No podía evitar sentirse como en una nube. Hoy para Nitori Aiichiro que solía pasar la mayor parte del tiempo solo, era el comienzo de uno de los mejores fin de semana que no tenía en mucho tiempo.

-Bienvenido- le dijo con una sonrisa en el rostro. -Vamos a mi cuarto a dejar nuestras cosas, pero primero debemos dejar las compras en la cocina.

La casa de momo, se veía tan acogedora, y todo está tan limpio. Se podía ver el cariño puesto por su madre en mantener su hogar en las mejores condiciones. También se sentía el ambiente familiar en el aire. Como deseaba que algo así se pudiera ver en su propia casa.

-¿Momo-kun donde dejó las bolsas?-pregunto observando el lugar.

-Solo déjalas encima de ese mueble. Luego bajamos a cocinar.

Rápidamente soltó las bolsas en la isla de la cocina intentando no desordenar mucho el orden de su madre. Dejando todo en su lugar, tomó dulcemente la mano su novio y le llevó a su habitación, mientras su corazón latía como loco.

-Este es mi cuarto, bueno será nuestro por este fin de semana si gustas.

Quito la mochila del brazo del peli plata poniéndola sobre el escritorio y guardó sus pertenencias en el closet.

-Puedes ponerte cómodo, hacer lo que gustes. Ya no hay arañas que puedan asustarse y si te molesta algo me lo dices por favor. -Estrecho aquellas cálidas manos entre las suyas y las llevó a sus labios dándole un casto beso en ellas.

-Gracias Momo-kun-dijo correspondiéndole con una sonrisa.- Pero lo mejor sería que vayamos a preparar la cena.

-Me cambio rápido y vamos -dijo quitándose la chaqueta y la camiseta.

Ai, giro el rostro buscando enfocar su atención en alguna otra cosa que no fuera el cuerpo de Momotarou. ¡Maldición! Desde que habían iniciado con su relación le era difícil no ser consciente del cuerpo ajeno… ¿Era normal querer tocarlo, sentir su suave piel bajo la yema de sus dedos? ¿Momo, había sentido lo mismo cada vez que le veía cambiándose de ropa o en las prácticas de natación? No quería ser el único en sentirse de esta forma.

Una vez que el chico estaba vestido pudo relajarse. Ambos bajaron a la cocina a preparar lo que sería su primera cena juntos.

-Creo que comenzare preparando el arroz ¿Podrías hacer la ensalada? -en la encimera le mostró una tabla de picado y un cuchillo con el filo adecuado para cortar las verduras.- ¡Cierto! – exclamo para luego revisar uno de los cajones en los que su madre guardaba los manteles y paños de cocina- Toma, Ai-chan -le dijo entregándole un delantal rosa con corazones - Es el de mi madre, pero a ti se te debe ver mucho mejor. -comentó dándole un beso en la mejilla.

-No le veo la gracia- dijo haciendo puchero, pero usando es prenda de tela de todas formas- Debo verme ridículo con esto- se quejaba a medida que comenzaba a limpiar los vegetales.- Algo debe andar mal con tu vista.

-Tengo visión 20/20, eres tu el que no se ha visto lo lindo y adorable que eres. Claro que sin el uniforme debajo te verías mucho mejor -no pudo resistir hacerle la broma al peli plata, Se veía tan bello con las mejillas llenas de color.

-¡MOMO! No es divertido. Usar el delantal de tu madre ya me llena de vergüenza, no te burles de mi.- e inevitablemente el carmín de sus mejillas acompañaba sus palabras.

-Vale, vale no te molestare mas, pero no puedo negar que con verte así solo quiero dejar de cocinar y besarte hasta que la cordura nos abandone.

¿De dónde Momo sacaba toda esa galantería? Seguro solo lo hacía para ponerlo nervioso. Sus mejillas no podían mas con la vergüenza.

-Entonces terminemos de cocinar primero.- no iba a negar que la sola idea de pensar en lo ultimo le ponía ansioso ¿Cuándo fue la última vez que probó labios de momo? Anteayer, ayer… La verdad le hacía falta sentirlos. Y que el chico bromeara de aquel modo no le hacía olvidar aquellos pensamientos.

