¡Ya lo sé! ¡Ya lo sé! Deberían correrme por tardar tanto en actualizar, pero abajo les doy una ligera explicación de lo que sucedió y me impidió actualizar. Ojalá me comprendan. De verdad, una disculpa por la tardanza, pero les prometo que a éste fic no lo dejaré hasta llegar a "fin".

Disclaimer: Young Justice no es mío.Pertenece a Cartoon Network, Warner Bros y DC Comics. Si fuera mío de seguro Robin ya estaría ligado por siempre a Life xD

Sin más, el capítulo. :3

Capítulo 8

Rosas encapsuladas

Samantha suspiró y abrió los ojos lentamente. El viento movía las ondas en su cabello teñido de un ligero color plata mientras contemplaba el majestuoso edificio frente a ella.

Su futuro hogar.

Pero para ella simplemente no parecía eso. Quizás con el paso del tiempo se convertiría en eso. Porque tenía más de un hogar.

La pequeña y bella habitación en Atalaya se convirtió en su hogar, al igual que lo fue el pequeño destartalado cuarto de su tía. Eso le llevaba a pensar que la mansión Wayne también se podía convertir en su hogar, no por lo magnífica y lujosa que era, sino por las personas con las que conviviría.

Rosa.

Su mente nuevamente la traicionó y recordó al pequeño chico. Se estremeció y dio un paso un poco indecisa en cuanto Bruce se lo indicó.

El héroe pareció no notarlo y quizás eso era lo mejor.

*o*

Sam mordió nerviosamente su labio una vez que estuvo dentro de la mansión, articulando un ahogado "¡oh!" y levantando las cejas con una especie de incredulidad. Nunca había visto tanto lujo en una habitación. Y tampoco había visto una habitación tan grande como aquella. La ves que estuvo en la mansión, no pasó del recibidor, donde también percibió un aire de elegancia y magnificencia.

— ¿Te gusta? — la voz de Bruce la sacó de su trance y recuerdos.

— Es magnífica… — la vocecilla de la chica era tan ligera como ella se sentía en ese momento dentro de la habitación.

— Alfred, justo lo que necesitábamos.

— Joven Wayne — Sam giró enmarcando una de sus más encantadoras sonrisas. El mayordomo seguía viéndose tan tierno como lo recordaba, con su amable sonrisa y su completa disposición —Señorita Wayne — su sonrisa se volvió aún más amplia. Samantha se sonrojó un poco y río tontamente. Tendría que acostumbrarse a ese nuevo apellido.

Y a esa nueva vida.

— Es un gusto tenerla aquí — terminó el mayordomo.

— Gracias Alfred — susurró bajando la mirada. Sabía que con un "gracias" no podía expresar toda la gratitud que sentía, pero haría que su comportamiento fuera el mejor, lo que le costaría dominar su carácter. Por supuesto, aún no tenía la menor idea de cómo hacer eso.

— Hay que enseñarle su habitación, ¿Alfred podrías…?

— Por aquí señorita.

Sam le dedicó una sonrisa a Bruce y nerviosa caminó detrás de Alfred, con su mata de cabello jugando en diferentes tonalidades.

*o*

— Debería estar con "El Equipo", Bruce…

— Dick…

— Pudiste haber esperado hasta la cena para decirme…

— La mayor parte del tiempo no cenamos juntos…

La expresión de Dick tuvo un pequeño desconcierto. Fue tan rápido que solo alguien como Bruce, con años de conocerlo pudo notar.

— Ya se es solo que no creo que sea tan impo…

— Alguien viene a vivir a la mansión.

Silencio. Incómodo silencio.

— ¿Quién?

— Una chica. Una heroína.

— Deberé conocerla… — Dick agachó la cabeza. No había nada de malo en conocer a una chica, pero sería extraño vivir en el mismo lugar.

Bruce asintió ligeramente. Eso era todo lo que tenía que decirle. No podía aventurarse a decirle de Atalaya aún.

