Hola!
Primero que nada, sí! Sigo viva, les contaré algo rápidamente…
La verdad, les seré sincera... Muchas cosas en mi vida han ido terribles más o menos después de mi última actualización… pasé por mi primera experiencia laboral en serio, y fue terrible… me generó un estrés que se me ha llegado a reflejar físicamente y tuve que renunciar por que ya no aguantaba el maltrato. Estoy muy triste, La verdad, siempre me he considerado una chica bonita, y ahora, con el estrés reflejado en mi físico, no me dan ganas de nada, absolutamente nada. Incluso no he leído las actualizaciones de mis fanfics favoritos, pero... prometo que lo haré! :) adoro las historias que sigo y aprecio a mucha gente de aquí!
Disculpen, ustedes no tienen que escuchar esas cosas feas que me han pasado :(
Les deseo un excelente año nuevo y espero que la próxima vez que actualice, les pueda decir que ya estoy mejor y que vuelvo a sentirme feliz conmigo y esta etapa horrible haya llegado a su fin
Cabe mencionar que este capítulo seguro estará malísimo, espero que me disculpen y puedan perdonar bastantes errores… prometo que cuando esté más contenta lo arreglaré y le echaré más ganas. Disculpen la tardanza y realmente espero que haya gente que todavía lea mi historia :)
CAPÍTULO 9
Oscuridad…
Era lo único que percibía a sus alrededores, era envuelta y abrazada por ella contra su voluntad. No parecía haber escapatoria, más que seguir caminando hacia adelante por aquel angosto pasaje.
La muchacha tragó saliva e intentó mantener la calma, pero apenas y podía ver por donde caminaba gracias a un tenue reflejo de la luz de luna que se colaba por algunos agujeros, de los cuales no podía identificar su ubicación en aquel momento. Sentía que se asfixiaba, que se intoxicaba en ese mar de oscuridad.
Miró a su alrededor, desesperada, intentando encontrar algo que le diera alguna pista de…
La muchacha se detuvo en seco
¿De qué?, ¿qué estaba buscando?... no lo recordaba en aquel momento, pero no importaba, seguramente lo recordaría pronto, así que tomó aire y siguió caminando hacia el frente.
Ahora podía mirar las cosas con un poco más de claridad, sus ojos comenzaban adaptarse a la negrura del lugar y pequeños rayos de luna iluminaban las estrechas paredes con jeroglíficos, llenas de moho y humedad que se alzaban a sus costados muy por encima de su cabeza.
Pronto, identificó un claro unos cuantos metros por delante de su posición actual, una especie de puerta enmarcada con jeroglíficos que era alumbrada con intensidad por la luz de la luna que se colaba por varias figuras talladas a los costados del marco de la puerta.
Caminó un poco más hacia aquel lugar. El pasaje era tan largo que parecía no tener fin, y el sonido de sus pasos era intensificado por la extraña acústica de aquel lugar.
-"¿Hola?"- preguntó asustada, el eco de su voz en aquel estrecho lugar logró que se le pusieran de punta los vellos de la nuca.
…
No hubo respuesta
Presionó los labios con fuerza y siguió caminando hacia el frente, hacia aquel lugar de donde provenían aquellos rayos de luna.
Y de pronto, el eco de una voz resonó en todo el lugar…
-"No deberías de estar aquí…"-
La muchacha se congeló en su lugar, su corazón comenzó a acelerarse y un escalofrío le recorrió toda la columna vertebral
Esa profunda voz… era tan… aterradora, fría y llena de resentimiento
Y de alguna manera, se le hacía demasiado familiar
Se estremeció
-"¿q-quién eres?"- gritó la chica, adoptando una posición de defensiva y tratando de ubicar al intruso
Escuchó algunos pasos que, al juzgar por la sombra que se formaba en el suelo de piedra, parecían provenir del otro lado de aquella puerta
-"Anzu…"- escupió la venenosa voz
La aludida sintió una ola de calor invadirla, el tono de la voz era aterrador. Intentó enfocar su ahora borrosa mirada en la puerta, y de pronto lo divisó.
La silueta pertenecía a un hombre joven, de complexión delgada pero con buen cuerpo y mucho porte. El hombre se encontraba de perfil hacia ella, recargado bajo el marco de la gran puerta con una rodilla flexionada de manera que su pie descansaba en la pared y tenía ambas manos dentro de los bolsillos del pantalón.
La chica entrecerró los ojos al no poder distinguir de quien se trataba, ya que a causa de la luz, toda su figura se veía ennegrecida por el luminoso contraste.
Toda su silueta era oscuridad, como el aura que lo rodeaba
Y de pronto, el hombre giró un tanto la cabeza, la luz bañó el costado de su rostro y entonces Anzu pudo distinguir
Cabello oscuro y largo, que caía en picos lacios sobre sus hombros y se alargaba un tanto más hacia su espalda hasta terminar en un pico entre sus omóplatos.
El hombre se incorporó y se giró completamente hacia la chica, causando que un rayo de luna lo bañara por completo y esta lo pudiese observar en su totalidad.
Anzu se llevó ambas manos a la boca, intentando ahogar el grito que no pudo contener al ver aquellos ojos sin expresión ni emoción alguna. La chica sintió como el aire dejaba sus pulmones y un ardor insoportable comenzó a propagarse por todo su pecho.
-"Anzu"- la llamó la voz, mientras avanzaba hacia a ella- "Me desobedeciste… "- le reprochó, al tiempo que sus pasos se detenían en seco- "y como castigo…" – aquel ser levantó una mano y extendió su palma en dirección a ella, mientras sonreía con maldad- "es hora de jugar…"-
La chica retrocedió y perdió el equilibrio, lo que ocasionó que colisionara de espaldas en aquel frío y áspero suelo de roca. Sus rápidos reflejos le permitieron meter sus manos en el momento adecuado para no golpearse la cabeza. Aun así, sentía que esta le daba vueltas y que en cualquier momento perdería el conocimiento.
Aquel hombre comenzó a caminar hacia ella de nuevo, muy silenciosa y sigilosamente, pero el sonido seco de sus botas sobre la roca era suficiente para hacerla sentir escalofríos
Comenzó a sentir un dolor punzante sobre su pecho y se llevó una mano al área en un fallido intento de contenerlo, sintió su vista ennegrecerse, el oxígeno le faltaba…
Le dirigió una última mirada a aquel hombre, cuyo atractiva pero aterradora figura se encontraba solamente a unos metros de ella.
-"Es hora de jugar…Anzu"-
XXX
Despertó de golpe con un grito ahogado y automáticamente adoptó una posición sentada sobre la suave superficie donde se encontraba. El brusco movimiento provocó que aquel dolor en su pecho se intensificara y se llevó una mano al área tratando en vano de contenerlo.
Miró a su alrededor con paranoia, por un momento pensó que aún seguía dentro de ese estrecho laberinto, al observar la oscuridad a su alrededor. Pasados algunos segundos, sus ojos se acostumbraron a la negrura y reconoció el lugar donde se encontraba. Su respiración se regularizó lentamente y el dolor en su pecho comenzó a disiparse, lentamente separó sus temblorosas manos de su pecho, sintiendo a su vez el cartucho de plata tintinear a causa del movimiento.
Asentó ambas manos sobre las suaves sábanas de la confortable cama queen size del cuarto que Ishizu le había insistido que tomara.
-fue sólo un sueño- pensó aliviada, pero eso no eliminaba la horrible sensación de angustia que sentía en su pecho, aunque el dolor físico ya hubiese pasado- tranquila- se repitió a sí misma.
Lentamente se levantó de la cama y por un instante perdió el equilibrio, sintiendo su cuerpo débil y aún bastante cansado, pero rápidamente se estabilizó apoyándose en la mesita de noche, encendió la lámpara que se encontraba en esta y le echó un vistazo al reloj de mesa inspirado en los antiguos relojes de sol egipcios.
-las cinco de la mañana- pensó con fastidio. Era demasiado temprano.
Se echó nuevamente sobre la cama, tomó una de las almohadas de plumas y la tiró sobre su rostro, intentando conciliar el sueño nuevamente.
….
-"Imposible"- murmuró para sí misma, sentándose sobre la cama nuevamente tras unos tres minutos de intentar conciliar el sueño fallidamente.
Uno pensaría que después de aquel viernes, sábado y domingo de locos que habían pasado, sería capaz de dormir más de ocho horas pero al parecer, su mente aún se encontraba llena de preocupaciones como para descansar al cien por ciento.
Se tiró nuevamente sobre la cama, sin intenciones de dormir, simplemente a pensar. Su mente comenzó a repasar los hechos después de que salieron del hospital.
XXX
(El día anterior)
Habían llegado a la casa de verano de los Ishtar alrededor de las cuatro de la tarde, no recordaba mucho del camino hacia la casa ya que había dormitado varias veces, pero sí recordaba con claridad la voz de Jonouchi anunciando su llegada a la residencia.
-"hey, Anzu… estamos aquí"- susurró el rubio a su amiga con voz delicada
La chica talló sus ojos y fue recibida por la luminosa luz de la tarde. ¿Era su idea o ese día había sido el más largo de su vida? Uno se imaginaría que ya estuviese por anochecer…
Se estiró perezosamente, golpeando sin querer a Honda quien un segundo antes aun roncaba de una manera exagerada con la frente apoyada en la ventana.
-"Lo siento, Honda"- susurró Anzu, pero el chico no pareció reaccionar a sus palabras.
-"¡Shizuka-chaaan! Jajaja"- exclamó el chico entre sueños mientras levantaba ambos brazos en el aire, causando que Anzu tuviera que reclinarse hacia atrás, aplastando a Jonouchi.- "Shizuka-chan es tan bonita"-
-"Pervertido cabeza hueca, ¡levántate ya!"- gritó Jonouchi, incorporándose y dándole un puñetazo a su amigo en la cabeza por encima de Anzu, quien los miraba encogida con ambas manos en la cabeza y demasiado cansada como para reprenderlos por escandalosos.
El muchacho se incorporó de golpe y automáticamente se llevó una mano al área agredida-"¡Heyyy!, ¿Cuál es tu problema?"- exclamó confundido, mirando a Jonouchi con ojos inflamados y vidriosos.
-"¡Chicos!"- exclamó Yugi, asomando desde uno de los asientos de en medio.
-"¡Deja de soñar con mi hermana!"- le reclamó el rubio, amenazándolo con el puño nuevamente, Anzu se encogió aún más en el asiento.- "¿Que estabas soñando maldito…"
- "! No puedo controlar lo que sueño!"- exclamó el castaño, tomando a Anzu por los hombros y escondiéndose detrás de ella. La chica puso los ojos en blanco- "Y que mal pensado eres"- continuó Honda- "No tiene por qué ser algo pervertido…"- susurró algo sonrojado.
El rubio entrecerró los ojos-"conociendote, seguro que lo era"- susurró entre dientes.
Honda frunció los labios, pero a los segundos sus ojos se iluminaron y arqueó una ceja-"cállate güerito… ¡que tienes cola que te pisen!".
El rubio ladeó la cabeza, sin comprender
-"Corrígeme si durante el vuelo hacia El Cairo no estabas soñando con cierta chica rubia un poco mayor que nosotros"- canturreó el castaño
Anzu se incorporó y giró el rostro para observar a Honda, súbitamente interesada en el comentario del castaño.
Los ojos del rubio se abrieron de par en par- "¿Q.. Qué?" – Balbuceó- "¿Cómo sabes…"- segundos después, su expresión se compuso instintivamente y cruzó ambos brazos sobre el pecho- "quiero decir…"- cerró los ojos y levantó el rostro con aire de superioridad- "¡No sé de qué hablas!"
La castaña subió ambas piernas al asiento –"¿De qué hablas Honda?"- preguntó, recargando la barbilla en sus brazos bruzados sobre las rodillas, curiosa de la respuesta.
-"¡Anzu!"- gritó muy sonrojado el rubio a sus espaldas, señalándola acusadoramente con el índice derecho- "¡Con que ahora sí estás de buen humor, señorita chismosa!"
-"Lo que quiero decir, mi estimada Anzu"- comenzó el castaño, con ambos ojos cerrados y el índice levantado en un gesto presuntuoso- "Es que, antes de subir al avión ese día, pesqué a nuestro buen amigo Jonouchi respondiendo un mensaje de texto, y el nombre del remitente era nada más y nada menos que el de…"
-"¡Honda!"- exclamó el rubio, aventándose sobre el chico para taparle la boca con ambas manos y aplastando a la castaña como consecuencia.
La chica dejó escapar una risita
-"¿Qué es tan gracioso Mazaki?"- exclamó un Jonouchi muy sonrojado, bajando su mirada para observar a la risueña chica mientras asfixiaba a Honda inconscientemente, pues no había retirado sus manos del rostro del chico.
-"¡Chicos!"- gritó Yugi, pero a los pocos segundos se cubrió la boca con ambas manos.
-"¡Al fin Mai se animó a contactar contigo!"- exclamó contenta la chica, aún aprisionada entre sus dos amigos- "¿Por qué no lo habías dicho?"-
-"¡¿Cómo que al fin?!"- exclamaron ambos chicos. La castaña se llevó ambas manos a la boca al instante.
