Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

Hola de nuevo, paso a dejar otro capítulo esperando que sea de su agrado, nos leeremos pronto, gracias por sus reviews, follows y favs, significan mucho.


Capítulo 09: Cena.

Lily aventó sus cosas al asiento y se giró hasta el hombre que estaba detrás de ella con un rostro impasible, su cabello volvía a ser azul eléctrico, y sus ojos estaban un poco azules.

—No lo vuelvas a siquiera a mencionar ¿lo entiendes? –lo acusó.

—No sé de qué me hables –se excusó.

—La estupidez que le dijiste a Goyle, eso, de eso estoy hablando, Edward, ni se te ocurra decirlo de nuevo, de él o de cualquier otro.

— ¿Por qué no? ¿Te asusta que tu novio escuche que le gustas a alguien más? Porque puede pasar ¿si lo comprendes?

—Yo no le gusto a Goyle ¿bien? Él sólo quiere demostrar que es el mejor Auror de esta generación, y si en el trayecto me destroza, mejor para él, pero no es amor, no es atracción, sólo son ganas de volverse mi mago tenebroso personal, sólo eso.

—Creo que le atraes demasiado, para ser honesto.

—Claro ¿y si fuera cierto? ¿Qué tendría que decirle? Siento que el estúpido profesor Lupin te animara, pero tengo novio, un buen y gran novio y no pienso dejarlo, porque estoy realmente considerando irme a vivir con él ¿Cómo me dejaría eso? –Negó –no vuelvas, en serio, no vuelvas a colocarme en una situación así, Edward, porque no quiero que Jarvis tenga razón sobre ti, no en eso.

Se alejó rumbo a su habitación, después de unos minutos escuchó la ducha, suspiró, Lily tenía últimamente la facilidad de provocarlo y exasperarlo, quería sin duda tener la misma confianza de años atrás para darle unas buenas nalgadas.

Se detuvo más de lo que pensó en el escote de la pelirroja, incluso más que en sus piernas desnudas, llevaba una falda a mitad del muslo de color marrón, y una playera blanca de cuello redondo, que dejaba a la vista sus pechos.

—Tus hermanos y tu padre llegaron de una misión hace unas horas –le informó.

—Bien –contestó seria, se puso su chaqueta y entró a la chimenea –te veré en la cena, supongo.

Sonrió ante la sonrisa de Lily, ella era incapaz de enfadarse por mucho tiempo con quien fuera, y eso le encantaba de ella, a veces era como una niña pequeña.

La chimenea volvió a la vida unos minutos después, dejando paso a James Sirius Potter, que venía con una cara de flojera, se dejó caer sobre el sofá frente a Teddy.

—Vaya, se ve más orden, sí que ayuda que Lily viva aquí ¿he? –elevó una ceja.

—Eres el peor amigo del mundo, te he enviado miles de lechuzas –gruñó.

—Sí, así que mi hermanita está saliendo con el idiota de Jarvis Whisp ¿Y? –se llevó las manos a la nuca y subió los pies a la mesa de centro.

— ¿Cómo qué y? –Frunció el ceño enfadado –te estoy diciendo que sale con tu enemigo y reaccionas así.

—Teddy, mi rivalidad con Jarvis terminó cuando dejé de enfrentarme contra él en el Quidditch en el colegio, incluso papá está feliz de que Lily por fin encontrara un chico con quien salir –se encogió de hombros.

—Eres bastante mal amigo, incluso Malfoy está más preocupado que tú.

— ¿Dónde está Lily? –interrogó.

—Salió, no me dijo a donde ni con quien –se encogió de hombros.

—Papá está contento, al menos sirves para pasar información sobre lo que hace –se burló –agradezco que por obviedad, no pudiese enviarnos a nosotros a la Academia –admitió.

—Sí, pues Scorpius y yo no estamos muy alegres por eso –bramó.

—Sé porque estás tan furioso, Teddy, pero esperé hasta volver para contestarte tus notas.

— ¿Qué? –preguntó con el ceño fruncido.

—Te gusta Lily ¿verdad?

—Claro que no ¿cómo puedes decir eso?

—Porque es cierto, por eso estás tan enfadado de que te tocara la Academia ¿no? –se burló –porque no la quieres cerca, te gusta mi hermana, no voy a juzgarte, ni siquiera porque salgas con mi prima y estés por casarte con ella.

