ADVERTENCIA: Es un capítulo hot, así que espero no herir sensibilidades, y sí es algo que te incomoda, te invito a no leer. Gracias.
Este capítulo fue reescrito en varias partes. Y aunque tengo listos el capítulo 10 y 11 no publicaré hasta mañana en la noche, el 10, y probablemente hasta la otra semana el 11, para poder darme tiempo de revisar, el capítulo 12 tmb está iniciado. Espero lo disfruten.
Capítulo 9.
Él la miró con una sonrisa desafiante y se deshizo del resto de su ropa, calor inundó su vientre, lo que tenía frente a ella era la perfección hecha hombre, pudo sentir como sus pezones se endurecían y sus piernas se sintieron débiles por un momento.
Él se acercó a ella despacio, mirándola a los ojos, tomó su mano, y la besó.
Te amo…
¿Pero?
No hay un solo pero, fui un idiota por no decírtelo antes, no quería presionarte, no sabía que tu sentías lo mismo, perdóname, perdóname por hacerte llorar, por haberte hecho vivir un infierno durante mi compromiso, por no habértelo dicho antes, perdóname.
Tengo una condición.
La que quieras.
Serás completamente honesto conmigo, quiero saberlo todo, conocerlo todo, quiero ser tu igual, aún si esa verdad es que no me amas.
Candy…
Prométemelo.
Te lo prometo.
Una cosa más.
Muy bien, dímelo.
Hazme el amor, no lo dudes, deja de pensar en que tengo 21 años, deja de pensar en que soy una niña, veme como mujer.
Hermosa, no hay otra forma en que pueda verte, no después de tenerte así.
Él la atrajo hacia sí mismo, la abrazó y besó su frente, la amaba, amaba su inocencia y su atrevimiento, amaba su sensualidad, su belleza interior, su amor por la vida, su pasión.
Besó sus labios con hambre y arrebato, recorrió su espalda y sus brazos con sus manos, la separó un poco y contempló su belleza decidido a hacerla alcanzar el cielo, decidido a mostrarle con cada parte de su cuerpo que la amaba, la deseaba y daría todo por ella. Iría con calma, se aseguraría de que cada segundo que pasara con él contara, que cada beso y caricia se quedarán tatuados en su piel y en su memoria.
La ayudó a entrar en el jacuzzi, el agua burbujeaba y humeaba, estaba lleno de espuma con olor a especies exóticas, él tomó una esponja y acarició su cuerpo con ella, pasándola suavemente por su piel, rozando con la punta de sus dedos sus pezones para sentir su firmeza, ella cerró los ojos la sensación era deliciosa, sus manos recorriendo su cuerpo suavemente, su boca besándola, las caricias dejaron de ser suaves, él tomó uno de sus pechos en su mano, sintiendo su peso, amoldándolo, dibujando círculos en su pezón mientras besaba su cuello y su otra mano acariciaba entre sus piernas, ella arqueó su espalda, perdida en el mar de sensaciones que él la estaba haciendo sentir en ese momento, sus delicadas manos se enredaban en su cabello, acariciaban su espalda, sus hombros, pero estaba perdiendo el control, Albert definitivamente sabía lo que hacía. De pronto las oleadas de placer se sucedieron la una a la otra, él la estaba llevando a lugares a los que ella nunca había ido.
Él la observó aún más excitado de lo que ya estaba, ni en sus más locas fantasías hubiese pensado que podría tenerla así, siempre había creído que no lo veía como hombre, que para ella era su hermano, su amigo, y ahora sabía que aún había un largo camino que recorrer, pero no importaba lo que viniera dedicaría su vida a hacerla sentir amada, deseada, hacerla saber que ella era su razón de vivir, sin importar nada más, ni nadie más ella era la mujer de su vida, sin duda era un hombre con experiencia, tenía 29 años, era un hombre atractivo y con dinero, las ofertas y oportunidades habían sobrado, y si bien no las había tomado todas, tampoco había dejado pasarlas todas, pero nunca había hecho el amor, sexo, y pasión los entendía, pero a ella la amaba, y no quería satisfacer una necesidad propia, quería satisfacerla a ella.
