Estoy soñando o ya estoy Muerto y este es el Paraíso
Que distinta se veía la ciudad esta noche, todo era tan distinto. Recordaba aquella vez que salio a caminar solo, aquella vez que estaba solo y que por algún motivo termino en las afueras de la casa de ella. Y ahora en esa habitación, en la cama se encontraba la razón tanto de sus lágrimas como de sus alegrías.
Se había despertado creyendo que todo lo había soñado, pero cuando sintió el calido cuerpo de su bombón dormido a su lado le basto solo mirarla a ella y a la escena de la habitación para darse cuenta de que no había sido ningún sueño. La ropa tirada alrededor de la cama, las sabanas enredadas alrededor de los dos, su cabello suelto. Cuando se levanto para ponerse la ropa interior y asomarse por la ventana, lo hizo con suma precaución de no despertarla. Se veía tan linda, jamás se hubiera imaginado tenerla así. Y ahora mirando por la ventana pensaba, y recordaba y por mas que lo veía no lo creía. Era demasiado bueno y le daba miedo que en cualquier momento esto fuera a desaparecer como una ilusión. Y ahora ¿que pasaría?, ¿que seria eso que ella le estaba ocultando? No importaba mucho el confiaba en ella, ahora lo que el tenia que hacer era ocultar que ya la había encontrado.
Hundido en sus pensamientos no se dio cuenta de que ella ya se había despertado, Serena se levanto buscándolo para encontrarlo cerca de la ventana, lo miro un rato ya que la luz de la luna iluminaba su torso desnudo y el se veía inimaginablemente guapo, con el cabello suelto despeinado era como siempre lo había soñado. Tomo las sabanas y las enredo a su alrededor para levantarse, y con el sonido de las sabanas el volteo a mirarla.
"Bombón no te levantes" dijo Seiya dirigiéndose hacia ella
"No espera ahí quédate me gusta como te vez" contesto Serena sin vacilar, Seiya solo se sonrojo un poco pero cuando la vio acercarse a la ventana iluminada por la luna se quedo boquiabierto, se veía como una hada o un personaje sacado de un cuento fantástico, el color blanco de las sabanas, su piel y su hermoso cabello suelto, le daban un aspecto increíblemente bello.
"¿Que tanto miras?" pregunto Serena al darse cuenta de cómo la observaba, mientras se acercaba mas a la ventana
"Yo… te miro a ti, en lo hermosa que te vez, no creí que pudieras ser mas hermosa de lo que ya creía pero al parecer me equivoque…"contesto Seiya tomándola de la cintura una vez que ella ya se había acercado lo suficiente.
Serena se recargo en su pecho escondiendo como se sonrojaba por las palabras que le acababan de decir pero por otro lado quería sentir el calor de Seiya, se quedaron un rato así abrazados, hasta que Seiya noto una pequeña mancha roja en la sabana. Alejo un poco a Serena y levanto su rostro tomándolo de la barbilla. "¿Estas bien bombón?, de verdad ¿no te duele nada?" pregunto preocupado.
Serena lo miro y después se dio cuenta a lo que ser refería, pero aun así lo miro y sonrió, "Siendo sinceros tengo un ligero cólico pero, aun así nunca había estado mejor, la verdad es maravilloso todo, pareciera que estoy soñando" contesto Serena
"Oye bombón ese es mi línea… probablemente estoy soñando o en algún momento he muerto y estoy en el paraíso, por que sinceramente no termino de creer que me ames tanto como yo te amo y sin embargo es tan real que no le encuentro otra explicación mas que el hecho de que esta es la realidad"
"Tonto, no digas esas cosas no podrías estar muerto no lo permitiría sin haberte dicho todo lo que siento y sin haber vivido nuestras vidas juntos, así que no aun no puedes estar muerto"
"Nuestras vidas juntos? Me agrada mucho como suena eso, pero antes no deberías decirme como será esa vida? Bombón dime de una vez que estas planeando…."
"Déjame platicar primero con las chicas temprano por la mañana, de todas maneras te vas a enterar eres parte de lo que va a pasar pero todo tiene que estar perfecto antes de que pase" contesto Serena
"Ok entiendo, porque no regresamos a la cama y descansamos un poco aun no puedo creer que puedo dormir a tu lado" sugirió Seiya con una tierna sonrisa.
Así la noche transcurrió tranquila, al menos para ellos dos.
