NO DIGAS: TE AMO

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IX

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Había pasado ya una semana desde la muerte de los tíos de Hermione. Apenas dos días atrás la castaña y su pequeña prima habían salido del hospital para acudir al funeral y Draco había tenido que presenciar la escena en que Hermione le explicaba a la pequeña Charlotte que sus padres habían muerto y que a partir de ese momento la cuidarían desde el cielo.

El rubio estaba preocupado por Charlie cuyos incontrolables llantos habían inundado la mansión Malfoy, donde Draco les estaba dando alojamiento en lo que encontraban un sitio donde vivir, ya que el apartamento al que Hermione se iba a mudar también había resultado afectado por el sismo y la castaña sólo tenía en su poder la camioneta de sus tíos repleta de las cosas con las que planeaba mudarse, algo de dinero en efectivo y por supuesto, a la pequeña Charlotte a su cuidado.

Con todo, quien más preocupaba a Draco era precisamente la castaña. El día del funeral ella no derramó una sola lágrima, decía que ya no le quedaban más. Era comprensible pues había perdido a toda su familia, a excepción de su prima no le quedaba nadie más. Aún así la actitud que Hermione no le parecía sana; había aceptado con renuencia ir a vivir unos días a la mansión y desde que había salido del hospital se la pasaba encerrada en su habitación oyendo música y haciendo cuentas, completamente apartada del mundo. Casi no comía.

Charlotte por su parte se sentía demasiado sola y no comprendía porque su prima, la única persona que le quedaba en el mundo, la ignoraba. Los días en que la castaña se encerraba en sí misma la niña iba tímidamente a asomarse a su habitación y pedía sentarse en las rodillas del rubio y apoyar su barbilla en el antebrazo de él, justo como solía hacerlo con su padre. A pesar de poseer la frialdad característica de los Malfoy, el rubio no podía evitar sentir que se le rompía el corazón al ver a esa pequeña huérfana destrozada por la muerte de sus padres y tan necesitada de amor.

Un día decidió tomar cartas en el asunto y habló muy seriamente con Hermione. La reacción de la castaña fue echarlo casi a patadas de la habitación diciéndole que se metiera en sus propios asuntos y que la razón por la que se la pasaba haciendo cuantas era para poder abandonar lo más pronto posible la mansión.

A partir de ese momento Draco no volvió a interferir al respecto. La advertencia de la chica de que pronto ella y Charlie dejarían la casa había sido suficiente para ponerlo a raya. No sabía porque, pero sentía un inexplicable ansiedad con tan sólo pensar que ellas se irían, de algún modo prefería no darle motivo alguno a Hermione para que cometiera semejante locura.

No era extraño que los amigos de la chica no estuvieran enterados del momento por el que ella estaba atravesando; Ron y Luna estaban habían salido de luna de miel algunas horas antes del temblor, mientras que Viktor y Harry estaban haciendo una serie de partidos amistosos en el extranjero. Seguramente ninguno de ellos se había enterado de lo sucedido. Razón de más para que Hermione se sintiera sola.

En tales circunstancias ni la persona más despiadada del mundo dejaría de compadecerse de la situación que vivían las dos primas. Aún siendo mayor de edad Hermione era demasiado joven como para hacerse cargo de su prima; sin embargo cuando los abogados de sus tíos la visitaron la tarde anterior y le dieron la opción de dar en adopción a Charlotte la castaña se negó rotundamente.

"¡No pienso dejar a esa niña a la deriva!" – gritó furiosa – "Soy todo lo que le queda en este mundo, ¿cómo creen que podría abandonarla así? Por favor, no vuelvan a mencionar siquiera esa posibilidad."

Los hombres guardaron silencio por unos momentos y después siguieron analizando la situación con Hermione. Por lo que había entendido, los padres de Charlie habían dejado bien protegida a su hija: tenía un fideicomiso a su nombre, todos los bienes que poseían serían vendidos y la ganancia iría a parar a una cuenta de banco destinada a los estudios y manutención de la pequeña.