—No, no me gusta –se negó.

—Teddy, creo que todos lo sabemos menos tú, posiblemente Vic también lo sospeche, no tiene nada de malo que te guste Lily, es bonita, no una belleza, pero es bonita y divertida, cuando no está diciéndote todo lo que leyó en los malditos libros, y de todos, tú eras el único que disfrutaba pasar tiempo con ella, el que siempre la animaba, cuando nosotros nos burlábamos de ella, tú siempre le decías cosas bonitas, le decías que se veía hermosa después de levantarse cuando es completamente falso, sólo un hombre enamorado le diría eso, o alguien intentando llevársela a la cama, y créeme, si Whisp se te adelantó, no es culpa de nadie, salvo tuya.

—Amo a Victoire –contestó.

—No sólo vas a arruinar tu vida si sigues insistiendo en esa mentira, Teddy, sino también la de Victoire, y puede que Vic sea fastidiosa hasta la médula, pero es mi prima, y es genial, cuando deja de lado su obsesión por jugar para los Cannons.

—Ella me ama.

—Pero tú no, al parecer Lily ha dado ese paso, y ha dejado de gustarte para ser la dueña del metamorfomago corazón.

—Idiota –negó.

—Te veré en la cena.

—Claro –sonrió.

—Piensa sobre lo que te dije, y aclara la guirnalda de luces en tu cabeza, que sólo es porque Lily sale con alguien, y no eres tú –se burló.

Teddy suspiró, se talló el rostro ¿cómo era posible que James lo conociera tan bien? Era la primera persona que sugería que Lily le gustaba, y es que estaba en todo lo cierto, Lily lo volvía loco, y era complicado cuando le provocaba al grado de querer besarla hasta dejarle inconsciente por la pérdida de oxígeno.

Cuando llegó a la casa de los Potter, Lily ya estaba ahí, y para su enfado, junto a Jarvis Whisp.

—Buenas noches –saludó.

—Teddy –saludó Ginny –me encanta que pudieses venir –sonrió –ven, ayúdame con esto.

—Claro –sonrió y avanzó, iba a demostrarle a Whisp que la familia de Lily lo prefería a él.

Después de que terminara de servir las cosas, por fin se sentaron, él frente a Lily, por elección de James.

—Mi abuelo está fascinado por que escribiera el prólogo de su libro –aduló Jarvis.

—En realidad no lo hubiese hecho, deberías decirle que deje a Malfoy fuera de sus planes, eso arruinará muchas cosas para sus negocios.

—Lo sabe, pero han tenido buenos negocios, sólo por eso no huye –bromeó.

—Debería hacerlo.

—Mamá –pidió Lily –creo que no deberías hablar mal del señor Malfoy.

—Scorpius no vino, cariño –se burló.

—No importa –contestó.

—Bien, no hablaré mal de él –frunció el ceño.

—Esto es delicioso –cambió de tema Jarvis –Edward no mintió con eso de que cocina fantástico, señora Potter.

—Bueno, Teddy es mi consentido –admitió frente a sus hijos haciendo que los tres hijos Potter pusieran cara de sorpresa –es como un hijo para Harry y para mí, y siempre ha sido un ejemplo a seguir, lástima que ninguno de los tres le siguiera.

—Me tranquiliza que sea como un hijo solamente –comentó Jarvis –ya sabe, otra clase de modelos es complicado de igualar, así que posiblemente pudiese ser su yerno favorito –sonrió.

—No seas tonto –sonrió Lily –eres el único –lo besó y rió.

—Cierto –admitió –me quitaré esa preocupación –sonrió y elevó una ceja en dirección a Teddy.

—Pero la verdad, si tuviese que elegir, preferiría que el tipo que salga con mi hermana, sea un poco parecido al buen Ted –contestó James interviniendo por primera vez –míralo, es guapo –sonrió –un Auror estupendo, ha salvado la vida de papá, la mía y la del inútil de Albus muchas veces, escribía su nombre a los tres días de nacido sin equivocarse, y Lily estaba enamorada de él cuando era una niña.

—Eso no es cierto –contestó Lily.

— ¿No es guapo? –lo señaló.

