Hola!
Maruvta! ¡Hola! Jajaja tremendo el sueño jajaja ahora se sabra mas de lo que vio Ronald jajaja besos...nos leemos.
Pauli Jean Malfoy: ¡Hola! ¡Tanto tiempo! Jejeje bueno definitivamente esta claro que Harry ha cometido muchos errores pero bueno, el creía estar haciendo lo correcto por las personas que queria. Jejeje Draco es un pequeño misterio, tendrá sus motivos para no revelar que no perdió la memoria. Jajaja tremendo el beso jajaja,,, bueno en este capítulo se sabrá si se besaron o simplemente parecía que se estuviesen besando jajaja. Besos...
Gracias a todos los que siguen la historia...besos...
Intenso
POV Harry Potter
Pase la noche en vela, no lograba conciliar el sueño. Tras dar algunas vueltas en la cama, patear la sabana fuera y crear figuras con mi varita decidí que mejor me levantaba a leer un rato. Terminé quedándome dormido mientras leía el profeta, un artículo sobre la desaparición de Theodore Nott me tomo por sorpresa. Mas aún, cuando dijeron que la última vez que se le vió estaba caminando por Hyde Park, de eso ya unos días. El asunto de los mortifagos redimidos me tenia ligeramente preocupado, después de todo, no era solo Hermione la que se preocupaba y dudaba de muchas cosas. El anunció estaba en primera plana con un signo de interrogación que se movía.
REPENTINA DESAPARICIÓN
Se reporta la desaparición del joven Theodore Nott, sus amigos han declarado ante las autoridades magicas haberle visto por ultima vez hace cuatro días. Tras una investigación rápida se ha descubierto que la ultima señal que se tuvo del desaparecido fue haberle visto sentado a las afueras de Hyde Park...
La siguiente mañana, amanecí con la cara pegada al periódico ya que me había quedado dormido en el comedor mientras leía. Era exageradamente temprano cuando decidí moverme hacía el baño, me dí un baño rápido y me moví hacía el comedor. Estaba buscando los alimentos en la nevera para preparar mi desayuno cuando Gago apareció.
-¡Buen día, joven, Potter! - me saludo mirándome con sus enormes ojos.
-¡Gago! ¡Me espantaste! - exclamé dejando caer la leche que sostenía con mi mano derecha.
-Gago lo siente mucho...- comenzó a disculparse el delgado y escualido elfo.
-No te preocupes, tranquilo. - le dije arrodillandome para ayudarle a limpiar el pequeño desastre que la leche había causado.
-Gago esta muy agradecido de usted joven Potter. - me dijo el elfo echando los papeles a la basura.
-¿De mí?- cuestioné confundido mientras me servía el cereal.
-Si, estaba yo muy solo en la mansión Parkinson...usted me ha tratado bien.- me dijo sentándose en el suelo a observarme desayunar.
-Solo he hecho lo correcto, pronto te ubicaremos con nuevos amos...a menos que...desees quedarte conmigo.- le dije, me recordaba a Dobby, comenzaba a tenerle mucho cariño.
-A Gago le encantaría quedarse con el jovencito Potter...- me dijo Gago.
-Entonces quédate...eres bienvenido. - le dije dedicándole una sonrisa, justo en ese instante mi lechuza atravesó la ventana de la cocina y dejo caer una carta sobre la mesa. La abrí inmediatamente, pasando con avidez mis ojos por las líneas.
Harry Potter,
Necesito hablar contigo, reunámonos a las 7:00am en la cafetería del departamento.
Sirius Black
Lleve mis ojos hasta el reloj que colgaba en la pared de la puerta de entrada comprobando que tenía unos diez minutos. Me levante de inmediato, tome un abrigo dispuesto a salir del departamento. Me despedí rápidamente de Gago, tome polvos flu y me desaparecí. Cuando aparecí cerca de la cafetería, vi las calles vacías, apenas dos personas cruzaron junto a mi camino a la cercana cafetería. Al llegar a esta, me encontre con Sirius sentado en una mesa.
-Harry, siempre eficiente.- me dijo Sirius al verme, me saludo con un abrazo y volvió a sentarse.
-¿Qué ocurre? - pregunté sentandome delante suyo.
-La orden y yo estamos preocupados por los casos de ex mortifagos que han desaparecido. - comenzó a decirme Sirius. Le vi mirar a todos lados nervioso, él no era un hombre de nervios así que debía estar preocupado realmente, y debía ser algo grave.
