Capítulo 9:

La mañana del sábado se tornó triste y aburrida para Rachel, no sabia que hacer, aunque su cabeza seguía ocupada por cierta rubia y lo que había ocurrido apenas hacia dos días

No habían vuelto a hablar, ni siquiera un mensaje, nada. Parecía como si la tierra la hubiera tragado.

La noche anterior al final si había salido con Finn, aunque al principio no tenia muchas ganas luego se fue dando cuenta de que el chico estaba intentándolo. No dejaba de mimarla y darle pequeños detalles que la hacían sonreír. Esa era la parte que amaba de Finn.

A pesar de todo Rachel le dejó claro que por ahora solo serian amigos, no quería volver a una relación de nuevo. Él pareció desanimado al principio, pero en enseguida sonrió y asintió diciéndole que esperaría el tiempo necesario.

Pero aunque hubiese dicho eso en la cena, al llegar a casa y acompañarla a la puerta, Finn volvió a intentarlo, esta vez dándole un beso. Ella se apartó suavemente dándole un beso en la mejilla y él la miró frunciendo el ceño para luego irse sin decir nada mas, claramente enfadado.

Rachel bajó lentamente a la cocina, a desayunar, sus padres ya se encontraban allí.

Evan se encontraba leyendo el periódico, mientras que Ben cocinaba distraidamente mientras miraba la televisión.

-Buenos días -dijo anunciando que estaba allí.

Evan la miró por encima del periódico y le sonrió dulcemente.

-Buenos días cariño. ¿Que tal anoche?

Se sentó en la mesa y apoyó su cabeza en su mano.

-No estuvo mal -dijo con desgana.

Ben se acercó a ella y mientras le ponía el desayuno en la mesa le dio un beso en la mejilla suavemente.

-No pareces muy contenta -le dijo mientras se apoyaba en la encimera y la miraba.

-Es que estoy un poco confundida, eso es todo -dijo suavemente mientras jugaba con la comida con el tenedor.

Los dos padres se miraron extrañados y luego dirigieron de nuevo la mirada a su hija. Evan dejó el periódico aparte para prestarle toda la atención.

-¿Confundida con que, cariño? -le preguntó Evan.

-Pues... -cogió aire- Finn quiere volver, pero yo no se si siento lo mismo que antes por él.

-No debes forzar las cosas cariño, si no estas segura de querer estar con él, es mejor darte un tiempo para aclararte -dijo delicadamente Ben.

-Lo se, lo que pasa es que... -suspiró- es el único que ha estado a mi lado y que me quería por como era.

-Pero si tú no lo quieres de la misma manera no puedes hacer nada, no puedes estar con él solo por que te quiere -dijo Evan.

-Ademas, ahora tienes mas amigos ¿no? -prosiguió Ben intentando animarla.

El recuerdo de Quinn volvió a su mente y sonrió levemente, cosa que no paso desapercibida por sus padres que se volvieron a mirar.

-¿Hay alguien mas que te guste, cariño? -dijo suavemente Evan.

Rachel alzó la mirada sorprendida.

-¿Eh? No, claro que no, ese no es el problema -dijo rápidamente.

-Esta bien cariño -dijo Evan sin creerla.

Rachel se levantó apartando su plato a un lado.

-Me voy a mi habitación -anunció.

-Pero no has comido nada -dijo Ben mirando su plato.

-No tengo hambre papa -se acercó a él y le dio un beso en la mejilla- Pero gracias.

Y sin mas salió de la cocina en dirección a su cuarto. Pero el timbre de la puerta la hizo detenerse a medio camino.

-¡Ya voy yo! -les gritó a sus padres y fue hasta la puerta.

Al abrir la puerta se encontró a Quinn, mirándola nerviosa y sonriendo le tímidamente mientras sostenía en sus manos una caja envuelta en papel de regalo.

Rachel abrió la boca sorprendida.

-¿Que haces aquí? -dijo cuando reaccionó.

-Hoy habíamos quedado y como imagine que después de la discusión no ibas a venir, decidí venir yo a verte -le explicó aun nerviosa, no sabia como iba a reaccionar la otra.

