Disclaimer: El universo de Crepúsculo no me pertenece, ya que es propiedad de Sthepanie Meyer. La trama es mía al igual que algunos personajes creados por mi. Y el fic es sin ánimo de lucro, sólo para entretener a los lectores.
Cap.9 GISSY
Esa tarde había estado de locos, era viernes, ¡VIERNES POR DIOS! Y yo aquí encerrada en la maldita biblioteca, bueno, me gustan las bibliotecas, las adoro de hecho, pero hoy había hecho planes para ir a divertirme por una sola vez en mi adolescente vida.
Mi querida maestra de biología me había mandado a hacer un mega trabajo y no quería nada impreso, debía ser escrito, y sobre todo bien referenciado sobre los libros que debía leer. Empiezo por el principio.
Estaba en la escuela, en mi clase, poniendo atención a la maestra Sue. Cuando me aventaron un papel arrugado. Ni siquiera pude abrirlo porque ya tenia a la maestra frente a mi, pidiéndome el papel, se lo pase sin problemas, pues no era culpable de nada.
No sé que habría en el dichoso papel, que la vi ponerse roja, luego morada y luego casi azul, por poco llamo al 911.
Regresó a su color y con furia mal disimulada me pidió un extenso trabajo de biología que solo dejaba a los de ultimo grado. No valieron ruegos ni suplicas y ahora me encontraba aquí, sola en la sección de biología de la enorme biblioteca de la escuela.
No soy de mucha vida social, pero ¿quien carajos se queda en viernes a estudiar? Bueno de hecho solo yo, pero por esta vez, había planeado salir a divertirme, quería ir a un pub, donde decían que había chicos guapísimos, quería bailar, en fin… quería…
Seguí buscando información, durante bastante tiempo, y después vi con nostalgia hacia la ventana, donde los alumnos ya salían para divertirse. La música que ponían en le biblioteca era muy suave para que pudiéramos concentrarnos, nada escandaloso. Y ahí estaba yo, con una pila de enormes libros, al fondo de la biblioteca, había un muchacho alto, de pelo broncíneo. Estaba de espaldas, supongo buscando un libro. Ya faltaba poco para que cerraran la biblioteca, debía darme prisa, y fue ahí donde no supe que pasó.
Estaba leyendo y los ojos se me empezaban a cerrar. Y me dije: "A quien le hace daño que cierre los ojos un minuto". Estaba en la mesa del fondo, la que casi no se ve, y del lado más oscuro, cuando una suave y aterciopelada voz me despertó.
-¿Estas bien Gissy?-abrí los ojos sorprendida de ver unos hermosos topacios fijarse en mi. Era el chico de cabello broncíneo. Y por todos los Ángeles del cielo, ¡Que hermoso es!
-Gracias…-sonrió arrebatadoramente. Le miré asustada, pero él se me adelantó.
-Soy Edward Cullen. No te asustes Gissy, puedo leer la mente. Y como al estar durmiendo tú, no me di cuenta, creo que nos han dejado encerrados.
Miré asustada hacia todos lados, las luces estaban apagadas.
¿Qué hora..?
-Son las once de la noche-musitó él junto a mi oído. Haciéndome estremecer con su frío aliento.
-Entonces… ¿cómo…?-mi voz se ahogó. ¿Estábamos atrapados?
-Si, creo que si.-volvió a decirme, aunque esta vez, me pareció una excelente idea
-De nuevo gracias. Sabes, creo que podemos divertirnos un poco, aunque estemos encerrados.-Y al momento me entregó una rosa roja.
-Para ti encanto-juro que casi me caigo de la emoción.
-Espera un segundo, deja adecuo un poco el lugar…-desapareció por arte de magia, y antes de un minuto, ya estaban las luces prendidas, solo algunas, dándole al lugar un toque romántico… a media luz. Una música suave, perfecta para bailar sonó, y apareció él.
