Hola ¡hola mis queridas seguidoras! Esta musa volvió, así que ¡acá hay!¡otro capi!
Si, comenzamos con las peleas, que espero sean de su entero agrado.
Muchas gracias a todas las que me leen.
¡déjenme saber su parecer!¡con un muy buen REVIEW!
Saint seya, es propiedad de Masami Kurumada, yo solo, exploto a las ordenes de las cuales nos quedamos con ganas de ver.
Aries y pecta gama.
Toll de pecta gama miró la casa con el carnero, seguido de las figuras restantes, todos miraban entre admirativos y despreciativos la calzada zodiacal, que a sus pies, se había llenado de árboles dejando de ser un lugar agreste.
-cuando nuestro señor conquiste el mundo. Comenzó Alberich –destinaremos el frío eterno a estas tierras. Todos asintieron con sonrisas malvadas.
-Toll, Aries es tuyo, Penril, tuyo es Tauro, Mime, Géminis te toca. Decía Sigfried mirando a cada uno de sus compañeros, Mime tocó una nota con su lira.
-haré sufrir mucho al maldito de Saga. Dijo con tranquilidad, Sigfried asintió –Alberich, Cáncer queda para ti. Alberich sonrió –lo haré temer a la muerte. Dijo, Sigfried asintió.
-Bud y yo, ya sabemos quienes nos tocan. Dijo Sid tranquilamente, Bud asintió.
-así es, el gato indefenso y buda son nuestros. Agregó, Sid le sonrió a su gemelo, Sigfried miró a Hilda, Odín y Thor, quienes en silencio esperaban sus instrucciones.
-será una pequeña revancha para mi. Se dijo tranquilamente –el viejo dragón de los 5 picos es mío. Todos asintieron.
-me quedaré con el escorpión. Dijo Hilda, una risa femenina se oyó.
-no Hilda, tu no te quedarás con el escorpión dorado. Dijo una mujer de cabellos morados y ojos plateados, Penril la miró, su belleza era casi hipnótica, Hilda la miró con arrogancia.
- ¿Quién demonios te crees tu para interferir? Preguntó desafiante, con una armadura idéntica a la de Odín, la peli morado de ojos plata rió.
-soy Ela, diosa de la muerte nordica, deberías conocerme bien Hilda, por estar subyugada ante mi padre, estás subyugada ante mi. Su risa musical invadió las cercanías del lugar.
-señorita Ela. Dijeron todos arrodillándose –quiero al escorpión dorado. Manifestó la peli morada.
- ¿Por qué lo desea a el señorita? Preguntó Sigfried –eso es algo, que no te incumbe. Dijo Ela, miró a los demás.
-bien, Odín, tu irás por Sagitario, Thor, tu por capricornio, Hagen, tu por acuario e Hilda, tu por Piscis, ananddo. Todos asintieron ante las órdenes de la joven, salieron corriendo hacia la primera casa.
Al entrar y tras traspasar el umbral, pudieron ver la belleza del templo de Aries, tenía frescos que hablaban sobre las cualidades del signo e historias de sus diferentes representantes con Athena, llegaron a un cuadrilátero perfecto, Ela rió.
-no hay nadie. Dijo mientras su armadura morado intenso con leves adornos de plata en las orillas de las partes, destellaba a la luz –los caballeros de Athena son unos burdos. Dijo mientras daba un paso hacia adelante, Sigfried la tomó del brazo.
-señorita Ela, no de un paso mas. Dijo el caballero de dube alpha, la peli morada lo miró.
-hay una especie de pared, allí. Dijo, una risa se escuchó, con suavidad.
-veo que tienes buena vista, Sigfried de dube alpha, no por nada eres el jefe de las escoltas de Odín. Un joven peli morado estaba ante ellos, con armadura completa, Hilda se adelantó.
-así que: tu eres Mu de Aries. Mu hizo una pequeña reverencia –así es señorita Hilda, yo soy Mu de Aries, caballero guardián de la primera casa y me temo que: no pasarán. Toll rió.
-un enclenque como tu, no nos detendrá ¡martillo volcán! Mu miró hacia la pared que estaba detrás de el, el martillo golpeó esta, e inmediatamente se regresó a los asgardianos, quienes corrieron hacia todos lados para poder escapar del martillo de Toll.
-es bueno, pero no es distinto de cuando peleé con Athena. Dijo, Bud rió.
-y sin embargo, nole pudiste ganar, déjamelo a mi ¡sombra de la garra del tigre vikingo! Eso hizo una pequeña fisura, Sid sonrió.
-bien hecho herano, vámonos. Dijo mientras con su propio poder cuarteaba un poco mas la pared.