Pero de repente una leve sonrisa apareció en el rostro de la morena, haciendo que Quinn se relajase levemente.

-Es para ti -prosiguió dándole la caja que tenia en las manos.

Rachel miró a la caja y luego a ella, debía de tardar demasiado en cogerla porque Quinn se mordió el labio y lo iba a retirar, pero al verlo, la morena rápidamente lo cogió.

-Gracias... -susurró.

Quinn le sonrió de nuevo tímidamente y ahora que tenia las manos libres las llevo a sus bolsillos. Se notaba que cada vez estaba mas nerviosa.

-¿Quien es cariño? -dijo de repente Evan apareciendo detrás de Rachel y mirando a Quinn extrañado.

Evan era un hombre afroamericano, alto y calvo, que imponía bastante, así que Quinn instintivamente dio un paso para atrás, pero Rachel se acercó a ella y la cogió de la mano.

-Es Quinn, una amiga -le dijo a su padre.

Él las miro frunciendo el ceño e iba a decir algo pero la morena le interrumpió

-Vamos a mi habitación papa -y sin mas tiró de Quinn dentro de la casa.

-Un placer conocerle Sr. Berry -dijo Quinn mientras era arrastrada escaleras arriba.

Rachel empujó a Quinn dentro de su habitación y ella la siguió cerrando la puerta tras de ella.

La rubia un estaba sorprendida y no sabia como actuar, así que simplemente se quedó en medio de aquella habitación, observándola mientras una sonrisa se formaba en su rostro.

Era tal como se la había imaginado. Rosa, con la cama blanca y un montón de posters de musicales adornándola. Siguió observando cada detalle hasta que se dio cuenta de una foto que adornaba la mesilla de noche de la morena.

Se acercó mientras sentía como la morena la seguía con la mirada mordiéndose el labio. Cogió el portaretratos y sonrió ampliamente al ver la foto que le había regalado a Rachel.

Estaba allí, en su mesilla de noche, era lo primero que veía al despertar y lo ultimo que veía al dormir. Su foto. Bueno aunque técnicamente era la misma Rachel la que salia en ella, pero ella había hecho la foto, tenia que acordarse de ella cada vez que la miraba, era algo inevitable.

De repente notó como Rachel se acercaba a ella y rozando sus manos, le retiró la foto y la volvió a colocar en su sitio, pero a pesar del gesto, no había sido de una forma enfadada o molesta, mas bien había sido dulce y cálida

Observó por última vez la foto y luego dirigió su mirada a la morena, que tenia frente a ella.

-¿No vas a abrir el regalo? -le dijo.

Rachel la miró levemente sonrojada y cogió la caja comenzando a abrirla.

Cuando por fin lo consiguió se encontró a un adorable oso de peluche rosa, con una estrella dorada en el pecho. Rachel abrió la boca sorprendida y miró al oso y luego a Quinn.

-¿Te gusta? -preguntó algo temerosa la rubia.

-¡Me encanta! -dijo en un pequeño grito la morena.

Quinn sonrió ampliamente.

-Es mi forma de pedir disculpas por mi comportamiento -explicó mordiéndose el labio.

Rachel la miró tristemente y dejó el peluche encima de la cama para después volver a mirar a la rubia.

-Es que no entiendo por que te pusiste así.. -susurró Rachel.

Quinn se pasó la mano por el rostro nerviosa.

-Estaba celosa -dijo apenas en un susurró.

-¿Que? -dijo ya que la morena no la había oído

-¡Estaba celosa! -dijo mas alto, demasiado quizás

Rachel abrió los ojos totalmente sorprendida. No era eso lo que se esperaba.

-¿Porque? -frunció el ceño.

La rubia suspiró y se sentó en la cama.

-Por que no quiero que salgas con él, que te abrace, que te bese... se me revuelve el estomago cada vez que lo pienso -dijo todo esto mirando al suelo.

-Pero... yo pensé que ya no pensabas en mi de esa manera...