-"¡Tú ya habías hablado con Mai!"- le recriminó el rubio, tomándola por los hombros y sacudiéndola sin piedad, a lo que la chica comenzó a chillar y manotear, golpeando a Honda en la mejilla accidentalmente
-"¡Chicos!"- los volvió a llamar Yugi desde la parte central de la camioneta
-"¡Ya déjame Jonouchi!"- exclamó la chica entre risas
-"¡Suelta la sopa Mazaki, o enfrenta tu fin!"- la amenazó el rubio, picando ligeramente con sus índices cerca de las axilas de la muchacha.
-"!d-detente!"- exclamó la chica entre risas- "¡Yugi ayúdame!"- chilló
-"¡te apoyo viejo!"- exclamó Honda, imitando las acciones del rubio.
-"¡Anzu!"- la llamó Yugi- "¡Chicos!"-
-"¡Está bien!"- exclamó la chica sin aliento- "¡basta por favor!"-el sonido de puertas abrirse, susurros a lo lejos, y gente abandonado el vehículo hizo que ambos muchachos detuvieran el ataque hacia su amiga.
La chica tosió sin aliento y respiró profundamente varias veces- "Mai contactó conmigo hace algunas semanas, ella se encontraba en China en un campeonato femenil de duelo de monstruos "-Hizo una pausa. Ambos chicos la miraban expectantes, incluso Yugi, que por un momento pareció olvidar lo que quería decirles tan insistentemente a sus amigos- "Ella quiere arreglar las cosas…"- Los tres chicos imitaron la radiante sonrisa que se dibujó en el rostro de la castaña- "Me dijo que en verdad siente mucho lo que pasó en Estados unidos y… ¡por supuesto quiere que cuando volvamos a Japón nos veamos!"-
-"Sí… ella dijo algo así"- agregó el rubio en un susurro, sonrojándose y desviando la mirada.
-"¡Eso es genial!"- exclamó Yugi- "ummm"- agregó segundos después, mirando a su izquierda.
-"Love is in the aaaaaaaaair"- canturreó Honda, llevándose una mano al pecho.
-"¡Ya déjame!"- gritó Jonouchi-"¡Estoy contento porque…"- titubeó- "! Porque ella es nuestra amiga!"
-"Everywhere i look arouuund"- agregó Honda. Anzu soltó otra risita traviesa.
-"¡Chicos!"- exclamó Yugi nuevamente, lanzándole un paquete de frituras a Jonouchi, el cual se le estrelló justo en el rostro.
-"¡QUÉ!"- gritaron ambos al unísono. Anzu dejó de reír y fijó la mirada en su mejor amigo de la infancia.
El muchacho se encogió en su asiento- "Lo siento"- susurró apenado, a lo que los tres chicos le sonrieron con ternura y esperaron a que continuara- "Pero no queremos despertar a Atem aún, ¿recuerdan?"- pronunció en voz baja, señalando con el índice izquierdo al chico que dormía profundamente en el asiento junto al suyo, con la frente aún apoyada en la ventana y completamente desentendido de los gritos que pegaban sus amigos.
Jonouchi y Honda llevaron una mano a la boca del opuesto en ese preciso instante. Anzu pasó por debajo de los brazos de ambos muchachos y le echó un vistazo al egipcio.
El chico tenía la frente completamente recargada sobre la puerta de la camioneta, varios de los picos negros y pelirrojos de su cabello se habían doblado en dirección a su rostro y sus mechones rubios caían lisos a los costados de sus mejillas, cubriéndole por completo el rostro y dejando solamente visible una parte de sus tupidas pestañas, nariz y una porción de sus labios, los cuales se curveaban en una ligera y casi imperceptible sonrisa.
-"No parece haber escuchado todo el escándalo"- susurró la chica en dirección a sus demás amigos- "Eso me preocupa un poco"
-"No se preocupen, según el doctor, lo más probable es que duerma profundamente hasta mañana"- dijo Marik, asomando repentinamente por la puerta del asiento de copiloto- "Es mejor que lo dejemos descansar"
Yugi asintió, echándole un último vistazo a su compañero antes de que Rishid abriera la puerta con mucho cuidado y tomara al chico entre sus brazos, quien pareció no sentir el cambio en absoluto.
-"¿Está respirando, verdad?"- preguntó inconscientemente Yugi al notar que el ex faraón no se inmutaba.
Rishid esbozó una sonrisa- "Si, Yugi-san, no tiene por qué preocuparse"- le dijo mientras se alejaba hacia la entrada de la casa.
Segundos después, Ishizu se asomó por la puerta que había dejado el robusto joven.
-"Bajen chicos, Marik y yo les ayudaremos con su equipaje"- anunció con una media sonrisa.
-"No te preocupes por eso, Ishizu"- habló Honda, mientras se incorporaba y caminaba hacia la puerta del vehículo-"Tu entra a descansar"
-"Sí, nee-san, lo necesitas…"- gritó Marik desde un lugar cerca de la cajuela, afuera de la camioneta- "y no lo digo en el mal sentido"- agregó rápidamente.
La chica sacudió ligeramente la cabeza de lado a lado con los ojos cerrados y después volvió a dirigirse a los muchachos- "Gracias chicos"- les dijo, realizando una leve reverencia- "Cuando estén listos, síganme por favor"
XXX
Abandonar la camioneta les resultó un tanto desagradable, ya que después de estar con el aire acondicionado a una temperatura agradable, salieron al intenso calor distintivo de Egipto en aquella temporada. El lado positivo era que a diferencia de cuando se encontraban en el hospital, la brisa proveniente del Nilo lo hacía mucho más soportable.
Anzu estiró ambos brazos en el aire y levantó la vista para observar sus alrededores, después de todo, ya pasada la tormenta no le haría nada mal disfrutar de la exótica vista que se presentaba ante sus ojos.
Detrás de ella, se extendía un amplio sendero de arena rodeado por extensos pastizales y áreas verdes que sobresalían entre las dunas. A la periferia podían distinguirse majestuosas residencias, bastante separadas unas de otras.
-Debe ser un área bastante exclusiva- pensó la muchacha.
Detrás del sendero de arena, el cual conformaba la carretera por la cual habían transitado hasta la casa de los Ishtar, podían observarse las imponentes y rocosas montañas que marcaban el camino al desierto por el cual habían caminado los días pasados. La chica hizo una mueca, no tenía muchas ganas de recordar la experiencia, así que decidió enfocar su atención en la parte interesante… La residencia cuyas puertas se encontraban justo a sus espaldas.
El lugar donde Rishid había estacionado la camioneta era un arenoso y rocoso espacio de terreno junto a la carretera, frente al cual se alzaba una barda amarilla de unos buenos cinco metros de altura. La barda contaba con un portón automático tipo reja con detalles arabescos muy rebuscados que apenas dejaban pasar la luz del sol al centro de la misma. Más a la izquierda, Ishizu había subido unos escalones de losa roja y abría una bonita y extensa puerta de madera tallada con varios detalles, la cual terminaba con un arco repleto de celosías de dejaba pasar la luz del patio interior de los Ishtar.
-"Disculpen chicos, olvidamos el control del porche"- gritó la egipcia, señalandoel portón con su dedo pulgar.
-"No te preocupes, Ishizu-san"- dijo Yugi sonriente, batallando para caminar entre el rocoso camino de arena en dirección a la casa. Por suerte, el único equipaje que tenía que cargar era un simple backpack que no le causaba apuros en el problemático sendero.
Ishizu empujó la pesada puerta y al instante, Jonouchi y Honda corrieron como bólidos al interior de la casa, aporreando las ruedas de sus maletas en los escalones a su paso. La rapidez con la que los chicos cruzaron la puerta causó que los cabellos negros de la muchacha se elevaran en el aire como si un huracán hubiese atacado el área.
-"¡wow!"- gritó Jonouchi desde el interior – "¡Yugi!, ¡Tienes que ver esto viejo!"
-"¡Es genial!"- exclamó Honda, algunos segundos después- "¡Vengan aquí!"
Yugi y Anzu intercambiaron miradas de curiosidad se dirigieron hacia la entrada de la casa
La castaña cruzó puerta justo detrás de Ishizu para encontrarse con un amplio recibidor externo. El suelo se encontraba completamente cubierto por adoquines árabes y al centro del mismo, un sendero de concreto adornado con detalles arabescos conducía a una enorme glorieta, que a su vez dividía la terraza en otras tres secciones. El sendero izquierdo dirigía al garaje, donde la moto de Marik se encontraba estacionada junto a un pilar y un jeep descapotable asomaba desde el fondo del mismo. El sendero derecho apuntaba hacia una estrecha sección de jardín, donde varias flores de loto flotaban sobre un pequeño estanque enmarcado con bloques de piedra amarilla, el cual se encontraba repleto de raíces y algunas flores más pequeñas, más adelante en esa misma sección, podía observarse una bonita y gran reja que topaba con la barda de la casa y parecía conducir a la parte trasera de la misma. Por último, el sendero que apuntaba hacia el frente de la casa, dirigía hacia la entrada principal de la esta, la cual estaba formada por un amplio recibidor exterior, con un techo de unos dos metros sobre el suelo y con una amplia puerta de madera con detalles arabescos en altorrelieve, la cual terminaba en un arco tumido con celosías que terminaba al nivel del techo. A lo largo de la pared podían observarse varias ventanas muy extensas del mismo estilo que a puerta principal.
Anzu levantó la mirada para admirar el resto de la casa y se sorprendió al observar más detalladamente la residencia a la que había llegado a parar.
-"¿casa de verano?"- se preguntó irónicamente
Por encima del recibidor externo, se alzaban dos elegantes cúpulas, cada una con una ventana en forma de arco tumido, enmarcada con finas losas rojas. La parte interna de las ventanas estaba compuesta por rejillas negras que formaban rebuscadas celosías arabescas. Por encima de esta fracción de la casa podían observarse otras dos cúpulas que miraban en dirección a la parte trasera de la casa. Una de estas parecía conformar también la terraza de la habitación principal, por lo que podía observar la chica desde el ángulo en el cual la estaba observando; Mientras que la otra parecía conformar una habitación con terraza que tenía una vista parcial tanto hacia las montañas como hacia el Nilo.
-"Wow, es hermosa…"- susurró Yugi junto a ella. La chica lo miró, asintiendo- "y bastante árabe"- agregó el chico.
-"Que observador"-bromeó Anzu, dándole un codazo juguetón a su amigo.
-"En realidad, es una mezcla de la arquitectura árabe y la tradicional Egipcia"- señaló Ishizu- por eso nos llamó la atención ésta en especial. Se moldea bien a nuestra familia…"- explicó sonriente- "Tenemos un lazo muy fuerte con ambas culturas, y a mi gusto, ambos elementos se ven muy bien juntos…crean una composición muy armónica"- opinó la morena mientras admiraba su casa veraniega.
-"Lo siento, te perdí el hilo"- respondió Jonouchi algo distraído, rascándose la cabeza- "!pero tu casa es genial, Ishizu!"
-"Sí, se ven muy bien juntas"- susurró Anzu, notando los detalles de arquitectura egipcia como el estanque y las flores de loto, o los jeroglíficos en altorelieve que sobresalían del techo en el recibidor externo.
-"Ishizu-sama"- la voz de Rishid se escuchó desde la reja cerca del estanque- "he dejado a Atem-sama en su habitación"- anunció haciendo una leve reverencia, después dirigió su mirada al grupo de amigos.
-"Pueden pasar por aquí, si gustan"- ofreció el robusto egipcio, abriendo un poco más la reja en seña de bienvenida hacia sus invitados.
-"Vamos por ahí, chicos"- les indicó Ishizu, tomando la delantera- "Si gustan puedo enseñarles sus habitaciones…"- su mirada se centró súbitamente en Jonouchi y Honda- "O podemos comer algo primero…"
-"¡Comidaaaa!"- exclamaron Honda y Jonouchi al unísono, dejando sus maletas a la suerte en el patio y rebasando por segunda vez a la chica en cuestión de un corto instante.
-"¡Hey!, ¡Ni saben dónde está la cocina, par de tontos!"- exclamó Marik, corriendo con dificultad detrás de ellos, ya que llevaba equipaje de Anzu en mano.
Yugi se encogió de hombros y Anzu sacudió la cabeza de manera reprobatoria hacia la desesperada conducta de sus amigos. Mientras que Ishizu simplemente sonrió y se dispuso a seguir por el camino que anteriormente habían tomado sus hermanos y los chicos.
Aquel camino, de igual manera estaba hecho de adoquines arabescos, con una franja de césped a ambos lados. Del lado izquierdo del sendero, podían observarse las paredes color amarillo de la casa y unas grandes ventanas en forma de arco que dejaban de ver algunos fragmentos del interior de la misma.
Caminaron unos cuantos metros más y pronto se encontraron frente al patio trasero de la casa.
-"Que hermosa vista…"- susurró Yugi, mirando hacia el frente.
Anzu enfocó su mirada en la dirección que su amigo miraba tan soñadoramente y sin darse cuenta adoptó la misma expresión.