La hizo venirse hasta que ella perdió la noción del tiempo, en la última oleada de placer besó su boca introduciendo su lengua, probándola.
Mmmm…
¿Estás bien?
¿Es en serio que estás preguntando eso?
Jajajajaja, por supuesto.
Mejor que nunca, ¿Y ahora que haremos con respecto a ti?
No tienes que hacer nada con respecto a mí.
Quiero hacer algo con respecto a ti, ¿quieres ir a la cama?
Quiero ir a dónde tú quieras llevarme.
Muy bien, empecemos por la ducha.
Le dijo ella mientras se ponía de pie y dejaba que el agua y la espuma escurrieran por su cuerpo, salió con seguridad del jacuzzi, y se dirigió hacia la cabina de ducha con lentitud, consciente de su mirada sobre ella y justo antes de entrar volteó a verlo con una sonrisa coqueta en su cara.
¿No vienes?
Sí, sólo quería apreciar la vista.
Bueno, entonces ahora es mi turno de apreciar la vista, ven acá.
Una vez más, verlo completamente desnudo y delante de ella definitivamente aceleraba su pulso y cortaba la respiración. Su mirada, su sonrisa desvergonzada, todo él era cómo una droga en su sistema. Él entró con ella en la regadera, ella lo observó de arriba abajo.
No me mires de esa forma.
¿Cómo?
Cómo si nunca me hubieses visto, como si fuese…
¿Un delicioso pastel?
¡Candy!
Jajajaja no puedo creer que William Albert Andrew se escandalice porque lo mire de esa forma.
Nunca pensé…
¿Qué crees que hago cuando estoy en la alberca con los lentes oscuros puestos?
Ok, ahora me siento violado en mi intimidad.
Jajajaja
Su risa tenía algo que siempre enternecía su corazón, la abrazó y la besó una vez más, primero con ternura, pero el agua resbalando por sus cuerpos desnudos, la consciencia de que no había restricciones, no había impedimentos, no había nada que se interpusiera entre ellos.
Él la besó con ternura, la ayudó a salir de la ducha y la llevó hasta la cama sin dejar de besarla, la recostó en la suntuosa cama con edredón y sábanas blancas de algodón egipcio de 1200 hilos. Se acostó a un lado de ella, y acarició su cabello. Ella estaba acostada dándole la espalda, él la atrajo hacia él con cuidado, y la abrazó, besó su cuello y su nuca, recorrió su espalda con su lengua mientras sus manos acariciaban lentamente sus curvas, él podía sentir como la respiración de ella se aceleraba con cada beso, y ella podía sentir la erección de él cuando de repente la rozaba, él la hizo girar y besó sus hombros, y sus pechos, bajó por su abdomen hasta su intimidad y la besó, la respiración de ella era más agitada, y él podía percibir su humedad, quería entrar en ella, pero se detuvo por un momento para preguntar con voz ronca.
¿Estás 100 por ciento segura?
¿Por qué crees que no sé lo que quiero?
Es un gran paso.
Te amo Albert.- le dijo ella al tiempo que rozaba con las yema de sus dedos su miembro y después lo tomaba por completo con su mano sin quitar su mirada de la de él
Mi amor… - fue todo lo que pudo decir.
Sentir su mano acariciándolo nublo todo lo demás, siguió besándola, él tomó uno de sus pezones con su boca, acarició su espalda y se arqueó en placer, él besó cada centímetro de su cuerpo, y se dirigió al sur una vez más, besó sus muslos, y sus labios externos, mientras alzaba una de sus manos para acariciar su pecho, ella sintió como su cuerpo reaccionaba a lo que él estaba haciendo, y cuando su lengua rozó la parte más íntima de su ser se estremeció, él siguió besándola, volviéndola loca, haciéndola perder el sentido. La besó y acarició hasta que la escuchó gemir de placer, y aún ahí no paró, siguió besándola, acariciándola, hizo su camino hasta sus labios, y ella abrió sus piernas, esperando que entrara en ella.
