Capítulo IX
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By R. S.a.s.u.N.a.r.u.H.o.t.s
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Sin poder despegar sus ojos claros del cuerpo adolescente frente a él, Naruto no comprendía la bizarra situación. Su mente trabajaba lo más rápido posible intentando articular algo coherente para explicar dicha escena, pero nada lógico le llegaba a decir algo razonable. Su boca procuró soltar alguna otra palabra, quedando atorada al no saber por dónde comenzar. Parecía tener muchas cuestiones en su cabeza y ninguna poseía respuesta. Si lo analizaba con lógica, no sería raro que su esposo permaneciera ahí, dentro de su subconsciente, en ocasiones pasadas había entrado para arreglar su problema de chakra. Sin embargo, aún sentía el chakra de su esposo en el "exterior", ligeramente diferente al de esa persona frente a sus orbes azules. Otro detalle sin comprender, era el porqué ese Henge de Sasuke sostenía su anillo de bodas.
Por su parte Uchiha frunció el ceño al ver que Naruto quedaba parado como un tonto. Su esposo ya no era tan despistado, pero debía darle crédito, cualquier quedaría desconcertado al verlo más joven y sin utilizar su sharingan. ¿Cómo hacerlo reaccionar para que le creyera sin perder tiempo? Sus labios dibujaron una sonrisa ladeada. Con palabras no solucionaría nada.
Utilizando una velocidad sorpréndete quedó frente al áureo invadiendo su espacio personal.
Namikaze parpadeó sorprendido ante la rapidez, sus sentidos seguían confundidos a tal grado de no saber cómo responder, percatándose que la distancia existente entre sus rostros disminuía considerablemente. Por inercia -y menos aturdido- frunció el ceño esperando estampar un golpe contra la mejilla de su agresor. No obstante, su puño quedó a centímetros de su objetivo al ser detenido por la mano del menor. Sasuke sintió satisfacción, sería el colmo que volviera a distraerse nuevamente para que Naruto le golpeara otra vez. Aprovechando el nuevo desconcierto del Hokage, Uchiha llevó su mano libre tras su nuca, jalándolo hacia abajo para unir sus labios. Le pareció un tanto frustrante ser más bajo que Namikaze por su actual cuerpo, pero no podía desaprovechar su chakra haciendo un Henge.
Naruto abrió los ojos sintiendo esos labios sobre los suyos, esperando un sabor desagradable, cosa contraria a lo que degustó. La calidez del beso le supo a gloria. Poco a poco fue cerrando sus parpados, correspondiendo a ese beso, volviéndose más íntimo al sentir la lengua del moreno abriéndose paso dentro de su húmeda cavidad. El hambre por comerse los labios era tanta, como si no se hubiesen besado en meses. El acuoso sonido de sus bocas borró cualquier silencio, concentrados en la reconfortante sensación. Un segundo después, el blondo bajó sus brazos hasta pasarlos por la cintura del menor, mientras éste enredó ambas manos tras la nuca del rubio para acercarlo más y apoyarse por completo. Si no fuera porque ambos necesitaban tomar más aire -que el poco que se colaba entre sus bocas-, hubieran permanecido en esa posición más tiempo.
Alejando poco a poco sus rostros, Naruto abrió lentamente sus parpados. Por la sensación tan agradable, esperaba encontrarse con su esposo, pero al abrirlos por completo casi cae de espaldas al notar el cuerpo menor de Uchiha. Sus mejillas enrojecieron por completo al sentirse igual a un pedófilo. Admitía que Sasuke no era un niño pero él le doblaba la edad. ¡Hasta parecía un viejo mañoso manoseando a un adolescente perdido! De un movimiento rápido se alejó hacia atrás.
—¡¿Quién eres tú?! —acusó con voz chillona, señalándolo con su dedo índice.
Uchiha formó una mueca de sonrisa.
—¿Aún lo dudas?
Naruto tocó sus labios, mirándolo con los ojos entrecerrados de arriba abajo, no muy seguro de responder.
—¿Sasuke?
El azabache asintió, esperando la reacción sobresaltada de su esposo. Por muchos años que pasaran, Naruto seguiría siendo Naruto.
—¡Tú no puedes ser Sasuke! ¡Sasuke está afuera en la cama-ttebayo!
Cualquier rastro de sonrisa desapareció de los pálidos labios al escuchar esa última palabra. ¿Cama? ¿Qué hacían su otro yo y SU rubio en la cama?
—¿Te acostaste con él, Naruto?
—Es mi esposo, que tiene de malo —respondió encogiéndose de hombros como si fuera lo más lógico.
Mala respuesta. El aura oscura que comenzó a irradiar el cuerpo del menor no le dio buena espina. Empezaba a creer que en verdad era Sasuke, pero no terminaba de comprender cómo era posible que estuviera en dos lugares al mismo tiempo. Intentó buscar una forma de encontrar la solución, y al mismo tiempo desviar los pensamientos homicidas del adolescente.
—Eso no tiene que ver contigo, es entre Sasuke y yo-ttebayo.
El ceño del azabache volvió a fruncirse.
