Nota: Me demoré un montón, pero creo que lo de hoy las dejará contentas. Desde el próximo se desata la tormenta así que disfruten y si pueden háganme saber qué les gusta y qué les jode. Lean en privado, yo sé por qué se los digo.


9. Anagnórisis

"Una cadena solo es tan fuerte como su eslabón más débil. Encontraremos el suyo"

Un mensaje misterioso y anónimo cuyo significado y remitente, sin embargo, parecía clarísimo. Fury intentó rastrear el remitente haciendo uso de todos sus recursos informáticos, incluso arriesgándose a inflar aún más el ego de Stark, que tampoco había tenido mucha suerte.

-Creo que lo más razonable, si es que no sabemos dónde se esconden ni cuando piensan atacar es pensar a qué se refieren con el eslabón más débil.

-O a quien- apuntó Tony serio, como pocas veces se le veía. - y descartando es obvio que no es Bruce, ni Thorsten que de todos modos está fuera de nuestro alcance, así que entre los pobres humanos ¿quién podría ser más vulnerable?

-Los que no tienen superpoderes o mutaciones de ningún tipo- contestó Bruce.

-O los que están demasiado distraídos para prevenir un ataque – replicó Natasha.

-Creí que me habías dicho que no había que preocuparse por él.

-No estoy diciendo que sea incapaz de defenderse, solo te digo que puede que no esté precisamente alerta todo el tiempo y que eso lo puede convertir en una presa fácil...

-¿De quién están hablando?- Preguntó el ingeniero impaciente, como casi siempre que se le oculyaba algo.

-Creo que es lo suficientemente fuerte parea defenderse solo, traumado o no- contestó Bruce captando inmediatamente, Tony se volvió a él repentinamente.

-¿Quién?- el esto los observó con ese mismo gesto que se le dedica a un niño de cinco años y entonces cayó en cuenta.-¿Capsicle? Oh vamos... si hay alguien que se sabe defender es él, además no es precisamente humano, digo... con eso del suero y de ser un galán de noventa años.

-No digo que no sepa defenderse – reiteró la espía- solo digo que está distraído y que seguro no espera un ataque.

-Entonces le advertimos y ya- resopló el millonario como si fuese lo más obvio – y hablando de él ¿por qué no ha venido a la reunión?

-Está en clases- le explicó Nastasha- ya sabes... la universidad, la escuela de arte.

-Oh claro, claro. Como sea, les dicen que estamos amenazados, que tenga cuidado cuando esté jugando a ser Salvador Dalí y se acaba el problema.

-Yo me encargo – le ignoró Natasha.

000

En la sala del pequeño departamento de Brookyn resonaba una voz entusiasta que no provenía de la televisión. En esa casa la televisión rara vez estaba prendida a no ser que quisiesen ver las noticias – que Steve quisiese hacerlo – o que viesen una película echados en el sillón. Ahora era incluso más infrecuente, cuando tenían los lienzos, los libros y las lecturas dramatizadas del aesir.

- '¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son'.- Cuando dejó de leer este fragmento, se volvió hacia Steve esperando algún comentario.

-Pensé que solo leías a Shakespeare

-Estoy ampliando mi horizonte, ¿has leído esta obra? ¿La vida es sueño?

Steve niega con la cabeza y Loki comienza su explicación.

-Trata de un príncipe que es despojado de su derecho a la corona por su padre porque el oráculo ha dicho que será malvado e injusto.- En este punto Steve decidió dejar su libro de dibujo de lado, calculando que el deseo de comentar la obra no venía de una simple apreciación a su belleza literaria.

-Como "Edipo rey"-

-Parecido, con la diferencia de que Edipo salva a Tebas, acá Segismundo es engañado, le hacen una prueba en que le pasan el trono por un día y si resulta ser un tirano, le harán creer que todo ha sido un sueño-

-¿Y resulta ser un tirano?- pregunta Steve, ya consciente de que Loki está hablando de sus emociones a través del comentario de una obra, como casi siempre que comenta con él sus lecturas.

