-¿Cuál es tu nombre?- interrogó la Directora a Pinkie Pie, quien ya me tenía largo rato en la mira. Su reacción fue una mezcla de extrañeza, odio y disgusto al verme. Por supuesto, ¿quién va a verte con cariño y alegría teniendo una historia no muy agradable entre ustedes? Pss... solo un demente. Y aclaro: Pinkie, a pesar de todas sus niñerías y comportamientos de niña necia, no era, en lo absoluto, una demente; aunque ella me diga que yo si lo era...
-Pinkie Pie.- contestó seriamente. Todos los alumnos de mi nueva sección estaban en una fila, uno al lado del otro. Y, ¿adivinen? Toqué con todas las chicas que me molestaban. Eso era el resultado seguro de: cinco años más de pura tortura. Claro, aunque me imaginaba lo peor, la verdad es que mi estadía en la secundaria no fue tan mala después de todo. Eso sí, si sufrí, y mucho más que antes. ¿Cómo? ¿Por qué? No fue exactamente por el hecho de hacerme bullyng, fue por algo que contaré más adelante. Por ahora, enfoquémonos en lo que ocurrió ese día.
La Directora se llamaba Celestia, mientras su hermana, Luna, era la subdirectora. Ninguna me cayó mal en ese entonces, ya que no me hacían daño, en mi cara. A mis espaldas, no paraban de burlarse y reírse de mí. Ambas, mis supuestas "amigas".
-¿Y tú? ¿Cuál es tu nombre?- me preguntó Celestia. Yo bajé la mirada con nervios. Lloraba por dentro, pues sabía, en lo más profundo de mí, que esos próximos años iban a ser de pura tortura. Claro, mi dicho en el entonces era: la mejor manera de no quebrar un corazón es demostrar que no tienes uno. Fría, respondí:
-Twilight Sparkle.- contesté, alzando la vista y forzando una sonrisa.
-Jum... corazón de piedra, ¿no?- dijo con un tono de burla hacia mí. No articulé palabra, y volteé a otro lado, ella me encaró.- Eso lo veremos.- me soltó bruscamente, a lo que Rarity me susurra:
-Buena suerte, Twilight Saprkle.- esto último, lo dijo con un aire risueño. Mis lágrimas se contenían, tenía que soportar. Ella notó lo lloroso de mis ojos y comenzó a reírse a carcajadas.- ¡Miren! ¡La corazón de piedra va a llorar!- sentí como sus miradas se clavaban en mí, y las risas flotaban en el aire, dándome más y más puñetazos. Me quería morir.- Eres patética, un hazme reír, estúpida, fea...- me tomó de la barbilla y me dijo al oído.- Un fracaso...- eso me atravesó el alma, las lágrimas comenzaron a caer, y yo me arrodillé, chillando por tales risas. La Directora ya se había ido, puesto que yo era la última en aquella fila. Comenzaron a retumbar más risas. Como deseaba tener a Flash, allí, protegiéndome. Pero la cruel realidad, es que en esta vida se vela por uno mismo. Así que me paré, y con furia le golpeé en la cara. Todos nos rodearon, claro, ella salió del círculo formado por nuestros compañeros, y empujó a Rainbow hacia el centro, para que yo peleara con ella. Era una cobarde.
-A ver que nuevas técnicas has aprendido, mocosa.- mencionó, preparándose para la pelea. Yo negué, aún con mis lágrimas en la cara.
-No pelearé contigo; estoy harta, cansada ser maltratada, por ti, por los compañeros, por mi familia. Por años he sido humillada, y ya me he cansado. ¿Podemos hacer las pases?- pregunté, extendiendo mi mano hacia ella, para que la estrechara. Me miró con resignación , tomó mi mano y la haló, tirándome al suelo, el cual estaba lleno de lodo, por la lluvia. Me levanté y me limpié un poco. Las lágrimas cesaron.- Ya hice lo que tenía que hacer. Solo, aléjate lo más que pueda de mi persona, ¿quieres?- al parecer, no debí decir que no quería tenerla cerca, pues ya sabía como hacerme molestar: angustiándome con su presencia.