El dinero no era problema. El verdadero problema eran los años que estaban por venir. Toda una vida. La vida entera de Charlie era responsabilidad de Hermione.


- ¡Hermiiii!

- No corras tan rápido o vas a caerte. – le advirtió Hermione a la niña, mientras ésta llegaba a su lado y se abrazaba a su pierna derecha, la única que tenía sana.

- ¿Te duele? – preguntó Charlie señalando su escayola.

- Para nada, estoy más sana que nunca. – mintió la castaña al tiempo que levantaba una de sus muletas en señal de triunfo.

La pequeña sonrió. Fue tan bueno verla sonreír que Hermione se olvidó por unos momentos de sus de sus desgracias y se dio el lujo de jugar con la niña. Ella mejor que nadie sabía la tristeza y la soledad que se sentía por la pérdida de los padres, de modo que hubiese querido evitarle ese dolor a Charlotte y siempre verla sonreír; pero era un hecho que desde aquel fatídico - que ya no quería siquiera recordar - la pequeña no volvería a reír igual. Eso era lo que más le dolía.

A partir de ese momento ella era la encargada de cuidar y procurar la felicidad de Charlie, sabía que lo lograría, pero no sabía de que manera lo haría. Era cierto que el rubio les estaba dando alojamiento, pero la situación no duraría para siempre; tenía que buscar un apartamento y empezar a trabajar, matricular a su prima en una buena escuela…

Los problemas ya la estaban agobiando de nuevo. No, no debía dejarse llevar por la desesperación; los niños siendo tan perceptivos se dan cuenta inmediatamente cuando algo va mal. No quería preocupar a la niña antes de tiempo, ella aun seguía viviendo en su infantil e inocente mundo.

¿Qué podía saber Charlotte de cuentas por pagar, un lugar para vivir, los trámites de su herencia o cualquiera de las múltiples preocupaciones que ella tenía? – se preguntó la castaña – Sin duda debía mantener a la pequeña lo más alejada posible de la realidad, aunque resultaba prácticamente imposible hacerlo cuando en todos los noticieros y periódicos los encabezados tenían títulos como: "Tragedia en Cambridge, el terremoto más terrible en los últimos 30 años"

Era un alivio que su prima aún no supiera leer. Sabía que al menos resguardada entre los firmes muros de la mansión Malfoy ellas estarían protegidas de la cruel realidad del mundo exterior, una realidad que a cada paso le recordaba que la vida no era para nada un cuento de hadas.


Cuando Viktor Krum recibió noticias de lo sucedido un par de días después de la tragedia tuvo el tremendo impulso de tomar el primer tren con destino a Cambridge y comprobar con sus propios ojos que Hermione estaba sana y salva.

Sus compañeros pensaron que él estaba loco, incluso Harry, uno de los mejores amigos de la castaña, lo convenció de comunicarse con ella primero que nada para saber si la situación realmente ameritaba que se trasladaran de nuevo a Cambridge. El ojiverde se veía visiblemente preocupado, pero se estaba tomando con más calma, asegurándole que las malas noticias se sabían rápido, y que si no habían recibido ninguna hasta ese momento significaba que todo estaba bien.

A pesar de los argumentos que Harry le dio él no podría tranquilizarse y concentrarse completamente en los entrenamientos sin antes oír la voz de Hermione; de algún modo la castaña se había convertido en el centro de su universo. No quería sonar como uno de esos tipos que se obsesionan con una mujer al punto de dejar sus vidas de lado, así como tampoco quería salir con una cursilería como lo de "fue amor a primera vista."

El simplemente no creía en el amor a primera vista, a pesar de que sus propios padres afirmaban que sí existía. No, él creía en que cada persona se forjaba su propio destino, al menos el lo había hecho así; logro salir de uno de los barrios más pobres de Bulgaria y llegar hasta Inglaterra para estudiar una carrera y quizá en un futuro no muy lejano convertirse en la estrella del equipo más importante del país.