-Da muestras de tiranía y es despojado... ¿es suficiente un error para despojar a alguien de su vida?-

Steve no sabe si debe responder esa pregunta. Si fuera por él, diría que no, que todos merecen una segunda oportunidad, pero sabe que Loki está pensando además en otra cosa; en que no está bien engañar a alguien haciéndole creer algo que no es.

-Cualquier persona puede cometer actos propios de un tirano si se ve acorralado, - contesta Steve mientras examina sus reacciones - si se ciega por la ira al punto de no poder tomar decisiones correctas.

Loki carraspeó y continuó con la justificación de la obra, o de sí mismo, ya estaban los dos bastante confundidos.

-Segismundo resultó ser un buen rey al final, su padre vio sus acciones y le dio la oportunidad. Pero eso es una ilusión literaria, en la vida real nadie da esas oportunidades – Ante este dicho, Steve enarcó sus cejas como recriminándole y Loki se corrigió – casi nadie.

-¿Quieres ir a caminar un rato?- dijo el midgardiano dejando sus lápices sobre la mesa. - Creo que llevamos toda la tarde encerrados.

-¿Te parece si vamos vamos al teatro?, están hay un festival de comedia en Queens, es un poco lejos pero si vamos en moto... podrías guardarla dentro para que no te la roben.

Steve pudo notar su entusiasmo ante la idea de ir. Le hubiese gustado mucho más ir a otro lugar más íntimo, solos, dónde pudiesen hacer lo que hacen las parejas normales. ¿Ellos eran siquiera una pareja normal? No pudo decirle que no, cerró su estuche de madera con sus materiales y dijo.

-Esto es un caso serio de adicción a la ficción.

-Puede que sí, pero no puedes culparme, la ficción es eso que me permite explorar múltiples mundos y universos, ponerme en el lugar de muchas personas.

-Lo entiendo – contestó Steve, aunque en verdad estaba preocupado, ¿Eso significaba que Loki prefería pretender que estaba en otros mundos, con otras personas? ¿No eran los adictos a la ficción personas que buscaban escapar de su realidad?, ¿podía ser que Loki estuviese cansado de él? Tal vez el aesir preferiría que pudiesen mostrarse en público, que Steve no sintiera la necesidad de esconderse para prentender que seguía encarnando al perfecto hombre conservador de los cuarenta. El ex dios aprovechó el último momento de privacidad antes de salir del departamento, arreglando el cuello de la chaqueta del rubio, quedando de frente, acariciando intencionadamente sus dedos con la quijada de su pareja y saboreando sutilmente la comisura de sus labios, un roce provocador y tan exclusivo de ese mundo que era la pequeña burbuja del departamento, que Steve estuvo a punto de decirle que se quedasen a estar solos, a acariciarse, a no dejar que nadie más los perturbara.

Luego bajaron la escalera, uno al lado del otro, dolorosamente lejos; aprovecharon el viaje en motocicleta para aproximarse. Loki lamentaba tener que usar el casco y no poder oler el y sentir directamente a Steve. Al bajarse en el centro comunitario, saludó a sus amigos y pidió entrar el vehículo a la bodega. Una vez dentro se adelantó a buscar asientos; ninguna de las obras del programa parecía conocida o tradicional.

-Esta que presentan ahora fue la primera obra que vi, es interesante y entretenida – comentó el aesir haciéndole entrega de un tríptico que indicaba las obras y los horarios en que serían representandas. El midgardiano miró el programa y que versaba "La tragicomedia de Billy Brown y su Lady Boy". La obra comenzaba con un prólogo musical que resumía la historia de Billy Brown y cómo se había enamorado de un hombre al poco tiempo de estar casado con la mujer perfecta, teniendo la casa y trabajo perfectos. Luego se daba paso a la dramatización en que en una comida el protagonista conocía a un primo de un compañero de trabajo. "Alex Rose". Loki le explicó que era un juego de palabras en que se hacía tributo a un cantante famoso pero que además Alex era un nombre unisex y el apellido apelaba a la delicadeza del personaje. La atracción era mutua, Alex era más femenino que Billy; Billy estaba en constante negación. La obra estaba ambientada en los cincuenta. Alex se vestía de mujer para seducir a Billy , nadie se daba cuenta de su engaño porque era andrógino. Billy lo rechazaba pero luego lo vestía de hombre y se lanzaba a besarlo. Un encuentro sexual tórrido; Billy huía de la ciudad para dejar sus males atrás y cuando lograba establecerse, volvía a sentirse atraído por otro hombre. El coro repite al final del acto "Oh, Billy Brown, eres un juguete del destino".