La terraza de los Ishtar estaba compuesta por una especie de rotonda con cúpula. Al centro de esta, un ventilador con detalles árabes rotaba tintineante a causa de un pequeño adorno que colgaba de su cadena de encendido. Una larga mesa rectangular decoraba el centro de aquella área, a su alrededor había 6 sillas de madera muy sencillas, cada una con un cojín rojo, haciendo juego con el resto de la decoración externa de la casa. Un poco más hacia el fondo, había otra mini sala pero esta se encontraba completamente al aire libre, con una mesa tejida color crema, dos largos sillones y dos sillas a su alrededor cada uno con un cojín rojo a juego con los del comedor externo. Del centro de la terraza se desprendían unas escaleras de losa roja que conducían a una terraza inferior, la cual no constaba de una barda y en medio de la cual había una piscina infinita rectangular, surcada de pequeñas palmas a los costados y cuya longitud llegaba a confundirse con el río nilo desde el ángulo en el que los chicos la observaban.
Anzu caminó maravillada junto a la piscina, pasando una mesa de jardín acompañada por una sombrilla veraniega y cuatro sillas para dar con unas simples escaleras de piedra que conducían a la arena.
Un brillo deslumbrante proveniente del frente causó que cerrara los ojos de golpe, a los pocos segundos los abrió cautelosamente para encontrarse con la bella imagen del río Nilo, resplandeciendo bajo los rayos del sol de la tarde. Del otro lado de la orilla, podían observarse algunos majestuosos templos en ruinas, y mucho más a la izquierda, en una curvatura del río, podía observar en la lejanía lo que parecía ser el centro de la ciudad de Luxor, donde había una conglomeración de pequeños barcos turísticos y algunos veleros. La zona donde la residencia veraniega estaba ubicada se encontraba completamente limpia.
El agua del río rompía en una casi imperceptible ola sobre la dorada arena de la orilla, surcada de negras piedras. Cerca de esta, un pequeño conjunto de lotos rosa flotaba delicadamente, bailando al compás de las ondas que formaba la corriente del río.
-"Esto es, tan hermoso…"- susurró la muchacha, mientras una cálida brisa acariciaba sus facciones, revolviéndole el cabello- "Tan mágico…"
-"Sí que lo es…"-
La chica dio un respingo al escuchar la voz de Yugi tan cerca de ella y miró al chico sorprendida. El muchacho dejó escapar una risita.
-"¡Lo siento Anzu!"- se disculpó, sonriendo con los ojos cerrados con algo de vergüenza- "No quise asustarte."
La chica le devolvió la sonrisa- "solamente me sorprendiste, estaba demasiado atontada admirando el lugar…"- respondió con voz soñadora, regresando su atención al paisaje- "Siempre escuché que Egipto tenía lugares bonitos, pero nunca pensé que fuese de esta manera, es como si hubiera algo mágico en el aire de este lugar…"- susurró, mirando nuevamente al muchacho.
-"sí, entiendo lo que dices"- le respondió Yugi, su mirada perdida en el horizonte… la brisa revolviéndole los cabellos, haciendo que estos enmarcaran de una manera…linda su rostro a ojos de la chica- "Yo igual puedo sentir un aura mística…"
Anzu ya se había percatado de que Yugi ya no era el mismo chico llorón que conoció en la primaria, ni el mismo chico que tenía que defender de Honda y Jonouchi al principio de la preparatoria. Pero en aquel momento, bajo la luz del atardecer... su manera de hablar… se veía mucho más maduro que hace unos meses. Seguía siendo algo inocente y demasiado gentil con todo el mundo, claro, eso nunca cambiaría…Pero había madurado tanto física como mentalmente; Él fue quien había dirigido toda la expedición a la tumba de Atem sin titubear, después de todo.
Incluso su inocente e infantil rostro comenzaba a verse un poco más maduro, sus mejillas ya no eran tan regordetas como el año pasado y había crecido unos bueno centímetros, ahora la diferencia entre ambos no era tan notoria como en años pasados…
-"ehmm, ¿Pasa algo, Anzu?"- preguntó Yugi algo apenado, mirando súbitamente al suelo con el rostro muy sonrojado.
Anzu soltó una risita y lo miró con ternura- ¿hay cosas que nunca cambian, no es así?... me alegra que conserves esa parte de ti Yugi, es muy tierno…- pensó, regañándose a sí misma segundos después por estar mirando de esa manera a su mejor amigo de la infancia. Pero el chico se convertía poco a poco en un hombre hecho y derecho ante sus ojos, era difícil perder eso de vista.
-"Nada Yugi"- fue su respuesta en voz alta- "Sólo me acabo de dar cuenta… apenas y soy unos cinco centímetros más alta que tú"- Le comentó al chico a la vez que acortaba la distancia entre ambos para corroborar su cálculo- "Con toda la emoción que hemos vivido recientemente no me había fijado para nada"- rió mientras se alejaba nuevamente- "Parece que nos hemos perdido de algunas cosas mientras luchábamos contra las fuerzas del mal…."
-"Sí… supongo"- respondió un Yugi muy sonrojado, desviando la mirada. –Ella me estaba observando…a mí, a Yugi Mutou- pensó
-"Pero sabes algo…"- agregó la castaña, mirando soñadoramente los tonos rojizos que había tomado el cielo- "¡no me arrepiento de nada de lo que hemos vivido!, si nuestra vida hubiese seguido un curso normal… tal vez tú y yo no hubiésemos fortalecido nuestra amistad… nunca hubiésemos conocido a Atem y seguramente tampoco sería tan amiga de Jonouchi y Honda…"- dijo pensativa- "¡recuerdo que solían caerme muy mal!... Eran tan problemáticos"- agregó, frunciendo los labios y llevando ambas manos a las caderas.
Yugi rió –"Es cierto, fue aquella época en la que armé el rompecabezas del milenio cuando empezamos a salir juntos nuevamente"- recodó Yugi- "Es por eso que siempre sentí que era gracias a mou hitori no boku que había conseguido amigos…"- agregó con algo de repentina tristeza.
El rostro de Anzu se tornó serio y preocupado-"¡Yugi!"- lo reprendió la chica. El muchacho levantó la mirada hacia ella
- "Pensé que ya habíamos hablado de eso en el mundo de las memorias… ¡somos tus amigos porque te queremos y porque eres una gran persona!"- aseguró la muchacha con seriedad- "Es diferente decir que las circunstancias nos hicieron más cercanos…"- le explicó, al tiempo que lo tomaba por ambas manos- "Ya éramos amigos… y probablemente otras circunstancias nos hubiesen vuelto cercanos de igual manera…"- le aseguró, dándole un apretón con ambas manos- "La intensidad de las aventuras que vivimos nos ha hecho inseparables…"- le sonrió ampliamente- "pero nunca dudes que todos te queremos por tus propios méritos…"
Yugi miró por un momento abobado a la unión de sus manos con las de su mejor pronto recordó aquel momento hace ya mucho tiempo en el reino de duelistas donde algo similar había sucedido entre ellos.
-Está bien, con el Yugi de siempre…-
Eso era lo que la castaña había dicho en aquel entonces
No importaba en qué sentido lo hubiese dicho, esa frase había significado el mundo para él.
-Tal vez en ese entonces yo no era suficiente para Anzu… pero ahora…siento que…tal vez, ella pudiese llegar a sentir algo más…-
Le dio un apretón a las manos de la chica
En ese instante la muchacha se percató de que había sido ella quien había tomado las manos del muchacho tan casualmente y sintió el calor subir repentinamente a sus mejillas; No era la primera vez que tenía un momento así con Yugi, había tanta confianza entre ellos que le resultaba normal el contacto físico con su mejor amigo. Pero ya no eran unos niños pequeños, las cosas se sentían diferentes últimamente…
Y ahora con Atem vivo… todo era tan confuso.
-Mis pensamientos ni siquiera tienen sentido, ¿Por qué me sentiría acalorada por tomar las manos de Yugi? Sé que dije que tal vez… algún día podría darse algo más pero… ahora estoy confundida y Atem… -Se reprendió mentalmente- No, Mazaki… Lo último en lo que pensaría Atem ahora es en romance y además él sólo te quiere como una amiga más… tampoco hay porque sentirse confundida porque él esté vivo…no significa que vaya a pasar algo entre ustedes- Sacudió la cabeza ligeramente- definitivamente no pasará nada entre ustedes… ¡olvídate de eso!, tienes que ser su amiga, el necesita a sus amigos y necesita apoyo y punto… -
-"Anzu…"- la voz de Yugi la regresó a la realidad. Abrió los ojos y segundos después se preguntó en que momento los había cerrado.
-"¿Qué pasa?"- preguntó, desubicada
El chico se sonrojó, cual tomate- "bueno"- comenzó mirando la unión de sus manos- "me estás cortando la circulación…"
-"¡por dios!"- exclamó, soltando instantáneamente las manos del chico e intentando esconder su nerviosismo- "¡lo siento!"
El chico rio nerviosamente, mirando hacia el suelo- "no te preocupes…"- se llevó una mano a la nuca por unos instantes y después miró a la chica nuevamente- "y gracias, Anzu…"
La muchacha dejó de juguetear nerviosamente con sus manos para prestarle atención al chico- "¿De qué, Yugi?... ¿de cortarte la circulación?- preguntó en broma, para deshacerse de la tensión que le había causado el momento.
El chico rió mientras negaba con la cabeza-"No"- pronunció. Hizo una pausa y la miró intensamente. Sus ojos brillaban en la ahora oscura terraza, solamente alumbrada por el repentino encendido de las luces cerca de la piscina de los Ishtar y de la luz de la luna que bañaba las aguas del Nilo a metros de ellos –" gracias por tus palabras… siempre has sido importante para mi…"- agregó con algo de vergüenza, pero no con poca seguridad- "me alegra saber que yo también lo soy para ti…"- segundos después tosió con nerviosismo, cayendo en la cuenta de lo que estaba diciendo- "¡es decir!...! somos buenos amigos desde siempre!"- agregó con rapidez, riendo nerviosamente.
La chica le dio gracias a la noche, de que en la oscuridad no se notara el rubor de sus mejillas.
-"Siempre estaré ahí para ti Yugi"- pronunció con sinceridad- "yo… y todos los demás"- sonrió con felicidad genuina- "y ahora gracias a ti, Atem también puede estar con nosotros… fuiste muy valiente…"
El muchacho sonrió –"Gracias, tu igual lo fuiste…"-
Una conocida voz interrumpió la respuesta del muchacho
-"¡Hey Yugi!… ¡Anzu!, sabemos que el paisaje es muy romántico y todo… pero ¡uff!, ¡de lo que se pierden en la cocina!"
Anzu sintió como el calor le subía a la nuca, trató de controlarse… pero Yugi era otra historia; por la expresión en su rostro, parecía que su mejor amigo estaba a punto de desmayarse.
-"¡Honda!"- gritó ruidosamente la muchacha, enojada- "¡¿Qué cosas estás diciendo?!"
-"El cabezota sólo vino a avisar que se acaba la comida y pueden romantiquear después..."- exclamó Jonouchi, apareciendo súbitamente detrás del castaño como si todo el tiempo hubiese estado ahí. Le dio un mordisco al pedazo de pizza que sostenía en su mano derecha- "¡wasta que de aniwaste wugi!"- mal pronunció con la boca llena. Tragó y sonrió pícaramente.
Anzu le lanzó una mirada asesina y después dirigió su mirada al aludido.Aún en la oscuridad podía verse que estaba más rojo que un tomate.
-"Jonouchi, te juro que…"- comenzó la castaña, amenazante.
- "¡bueno,bueno!"- interrumpió Honda, levantando ambas manos en el aire- "medio tiempo chicos, hora de comer"- le guiñó un ojo a Anzu- "Sólo vinimos a buscarlos para cenar y porque según Ishizu comenzará a hacer frío"
La chica suspiró y se llevó una mano a la frente- "Sí, gracias"- sonrió
-"ahemmbipolarahemm"- "tosió" Jonouchi antes de salir corriendo en dirección a la casa.
La sacudió la cabeza y puso los ojos en blanco. Honda rió, encogiéndose de hombros y dándose la vuelta para seguir el mismo camino que había tomado el rubio.
-"Vamos Anzu"- dijo Yugi, soriente.
La chica asintió sin decir más y ambos corrieron simultáneamente hacia la puerta de vidrio corrediza que se encontraba justo al fondo de las salas externas de la casa.
XXX
La cocina de la casa era bonita y a la vez acogedora. Contaba con un techo en forma cupular, decorado con formas muy sencillas en colores rojo quemado y negro, igualando la escala cromática del resto de la cocina; del centro del mismo colgaba un ventilador blanco con negro con un solo foco redondo, pero rodeado con un protector arabesco que fragmentaba la luz debido a sus rebuscados diseños. Alrededor de la cúpula, cuatro pequeños focos cálidos de led le daban un poco más de luz al recinto.
En el momento en que Anzu se dejó caer holgazanamente en la silla, el sueño la había tomado por sorpresa y muy repentinamente, una opresión en el pecho le hizo sentir la necesidad de recostarse. Miró a su alrededor, Jonouchi y Honda terminaban de tragar lo que parecían piernas de pollo y comenzaban a devorar unos ravioles que Ishizu acababa de dejar en la bonita y sencilla mesa redonda de madera.
La chica enroscó los brazos sobre la mesa y se dejó caer sobre ellos, esbozando una sonrisa.
-"Hey Anzu"- la llamó Yugi- "debes comer algo antes de dormir…"- agregó el chico con voz preocupada.