Puso su total atención en lo que le correspondía hacer. No era la primera vez que cocinaba, muchas veces se había preparado la cena, pero ahora debía ser más cuidadoso porque lo estaba haciendo para mas personas.

-Ai-chan prueba la salsa del cerdo ¿Qué opinas? -dijo pasándole un pequeño plato con una cuchara para que degustara el alimento. -Dime ¿Le falta sal o está bien así?

-Mmm sabe muy bien Momo-kun… Eres mejor de lo que esperaba en la cocina -bromeo, aunque no se comparaba con las bromas que había recibido.- Por cierto ¿A qué hora llegan tus padres? ¿No se molestaran porque este aquí?

-Llegan tarde, primero debe llegar mi hermano. No se molestan ya que saco buenas notas y no he hecho nada malo, por lo que tengan que enojarse. Me dan ciertas licencias. Bueno mamá me dijo la última vez que mejor trajera amigos en vez de estar cargando bichos, así que tengo su aprobación y si no fuera así la conseguiría. Por ningún motivo voy a dejar que pases un fin de semana solo cuando soy tu pareja.

Lo último dicho por Momo, hizo que su corazón ardiera en su pecho, lleno de una cálida sensación de protección. Lo único que pudo hacer fue sonreír como un idiota y darle las gracias. ¿Que podía darle él a Momo, para expresarle lo agradecido que estaba? Pues desde que lo conoció todo había cambiado. El cuarto que compartían, era el lugar donde disfrutaban de risas juntos, anécdotas y preocupaciones, pero desde que eran novios, podía decir que se sentía muy feliz y amado completamente. Momo aprovechaba cada oportunidad para dejárselo muy claro … ¿Y él, cuantas veces le había dicho que lo quería? Muy pocas y le pesaba en la consciencia no responderle del mismo modo. Aiichiro también quería expresarle sus sentimientos por completo.

No sabía que pensaba Aiichiro, pero sus mejillas adornadas de aquel sonrojo además de esa dulce sonrisa lo tentaba demasiado. Acerco sus labios a los del más bajo y le dio un beso suave y tierno mientras lo estrechaba entre sus brazos.

El peliplata, se encontraba tan distraído en sus pensamientos que no noto que Momotarou estaba tan cerca suyo hasta que sus labios se tocaron. Ya estaban familiarizados con el tacto de la piel de sus bocas, que besarse era algo que hacían con total naturalidad. Se dejo llevar por Momo quien se aferraba con fuerza a su cuerpo, sin dejarle otra opción más que besarle y dejar que le tocara. Cosa a la que no pondría resistencia, pues le encantaba como el chico lo tocaba. Pero lo que más le gustaba es que Momo lo trataba con mucha delicadeza, como si fuera algo muy preciado. Eso lo hacía inmensamente feliz.

Nitori rodeo el cuello de su novio dejando que este tomara el control de las situación, abrió su boca dejando que este incursionara mas allá de sus labios. Subiéndolo a las nubes con esa dulce y apasionada caricia.

El menor de los Mikoshiba, se sentía completamente feliz por ser correspondido de esa manera que tanto lo enloquecía. Se veían como una pareja de casados. Perdido en aquel momento Momo alzo a Aiichiro sobre la encimera de la cocina, con el peli plata sentado allí era más fácil besarlo sin control. Una de sus manos lentamente se introdujo por debajo de la camiseta del mas bajo acariciando la blanquecina piel que este poseía.

Deseaba arrancarle el delantal y la ropa, acariciarlo de tal manera que pudiera llevarlo al cielo, demostrarle que tan importante era para él, no solo con palabras.

Los temblores en el chico lo animaban a seguir con su trabajo.

-Te amo Nitori Aiichiro.

-Ah! Momo-Kuun…. Ahhh. Yo también te amo, Momo-kun- correspondió las palabras de su novio, y dejándose llevar por el momento se aferro aun mas a al chico. Con las caricias de este olvido todo sobretodo el lugar en el que estaban. -¡Te amo, te amoo!

Y Nitori , por su propia iniciativa tomo los labios de su novio entre los suyos, saboreándolos por completo. Con urgencia introdujo su lengua en la boca contraria conociendo hasta el último lugar de esta, los besos que se daban lo dejaban loco. Momotarou, le hacía perderse a sí mismo, entre esa sensación de pasión y lujuria, algo que nunca antes había sentido.