-Solo ha sido Theodore Nott. - dije restándole importancia, podría deberse a cualquier situación. El castaño no tenia buena fama, en realidad eran mas las cosas negativas que se decían del que las positivas.
-No solo a sido Nott, en las pasadas veinte y cuatro horas se han reportado otras dos desapariciones que hemos conseguido mantaner encubiertas. - me dijo Sirius.
-¿Dos desaparecidos en menos de veinte y cuatro horas?- cuestioné sorprendido, aquello parecia ser alarmante.
-Si, temo que pueda ser un tipo de cazeria de mortifagos. - me dijo Black.
-¿Cómo puedo ayudar? – cuestioné.
-Necesito que, junto a Hermione, visiten los últimos lugares visitados por los desaparecidos...sin que el departamento sepa nada. Ya le envie las ubicaciones a Hermione...no ha respondido...creo que no ha llegado a su oficina. - me dijo Sirius mirando el reloj que reposaba en su muñeca.
-Haremos todo lo que este en nuestro alcance. - le dije poniendome de pie, Black me sujeto del brazo repentinamente, espere a que hablará.
-Que el departamento no sepa nada...esto es entre la Orden y ustedes dos...demasiados informados puede ser perjudicial...- me dijo mirandome fijamente a los ojos. Tanto misterio me ponía nervioso, pero confiaba enla orden, ellos sabían lo que hacían.
-La orden y nosotros. Queda claro. - declaré antes de despedirme.
Sali a paso tranquilo de la cafeteria, con intención de subir a mi oficina y pensar, cuando me encontre a Daphne en la planta baja. La rubia estaba de pie junto a el moreno mejor amigo de Malfoy, Blaise Zabinni, parecían estar discutiendo o quejándose de algo en particular. Me sentí nervioso al verlos allí, pero armandome de valor decidí acercarme. Al verme, Blaise me lanzó una mirada asesina y se alejo. Estaba esperando que Greengrass hiciese lo mismo pero permaneció allí, esperando a que llegase a su lado.
-Buen día. - salude estando delante de ella, no sabía si respondería pero deseaba que lo hiciese.
-Hola, Harry. - me dijo, vestía un traje azul cielo, su piel lucía algo pálida y tenía unas ojeras, poco comunes, bajo sus ojos y el cabello sujeto en una cola de caballo.
-¿Estas bien? - pregunté deteniéndome delante de la rubia.
-Si soy sincera, no...estoy mal Harry. - me respondió dejando de mirarme, busque sus ojos pero no logre hallarlos, lucía preocupada y perdida. Sentí una presión en el pecho al verla en aquel estado, era como si todo lo que había hecho para evitar que sufriese, hubiese sido en vano.
-¿Qué ocurre? - pregunté sujetandola suavemente de las manos. Ella bajo la mirada hasta mi agarre, y segundos luego aparto sus manos y las escondió en los bolsillos de aquel traje con volantes.
-Es Astoria...no logro encontrarla...ayer cuando te fuiste, fui a casa...y no estaba. - me dijo con la mirada aún perdida.
-¿Desapareció? ¿Has avisado a alguien? - pregunte preocupado.
-No, solo he hablado con Zabinni y contigo.- me contestó.
Iba a hablar pero ví que comenzaba a llegar algunos magos por lo cual le recomende que subiesemos a mi oficina. Daphne se nego, dijo que mejor subiesemos a la suya. Camino allá nos encontramos a Malfoy, pero venía tan despistado que probablemente no nos noto. Seguí al rubio con la mirada viendo que leía el profeta, el tomo las escaleras y se perdio de nuestra vista. Llegando a la oficina de Greengrass, un piso más arriba que la mía, nos sentamos y lanzamos un hechizo para evitar a los curiosos.
-¿Cuando fue la ultima vez que viste a Astoria? - interrogue sentado junto a la rubia, su mirada vagueaba por la oficina pensativa.
-Ayer en la mañana, salí temprano para aca, Astoria pidió el día porque se sentia enferma.- me explicó la rubia, parecía estar reviviendo aquel momento.
-¿No habrá salido a distraerse y olvido decirte que no llegaria a casa? - cuestioné buscando en mi cabeza posibles hipótesis que nos alejasen de pensar en que había desaparecido.