Quiero sentirte dentro de mí. – le dijo en un gemido suplicante.
Y él con cuidado se acomodó sobre ella y entró con cuidado, consciente de que era su primera vez, lo hizo despacio , dándole tiempo a acostumbrarse, le sonrió mientras la besaba con ternura.
¿Estás bien?
Sí, llévame al cielo una vez más.
Él comenzó una danza de ritmo lento, y pausado mientras seguía besándola, introduciendo su lengua dentro de ella a ratos, tomando sus pezones a otros, mordisqueando el lóbulo de su oreja y atrayéndola hacia él con sus manos mientras acariciaba su suave piel, haciendo todo lo posible por contenerse, era tan estrecha, estaba tan húmeda y su innata sensualidad lo volvía loco, pero ella era lo más importante en ese momento. Él besó sus labios, y le susurró:
Te amo –
Ella le sonrió mientras sentía como las oleadas de placer la asaltaban, y ella sincronizaba el ritmo de sus caderas a él, rodeó su cintura con sus piernas mientras acariciaba los firmes y fuertes músculos de sus brazos y de pronto él pudo sentir como ella perdía el control, y entonces se dejó llevar, explotando de placer dentro de ella, tocando juntos el cielo, él la besó tiernamente, y acarició su espalda maximizando sus sensaciones. Tomó su rostro entres sus manos y besó su frente, después su nariz y su boca. Pasaron el resto de la noche amándose, enredados el uno en los brazos del otro hasta que no pudieron más, hasta que sacaron todo, derramaron su ser, sus almas, el hambre que habían tenido el uno por el otro y no se habían atrevido a expresar por fin había sido saciada. Se quedaron dormidos uno en los brazos del otro.
Él despertó y se dio cuenta que un par de ojos verdes lo observaban con una mirada traviesa y soñadora.
¿Cómo estás?
Mmmm…
Jajajaja ¿así de bueno soy?
Eres un vanidoso.
Y tú eres la mujer más increíble del mundo, voy a preparar la tina, ¿o prefieres dormir?
Tengo hambre.
Jajajajaja, muy bien, entonces prepararé algo. Le dijo él mientras salía de la cama y buscaba su pantalón, ella lo observó con detenimiento, disfrutando de su masculinidad.
Voy a darme un baño.
Ella se dirigió a la ducha, y él a la cocineta, puso café, y preparó de desayunar, cuando ella salió de la ducha envuelta en una diminuta toalla él la siguió con la mirada, ella estaba consciente de su mirada, y eso le gustaba, así que se deshizo de la toalla y se vistió frente a él, un bikini color verde turquesa y un pequeño short blanco. Ella volteó a verlo y él sólo le sonrió.
Se está quemando lo que sea que tienes en ese sartén.
¿Mmm?
Albert, estás incendiando el desayuno.
Oh, lo siento… estaba…
Observando detenidamente como me deshacía de la toalla y me vestía.
Me vuelves loco, no puedo creerlo.
Le dijo mientras se acercaba a ella, olvidando el sartén en el fuego y poniendo sus manos en su cadera para atraerla a él posesivamente y besarla con deseo.
Date una ducha, yo termino. De hacer el desayuno.
Nos vas a matar de una indigestión.
Te voy a dejar sin desayuno.
Creo que eso sería mejor qué morir de indigestión. – le dijo el juguetonamente mientras la abrazaba y besaba apasionadamente una vez más.
Para o nunca desayunaremos o saldremos de aquí a disfrutar el exótico paraíso que reservaste para nosotros.
¿Sería tan malo?
No, pero… en verdad tengo hambre.
Jajajaja, muy bien, voy a darme un baño rápido y desayunamos.
Cuando Albert salió de la ducha ella tenía el desayuno servido en la mesa, el desayunador se encontraba en una terraza sobre el mar, la vista era preciosa, el agua azul turquesa se extendía hasta el infinito, el sol estaba muy alto, habían dormido hasta tarde después de la fantástica noche que habían tenido, pero él la observó un poco seria.
