por un sendero.

- ¿Ya ves que no tienes lo necesario para este tipo de vida?- le soltó con una sonrisa socarrona Higgs.

Y lo peor fue no poder responder.

Llego al palacio sin ganas de hablar con nadie, más antes de poder seguir su camino a su habitación una mano en su hombro lo detuvo.

- Ven conmigo Marco- Zane le señalo la dirección de los jardines, y aunque no tenía ánimos le hizo caso.

Caminaron hasta llegar a un área que habían dejado para Eclipsa, un pequeño rosal junto a unos tulipanes los recibieron. Zane se sentó haciendo señas para que Marco hiciera lo mismo a su lado, el latino algo reticente acató la sugerencia antes de decir palabra alguna.

- ¿Qué te paso Marco?- preguntó el mayor al cabo de unos minutos de silencio.

- ¿Ah, a que te refieres?- regresó la duda el chico con una mueca.

- Marco…- el moreno de cabello semi violeta lo miro con algo de tristeza- reconozco a alguien que siente que está en su límite cuando lo veo- sonrió con algo de melancolía antes de seguir- yo he estado ahí.

- ¿Tú, de verdad?- volvió a la ronda de preguntas el chico al comprender que no tenía caso mentir- no pareces la clase de persona que se defina por tener límites.

- Primero, no me digas "persona" es molesto- contestó Zane- segundo, todos tenemos limites Marco.

- Es molesto que los míos sean menores a los de los Mewmanos- término por decir el adolescente.

- Bueno, supongo que eso es verdad- secundó el joven adulto- pero bueno, estamos en este hoyo con sus pros y sus contras.

- Sí… ¡Espera!- Marco se levantó de golpe encarándolo de frente- ¡¿Tú eres humano?!

- Bueno… sí, actualmente- le contestó con calma- mi actual reencarnación es humana, de un multiverso diferente… pero humano al fin y al cabo.

- Debe que ser que los humanos de otros multiversos son más fuertes…

- No, en eso te equivocas- le interrumpió él riendo- de hecho, podrías decir que son más débiles.

- No lo creo- Zane asintió, asegurando que no mentía- ¿Entonces cómo eres tan… fuerte?

- Entrenamiento- le respondió con seriedad levantándose- Marco… ¿Sabes cuál es la mejor cualidad del ser humano?- el chico pensó, pero no fue capaz de contestar- es su adaptabilidad.

- ¿A-adaptabilidad?- repitió confundido.

- Sí… veras Marco- Zane levanto el brazo y al retirar la manga del abrigo que llevaba mostro incontables cortaduras y varias cicatrices, todas recuperadas- los seres humanos somos débiles, siempre lo hemos sido… pero podemos hacernos más fuertes.

- Todos pueden hacerse más fuertes.

- Sí, pero no como nosotros- Zane se volvió a cubrir- veras, cuando un Mewmano sufre un ataque de veneno y sobrevive, si caen de nuevo ante el veneno será la misma situación- Zane tomó una de las flores del lugar- se marchitan con cada golpe.

- ¿Y eso que?- preguntó Marco viendo la flor- es lo normal…

- Ahí te equivocas- el mayor se acercó hasta él- los seres humanos, por otro lado, al tomar un veneno y sobrevivir Marco, se hacen más fuertes, porque cada dosis hace efecto en nuestro sistema inmunológico- agregó- mientras más se expone a un veneno, mejor se vuelve su resistencia.

- ¡Bien! Podemos hacernos fuertes mientras tomemos veneno todos los días- se mofó el adolescente.

- Marco…- suspiró dándole un golpe en la cabeza.

- ¡Hey!

- No entiendes a lo que me refiero- Zane camino hasta una piedra, de casi el doble de su tamaño- los seres humanos somos seres que crecemos mientras más nos esforcemos y más en contra tengamos las circunstancias…

Zane respiró profundamente, tomó postura, una muy similar a la suya propia, más sus brazos estaban a nivel de las costillas, la izquierda con la palma hacia arriba y la derecha hacía abajo, sus pies estaban al ancho de sus codos. Aun sin liberar el aliento movió el cuerpo para golpear y justo al segundo del impacto libero su respiración, el simple toque de su puño causo una grieta que segundos después destrozo la roca en cientos de pedazos.