-"¡eg tiege grajón Anjuu!"- exlcamó Jonouchi con patatas en la boca. Segundos después tragó de golpe- "!te nos vas a enfermar y tendremos que pasar otra horrenda tarde en el hospital!"
-"lo siento chicos, estoy muy cansada… tal vez cuando despierte…"- susurró la chica, cerrando los ojos lentamente contra su voluntad- "no puedo permanecer despierta aunque quiera…."-
Aun en su estado de cansancio, pudo reconocer la mano de Ishizu cuando tocó ligeramente su hombro –"Anzu-chan, vamos"- la tomó por debajo de ambos hombros y la incorporó con delicadeza- "No puedes quedarte aquí a dormir, ya comienza a hacer frío y es incómodo…"-agregó preocupada- "vamos, de pie"-
-"Sí, supongo que tienes razón"- cedió la adormilada muchacha, haciendo un esfuerzo para abrir los ojos y mirar a sus amigos- "nos vemos luego chicos"- sonrió con ojos cansados- "espero que me dejen algo de comer"- dijo, mientras reía con debilidad.
-"Anzu…"-susurró Yugi preocupado mientras los chicos detenían por un instante su cena
-"No se preocupen"- les aseguró Ishizu sonriendo- "más tarde la obligaremos a que coma algo, pero por ahora está exhausta"- les guiñó el ojo-"nada que temer chicos, por favor continúen.
Los chicos asintieron y continuaron su plática ahora también en compañía de Marik y de Rishid, quienes acababan de unirse a ellos después de terminar de preparar el cuarto de Jonouchi y Honda.
-"Anzu…"- pensó Yugi, tomando su tenedor y apretándolo con fuerza con su puño derecho. La chica estaba demasiado débli, incluso si estaba agotada, su estado no le parecía normal… nunca la había visto así, parecía como si algo le estuviese drenando la energía…
-"Yugi"- lo llamó Jonouchi, el aludido lo miró a los ojos- "todo está bien, solo está muy cansada y agotada emocionalmente, no debes preocuparte, mañana estará como nueva"-
-"El cabezota es inteligente cuando quiere, ¿no crees?"- replicó Honda, dándole un codazo en las costillas al rubio, que lo hizo caer al suelo con todo y silla- "Él tiene razón, todo el esfuerzo físico y las horas de llanto la pulverizaron"
-"tiene sentido"- susurró Marik, observando a través de la ventana tras el lavaplatos- "llorar agota…créeme"
Rishid puso una mano en su hombro y le sonrió comprensivamente a su hermano pequeño.
-"Es mejor si les decimos de una vez a nuestros invitados donde dormirán estos días, ¿no cree, Marik-sama?, usted también necesita descansar."
El rubio egipcio le sonrió- "sí"-regresó su mirada hacia los invitados-"vamos chicos".
XXX
-"Ishizu-san, no tenías que molestarte, puedo caminar sola…"
La egipcia rió por lo bajo- "Ya te pareces al faraón con esa terquedad tuya, Anzu-chan. Ven, te daré mi habitación para que descanses, yo me iré a la de huéspedes"
-"¡Ishizu-san!"- exclamó la chica, dándose la vuelta y tomándola por los brazos- "¡no hay necesidad de hacer eso, yo estaré bien en donde sea!"
La morena le sonrió maternalmente
-"Anzu"- ejerció presión sobre los hombros de la castaña para obligarla con delicadeza a sentarse sobre la cama- "descansa, ¿sí?... te traeré algo de fruta y jugo por si despiertas más tarde y no tengas que bajar"- agregó con una leve sonrisa.
-"Gracias, Ishizu-san"- contestó por fin la chica, dándose por vencida y recostándose sobre la cama-
-"bien, nos vemos más tarde"- agregó la egipcia- "saqué tu pijama de la maleta y la dejé sobre la almohada, cámbiate rápido y duerme algo…"
-"Ishizu-san…"- interrumpió la chica.
-"Él está bien, Anzu… justo en la puerta de enfrente, cruzando el pasillo, durmiendo, lo mismo que deberías de hacer tú"-
La chica sonrió y se talló los ojos con cansancio- "sí, gracias…."-
-"¿Anzu?"- la llamó Ishizu, pero la chica había caído instantáneamente en un sueño muy profundo.
-"Descansa"- susurró antes de marcharse y cerrar la puerta silenciosamente.
XXX
(Tiempo actual)
El cantar de un pajarillo cerca de su ventana la despertó súbitamente. Se incorporó de golpe a una posición sentada.
-"vaya, si me quedé dormida otra vez después de todo…"- susurró.
Miró el reloj
-"5:20, no puede ser… tan poco"- se levantó de golpe, sin querer dormir más prendió la lamparita con celosías que reposaba sobre la mesa de noche y su cuarto se iluminó con una cálida luz que reflejaba las sombras de la composición que traía la lámpara.
La chica visualizó un plato hondo que contenía una manzana y un racimo de uvas, junto al cual se encontraba un vaso de jugo tapado. Tomó la manzana y le dio un mordisco
-"gracias, Ishizu-san"- susurró antes de beberse de un trago todo el vaso.
La chica dejó el vaso vació en la mesa y se estiró, bostezando para desperezarse mientras caminaba hacia el espejo del baño adjunto a su habitación. Parecía que había bajado de peso en aquellos tres días pues su falda se le resbalaba por las caderas. Fue cuando se percató de que se había dormido con su ropa de día, ¡incluso con las botas! La muchacha sacudió la cabeza reprendiéndose a sí misma... ¿¡en donde tenía la mente esos días!?
Se dirigió de nuevo a la habitación, recordando que Ishizu había dejado su pijama en la almohada. Se cambió rápidamente y su pérdida de peso se hizo más evidente ya que el suave short se le resbalaba demasiado. La muchacha apretó la cinta del mismo con molestia y se acomodó la ancha blusa color gris con un dibujo de la maga oscura versión caricatura. Regresó al baño y volvió a echarse un vistazo en el espejo, pasándose los dedos por el cabello, haciendo una mueca y abriendo la llave del lavabo.
Se echó un poco de agua fría en la cara y la secó rápidamente.
-"Aún me veo terrible"-susurró, observando las bolsas bajo sus ojos- Pero con esas pesadillas de hace rato… ¿Quién descansaría bien?-
-"aquella voz, ¿dónde la he escuchado?..."- agregó, pensativa. Segundos después sacudió la cabeza, obligándose a no pensar en aquellas cosas por el momento.
-"sólo es mi imaginación, es el estrés, el cansancio… la preocupación por…"
Miró su reflejo nuevamente
Atem
¿Habría despertado ya?
-"No lo creo"- susurró con tristeza para sí misma- "pero…"- agregó, arqueando una ceja- "no tiene nada de malo echar un vistazo, ¿o sí?; Ishizu dijo que al final del pasillo…"
La chica salió sigilosamente de su habitación, tratando de no hacer mucho ruido al cerrar la gran puerta de manera y caminó por el amplio pasillo que conducía a un mesanine. La luz de la luna se colaba por las celosías de las ventanas y reflejaba sombras y formas iluminadas muy extravagantes por el piso y las paredes del lugar. La puerta justo al frente pasando la pequeña sala debía de ser a la que se refería Ishizu. Se acercó con rapidez y silencio gracias a que solo llevaba unos calcetines gruesos hasta por debajo de las rodillas
Con una mano temblorosa, giró la perilla y abrió la puerta.
Un leve chirrido fue ocasionado por tal acción y la chica se detuvo al instante, pero no percibió ningún movimiento así que lo olvidó rápidamente y cerró la puerta sin causar sonido alguno.
La habitación a la que se había adentrado era casi el doble de amplia que la suya. Sus ojos tardaron varios segundos en acostumbrarse a la casi total oscuridad que invadía el cuarto, sólamente interrumpida por la tenue luz de luna que se colaba entre las translúcidas y delgadas cortinas que ondeaban ligeramente, las cuales a su vez, dejaban entrar el gélido viento de la madrugada.
Anzu dirigió su atención a la cama King Size que se encontraba al fondo de la misma. los rayos de luna iluminaban ligeramente unos despeinados mechones de cabello rubio cenizo.
-"Atem"-susurró con voz casi imperceptible, al mismo tiempo que caminaba con cuidado de no tropezar con nada. Pronto, se encontró junto a la cama, parada justo al nivel del rostro del muchacho.
Cualquier inquietud en el corazón de la chica se calmó en el instante en el que distinguió el pacífico rostro del muchacho. La castaña lo observó detalladamente en silencio. Algunos mechones rubios que se le habían venido hacia abajo se habían colado sobre sus mejillas y la manera en que la luz acariciaba sus facciones lo hacía ver aún más atractivo que de costumbre. El resto de su usualmente picudo cabello se encontraba casi por completo hacia abajo a excepción de algunos mechones de la nuca que seguían teniendo la extravagante forma del peinado del chico.
Él descansaba sobe la cama sobre su costado derecho; su boca se encontraba ligeramente abierta y al acercarse un poco más, pudo escuchar el sonido de su respiración romper el casi pulcro silencio de la madrugada. Uno de sus puños se encontraba acurrucado cerca de su pecho y apretaba con fuerza la sábana de algodón egipcio que lo cubría, en un gesto algo infantil.
Y lindo
La chica se ruborizó en la oscuridad de la habitación.
Mirando un poco más de cerca, pudo notal de igual manera que el chico seguía usando la ropa de Marik con la que había salido del hospital. a través de la camisa semi abierta, la chica podía observar parte de las costuras que el chico tenía en el pecho.
-"Eso debe ser algo incómodo… y con una camisa tan apretada..."- susurró
Acercó a la cama una silla mecedora con varios cojines que se encontraba cerca de la mesita de noche y tomó asiento en ella, estirando su brazo para remover con sumo cuidado algunos de los mechones rubios que caían sobre el rostro del muchacho, le sorprendió lo suave que se sentían bajo sus dedos.
-"Pero tu pareces… estar teniendo dulces sueños"- continuó
De pronto, el sonido de una puerta abriéndose y una repentina luz amarilla la hizo pegar un brinquito y dejar salir una expresión de susto, que rápidamente reprimió recordando que Atem seguía dormido, pero el chico apenas y se movió.
Anzu enfocó su mirada al fondo de la habitación, de donde había provenido la luz y sus ojos se encontraron con la silueta de Yugi, quien estaba parado bajo el marco de la puerta del baño y se tallaba violentamente un ojo con su puño derecho.
El chico alzó la vista y por primera vez notó la presencia de su amiga en la habitación, abriendo los ojos de par en par.
-"¡¿A..Anzu?!"- exclamó- "¡¿qué pasa?!"- continuó acercándose a ella y perdiendo el equilibrio al casi tropezarse con las orillas de su pijama azul claro- "¡¿Qué haces despierta a esta hora?!"
Anzu abrió la boca para contestar pero el sonido de las sábanas rozando entre ellas la hizo desviar su mirada hacia la cama.
Atem exhaló profundamente y acercó más hacia su rostro la sábana que sujetaba su mano, pero no dio indicios de despertarse.
La chica exhaló aliviada y regresó su mirada hacia Yugi, quien se cubría la boca con ambas manos y aún en la oscuridad únicamente rota por la luz de la luna, podía verse que estaba completamente sonrojado.
El chico retiró lentamente ambas palmas de su boca –"vaya, lo olvide por un segundo"- susurró.
-"Parece aún estar profundamente dormido"- susurró la chica, cruzando ambas manos sobre sus piernas mientras observaba a Atem.
-"sí"- respondió Yugi, acercando un cojín de una pila que yacía a los pies de la cama y recostándose sobre el- "pero parece que no tardará mucho en despertar, ¿recuerdas que al principio no respondía a ninguna clase de sonido? Parece que ahora si escuchó cuando hicimos ruido…"- respondió entre susurros.
Anzu asintió, dándole la razón al chico y por varios segundos simplemente se miraron.
-"No es que me moleste ni nada así…- comenzó Yugi- "pero, ¿Qué haces aquí Anzu?"- preguntó en voz baja algo apenado, aunque desde luego, la respuesta era obvia; La chica estaba preocupada y había acudido a ver a Atem.- "¿no estás cansada?.. ¿Ya comiste algo verdad?"-
Anzu sonrió, Yugi siempre preocupándose por ella…
-"Sí Yugi, no te preocupes tanto por mi…"- su mirada regresó a la figura del chico profundamente dormido- "Simplemente desperté y ya no pude volver a dormir…"
Yugi suspiró- "Ya somos dos"- se estiró un poco más sobre el cojín- "No es tan agradable dormir en los cojines, te mueves un poco y ya estás en el suelo…"
Anzu frunció el ceño, si tenían una King size…
-"¿Por qué…"- comenzó la chica
Yugi sonrió- "La verdad no quería arriesgarme a despertar a Atem o darle una patada entre sueños"- suprimió una risita- "así que pensé que lo más seguro era dormir aquí abajo esta noche mientras se recupera… aunque el resto de los días tendrá que soportarme"
-"Pobre Atem"- susurró Anzu en broma
-¡hey!- exclamó el chico en un susurro-¡créeme que no soy tan malo! De hecho, El único cuarto con camas separadas es uno de huéspedes en el que se quedaron Marik y Rishid y el de Jonouchi-kun y Honda-kun. Porque ya sabes que luego comienzan a pelear si comparten cama…
Anzu suprimió un bufido ante la imagen de Honda susurrando como un tonto el nombre de Shizuka mientras abrazaba a Jonouchi y este lo pateaba para librarse del agarre. La chica sacudió la cabeza y se estremeció.