-No, Harry, esta desaparecida...ella no se iría sin decir nada. - me dijo Daphne, la ví cubrirse el rostro y se me apreto el corazón. Espere en silencio a que se repusiese pero comencé a escucharla sollozar, el corazón se me apreto ante esta vista. Solo pude acercarme y rodearla con mis brazos en un abrazo protector, ella no me rechazo, por el contrario, se afero a mi escondiendo su rostro en mi cuello...exactamente igual que aquella noche cuando la encontre en escondida en uno de los invernaderos.
...
Era uno de esos meses fríos, yo solía permanecer en la sala comun huyendo del frío o con Ronald mirando revistas de Quiddich, pero ese día el pelirrojo andaba por ahí con Seamus y se había olvidado de mi. Estaba muy aburrido, Hermione se encontraba, como siempre, sumergida en un gigantesco libro murmurando de vez en cuando algunas palabras antes de escribir. Viendo que mis dos mejores amigos tenían cosas interesantes que hacer decidí salir a dar una vuelta por los alrededores, ignorando el gris cielo que anunciaba una tormenta.
Estaba caminando por el campo distraídamente cuando una llovizna comenzó a caer. En un inicio era débil, casi inexistente pero comenzó a tomar fuerza. Me hallaba algo lejos del castillo y no quería enfermarme así que corrí al invernadero mas cercano a refugiarme. Al entrar a este, me apresure a sacudir el agua que se me había adherido, no progresando mucho en realidad. Tras un rato escuchando los intesos ruidos de la lluvia y algunos rayos un ruido distinto llego a mis oidos.
Era el sonido del llanto, un sollozo suave que no sabía de donde provenía. Busque por el invernadero el ruido hasta que halle a aquella joven de rubios cabellos empapada y hecha un pequeño ovillo en busca de calor. Tenía el rostro cubierto con sus manos, y salían sollosos de su pecho de vez en cuando. Lucía fragil, debil, se parecia a mí cuando tenia pesadillas o cuando vivía en la casa con mis tios y me metieron por primera vez en el sotano oscuro. Sentí empatía por ella...aun desconociendo de quien se trataba.
No sabía si debía hablar, la chica no parecía haberse percatado de mi presencia, además era una Slytherin, a juzgar por la capa negra y verde. Tenía un debate interno entre hablarle y ganarme un insulto u ignorarla. Despues de un rato, volvió a sollozar y algo dentro de mi me obligo a arrodillarme cerca de ella y abrazarla. Su cuerpo delgado estaba completamente helado. Ella dió un salto, sorprendida de que hubiese alguien mas además de ella en el invernadero.
-¿Estas bien?- pregunté abrazandola, ella estaba gélida y tiritando.
-¿Potter? - cuestionó alejándose ligeramente.
-¿Greengrass? - cuestioné al escucharle no sabía que se tratase de ella.
-Largo Potter.- me dijo alejandose y dándome la espalda.
-Oye, no sé que te ocurre...- comencé a decir, un rayo partió el cielo en ese instante y la rubia dió un salto e instintivamente se abalanzo sobre mi escondiendo su rostro en mi cuello. Su cuerpo frío solo conseguía que mi cuerpo temblace ligeramente.
-Sufro de astrafobia.- me comentó la rubia, su voz era suave y llorosa, ante otro rayo se apreto a mí con fuerza. La rodee con mis brazos para que se tranquilizase, era la primera vez que una Slytherin se mostraba delante de mi como una chica como cualquier otra, con miedos y debilidades.
-Tranquila, solo son rayos...- susurre sin dejar de abrazarla. Greengrass era una chica bastante egocéntrica y vanidosa, además solía burlarse de Hermione cuando esta tenía unos enormes dientes.
-Lo sé, Potter...por eso se llama astrafobia...simplemente temo a los rayos, no puedo evitarlo. -me dijo sarcásticamente, rode los ojos ante el tonito de burla que me estaba dedicando.
-¿Mejor? - cuestione alejandome cuando escuche como la lluvia se tranquilizaba.
-Si...gracias Potter. - me dijo con una pequeña sonrisa. No sabía que los Slytherins pudiesen sonreir, y mucho menos agradecer.
-No ha sido nada en realidad. - dije nerviosamente bajando la mirada ligeramente.
-Eres tímido, eso es lindo. - me dijo la rubia, me sentí mas nervioso, pero no conocía el motivo.
