Capitulo 9- Secuestro

"A veces, sueño con un hombre que es igual a mí, que me habla y me trata como si yo fuera su hijo, pero no lo soy, él lo sabe y yo lo sé. Pero no me agrada cuando se aparta de mí, no me gusta cuando camina y desaparece. Despierto repentinamente en el medio de la noche y me doy cuenta que ese hombre soy yo"

Su padre desapareció y nadie parecía darse cuenta, no sabía realmente si a nadie le importaba o en realidad no lo sabían. Su madre no comentaba nada acerca de la desaparición, no era de extrañar, puesto que, en muchas ocasiones, sus padres podían estar más de diez días sin verse y ella no sospecharía nada.

Trunks sabía muy bien donde se encontraba su padre y tenía dos opciones, esperar por lo que sucedería o buscar por lo que sucedería. Ante aquella disyuntiva el hombre decidió por ir a buscarle en aquellas montañas.

Sería algo demasiado ingenuo quedarse a esperar. Era de madrugada; pero él ya estaba listo para irse. Únicamente faltaba algo, necesitaba despedirse de alguien…de sí mismo. No sabía si volvería o no; debía decirse adiós.

Aun no amanecía, Bulma y sus abuelos continuaban dormidos plácidamente, pero el pequeño estaba despierto. Se encontraba sentado en su cuna mirando aquel móvil blanco, era como si de antemano supiera que irían a visitarlo, entre sus brazos sostenía aquel dinosaurio con el que su madre solía sostener cuando jugaban juntos

-Hola amigo- el bebé esbozo una amplia sonrisa mientras trataba de alcanzarlo con la mano, Trunks lo abrazo y lo acercó a su regazo- fue muy divertido estar contigo; eres lo más cercano que tengo a un mejor amigo y quiero que sepas que me iré a buscar a nuestro padre

-pa…pa…pa- balbuceo, Trunks no podía creer lo que escuchaba

-Vas demasiado rápido ¿No te lo han dicho?- el bebé únicamente lo observo con el ceño fruncido como si de alguna manera le dijera que continuara con lo que tenía que decir- siempre he pensado que tú entiendes muy bien todo lo que te decimos y te das cuenta de lo que sucede a tu alrededor. Nuestro padre se ha ido e iré a buscarlo, pero no sé si volveré…si no vuelvo al menos que nuestro padre si lo haga y puedas disfrutar de él de la forma que yo no lo hice y también quiero que sepas- sin darse cuenta sus ojos se llenaron de lagrimas, no podía hacer nada por evitarlo y no hizo nada por evitarlo, era engañarse a sí mismo- que serás un estupendo guerrero y tendrás una buena vida, es lo que quiero que sepas, que hare todo por ti, quiero que seas feliz y no importa si me tengo que sacrificar para ello, te devolveré a nuestro padre- le imprimió un tierno beso en la frente, mientras el pequeño le acariciaba el rostro- Adios Trunks, cuida a mamá.

-ma…

-Sí, mamá, tienes que cuidar muy bien de ella, por ahora tu familia es mamá y nuestros abuelos…yo me encargare de que papá regrese…tengo la sensación de que esos bio androides ya no volverán a molestarte, aun así ten los ojos abiertos…bueno amigo, hasta siempre- y lo dejo en la cuna al lado de su pequeño tiranosaurio de felpa, mientras se dirigía a la puerta dio un último vistazo a esa versión suya, le seguía con la vista, la puerta se cerró. Era tiempo de buscar a su padre.

Alguna vez, cuando era un niño de unos 8 o 10 años, le preguntó a su madre que tenía varios días rodando en su mente, si aquel día que murió su padre de alguna forma se despidió de él, si le abrazó, si dijo algo. No sabía lo que su madre le respondería, tampoco preconcibió una idea, solo quería saber "Solo te dirigió una sonrisa" se lleno de lagrimas la voz se le quebranto "me pidió que te cuidara y se fue, nunca más volví a verlo con vida" Era una de esas declaraciones que le hacían pensar que el fondo, su padre no podría odiarlo; pero después de todo lo que vivió, desde aquella falta de atención hacía su hijo, aquella vez que se negó a salvarlos cuando su madre y él y fueron atacados por aquel despiadado androide, alegando que no les interesaba en lo absoluto, o cuando simplemente le dijo que le harían un gran favor si le quitaran a su mujer e hijo de en medio. ¿Cómo no odiar a ese hombre? Lo engendró, pero no podía llamarlo padre, no con esa forma de ser, no con ese orgullo, esa prepotencia que le importaba más que nada, conservar el título de un planeta extinto. ¿Qué clase de padre era ese?