Al final era triste porque Alex se iba a Europa y Billy se quedaba solo, volvía con su mujer que estaba embarazada. Era triste y realista porque en los cincuenta y en medio de esa sociedad conservadora que los rodeaba, Billy nunca hubiese sido libre. Si Steve hubiese conocido a Loki en su época, se hubiese tenido que olvidar de él, igualmente; en ese tiempo los valores nortamericanos eran otros, la libertad era un término supeditado al sentido común de lo que era la moral y lo correcto. En el siglo veitiuno, sin embargo, la libertad parecía algo más... libre, aunque los hombres seguían siendo esclavos del dinero, el poder, las etiquetas y lo que la sociedad esperaba de ellos. Aun así, en ese tiempo y en ese lugar, Steve podía besar a Loki sin miedo a ser asesinado por ello, y al menos en ese teatro nadie lo conocía, porque a nadie le importaba, y aunque así fuese y les amenazaran, él podría defenderlos. Así que aunque sea por esa noche en la intimidad de ese lugar, Steve Rogers alargó su mano hacia el lado tomando la forma alargada de los dedos del aesir que le miró con sorpresa pero finalmente correspondió al gesto y se aventuró a poner la cabeza en el hombro de su acompañante y en ese mudo lenguaje corporal volvieron a sentirse seguros; así siguieron observando las otras dos obras breves y luego salieron de la mano, muy cerca uno del otro, hasta llegar donde los esperaban los actores amigos de Loki.

-Sabemos que es jueves, pero ¿se animan a venir a celebrar con nosotros?

-Vamos, Steve, ¿qué dices?

-Me parece, mañana entro tarde al taller y no debo ir a trabajar.

Esa noche hablaron de todo incluso, parecían interesados en conocer a la pareja del nuevo en el grupo así que Steve debió confesar que era soldado; le toco explicar que sí, que sabía lo loco que era ser estudiante de arte y soldado. Les explicó que era un capitán y que solo lo llamaban a entrenar o a misiones específicas. Le tocó ver sus expresiones de sorpresa; ¿Loki con un soldado?, pero entonces el aesir contestó algo inesperado.

-Yo estoy con Steve, el hombre, mi salvador, mi confidente y amante; el capitán Rogers, la persona que va al trabajo, no es quien quien comparto mi vida.

Y todos parecieron satisfechos con su respuesta, pero la implicancia de eso; cuando Steve comenzó a verlo de esa manera, se dio cuenta de que era una dualidad que no estaba dispuesto a reconocer.

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Despertaron a las siete de la mañana. Loki fue el primero, acomodándose sobre el pecho de su pareja para despertarlo con un abrazo. Steve despertó al notar unas labios jugando en su mentón. Le saludó como correspondía, tomándose su tiempo; Loki fue quien decidió levantarse para llegar a tiempo a la Biblioteca. Steve, luego de lavar los platos comenzó a envolver su cuadro terminado y se apresuró a llegar a practicar algo de cromoxilografía antes de pasar al estudio de su profesor.

Para su clase de grabado diseñó las siluetas minimalistas de dos personas sentadas en butacas que se tomaban de las manos. La profesora lo felicitó por primera vez desde que llegó a la escuela y entonces sintió el golpe adrenalínico. En ese lugar se apreciaba su faceta oculta, su honestidad y si Shield no se metía en esta parte de su vida tal vez el podría de vez en cuando expresar, exteriorizar esa parte de su mundo en sus obras.

Infundado en ese valor, fue que decidió llevar el óleo que había estado trabajando las semanas anteriores. . Lo envolvió cuidadosamente en un saco de tela oscura para protegerlo y ocultarlo a la vez. Debió usar el metro y notó que pese a su paranoia inicial, la gente no reparaba en si figura alta sosteniendo un paquete tan grande y sospechoso.