Sus sueños se estaban cumpliendo tal y como él lo había planeado, pero ahora tenía un objetivo más en mente: una preciosa chica de cabellos castaños y luminosos ojos caoba, la misma mujer que había conocido hacía apenas unas semanas atrás y que no había podido sacar de su mente.

- ¿Qué te gusta ella? – le había preguntado Steven, uno de sus compañeros de equipo.

Había muchas razones y a la vez ninguna. Una vez alguien le dijo que no había razones para amar una persona, simplemente la amabas y ya; en su caso aunque no había ningún motivo en específico, tenía bien claro que era lo que le atraía de Hermione: era amable y sincera, era la chica más hermosa y dulce que jamás hubiera conocido, tan pura. Tan adorable.

Amaba perderse en sus ojos castaños, amaba su olor y su gran inteligencia, pensar en ella lo había olvidar todas sus preocupaciones y, por si fuera poco adoraba el suelo que ella pisaba. Estaba seguro que si ella tuviera defectos también los adoraría, pero siendo tan perfecta no podía saberlo. Si eso no era amor, entonces ¿qué era?

"Sabes que estás enamorado cuando te das cuenta que la otra persona es única" citaba una vieja frase. Cuanta razón tenía. Él estaba definitivamente enamorado.


- Así que aquí estabas.

Hermione se sobresaltó un poco cuando vio que Draco llegaba de improviso donde ellas estaban. Era raro verlo vestido con jeans y camiseta, pero más raro era verlo sonriendo y jugando con Charlie como si fueran un par de niños, bueno…al menos él no lo era. A pesar de todo, se veía guapísimo, además de que Hermione nunca había visto al rubio sonreír de esa manera.

- Oye nena – después de un rato el rubio se dirigió a Charlie - ¿me dejarías hablar en privado con tu prima un momento?

- Ajá. – dijo la niña tomando su pelota y saliendo disparada hacia los jardines de la mansión.

La castaña se sintió repentinamente incómoda y angustiada. ¿Le pediría Draco que abandonaran la mansión lo más pronto posible? – se preguntó – Seguramente así sería. La simple idea hiso que ella se estremeciera.

-¿Estás mejor? – preguntó él en cuanto estuvieron a solas.

- ¿Lo dices porque estos días estuve a punto de perder la razón? – intentó bromear ella. – Ya estoy bien. Deberías haberme visto cuando murieron mis padres, no salí de mi casa por un mes. Era un completo desastre.

- ¿Y qué comías?

- Una amable vecina me alimentaba. – sonrió a medias - Estaba realmente destrozada.

- ¿Y ahora?

- No tengo tiempo de derrumbarme, tengo que cuidar de Charlotte. – dijo con la mayor firmeza que pudo. Definitivamente no era momento para acobardarse.

- Me alegro de que te dieras cuenta, pensé que nunca saldrías de la habitación.

- Sí, lo sé. No tienes porque echarme en cara mis errores.

- Pues quien sabe cuando pueda volver a tener esta oportunidad. – bromeó él a su vez.

Era demasiado raro hablar con Hermione de esa manera: sonriendo, sin insultarse. Charlie estaba jugando y riendo a lo lejos, una suave brisa sacudía la cabellera de la chica y de alguna forma creaba un ambiente de armonía. Ella estaba sentada a su lado, lo suficientemente cerca como para que él la tomara de la mano, o hiciera otro tipo de cosas. Jamás había sentido tal tranquilidad, bien podría llegar a acostumbrarse a esto.

- ¿Y no vas a preguntarme que pienso hacer o cuáles son mis planes? – dijo la chica sacándolo de sus cavilaciones.

- Pensaba actuar sutilmente, pero ya que sacas el tema…

- Pues mañana mismo empezaré a buscar un apartamento, y tan pronto como sane mi pierna nos iremos. Así que no tienes de que preocuparte.