—Claro que es guapo, pero…

— ¿No escribía su nombre a los tres días sin equivocarse?

—Bromeamos sobre eso pero…

—No estabas enamorada de él, sigues enamorada.

—Claro que no –frunció el ceño –él fue mi mejor amigo y sólo eso, pero ahora mi mejor amigo es Scorpius, y sí, Albus, ya sé que es tu mejor amigo también.

—Bueno, comenzaré a preocuparme con eso de que duermes con todos tus mejores amigos –observó a Teddy.

—Jarvis –lo observó suplicante.

—Lo siento, tienes razón, no es el momento –la besó.

Lily dejó que sus padres hablaran con Jarvis, aunque estaba junto a él, prefirió que él hablara solo y no interrumpirlo a mitad de cada frase, después de todo, Jarvis era un chico agradable y divertido, se estaba llevando a los bolsillos a sus padres, y eso le agradaba, la mirada recelosa de Harry Potter ya estaba relajada, incluso miró a su hija y sonrió en aprobación por el novio formal que tenía.

—Le propuse a Lily que se mudara conmigo –admitió Jarvis.

— ¿En serio? Lily no ha comentado nada –soltó Ginny observando a su hija.

—Bueno, lo he propuesto, ella no ha aceptado, y la verdad comienzo a preguntarme la razón por la que se niega a salir de ese apartamento tan pequeño.

—No te ofendas, Jarvis, pero no te conocemos, así que mi hija va por el mismo camino que su padre y sus hermanos –sonrió Harry –hasta que no tenga una idea clara, supongo que no irá a vivir a otro lado.

—Ya hemos discutido a decir verdad, señor Potter, lo he hablado incluso con Scorpius, porque al parecer parece peor que encantamiento de protección, siempre alrededor de Lily y lo que pueda pasarle, tal vez por referencias pasadas –observó a James –no tengan una buena impresión de mí, pero considero que todos nos enamoramos en algún momento, y aunque sé que es muy pronto tal vez para llamarle amor, lo que siento por Lily es algo intenso, y he pensado esperar el tiempo prudente, pero en mis planes está proponerle matrimonio.

—Jarvis –pidió Lily.

—Es la verdad, y también lo he hablado contigo, si lo que quieres es que esperemos a que termines la Academia no tengo ningún problema, no voy a pedirte que abandones lo que amas.

—Vaya, esto es… apresurado, ciertamente –sonrió Ginny –el matrimonio es algo completamente serio, eres la primera relación que Lily tiene y bueno –observó a Harry –posiblemente deberías tomar esto de forma más lenta.

—Yo no tengo inconveniente, señora Potter, ya lo he dicho, pretendo esperar el tiempo que Lily necesite.

—Eres muy considerado –sonrió.

James rodeó el cuello de Teddy, su cabello comenzaba a ir de un lado a otro con sólo escuchar a Jarvis hablar de los planes que ya tenía con Lily.

—Teddy guirnalda de luces Lupin –bromeó el chico –te diré una cosa, hermano, que cambies el color de tu cabello por frustración, es inútil, lo que deberías hacer es terminar con Vic, y si en realidad te interesa Lily, hacer algo al respecto.

— ¿Qué es hacer algo al respecto? –lo observó serio.

—Eso –lo señaló –considerar hacer algo al respecto, ya es hacer algo al respecto –sonrió –pero primero tienes que solucionar tu situación emocional, y después, cuando seas un hombre libre, quitarle a Lily.

—Sí bueno –se quejó Lily –no era lo que tenía planeado –se quedó de pie junto a James.

— ¿Y qué tenías en mente, hermanita?

—Una cena familiar, mi novio siendo sencillamente encantador como siempre, no informándole a mis padres nuestros planes.

Sus –repitió Teddy.

—Sí, nuestros planes –se encogió de hombros –Jarvis me dijo algo que sin duda es muy cierto.

— ¿Y qué dijo el brillante buscador? –frunció el ceño Teddy.

—Que seguir viviendo en tu apartamento no es lo correcto.

— ¿Por qué no lo es? –frunció el ceño.

—Por qué no –contestó.

—Esa no es una respuesta coherente, Lily –soltó Teddy.

