¡Holaa gente! ¿Qué tal están? Espero que bien jeje ^^ Finalmente hemos llegado al último OS de la Gruvia Fluff, y siendo sincera me entristece esto :c Me había acostumbrado ya a escribir todos los días, pero bueno, sacaré varios proyectos más a futuro los cuales espero sean del agrado de todos :D Y ahora, ¡A responder los sexys reviews!

-Lua93: ¡Hola! Primero que todo muchas gracias por comentar (L) Aww me alegro que te hayan gustado todos los otros OS :D Sipi, puede causar algo de diabetes, quizás debí ponerlo en las advertencias o: (?) asdada ¿Verdad que sí? Fluff gruvi gruvii *-* Ihh el Gruvia también es mi OTP :D ¡Chócalas! (L) Oww, millones de gracias, en serio, me hace muy feliz saber que te gusta mi forma de escribir y que este pequeño proyecto forma parte de tus historias favoritas :D Me siento muy halagada y emocionada (L) Y no gradezcas nada, gracias a ti en realidad por leer y comentar (L)

RPD: Jujuju ahora lo sabrás 7u7

-Eggplant Gypsy Moon: Ahh estoy igual que tú T-T No quiero que acabe :c ¡Muchos saludos! E infinitas gracias por comentar (L) Espero que este último capítulo también sea de tu agrado ^^

-Daniela-yapla: La más demente (L) Jane de las marrrrrrias :D Muchas gracias amiga, tú sabes que tus palabras y comentarios siempre me hacen muy feliz y me animan a continuar (L) De verdad, eres genial y te quiero mucho, gracias por soportarme y leer toooooooodo lo que te mando ajajajaa (L) ¿La amiga especial? Una rata. JAAJAJ mentira (L)

-doramassilvi: Antes que nada: ¡Ahhhhh! ¡Gracias gracias GRACIAAAS por dejarme review en todos los OS! Te juro que los leí todos, y me encantaron. Iré respondiendo uno por uno y los identificaré con numeritos :B

1-Yaaii me alegro haberte echo fangirlear :D Es lo máximo 7u7 Sí, también pensé eso de que Gray le diera su collar original, pero después se me ocurrió esto y BAM jeje c: Ahh sho también quiero verlos felices y juntos ;-; Mardito Mashima-igual te amamos-, apúrate antes de que muera D: (L)

2-Aww muchísimas gracias (L) Me hace feliz saber que te gustó este día :D

3-Jajajja ese Gray, casi explota la cocina asdadsa D: Oh si, después vino el bonus que nos hizo vomitar arcoíris (L) Pero si, sho tampoco me arrepiento de nada c: Muchas gracias por comentar (L)

4-Oie cy, el más interesante 7u7 Owww gracias! Me alegra mucho el hecho de que te guste mi forma de escribir! Infinitas gracias y mucho gruvi gruvii! (L)

5-Jjsdhaj Juvia y sus pijamitas de colores y monitos infantiles (L) Y por otra parte sus pijamas que no son pijamas 7u7

6-Chan chan chan! En este OS sabremos si sólo fue un sueño o una premonición :D

7-Pobre Gray, le salió todo como el ajo xD Omg que comes que adivinas o: (L)

8-Paz y amor y mucho Gruvia (L) No te preocupes por la horda de correos, no tengo problemas en lo absoluto y a mí también me gusta dejar reviews en lo que leo ^^ ¡Muchísimas gracias por todos tus lindos comentarios! De verdad (L)

Y bien, sin querer quitarles más tiempo, ¡Aquí el último BONUS! Disfruten.

Advertencias:

-OoC. (Sin embargo, me gusta, me atrae bastante jugar con las personalidades de los personajes).

-Posibles faltas de orografía. Me disculpo inmediatamente.

|Los personajes no me pertenecen, son de Hiro Mashima, creador de Fairy Tail. La idea de este OS es de mi completa autoría. Prohibido el plagio de esta historia o subirla sin mi permiso a cualquier otra plataforma.|

BONUS DOS: "Peluches."