Apenas llegó, subió al estudio de su maestro; si bien la vergüenza no lo había abandonado, esta vez estaba siendo superada por la determinación. El hombre lo guió a una parte iluminada del estudio y allí Steve develó el contenido de su paquete. Era un lienzo de un metro y medio por noventa centímetros en que se podía ver a Loki recitando en medio de la sala. El ambiente que lo rodeaba era oscuro, pero su figura, su piel, su vestimenta y sus ojos tenían colores fuertes, claros y luminosos como si la luz irradiara de él, algo claramente impresionista. Los claroscuros ayudaban a realzar el contraste natural entre el color negro de su cabello, sus agudos ojos esmeralda, las manos de dedos largos sobre el libro de encuadernacion colorada. La expresión de su mirada era de fuego y la línea fina de sus labios parecía estar expresándose al borde del paroxismo.

El profesor dio unas vueltas apreciativas, mi miró con detalle y luego desde lejos, apreciando una perspectiva general, hasta que finalmente dio a conocer su veredicto.

-Esto es... muy bueno, verdaderamente – el estudiante se sobrecogió en una mezcla de alivio y orgullo, mientras el hombre continuaba - se nota que acá has expresado algo real, es hermoso y es una pena que nadie más lo vaya a ver, ¿seguro que aún no estás listo para mostrarlo al mundo?

-Aún no y no sé si lo estaré, como usted mismo ha notado es algo íntimo entre... el cuadro y yo?

-Claro, lo entiendo.

Luego de eso pasó al taller de xilografía nuevamente a hacer un grabado de una puerta con cadenas y candados. Fijó al menos seis capas ende cadenas encima del dibujo original y lo dejó secando junto a los de sus compañeros.

Con el saco que contenía el lienzo, se precipitó nuevamente a la calle. El viaje fue tranquilo, debido a que no era horario punta; la gente seguía trabajando y él, tal vez, debería dejar de embromarse con distracciones e ir al cuartel a ver si lo necesitaban. Cuando emergió de la estación cercana a su casa, fue interceptado por una mano pequeña que tomó su brazo. Era Natasha.

-Necesito hablar contigo, ¿tienes tiempo para un café?

-Por supuesto.

¿Por qué habría de no aceptar? Solo estaba sosteniendo un cuadro gigante que era la prueba definitiva de que le había estado ocultando información a una institución de seguridad nacional y que además había estado durmiendo con el enemigo. Hasta ese momento, el cuadro le pesaba, pero entonces había comenzado a quemarle las manos como si se tratase de una bomba de tiempo.

Lejos de sus suposiciones fatalistas, ella solo quería saber cómo estaba. Le comentó del mensaje encriptado que habían recibido. No le dijo exactamente qué decía, pero por lo que pido entender, Hydra estaba amenazando con atacarlos cuando estuviesen desprevenidos; ella solo quería asegurarse de que él lo supiera y estuviera preparado. La espía, sin pedirle permiso, tómo su brazo y le insertó bajo la piel un dispositivo. Steve se quejó apenas y ella le explicó que era una especie de localizador satelital que lanzaría una alarma si notaba que había perdido el conocimiento o si notaba una alteración peligrosa en sus signos vitales. Aparentemente todos llevaban uno para estar preparados.

Luego de despedirse, Steve se arrastró con pasos de plomo hacia su departamento. Si él estaba en peligro, si existía la posibilidad de que Hrydra fuese a buscarles, eso significaba que Loki tampoco estaba seguro. Bajo esa premisa, tal vez lo mejor sería separarse de él; recomendarle que se buscase otro lugar, que se fuese lejos. Pero si Loki está lejos ¿cómo va a poder él mantenerse sano? ¿Cómo va a asegurarse de que está bien al mismo tiempo que protege su país y su planeta?, no podía separarse. Debía mantenerlo a su lado y más oculto que nunca.

Fue en ese momento, mientras cerraba con llave el cuarto que le servía de estudio, que él tampoco era honesto. Sin pretenderlo se había comenzado a involucrar en una ficción en donde representa a un hombrecillo con una doble vida: una en donde era un soldado ejemplar y símbolo de los valores de su patria y otra donde era un artista cuya vida entera giraba en torno a su amante extraterrestre.

