Lo siento, lo siento. Siento este largo tiempo sin publicar. Pero ya he vuelto. Espero que no me matéis por dejar el capi anterior asi y haceros esperar tanto tiempo. Bueno, os quedo con el capi. Gracias por vuestros reviews.
9. Aclaraciones
Remus salió de la enfermería acompañado de Scorpius.
-Menos mal que no fue nada serio. –dijo.
-Pues sí.
-Oye, Scorp, yo…
-No hace falta que digas nada. –dijo- Se lo que vas a decir. Tú le quieres, ¿verdad?
Iba a decir que no, pero no le pareció justo mentirle.
-Sí, le quiero. Lo siento mucho.
El muchacho suspiró.
-No te preocupes. Pero tenía que intentarlo, ¿no? Solo espero que Black aprecie la suerte que tiene, aunque creo que todavía no se ha dado cuenta.
Se alejo de él y anduvo para ir a las mazmorras.
-¡Espera!- le llamó.
Se dio la vuelta.
-Me gustaría seguir siendo amigo tuyo, si no te importa. –dijo.
-Claro.- dijo con una media sonrisa.
Sirius entro en la Sala de los Menesteres. Se sentó en el sofá, haciendo salir todo lo que había reprimido desde que los vio. Y empezó a llorar. Ahora lo sabía. Él no le quería. Solo era su amigo. Nada más. Sin embargo, no podía evitar tener una sensación de angustia en el pecho. Y eso le dolía, y mucho.
Por el ruido que hacía, no pudo escuchar el sonido de la puerta al abrirse.
-¿Qué te pasa?- preguntó Remus.
Se dio la vuelta, sorprendido, e intento ocultar sus lágrimas quitándoselas con las manos.
-Na...Nada. No me pasa nada. ¿No deberías estas con tu amiguito?
No hizo caso de lo que le dijo y se sentó a su lado.
-Sirius… -dijo- Por favor.
-¿De verdad quieres saber que me pasa? –preguntó.
-Sí, por favor.
Respiró hondo y dijo:
- Lo que me pasa es que no me ha gustado que besaras a ese Sly.
-¿Qué?-preguntó Remus. –No lo entiendo, pero creo que quien yo bese es asunto mío y de nadie más. Si él me gusta es mi problema.
-¡NO!-gritó.- NO QUIERO QUE ÉL TE GUSTE. NO QUIERO QUE NADIE TE GUSTE. ¿Es que no lo entiendes? ¡YO! ¡QUIERO GUSTARTE YO! –soltó.
Su amigo se quedó de una piedra.
"Ya está", pensó," Ahora seguramente saldrá corriendo y me odiara"
-Qué…-consiguió decir.- Tú… ¿me quieres? –Dijo sin poder creérselo.
-Lo siento. ¡De verdad! No sé como ha pasado. No pude evitarlo.
Él le miró sin poder creer lo que estaba escuchando.
-No. No lo sientas. ¿Sabes? Tú… tú también me gustas. –dijo sonrojándose.
-Pero…-Ahora era él quien no entendía nada.- El Sly…
-No le quiero. Le he dicho que no podía. Que estaba enamorado de otra persona.
-¿De verdad?
-Sí.
-Entonces,… ¿puedo besarte? –dijo Sirius mirándole a los ojos.
Remus se ruborizó y asintió despacio con la cabeza.
Poco a poco, Sirius se acercó a él, sin apartar los ojos de los suyos. Sintió un roce en sus labios, y una lengua acariciándolos pidiéndole permiso par a entrar. Y él se dejó, dejando que Sirius de adueñara por completo de su boca, mientras le hundía sus manos en su cabello, poniendo todo el empeño en aquel beso, pues Sirius lo besaba con una pasión que siempre le había hecho estremecerse, y notó como su corazón palpitaba con fuerza, queriendo salir de su pecho.