-¿Me concedes esta pieza primor?- Ni siquiera pude hablar, estaba impresionada. Sólo asentí. Él me tomó de la cintura y me estrecho entre sus brazos. Era el paraíso.
-mmm, Sabes Gissy, deseaba tanto este momento. Hace tiempo que estoy tratando de hacer que me mires y no lo hacías.-Me separé un poco de él. Este chico podía traer a la mejor modelo del mundo a su lado con solo mirarla, ni siquiera tendría que pedírselo, porque ella se arrastraría a sus pies rogando por ello.
-Si, pero no me interesa la mejor modelo del mundo, sino tú Gissy-pronunciaba mi nombre como si lo envolviera con una caricia. Dejándome derretida en el trayecto. Yo había tenido novios, pero eran solo para no aburrirme, ninguno de ellos nunca significó nada para mi. Ni llegué a nada con ellos, si él me lo pedía le daría mi alma si fuera preciso.
-No creo que sea necesaria tu alma, creo que es más tentador…-se acercó a mi oído para susurrarme.-tu cuerpo.
Nuevamente me besó llenando mi boca con su dulce sabor, embriagándome de placer y deseo. Me dejé hacer por él. Y después de unos segundos, él yacía sobre mi, dulce, tierno y deseoso.
-Serás mía Gissy, solo mía.-Y acto seguido, me poseyó de la manera más delicada posible. La primera entrada fue algo… incomoda. Pero después de unos segundos, cuando volvió a moverse. ¡Fue la gloria entera!
No recocí la voz que gritaba llena de placer, hasta que después mucho después, reconocí mi propia voz, era yo quien gritaba, pidiéndole más, mucho mas.
-Eso mismo te daré…-musitó entre gemidos ahogados de placer, mientras yo me retorcía de felicidad y un tremendo orgasmo entre sus brazos. Besó mi cuerpo, lo acarició, mordió delicadamente mi cuello, mis senos, y sus manos hicieron maravillas en mi intimidad. Jamás imaginé que mi propio cuerpo pudiera responder y hacerme sentir como esta noche con Edward.
Me hizo suya en el sofá, entre los libros, recargada en el escritorio, apoyada en los estantes, de mil maneras distintas y todas subyugantes. Deliraba de placer entre sus brazos. Sus manos sabias, buscaron mi intimidad, haciendome gritar de pasión y deseo. Jamás habia sentido esta necesidad de ser acariciada, besada y toqueteada por todo mi cuerpo, pero Edward hacia de esto "una experiencia religiosa"
Nunca sentí frío, aunque todo él era helado, no lo sentí, fue todo lo contrario, su frialdad mandaba descargas de calor a mi cuerpo, donde quiera que él me tocaba. Y la noche fue placenteramente larga.
Finalmente en el paroxismo de un ultimo y devastador orgasmo, ambos gritamos nuestros nombres en medio de ondas expansivas de placer. Ya no supe más de mi.
Cuando desperté, estaba en mi cuarto, en mi cama, con mi pijama puesta. Y una hermosa cajita a un lado de mi buró junto a una rosa roja.
"gracias por una noche memorable, desde hoy adoro las bibliotecas"
E.C.
La cajita tenia un hermoso anillo con un zafiro estrella. Del que no me desprendí en absoluto desde ese día.
Aparte, Edward habia hecho el trabajo por mi, no sé como lo hizo pero fue genial, la maestra me felicitó y mostró mi trabajo (de Edward) a la escuela, quedé exenta el resto del semestre y gané el respeto de mi maestra y otros más. Algo más que le deberia siempre a mi amante secreto.
Espero que pasen una muy feliz navidad, disfruten cada dia, porque esta vida solo es una. Y después se pueden arrepentir de no vivirla a plenitud.
Mil gracias a:Anyelin, hermosa mandame tus datos y con gusto, dime donde y con quien y está hecho. mil gracias por comentar hermosas.
Besos