-Rachel... yo no se de que manera pienso en ti ya. Me gusta estar contigo, abrazarte, cuidarte, protegerte, pienso en ti mas de lo que debería y te hecho de menos aun mas -suspiró pesadamente- Pero tengo novia y es evidente que tu sigues enamorada de Finn.

-Quinn... -susurró Rachel poniéndose de rodillas frente a la otra y haciendo que la mirase a los ojos.

-No, dejame terminar por favor. Eso es todo lo que siento, aunque no se muy bien lo que siento, pero no quiero perderte por nada del mundo y lo que mas deseo es que seas feliz. Así que si tengo que aguantarme y verte con Finn, lo haré, no te montare mas escenas, te lo prometo. Aunque sigue sin gustarme como te trató y si te vuelve a hacer daño lo mato -se mordió el labio mientras miraba los ojos de la otra.

-Tengo que confesarte algo -dijo de repente Rachel.

Quinn la miró confundida.

-Me molesta cuando me hablas de Holly.

-¿Molestarte en que sentido? -dijo aun mas confundida.

-Creo que... me molesta que quieras pasar el tiempo con ella y no conmigo. Se que es tu novia y que es normal, pero aun así, yo quiero pasar todo mi tiempo contigo pero se que no es posible porque es mas importante Holly para ti. Ademas... -desvió la mirada- creo que te mereces alguien mejor Quinn, alguien con el que puedas ir de la mano, que te cuide, que te ame y que te comprenda, no solo alguien con el que te sientes atraído físicamente.

Quinn la miró con la boca abierta durante unos segundos.

-Me estas diciendo... ¿Que crees que Holly es mas importante para mi, que tú?

Rachel simplemente asintió, aun sin mirarla.

Y de repente Quinn estalló en carcajadas.

Rachel la miró frunciendo el ceño.

-Eres adorable... -dijo entre risas.

-¿Que pasa? -preguntó confusa.

Quinn se tranquilizó y volvió a mirarla.

-Holly es mi novia, si, pero tu eres mi amiga y yo valoro mucho mas una amistad que una relación porque las novias vienen y van, pero los amigos se quedan para siempre. Podría soportar perder a Holly, aunque me dolería, pero no soportaría perderte a ti Rachel así que te aseguró que tendrás Quinn para rato, no te preocupes.

Rachel se sonrojó levemente.

-Y respectó a lo otro... -prosiguió- yo no me merezco eso que dices Rachel, no después de todo lo que he hecho a lo largo de mi vida. Tengo suerte de tener a Holly al menos.

Rachel frunció el ceño.

-¿Porque dices eso?

-Por que he sido una persona horrible Rachel, contigo y con mucha gente, no importa que ya no sea esa persona nunca mas, siempre estará conmigo todo el daño que provoqué. Así que no esperó que la mujer de mi vida se enamore de mi.

-¿Pero no decías que la mujer de tu vida era yo? -dijo lentamente, recordando la conversación que habían tenido.

Quinn se removió incomoda en la cama.

-Exactamente... -susurró mirando al suelo.

Rachel la observó sin saber que decir.

-No te preocupes por eso -dijo rápidamente la rubia- Yo solo busco en ti amistad, nada mas.

-No me preocupo... -susurró- Es que no quiero hacerte daño...

Quinn sonrió de lado.

-No me lo harás, aunque de todas maneras, me lo merecería -afirmó.

Rachel le pegó en la mano mientras fruncía el ceño.

-Au! -se quejó la rubia y se sobo la mano- ¿Porque me pegas?

-Por tonta -se puso de pie y con las manos en las caderas la miró- Siempre me dices que soy adorable, maravillosa, guapa o lo que sea, ya va siendo hora de que empieces a valorarte también a ti misma.

-¡Pero es que no me lo merezco! -dijo mientras se levantaba también

-¿Y yo si? -cuestionó.

-¡Por supuesto, eres maravillosa Rachel, aunque tú no lo veas, yo si lo hago y no dejare de repetírtelo hasta que te lo creas!

-¿Entonces tú porque no me crees cuando te digo que te mereces lo mejor?

-No es lo mismo... -susurró mirando al suelo.

