9. Mala idea
[En una cita]
Desde el principio Francis supo que era una muy mala idea, pero eran sus amigos y debía confiar en ellos. Y es que no había sonado tan mal cuando se lo propusieron. Tan sencillo como ir a la casa del albino para prepararle una romántica cita-cena a Lovino, con un ambiente adecuado y con el mejor chef que pudiesen encontrar.
Ahora Francis estaba con el rostro enterrado en sus manos, queriendo arrancar sus bellos cabellos, Lovino se estaba desesperando y de la cocina de la casa de Ludwig salía un horrible olor a quemado ¿En qué mierdas había pensado?
—Francis ¿En qué mierdas pensabas cuando permitiste que tus amigos organizaran nuestra 'cita'?
El rubio no respondió ni se inmutó en alzar la mirada, pero por el resoplido que había hecho el italiano, sabía que tenía intenciones de irse.
—No te vayas, Lovino, por favor, hay que darles una oportunidad.
En ese momento salió Arthur corriendo y gritando de la cocina, su sartén estallaba en llamas junto con su ahora intento de sombrero de Chef. Era un milagro que siguiera vivo.
—Oportunidad y mierdas —se levantó y tomó de la mano suavemente a Francis, quien lo imitó y dejó su asiento—, yo te prepararé algo delicioso y tendremos nuestra 'cita' en casa ¿No es mejor idea?
Francis no pudo hacer otra cosa más que regalarle una sonrisa y abandonar el lugar —Casi en llamas—, para dirigirse a su hogar.
18 de febrero, 8:44 pm, Lovino me ha preparado una maravillosa cena.