— ¿En dónde está?

— Por ahí haciendo su magia…

Dick caminó rumbo a la puerta preguntándose si la chica sería Zatanna. Esa chica era linda.

— Está bien.

Cogió y giró la manija de la puerta de cedro y salió de la habitación.

— Al menos no cenaré solo…— susurró.

*o*

La habitación de Sam era formal y elegante. Pese a que esperaba algo más juvenil y colorido, la habitación era perfecta.

Su maleta, la que al salir de Atalaya consideró grande, se convirtió en una miniatura a comparación de esos enormes muebles pulidos con finura.

Alfred le había dicho que podía salir a explorar la mansión y que si le gustaban las flores podría visitar las de la terraza.

— Una terraza en la mansión Wayne teniendo ese bello jardín al frente… — se dijo para sí misma —supongo que la terraza es más personal…

La chica caminó hundiendo sus pies en la alfombra hasta llegar al espejo. Movió un poco su cabello, castaño chocolate, como debería de estar siempre.

Un poco indecisa llegó a la puerta y la abrió tratando de no causar ruido.

Caminó por los pasillos hasta encontrar una pequeña trampilla en el techo. Se elevó grácilmente ante ella y la abrió con cuidado. Le sorprendió no encontrar una escalerilla, a pesar de no tener que necesitarla.

Voló un poco más hasta que la luz del sol la cegó un poco. Al adaptarse cerró la trampilla y observó la terraza.

— Ya sabía que sería enorme y aún me sorprendo.

Observó un mechón de su cabello. Lila.

La vista era espectacular. Mágica y espectacular. Caminó hasta un rosal que llamó su atención.

Necesitaba más cuidado: Las flores se estaban muriendo.

— Pequeñas y hermosas — se puso frente a ellas — y aun así se mueren…

La mano de Sam se posó sobre a una rosa sin tocarla, el color opaco y triste le hizo cerrar los ojos. Giró suavemente la muñeca y al mismo tiempo la rosa volvió al color que debió de haber tenido hacía unas semanas atrás.

Sam acarició uno de los pétalos con delicadeza. No quería lastimarla. Aún tenía los ojos cerrados cuando…

— Entonces eso haces— Sam brincó asustada al mismo tiempo que su cabello se teñía color bronce Impresionante.

Esperaba a que fuera cualquier persona en toda la tierra menos él.

Giró la cabeza en busca del dueño de la voz, para probarse y regañarse mentalmente por pensar que era él.

Su cabello cambió súbitamente del bronce al rosa, mientras sus mejillas se teñían de un color un poco más pálido al de su melena.

Ella recordaba a un enano y escuálido chico, con el cabello enmarañado y sudoroso por sostener una cruel batalla. Recordaba a un débil y vulnerable Robin a punto de morir…

¡Pero no a ese chico! Alto y un poco musculoso, con una amable sonrisa y unos hermosos ojos azul cielo.

Había cambiado.

Sam quiso sonreír por cortesía, pero sus orejas quemantes le daban a entender que estaba sonrojada y lo mejor era no sonreír.

— Tu cabello, cambia mucho de color. ¿De cuántos colores cambia?

Por un momento se sintió confundida. Nadie solía preguntarle cosas de ese tipo.

Nadie a quién no conociera, al menos.

— Soy Robin — Tontamente, Sam pensó que él podía leer la mente, ya que justamente eso pensaba — ¿tu nombre es…?

— Soy S…Life — corrigió instantáneamente. Era obvio que Robin no era su nombre, y si él no le decía su nombre verdadero, ella tampoco lo haría — Si, ese es mi poder, revivir y dar un aliento de vida a quién lo necesite, a quién yo considere que lo necesita— suspiró — no se a cuántos colores cambia mi cabello, siempre son tonos diferentes y lo hace dependiendo de mi estado de ánimo o sentimientos.

— Impresionante… — Dick sonreía ampliamente —Es verdaderamente impresionante. Yo ha…

— Yo sé qué haces Robin, todo el mundo lo hace, eso también es impresionante.