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"El futuro veo venir

Nos espera en donde nace el nuevo sol

El camino vamos a encontrar

La clave está en ti."

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|Narrador omnisciente |

Gray no puede despegar sus ennegrecidas pupilas del pequeño bulto entre sus brazos. Nunca en su vida se había sentido así de conmocionado, con su barbilla temblando por la intensa emoción que escoce en su pecho, la saliva pasando lento por su tráquea y los pulpejos de sus dedos vibrando por las ansias que casi llegan a ser nervios. No tiene palabras, solo siente que el aire es insuficiente, que en cualquier segundo aquellas eufóricas palpitaciones terminarán por arrancarle el corazón hasta expulsarlo por los labios. Sus orbes platinados brillan como dos estrellas despampanantes, cautivado completamente por esos luceros gigantes y curiosos que le observan casi sin parpadear. Siente un nudo golpetear en su garganta, un ligero dolor que es capaz de ignorar. Sus pies no avanzan, es como si se hubieran clavado a la alfombra. Percibe sus cuerdas vocales algo dobladas, sabe que si habla su voz saldrá rota y distorsionada, no obstante quiere hacerlo, intentar salir de su ensoñación.

Sus labios se curvan y forman la sonrisa más sincera de su vida, siendo consciente del escozor en sus ojos y como estos se humedecen en leves segundos. Inhala y exhala profundo, buscando valor en lo más recóndito de su alma.

Con cautela mece sus brazos en un tranquilo vaivén, acercando más aquella preciada cosita hermosa a su pecho, atreviéndose a besar su diminuta frente, aspirando aquel aroma a jazmín que le regocija el espíritu. Sin poder evitarlo, una lágrima circunda su mejilla, desconcertando ligeramente a la personita que mantiene entre sus extremidades superiores.

Niega hacia los lados sin poder creer lo que está sucediendo, dejando que otras gotas cristalinas desciendan por su rostro con lentitud, mordiendo su labio por dentro para intentar detener los temblores de este y el sonido de sus dientes castañeando no por frío, sino por el llanto de felicidad que está tratando de evitar a toda costa.

Bota todo el oxígeno de sus pulmones, pegando su frente con la ajena, cerrando sus ojos sin quitar su curva genuina y resplandeciente. No sabe que hacer o decir, no tiene palabras suficientes para expresar todo lo que revolotea en su interior, todas esas mágicas sensaciones que estrujan a su corazón y le erizan los vellos, ponen su piel de gallina y le producen un tenue frio en su espalda, incapaz de articular vocablo o frase, con los sollozos atorados a punto de resonar por la habitación.

Nunca se había sentido así, nunca creyó que alguien tan frágil y pequeño podía producir tantas cosas en él, sacar lo mejor de sí y esconder por el fin de los tiempos todo aquello que le hizo daño.

Y en silencio le hizo un juramento a la portadora de esos firmamentos estrellados hipnotizantes y adictivos.

Protegerla y amarla al igual que a su madre.

Su pecho se hincha de orgullo y su parte efímera se agita entre la paz y la alegría, entre esa felicidad que explota y llena cada recoveco de su ser. Nunca creyó que esto realmente pasaría, y ahora definitivamente sabe que no es un sueño.

Besa dulcemente la naricita contraria, sonriendo enternecido al ver esos ojitos similares al universo cerrarse lentamente, cayendo en un profundo sueño. Ahora entiende el porqué de todo, de sus fracasos y pérdidas, de la desesperación de antaño y la desconfianza de su infancia.

Debía pasar por todo eso para llegar hasta aquí.

A ese ligero segundo en donde su existencia cobra sentido.

Su propósito siempre fue el mismo.

Amar.

Amar como nunca lo ha hecho en otras vidas y dimensiones.

-Gray-sama-Una débil pero dulce voz retumba en sus tímpanos, provocando que sus pies se muevan y su cuerpo gire para quedar de frente a ella.