—Sí, Lily, contesta por qué –repitió James aguantándose la risa y después de que su hermana lo asesinara con la mirada, se alejó de ellos, dejándolos discutir a placer.

—Porque eres mi profesor –contestó –y no es correcto que vivamos bajo el mismo techo, quiero terminar la Academia y si es con altos honores, mejor para mí.

— ¿Y yo en que interfiero en eso? –se acercó a ella.

—Todos me odian en la Academia ¿lo recuerdas? Buscan cualquier pretexto para justificar que sea parte de ellos, y si se llegaran a enterar de que vivimos juntos –negó.

— ¿Qué? –indagó.

—No quiero que piensen que me he acostado contigo, si consigo notas altas inclusive en tu clase, ellos pensarán que sólo las he obtenido porque me acosté contigo.

— ¿Tan desagradable es la idea? –Frunció el ceño –no soy el mejor buscador del mundo, lo sé…

— ¿Qué? –la pelirroja lo observó sin comprender –no quiero que los demás piensen que no tengo talento, y que lo mejor que puedo hacer, es seducir a mi profesor, que la única razón por las que puedo obtener una buena nota, es porque acosté contigo, no quiero que eso pase.

—Así que esa es la razón por la cual te quieres mudar con tu novio.

—No –admitió –pero no tengo porque darte explicaciones, no eres mi papá, no eres mi hermano, no…

—No soy nadie para ti –completó y se alejó sin esperar más explicaciones.

Jarvis no tardó en acercarse a ellos en el momento en que notó que hablaban alejados de los demás, le sonrió amable a Teddy y de inmediato sus brazos se enrollaron en Lily y la besó, como marcando su territorio.

—Tus padres son encantadores, y ha sido bueno que esto fuera de improviso, porque mi abuelo se hubiese hecho presente y hubiese hablado con tus padres sobre la fecha de la boda.

—Cuando termine la Academia, posiblemente podamos hablar de eso, Jarv.

—Lo sé, pero hay que tener en mente que mi abuelo está igual de loco que yo, así que insistirá cada que vayas a la casa a comer.

—Cierto, posiblemente salga después de un comentario de Quidditch y lo mucho que odia a los Cannons.

—Nunca se aburre ¿cierto, Edward? Pero así son los abuelos.

—Hablando de abuelos ¿cómo está Andrómeda? –indagó Lily.

—Ella no está loca como yo, supongo que bien, pero no creo que te interese la salud de mi abuela –se alejó de ellos.

—Sí que tiene mal genio, ahora entiendo porque dices que le temen en la Academia.

—Su mal genio es compensado con sus buenas habilidades como Auror y profesor.

—Suena genial, recuerdo sino mal, que era jugador de Quidditch en el colegio, deberíamos jugar por diversión.

—Jarvis –pidió.

—No hoy, es bastante noche para principiantes, cariño, no es como si quisiera que Edward o tus hermanos se mataran –la besó.

oOo

Lily entró al caos mundial, los primeros exámenes acababan de empezar hacia dos días, la temporada de Quidditch estaba en el mejor momento, los pedidos de los Chudley Cannons estaban por las nubes y realmente creía que se volvería loca.

Llegó al apartamento completamente agotada, tanto física como mental, se dejó caer en el sofá junto a Teddy, ya que no tenía ni siquiera ganas de caminar un poco más para sentarse en el sofá frente a él, se recargó conscientemente en él y echó la cabeza hacia atrás, él bajó la vista completamente extrañado.

—Sé que esto va en contra de toda regla, pero tomando en cuenta que tu cuñada robó a mi mejor amigo, y que mis días en el trabajo se han vuelto un caos y un mar de lechuzas, necesito a alguien.

— ¿Por qué no tu novio? –interrogó enfadado.

—Porque quiero que alguien me vea como una bola de pelos naranjas y considere que acariciar mi cabeza sea como acariciar a un gato huraño y no un previo al sexo –soltó –Scorpius siempre dice que cuando tengo un mal día en la Academia y en el trabajo, me veo más como un gato huraño esponjado, te haré panqués –sujetó su mano y la puso en su cabeza.