-"Sabia decisión dejarles a ellos esa habitación donde no puedan matarse entre sueños"- susurró llevándose una mano a la frente y recargando su espalda sobre el respaldo acojinado de la mecedora tejida. Probablemente debería dejar descansa a Yugi y no seguir hablando para evitar que Atem despertara, pero no quería regresar a su cuarto, no quería dormir de nuevo y tener otra pesadilla…
-"Sabes"- susurró el chico- "Aún me cuesta algo de trabajo creerlo…"
La chica lo miró curiosidad
-"¿Cómo es posible…?"- el chico sacudió la cabeza- "Los amigos de Atem realmente son increíbles, mantenerlo con vida hasta hoy…"
Anzu asintió- "Sí, a mí también me cuesta creerlo… pero estoy feliz"- aceptó- "Pensé que nunca… volvería…"- negó con la cabeza- "volveríamos a verlo…"- se corrigió.
-"Yo también estoy realmente muy feliz"- susurró yugi con emoción- "Pero…"
La chica ladeó la cabeza –"¿pero qué?"-
Los ojos de Yugi se entristecieron –"No estoy muy seguro de que él lo esté…"
Anzu bajó la mirada- "¿tú crees que el… está decepcionado por tener que quedarse con nosotros?"- frunció los labios- "Él dijo que estaba feliz…"
-"Pero esas personas eran su familia Anzu…"- replicó el chico
-"Hey"- lo reprendió la castaña, haciendo que el chico fijara su mirada en ella- "Nosotros también somos como una familia"- dijo muy segura- "Ya hablamos de eso ayer… sólo hay que darle tiempo para que se acostumbre, estar con él y apoyarlo…estoy segura de que le da gusto vernos de nuevo… "
-"Tienes razón"- sonrió un poco más contento- "gracias, Anzu…"
-"Sabes que para eso estoy… "- interrumpió la chica, guiñando un ojo- "por cierto Yugi, hablando de familias… ¿has hablado con tu abuelito?"
El muchacho entendió enseguida que se refería a si ya le había contado lo que había sucedido después del repentino cambio de planes en el aeropuerto.
Yugi asintió, después abrió la boca, desviando la mirada y titubeando por un momento
-"¿Qué pasa?"- cuestionó la castaña.
-"Le hablé antes de dormir para decirle que estábamos bien, y bueno, ya conoces a mi abuelito, estaba ansioso por saber que había ocurrido en la tumba…"
-"¿y?- interrumpio Anzu- "¿no le dijiste?..."-
-"Quería esperar a que Atem despertara, para que pudiera hablar con él y la sorpresa fuese aún más grande…"- confesó el muchacho con felicidad- "cuando sea de día y Atem esté ya despierto, me gustaría hacer videoconferencia y sorprenderlo"- agregó con una risita.
Anzu sonrió-"¡Esa es una muy buena idea Yugi!"- hizo una pausa- "No le importará adoptar a Atem ¿verdad?.."
-"¿bromeas?"-preguntó el muchacho- "¡Estará increíblemente emocionado!"- exclamó- "a la que no sé cómo explicarle el asunto sin que se desmaye es a mamá…"- agregó, haciendo una mueca.
Anzu soltó una risita-"Vas a tener que pensar muy bien que le vas a decir…"-
De pronto, un repentino movimiento proveniente de la cama interrumpió la tranquila plática de los chicos abruptamente.
La chica abrió los ojos de par en par asustada al ver que su amigo se movía desesperadamente entre las sábanas como si se estuviese ahogando y gimiendo incoherencias, una fina capa de sudor se había formado sobre su rostro.
Alarmada, se puso de pie y tomó el rostro del egipcio con ambas manos
-"Atem"-
Yugi no tardó en subirse a la cama por el lado contrario y comenzar a sacudir el brazo del chico
-"Atem…¡Atem!"-
XXX
Gritos…muerte… devastación…
El color rojo teñía cada rincón del anteriormente pacífico reino… Sangre era todo lo que podía distinguir su cansada vista en aquel momento.
Demasiadas vidas inocentes habían sido ya sacrificadas, y aquella bestia invocada directamente del inframundo aún no estaba satisfecha, su sed de matanza era interminable… al parecer no había manera de detener la inminente destrucción del mundo.
Atem exhaló y apoyó sus temblorosas manos sobre el rocoso suelo, intentando ponerse de pie una vez más, pero sus rodillas volvieron a fallarle y azotó contra el piso una vez más, ya había perdido la cuenta; inhaló una gran cantidad de aire impregnado con el olor de la sangre de sus amigos, de sus guardias, de sus guerreros y de su gente; el chico reprimió una arcada y apoyó su sangrienta frente en la suciedad del suelo. El dolor de sus heridas tanto físicas como emocionales combinadas con el ambiente que lo rodeaba le estaba causando nauseas.
Zorc se burló de él una vez más y azotó su segunda cabeza contra el suelo frente a él, causando que el cuerpo de Atem volara y aterrizara sobre su espalda varios metros por detrás.
El chico soltó un alarido de dolor mientras se retorcía en la tierra, mientras que se preparaba mentalmente para lo inevitable. Su cuerpo no aguantaría mucho más… desde hace bastante tiempo se había dado cuenta de que si quería terminar con el dolor del mundo, sólo había una cosa que podía hacer… y sólo tenía una oportunidad de hacerlo.
Abrió sus ojos lentamente, su cansada mirada tardó varios segundos en enfocar con claridad a la vulgar bestia que se alzaba imponente unos cuantos metros frente a él.
Estaba a la distancia perfecta
Y fue cuando supo que, era ahora… o nunca
Apoyó ambas palmas sobre el suelo, tratando de poner toda la fuerza que le quedaba en ellas, inhaló profundamente, y de un solo movimiento se puso de pie, perdiendo un poco el equilibrio al terminar este movimiento, pero consiguió mantenerse firme al final. Después, tomó con fuerza la cadena que colgaba alrededor de su cuello y cerró los ojos
-"Mana…"- susurró con dificultad, después tosió violentamente, escupiendo sangre.
Unos cuantos segundos después, un viento azotó con fuerza el área donde el muchacho se encontraba, elevando las arenas teñidas de sangre y al instante la hechicera se materializó junto a él. Su ropa estaba rasgada y teñida de sangre ajena y tenía varios raspones en su cuerpo, pero no estaba malherida; Atem sonrió con satisfacción… al menos su amiga estaba bien, al menos no dejaría lo que quedaba del reino completamente sólo…
- "Temmy…"- susurró con voz quebrada, tomándolo por los hombros. Sus cansados ojos aguamarina se llenaron de lágrimas que comenzaron a resbalar involuntariamente por sus mejillas- "Resiste… mi Ka está trayendo a Seto y a Isis… no tardarán en llegar… y juntos podremos encontrar alguna solución"- rió sin mucho ánimo, para tratar de hacerlo sentir mejor- "ya lo verás…"
El chico tosió de nuevo, su respiración comenzaba a volverse áspera y desesperada- "sólo hay una solución"- tosió de nuevo, otro hilo de sangre recorrió su barbilla- "Mana"- pronunció con dificultad, ahora apoyando casi todo su peso sobre el cuerpo de la chica- "el tomo milenario…"-
La hechicera fortaleció su agarre en el muchacho- "Atem…"- sus bonitas y usualmente alegres facciones se volvieron amargas y reflejaban miedo y dolor- "No estarás hablando enserio…. No pensarás usar el tomo milenario…"- negó con la cabeza violentamente, causando que sus cristalinas lágrimas salieran disparadas hacia ambos lados- "¡No puedes hacerlo!"- gritó-" ¿Cómo puedes si quiera considerarlo?"- susurró con dolor, clavando sus uñas en los hombros del chico, sin contener su llanto.
El joven rey le sonrió con tristeza, al tiempo que dejaba caer ambos brazos sobre los hombros de la chica para poder mantenerse de pie.
-"Lo siento Mana"- susurró, suavizando sus facciones y su tono de voz para dirigirse a su amiga- "no es mi intención lastimarte aún más, sé que ya has sufrido bastante…"- su mirada se volvió determinada- "pero"- desvió la mirada hacia el frente, la chica siguió el camino que habían tomado los ojos del muchacho- "no me queda otra alternativa"-pronunció con voz fuerte y decisiva.
Los fieros ojos rojos del joven rey se clavaron en la maligna figura de Zorc- "Es algo que seguramente no está esperando… y es el único método suficientemente poderoso que acabaría con el rápidamente y de un solo golpe…"- rio con amargura-" Él ya hubiese podido acabar con todos, pero le divierte verme agonizar… por eso no lo ha hecho, está esperando a que yo muera para concluir con su plan…"
Las rodillas del chico se debilitaron y este llevó una mano a su boca al tiempo que tosía otra buena cantidad de sangre
-"¡Atem!"- exclamó Mana, sosteniéndolo por el hombro para evitar que el chico cayera, lentamente lo ayudó a quedar en una posición arrodillada sobre el suelo. El muchacho apretó el hombro de la chica que aún sostenía para tranquilizarla, pero sabía que sus temblorosos y débiles dedos no engañarían a la hechicera… ella podía darse cuenta de que aún si no usaba el tomo milenario, estaba muy malherido-
-"Aún no…"-susurró más para sí mismo que para la muchacha, mientras apretaba su hombro con más fuerza- "No le daré la satisfacción de…"-suprimió un gemido de dolor causado por poner demasiada fuerza sobre su pierna herida- "verme morir por mano suya"-finalizó, mirando a la chica a los ojos. Al mirar la fuerza y la determinación que aquellos orbes carmesí reflejaban, la chica comprendió que no existía fuerza humana ni sobrehumana en el mundo que lograra cambiar la decisión que recién había tomado su mejor amigo-
-"Está decidido Mana…realizaré el hechizo prohibido de sellado…usando todo mi poder…" - anunció el muchacho con voz firme, mientras intentaba adoptar una postura erguida.
El rostro de la chica se llenó de angustia- "¡Temmy!"- exclamó, quedándose sin aliento. Más lágrimas se deslizaron por sus mejillas, limpiando la coagulada sangre de sus heridas a su paso- "¡ese hechizo!..."- susurró con voz cortada- "siempre hay un precio que pagar… por usar el tomo milenario"- continuó con amargura- "y el precio de usar ese hechizo es…"
-"Lo sé"- susurró- "Estoy listo para cumplir con mi destino…"- aceptó, cerrando los ojos-"Un alma por un alma… si es que la esencia de ese demonio puede llamarse alma…"- pronunció con resentimiento, mirando a la gran bestia, que se acercaba lentamente hacia donde se encontraban ambos muchachos, arrastrando sus grotescos pies y sacudiendo su segunda cabeza a cada paso que daba.
-"Alma… tu alma…."- susurró la morena con los ojos muy abiertos, como si hubiese entrado en trance-" Atem, tú…"-
El chico asintió con seriedad y la tomó por el hombro nuevamente, sin importarle el hecho de que teñía la piel de la chica con su sangre-"Sellaré mi alma junto a la de Zorc… es la única manera de contenerlo…"- una sombra de su confiada sonrisa torcida se dibujó el su rostro por un instante- "todos dicen… que mi alma es poderosa… que de otra manera los dioses egipcios no me prestarían su poder… pero …"- un nudo en su garganta lo hizo cortar momentáneamente su frase, no quería verse aún más débil de lo que se sentía-" ¿Qué he logrado con ese poder, Mana?"- tal vez no había lágrimas, pero el dolor era evidente en los ojos del muchacho- "sólo… mira a tu alrededor…. Y dime qué he logrado…"
-"Atem"- exclamó entre lágrimas- "¡detente!, deja de ser tan duro contigo mismo, ¡idiota!"- si no estuviese en aquel estado moribundo definitivamente la chica lo hubiese golpeado con su cetro hasta que le creciera una segunda cabeza. El chico sonrió- "solamente eres humano… uno con mucho poder… pero humano"- terminó susurrando
-"Les fallé a todos…"- susurró el chico, por fin siendo vencido por el propio peso de su cuerpo, sus pies se deslizaron lentamente sobre la arena teñida de rojo hasta quedar arrodillado en el suelo, nunca dejando ir los hombros de la chica, quien se arrodilló para quedar al nivel del muchacho- "No pude salvar a nuestra gente… a Mahado…"-
Sintió como los hombros de la chica temblaron al escuchar el nombre de su maestro- "cállate"- susurró entre lágrimas- "él lo hizo por ti, yo también lo hubiese hecho… y ahora tú estás a punto de hacer lo mismo por los que quedamos…."
-"sí…"- susurró con una leve sonrisa en los labios- "si realmente mi alma es tan poderosa como dicen… el sello durará lo suficiente para erradicar su maldad por un buen tiempo… no puedo esperar que el conjuro dure por toda la eternidad"- cerró los ojos- "de cualquier manera, es mi deber deshacerme de él…. Y si el sello se rompe, esta batalla se repetirá una vez más y debemos estar preparados…"
-"¿qué quieres decir?"- susurró la chica, sus ojos se iluminaron momentáneamente- "¿eso significa… que tu alma será libre algún día?"-
-"Es probable, aunque lo ideal sería que eso no sucediera nunca Mana… si mi alma se libera, por consecuencia, también la de Zorc… por eso es que no debes de dejar que los artículos del milenio caigan en manos equivocadas, no deben ser capturadas por almas sedientas de poder. Tú, Isis y Seto, deben de protegerlos con sus vidas… y la siguientes generaciones también"
Hizo una pausa, respiró con dificultad y continuó.