-Yo...debería irme...- comencé a decir, antes que terminase mis palabras la rubia me habia dado un beso en la mejilla inmovilizandome por completo.
-De verdad...gracias. - me dijo la rubia antes de irse, sentí una calidez en el pecho y supe que deseaba pasar tiempo con aquella rubia de bonitos ojos y suave cabello.
Salí del invernadero minutos mas tarde, pero el delicado rostro de Daphne permanecía en mi pensamiento, y no parecía querrer salir de ahi. Pase el resto de la noche recordando su cabello húmedo, sus mejillas, su voz suave y aquel cálido beso que deposito en mi mejilla. Había algo en ella que me llamaba la atención, y no sabía de que de trataba. Solo tenía claro que había sentido algo al estar con ella, y deseaba volver a experimentar aquello...aún cuando se tratase de una Slytherin.
...
-Harry, si algo le pasara a mi hermana me muero. - me dijo Daphne sin dejar de abrazarme. Estaba temblando ligeramente mientras le abrazaba, probablemente a causa del llanto.
-Tranquila, estara bien, la encontraremos.- le dije acariciando su cabello.
-¿Lo prometes? - me preguntó apartándose para mirarme a los ojos, tome un largo suspiro y asentí.
-Tienes mi palabra, Daph. No descansaré hasta que tu hermana aparezca. Pero no debes contarle a nadie sobre su desaparición. - le dije mirandola fijamente a los ojos.
-Pero...- comenzó a decir la rubia.
-A nadie Daph ¿Lo prometes? - le dije sujetando sus manos firmemente entre las mías. Ella levanto sus claros ojos y me miro fijamente, quedaba el rastro de aquellas lágrimas en sus mejillas y el tono oscuro bajo sus ojos que me había llamado la atención esta mañana.
-Esta bien Harry, lo prometo...
-Trabajare rápido en eso. - le dije a mi rubia dedicándole una cálida sonrisa, levante mi mano hasta su mejilla y por primera vez no me rechazo sino que cerro los ojos ante el suave tacto de mi mano sobre su piel.
-Harry, gracias. - me dijo con los ojos cerrados, sentí como una de sus manos manos se movía hasta mi cuello y la otra seguia sujetando mi mano izquierda con fuerza.
-No tienes nada que agradecer. - susurre mirando sus parpados cerrados, baje mi mirada hasta sus labios, tentado de robarle un beso y recordar aquellos labios que, si mi memoria no fallaba, tenia sabor a frambuesas.
-Tu me das seguridad, cuando...cuando estas siento que todo saldrá bien. - me dijo Dapnhe, una lágrima corrió por su mejilla, me acerque un poco mas mientras secaba con mi pulgar aquella.
-Todo estará bien...- susurre a pocos centimetros de sus labios, nuestros alientos se mezclaban haciendose uno solo.
-Te quiero...- susurro Daphne antes de unir sus labios a los míos, no era un beso, ninguno de los dos se atrevió a mover los labios, apenas era un contacto delicado que me saco un largo suspiro.
-Te quiero...y siento mucho todo el daño que te hice. - susurre, iba a mover mis labios para besar a la rubia pero sus manos en mi pecho me hicieron retroceder un poco. Ella abrió los ojos, volvían a adquirir aquella apariencia fría que yo mismo había creado.
-Sal Harry, por favor...- me pidió poniendose en pie y caminando hacía la puerta.
-Daphne yo lo siento...- comencé a decir, la rubia cerro los ojos mientras me interrumpía.
-No quiero saber nada, Harry...solo sal, necesito estar sola. - me dijo secando la lagrima rebelde que se escapo de sus ojos.
-Te avisare cuando sepa algo de Astoria. - le dije deteniéndome delante de la puerta.
-No tardes. - me dijo abriendo la puerta para que yo saliese, la mire nuevamente buscando sus ojos pero al no hallarlos simplemente salí de la oficina.
Dirigi mis pasos hacía mi oficina algo triste. Sabía que había cometido el mayor error de mi vida, y realmente lo lamentaba, estaba arrepentido...pero los errores tienen consecuencias. Estaba pensando en esto cuando, llegando a mi oficina pensé que mejor me iría a tomar un café para relajarme. Di media vuelta sobre mis propios pies y desaparecí de la vista de todos, necesitaba pensar un poco...poner en orden algunas cosas.