Sin darse cuenta, ya había llegado a las gélidas montañas, tenía frio, la brisa helada le golpeaba a la cara, aterrizó en el medio de ellas.

Buscaba el ki de su padre, pero todo era en vano, no lo encontraba por ninguna parte. Kami Sama debía tener razón, su padre estaba ahí y no lo estaba, quizá se encontraba en el medio de otra dimensión, estaba atrapado o quizá ahí se encontraba en aquel proceso que Miira realizaba a todos aquellos que entraban a sus filas. Tenía que buscar la forma de encontrarlo y rescatarlo, sin importar lo que su padre fuera, no dejaba ser su padre.

-¡Miira!-gritó a todo pulmón- ¡da la cara! ¿Qué es lo que has hecho?... ¿Dónde está mi padre?

Miira apareció justo delante de él, como si fuera un espejismo que poco a poco comenzaba a tornarse nítido, cada vez más nítido, hasta que al fin lo visualizo tal cual era, un gigante azul, con la apariencia de un demonio, el semblante retante, la sonrisa satisfecha, los ojos rojos como rubíes brillantes

-así que buscas a tu padre

-¿Qué hiciste con él?- un silencio abismal se formó entre ellos, únicamente se escuchaba aquel zumbido, el viento gélido le golpeaba constantemente; pero no le interesaba en lo más absoluto lo único que quería saber era la verdad

-Él se lo hizo a sí mismo, se ofreció para esto…vaya no te ves sorprendido como lo esperaba

-De él no me sorprende ¿Qué le hiciste?- preguntó iracundo, Miira solo rió divertido- ¿Dónde está?

-¿Dónde en el tiempo está el príncipe Vegeta?...esa es la cuestión- respondió con seriedad- En este momento se encuentra en un lugar y en un tiempo donde difícilmente puedas encontrarlo, está aquí definitivamente; el tiempo…bueno te puedo decir que estará pronto en este tiempo- comenzó a rodearlo, caminando lentamente- y con quien

Su ki se elevó sin que pudiera contenerlo, a sabiendas de que su enemigo arrojaba aquellas palabras con la finalidad de provocar su rabia

-¿Qué quieres decir con eso? Explícate- Exigió

-Bien…bien- sin percatarse en qué momento, Miira le había arrojado una esfera de energía que Trunks esquivó con facilidad, sin embargo su impacto causo una avalancha a unos 15 kilómetros de ahí

-Déjate de juegos estúpidos ¿Dónde está mi padre?- Miira rio burlonamente, mientras sus penetrantes ojos rojos se posaban sobre el saiyajin

-Búscalo por ti mismo-y desapareció dejando a Trunks en un mar de dudas.

Buscarlo, trato de enfocar su ki…y lo encontró. Un sudor frio le recorrió la espalda, su padre había regresado y se encontraba en la cámara de gravedad y no solo eso comenzaba a moverse dentro de ella. Salió volando de inmediato a toda velocidad, mientras surcaba los cielos, sentía como su padre se movía hacía la habitación del pequeño, el sol comenzaba a darle directo en la cara, deslumbraba sus ojos, pero nada de eso importaba, tenía que llegar a como diera lugar. Su padre se encontraba ya en la habitación del niño, voló lo más rápido que pudo sin importar si después quedaba sin energía tenía que lograrlo y lo hizo, aterrizó en los jardines de la corporación ante la mirada atónita de un hombre que siempre pasaba todas las mañanas para ir a trabajar, sus ropas se agitaban mientras con los ojos bien abiertos observaba como aquel hombre de cabellos lavandas entraba a una velocidad, que jamás volvería a ver, a las instalaciones.