A su prometida.

Él por primera vez en esos diez minutos levanta sus orbes del angelical rostro para encontrarse con los profundos arrecifes azulinos, esos pómulos rosados y esa piel tersa y nívea, que te produce unas inmensas ganas de siquiera rozarla. Su cabello cerúleo yace algo desordenado, así como sus facciones demuestran cansancio pero una eterna alegría.

La maga le sonríe y sin querer dos gruesas lágrimas ruedan por sus mejillas, acción que toca la fibra más sensible del azabache, logrando apretarle el corazón y desestabilizar a su alma.

Avanza con lentitud hacia la fémina, sentándose en el espacio que ella le forma en el colchón, aun ambos de cara. Despacio y con cuidado, deja al adorable bulto acurrucado solo en su brazo izquierdo, para acto seguido acariciar con su diestra el rostro de su mujer, quitando el rastro de llanto, aguantando el propio.

-Juvia, tienes que descansar. Hace solo media hora diste a luz.-Murmura el ojigris con preocupación, desviando sus dedos hacia las hebras onduladas de ella.

-Juvia no quiere dormir más. Ella necesita sentir a Ur-chan en sus brazos. Necesita asegurarse de que es real.-Susurra temblorosa, acunando la mano más grande entre las suyas, más delgadas y frágiles.

Gray se sorprende, pero inmediatamente le entiende. Con mucho cuidado, deja a su hija sobre los brazos de su amada, acomodándose en su lugar, observando ensimismado aquella maravillosa imagen de su chica con su pedacito de cielo perfectamente protegido por los miembros femeninos.

Y sabe que no puede ser más feliz.

Juvia por su parte mira anonadada la carita de su princesa, repasando la punta de su naricita con su índice, con una delicadeza similar a cuando rozas los pétalos de una flor. Siente que el aire le falta, no está respirando y el tamborileo de su órgano vital es lento, casi escaso. Sus labios tiemblan como gelatina y sus pupilas se dilatan tanto que llegan a ocupar casi todo el centro de sus globos oculares. Algo tintinea en su interior, se expande y se disemina rápido por sus vasos sanguíneos, una emoción que nunca había sentido antes pero sabe que es lo más hermoso que ha experimentado. Su boca esboza una sonrisa trizada, mientras permite que otras gotas saladas dancen por su rostro. Su alma se agita, se mueve de un lado a otro tratando de encapsular todas esas efímeras pero deliciosas sensaciones, ese sentimiento innato de protección, de velar por la seguridad de su gotita de agua, de cuidarla y jamás dejarle ir de sus brazos.

Amor materno.

No recuerda nada de su progenitora, ni siquiera es consciente de si realmente le quiso. Pero de algo está más que segura.

Ama a su hija, tanto que no concibe un mañana sin ella. Y, se va a encargar de otorgarle todo lo que ella nunca pudo tener. Que nunca le falte algo, que no sienta rechazo de la sociedad ni mucho menos de su familia.

Que crezca en un ambiente repleto de cariño y bienestar.

Todo lo que experimentó en su pasado valió completamente la pena. Todo el dolor y angustia, toda esa soledad y miedo a siempre vagar como un ente deprimente fue compensado de mil y un formas.

Porque no cambiaría su presente por nada del mundo, y si pudiera regresar al pasado, cometería los mismos errores y tomaría igual esas decisiones, porque cada uno de esos porrazos significó estar un centímetro más cerca de su estrella fugaz.

De su bella hija y su amado Gray.

Sus labios depositan un tierno beso en la cabecita de la infante, para posteriormente abrazarla hacia su pecho, sintiendo los sollozos enredarse entre sí hasta dar con un potente dolor en su tráquea, casi un grito ahogado que necesita liberar pero se contiene.

Sus lagrimones humedecen levemente el cabello oscuro y con pequeñas onditas de su angelito, repartiendo varios besos castos por la piel blanca ajena, gimoteando por lo bajo al sentir la manita de ella apretar su dedo aún bajo la inconsciencia, acomodándose en el pecho materno hasta quedarse nuevamente quieta, muy cómoda y calentita.