Extraterrestre, pero no por ello monstruo. Tal vez, el origen y pasado de su compañero no eran de lo más convencionales – o limpios – y puede que no haya nacido en ese planeta, pero en ese momento, si alguien de los dos sabía lo que era ser un humano, era Loki. Steve en cambio podía ser muy terrícola, pero se ha empeñado tanto en negar su propia esencia en pos de cumplir con su deber, de poder ser la encarnación de su ideal que en ese momento solo era un superhumano; un soldado atrapado mentalmente en otra época.

Tal vez la principal razón para mantener a Loki cerca no era su deseo de protegerlo o de estar junto a él el mayor tiempo posible, sino que en realidad era un deseo aún más egoísta. Era simplememte que al estar pendiente de él no se veía en la obligación de afrontar sus problemas: de encarar el hecho de que estaba solo y perdido; mucho más perdido que el aesir que había aprendido a adaptarse a sus circunstancias. Steve, el capitán Rogers, el Capitán América, el héroe de la segunda guerra, por su parte, había preferido quedarse atascado en su época y alargar ese sentido de bienestar anticuado en su departamento: un hogar sin ordenadores, sin televisión satelital ni equipos modernos. Un hogar donde solo está él y su pareja, donde comparten la comida y la cama y hablan de lo que a Steve le acomode y todo eso no era más que su pánico de decir adiós a lo que él consideraba que era su vida.

La puerta de entrada entonces crujió, maderosa, vieja, mostrándole al aesir que acababa de llegar con bolsas del supermercado.

-Nada mejor que llegar a casa y encontrarme contigo – saludó animoso Loki tomando sus labios sutilmente. - No más comida del deli, hoy he traído para cocinar un estofado como a tí te gustan... creo que lo necesitas porque te ves especialmente cansado hoy.

-Tenemos que hablar- suelta pesadamente el soldado y nota que Loki ya ha aprendido el mal augurio que acarrea esa frase, porque deja las bolsas sobre el mostrador y se vuelve hacia él intentando ocultar algún viejo dolor.

-¿Hay algún problema?... ¿He hecho algo que...?

-Oh, no, tú no, jamás... Dios, Loki, no, tú sigues siendo lo mejor que me ha pasado desde que desperté.

Involuntariamente ambos dejaron salir su alivio en una exhalación y se acercaron; aún de pie, Steve tomó sus manos y comenzó a explicar que estaban bajo amenaza, que era posible que averiguaran donde vivía y que no quería que Loki estuviese allí.

-No solo por lo que Shield pueda hacerme o hacerte si nos descubren, sino porque jamás me perdonaría ponerte en un riesgo si puedo hacer algo para evitarlo.

-¿Y qué haremos entonces?

-Lo estuve pensando y creo que tú te debes quedar acá, pasaremos la renta del edificio a Lukas Smith, te seguiré ayudando con el alquiler y las cuentas...

-No es necesario

-Insisto, no quiero que trabajes más y dejes tus asuntos de lado y... quiero contribuir, este seguirá siendo nuestro hogar.

Ahora sin darse cuenta se estaban abrazando con fuerza, dolorosamente, la voz de Loki parecía cargada de temerosa emoción cuando preguntó:

-Y dónde te vas a ir, Steven...

-Al único lugar donde está lleno de personas que pueden defenderse. A la torre Stark.

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-Sabía que tarde o temprano caerías en mis brazos, todos caen...-molestó Tony mientras le guíaba a su nueva habitación.

-Sigue hablando y me verás salir tan repentinamente como me has visto llegar.- el soldado y el ingeniero se miraron desafiantes y luego, unas muecas adolescentes, cómplices se esbozaron en ambos rostros.

-Entonces mis labios están sellados.

-Difícilmente, pero aprecio que lo intentes.

Y obviamente no pudo mantener su silencio, pero al menos entre la rutina del trabajo y la universidad sus primeros dos días fueron soportables. No obstante, cuando ya iban diez días, la distancia comenzaba a parecer un castigo y las horas se transformaban en una tortura. Luego de eso todo: las bromas de Stark, las risotadas de Clint, las miradas misteriosas de Natasha, los gritos de Fury, la constante tensión por la espera de un peligro, todo se volvía insoportable. Todo acentuaba más la ausencia de Loki. Hasta que, finalmente, se vio escribiendo casi involuntariamente el mensaje de texto.