Fui al tocador, y me arreglé. Comencé a limpiarme, pensando que estaba sola. Me miré en el espejo, y por alguna razón, no me gustaba nada de lo que veía. Una voz comenzó a sonar en mi cabeza. Al parecer, ella también estaba en mi contra.
-¿Qué te pasa? ¿Acaso no te gusta ser quien eres?- preguntó con burla. Volví a sentirme débil.- ¡Vamos! Se supone que eres fuerte, ¿no? Pues, ¡Demuéstralo!- mis manos se posaron en el fregadero, y el llanto comenzó. Lo que no sabía, era que alguien me estaba observando.
Saqué el pedazo de vidrio de mi bolso, viéndolo temblorosa. La voz volvió a sonar cuando lo coloqué en mi muñeca.
-No vas a hacer eso, ¿cierto? Dime que no lo harás...- mi mano estaba temblando increíblemente. Estaba en medio de una lucha entre el sí y el no. Lloraba y lloraba teniendo al vidrio justo en el lugar donde lo quería, pero, no pude. Me consideré cobarde al soltarlo, y dejar que se rompiera en más de tres pedazos diminutos. Me arrodillé y seguí llorando.- Tus amigas tenían razón: eres patética. Jajajaja...
Me largué de la escuela, sin la intención de volver en una semana. Nadie notó mi ausencia...
En la noche, me senté en mi escritorio, y volví a ver mi libreta. Ya no aguantaba el acoso de mis compañeros. Quería morirme, dejar el dolor. Pero, eso no se podía, pues era súper cobarde, o al menos así me consideraba después de haber roto el fragmento que me iba a cambiar por completo la vida. Me fui al baño, el cual tenía un enorme espejo. Miré con odio a la persona reflejada allí: yo. La voz volvió a sonar, mientras Raul se internaba en el lugar. Yo lo cargué y lo monté en mi cama, acariciándole la cabeza.
-Pequeño, quédate acá, por favor. Estaré bien.- el felino maulló y se recostó. Volví al baño y cerré la puerta con llave. Pero al mirarme al espejo, mis ojos se aguaron, y el corazón se me estrujó.
-Nunca te van a querer como eres.- no podía creer que mi yo me odiara. Es decir, ¡yo me odiaba! ¡¿Desde cuándo eso era normal?!- ¡Mírate! Me das vergüenza, Twilight.- me iba a morir, eso era una promesa, pero nunca creí que yo misma sería la causante de mi muerte.- ¡Eres una cobarde! ¡Una demente! ¡Loca! ¡Psicópata! ¡Inservible!- todas la palabras hacían un eco, y me iban vaciando. Cada vez, me sentía más inhumana. Todos los insultos que alguna vez me hicieron comenzaron a hacerse presentes...
¡Despierta, idiota, o llegarás tarde a clase!
Patética. Es una completa buena para nada...
Es que está loca ¿o no lo ves?
¿Qué me harás ahora, mocosa? ¿Me vas a "golpear"?
¡Mocosa! ¿A quien le hablas?
Jajaja... si está loca.
Es una llorona. No le hagan caso.
Con razón eres tan mongólica...
Eres patética, un hazme reír, estúpida, fea...
¡Un fracaso...!
-¡Ahhhhhhhhh...!- grité, golpeando sin conciencia el espejo, el cual se partió y causó un gran estruendo. Al menos mis padres no estaban en casa. Los fragmentos cayeron en el fregadero y la sangre se escurrió por mi mano. Desesperada por tanta sangre, salí a buscar algo con que limpiarme. Lo primero que vi fue el papel higiénico, así que tomé en exceso de él y traté de secar la sangre. Mi respiración era muy agitada. No quité la improvisada venda por miedo a ver que era lo que mi torpe mente había hecho, así que me paré. Miré el espejo con tristeza.- No volveré a ser la misma... es una promesa...
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Vuelvo y repito: este fic va a ser muy fuerte, ¿bien? Bien.
Recuerden que actualizo los viernes, pero esta semana, el vecino se me puso de malas, no me prestó Wi-Fi... y no pude continuar. Recuerden que espero sus pochongos, lindos y tiernos reviews...
Un abrazote a DarkDawn2000 y a DeviLau Hills. ¡Las quierooo!
Así que comenten, critiquen, confíen en mí; ), que no muerdo, y si les gustó denle a "Fav"!
Bye!
