CAPITULO 9
EPILOGO
(Pov Xinia)
Terminé mi taza de café y la dejé sobre la mesilla de madera negra que había frente al sofá, ajusté las mantas a mi cuerpo, todavía lo tenía un poco adolorido, nada que no pudiese soportar, mi cabello estaba recogido en un moño alto y mis labios pintados de negro, los ojos pintados con un poco de rimmel y una sombra intensa negra al rededor de los mismos, un pantalón negro de algodón ajustado y una camiseta de tirantes también ajustada.
Escuché la puerta de casa pasadas las tres de la madrugada, al saber donde había estado, el olor a su tabaco llegó hasta mi pero no me giré a mirarle. Cogí del cenicero mi cigarrillo y lo fumé despacio y sentí el humo llenar mis pulmones.
Vaya... no venía solo.
Giré mi rostro y vi a los amigos de Hakon entrar en casa, bastante animados.
-¿A caso ella no está en casa?- preguntó Krist.
-Pues... no lo sé quizás ha ido a ver a sus padres.
-No debiste haber enseñado la ropa interior en público- dijo Dave.
-No le tengo miedo a Xinia, era algo que le debía.
"Gran error...".
Krist avanzó por el pasillo y encendió la luz del comedor donde yo estaba.
-MIERDA- exclamó- lo siento... Xinia es que no te he visto.
Dave y Hakon se acercaron al salón.
-Hola- dije mirándolos unos por uno- ¿un poco tarde no?.
-Es que hemos ido a tomar unas copas a una bar.
-Vaya vaya- dije fumando mi cigarrillo- hay más en la nevera.
-No... Nosotros nos vamos- dijo Dave cogiendo del brazo a Krist.
-Adiós- dije mirándoles fijamente- nos veremos.
Ambos se fueron rápidamente y Hakon apoyó la espalda en el marco de la puerta del comedor.
-¿Vas a echarme la charla Xinia o vas a dejar que me vaya a dormir?
Me levanté del sofá y lo miré fijamente.
-¿quieres dormir?
-Quiero otra cosa.
-Ni lo sueñes.
-Oh! ahora no puedo acostarme con mi esposa.
-¿Ahora soy tu esposa, te parece bonito lo que has hecho? me has hecho quedar en ridículo.
-Yo te he hecho quedar en ridículo y tú ¿cómo me has dejado quedar tú?
-Yo no soy nadie Hakon, nada de lo que yo haga importa, pero lo tuyo será recordado por años y yo señalada como la mujer que permitió que su esposo hiciese eso.
-No quería que te lo tomases así.
-Se me olvidaba que eres incapaz de pedir disculpas.
-Mierda Xinia... será porque he tenido una buena maestra.
-Sí, tu ex era una zorra sin precedentes.
-Que tiene que ver ella ahora en esto- dijo frotándose la cara-me confundes.
-Mi madre tenía razón...
Me fui hacia la habitación pero me cogió del brazo y me miró fijamente.
-¿Cómo?
-Eres un niño Hakon, y no se puede hacer entender a un niño que algo está mal, solo puedo esperar a que madures.
-Será mejor que me...
-¿vayas?
-Puede que eso sea mejor.
-Haz lo que te dé la gana.
(Pov Hakon)
Me senté en el final de la escalera y me fumé un cigarrillo, ella se había metido en la habitación y había cerrado la puerta, mierda se había cabreado de verdad y yo no quería eso, yo quería... joder no sé lo que quería, un poco de enfado un poco de cama, una noche normal, después de lo que pasó pero ella era impredecible y el tiro me había salido por la culata. No es que no pudiese pedir perdón es que no tenía porque pedirlo, ella se paseó sin ropa y yo solo hice algo parecido... ¿tan mal lo había hecho?
-Joder.
Y seguramente quería que durmiese en el sofá, cuando ella sacaba esa puta manta roja al sofá era porque yo tenía que dormir ahí no ocurría muy a menudo y siempre ella venía pero ya llevaba horas en esa habitación.
Me levanté de los escalones y fui hacia la habitación, abrí despacio la puerta y ella estaba sentada mirando la pared, quieta y recta.
-Pensaba que no venías.
-Creía que no querías verme.
-Pasa y cierra la puerta.