POV Hermione Granger
-¿Haber si te sigo...dices que alguien estaba siguiendo a Dapnhe. Y que tambien siguieron a Parkinson? - cuestioné sentada delante de Malfoy, este asintió ante mis palabras.
-¿Y crees que es todo culpa del departamento? - seguí cuestionando.
-No solo lo creo, estoy casi seguro...- me dijo el rubio rodando los ojos.
-¿Y qué pruebas tienes? - cuestioné cruzandome de brazos.
-Para eso estas tu Granger, para ayudarme a encontrar las pruebas. - me dijo algo exasperado mientras rodaba los ojos.
-Malfoy...estuve pensando esta mañana y realmente creo que es muy peligroso entrar al departamento y robar un expediente. - comencé a decir en un susurro apenas audible, los planes del rubio, mientras mas los estudiaba mas descabellados los encontraba.
-Seria muy peligroso si no contará con la estudiante mas inteligente de Hogwarts.- comento Draco con una sonrisa burlona.
-Creo que deberíamos hablar con Sirius...- comencé a decir.
-No, no podemos hablar con nadie que tenga algo que ver con el departamento. - sentenció el rubio con seriedad.
-Yo confio en Sirius...- sentencie inclinandome hacía Draco
-¡Pero yo no! - sentenció Draco y se inclinó hacía mí.
-¡No se trata solo de lo que tu creas! - le grité inclinandome un poco mas sobre el escritorio.
-¡Se trata de mis amigos! - sentenció Draco, nos sostuvimos la mirada por algunos segundos, en aquella posición que vista desde otro angulo podría lucir comprometedora pero que no era nada mas que un duelo de miradas.
-Si quieres que esto funcione...debes confiar en mí. - le dije sin moverme de aquella posición.
-Confio en ti...- me dijo el rubio rodando los ojos.
-¡No! ¡No lo haces! ¡Solo confias en ti mismo! - exclame, estaba enojada, enojada en extremo con Malfoy; simplemente no podia comprender sus estrategias. ¡Y el no parecía desear escuchar mis ideas, si tan solo se detuviese un segundo a escucharne quizás tendriamos un mejor plan! Pero cada idea que proponía la rechazaba, o decía que eran ideas dignas de una ex Griffindor.
-Granger...si no confiara en ti, no te hubiese contado todo. - me dijo el rubio tranquilamente, eso me hacía enojar aún mas, yo estaba aquí, hirviendo, tan viva, tan expresiva, y él estaba sentado como si todo estuviese bien y hablaramos sobre la puesta del sol o las estrellas.
-Entonces toma en cuenta mis ideas.- sentencie aún inclinada hacía el rubio
-Las tomo en cuenta...- dijo con tranquilidad y deposito sus grises ojos sobre mí, sentí como el enojo se propagaba rápidamente por mi cuerpo.
-¡Hablo en serio! - exclamé
-¿Podrias...- comenzó a decir Malfoy
-¡No! ¡No pienso calmarme hasta que tomes en cuenta mis ideas! - sentencie
-¡Esta bien! - exclamó Malfoy y se levanto de la silla, me sujeto de la cintura tirando de mí hasta casí subirme por completo al escritorio, nuestros rostro quedaron a pocos centímetros, su respiracion era acelerada, me sujete de su cuello inconscientemente mientras intentaba controlar mi respiración, la cual se había acelerado ante la cercanía del rubio.
-¿Qué haces? - pregunté en un susurro nerviosamente
-Tomandote en cuenta, ahora no tienes necesidad de gritarme. - me dijo con aquella voz que me enloquecía, aquella que era un susurro apenas audible, era la misma voz que utilizaba cuando nos encontrábamos en secreto y estaba a punto de robarme un beso o de tentarme para que perdiese el control y le besara..
-Solo, creo que podemos confiar en Sirius. - susurre mirando los ojos del rubio, este me sostuvo la mirada durante algunos segundos, luego bajo sus ojos a mis labios, sentí un nerviosismo recorriendo mi columna, aun mas alrecordar una situación similar hace algún tiempo.
...
Solíamos encontrarnos normalmente en la sala de los menesteres. Yo salía a escondidas de Harry, con la escuxa de ir a leer a la biblioteca, mis amigos jamás sospecharon nada, era bastante normal que Hermione Granger pasase tiempo en la biblioteca. Harry creía que había borrado la memoria de Draco, eso le hice creer cuando estuvimos en la sala de Astronomía, mi amigo moreno no sabía hacer un hechizo desmemorizante asi que me dijo a mi que lo hiciese. Lance un hechizo de sueño en lugar de uno de perdida de memoria y Harry no se dio por enterado.