-Momo-kun nngghh mmhh -susurro su nombre entre jadeos. Deseaba mas, mas de ese chico que le estremecía incluso en lo más profundo de su corazón y también deseaba poder darle todo de él.

Con delicadeza separo las piernas del peli plata para ubicarse en medio de él y así poder disminuir la distancia minúscula que los separaba. Lo miro con lujuria acercándose a aquellos labios que tanto le gustaban, devorándolos con hambre mientras luchaba por desanudar el delantal que portaba el chico.

-Estoy en casa - grito Seijuro. Rompiendo aquel romántico y apasionado momento de los menores.

¿Por qué su hermano tenía que haber llegado en ese momento? Se separo tristemente de su novio ayudándole a bajar de la encimera. Regresando a la comida.

-Ai-chan puedes buscar la vinagreta que hay en el refrigerador -dijo buscando bajar el pánico que se dibujaba en el rostro del peli plata. Aunque el mismo se sentía aturdido y un poco molesto, le hubiese gustado seguir besando al chico.

-Bienvenido -grito desde la cocina -Estamos aquí.

-Hermanito -se lanzo el mayor abrazándolo con fuerza hasta casi hacerlo caer.

-Oni-san para que me haces daño.

-Ya te andas de cismático. Por cierto huele muy bien ¿Qué preparas? -pregunto escudriñando las ollas.

-Cocinamos cerdo en salsa, arroz y ensalada. Invite a Ai-chan a casa.

-Ya estas creciendo, que traes amigos a casa.-Molesto haciéndose el sorprendido.

El pobre de Nitori tenía el corazón en la manos , nunca antes se había sentido tan asustado. Casi y por poco fueron descubiertos por su ex-capitán en una situación muy reveladora.

- Bu- Bu-Buenas noches Mikoshiba-senpai! - dijo casi en un grito, se sentía muy nervioso y avergonzado.

-Tan tímido como siempre. ¡Venga! Relájate un poco -dijo el mayor sacudiendo le con fuerza los cabellos. -Esta noche nos vamos a divertir en grande - Rió a todo pulmón. -Me iré a cambiar y a guardar mis cosas no vemos en un rato. Muero de hambre. -dijo caminando en busca de su habitación.

- ¡Que susto! ¡¿Habrá escuchado algo?! ¡Qué vergüenza! –exclamaba, el peliplata, tapándose el rostro sintiendo que iba a morir de un bochorno.

-Perdón me deje llevar y te puse en aprietos. -dijo el peli naranja acariciando la mejilla del más bajo. -Ai-chan no estés nervioso, mi hermano es buen chico aunque un poco molesto a veces. En el momento apropiado le contare lo nuestro. No quiero guardar secretos y menos si se trata de ti, ya que eres muy importante para mí.

-Momo- kun , no volvamos a besarnos aquí en tu casa. No quiero que se enteren de esta forma. Puede que no les guste que su hijo este con un chico.

-No puedes negarme la felicidad, te amo y si estas cerca necesito besarte. Si no lo hago es como si dejara de respirar. Pero tratare de ser un poco más cuidadoso, cuando llegue el momento le diré a mi hermano y a mis padres que estoy enamorado de un chico, quieran o no tendrán que aceptar. No te cambiare por una chica, solo por darle gusto a las lenguas chismosas. -respondió con firmeza el pelinaranja.

Cuando Momotarou hablaba así parecía un adolescente maduro, tan opuesto al peliplata que se dejaba llevar por sus miedos y preocupaciones, las cuales gracias a su novio era capaz de afrontar.

- Agradezco que seas tan considerado conmigo... Cuando... - hiso una pequeña pausa para tomar coraje y decir en un susurro que sólo sería capaz de escuchar su novio- Cuando estemos solos no necesitas contenerte. Ni ser cuidadoso.

Como podía decir cosas tan vergonzosas, cuando se asusto por ser descubierto por un beso. Solo pensar en su comportamiento sin filtro hace un momento atrás, lo avergonzaba. El pobre de Nitori cada vez era controlado por su instinto mandando al demonio su raciocinio.