James y Peter estaban en la Sala Común jugando al ajedrez. James, ya había hecho jaque y pensaba en como comerse al rey. Entre tanto, Peter pensaba que pieza debería mover. James le tenía casi, por no decir completamente, bloqueado. Por fin, dijo:
-Caballo a F-5.
El caballo se mueve matando a la torre.
-Buen movimiento, C olagusano.- dijo James.- Pero te olvidas de una cosa. Has dejado desprotegido a tu querido rey. Peón a B-3.
El peón se movió, sacando una espada y matando al rey de Peter.
-¿Otra, Pet? –dijo James sonriendo.
-No, gracias. Se me han pasado las ganas.
- Lo que no quieres es volver a perder contra mí. Por cierto, ¿alguien sabe donde se han metido Sirius y Remus? –preguntó.
-Remus se fue con Scorp. –dijo Lily.
Estaba sentada junto al fuego, leyendo.
-¿No fue contigo a la biblioteca?-pregunto James.- Creía que ibais a ir juntos.
-Sí, pero al final fue con él. Por lo visto necesitaba urgentemente que le enseñara un hechizo.
-Prefiere pasar el día con el Slytherin antes que con nosotros.
-James, sabes que eso no es verdad. Rem solo quiere ayudarlo, nada más. Deja de decir tonterías.
-Está bien… ¿Y Sirius? –dijo cambiando de conversación para no enfadarla.- No le he visto en todo el día.
-Pues ahora que lo dices.- dijo la pelirroja.- Vino temprano a la biblioteca y me preguntó por Remus. No sé nada más.
-¿Sirius entrando en la biblioteca?- dijo Peter- Tiene que ser algo grave.
En ese momento se abrió el retrato y aparecieron por la puerta sus dos amigos. Ambos lucían las mejillas sonrojadas, a pesar del frio que hacía.
-¡Por fin! – dijo James.- ¿Puede saberse donde os habíais metido? Lleváis todo el día fuera, y nosotros aquí. He estado toda la mañana jugando al ajedrez con Peter. ¡Con Peter!
-¡Eh! –se quejó.- Que tampoco juego tan mal.
-Lo que tú digas. ¿Y bien? ¿Dónde habéis estado?
Los dos se miraron. Remus se sonrojó y miró hacia otro lado que no fuera su amigo.
-Remus me ha estado ayudando con algunas cosas.- dijo Sirius.
-¿Todo el día?-pregunto Peter.-No estaréis pensando en gastar una broma sin decírnoslo, ¿verdad?
-Claro que no. Lunático, ¿No me ibas a enseñar esos libros?
-¿Qué?-dijo este sorprendido. Pero al ver la cara de su amigo lo entendió todo.- Claro. Vamos arriba.
Mientras sus amigos subían por las escaleras, James le echo una mirada de complicidad a Peter.
-Estos se creen que somos tontos. Tendremos que pensar nosotros en algo, Colagusano. Una broma mucho mejor que la que ellos planean.
Mientras, Sirius, llegando arriba antes que Remus, acorraló a su ahora novio en la pared de la habitación.
-¿No querías que te enseñara unos libros, Canuto?-preguntó Remus sonriendo.
-Y en una lectura bastante entretenida.- dijo mientras le besaba el cuello.
-Sirius…-dijo apartándole un poco.- ¿Qué vamos a hacer? ¿Se lo decimos?
-No. Mejor mantenerlo oculto de momento, ¿no te parece?
-Vale.
-¿Y ahora?-dijo sonriendo.- ¿Me dejas volver a mi lectura? Estaba en una parte muy interesante…
Al día siguiente, en mitad de clase de Encantamientos, James empezó a ponerse manos a la obra. En esa asignatura la mayoría de los alumnos andaban despistados y el profesor nunca se ha dado cuenta de la falta de atención que había en su clase. Buscó un trozo de pergamino y escribió:
Sirius, tengo que contarte algo importante.
Lo dobló y se lo pasó a su compañero.