¿Qué sucede princesa, estás bien?
Sí…
No suenas convencida, anda dime lo que pasa por tu mente.
¿Estás seguro?
Por supuesto que estoy seguro.
Quiero saber por qué.
¿Porqué?
Por qué ibas a casarte con Anelisse, por qué nunca me dijiste que me amabas, y por qué me dejaste ir después de qué te besé.
¿Qué quieres que te conteste primero?
Por qué ibas a casarte con ella.
En realidad, las primeras dos preguntas tienen una respuesta parecida, Candy, había tanta confianza entre nosotros, venías a mí con todo lo que te pasara, yo te consolé cuando tú y Anthony terminaron, compartí tus sueños y esperanzas con respecto a Terry y fueron mis brazos los que te recibieron cuando te desmoronaste, mi corazón late por ti desde hace mucho, pero no sabía que el tuyo también latía por mí. Aunque parezca arcaico, e imposible en nuestros tiempos, aún existen los matrimonios arreglados, y en nuestro círculo las alianzas comerciales siguen importando más que él amor… No estoy orgulloso de esto, pero fui educado para ser un hombre honorable, para hacer lo que la familia esperaba de mí, para velar por el futuro de los Andrew… y sí tú no me amabas, sí tú solo podías verme como tú hermano, entonces no importaba nada más.
Pero nunca preguntaste
Lo sé, he sido el idiota más grande del mundo, eso me queda claro, pero tienes que entender que te llevo ocho años, y que verte como mujer antes me parecía un sacrilegio, y por eso negaba mis sentimientos, además, eres hermosa, tienes el mundo a tus pies, montones de pretendientes y a ninguno le has hecho caso después de Terry, creí que tu corazón aún sangraba por él, y en vez de pensar con cordura y esperar a que sanaras decidí cumplir con lo que se esperaba de mí. Candy, tengo 29 años y si mi padre estuviese con vida, seguramente sería como Derek, un alma libre, un bohemio con la libertad de vagar por el mundo por un rato más, pero mi padre no sigue con vida, toda la responsabilidad es mía, y se espera que tenga un heredero, que me case, que tenga a mi lado la perfecta mujer de aparador, hay demasiadas expectativas y responsabilidades para la mujer que acepte ser mi esposa… y tú tienes 21 años, es tiempo de que experimentes, de que vivas, de que vagues por el mundo…no quise atarte a todo eso. Pero te pido perdón, te pido perdón por el dolor que te causé, te pido perdón por haber sido un ciego.
Anelisse era una alinaza conveniente…
Sí.
¿Y yo?
Tú eres perfecta para mí, a ti te amo, y por ti voy a mandar al diablo al consejo de los Andrew, si se oponen a nuestra relación pueden ir buscando otro patriarca.
Osea que no soy una alianza conveniente.
Desde el punto de vista de ellos probablemente no, después de todo tú dinero ya es de los Andrew, tienes 21 años, eres una mujer moderna, con una educación en una de las mejores universidades del mundo, eres inteligente, no serás una mujer sumisa, y no querrás tener hijos pronto, pero mi vida, nada de eso me importa a mí, de hecho, te amo por todo lo que mencioné, no quiero apresurarte, no quiero que nos casemos en seguida, no por el escándalo o el qué dirán, sino porque quiero que hagas todo lo que has deseado hacer antes de casarnos, que vivas, experimentes, y cuando estés lista, entonces nos casaremos. ¿Me expliqué?
Sí…
La última pregunta es porque te dejé ir, mi amor, tan no te dejé ir que estoy aquí contigo, pero la verdad es que no podía salir detrás de ti y dejar todo a la deriva, no podía dejárselo todo a la tía abuela, no podía dejar a Anelisse así nada más, debía hablar con ella y enfrentar a Edward. Eso es lo correcto, eso es lo que se espera de mí, y es mi responsabilidad. Pensé que solo ibas a Chicago, así que decidí arreglar las cosas y luego encontrarte en nuestro departamento, pero pusiste medio mundo de distancia entre nosotros y entonces me tomó un poco más de tiempo.