-"Tu misión primordial será mantener segura la sortija del milenio… él tenía una obsesión extraña con ella… era el artículo de Mahado… estoy seguro de que con tu alma pura podrás controlar la maldad que ahora amenazará con emanar de aquel artículo"-
La chica sonrió débilmente- "Ten por seguro que lo protegeré con mi vida…"-
Atem asintió- "Bien, la otra misión que te estoy encargando a tí y a Seto… es borrar cualquier rastro de mi existencia…"-
La muchacha no supo que pensar al escuchar esas palabras –"¿qué… quieres decir con eso…?"-
-"Mi alma se sellará junto con la de Zorc, por ende, él podría deducir la manera de romper el sellado… es por eso que yo tampoco debo de saber la clave"-
La chica lo miró aturdida, sin saber exactamente a qué se refería su amigo, cada vez podía sentir más cerca de ellos la presencia de aquel demonio… sentía como su Ka se hacía cada vez más débil y luchaba por encontrar la presencia de Seto e Isis antes de que fuera muy tarde…
-"sellaré mi memoria Mana, es la única manera de guardar el secreto para siempre…"
La chica se sacudió del agarre del muchacho, impactada… sin saber cómo reaccionar ante lo que escuchaba.
-"¡Atem!, ¿Qué?, como piensas vencerlo sí…ni siquiera podrás recordar quien eres… o… ¡no tiene sentido!"
El muchacho se acercó a ella nuevamente arrastrando las rodillas sobre la suciedad del suelo y la tomó por los hombros nuevamente.
-"yo confío, en que encontraré mi camino de vuelta a ustedes… confío en que de alguna manera recordaré mi misión… es mi destino después de todo"-
Mana negó con la cabeza rápidamente de lado a lado, desesperada, llevándose ambas manos al rostro.
-"¡No podría soportar que seamos unos extraños para ti…!"-Exclamó histéricamente.
-"Mana… demonios…"- el chico apretó los ojos con fuerza, le estaba rompiendo el corazón a su mejor amiga, prometió nunca lastimar a sus amigos y ahora no tenía más opción que hacerlo-" yo tampoco quiero… pero es la única manera… además, nuestra amistad es tan fuerte… sé que de alguna manera tú, Mahado, Seto, Isis, Karin, Shada, Siamun… y todos los que se han sacrificado en esta guerra estarán ahí para mí… estarán presentes y me prestarán su fuerza, aún si no puedo recordar exactamente quienes son…."
-"!Atem…!"-las manos de la morena dejaron sus mejillas para posarse en las de su mejor amigo.
El muchacho la miró fijamente, intentado ser fuerte- "Debes borrarme por completo, cualquier evidencia de quien soy yo, cual es mi poder… deben de eliminar todo sobre mí… el mundo no puede saber… nada sobre mí… el mismo nombre que llevo… no lo pronuncies más, ese nombre es la llave que puede desatar el caos si llega a ser escuchado por oídos equivocados…"
-"¿Tu nombre?"- susurró confundida
-"Mi nombre…será la ficha que decida quién gana el juego…" – le dijo con seriedad
-"Tú… siempre tratando de creer que todo es un juego de estrategia… ¿a qué te refieres?- preguntó confundida
-"si alguien descubre el secreto del sellado y tiene intenciones de liberar a Zorc… gran parte del trabajo lo resolverían solamente sabiendo mi nombre… "- explicó con calma- "Es la llave de la victoria, nadie debe saber que "Atem" es la palabra…"-
-"No puedes esperar que simplemente actuemos como si nunca hubieses existido…"- replicó la chica con dolor.
-"Tienen que hacerlo… es por el bien de la humanidad"- la interrumpió- " Si puedes, borra los recuerdos de todos los sobrevivientes sobre mí… Excepto los de ustedes, necesito que ustedes sepan…"
Los ojos de la castaña se llenaron de lágrimas. La chica soltó el rostro del chico y apretó los puños contra sus piernas. Sus labios se tensaron en una línea para evitar que sus sollozos escaparan.
Atem sonrió levemente, Mana podría ser la mejor alumna de Mahado y la joven hechicera más prometedora de la corte, pero en el fondo siempre sería una pequeña niña, su mejor amiga, la que siempre lloraría cuando él tenía que dejarla sola para cumplir con su deber.
Esta partida sería un poco diferente a las demás…
-"Mana"- susurró con ternura. La chica lo miró con los ojos llenos de lágrimas- "le prometiste a Mahado que te convertirías en la mejor hechicera… y yo creo en ti, ambos lo hacemos"- la morena sollozó violentamente y se llevó ambas manos al pecho- "confío en que mantendrás a salvo el secreto, Mahado estará a tu lado cuando su energía sea lo suficientemente fuerte… no estás sola… está Isis…"- dejó escapar una risa- "Sé que Seto y tú tienen sus diferencias pero él te aprecia y reconoce como hechicera… ayúdalo a crear aquel mundo que siempre soñamos de pequeños… estoy dejando el sueño tuyo, mío y de Mahado en tus manos…"
-"Temmy…" – pronunció entre sollozos- "te lo prometo, no te defraudaré… y te prometo que encontraré la manera de ayudarte en tu camino de vuelta a nosotros… nunca estarás sólo tampoco"- aseguró la chica con seguridad- "No importa si no me reconoces, ¡estaré ahí incondicionalmente! – le dijo, sonriendo entre lágrimas- "Al igual que el maestro Mahado…"
El chico sonrió
-"Es una promesa"- dijeron ambos al unísono.
La sonrisa del chico se desvaneció al sentir un agudo dolor en el pecho que lo dejó sin aliento por un instante y lo inclinó a soltar los hombros de su amiga y a sujetar con fuerza la piel sobre su corazón… no, no podía morir antes de realizar el hechizo.
-" Ya no queda mucho tiempo…"- susurró- "el tomo milenario, Mana…"-
La chica titubeó unos cuantos segundos, pero al percatarse de la situación cerró los ojos y juntó sus manos por las palmas a la altura de su barbilla mientras susurraba unas palabras que Atem conocía muy bien pero no podía escuchar debido a los gritos de la poca gente que quedaba viva y a las amenazas grotescas de Zorc.
Segundos después, la joven hechicera separó lentamente sus manos. Una fuerte ráfaga de viento con arena la envolvió por unos instantes. Segundos después, la arena materializó en sus palmas un grueso libro de hojas amarillentas y forrado con una fina capa de piel, manchada de sangre y rota en las esquinas.
Mana abrió los ojos y miró el libro por unos cuantos segundos, para luego posar su mirada en la de Atem y extender lentamente sus brazos para acercarle el tomo. Aquella mirada hizo estremecer al chico, el dolor que reflejaban esos ojos aguamarina… su amiga lo miraba como si ella le estuviese entregando el arma que acabaría con su vida.
-"bien"- susurró el muchacho, apretando más una mano contra su pecho, sin aliento… su corazón palpitaba arrítmicamente, y su pierna derecha ya no soportaba su peso ni un minuto más-"déjalo en el suelo…" - miró la superficie sobre la cual estaba parado por unos momentos- "justo aquí"- terminó, al tiempo que se arrodillaba sobre la superficie rocosa apenas cubierta con algo de arena.
La muchacha asintió sin cuestionar y posicionó el libro justo enfrente de Atem, quien al instante, apoyó una palma sobre el suelo y con su otra mano comenzó a pasar rápidamente las hojas del libro.
-"está cerca, puedo sentirlo…"- susurró a la vez que las amarillentas hojas de papiro comenzaron a moverse por sí solas con rapidez hasta comenzar a disminuir gradualmente y detenerse sobre una en específico.
-"esto es…" -susurró ensimismado el joven rey.
La tierra se sacudió de pronto y el grito aterrado de mana resonó en sus débiles y cansados oídos, causándole una punzada de dolor en la cabeza
-"¿Otro ataque inútil?"- exclamó la grotesca e inhumana voz de Zorc- "¿Qué vamos a jugar ahora, rey de los juegos?"- se burló. Atem levantó la vista y lo miró con odio, no porque se estuviese burlando de él… eso no le importaba…
-"Eres patético, morirás… al igual que murieron tus amigos, al igual que morirá tu amiguita y el traidor de Seto…"-
-"Ellos no morirán…"-aseguró en un susurro, inaudible para su enemigo y para Mana- "Este es un juego que no podrás ganar, maldito"- terminó con dificultad, arrastrando las palabras, luchando contra el ardor que sentía en su garganta cubierta de sangre.
-"Temmy…"-susurró Mana junto a él, el chico volteó a verla instantáneamente. La chica sostenía una daga sobre sus temblorosas palmas ensangrentadas.
-"Vas a necesitar esto… para realizar el sacrificio"- susurró mientras su mirada se mantenía pasmada en la daga mientras extendía sus brazos hacia el chico, incapaz de mirarlo a los ojos, sabiendo que le estaba entregando el arma que acabaría con su vida.
-"Mana… Mi daga… ¿Dónde la conseguiste?..".-
-"Se materializó a causa de tu deseo por realizar el sacrificio…"- lo miró seriamente-" La has convocado inconscientemente… ¿Realmente usarás todo tu poder esta vez…?"- su expresión se volvió triste- "te matará en cuestión de segundos…"
-"Mana"- la interrumpió- "de todas maneras moriré al sellar mi alma…"- sonrió con amargura.
La chica tembló y sujetó con fuerza la daga entre sus manos- "lo siento, lo olvidé"-
El muchacho sonrió y negó con la cabeza-" Mana…"-
La morena le extendió el instrumento y el muchacho se irguió en su posición arrodillada para tomarlo con su mano izquierda. La miró con seriedad- "Necesitaré tu ayuda, no me queda mucha energía para liberar el sello…."-
Mana asintió –"cuenta conmigo…"- respondió, poniéndose de pie detrás de él.
Atem ya estaba por desenvainar la daga, cuando unos gritos llamaron su atención y la de su joven amiga.
-"¡Faraón!"- gritaron las voces Isis y Seto al unísono. Atem sonrió-" Justo a Tiempo"- pensó. No le hubiese gustado irse del mundo de los vivos sin ver los rostros de sus amigos.
Sintió las femeninas pero fuertes manos de Isis sobre sus hombros- "Faraón…"- La chica detuvo su frase, Atem giró la cabeza para observarla. La muchacha miraba incrédula de la daga en la mano del joven rey, hacia el libro. Lo soltó de inmediato
-"¡Faraón!"- exclamó- "Es cierto entonces… lo que nos ha dicho la maga oscura durante el trayecto"-
-"Faraón… ¿por qué?… no puedes…"- Agregó Aeto, mirándolo con furia, sintiéndose traicionado de alguna manera- "no puedes…"
-"No hay tiempo para despedidas"-Lo cortó Atem , sabiendo que con el tiempo lo perdonaría y tomó el rompecabezas entre sus manos- "Isis, necesito el resto de los artículos…"
-Pero…- replicó la joven.
-"¡Sólo hazlo Isis, no hay nada más que hacer!"- respondió la voz de Mana. La joven sacerdotisa miró a la hechicera y después los decididos ojos de su joven rey, y asintió sin decir más.
-"Aquí están"- respondió materializando un gran saco café. La pelinegra caminó hasta quedar frente al muchacho y depositó la bolsa en el suelo, frente al tomo milenario.
El chico la tomó de la muñeca cuando pasó junto a él y la miró a los ojos- "gracias, sé la mano derecha de Seto, guíalo con tu sabiduría y paciencia cuando sus impulsos quieran controlarlo"- le dijo a la chica con algo de humor. La muchacha asintió y tomó la mano del joven rey con la suya libre, aferrándose fuertemente a ella mientras apretaba los labios para contener sus sollozos
La chica liberó su fuerte agarre sobre el muchacho y dirigió su vista hacia Seto. Atem lo miró de igual manera, el castaño se acercó lentamente, respirando con agitación.
-"Faraón…"-
Isis sollozó repentinamente, llevándose ambas manos a la boca, Mana se acercó a la joven y la tomó del brazo.
Seto miró a la joven maga, desesperado- "¡Tú!"- le dijo-"¡haz algo para detenerlo!"-
-"Lo intenté… pero él tiene razón…"- respondió Mana con seriedad y madurez-" sólamente eso lo detendrá…"
El chico se dirigió a Seto- "te encargo a todos, lleva a Egipto a la gloria nuevamente, primo"- le sonrió.
-"¿Cómo?"- exclamó con rabia y dolor – "¿cómo puedo ocupar tu lugar cuando no lo he ganado justamente en batalla?"
