Les debo los coment (por enésima vez, dios mío). Pero he estado full con todo. Perdónenme...U_U
Besos.
Mari.
Severus permaneció de pie junto a la cocina, mientras Hermione improvisaba. La cena no solía ser su especialidad.
Pero Hermione sabía lo que hacía.
— Estos ingredientes son deliciosos— dijo, mientras colocaba un trozo de tomate en su boca, cortado de forma muy meticulosa— ¿Dónde los compró?
— Consigo— dijo, acercándose a ella mientras Hermione le daba la espalda e inclinándose de puntas, para tomar un trozo de jamón— lo mejor que quiero. Casi siempre. Algo te queda de ser pocionista.
— Es cierto— suspiró ella dándose la vuelta y encontrándose atrapada entre sus brazos— hay algo que me gustaría que aclarara. A modo introductorio. ¿Cómo pasamos de no ser más que simples conocidos con una obligación meramente "laboral", usted el educador y yo la alumna, a tener un compromiso "familiar" y no decirnos insultos al mero roce?
Severus suspiró mientras terminaba de tragar el pedazo de jamón.
— Somos dos adultos. Además; yo nunca mencioné que la odiaba.
—Aún si me odiara...
— Pero no es el caso...
Hermione iba a responder, pero el aroma de la cena a punto de cocerse, atrajo su atención y Snape se separó de ella, devolviéndole su espacio.
Al momento de servir la cena, ya había comenzado a pensar en eso.
— Una pasta casera, servida de forma deliciosa y artesanal— dijo ella y Snape ladeó la cabeza hacia la silla que tenía a un lado. No se habían sentado juntos. No en una cena, desayuno ni almuerzo.
¿Sentarse juntos...? ¿Qué implicaciones conllevaba sentarse juntos?
Así lo hizo. Preocupaciones, después.
— Luce muy bien, para ser artesanal.— dijo Snape y Hermione suspiró en respuesta, mientras colocaba un cesto con trozos de pan— ¿Usó algún tipo de magia, mientras no la observaba?
— La magia de la buena cocina. Le daré un par de trucos.
Sintió que una mano sobre la suya, la apretaba gentilmente. Alzó la vista de su plato y ladeó la cabeza hacia él. Sonreía mirando la cena, de forma ausente. Como si algo dentro de ella, le evocara algún recuerdo.
— Me parece una estupenda idea.
— ¿Señor?
— Está bien. La cena está muy bien.
— Y nuevamente, no cenará. Tiene muy malos hábitos que deberían ser corregidos.
— Los viejos hábitos son difíciles de vencer.
No contestó, porque se había levantado de la mesa y la había dejado sola. Hermione se mordió el labio y miró ambos platos. Con una sonrisa suave, negó con la cabeza y se dijo que tenía que ser más maternal que simple "pareja". Meditó rápidamente y se levantó, tomando dos platos y cubriendo ambas cenas. Caminó rápidamente hacia la habitación donde él estaba. Recostado en la cama, a un lado, mirando una ventana.
Caminó hasta la cama y pensó si sentarse o quedarse de pie. Acarició las sábanas y se sentó allí, frente a él.
Se recostó en la cama, apoyando en una de sus manos, su cabeza y mirándolo con una inspiración corta. Mirando los círculos que había comenzado a hacer en las sábanas, con uno de sus puntiagudos dedos.
— Tiempo tenemos. Soy toda oídos.
— ¿Qué pasará después, Granger? Después de que todo comience. Que la orden decida interponerse. Si mal no recuerdo sus dos amigos, me consideran un traidor. Un hombre de poca monta. No soy de fiar. ¿Incluso así, usted podría arriesgarlo todo con el pensamiento de que podría perder ambas cosas?
— No comprendo. Aparte de Harry y Ron, qué más puedo perder.
— No soy el hombre indicado para usted, pero por descarte no habían otras opciones. ¿Podría yo ser la persona que esperaba? Quiero decir, luego de que el bebé nazca...
Entendió el mensaje.
— Si me quedaré con usted, si podría ser usted el hombre que amaré por el resto de mis días.
Severus no dijo nada, Hermione sonrió suavemente.
— El resto, es mucho tiempo. Hay que averiguarlo. Estoy segura de que necesitaré mucha compañía, luego de que entregue al pequeño o a la pequeña. Con quién... hay que averiguarlo.
Asintió suavemente y Hermione se sentó en la cama. Movió un dedo como si recordara algo y volvió a acostarse en la cama.
— Le daré un incentivo. Como su madre. ¿Si le doy un beso, vuelve a la mesa y come?
Casi pudo reírse de aquello. No contestó y Hermione sonrió casi de forma dulce. Se acercó hasta reducir el espacio entre ellos y depositó un beso entre sus labios.
— Es mucho mejor hombre, de lo que muchos lo pintan.
— Siempre me importó defender mis principios, sin importar como me viera el resto.
Estaba muy claro. Suspiró al sentir lejos, los labios de Hermione. Y pensó, que ya comenzaba a añorarlos de regreso.
Pero no serían palabras suyas. Serían de su corazón.
— Vamos. Tengo mucho apetito.