¿Qué le dijiste a ella?
Le dije que no podía casarme, ella me dijo que éramos unos tontos por no haber admitido nuestro amor antes, ella está enamorada de Mark, ella iba a dejarme una nota y escapar con él… al final ambos nos dejamos, ella me dio las armas para no perder el control de las empresas Andrew ante Edward, aún seremos socios, sólo no habrá boda. ¿He contestado tus preguntas?
Creo que sí, pero es mucha información, deberás permitirme procesarla y…
Responderé lo que quieras, no te preocupes, ahora si ya acabaste de desayunar, ven, quiero mostrarte algo.
Ella se puso en pie y tomó la mano que él le extendía, salieron del bungaló y caminaron por la playa en dirección a la vegetación. Después de media hora de caminata llegaron a un hermoso claro, con un cristalino ojo de agua y una cascada.
Es increíble…
Así es, ven, vamos a nadar. – le dijo él mientras se paraba en una roca deshaciéndose de su camiseta y a punto de zambullirse.
Muy bien… - ella se puso de pie y se deshizo de sus prendas dejándolo con la boca abierta.
¿Estás segura?
Es una playa privada ¿no?
Sí…
¿Entonces, que esperas? - Le preguntó ella mientras se zambullía con un perfecto clavado creando pequeñas ondulaciones en el agua.
Tus deseos son ordenes en ese caso. – le dijo él con una sonrisa deshaciéndose del traje de baño y quedando expuesto en toda su gloria frente a ella.
Candy sintió el calor inundar su vientre, quería volver a sentirlo dentro de ella, y así se lo hizo saber sin tapujo alguno, él no espero que se lo pidieran dos veces. La tomó y la hizo suya en ese pequeño oasis
Pasaron los día en la playa, jugando en las olas, caminando por la orilla, hablando, de sus sueños y esperanzas. Jugaron como niños disfrutando la belleza del paisaje, disfrutando el uno del otro. Hicieron el amor bajo las estrellas, se besaron hasta que sus labios se hincharon un poco, y su danza amorosa hizo que músculos que antes no sabían que existieran dolieran un poco, pero valía la pena.
Él sol se ponía, a la mañana siguiente volarían de regreso a Delhi, caminaban por la orilla de la playa tomados de la mano, dejando que las olas cristalinas mojaran sus pies, habían sido tres días increíbles, tres días en los que habían vivido el uno para el otro, en los que habían disfrutado de su amor como nunca antes, habían saciado su hambre y él se había dedicado a despejar todas sus dudas. Él corazón de Candy estaba oprimido.
Quiero quedarme aquí para siempre. – le dijo con una mezcla de ensoñación y tristeza.
Podemos quedarnos aquí para siempre.
¿Ah sí? ¿y los negocios? ¿la tía? ¿el consejo?
Al diablo, mi fortuna personal alcanza para que vivamos cómodamente por el resto de nuestras vidas.
Así que seré tu amante por el resto de nuestras vidas.
Eso es solo una de las cosas que quiero que seas. Quiero que seas mi compañera, la madre de mis hijos, la mujer con la que pasaré el resto de mi vida.
¿Y quién le dirá a la tía de nuestra unión libre?
¿Unión libre?
Ninguna de las cosas que quieres que sea incluyó la palabra esposa.
Jajajaja, mi vida…
No, no digas nada si no quieres. – le dijo ella haciendo un puchero.
Candy, ¿quieres ser mi novia? Y antes de que me digas algo escúchame por favor, no te lo pido porque no quiera pedirte que seas mi esposa, sino porque quiero que disfrutes de cada etapa, vendré a verte mientras estés en la India, y después regresarás a Yale a terminar tu carrera, cuando te gradúes, veremos lo que siga, si quieres hacer una maestría, o trabajar…
Tienes todo un plan… ¿puedo opinar en tu plan?