Después de leer su contenido, le miró y escribió:
¿Tan importante es que me lo tienes que decir ahora?
Sí. Cualquiera diría que no te quieres perder la clase, Canuto.
No es eso, imbécil. Es solo que estaba un poco ocupado. Tú dirás.
Ocupado en observar todos los movimientos de Remus, pensó el Gryffindor. Pues eso es lo que había estado haciendo en los veinte minutos que habían pasado de la clase.
Tengo un problema respecto a un tema bastante serio. La verdad es que ni sé por dónde empezar…
Ese problema no empezara por L y acabara por Lily, ¿verdad?
No. Ella no tiene nada que ver. Veras… ella me gusta, pero desde hace unas semanas estoy interesado en otra persona y no sé qué hacer.
¿Después de todo lo que has liado por conseguirla me dices que ahora te interesa otra chica? Pero, ¿de qué coño vas, Cornamenta? Pues si tanto te gusta esa persona lo primero que tienes que hacer es cortar con ella y punto. Y luego, te declaras a esa chica. ¿Dónde encuentras el problema?
El problema es que no es exactamente una chica, Sirius. Es un tío.
-¿Qué?- dijo Sirius desde su asiento después de leer la nota de su amigo, captando la atención del profesor.
-¿Algún problema, señor Black?- dijo el profesor Flitwich.
-Ninguna.- dijo.- Perdone, profesor.
Cuando el profesor y los demás alumnos continuaron con la clase empezó a escribir.
¿Qué coño me estas contando, James? ¿Cómo que es un tío?
Pues eso. Que es un tío. Y haz el favor de no chillar, que no quiero que Peter y Remus se enteren. Te lo estoy diciendo a ti como favor de hermano. Quiero que me eches una mano para que se fije en mí.
Está bien. ¿Y se puede saber quién es la persona que te ha atrapado en sus redes? No será Snivellius, ¿verdad? Porque me daría un infarto del disgusto. ¿O yo? Tío, que yo te quiero mucho, pero lo siento, no eres mi tipo.
Idiota, pues claro que yo eres tú. Y ni me menciones a Snape. Me gusta Lunático.
-¿QUÉ?- no pudo evitar gritar, haciendo te toda la clase se girara para ver qué es lo que le había pasado.
-Señor Black, si tan interesante encuentra las consecuencias del Oblivitate, después de clase le dejare un libro donde se explica todo lo que se sabe. Sin embargo, como vera no está usted solo. 20 puntos menos para Gryffindor por su interrupción.
Para que no volvieran a restarles puntos, Sirius dio finalizada la conversación para seguir hablando más tarde.
Después de acabar la clase, Sirius abordo a su amigo mientas iban a la Sala Común.
-¿Qué te gusta Lunático?- le dijo medio gritando.
-Sí.
-¿Desde cuándo te gusta?- preguntó.
-La verdad es que no lo sé exactamente, pero creo que desde antes de empezar a salir con Lily.
No. Definitivamente esto no puede estar pasándole a él. Cuando de una vez por todas tiene a Remus, se encuentra que le gusta a su mejor amigo.
-Pero, ¿estás seguro?-preguntó.
-Al cien por cien.-dijo James.- Entonces, ¿me ayudaras?
-¿A qué?
-A que se fije en mí, tonto, a que sino.
-Vale, pero creo que ha Remus no le gustan los chicos.-dijo. Es mio, Cornamenta. Ni se te ocurra comer del fruto prohibido.
-¿Acaso te lo ha dicho? Porque creo que hasta no hace poco estuvo tonteando con ese Sly.
Gruñó al volver a recordarlo. Él le había dicho que habían quedado como amigos, pero no se fiaba de él como si de su propia madre se tratase.
-Entonces, ¿lo haras? –preguntó.
-Claro.-dijo. –Te ayudare a conquistar a Lunático.
Kristy SR
Si, no es muy largo pero prometo que lo va a ser el proximo.