Y Juvia se siente desfallecer, su espíritu a punto de colisionar y las descargas eléctricas reptar por su espina dorsal, centrando sus cinco sentidos en la preciosa criatura. Su corazón bombea ahora eufórico, intensificando esa emoción cálida y que solamente posee para su hija.

Su princesa. Su nubecita y sol.

Su cielo despejado.

Gray trata de no llorar, sin éxito alguno, importándole nada el hecho de que su prometida le vea con la cara húmeda y sus pómulos ruborizados, además de esa sonrisa que no ha podido desvanecer.

Todavía no puede entender cómo es que su sueño pasó a ser nada más que la verdad. Anteriormente no le había sucedido, jamás. Pero ese hecho lo único que hace es aumentar su alegría a niveles inimaginables.

-Es hermosa Gray-sama. Es nuestra hija, nuestra pequeña Ur-chan.-Musita la peliazul conmocionada, estirando su siniestra para poder quitar con su pulgar las gotas saladas de la piel morena, observándole más que enamorada.

-Sí Juvia. Es nuestra hija, nuestra razón de existir. Es lo más bello que he visto en mi vida además de a ti. Gracias linda, gracias por todo esto, por hacerme inmensamente feliz. Te juro que las protegeré. Nada va a pasarles, cuidaré a mi familia cueste lo que cueste.-Habla sin evitar a que sus lágrimas empapen sus mejillas, tomando la mano femenina para besarla con todo el amor posible, acariciando con cariño el anillo de oro blanco y hielo con diamantes que descansa en su dedo anular, símbolo de su compromiso.

-Juvia te ama, Gray-sama. Eres lo mejor que le pasó.-Murmura entre sollozos silenciosos, acariciando los labios y rostro de su amado mago, mirándole encandilada, sintiendo en su pecho un montón de fuegos artificiales.

-Yo…Yo te amo más, Juvia. Me diste una familia, un propósito y una nueva vida. Gracias Juv, por toda la paciencia que tuviste y por jamás rendirte conmigo.-Dice para posteriormente acercarse a su mujer hasta unir sus labios con los temblorosos de ella, besándole lento y despacio, cerrando sus ojos en sincronía con los ajenos, mordiendo y succionando el néctar de aquella rojiza boca, tan adictiva como su dueña.

La maga corresponde aquel anhelante beso, disfrutando del instante mientras sus dedos se enredan en los mechones azabaches de su prometido, degustando el exquisito sabor de la boca masculina, llorando sin compasión, percibiendo su espalda temblar ligeramente por los sollozos silenciosos que quedan atrapados en ese mar fogoso y encantador. Siente las esquinas de su corazón ser rozadas por los belfos del moreno, como si fuera capaz de besar incluso su interior, su alma y su emoción.

No quiere soltarle, no quiere dejarle ir nunca.

Gray acuna el rostro de su mujer entre sus manos, delineando con parsimonia los bordes de este, apretando los carnosos femeninos y estirando de vez en cuando aquellos labios esculpidos por los dioses. Siente sus mejillas mojadas al igual que el borde de su camisa que extrañamente, no se ha quitado. No obstante no le interesa. Su mundo se reduce a eso, a esas dos personitas que llegaron a su vida solo para pintarla de colores, para formar un inmenso arcoíris de matices brillantes y resplandecientes.

Para acabar con su amargura y culpa indebida.

Pasan así largos segundos, propinándose inocentes caricias y juramentos sin palabras, demostrando sentimientos y dejando a sus almas danzar en ese amor que hierve y se funde en la profundidad de sus orbes, en la serena melodía de sus latidos simultáneos que se mezclan con el sonido de sus bocas al buscarse y encontrarse con cierta desesperación de por medio.

Sin embargo, se separan debido a la necesidad de respirar, ambos con el rubor adornando sus pómulos y los pechos subiendo y bajando rápidos.