Por supuesto, ¿qué quieres tú?
Para empezar si quiero ser tu novia, pero todo lo demás aún no lo sé.
Muy bien comencemos por ser novios. – le dijo él con una sonrisa mientras la besaba.
¿Seré oficialmente tu novia?
¿Qué quieres decir?
Hace menos de una semana estabas por casarte, ¿cómo se verá que tengas una novia tan pronto?
No me importa cómo se vea, te amo, te he amado por demasiado tiempo en silencio cómo para ahora no gritarlo a los cuatro vientos.
Me quedaré un año en la India, creo que podemos ser discretos sin problema.
Tengo algunas reservas con respecto a tu plan.
Te escucho.
No puedo pasar un año sin verte.
¿Qué estás diciendo exactamente?
Necesitamos construir nuestra relación, así que te propongo algo, según lo que estaba leyendo los proyectos de Tiny Hands se dan en períodos de dos meses aproximadamente, y después de eso hay un periodo de trabajar en oficinas o administrativamente, antes de cambiar de zona.
Hiciste tu tarea.
Así es, pues bien, hablé con Raymond Jones, el director del programa y me enteré que hay trabajo administrativo que se puede hacer desde afuera de Asia, es trabajo importante, se trata de dar a conocer la organización, de buscar padrinos para los niños, juntar fondos, no cualquiera puede hacer ese trabajo, pero creo que tu serías perfecta, y eso implica 15 días en algún lugar del primer mundo, porque afrontémoslo, ahí están los recursos…
Alto, es demasiada información.
Le pedí a Raymond que te dejará hacer ese trabajo, y yo puedo organizar mi agenda para acompañarte esos 15 días cada dos meses, harás trabajo para Tiny Hands, pero a la vez pasaremos tiempo juntos.
¿Hablas en serio?
Sí, ¿Te gusta la idea?
Me encanta. Gracias.
¿Seguirás siendo la esposa de mentira de Derek?
¿Te molesta?
Está enamorado de ti.
Somos amigos.
Candy, he visto cómo te mira.
Sólo me estaba ayudando a ponerte celoso.
Muy bien, si eso es lo que piensas no voy a discutir contigo, sólo quiero pedirte que seas prudente, por ti y por él.
Está bien… ¿contrataste un equipo de seguridad?
Sí, habrá gente cuidándolos, y te llamaré a la línea segura que Allistear te dará. ¿estás nerviosa?
Nerviosa y emocionada. Sé que será difícil, y no por las condiciones en las que viviremos, sino por las situaciones que veremos…
Será difícil, pero eres una mujer fuerte y capaz, así que podrás con todo, saldrás adelante.
¿No quieres quedarte este año conmigo?
Por supuesto que quiero quedarme este año contigo. ¿Es eso lo que quieres?
Sí y no, siento que es algo que tengo que hacer sola.
Él la miró con ternura, sabía aún mejor que ella que ese año iba a cambiar su forma de ver el mundo, pero admiraba su valentía.
¿Te he dicho que te amo?
Múltiples veces el día de hoy.
Creo que aún no son suficientes.
¿Y qué piensas hacer para remediarlo?
Por toda respuesta él la alzó en brazos y la llevó al bungaló, pasaron la noche amándose, a las ocho de la mañana subieron al Land Rover y se dirigieron al hangar, abordaron el jet y llegaron a Delhi tres horas después, ella dormía.
Mi amor, ya llegamos.
Mmmm… ¿qué hora es?
Las 11.
Derek y yo salimos a las 3.
Lo sé, iremos directo a casa de Allistear y Diana para que te bañes y descanses un rato.
¿Te quedarás conmigo hasta que sea hora de irnos? ¿Por qué no al hotel?
Por supuesto que me quedaré contigo, no vamos al Queen Victoria porque Derek ya no se está quedando ahí, no podíamos desaparecer tú y yo tres días y dejarlo en medio del escándalo.
Cierto, en verdad pensaste en todo.