Corrió hasta la habitación del bebé, lo que vio no le daba crédito, todo él se estremeció. En efecto era su padre, pero a la vez no lo era, una máscara plateada cubría su rostro, en el lugar donde debían estar sus ojos se encontraba un visor con una línea roja que parecía estar fija en aquel bebé que únicamente miraba a ese hombre a quien bien reconocía como su padre; solo podía mirar a pesar del peligro en el cual se encontraba, aquel no era más Vegeta, era uno más de los esbirros de Miira. Se acercó a la cuna y sin miramiento alguno tomo al bebé entre sus manos sin que aquel llorara o tan siquiera hiciera ruido alguno, solamente miraba a aquel, que alguna vez fue su padre

-Déjalo- de una manera mecánica volteó hacia Trunks- tomó su espada y la apunto hacía su padre-No dudare en usarle si no me dejas opción, acabare contigo…déjalo- pero aquel ni siquiera se inmuto, lo sacó de la cuna en tanto, un desesperado Trunks arremetió contra su padre y repentinamente un certero golpe en la cara hizo retumbar incluso su cerebro dejándolo en un estado de contusión, se había desmayado. Se hundió en una luz negra que parecía atraparló, lo engullía y desaparecía, él no podía pelear contra eso, se dejo llevar en el medio de ese océano oscuro que lo absorbía, de repente una luz en el medio de aquella nada comenzó a brillar a cada segundo con más intensidad, hasta que cubrió todo, incluso a él y vio al pequeño Trunks llorando en el medio de las montañas, solo, el sol brillaba a todo lo que daba, mientras tanto su padre con aquella mascara de plata que ocultaba su rostro se acercaba a él, extendía su mano hacia el cielo y aquel sol se hizo más brillante aun, tanto que le cegó, lo único que escuchó fue el llanto agudo y desesperado de aquel bebé, luego el silencio. Grito sabiendo que su padre había realizado algo en contra de ese bebé.

-¡Mi bebé!-escuchó la exclamación desesperada de su madre, una visión borrosa de su abuelo, nuevamente perdió el conocimiento.

Era de noche cuando despertó, su madre estaba junto a él, los ojos rojos, el rostro desencajado, ella estaba desecha, era evidente para cualquiera que tuviera la delicadeza de mirarla

-¿Estás bien?

-mamá…el bebé…

-¿Quién se lo ha llevado?- preguntó con un hilo de voz

-…Miira- mintió deliberadamente, no quería dejarla aun más desolada de lo que ya se encontraba ¿Cuál sería el sentido de ello?

-¿Dónde está Vegeta?- preguntó tratando de que su voz no se quebrantara

-…Esta con Miira- repentinamente se levantó ante la mirada atónita de su madre

-¿Dónde crees que vas?- tomó su espada, aquella escena le recordaba cuando su madre cuidaba de él tras la muerte de Gohan, su maestro, aquel recuerdo aun dolía como una espina clavada en el corazón

-Tengo que ir por ellos, no sé qué es lo que pasara, solo sé que debo rescatarlos…Le falle a Trunks y te he fallado a ti. Mi misión es que ese bebé este a salvo, tengo que traerlo de nuevo contigo- Bulma lo abrazó y súbitamente, sin poder contenerse más, comenzó a llorar. Aquel bebé era el ser que espero con tanto fervor, su pequeño había luchado por su vida incluso antes de nacer, sobrevivió a las amenazas de parto, se aferró a la vida. Ese bebé, en ese momento le daba sentido a todo y no estaba dispuesta a perderlo. Al mismo tiempo estaba este otro Truks, su hijo, ya todo un hombre, aquel que representaba la salvación de su pequeño, porque, sin importar cuán fuerte fuese, aquel bebé no tenía la fuerza para defenderse de un enemigo tan cruel y despiadado, lo que ella desconocía era que se trataba de su propio padre- Todo estará bien, mamá

-Por favor, regresa a salvo también- se soltaron en tan solo le sonrió, ella no hizo nada por detenerlo, en parte no quería hacerlo y en parte sabía que sin importar sus esfuerzos, Trunks se iría a enfrentar aquel destino incierto.

-El bebé está bien puedo sentir su ki- la mirada de su madre se iluminó con aquella declaración- adiós, madre

Salió por una de las ventanas, voló en dirección a las montañas con el único consuelo de que al menos su alternativo estaba vivo y estaba bien, pero con la rabia de que su padre les traiciono, se vendió a Miira y decidió llevarse a su hijo, nadie sabía con que finalidad, lo único que espera era no llegar demasiado tarde, una cosa estaba segura, si tenía que acabar con su padre por salvar la vida del pequeño…lo haría, hizo esa determinación mientras el viento se estrellaba contra su cara al volar a gran velocidad.