—Bien, pero le dirás a Ginny que los haga –soltó y Lily levantó la vista hasta él, esa clase de miradas enfadadas de Lily, que realmente la hacían lucir como un gato enfurecido –o los harás tú, no importa –movió sus dedos en el cuero cabelludo de Lily, su cabello seguía siendo suave, ella se acomodó, realmente seguía con muchos viejos hábitos, pero ahora quien parecía satisfacer esos viejos placeres era Scorpius.

Lily solía acostarse contra su pecho mientras él acariciaba su cabello, y podían pasar horas así, pero habían pasado tres años desde que él había hecho algo similar con ella.

—Deberías irte a la cama –le sugirió Teddy cuando la respiración de ella se comenzó a volver más regular.

—Tú continua –balbuceó –había olvidado que eres mejor que Scorpius en esto –se giró hasta él y el rostro de Lily quedó en su hombro derecho.

Teddy se levantó contra su voluntad cuando tocaron la puerta y supo quién era, así que era mejor evitarse a sí mismo problemas con Lily, y evitarle a ella problemas con el idiota de su novio, la acomodó tranquilamente sobre el sofá, como si jamás hubiese estado él ahí y fue hasta la puerta, fingiendo que venía de su habitación, y no del sofá.

—Buenas tardes, Edward –saludó Jarvis –Lily ¿se encuentra?

—Sí –contestó –dormida en ese sofá –señaló con la cabeza y se alejó.

—Gracias –Jarvis sonrió en cuanto la vio, el cabello de Lily parecía un nido de pájaros en ese momento –hola Lils –saludó en su oído ante la mirada de Teddy.

—Son 230 lechuzas –balbuceo la pelirroja.

—Las he contado todas y faltan sesenta ¿es acaso que no te has fijado?

— ¡Faltan 60 lechuzas! –se levantó apresurada y observó el rostro divertido de su novio ante su reacción.

—Luces encantadora –la besó.

—La próxima vez que bromees sobre qué extravíe a mis lechuzas, será la última vez que tendrás ojos –le sonrió.

—Lo siento, fui incapaz de bromear con eso, se lo mucho que te encanta tener todo organizado, Lily Potter jamás pierde una lechuza a su cargo.

—No en mi turno –entrecerró los ojos y después rió divertida –y ¿Qué haces aquí?

—Ya sé que estás en exámenes, Scorpius me lo dijo, pero quiero que el fin de semana vayamos a algún lugar, para que te distraigas, le envié una lechuza a tus padres, invitándolos también.

—Relajación y padres no se llevan, Jarv –se quejó.

—Puedes aprovechar a tus hermanos para algo de conocimiento aplicado.

—Eres un listillo –lo besó.

—Que sea un jugador de Quidditch no significa que sea un idiota –se burló –aunque parezcan sinónimos –observó sobre su hombro a Teddy.

—Hola Teddy –le sonrió Lily al darse cuenta de que estaba ahí.

—Hola –contestó.

Teddy fue hasta la lechuza que ululo enfurecida, le quitó el paquete y se marchó sin más, él fue hasta Lily y le entregó el paquete, aprovechó para sentarse frente a ellos.

—Mira –sonrió –un tal Jarvis Whisp me está enviando cosas –sonrió.

—Sí, suena como un gran tipo, no lo sé, deberías salir con él ¿Qué opinas?

—Espera, ya salgo con él –se burló y frunció el ceño.

—Ábrelo, y dime qué opinas –sonrió.

Lily sonrió, había estado tan agitada en el trabajo, que ni siquiera notó en qué momento se había enviado esto ella sola, reconoció a la lechuza en cuanto la vio, pero no quiso decir nada, porque no quería que Teddy sospechara.

—No te hubieses molestado, Jarv –lo besó.

—Compórtate, no quiero que tu compañero de apartamento nos vea apasionados.

—Me voy –se puso de pie Teddy.

La visita de Jarvis no fue tan prolongada, para fortuna de Teddy, pero aun así, en cuanto él se marchó, Lily fue a su habitación, y no volvió a verla hasta su clase el día siguiente.

—Profesor, me pregunto qué tan malos serán sus exámenes, el del profesor Malfoy fue de miedo –soltó Sarah y Teddy la observó serio.

—No voy a decirles cómo será su examen –contestó serio –pero les diré que no será de miedo, eso lo guardaré para el examen final.

—Eso quiere decir que será tan sencillo como para que Potter lo pase.