Siempre pienso en todo mi amor, duerme en lo que llegamos. –
Ella se acurrucó con él en el asiento trasero del auto mientras el chofer manejaba hasta la mansión de los Cornwell. Cuando llegaron Diana los recibió. Candy vestía pequeños shorts y una camisa de Albert que ciertamente le quedaba como vestido, estaba bronceada, despeinada y feliz. Y él, él la adoraba con la mirada.
Candy, Albert, que gusto tenerlos de vuelta.
Hola Diana, ¿todo bien?
Allistear se hizo cargo de todo, no te preocupes. Hay… hay una habitación lista, síganme, supongo que quieren bañarse y dormir un poco. Mmm, hay una puerta de conexión, pero te ruego sean discretos. – Candy enrojeció, Albert sólo soltó una carcajada.
Jajajaja, nunca pensé que vería el día, mi querida Diana.
Cállate, que sabes perfectamente que Allistear los haría casarse en este mismo momento si se entera. Derek no está, llegará una media hora antes de que sea hora de partir, tal vez para entonces ya puedan estar en la sala.
Lo intentaremos, aunque si nos tardamos, tal vez puedas pedirle que nos busque.
¡Albert!
Estoy jugando mi amor, anda, vamos a dormir un rato. Gracias Diana.
De nada pequeño Bert.
¿Pequeño Bert?
Así me llamaba Rosemary. Ven vamos a dormir un poco.
Ambos se acurrucaron en la cama y durmieron hasta qué el despertador sonó, después compartieron la ducha e hicieron el amor una última vez, vaciando sus emociones, entregando el alma y el cuerpo, conscientes de que sería la última vez por algún tiempo, después con renuencia se arreglaron para bajar.
Candy. – la saludó el guapo hombre de cabellos oscuros y amables ojos grises.
Derek, ¿cómo estás? - Le preguntó ella con una enorme sonrisa.
Bien, preciosa, ¿lista para irnos?
Sí.
Toma, guarda la argolla en un lugar cercano por si la necesitas.
¿No es mejor usarla de una vez?
Claro, por supuesto. Tu equipaje ya está en el auto, ¿nos vamos?
Dame un minuto.
Ella corrió a los brazos de Albert que los observaba desde el marco de la puerta. Él la alzó y la besó apasionadamente.
Te amo, estaremos en contacto, y te veré en dos meses, cualquier cosa que necesites, me llamas y estaré aquí lo más pronto posible, tu equipo de seguridad es de la más completa confianza, puedes contar con ellos para todo, por favor hazles caso. – Albert hablaba con el tono de voz seguro y autoritario que usaba en las empresas, frente a ella tenía al patriarca de los Andrew, y descubrió que esa faceta de él le encantaba.
También te amo, te prometo que seré prudente, y hablaremos todos los días, dale mi amor a todos en casa.
Así lo haré, cuídate por favor. – él la besó una vez más y la apretó fuerte contra su pecho, después la dejó ir.
Ella caminó hacia Derek que la esperaba con la puerta del auto abierta.
Derek.
Albert.
Que tengan buen viaje.
Aún pienso que eres un idiota.
Puedes pensar lo que quieras, pero te advierto que es mía y dejaré de ser civilizado sí te atreves a hacer algo acerca de ello, es la mujer de mi vida, y espero la respetes.
Claro, cuidaré de mi esposa. – le dijo Derek con una sonrisa socarrona mientras subía al auto y cerraba la puerta tras de sí.
Albert apretó los puños, y se quedó parado en el camino, deseando romperle la cara por su insolencia, pero sabiendo perfectamente que no era el momento ni el lugar.
Observó como el auto con la mujer que amaba desaparecía en el tráfico de la ciudad. Sí no la amara tanto, y si no confiara en ella ni por equivocación la dejaría marcharse, pero ella era libre de escoger su camino y él estaría ahí para apoyarla siempre. Aunque él aún no lo sabía le esperaba uno de los años más complicados de su vida. Sin embargo por ahí dicen que el amor todo lo puede, todo lo soporta y nunca deja de ser.