-¿Porque? -dijo Rachel acercándose a la otra y cogiendo su mano con suavidad.

-Por que si no te crees esas cosas es por mi culpa, por como te he tratado. Ahora tengo que compensarte... -dijo esto último en un susurró.

Rachel la miró tristemente y cogiendo suavemente su barbilla hizo que la mirase.

-Yo no quiero que te pases cada segundo que estas conmigo preocupada por tener que compensarme, no quiero ese tipo de amistad y menos contigo. Quiero que me protejas, me cuides, me mimes, pero también quiero hacer lo mismo yo contigo, quiero que nos compaginemos, que podamos confiar la una en la otra.

A Quinn se le escapó una lágrima y abrazó a la otra con fuerza, cerrando los ojos mientras la pegaba a su cuerpo.

-En verdad no te merezco... -susurró Quinn.

-Ni yo a ti tampoco, así que estamos en las mismas -bromeó Rachel apretándola mas.

De repente unos golpes en la puerta hicieron que se separaran rápidamente

-¿Si? -dijo Rachel algo nerviosa.

Ben asomó la cabeza por la puerta sonriendo dulcemente.

-Siento interrumpiros pero ¿tu amiga se va a quedar a comer?

Quinn y Rachel se miraron sin saber muy bien que responder.

-La verdad es que... -comenzó a decir Quinn.

-¡Si! -dijo rápidamente Rachel interrumpiendo a la rubia- Quiero decir... si ella quiere claro prosiguió mirando de nuevo a la otra.

Quinn se sonrojo levemente y asintió.

-Seria un placer -dijo por fin.

-De acuerdo, ya os avisare cuando este lista la comida -dijo Ben para después cerrar la puerta dejándolas solas de nuevo.

-¿Estas segura que quieres quedarte? -cuestionó la morena.

Quinn la miró profundamente antes de responder.

-Hoy soy toda tuya -al escuchar esas palabras Rachel se sonrojó y desvió la mirada- Si eso implica una comida con tus padres, que así sea -bromeó.

La morena se rió algo nerviosa.

-No tienes que hacerlo... -comenzó a decir.

-No tengo que hacerlo -le interrumpió Quinn- pero quiero hacerlo -le sonrió.

Rachel asintió aun algo nerviosa y se sentó en la cama, apoyándose en el cabecero, después le hizo una señal a la rubia para que se sentara a su lado. Quinn la miró durante unos segundos de forma tierna y le hizo caso, colocándose a su lado.

Rachel cogió su mano suavemente y comenzó a acariciársela mientras la miraba pensativa.

Quinn también se había quedado mirando sus manos unidas, esperando a que la otra saliera de sus pensamientos.

-¿Te molesta que coquetee contigo? -dijo en un susurró la morena.

Quinn alzó la vista y la miró intentando averiguar lo que pretendía con esa pregunta, pero Rachel seguía metida en sus pensamientos.

-No es que me moleste... -apretó su mano suavemente- es que no se como comportarme cuando haces esas cosas. Hay ocasiones en que me cuesta saber si estas de broma o si lo dices en serio. Y tengo miedo de hacer alguna tontería y que acabes sintiéndote incomoda.

Rachel asintió lentamente sin levantar la mirada.

-¿Quieres que deje de hacerlo? -dijo después de unos minutos.

-No -dijo rápidamente la rubia haciendo que, por fin, la morena la mirase a los ojos- Quiero decir... que quiero que seas tu misma totalmente, no quiero que cambies nada -le explicó.

-Comprendo... -susurró y volvió a centrarse en mirar sus manos entrelazadas.

Quinn movió su mano libre hasta la mejilla de la otra y se la acaricio con suavidad haciendo que la volviese a mirar.

-¿Qué pasa en esa cabecita tuya? -le dijo algo preocupada pero con tono calmado.

Rachel suspiró y miró a la rubia con ojos tristes.

-No quiero que pienses que juego con tus sentimientos ni nada de eso... -dijo lentamente, pensando con antelación cada palabra que salia por su boca- Y sabes que yo no soy de las que coqueteo con todo el mundo, pero contigo... -se quedó callada durante unos segundos- a veces no puedo evitarlo.