Pasaron días para que volviese a tener un encuentro con el rubio, este no parecía muy emocionado por su actitud en la torre y yo me encontraba nerviosa y avergonzada cada vez que nos veíamos. Las palabras hirientes ya no escapaban de nuestros labios, todo se trataba de nuestras miradas buscandose en silencio. Hasta que Malfoy se acerco a mí, comenzamos a hablar a escondidas, y luego a reunirnos, no volvimos a besarnos, tampoco buscamos la manera de insinuarnos uno al otro, solamente disfrutábamos de nuestra mutua compañia...exactamente como dos enamorados. Por eso, decidimos encontrarnos algunos días en la sala de los menesteres, para hablar, o simplemente recostarnos uno al lado del otro en silencio.
Como todos los jueves, llegue a la sala de los menesteres antes que el rubio, el tenía clase antes de venir así que solía llegar luego de mí. Un césped reluciente, un cielo estrellado y estantes de libros fue todo lo que desee, me deje caer bajo un enorme roble a leer en espera del rubio. Trás algunos minutos le ví aparecer, tenía el cabello bien acomodado y la capa de Slytherin cubría su vestimenta. Camino hasta mí y se dejo caer en silencio a mi lado, lo vi llegar, tambien sentarse, pero no dije nada porque percibí aquel semblante frío y distante.
-¿Estas bien?- pregunte tras minutos de silencio.
-No lo se. - respondió él con los ojos cerrados, su cabeza reposando sobre el suave cesped.
-Esa respuesta no me convence. - susurre dejando mi libro a mi lado y llevando mi mano derecha al cabello del rubio.
-No tiene que convencerte. - siseo él de mala manera, tome un largo suspiro, Draco no solia comportarse a si. Me enojaba cuando tomaba esa actitud de chico incomprendido y rechazado.
-Somos amigos...- comencé a decir.
-No somos amigos, los amigos no se desean castala. - sentenció Malfoy sin abrir sus ojos.
-No nos desea...- comencé a decir, él abrió sus plateados ojos y me miro intensamente antes de sentarse, sus ojos fijos en los mios. No hablo, pero ante su mirada no pude mas que guardar silencio, me miraba fija e intensamente. El sabía que no solo le mentía a él sino que me estaba mintiendo a mi misma.
-Habla por ti Granger, yo si te deseo.- sentenció él, sus ojos fijos en los míos provocaron una tormenta en mi interior.
-No digas esas cosas.- dije bajando el rostro, una mano en mi delgada cintura me acerco repentinamente hacía el rubio, di un pequeño salto nerviosa y sobresaltada. No estaba acostumbrada a que alguien me sujetase de aquella manera y menos aún si ese alguien era Draco, y acababa de decirme que me deseaba.
-Eres tan timida e inocente, Hermione...eso te hace aun más linda. - comenzó a decirme el rubio moviendo uno de mis cabellos hasta colocarlo tras mi oreja. Sentí un escalofrio recorrerme el cuerpo ante su cercanía, el tenía sus ojos fijos en mis reacciones, y su voz era suave, un susurro.
-Draco, me pones nerviosa.- susurre evitando su mirada.
-Granger...tambien estoy nervioso.- me dijo acercandose ligeramente a mi rostro, sentí un escalofrio recorrerme la columba nuevamente.
-Tengo miedo...- susurrecon voz temblorosa, no era miedo a Draco, era miedo a lo que sentía cuando el de acercaba, miedo a los sentimientos que provocaba en mi interior.
-Tambien tengo miedo, miedo a lo que siento cuando estoy contigo.- me dijo en voz muy baja, sus labios estaban casi sobre los míos pero no me beso, solo permanecio ahi, a pocos milimetros. Yo estaba esperando aquel beso, inconscientemente lo había deseado durante mucho tiempo.
-Draco...¿No vas a besarme? - pregunte en voz muy baja mientras un sonrojo me recorría el rostro.
-No puedo, estoy paralizado, tengo miedo. - susurro el rubio, moví mis manos hasta rodear su cuello completamente con mis brazos y percibí que estaba temblando. El podía ser tan tierno a veces que me hacía dudar de que fuese un Malfoy.
-Draco...- susurre descansando mi frente sobre la del rubio, el soltó un suspiro.