Gray es el primero en reaccionar, dejando un tierno beso en la frente de la peliazul, acariciando después con sumo cuidado la blanca piel de su hija quien duerme tranquila entre el pecho y brazo de su madre.

-Juvia piensa que Ur-chan es la bebé más preciosa que ella ha visto.-Murmura volviendo a tomar a su pequeña entre sus dos extremidades superiores, mirando a su amado fijamente, muy sentimental.

-Claro que lo es. La bebé más linda de todas. Me recuerda mucho a ti, Juvia…Quizás físicamente es más parecida a mí, pero…Cuando vi sus ojos, supe de inmediato que en personalidad va a ser idéntica a ti. Encantadora y angelical.-Confiesa el azabache, jugueteando con algunas hebras celestes de su amada.

-Gray-sama…-Esboza una apenada sonrisa, percibiendo el calor acentuarse en su cara. Sin embargo, algo importante recuerda, por lo que busca con sus pupilas cierta bolsa en las esquinas de su habitación.

-¿Juv?-Pregunta el varón intrigado por el repentino cambio de la peliazul, sin recibir una respuesta, empezando a preocuparse.-Hey, ¿Te duele algo? ¿Estás bien?

Ella al escuchar sus palabras vuelve a enfocar su atención en su prometido, negando hacia los lados con una pequeña curva en su rostro. Nuevamente busca el objeto entre los estantes, suspirando aliviada al finalmente encontrarlo colgado en la manilla de la puerta de madera.

-Gray-sama, ¿Podría pasarle a Juvia el paquete que está en el pomo?-Inquiere meciendo suavemente a su princesa, intensificando su sonrisa al ver cómo ésta suspira relajada.

Él asiente, incorporándose y caminando hasta la entrada del cuarto, sujetando entre sus dedos la abultada bolsa celeste de lana con pequeños teru teru bozu bordeados, cortesía de Juvia. Parpadea curioso por saber qué es lo que se mantiene en el interior, girando en su propio eje para avanzar de regreso a la cama, sentándose en el mismo lugar que antes.

-¿Quieres que la abra por ti?-Dice observando a la maga, tanteando con la yema de sus dedos la adorable bolsita.

-Si por favor, Gray-sama.-Musita besando la cabecita de Ur, acomodándola en sus extremidades mientras le arrulla por lo bajo.

Fullbuster desenreda el nudo que mantiene cerrada la bolsa, abriéndola y metiendo su mano al interior, sorprendiéndose al sentir la textura suave y algo esponjosa entre sus dígitos. Saca el primer objeto y lo observa anonadado, girando un poco su muñeca para ver todos los ángulos de aquel delicado juguete.

Y sin poder evitarlo, su sonrisa se ensancha y niega hacia los lados, acariciando con infinita ternura el cabello azulino artificial, centrándose en los dos puntos grandes y negros que posee por ojos, el habitual rubor en las mejillas y esa curva resplandeciente destacando, además de la ropa idéntica a la original.

Una Juvia de peluche.

Con sutileza olfatea a la miniatura, suspirando al corroborar que huele igual de delicioso que su mujer. Deja la muñeca sobre su regazo, introduciendo nuevamente su mano para sacar el último objeto, arqueando una ceja con una curva algo burlesca al identificar el nuevo juguete.

Uno que para él la verdad no es nada nuevo y lleva bastante tiempo sin ver uno de aquellos.

La única diferencia, es que ahora presenta ropa en la zona del torso, y una sonrisa de medio lado que antes no existía.

Un Gray de peluche.

Y es que cuando él y Juvia se fueron a vivir juntos, ella guardó por decisión propia-movida por los celos de Gray-todas sus cosas con la cara del mago, incluidos sus juguetes felpudos.

Extrañado, deja a su propia versión al lado de la maga de peluche, desviando sus pupilas hacia los orbes claros y casi transparentes de su prometida, quien le sonríe inocente.