-Ahora estamos solos -dijo picando el ojo y dándole un beso rápido en los labios - Sirvamos la cena antes que se enfríe.

Momo dispuso tres platos en la encimera, sirviendo la deliciosa comida que ambos habían preparado. Además del jugo de frutas que habían comprado en la tienda.

-Ai-chan ayúdame a llevar los platos a la mesa, por favor. Mientras llamo a mi hermano a cenar.

No le fue fácil calmar al chico de orbes azuladas, aun sentía sus manos temblorosas mientras llevaba los platos a la mesa .

- ¿Momo-kun donde están los vasos ? –Pero el chico ya había salido de la cocina.

-Oni-san , ven ya vamos a comer .-dijo Momo tocando la puerta de la habitación del chico, al no escuchar respuesta entro en ella.

-Yo también te amo, solo espero que sea mañana quiero pasar todo el día contigo –decía Seijuro tirado en la cama totalmente entregado al celular con una expresión en el rostro que le hizo entender al menor que hablaba con Gou.

-Seijuro vamos a comer -dijo momo parándose totalmente frente al campo de visión de su hermano.

-Te hablo luego, Momo me llama a comer. Hoy tenemos invitado así que no debo hacer esperar a Nitori. Te mando un beso.

-Momo perdón no te oí, estaba hablando con Gou, mañana saldré con ella todo el día.-Le contaba con una sonrisa- Deberías darte prisa y conseguir una novia -dijo el mayor revolviendo los cabellos de su hermano.

-Date prisa que la comida se enfría. Hermano, yo ya tengo a alguien especial en mi vida. Te agradecería que durante la cena no molestes ni digas comentarios de ese tipo frente a Ai-chan. Vamos que él nos espera.

La expresión totalmente sería tan impropia en el menor de los Mikoshiba dejo perplejo al mayor. Momo nunca era tan serio, a menos en algo que fuera extremadamente importante para él. ¿Acaso seria Nitori Aichiro esa persona que había mencionado? ¿Tendrían alguna relación diferente a la de amigos? Nunca creyó que a su hermano le gustaran los chicos, pero si eran ciertas sus suposiciones, lo apoyaría.

-Ai chan, perdón por la demora, ya estamos aquí. -dijo el Momo con una expresión totalmente tierna.- Vamos a comer, genial que encontraras los vasos, me olvide alistarlos -le dedico una sonrisa al menor.

-Todo se ve delicioso chicos. Gracias por la comida - exclamo el mayor tomando los palillos.

Al llegar el hermano de Momo, comenzaron a cenar. Para ser una de las pocas veces que cocinaban lo habían hecho muy bien, pues el pelirrojo mayor comía con gran deleite .Y al terminar su plato pido repetir.

-Yo le sirvió Mikoshiba- san – ofreció, antes de que Momo lo hiciera, tomaría cualquier oportunidad para evitar la mirada del hermano de su novio. Por alguna razón se sentía incomodo bajo esos ojos. Tal vez si oyó algo de lo que ocurrió en la cocina.

-Deja las formalidades Aiichiro, si eres amigo de mi hermano también eres amigo mío. Además recuerda que fuimos compañeros de equipo. No soy tan viejo para que me digas Mikoshiba -san, eso déjalo a mi padre que ya se le asoman las arrugas. -dijo riendo el mayor , sentía como el peliplata se hallaba preso de los nervios.- Por cierto chicos tienen que enseñarme la receta, tal vez un día le cocine a Gou, seria increíble impresionar a mi novia.

-Hai Seijuro-san- respondió tomando el plato del mayor y se dirigió a la cocina a servirle el segundo plato. En su trayecto a la cocina , oyó la puerta abrirse.

- Ya estamos en casa- dos personas hicieron ingreso a la instancia, supuso que eran los padres de Momotarou.

-Ohhh ¿Y este chico tan guapo? - hablo la mujer.

-Bu-Buenas noches. Mi nombre es Nitori Aiichirou. Mucho gusto- se presento haciendo una pequeña reverencia.- Soy amigo de Momo-kun..

- Es la primera vez que nuestro hijo trae un amigo - hablo la madre se los Mikoshiba- Cariño, siéntete como en casa.