"Deberíamos cenar hoy" luego pensó en que tal vez era muy demandante y agregó un segundo mensaje con cierto temor. " puedes?"

Apenas unos segundos después recibió la respuesta. "Consideralo hecho 8 en punto Lasagna y Merlot donde siempre"

De alguna manera, la prerrogativa de lo que sucedería al final del día, hizo todo más soportable. Cuando hubo terminado un entrenamiento en que además probaron nuevas armas, al ser trabajo extra, tuvo la excusa perfecta para alegar el derecho a una salida personal. Nadie pudo negarse y nadie pudo sonsacarle información sobre a dónde iba y con quien. Solo fue cosa de cerrar su mente ante las burlas de Tony ya agarrar su motocicleta rumbo a su libertad.

Loki le juró que no tenía nada importante qué hacer, o al menos nada que le importase más que verlo. Canceló un ensayo y corrió a ordenar la casa antes de tomar un taxi al restaurante de comida italiana que había logrado reservar, dónde había pedido expresamente un rincón privado, ojalá cubierto con un biombo.

Era extraño, haber conocido a alguien cotidianamente, haberse enamorado, haber consumado todo en una relación tan formal y luego de meses recién sentir el nerviosismo del que tanto se trata en los libros y películas. Tal vez les hizo bien la distancia.

Tal vez parte del juego es extrañarse.

Steve apareció usando un pantalón de tela, camisa celeste y la chaqueta de piel marrón de siempre. Loki se puse de pié para saludarle y lo más terrible de todo, es que una vez en frente, ahí en el restaurante, con la mesa, el mesero, y con el biombo, luego de diez días, no supieron cómo hacerlo. Cómo aproximarse el uno al otro íntimamente en un lugar tan poco íntimo.

El aesir pidió que le descorchasen el vino. Steve no podía emborracharse, pero siempre disfrutaba del sabor de una buena bebida, en especial para acompañar una de sus comidas favoritas. Por suerte, Loki sí podía sentir, con su cuerpo humano, como sus sangre y su atrevimiento comenzaban a fluir. Acercó su silla a su acompañante y sin tocarlo – al menos con las manos- le dijo sin más.

-Los días sin tí, las noches sin tí, son insoportables.

-Loki... yo también lo siento... pero sabes que...

-Lo sé, solo quiero que lo sepas, no te lo digo para que vuelvas empujado por la culpa sino... quiero que lo sepas.

Steve asintió, inconscientemente acercando su silla. Ahora estaban uno al lado del otro. Hablaron de temas triviales, como antes. Steve le contó de sus días y avances en la universidad y Loki de su trabajo en la biblioteca y de cómo estaba preparando su primer papel en una obra.

-Es un papel pequeño, Puck, de "Sueño de una noche de verano", pero es Shakespeare.

-Es un gran papel... Puck es el espíritu travieso del bosque

-Lo sé, es como una versión menor y más beningna de lo que alguna vez fui.

-No creo que el joven dios de las travesuras que alguna vez fuiste haya sido malvado... digo, creo que hubieron errores trágicos, pero...

-Tú siempre quieres ver lo mejor en mí aunque no sea lo más sensato, aunque hayan mil razones para probarte que te equivocas al hacerlo.

-Eso es porque tú eres lo más grande que tengo; tú, con tu alegría y tu apoyo incondicional. Tú... no tienes idea de lo magnífico que eres, de cómo me cautiva todo lo que te envuelve...

-Lo dices porque tal vez te gusta ese aspecto exótico...

-Es mucho más que eso, Loki, es tu energía, tu voluntad, tus ganas de vivir, la forma en que te has adaptado y luchas todos los días... eres tan o más héroe que yo; tienes tus virtudes, tus fortalezas y debilidades y con ellas lidias todos los días; te acuestas, sales de casa, trabajas, luchas, te salvas a tí mismo y me salvas a mí en el proceso... tú me inspiras y cuando pienso en todo eso me dan ganas de poder decirlo abiertamente a todo el mundo. Me hace desear que el peligro no exista y que pudiésemos estar tranquilos, que nos vean solo como dos personas, que te vean solo como la persona que me hace feliz.