- ¿Q-Qué…?- se escapó de la boca de marco al mismo tiempo que el aire lo abandonaba.

- Este Marco- comenzó a decir girándose para verlo- es el poder de un humano llevado a sus límites… uno que superó esos límites.

Hubo silencio un par de minutos, un lapso en el que Marco se acercó y notó las piedras quebradas, las sujeto entre sus manos, y comenzó a creer que había usado magia, pero no vio ningún indicio de eso, y no creía que fuera a mentirle de ese modo.

- ¿Po-Podría yo… romper mis limites así?- preguntó al fin de unos minutos y de haber revisado todo con cuidado.

- Marco- Zane sonrió antes de palmearle la espalda- va a dolerte a horrores.

- Creo que valdrá la pena- contestó con una sonrisa.

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- ¡¿Qué quieres decir con que no podemos buscar a Meteora?!

Ese gritó no había venido de una sola persona, sino de dos, la reina ancestral Eclipsa y la actual princesa de Mewni Star. Moon reprimió un grito frustrado al ver como las dos estaban a punto de comenzar un berrinche.

- Me temo que nuestro poder no nos deja buscarla más allá del territorio de Mewni- contestó sin ganas.

- ¡¿Pero por qué?!- gritó únicamente la rubia.

- No tenemos la autoridad Star- contestó la reina- me temó que ha habido situaciones extrañas ocurriendo en los territorios de las otras familias nobles de Mewni, además de áreas lejanas en otras dimensiones… todos los monarcas y dirigentes tiene sus territorios en estado de alerta.

- ¡Eso es solo una razón más para buscar a Meteora ya mismo Moon!- habló esta vez Eclipsa- ¡Si alguien más llega encontrarla no sabemos que podrán hacerle!

- ¡Pero no podemos invadir otros territorios Eclipsa!- rebatió la de cabello azul grisáceo- ¡Eso sería igual a declarar la guerra!

La monarca suspiró igual de frustrada que las otras dos. En verdad, se sentía tan molesta con la situación como ellas, pero no podía hacer nada, tenía tantas obligaciones con su reino como con su familia, quizás más, y la simple idea de mandar a un equipo significaba romper las reglas de los territorios con otros dirigentes de dimensiones, países y hasta alianzas.

- Hasta que no nos respondan sobre si tenemos el permiso de ir o no, me temo que estamos limitadas a buscarle en Mewni- fue lo único que dijo.

- Si Meteora estuviese en Mewni ya lo sabríamos- le soltó con molestia Star.

- Bien Moon, entonces déjame salir del palacio para buscarla- "pidió" Eclipsa, ganándose miradas preocupadas de los guardias y de la misma Moon.

- Sabes que no puedes hacer eso…

- ¡¿Entonces qué puedo hacer?!- gritó con los ojos cristalinos- ¡Mi hija puede estar ahí afuera, en peligro ¿Y tú quieres que me quede aquí? Debes estar de broma!

La mujer ancestral se marchó, dejando a Star y Moon sorprendidas por su falta de compostura. Más a ella no le interesaba, no iba quedarse ahí. Nunca fue una "niña buena" y no iba a comenzar en ese momento. Corrió buscando a Zane, sin resultados ¿Dónde se metía cuando más lo necesitaba?

- Eclipsa… ¿Qué paso?- hablando del demonio.

- Zane, necesito tu ayuda- le dijo arrastrándolo por un pasillo.

- Claro ¿En qué?- preguntó dejándose llevar.

La reina de la obscuridad se detuvo junto a un cuadro de un pasillo vacío, toco tres veces la pared a un lateral y luego dicho cuadro se desplazó mostrando un pasaje, Zane abrió los ojos más de lo normal y miro a la mujer, quien ya tenía sus ojos en él.

- ¿Así que vamos a romper las reglas de nuevo, como los viejos tiempos?- preguntó con un suspiro resignado.

- Puedes negarte si quieres mantenerte en tus límites- le contestó.

- Nunca nos definimos por nuestros límites ¿Verdad?- replicó pasando- ¿Vas a venir?

La mujer sonrió antes de ir detrás de su amigo, dejando como único testigo el cuadro cerrándose a sus espaldas.