-no les permitiré avanzar. Dijo Mu, Toll se le puso en frente –tu pelea es conmigo Aries, mas te vale, que seas un oponente satisfactorio, ya que, lamentaría matarte tan pronto. Dijo Toll de pecta gama mientras de un certero puñetazo, lanzaba a Mu de Aries a la pared, dejándolo en esta y por fin, rompiéndola, los demás siguieron a Ela, dejando ese inicio de guerra de titanes.
Kanon apareció en el santuario marino –ya nos hacías falta. Dijo Titis –no creo que tanto. Dijo el general de Dragón marino con una sonrisa socarrona.
-están atacando soldados de cristal, por los 4 costados. Informó la nereida de Sirena –me lo temía ¿el señor?¿la señorita? Preguntó.
-ambos están resguardados junto a la señorita Anfitrite en el templo principal. Kanon sonrió –bien hecho Titis, cuida esas puertas, como a tu vida. La aludida asintió.
-así lo haré, Kanon. Dijo, el general asintió y fue rumbo a su pilar.
-con Shaina, Julián está seguro, ambos se cuidarán. Murmuró mientras por su velocidad, distinguía ya, el contorno de su querido pilar.
Las 6 oceánidas, estaban en la sala del trono junto a Shion, Dimitri bostezó –ahora es que deberemos esperar. Dijo a los demás.
-ten calma. Dijo Augusto –nosotros tendremos con quienes jugar, dale tiempo al tiempo. Dijo, Dimitri asintió mientras Giselle bufaba.
-no veo por que tanta impaciencia, nuestro objetivo fundamental son los niños. Antoin la miró –como si no fueran a enviar a nadie por ellos, claro que lo harán. Mauricio sonrió.
-cuando lo hagan, estaremos listos. Shion asintió –suyo es el deber de luchar contra las guerreras que enviarán por los niños, pero yo, deberé verme con el mal de Asgard. Todo mundo lo miró.
- ¿maestro? Preguntaron las 6 oceánidas a coro, Shion sonrió –bien, no vale la pena angustiarse, cuando se de, se dará. Dijo mientras proyectaba un poco de su cosmos en un espejo, que dejó ver a Mu y a Toll.
-apuesto 60 euros a favor del grandote. Dijo Tomas, todos lo miraron mal.
- ¿Qué? Tengo derecho. Se justificó el ex general y ahora oceánida de Leunades, Antoin bufó.
-sabemos que Mu va a ganar. Dijo confiado, al igual que los demás, en las habilidades del carnero dorado.
Mu y Toll estaban dándose y dándose golpes, a velocidad tal, que para cualquier ojo no entrenado, ellos serían solo 2 borrones de luz, que chocaban sin cesar, Mu tomó distancia.
¡revolución de polvo estelar! Lanzó hacia Toll, quien cayó –ha sido todo…¿Cómo? El grandote se levantaba con un poco de esfuerzo, pero sin mayor daño.
-eres bueno Mu de Aries ¡pero no lo suficiente!¡hércules titánico! Esa poderosa técnica impactó a Mu a una de las columnas, pero el carnero dorado no se dejó amedrentar.
- ¡fuego de Aries! Lanzó, una fuerte llamarada hirió al guerrero de pecta gama - ¡no permitiré que te salgas con la tuya!¡asqueroso carnero!¡cúpula del trueno! Mu fue atrapado por una cúpula hecha de truenos, que comenzó a electrocutarlo, Toll rió perversamente.
-prepárate a ser, brocheta de carnero ¡muere Mu de Aries! Mu abrió sus ojos azules dentro de la cúpula, no podía permitir que ese ser que estaba privado de su voluntad le ganase, estudió su alrededor todo lo que pudo.
-tengo una idea. Dijo para si, mientras un brillo verdeazulado lo rodeaba, Toll se disponía a marcharse.
-no te has librado de mi aún. Se escuchó la voz de Mu de Aries, al tiempo que un fuerte brillo carmesí se veía, Toll abrió los ojos asombrado.
- ¿Qué has hecho? Preguntó –te presento la colmena escarlata de Aries, es mi turno, Toll, de verdad lamento esto ¡caída de las estrellas! Toll gritó.
¡que pasa!¡las estrellas caen por la sola voluntad de este hombre! Mu asintió sereno –así es Toll, de verdad lo lamento, pero…es la única manera de liberarte. Dijo viendo en sus ojos la moneda negra que estaba en su alma, las estrellas siguieron rodeando a Toll hasta hacer una esfera que implosionó, Mu cerró los ojos.
Lo lamento, ojalá cuando Odín vuelva a la normalidad, pueda despertarlos a todos. Dijo el carnero dorado, mientras volteaba su vista, a la casa de Tauro.