-Son para Ur-chan, Gray-sama. Juvia pensó que sería lindo que ella tuviera a sus padres como parte de sus juguetes.-Habla tomando entre sus frágiles dedos a su amado de felpa, viéndole con cierta nostalgia.-Y es que…Si algo llegara a pasarnos, Gray-sama, Juvia quiere que Ur-chan nunca olvide a sus padres, que sienta que están a su lado aun cuando puede que estemos a miles de kilómetros.

-¿Pasarnos algo? No digas eso Juvia, yo te voy a proteger. También a nuestra hija. Jamás nos vamos a alejar de ella.-Dice con la determinación enmarcando sus palabras, su ceño ligeramente fruncido mientras toma la mano de su peliazul quien deja al peluche en la sábana y entrelaza sus dedos con los masculinos.

Y ella sonríe enternecida, asintiendo, permitiendo que sus lágrimas desciendan por su piel.

-Juvia lo sabe, Gray-sama. Ella confía plenamente en que usted cuidará de la familia. Pero, si por ejemplo ellos tuvieran que hacer una misión de último minuto, Juvia quiere que Ur-chan no sienta la ausencia de sus padres, que cuando tome sus juguetes y encuentre estos peluches, pueda sonreír y sentirse más tranquila al ver a sus papás aunque sea en una versión artificial, que tenga la sensación de que estamos ahí, con ella, en todo momento aun cuando no pueda vernos. Que nos sienta cerca, a su lado por siempre. Juvia hacía muchos peluches de Gray-sama no solo por su gran amor y admiración, sino que también, de ese modo Juvia podía presentir que estaba con Gray-sama, un apoyo, algo a lo cual aferrarse cuando el día se caía a pedazos. Por eso Juvia fue capaz de seguir adelante, de ignorar los rechazos y tratos fríos, porque al mirar sus peluches de Gray-sama se sentía en paz y un deseo de añoranza invadía a su corazón, las ansias de que ya no fueran peluches los que acompañaran a Juvia, sino que el verdadero Gray-sama. Juvia quiere que su pequeña gotita de agua jamás sienta soledad, ni siquiera jugando. Ella…Yo no quiero que Ur-chan pase por lo que yo pasé de niña, sé que es imposible porque no lo permitiremos, pero debo admitir, que tener una copia de mi madre en versión juguete me habría servido bastante durante ese tiempo, al menos para tener la seguridad de que fui querida…Juvia quiere que Ur-chan tenga la plena certeza de que le amamos y nunca le dejaremos, independiente de todo.-Finaliza la maga con su labio temblando, mordisqueando la parte interna de su mejilla, apretando suavemente la mano de su amado.

El mago siente su órgano vital encogerse, agrietarse, un escozor que burbujea en sus heridas y apuñala a su pecho lento y tortuoso, a la par en que su vista desciende hacia los lindos muñequitos confeccionados por su prometida. Y es que cuando recuerda lo imbécil que fue con ella después de todo lo que hizo por él, sin intenciones egoístas de por medio, se odia, y no se siente merecedor de lo que tiene. No obstante, los dedos de su mujer jugueteando con los suyos le otorgan cierta calma a su cerebro, estabilizan sus incontrolables sentimientos oscuros y percibe el rencor derretirse en ese mar tranquilo y constante.

Y se promete jamás dejar que Juvia vuelva a sufrir, a que sus memorias de antaño no se conviertan en la realidad y mucho menos en el futuro de su princesa. Ella todavía no le ha contado muchos detalles de su infancia, y le entiende, sabe que fue duro y que todavía duele.

Pero él le va a ayudar a que mirar hacia atrás no sea sinónimo de tristeza o muerte, sino que de fortaleza y ansias por seguir hacia delante.

Sus dedos ubican los juguetes esponjosos sobre el cuerpecito de Ur, sonriéndole dulcemente a Loxar, quien le devuelve el gesto con los salados lagrimones destacando en su piel, emocionada por permitir que su hija conserve los peluches, y que pueda entender sus razones.