Draco empezó a sentirse molesto. ¿Hasta cuándo insistiría esa mujer en huir de él como si fuera la peste?

- No te estoy corriendo, tómate el tiempo que necesites.

- Agradezco que seas tan amable con nosotros en estos momentos y sé que debe ser difícil para ti ya que no es tu estilo, pero ya lo he decidido.

El rubio estaba decidido a hacerla cambiar de opinión.

- ¿Y a qué piensas dedicarte?

- No lo sé, lo que sea que se presente.

- ¿Y con quién dejarás a Charlie mientras trabajas?

- La inscribiré en un jardín de niños.

- Y...

- ¡¿Podrías dejar de hacer preguntas?!

- Tienes que poner los pies en la tierra. Las cosas no serán tan sencillas.

- ¿Crees que no lo sé? – exclamó – Estoy aterrada por lo que está por venir, pero tengo que intentar que la vida de Charlie vuelva a la normalidad lo más pronto posible. Tal vez me equivoque, pero no puedo quedarme "suspendida" por mucho tiempo, cuanto más tarde en recuperar mi vida más difícil será.

- ¿Y si construyes una nueva vida?

La castaña lo vio con suspicacia.

- ¿De qué rayos hablas?

- De que no tienes que hacer las cosas por el camino difícil.

- No hay otro camino Draco.

- Si lo hay.

- Ah, sí…claro. – masculló con sarcasmo.

- Una vez dije que podría darte empleo en alguna de mis empresas, en aquel entonces no lo decía enserio, pero ahora sí. Te ofrezco el puesto de directora ejecutiva de mi corporativo, tendrás un buen sueldo y si Charlie y tú aceptan, también les ofrezco un lugar permanente en la mansión.

- Debes estar loco. Por favor, no bromees con estas cosas.

- No estoy bromeando. – dijo Draco con seriedad – Sé que tu eres mucho más capaz e inteligente que cualquiera de los imbéciles que tengo como empleados, y en cuanto a lo de que se queden a vivir aquí, es porque necesitaré tenerte a la mano para que resuelvas cualquier asunto relacionado con la empresa; además la mansión es muy grande y sería ideal para que Charlie tenga libertad para jugar y desarrollarse bien.

- No Draco, esto es demasiado. ¿Cómo podría aceptar semejante ofrecimiento?

- Piénsalo.

- Pero…

- Respóndeme mañana, no hay prisa. Solamente te pido que analices lo que es mejor para Charlie, ella tendría un hogar estable y tú tendrías un trabajo que te permitirá pagar su educación y darle una vida holgada.

La castaña tomó un poco de aire tratando de despejar su mente.

- Esta bien, lo pensaré.

Continuará….

N/A: Las cosas se están poniendo al rojo vivo, ¿qué creen que Hermione responda? ¿Aceptará o no la propuesta de Draco? , si fuera yo no lo dudaría ni un segundo, pero conociendo a Herm cualquier cosa puede pasar ;P

Espero que hayan notado que esta vez tarde menos de un mes en actualizar, no es que sea un record, pero teniendo en cuenta que por mis vacaciones me encuentro completamente lejos de la civilización, es un milagro que un alma caritativa me prestará una pc para hacer posible esta actualización, verdaderamente se merece un aplauso. ¡Gracias! :D

No tengo mucho tiempo para explayarme como es debido, y espero que entiendan que en las condiciones en las que estoy me ha sido imposible responder los reviews que me faltan, pero aunque no pueda personalizar mis agradecimientos, les doy las gracias a todos los que me han escrito, les aseguro que todos sus comentarios son cuidadosamente leídos y que cada crítica o aliento que me dan me ayuda a pulir el fic y me animan a continuar, así que ahora el aplauso va para ustedes ¡gracias! :D

Los espero en el próximo capítulo, por favor no duden en enviarme sus reviews con cualquier duda, queja, sugerencia o comentario, recuerden lo valiosas que son sus opiniones para mí.

Besos de cereza para todos, hasta la próxima ;D

Atte. Aimé