Risas. Las risas de Dick le hicieron sonreír con diversión.

— Es impresionante saber que la gente sepa lo que hago — él se sentó en medio de la terraza mientras veía curioso el trabajo de Sam: Revivir a esas rosas. Quizás a Alfred le gustaría aquello.

Poco a poco el color rosa en el cabello y mejillas de Sam se iba desvaneciendo conforme las bromas, risas y tarde avanzaba.

— ¡Vaya! ¡Rob, ven a ver esto!

El pelinegro se levantó con agilidad hasta llegar a dónde estaba Sam.

— ¿Qué es?

— Presumiré nuevamente mis poderes — el tono de risilla se contagió en el chico.

Había un pequeño botón escondido. Puso nuevamente su mano sobre él y la giró. El botón se abrió magníficamente y ambos sonrieron.

Dick sacó un pequeño cuchillo y cortó la flor con cuidado de no espinarse. Sam lo observaba hasta que él lo notó y se pinchó el dedo, dejando caer la flor.

Antes de tocar el suelo, la rosa estaba dentro de un campo de fuerza.

— Pudiste haberme dicho que hacías eso — Dick sonreía mientras se chupaba la sangre del dedo.

— La conservaré así — contestó sin hacerle caso, aunque lo veía.

— Una rosa encapsulada, no todos tiene de esas — Dick sonreía nuevamente mientras pasaba una mano por su cabello.

Robin era más alto que ella. Robin tenía una bella sonrisa. Robin tenía unos lindos ojos que brillaban bajo la noche.

Robin era lindo.

— Esta oscureciendo — se deshizo de sus pensamientos — hay que bajar.

— Si claro, debe haber una buena cena hoy.

Dick la guió hasta la rendija y la abrió. La dejó bajar primero y él le siguió con un grácil salto.

— ¿Cómo me encontraste Rob?

— Te vi salir de tu habitación — sonrió una vez más.

— Ojalá haya pasta para cenar…

Vale, me tomó algunos meses regresar, ¡pero volví!

El problema fue que a un tonto profesor se le ocurrió reprobarme, cuando el resto de mis notas eran perfectas, así que eso me complicó la existencia. Pero bueno, las cosas se han resuelto (hasta el viernes me dieron mi nota y resultó ser buena) así que me daré tiempo para poder actualizar más. A partir de este capítulo considero que la historia comienza a tomar más forma.

Como sea, vamos a los agradecimientos.

Elle: ¡Tú me extrañaste! ¡Siéntate conmigo :3! Perdona, otra vez te hice esperar u.u Ojalá y esto te haya gustado, la verdad no estaba muy segura de cómo hacer la relación entre Sam y Dick, ojalá esto te haya gustado, ¡enserio! Muchas gracias por leer.

Fannyhikari: Y los dejé esperando otra vez ._. ¡Perdón! Y gracias por leer :D

Mimi: ¡Mi fiel lectora! Ojalá aún me leas, ¡que paciencia la tuya! ¿De verdad mejoré al escribir? ¡Espero este capítulo no arruiné tu valoración! :3 Gracias por leer.

Akatz kyoyama de grayson: ¡Claro que me puedes decir amiga! Gracias por el consejo, créeme que lo tomaré en cuenta, creo que me emocioné mucho en estos capítulos, pero supongo que este ya volvió a lo que en verdad es la trama de la historia, ojalá pueda cubrir tus expectativas. ¡Muchas gracias por leer!

Pauucortes/amulet ruby-moon: ¡Jaja! ¡Yo también olvido mis contraseñas! Hola Paula :3 mi nombre es Diana :3 y perdona nuevamente por tardar, es solo que la escuela se me complicó DEMASIADO. ¡Ojalá este capítulo te haya gustado! ¡Gracias por leer!

Nos leemos en la otra

PD.- Comenzaré el capítulo 9 ahora xD para no tardar mucho en actualizar. :D