- Gracias Mikoshiba-san.

-Oka-san, Oto-san bienvenidos a casa, ya conocieron a mi amigo y compañero de cuarto , el es Nitori Aichiro. -dijo Momo tan rápido como pudo cuando escucho llegar a sus padres. -Ai-chan y yo hemos preparado la cena, en el comedor esta Seijuro tal vez quieran hacerle compañía mientras nosotros servimos la cena.

-Nitori-chan bienvenido a nuestra casa -dijo un hombre de unos 45 años con el cabello del mismo tono de Momo.

Momotarou camino con Aichiro a la cocina mientras sus padres se prepararían para cenar.

-Amor no te preocupes les caites bien, por ahora relájate , se tu mismo. Aun no les diré que eres mi novio, lo hare cuando este a solas con ellos. No quiero ponerte en una situación incómoda. -dijo dándole una sonrisa al más bajo tratando de borrar los nervios en el chico , aunque internamente él también se sentía asustado.

-Gracias Momo-kun- le agradeció con una sonrisa -A mí también me gustaría que mis padres te conozcan, pero ahora están de viaje.

- Momo, cariño hemos traído una rica ensalada - hablo su madre entrando a la cocina - La aliñare para ponerla en la mesa. ¿Ai-chan te gusta la ensalada con algo de vinagre.?

- Si me gusta, mi madre también la prepara así.

-Genial, yo no puedo disfrutar de una buena ensalada sin vinagre ... ¿Y dónde está el frasco de la vinagre? - cuestiono al no encontrarlo donde lo puso.

- Ah disculpe, olvide dejarlo en su lugar- se disculpó con la mujer entregándole la botella.

-Gracias querido - le acaricio la cabeza en un maternal gesto, sin darse cuenta de cuánto significo para el peliplata.

La madre de Momo era muy agradable, hace cuanto que su madre no le acariciaba de esa forma. No es que su madre no lo quisiera y le demostrara que lo quería, solamente que su madre no le demostraba aquello con gestos de cariño. Pero, ahora en la mujer que estaba frente a él, veía una nueva figura materna. Era vergonzoso lo que pensaba, por lo tanto nunca lo diría.

-Basta Mamá -se quejo Momo - Pondrás nervioso a Ai-chan, el es algo tímido pero es un excelente chico. Mejor llevemos la comida a la mesa, Papá y Seijuro deben estar esperando.

La cena transcurrió entre risas y bromas. Momo miraba lo más discreto que podía a Aichiro procurando que no se sintiera incomodo por lo loco de su familia. Aunque "la discreción" no era algo que se le diera al menor de los Mikoshiba y más cuando Seijuro tenía su mirada aguda, tratando de descubrir que había allí entre los dos chicos. Solo esperaba que sus padres vieran lo bueno que era el peliplata y así su hermano no tuviese problemas por estar enamorado de un chico, porque las miradas de Momo claramente gritaban "Te amo".

-Chicos, gracias por la comida, realmente estaba deliciosa. Mamá y yo nos retiramos. Aiichiro bienvenido de nuevo a esta casa espero que nuestro hijo te deje dormir y no te asuste con sus locuras -dijo el hombre mientras alborotaba el cabello del peli plata. -Chicos que descanses, por cierto Seijuro no te quedes hasta la madrugada hablando con esa novia que aun no traes a casa.

-Ya papá no molestes, pronto traeré a Kou para que la conozcan. -contesto el universitario. -Chicos valla y descansen yo lavo los platos.

-Buenas noches, Seijuro-san - respondió el peliplata .

Nitori siguió a su pareja hasta su habitación, por alguna razón se sentía ansioso e inquieto. Ahora estarían completamente a solas. Lo que le hacía preguntarse dónde dormiría él. Pues la habitación de Momo solo tenía una cama.

-Debes estar cansado, preparare el baño para que te bañes primero y mientras arreglare un futon, ya que eres mi invitado dormirás en mi cama y yo en el futon cerca a ti -dijo el pelinaranja con las mejillas totalmente sonrojadas.

- Ah gra-gracias Momo-kun. Yo te ayudo con el fuuton.- al parecer no era el único avergonzado, pues las mejillas del menor también estaban rojas .