Atem rió con dificltad-"Algún día… sé que volveremos a luchar… por el momento puedo decirte que has ganado algo más importante"- agregó con sinceridad-" mi confianza"
El joven sacerdote lo miró con sus profundos ojos e hizo una leve reverencia- "Eso significa todo para mí…"
Atem asintió y apoyó su mano izquierda con la daga sobre el suelo y tomó con la derecha la mano de Seto
-"Levanta este reino nuevamente, se un mejor rey de lo que yo alguna vez podría ser"- le dijo con emoción contenida- "haz que algún día me ponga celoso de todo lo que lograste"- agregó con algo de humor.
Seto sonrió levemente y al instante su expresión se volvió seria y determinada –"te lo prometo, primo…" - susurró el sacerdote de los ojos azules.
Atem reverenció levemente con la cabeza, reconociendo a Seto como el nuevo rey y después miró al frente y clavó sus ojos en el gran demonio que destrozaba las casas de la parte humilde de la ciudad con su segunda cabeza.
Sin pensarlo un momento más, el chico se apoyó completamente sobre sus rodillas, tomó la daga con su mano derecha y la presionó sobre la izquierda hasta que varias espesas gotas de líquido rojo oscuro se derramaron sobre la hoja llena de jeroglíficos.
El chico se arrastró como pudo y con su ensangrentada mano, comenzó a formar un círculo en la arena, lo bastante grande para que encerrara su forma, la del libro y la de los artículos del milenio
-"Mana"- la llamó, manteniendo su vista al frente- "ahora…"- antes de que pudiera terminar sintió dos temblorosas palmas en su espalda.
-"¿Estás listo?"- preguntó la chica con voz temblorosa, quien se había hincado para quedar a su nivel.
-"Sí"- susurró el muchacho, al tiempo que arrancaba de su cuello el rompecabezas del milenio y lo tiraba a la pila que formaban los demás artículos frente al tomo milenario.
La muchacha cerró los ojos y un potente campo de energía comenzó a emanar de las palmas de la chica hacia el cuerpo de su mejor amigo.
Atem asentó su palma herida sobre los jeroglíficos del libro, susurrando rápidamente los textos que se escribían en este. Momentos después, levantó su mano herida y envolvió su mano derecha en esta.
Segundos después, una ráfaga de aire atacó la zona donde se encontraban Mana y Atem, un resplandor dorado envolvió el cuerpo del muchacho, causando que a la chica se le hiciera complicado mantener sus manos sobre su espalda. Una tira de jeroglíficos dorados comenzó a expandirse desde el hueso de su cadera derecha, a penas visible gracias al Shendyt que llevaba; Los jeroglíficos avanzaron por toda la piel visible del muchacho, formando diferentes patrones en sus brazos hasta llegar a su cuello y subir por su rostro, donde el ojo de Wadjet brillaba intensamente en su frente. Las marcas rodearon uno de sus ojos y por fin, cerraron el ciclo rodeando el resplandeciente símbolo milenario en su frente.
El chico separó las palmas y las levantó en el aire
-"esto es… el final…"-
-"Temmy…"- escuchó a Mana detrás de él.
Los trozos de las construcciones comenzaron a elevarse en el aire como si estuvieran levitando, una fuerte ráfaga empujó a la chica y la envió lejos de donde él se encontraba, junto con Isis y Seto.
-"Penalización"- susurró Atem- "prisión del alma…"- y apoyó ambas palmas sobre el suelo, la pila de jeroglíficos dorados se expandió más allá del círculo en el que se encontraba el joven rey a una velocidad imperceptible formando un camino hacia donde se encontraba Zorc y finalmente creando un círculo alrededor de figura.
Un brillo intenso envolvió todo su campo de visión. Una presión insoportable en su cabeza lo forzó sobre su estómago en el suelo… el poder que había liberado era tan fuerte que hasta a él mismo le afectaba, haciéndole imposible moverse
Lentamente estiró su mano y su dedo índice tocó algo frío y sólido, abrió sus ojos un instante y pudo ver el brillo del rompecabezas del milenio
A lo lejos se escuchaban gritos
-"Tem…"-
Hundió las puntas de sus pies en la arena, y con la fuerza que le quedaba, se impulsó hacia adelante, envolviendo su mano en el rompecabezas por completo.
-"¡Atem!"-
¿Alguien lo estaba llamando?
Un destello de luz proveniente del artefacto lo cegó por completo, comenzó a sudar frío y a respirar con dificultad.
En aquel momento, se percató de que el hechizo había funcionado
-Está sucediendo-pensó. Cada segundo que pasaba sentía como perdía la conciencia, ya no podía sentir sus piernas, sus brazos…
-"¿pensaste que podías ganas de esta manera, rey?"-
esa asquerosa voz… le causaba asco
-desgraciado…-
Una punzada de dolor en su pecho lo hizo gemir de dolor, intentó moverse, pero en ese mismo instante sintió ser envuelto desde la muñeca hasta los pies por un material duro y frío, que lo aprisionaba sin piedad
-"¡Atem!..."
Sentía como sus huesos se quebraban, dejó escapar un ensordecedor alarido de dolor
-"¡Atem!"-
Era demasiado… ya no quería sentir, ya no quería sufrir más… ¿Por qué no se terminaba?
-"¡Atem, por favor!"
Algo frío, firme pero a la vez suave chocó con su mejilla y lo sacudió con fuerza
-"Atem, despierta"-
Abrió los ojos de golpe, pero no podía ver nada, un escalofrío lo recorrió por completo
Unas manos lo tomaron por ambos brazos-"Atem"-
-"reacciona por favor"-
Reconoció ambas voces al instante, regresando a la realidad…
-"Anzu, Yugi"- pronunció con debilidad
Sintió a la chica acariciar delicadamente su rostro con la mano con que anteriormente lo había golpeado
-"¿estás bien, Atem?"- le preguntó insistentemente la voz de Yugi- "no reaccionabas… no sabíamos que hacer… parecía que te estuviese dando un ataque de algo, o te estuviesen matando…"
Al relajarse, la mirada del chico se enfocó y su respiración se fue calmando poco a poco. Miró los asustados rostros de sus amigos por encima de él. Yugi y Anzu, ambos con expresión asustada, la chica al borde de las lágrimas… era cierto, estaba en el mundo actual con ellos, no en el Egipto antiguo sufriendo nuevamente su muerte…
-"estoy bien"- susurró- "fue sólo un sueño"- mintió
-"Yugi, ¿puedes ir al baño por una toallita húmeda?"-preguntó Anzu
-"¡Sí!, enseguida"- respondió el aludido.
Sintió como el chico saltaba rápidamente de la cama, el repentino movimiento le causó nauseas. Trató de respirar profundamente
-"tranquilo, estás bien. Estás con nosotros"- susurraba apaciguante la voz de Anzu
Sintió como la chica retiraba sus manos momentáneamente, extrañando el fresco contacto contra su caliente piel.
-"Tienes algo de fiebre"- susurró la temblorosa voz de la chica, quien comenzó a limpiar su sudado rostro con algo frío y húmedo. Atem suspiró con alivio
-"¿Es incómodo?"- susurró peocupada la voz de la castaña
-"no, se siente bien"- respondió sin aliento.
Una gota de agua chocó súbitamente contra su mejilla
Abrió los ojos con dificultad y enfocó su mirada en el rostro de su amiga, quien le sonrió con dulzura, al hacer esto, sus grandes ojos azules derramaron más lágrimas sobre su mejilla.
-"lo siento"- susurró, retirando sus atenciones en el rostro del muchacho para secarse las lágrimas con su brazo.
-"todo está bien Anzu"- susurró Yugi, quien se encontraba de pie junto a la chica, frotando reconfortantemente su espalda. La chica asintió y le sonrió a su mejor amigo de la infancia.
-"lo siento, sigo algo cansada…"-
Ellos no han podido descasar bien, han estado preocupados por mi todo este tiempo,primero la batalla en el mundo de las memorias, el duelo… y después esto, sigo preocupándolos… Anzu no ha dejado de llorar desde ayer… ¿Qué clase de amigo soy?
Atem ejerció fuerza en ambos antebrazos y se incorporó a una posición sentada. Intentó flexionar la pierna derecha y una leve punzada de dolor le recorrió el músculo. Le fue imposible camuflar la mueca de incomodidad en su rostro.
Las manos de Yugi lo tomaron por los hombros
-"con calma"- le recordó el chico, sonriente-"recuerda que no debes hacer esfuerzos por varios días Atem".
-"es verdad"- respondió con voz débil. Yugi acercó las almohadas a donde se encontraba Atem y el chico se recostó con cuidado sobre la suave superficie.
-"gracias aibou"- susurró el chico, cerrando los ojos momentáneamente.
-"Te traeré un vaso de agua…"- susurró Yugi, dándole un apretón en el brazo- "todo estará bien y será normal, ahora que te quedaste con nosotros"- le sonrió alegremente.
Atem le devolvió una débil sonrisa y asintió.
-"sí" – respondió mientras observaba a su amigo desaparecer tras la puerta de la habitación. Realmente lo espero aibou- agregó en su mente
-"Atem"- la voz de la castaña lo sacó de sus pensamientos. La chica se había acomodado en la cama casi a la altura de su cabeza, ya se le notaba más tranquila.
El muchacho la observó. Sus ojos azules seguían cristalinos por el llanto y brillaban bastante en la tenue luz de luna que la bañaba, su cabello largo hasta los hombros formaba una cortina a los costados de su rostro, en sus labios una dulce sonrisa, pero aún así, forzada.
-"Lamento haberte golpeado"- susurró la ojiazul.
El chico frunció el ceño.
-"lamento que estés tan estresada y cansada por mi culpa"- le disculpó con seriedad.
Anzu frunció los labios
- "puedo preocuparme por ti todo lo que yo quiera, ¿está bien?"- lo reprendió. Los ojos de Atem se agrandaron con sorpresa.
-"Anzu…"-
-"No"- prosiguió la chica, tomándolo del brazo-"deja de disculparte…por algo que no es tu culpa. Estamos felices de que estés con nosotros, y nos preocuparemos por ti siempre"- le sonrió-" porque así somos nosotros, y tú harías lo mismo si fuese Yugi, o yo, o cualquiera de los demás en tu lugar"- le dijo con dulzura, pero enseguida su expresión se tornó sería- "así que tú de preocuparte y deja que nos preocupemos todo lo que queramos hasta que estés perfecto de nuevo!"-
Atem abrió la boca para responder pero Anzu asentó muy suavemente su índice sobre la boca del chico.
-"y no quiero escuchar ni una palabra más al respecto"- agregó con calma
¿Cómo podía pasar esta chica del llanto, a estar enojada, a estar contenta y ser tan dulce? Sin duda Anzu era una chica especial. No pudo evitar curvar sus labios en una sonrisa ante este pensamiento.
El roce de los labios del chico sobre su piel causó que Anzu se estremeciera levemente y lo retirara apresuradamente con el pretexto de acomodarse el cabello detrás de su oído, desvió la mirada lo más discretamente que pudo con vergüenza.
Pero Atem no se percató de los sentimientos de la chica, ya que algo destelló cerca del pecho de la chica y llamó su atención.
-"Anzu"- la llamó. La chica lo miró a ver automáticamente
El chico levantó un brazo y señaló débilmente el cartucho que colgaba del cuello de la muchacha- "ese es…"-
- "ah sí"- respondió, mientras se llevaba ambas manos al cuello para desabrochar a cadena del dije- "el cartucho con tu nombre…"- lo sostuvo en sus manos sin retirar la mirada de él.
-"lo encontraste"- susurró el chico, con ojos muy abiertos, mirando fijamente el destellante objeto.
La chica cerró su palma sobre el aparato y sonrió- "sí, se quedó justo frente a la puerta del más allá…"-
-"siento no haberlo llevado conmigo"- dijo el chico súbitamente.
La chica lo miró silenciosamente
- "Al parecer ningún elemento terrenal puede cruzar esas puertas…"- agregó el muchacho en un susurro.
La chica asintió y sonrió
-"tiene sentido, no te preocupes…"- respondió casualmente.
-"Lo estuve buscando…"- la interrumpió el ex faraón-" me entristeció bastante no verlo sobre mi pecho…"- confesó frunciendo el ceño
La chica lo miró con ojos sorprendidos-" ¿enserio?..."
Atem sonrió
-"tu cartucho salvó mi vida"- comenzó- "pero además de eso, es un regalo de una gran amiga, a la que le prometí que lo atesoraría y jamás me lo quitaría, ¿no es así?"- le recordó con su típica sonrisa torcida.
La chica no pudo evitar sonreír pícaramente a juego con la expresión de su amigo
-"cierto, rompiste tu promesa…olvidando algo tan importante atrás…"- bromeó. Pero la realidad es que en el momento sí le había dolido encontrar el cartucho olvidado en el suelo del templo
El chico frunció los labios
-"comencemos de nuevo entonces"- sugirió el egipcio con seriedad. La chica lo miró expectante. El muchacho extendió lentamente su mano izquierda y tocó con las yemas el puño de la chica. Al instante los dedos de la muchacha debilitaron su agarre sobre la cadena y el muchacho la tomó entre sus dedos.
-"ahora sí"- dijo sonriente-"no volveré a romper mi promesa"- continuó con seguridad mientras retiraba la cadena de las manos de la chica y se impulsaba sobre su brazo derecho para incorporarse una vez más.
La castaña detuvo la mano del chico con su mano libre.
-"yo te lo pondré"- le dijo sin mirarlo a los ojos mientras desabrochaba la cerradura de la cadena.