—Posiblemente –admitió James detrás de Teddy y las chicas sonrieron.

—Para éste examen vinieron algunos de los que si hacen bien las cosas, en un futuro próximo, serán sus compañeros –informó Teddy –no todos los Aurores somos engreídos y petulantes, ese sólo es James Potter –lo golpeó en el hombro y sonrió divertido, dejando a la mayoría de sus alumnos sorprendidos.

—Vaya, vaya, veo que aquí hay más disciplina que en mis épocas, eso es bueno, la necesitarán cuando salgan, ahora –se giró a sus alumnos –tú, tú, y tú –señaló a Goyle, Smith y Carter –seré quien los examine.

A Lily le tocó presentar su examen con uno de los Aurores que jamás había visto en su vida, y le era extraño, porque si no los conocía, al menos había escuchado de él, pero no, no era el caso.

El Auror a cargo de ayudar a Teddy a evaluarlos la observó como si no diera crédito alguno a lo que ella acababa de decir y hacer, sus compañeros le dijeron al Auror que era normal, que para llevar el apellido Potter, se había quedado por lo bajo de los estándares, y fue cuando el hombre comenzó una larga charla de lo buen Auror que era su padre, y no conforme con eso, sus hermanos iban por el buen camino para convertirse en excelentes miembros del Departamento, y su tío, no olvidar a su tío Ron, que junto a su padre, eran el mejor dúo, Lily comenzaba a creer que eran más alabanzas que nada, si, bien, ellos eran buenos y ella era mala, pero no los hacía perfectos en todo.

—Procuraré que si me toca ayudar de nuevo, Ted, no elegir a la hija de Potter –le entregó sus notas y Teddy las revisó de inmediato.

—Su nota es buena –lo observó incrédulo.

—Por supuesto que su nota es buena, es la hija de Potter.

—No, espera, quiero que la califiques como si no lo fuera…

—Es que no lo entiendes, no la califiqué sólo por quién es su padre, sino por lo que su padre le heredo, a pesar de que casi me mata con su Expelliarmus, acató todas las reglas, siguió todos los pasos que se le dijeron, y su desempeño fue un tanto inestable, pero a pesar de todo eso, merece la calificación.

—Espero que realmente la merezca –observó de nuevo la nota.

—Puedes hacer tú mismo el examen si no me crees.

—Bien –aceptó.

Teddy observó las calificaciones de Scorpius, las notas de Lily incluso en práctica había sido buena, pero él no tenía esa sensación cada que daba clases.

—Creo que algo raro hay aquí –admitió Scorpius –Lily es un desastre en prácticas.

—Lo mismo estoy pensando yo –soltó el chico y se talló el rostro –podemos repetir el examen si no estamos seguros.

—Tal vez nosotros tenemos a Lily en un muy mal concepto ¿no lo has pensado?

—Lily no está hecha para ser Auror, lo sabes, ni siquiera para ser…

—Comprendo la idea –admitió el rubio –aun así, sigo sorprendido, posiblemente sea el caso del profesor Longbottom ¿no lo has pensado?

—Sí, pero ya han pasado muchos años, y ella sigue siendo una amenaza incluso para ella misma.

La pelirroja llegó al apartamento una hora después, pegada a su novio, que la sostenía de la cintura mientras la besaba, Scorpius negó y observó a los pergaminos que tenía que entregar con las calificaciones, los ojos de Teddy seguían pegados en la pareja comiéndose a besos, mientras sus ojos brillaban de cólera.

—Scorpius, qué bueno que te veo, no sé si ya te avisé de los planes del fin de semana que planee, para que Lils se relajara de tanto examen.

—No, creo que no me habías dicho nada –admitió el rubio.

—Bueno, pues ya lo dije, estás más que invitado.

—También tú, Teddy –completó Lily y Jarvis puso mala cara.

Teddy estuvo a punto de negarse, pero si podía molestar al idiota de Jarvis Whisp, no iba a desaprovechar la oportunidad, no era esa clase de personas, pero podía aprovechar cada momento.

—Será fantástico –aceptó él.

—Genial –contestó Jarvis, pero respetó la invitación porque Lily lo había invitado.

—Espera ¿Cuándo juegas? –lo observó.

—No creo que vayas a verme ¿o sí? –sonrió.