Loki tragó saliva, tragó sus palabras, se consumió en un silencio indeciso y perplejo. Con esa frase, en una situación normal, si fuesen una pareja normal, probablemente se habría consumado una muestra de afecto pública. Sin embargo solo fueron capaces de tomar sus manos por debajo de la mesa y apresurarse en pedir la cuenta.

Al bajarse del taxi prácticamente trotaron por las escaleras, en silencio, ya habían hablado demasiado; tenían siete o horas más antes antes de que Steve tuviese que levantarse y huir como un delincuente y no las iban a desperdiciar con más trivialidades. Al cerrar la puerta se pudieron abrazar como debían. Steve olfateó su cabello, su cuello, su colonia, su piel pidiéndole todo. Loki paseó con sus manos por su espalda, hombros, su cintura y buscó finalmente ambos extremos de la chaqueta para dejarla caer a un lado, hizo lo mismo con la camisa dejando al midgardiano solo en su camiseta de interior.

La nariz de aesir acariciaba de forma involuntaria cerca de la oreja de su acompañante, y luego sus labios, luego la humedad, y los dedos largos trazando un camino por los brazos desnudos de Steve. Las manos del midgardiano jalaron las puntas de la camisa del aesir hacia fuera del pantalón y finalmente se metieron debajo de la tela notando al tacto como se iban tensando los músculos de la espalda, desabotonó lentamente mientras se miraban a los ojos. Apenas hacía diez días que no se veían pero parecía una eternidad. Dirigió a Loki que seguí caminando de espaldas hasta la habitación y mientras se deshacía de la prenda descubriendo el torso desnudo, blanco construyendo un efecto de claroscuro con la atmósfera negroazulada de la habitación. Steve entonces quiso potenciar el efecto estético y tiró del elástico que agarraba el cabello largo y ondulado del aesir y lo dejó expandirse por sus hombros, libre y salvaje como lo recordaba.

Steve comenzó a abrir los cinturones y arrasó con ambos pantalones, hizo que se pusieran de rodillas, de frente sobre el colchón intercalando besos vagabundos en los hombros, cuello, pecho y entonces cayó en cuenta de que todos los últimos días lejos habían hecho mella en su ánimo en su fuerza de voluntad. Después de todo, Steve era solo un chico de Brooklyn solo y perdido en un universo demasiado grande.

Aprovechando ese minuto de incertidumbre, Loki empujó a Steve hacía atrás y serpenteó hasta pegar sus pieles, lamiendo su mentón, distrayéndole mientras sus manos bajaban y se deshacían de todo, y tomó a ambos con precisión y fuerza trabajando un ritmo sugerente , su cabello negro, se deslizó a ambos lados de su cara encerrando a Steve en una oscuridad donde lo único que habitaba era el brillo travieso de sus ojos, el barrido de sus pestañas negras, los dientes que jalaban su labio hacia delante, abriendo su boca, su voluntad... Loki le abría con sus dedos delgados e imposiblemente largos y Steve solo respondía rodeándolo con sus brazos, haciendo rebotar en su oído un aliento húmedo y caliente ausente de palabras y de sentido, pero comunicándole su aprobación, su entusiasmo, su confianza en el otro, su deseo de que siguiese hasta las últimas consecuencias.

Loki sabía leer esas señales así que cuando sintió las caderas de Steve contraerse erráticamente, buscando las suyas, intentando obtener un contacto supremo, supo que más preámbulo solo sería tortura innecesaria. Se separó, solo por generar suspenso, solo por observar el resultado de sus esfuerzos; ese lado bueno de la humanidad, que eran los sudores y efluvios incandescentes. De rodillas, se posicionó frente a su amante. Steve lucía sus pupilas dilatadas entre medio de ese mar azul. Loki había intentado buscar ese color natural y vivo en otros, intentando capturar una imagen para recordarle pero se dio cuenta de que no había nadie capaz de equipararle.

Tal vez en este nuevo siglo los hombres y esos ojos de ese color azul limpio con sus infinitas expresiones ya no se hacían así, como antes.