Quinn le sonrió dulcemente y siguió acariciando su mejilla.

-Haz lo que te salga del corazón, siempre, sin importar nada mas.

Rachel se perdió en los ojos de la rubia, memorizando cada rasgo de ellos, hasta que sin poder evitarlo sus ojos se desviaron a los labios de la otra.

Una sonrisa se formó en los labios de Quinn y Rachel rápidamente sacudió la cabeza volviendo a la realidad.

-Lo intentare -susurró y desvió la mirada, provocando que Quinn retirase la mano de su mejilla.

No volvieron a hablar durante unos minutos, bastantes a decir verdad, pero era un silencio cómodo, en ese momento solo necesitaban estar ahí, la una junto a la otra conectando su energía a través de sus manos.

Las dos estaban prácticamente perdidas en sus pensamientos.

-¿Qué tal la cita con Finn? -dijo Quinn de repente.

Ya no podía soportarlo mas, la incertidumbre la estaba matando.

Rachel se rió suavemente y la miró divertida.

-Justo estaba pensando lo que tardarías en preguntármelo

La rubia se sonrojó levemente mordiéndose el labio avergonzada.

-Lo siento -susurró.

La otra sonrió aun mas y besó la mejilla de la rubia.

-Parece que yo no soy la única adorable cuando se sonroja -dijo divertida provocando que Quinn se sonrojase aun mas.

-Quiere volver conmigo -dijo después de unos minutos que a la otra le parecieron eternos.

-¿Y qué le dijiste? -dijo lentamente con miedo.

-Que por ahora solo iba a tener mi amistad -dijo para después reírse de la expresión de alivio de la otra- Aunque no se lo tomo muy bien y luego al traerme a casa intento besarme.

Quinn frunció el ceño.

-¿Te hizo algo? -dijo con tono firme.

Rachel se volvió a reír.

-No, yo me aparte y el se fue enfadado, solo eso.

Quinn se relajó levemente pero seguía con el ceño fruncido.

-No te preocupes -le dijo Rachel.

-Es algo que no puedo evitar... -dijo desviando la mirada.

-Lo se, pero estoy bien y si alguna vez me pasa algo, se que vas a venir con tu brillante armadura a protegerme -bromeó haciendo que Quinn se riera- Mucho mejor -dijo cuando vio la sonrisa en el rostro de la rubia.

-Eres increíble -dijo Quinn mientras la miraba feliz.

-Lo se -le respondió la otra haciéndose la importante.

-Y modesta -prosiguió Quinn riéndose.

-Por supuesto -dijo Rachel en el mismo tono que antes.

Las dos se quedaron mirando y de repente estallaron en carcajadas.

-Me alegra tenerte como amiga -dijo Rachel sinceramente cuando dejaron de reírse.

Quinn la miró y sonrió.

-Y a mi... -dijo suavemente.

-¿Cariño? -oyeron de repente al otro lado de la puerta, era Evan.

-¿Si papa? -respondió Rachel.

-Ya esta la comida, podéis bajar cuando queráis.

-Ahora mismo vamos.

Y oyeron como los pasos se alejaban escaleras abajo.

Rachel se levantó y miró a la otra que no parecía dispuesta a moverse.

-¿Vienes? -preguntó confusa.

-Eh... -comenzó a decir Quinn nerviosa.

Rachel comenzó a reírse

-No te van a comer -le explicó.

-Lo se -se levantó lentamente y suspiró- ¿Pero y si envenenan mi comida? -dijo poniendo cara de miedo.

Rachel se rió aun mas.

-¿Y luego yo soy la dramática? -cogió su mano suavemente y abrió la puerta de la habitación

-Por supuesto -respondió la rubia.

Rachel se giró y la miró frunciendo el ceño.

-Y yo que iba a probar tu comida antes, para asegurarme que estaba bien -se giró y salio por la puerta mientras seguía hablando- pero ahora nada.

Quinn abrió la boca asustada y la siguió rápidamente.

-¡Eso no es justó!