Posteriormente, Gray vuelve a tomar entre sus palmas el fino rostro de la ojiceleste, fijando sus pupilas en los enormes y cautivadores arroyos de pinceladas celestes y marinas, fusionando sus propios deseos con los sueños e ilusiones de la maga, sonriendo al sentir la tranquilidad abundar en su ser, terminar con el miedo y acabar con todas las dudas que alguna vez llegaron a atormentarle.

-Juvia, te doy mi palabra. Ur siempre sabrá lo mucho que le amamos y no va a vivir ni tu pasado, ni el mío. Nos encargaremos de darle todo lo que nosotros no tuvimos o perdimos. Y la verdad es…Que me parece bastante adorable el tema de los peluches y el significado que le das…-Musita con un pequeño deje de vergüenza, el cual no es suficiente como para desvanecer su convicción o hacerle bajar la vista de las facciones femeninas.

La maga se enternece y asiente con las lágrimas escurriendo, apretando con cuidado a su hija hacia su pecho. Sin previo aviso su carnosa boca atrapa a la masculina en un beso tan sereno como el oleaje del mar, una caricia que se entiende como el inicio de su nueva vida, del próximo camino y de las aventuras que ahora enfrentarán y disfrutarán.

Juntos, como siempre debió ser.

Un beso que les recuerda a cierta confesión que ambos estuvieron esperando por bastante.

Un beso que comprende como el alma del otro se transformó en su lugar más preciado y favorito. Su hogar.

Un beso que es sinónimo de destino, la prueba que desde que nacieron estuvieron condenados, atados y amarrados. Un hilo rojo incapaz de romperse. Lazos que van más allá de lo físico, que unen corazones y asemejan vidas.

Un beso que desprende el cómo su confianza se ha ido intensificando, llegando al punto de compartir ropas y su intimidad sin atisbos de vergüenza.

Un beso que trae consigo memorias de antaño, sucesos cargados de alegría y felicidad, como las noches en donde él se reía de los pijamas de ella, y otras en donde éstos terminaban rasgados por el suelo.

Un beso que suena igual de dulce a la risa, tintinea por los tímpanos y te hace sonreír sin razón aparente, tus vértebras tiemblan y tu espíritu se siente en el cielo.

Un beso que tiene sabor a esperanza y alegría, igual al regalo de aniversario que esa noche de lluvia torrencial pudieron apreciar.

Un beso que engloba las ansias que sintieron por tener al resultado de GxJ en sus brazos, finalmente.

Un beso que simboliza el profundo e incondicional amor que se tienen, el apoyo que es uno del otro, la condescendencia y fidelidad, la promesa de brillar como estrellas y que su pedacito de cielo viva rodeada de paz y armonía. De la suavidad de sus peluches y mantas de algodón.

Ur es la puerta hacia un mañana completamente diferente, hacia universos sin recorrer y mundos que todavía deben visitar.

Es el fin de un cuento.

Y el comienzo de una nueva historia.

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"De ti no me pienso separar, no lo haré jamás

Un nuevo mundo por descubrir, donde todo podría ocurrir

El viaje ya va a comenzar

Y a tu lado, todo podré lograr."

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Fin BONUS DOS.

Fin Gruvia Fluff Fest.

¡Y hemos acabado! Quiero agradecerles de todo corazón a los que llegaron a este punto (L) Infinitas gracias por leer esta bonita historia Gruvia (L)

Y, un reconocimiento especial a:

Jesusp2095

Liraz Nightray

Daniela-yapla

Bloddy cherry

Chachos

Lua93

Eggplant Gypsy Moon

Doramassilvi

Por dedicar parte de sus valiosos tiempos en dejarme uno o varios reviews (L)

Muchos besos y saludos. Si te gustó este OS me encantaría leer un sensual review de tu parte 7u7 (L) ¡Que tengan un excelente inicio de semana! Los quiero (L)

¡Nos leemos!

Jaaii.