-Bonita...- susurro él, sentí una caricia en mi mejilla, me moví lentamente hacia sus labios, sentí que comenzaba a temblar a causa de los nervios y lentamente atrape sus labios en un beso lento. Las manos del rubio me sujetaron firmemente de la cintura, se aferro a mi como si no quisiese que me alejará nunca. Segundos luego me acerco más hacía el, no pude evitar aferrarme a él e intensificar aquel contacto...lo habia deseado durante mucho tiempo...nos separamos segundos luego.
-¿Ves? Los amigos no se desean...- susurro el rubio.
-Entoces ¿Qué somos? - cuestione depositando otro beso sobre sus labios.
-¿Qué quieres que seamos?- me preguntó entre besos.
-No puedo pensar si me besas. - susurre alejándome de sus labios lo suficiente para hablar.
-Que te parece ¿Novios? - me preguntó mirandome intensamente.
-Eso...es mucho compromiso...- dije nerviosa.
-Quiero que seas mi novia. - me dijo el rubio depositando un beso sobre el dorso de mi mano derecha, lance un suspiro y me mordí el labio.
-Esta bien, intentemos ser novios...pero nadie puede saberlo. - susurre antes de abalanzarme sobre él y atrapar sus labios. Caímos sobre el cesped por la efusividad de mi beso, y al separarnos Draco me hizo cosquillas sacando una risa de mi pecho.
...
-Intentare confiar en Sirius...- siseo Draco, sus manos seguían sobre mi cintura y aquellas palabras habían sido pronunciadas a pocos centimetros de distancia.
-¿Ves? Podemos comprendernos...- susurre bajando mis ojos a sus labios, me mordí el labio ante el deseo de volver a probar aquellos besos que sabian a chocolate...dulce chocolate.
-Hacia falta que te pusiera en tu sitio. - se burlo Draco mirandome intensamente, ejerciendo un agarre firme sobre mi cintura.
-Te estas ganando un buen golpe. - le amenace.
-Tu te estas ganando un buen beso...- me susurro él con una sonrisa, me tomo por sorpresa, pero estábamos tan cerca que ya me hallaba perdida en Malfoy.
-No te atreverías...- susurre, lo estaba deseando, quería retarlo hasta el punto que se viese obligado a cumplir su amenaza.
-Bien jugado Granger, pero no caeré en tu juego. - me dijo soltandome.
Desde mi posición en la silla le vi ponerse en pie. Me quede allí sobre el escritorio sintiendo como mi cuerpo temblaba imperceptiblemente, internamente estaba ocurriendo una tormenta en mi cuerpo. Me puse de pie rapidamente y sujete al rubio, que me estaba dando la espalda, del brazo. Él se giro a mirarme con una ceja levantada y una sonrisa ladeada. ¡Él estaba jugando, y yo queria seguirle el juego!
-Bien jugado, Malfoy. - susurre antes de rodear su cuello con mis manos, ponerme en puntas y atrapar sus labios entre los mios.
Cerre los ojos tan pronto sus labios hicieron contacto con los míos, sabían exactamente igual que antes, un sabor a chocolate dulce. ¡Me encantaba ese chocolate! El rubio permaneció gelido en un inicio, pero luego me sujeto de la cintura acercándome mas a él. Me separe en busca de aire, pero Draco volvio a atrapar mis labios en un beso rápido dejándome saber que también lo habia deseado por mucho tiempo.
-Uno a cerro... - me dijo Draco en un susurro antes de salir de la oficina.
Me quede de pie, todavía perpleja ante lo que acababa de ocurrir y luego lleve mis dedos a mis labios. Aquellos dos besos habían sido...simplemente mejor de lo que me hubiese imaginado. Y aquella última frase me llevaba a confirmar lo que ya sabía, algo había salido mal en el hechizo desmemorizador que le arroje a Draco cuando iba a irme con Harry a buscar los horocruxes.
...
-Draco...- susurre cuando el caminaba hacía la puerta del salón de menesteres.
-¿Qué? - cuestionó sonriendo.
-Dos a uno. - le dije lanzándole una guiñada.
...
Draco estaba jugando...y yo sabía jugar muy bien ese juego.
"Recordar un buen momento es sentirse feliz de nuevo."
GABRIELA MISTRAL
¿Que les parecio?
PD: Si les gusto sigan la historia y dejen un comentario,, besos...