Steve era estrecho y cálido, lo empujaba hacia dentro, la sensación inicial había sido impresionante y Steve debió cerrar los ojos, morderse la lengua. Loki, por su parte, debió hacer un esfuerzo para no caer desplomado encima. Y entonces comenzaron realmente, cuando Loki se irguió para observarlo desde arriba, de frente y lo agarró de las caderas con fuerza para marcar un ritmo, para imponerlo, porque Steve volvía su cabeza a un lado, dejaba caer sus brazos, mantenía su boca abierta y sus piernas flojas en la más pasiva entrega como si no hubiese nada en este mundo que hubiese esperado más que ese momento; nada que pudiese negarle a él, a Loki, el maldito, el perseguido por el destino, el despreciado por Jotunheim y Asgard, el que había nacido para vivir sin amor. A él, Steve – el bien amado, el dorado, el elegido- le recibía. A él Steve le necesitaba y era vulnerable solo con él; pasaba sus días en añoranza y espera porque no lo tenía a él, porque le eligió a él y Loki, que apenas había comenzado a construir su solidez como humano, le iba a traspasar algo de eso, porque ambos lo requerían.

Un poco de esa magia milenaria debía quedar en él, Steve pensó, si es que su cabeza servía de algo en ese momento, cuando Loki presionó incensantemente un determinado punto que le deshizo y luego de eso no hubieron más movimientos planificados, porque de la humanidad se cedió el paso a la voluntad de un lado bestial en ambos, un instinto que parecía no tener un planeta o raza de origen. Se empujaron con fuerza uno contra otro, tal vez buscando una fusión definitiva y los brazos del aesir fallaron finalmente, se dejó caer y su pecho chocó con el torso amplio y sólido del midgardiano mientras Steve seguía vocalizando algo sin sentido. Loki dejó caer su cabeza al lado, su cortina de cabello negro, ahora humedecido por su esfuerzo físico, cayó completamente sobre el rostro del rubio, dándole una probada intensa de su aroma esencial, el que Steve estuvo imaginando todas sus noches solitarias en la torre de Stark. La mezcla de ese olor, del choque de sus pieles y de la extensión de Loki sobre su morada gatillaron su gloria definitiva. Y Loki la sintió colvulsionándose a su alrededor y empujándolo con ello al abismo.

No quiso tener la voluntad de apartarse. Apenas musitó un gruñido cuando las manos de Steve volvieron sobre su espalda, intentando decirle que aún no se fuera.

-Aún tenemos unas horas... no pasa nada si permaneces allí un rato – murmuró, algo avergonzado con la idea.

-Bien, porque pretendo quedarme acá hasta el próximo Ragnarok.

-¿Eso significa que puede que juntes energía para comenzar de nuevo?

Loki se apartó unos centímetros solo para mirarle y notar con un dejo de horror que el bueno de Steve Rogers estaba despeinado, con marcas en su piel, sudoroso, con un gesto de ojos entrecerrados, claramente complacido, sus propios fluidos sobre su estómago, los de Loki en su interior y aún así sonreía como si todo fuese normal. Como si no notara que el dios del caos había bajado a la tierra solo para corromperlo.

-Oh, Norns... me iré al infierno por esto.

Y ya que eso era inevitable, no pasaba nada si seguía agravando la falta.

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Nota. Anagnórisis es un término griego para indicar el momento en que un personaje descubre algo sobre sí mismo o sobre su pasado cambiando así su curso de pensamiento y acción. Esto es lo más porno que pude hacer. Quise escribir un smut, nunca lo he hecho, pero luego me fui por las ramas, por lo que puede significar un gesto de entrega por parte de Steve o qué puede significar que Loki decida hacerse cargo de él, un poco devolviéndole la manos simbólicamente y bueno. El smut dejó de serlo y pasó a ser esta escena (que en lo personal me gustó mucho, pero digan ustedes qué les parece).

Nuevamente si encuentran una falta de ortografía háganmelo saber; no saben lo que es el fin de semestre para un profesor. Caos, caos... no tengo tiempo ni de dormir bien, mucho menos de editar con atención. Nos leemos.