Atem asintió y la chica se reclinó un poco más sobre su figura, pasando ambas manos por detrás de su cuello y enganchando la cerradura de la cadena. El chico miró con atención el rostro de la chica a la luz de la luna. Sus ojeras eran prominentes , pero sus ojos reflejaban serenidad y su sonrisa era sincera
Y hermosa
La chica retiró lentamente sus manos de la nuca de su amigo, sus yemas rozaron levemente la piel descubierta de su cuello
El ligero contacto estremeció la piel del chico. Ante la foránea sensación, Atem inhaló instintivamente y miró boquiabierto el ruborizado rostro de la chica.
¿Qué era esta sensación?, ¿Sería culpa de la fiebre?
-"Listo"- exclamó la castaña, ladeando la cabeza y sonriendo ampliamente- "ahora sí, serías un mal amigo de romper tu promesa nuevamente-" lo reprimió en son de broma, señalándolo con su índice y entrecerrando los ojos.
El chico esbozó una ligera sonrisa- "no lo haré"- hizo una pausa sin dejar de mirar a la muchacha, su corazón se había disparado y latía a una velocidad que solamente se comparaba con la rapidez con la que latía cuando estaba a punto de ganar un duelo.
Antes de que la muchacha pudiese percatarse de la expresión del muchacho, el leve chirrido de la puerta de madera abriéndose llamó su atención y giró el rostro para mirar a un Yugi muy sonriente batallando para cerrar la puerta sin causar mucho ruido.
Atem sacudió levemente la cabeza, intentando deshacerse de aquellas sensaciones… definitivamente necesitaba un buen baño y descansar un poco más, seguramente el efecto de todo lo que le inyectaron aún no había terminado de pasar…
-"Aquí tienes amigo"- la voz de Yugi lo sacó de sus pensamientos. El chico había tomado asiento en una silla mecedora junto a la cama y le extendía un vaso de agua.
-"gracias Yugi"- susurró el chico, incorporándose a una posición completamente sentada con facilidad y tomando el vaso con su mano derecha. Tras beber algunos sorbos se lo regresó a su amigo y se pasó una mano por el cabello revuelto.
-"Atem"- el aludido inmediatamente enfocó su mirada en Yugi, quien portaba una expresión algo tímida.
-"¿Qué pasa aibou?"- preguntó el muchacho con preocupación.
-"bueno"- comenzó el chico, desviando su mirada hacia el techo por unos instantes- "¿realmente estás bien?... me refiero a…"- titubeó.
-"fue sólo una pesadilla Yugi"- lo interrumpió Atem, intentando tranquilizar a su amigo. Aunque pareció causar el efecto contrario ya que el chico adoptó una expresión de profunda tristeza y bajó la mirada.
El egipcio frunció el ceño y extendió un brazo hacia Yugi con la intención de reconfortarlo, pero la voz de la castaña interrumpió sus intenciones
-"No parecía sólo una pesadilla"- ambos chicos centraron su mirada en Anzu. La chica lo miraba con ojos vidriosos- "estabas… sufriendo, gritando…"- continuó abrazándose a sí misma y mirando hacia las sábanas- "no podíamos despertarte…."
-"sí"- agregó Yugi- "es raro que nadie se haya despertado a causa de tus gritos, era como si te estuviesen…."-
-"¿Cómo si me estuviesen matando?"- lo interrumpió Atem
Un silencio incómodo inundo la habitación, solamente interrumpido por el susurro de las cortinas rozando entre sí a causa de la brisa matutina
Atem apretó ambas manos en dos fuertes puños alrededor de las sábanas y cerró los ojos con fuerza, intentando deshacerse de aquella horrible sensación, recuerdos de aquel horrible recuerdo aparecían en su mente…
-"Atem"- susurró Anzu, tocándole el brazo ligeramente.
-"se sentía tan real"- susurró el chico, abriendo los ojos y mirando hacia un punto perdido en las sábanas-"fue exactamente igual al evento real, se sentía como si lo estuviese viviendo otra vez… y aquella voz…"
-"¿Qué voz?"- preguntó Yugi, tomándolo del brazo
-"Zorc"- susurró el joven ex faraón
Yugi y Anzu abrieron la boca al mismo tiempo sin saber que decir.
-"fue sólo un sueño"- agregó la chica al final, apretando ligeramente el brazo del muchacho- "no importa que tan real lo hayas sentido"- agregó recordando su propia pesadilla, pero ahuyentó el pensamiento enseguida y sonrió, Atem era bueno con los detalles y no quería preocuparlo-" estás aquí con nosotros, a salvo…"
-"probablemente se deba a que tus recuerdos son recientes y vienen de golpe…¿No crees?"- sugirió Yugi, pensativo.
-"podría ser"- susurró Atem, más para sí mismo que para sus amigos. Lo que el chico decía tenía sentid pero había algo fuera de lugar. Miró de Anzu a Yugi varias veces, ambos chicos tomándolo de un brazo, asegurándole que todo estaba bien.
-"Estoy segura de que es lo que Yugi dice"-le dijo Anzu- "lamento que tengas que recordar las cosas dolorosas también…"- agregó la chica, de corazón, llevándose una mano al pecho.
-"Está bien, experiencias buenas y malas… todo es importante"- le respondió Atem con una leve sonrisa-"gracias a ambos…"- agregó mirando primero a Yugi y después a Anzu-" tienen razón…"
- "y si necesitas hablar al respecto, te escucharemos con gusto…"- lo interrumpió la castaña- cuando estés listo, claro- le sonrió- "espero que confíes en nosotros…"
Atem frunció el ceño-" No dudes de la confianza que tengo hacia ustedes"- le dijo a la chica, liberándose de su agarre y tomándola del brazo, sobresaltando a la muchacha. La cálida mano del muchacho le causaba cosquillas sobre la piel, no importaba el contexto en el que la tocara- "no lo dudes jamás… les contaré todo eventualmente, es sólo que todo esto es un poco repentino…"- agregó mientras la soltaba y asentaba su palma sobre la cama.
-"Lo entendemos"- interrumpió Yugi, poniéndose de pie- "tenemos el resto de nuestras vidas para saber tu historia, y para crear una nueva juntos"- agregó, tomándolo de los hombros.
Atem miró conmovido a su amigo. Ya no era el mismo Yugi que cuando se conocieron por primera vez, este Yugi irradiaba fuerza y seguridad por aquellos amables ojos violetas, este Yugi podía defenderse a sí mismo y proteger a sus amigos…
-"Gracias aibou"- respondió, tomándolo de la mano y dándole un apretón.
-"Bien"- exclamó Anzu, arrodillándose sobre la cama y palmeando ambas de sus piernas, intentando sacudirse la intensa sensación de las manos del muchacho sobre su piel.- "no sé ustedes pero yo, estoy algo cansada"- anunció la chica, estirando ambos brazos en el aire-" el sol apenas va a salir"- dijo mientras le lanzaba una mirada al paisaje parcialmente oculto por las cortinas ondeantes.
-"apenas son las 6:10 de la mañana"- susuró Yugi, después de revisar su reloj. Después miró a Atem- "¿qué te parece si te cambias a algo más cómodo y dormimos un rato más?"
El ex faraón asintió- "me parece"-
-"Bien"- dijo Anzu mientras se bajaba de la cama- "entonces nos vemos en unas horas chicos"- se despidió con una mano mientras caminaba hacia la puerta- "cualquier cosa, solamente estoy del otro lado del pasillo"- terminó sonriente mientras desaparecía detrás de la puerta y observaba los rostros de ambos chicos mientras la despedían.
La muchacha cerró la puerta y recargó su espalda silenciosamente en ella durante unos instantes.
-"él está bien, todos estamos bien… no le des tantas vueltas a todo Mazaki"- se regañó a sí misma al tiempo que se enderezaba y se encaminaba a su habitación, sacudiendo la cabeza de lado a lado
XXX
Al desvestirse, su mirada se posó instintivamente en el hueso de su cadera derecha; El sello bien podría confundirse ahora con una cicatriz de lo blanquecino que se veía; El rompecabezas del milenio grabado sobre su piel era casi invisible para sus ojos. Alrededor de aquella figura, el Ankh y la representación de Ra no eran tan difusas, pero no había señales de que el sello aún tuviese poder...
Atem levantó la mirada y probó una vez más el agua de la regadera con una mano antes de meterse por completo a la ducha. Cerró los ojos y dejó que el agua caliente le recorriera el rostro y lo reconfortara.
-fue sólo un sueño, un recuerdo del pasado… - se repitió mentalmente a sí mismo.
Al instante, un leve dolor en su pecho lo obligó a llevarse la mano a dicho lugar. Abrió los ojos de par en par e inhaló violentamente. Recargando su mano libre contra la pared de la ducha.
Pero la molestia desapareció tan fugazmente como se había manifestado. No se sentían como las heridas ya casi completamente cicatrizadas del pecho, se sentía… como algo interno, en su corazón. El chico inhaló y exhaló con tranquilidad, probablemente tuviese algo que ver con que no había comido nada y aún estaba débil.
Abrió los ojos lentamente…
-"¿Qué…?"- susurró exaltado
En el suelo, el agua diluía con rapidez una sustancia carmesí que el muchacho solamente pudo identificar como sangre. Alarmado, comenzó a revisarse, buscando el lugar de donde provenía la herida.
Levantó su mano izquierda, su corazón dio un vuelco
Aquella cicatriz blanquecina, con milenios de antigüedad, curada probablemente con la más avanzada de las magias… estaba fresca como si se acabase de cortar.
Su mente regresó a aquel recuerdo…su mano derecha sosteniendo la daga y haciendo presión sobre la izquierda.
-"pero si fue sólo un sueño…entonces… ¿cómo?"- susurró para sí mismo, sin saber que pensar.
-"¡Atem!"- lo llamó la voz de Yugi a través de la puerta-" ¿Me hablaste?"
El chico sacudió la cabeza y con su mano buena, se apartó el cabello mojado del rostro
-"¡No Yugi!"- exclamó- "¡todo está bien!"- mintió
Hubo algunos segundos de silencio, durante los cuales el chico trató de limpiar toda la sangre en su mano, pero la herida no parecía querer cerrar o dejar de sangrar pronto…
-"Bueno..."-escuchó decir a su amigo, con una voz no muy convencida- "Iré a dormir entonces… ¡"-
Pasados algunos segundos, la herida comenzó a sangrar en menor cantidad y el chico cerró la llave del agua. Salió de la ducha y envolvió su mano rápidamente en una toalla de manos, apretando con fuerza para obligar a la herida a detener su sangrado por completo.
-"¿qué demonios significa esto?"- susurró Atem para sí mismo.
XXX
¿ y bien?, ¿que les pareció? Espero que no esté taaaan malo el capítulo, hice todo lo posible en mi estado triste por hacerlo bien
¿Qué les parecen los momentos YugixAnzu y AtemxAnzu? recuerden que más reviews= autora feliz, contenta e inspirada :) me gustaría saber que opinan hasta ahora.
Les agradezco mucho mucho muchísimo su apoyo a:
izanami1019: me da mucho gusto que te haya gustado y me encantan los reviews largos! jaja :) bueno espero que te agrade la manera en la que desarrollaré ese triángulo amoroso tan polémico en el fandom xD. Gracias por tu apoyo! :D
HimeVampireChan: Me da mucho gusto que te haya gustado! jajaja adoro a Kaiba y también me da gusto que no lo esté caracterizando tan mal como pensé xD. wow me da gusto haberte inspirado a escribir un fanfic de yugioh nuevamente! donde está? lo quiero leer! jaja
Antoinette Gray:pobre Atem con esa ropa, espero que no se nos resfríe o que las fans no quieran abusar de el por andar por ahí con outfits tan atrevidos JAJAJA bromita :) gracias por tu apoyo!
Love Stories on my mind:mi querida paisana a ti te debo si no uno, varios reviews por que no he estado de ánimos de hacer nada :( pero adoro tu historia y pronto leeré y leeré. muchas gracias por tu apoyo con esta historia :) clarooo Atem es nuestro y hay que esconderlo bien para que no nos lo vuelen! ya sabes que como anda por ahí con ropa muy reveladora D: jajajaja
karlaguilar: volviiiiiiiiii jaja :) espero que te haya gustado este capítulo :D
katzumi: holaa! espero que te haya gustado el capítulo :D
atemxanzulove: que bueno que te agradó el capítulo anterior! :) a ti te debo varios reviews, ya vez que no he leído ninguna actualización :( pero adoro tus historias y pronto lo haré. espero que te guste este capítulo y me comentas que opinas :)
shassel: esas hormonas adolescentes! jajajaja que bueno que te gustó el capítulo :D
chiyo asakura: gracias! me gusta que les agrade mi Kaiba! es el mejor elogio que me pueden decir! :D me alaga que hayas leído todo mi fanfic en 1 dia gracias por el apoyo y espero que te guste este capítulo :)
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y en general a todos los que dejan review, le dan follow o favorite, o simplemente pasan a leer... les agradezco mucho el apoyo, espero que les agrade este capítulo y estén pendientes porque esta vez no tardaré tanto en subir el nuevo capítulo :)
¡Que pasen un increíble año nuevo!, Espero que la próxima vez que nos leamos ya pueda decirles que estoy contenta otra vez
¡hasta la próxima!