Cerré la puerta y caminé hacia la cama, me senté a su lado y acaricié su espalda pero no se movió.
-¿Por qué no te tumbas?
-¿Tu no lo harás?
-Ahora lo haré.
Me tumbé en la cama y la miré, ella estaba mirando sus manos.
-Muchas mujeres han gritado cuando has echo... eso de enseñar lo que es mío Hakon.
Asentí despacio y ella se sentó a horcajadas sobre mí, puse mis manos en su cintura pero ella las quitó y las puso sobre mi cabeza, sacó uno de mis cinturones y ató mis muñecas sobre mi cabeza.
"Oh joder...".
-No me gusta no poder tocarte.
-No me gusta que te vean de ese modo.
-Ahora...
-Sh- dijo y tomó uno de mis cuchillos que había en el cajón de mi mesilla de noche.
Me tensé enseguida pero solo lo usó para hacer trizas mi camiseta.
Después la dejó sobre la mesilla y en completo silencio quitó su camiseta y sus pantalones. Su ropa interior negra sobresaltaba en su piel clara la boca se me secó y ella quitó sus bragas y sonrió.
-¿Y ahora qué?- dijo ella.
-No lo sé...- me desconcertaba esta situación jamás había dejado que nadie llevase el control, solo Xinia y no ocurría muy a menudo.
Me gustaba darle ese poder de vez en cuando, nunca sobrepasaba los límites era un ejercicio de confianza.
Desabrochó mi pantalón y cogió mi miembro, agachó su boca y lo introdujo en ella, jadeé con la voz ronca y cerré los ojos, de esta manera era mucho más intenso, lo sabía, intenté mover mis manos pero no pude no me gustaba estar atado pero con ella era otra historia.
-Xinia- siseé.
Pero ella iba lento, tortuosamente lento, arriba y abajo retrasando el orgasmo, paró justo antes de correrme.
"Mierda..."
-No deberías haber hecho eso- susurró.
-Joder- siseé con los dientes apretados.
-Sh- me besó en los labios, beso que correspondí con ansias, esto era frustrante.
Alzó su cadera y me pude introducir en ella, gemí roncamente y gruñí levantando la pelvis queriendo moverme pero no podía... mierda... mierda..
Ella se movía lento de nuevo, jadeando y gimiendo sobre mí y yo solo podía verla, no podía dejar de mirarla preciosa sobre mi jadeando y gimiendo mi nombre y de nuevo esa sensación familiar me recorrió el cuerpo pero se retiró y sonrió traviesa.
-Xinia- volví a sisear.
-Te lo mereces.
Cerré los ojos.
-Mírame Hakon... porque me voy a correr y tu no lo vas a hacer- me dijo en un susurro y me mordió los labios.
Abrí los ojos completamente hipnotizado por sus palabras, Abrió más sus piernas y llevó sus dedos a su sexo moviendo los mismos rápidamente dentro y fuera de ella mirándome a los ojos, intenté soltarme otra vez pero no pude, se arqueó llegando al orgasmo.
-¿Vas a admitir que está mal?- dijo jadeante besándome otra vez en la boca.
-Está mal- gruñí mordiéndola.
Ella gimió.
-No lo hagas más, nunca.
-No, jamás.
-Lo juro- subí mi cadera y ella enseguida volvió a bajar al suya sintiéndola llenándola completamente, comenzó a moverse pero esta vez de verdad
no tardé demasiado en llegar a un atronador orgasmo bajo su atenta mirada y ella me siguió enseguida- Dios... Xinia...- gruñí.
-Lo sé...- dijo soltando mis manos y por fin la pude abrazar todo lo fuerte que pude, ella hizo lo mismo- te quiero.
-Me has hecho sufrir mucho ¿lo sabías?- dije sobre su cuello.
-Lo se...
-No soy un adolescente...
-Lo eres pero te quiero igual, te quiero tal y como eres, por encima de todas las cosas.
Cerré los ojos y nos eché por encima la manta de la cama, la besé en los labios.
Ahora mismo me apetecía sexo del clásico, del normal, del que un hombre que quiere a su mujer tiene en la intimidad de su habitación.
FIN
Gracias a todas/os x leer este mini fick, y gracias a Bella x siempre comentar nuestras historias. Saludos. Srta Morena y Valeria Vulturi