—Posiblemente… no –admitió –pero quería estar segura de que estarás el fin de semana.

—Si el juego se prolonga, me reportaré enfermo, pero atraparé la Snitch rápido sólo por ti –la besó –me tengo que ir.

—Te veré el fin de semana –lo besó.

Se sentó junto a Scorpius, que rodeó su cuello después de cerrar el pergamino con sus notas, comenzó a acariciar el cabello de Lily y sonrió.

—Te he descuidado mucho –admitió.

—Lo suficiente, como para recordar que Teddy es mejor que tú –se encogió de hombros.

— ¿Estás tratando de robarla de mi lado? –indagó fingiendo enfado.

—Tú la robaste del mío ¿por qué no habría yo de recuperarla? –elevó una ceja.

—Nadie va a robarme de tu lado –habló Lily y besó las mejillas de Scor –pero sin duda sé junto a quién debo sentarme ahora –se cambió de lugar y Teddy llevó su mano automáticamente a la cabellera pelirroja y sonrió.

—Creo que me he perdido bastantes cosas aquí –sonrió.

—Tú me cambiaste por Dominique primero –contestó Lily.

—En realidad tú me cambiaste por Jarvis primero, pero me alegra que vuelvan a ser amigos, así, cuando no esté para molestarte, lo hará Ted por mí –sonrió encantado Scorpius.

—Creo que es más fácil que… es cierto, no te he dicho que Jarv me regaló una playera de los Cannons –sonrió encantada y se alejó de Teddy para acercarse a Scorpius –creo que por primera vez estoy tontamente enamorada, Scor –sonrió.

—Eso me alegra, por ti –admitió su amigo con una sonrisa apenada.

oOo

Lily observó a su madre, estaba de brazos cruzados, mientras que su padre permanecía a un lado de ella encogiéndose de hombros y asintiendo cada que ella decía algo, haciéndola fruncir el ceño ¿dónde quedaba el gran y admirable Auror Potter? Si sólo era como un muñequito a lado de su madre.

—Creo sin lugar a dudas, Lily, que estás llevando todo esto muy aprisa –habló su padre por primera vez, sin quitarle la respuesta a su esposa.

—Papá, eres el menos indicado para decirme eso, te recuerdo que tú te casaste con la única mujer con la cual saliste –observó a su madre –mientras que ella, salió con medio Hogwarts.

—Oye –frunció el ceño Ginny –sí, salí con algunos chicos en el colegio, pero no con todo el colegio.

—Aun así, no la llevé a vivir conmigo el primer mes de relación, a pesar de que la conocía desde los once, creo que deberías quedarte con Teddy –informó Harry –viviendo en ese apartamento –le aclaró a su hija –pero irte a vivir con un hombre a las primeras de cambio porque buscas libertad, no será lo que harás, Lily –se negó, sé que eres mayor, pero yo sigo siendo tu padre y lo seré hasta que me muera, y con la vida que llevo, puede ser mañana o pasado.

—No seas un dramático, papá –gruñó Lily.

—No tenemos nada en contra de Jarvis, Lily, simplemente queremos que esperes un poco más, sabemos cómo va el amor, pero si él es el indicado, no se irá, seguirá ahí, tú eras la que pensaba que todo esto podía esperar a que terminaras la Academia –le recordó Ginny.

—Lo decía porque no tenía ningún pretendiente, mamá, nadie se acercaba a mí.

—Él no será ni el primer chico ni el último en fijarse en ti, eso te lo aseguro –su madre la abrazó.

—Bien, no me iré a vivir con él, al menos no, hasta que termine el año escolar –sonrió y su madre puso los ojos en blanco.

—Sí, me parece bien –sonrió su padre –en un año, ya podrás conocerlo mejor, ya estarás segura completamente qué quieres vivir con él, porque para la charla del sexo creo que ya hemos llegado tarde ¿cierto?

— ¡Papá! –chilló Lily con las mejillas sonrojadas.

—Yo sólo digo lo que es obvio –se encogió de hombros y se alejó.

—No sé qué le pasa a papá –frunció el ceño.

—El sexo es algo normal en las parejas, Lily, no todos esperan hasta estar casados para ello –sonrió y Lily la observó incrédula, así que sus padres lo hicieron antes.