—Yo soy Sasuke.
—Si tú eres Sasuke. ¿Quién es el otro?
—Sasuke —respondió con simpleza.
Naruto intentó no agarrar sus cabellos y jalarlos con desesperación. Cada vez entendía menos, pero sus intentos de quedarse calvo fueron interrumpidos por la voz de su acompañante.
—Notaste algo raro —no fue una pregunta, sino una afirmación.
Con la simple oración el Hokage lo comprendió. Tenía razón, viendo el problema desde esa perspectiva tomaba sentido. Por eso Sasuke no los recordaba, comportándose como un completo desconocido; poseyendo los mismos ojos vacios y cargados de resentimiento. Si le decía la verdad, ¿Cómo comprobarlo?
—Dime algo que sólo mi esposo sabría-ttebayo.
Uchiha volvió mostrar su sonrisa ladeada, sólo que esta vez con un tinte de perversión. Le indicó con el dedo índice acercarse, un poco reticente el rubio aceptó, agachándose ligeramente hasta que los labios de Sasuke quedaron sobre su oído susurrándole una simple oración. Las mejillas del rubio encendieron en un tono parecido al cabello de su madre. Definitivamente era él.
—¡Sasuke!
Lo abrazó y el moreno le correspondió.
—Al fin, empezaba a pensar que en verdad eras un dobe.
Namikaze pasó por alto el insulto, sólo para concentrarse en una nueva cuestión.
—Sigo sin entender. ¿Por qué hay dos Sasuke's?
El semblante de Uchiha pasó a uno completamente serio.
—Por una técnica prohibida —empezó, captando toda la atención del mayor—. Con ese Jutsu trasportaron a "Sasuke" de hace dieciocho años hasta aquí. Ustedes lo encontraron confundiéndolo conmigo. Yo recibí la carta que le enviaste a la Tsuchikage, y pensando que se trataba de un impostor vine de inmediato, pero al estar en el bosque me encontré "contigo" —Naruto levantó una ceja pero dejó que continuara la explicación—. No contigo exactamente, sino con el "Naruto" de la misma época del otro Sasuke —esperó haberse explicado bien—. En conclusión, él me confundió y en vez de llevarse a su compañero, me llevó a mí.
El de ojos azules rió nervioso, por alguna razón no le extrañaba equivocarse. Conocía bastante bien lo despistado e impulsivo que era. Las cosas parecían tomar lógica. Por eso en la torre Hokage -aún viendo a Sasuke fuera del lugar- sintió la presencia de otro chakra igual en el bosque
—Cambiaron papales —susurró para sí mismo, apretando los puños—. Y ese bastardo no me dijo nada. Aunque si dices que viene del pasado, no me extraña. Sigue obsesionado con su venganza.
Intentó justificarlo pero seguía molesto. Sentía un poco de pena por él. Ahora comprendía su frío trato y su vacía mirada carbón. Le recordaba el pasado.
—Naruto —lo llamó—. No tengo el tiempo suficiente para explicarlo todo, y me hubiese gustado ver a mis hijos.
—Ellos están bien, preocupados por ti, pero bien —recordó sus semblantes desanimados—. Te extrañan-ttebayo.
Parecía que Namikaze lo tomaba con calma, aunque Sasuke sabía que estaba conteniéndose. Sin embargo en esos momentos necesitaban una solución. Ponerse a despotricar maldiciones contra el bastardo no les ayudaría en nada.
—Y yo a ellos, por eso estoy aquí. Le pedí ayuda al Kyuubi para comunicarse con Kurama y pudiera hablar contigo. Tengo el tiempo limitado, así que escúchame bien.
Los ojos del Hokage mostraron seriedad, esperando que continuara hablando.
—Sendoh Hisoka —soltó de repente.
—¿Quién es Sendoh Hisoka?
En un pequeño lapso de tiempo trataría de resumirlo.
—Es la persona que utilizó la técnica contra el otro Sasuke, pero los detalles los hallarás en un pergamino que pronto tendrás en tus manos, éste lo encontrarás en la casa del barrio Uchiha —al ver su asentimiento, continuó—. Necesito que localices a Sendoh-san de ésta época, y en su propia villa busquen otro pergamino dirigido a él, ahí pondremos el completo de las instrucciones.
El plan parecía sencillo, o al menos esperaban que funcionara. Tomando como premisa el futuro, partirían de ese concepto para desarrollar lo demás. Primero, sabían que no era el mismo futuro; en ese lugar Naruto y él terminaron casados, con una familia y no conocían a Sendoh. Pero no todo parecía perdido, aún existía un suceso en línea del tiempo que sí compartían: La Cuarta Guerra Ninja. Utilizarían ese punto de partida. Sabiendo por dónde empezar, le pediría a su esposo y al otro Sasuke que fueran al barrio Uchiha en busca del pergamino que ellos colocarían desde el pasado en un lugar estratégico. Suponiendo que era el futuro, contaban que el rollo permaneciera escondido durante varios años hasta ese día. Con esa información, lo segundo sería buscar en la aldea del Cielo (lugar de origen del castaño) a Hisoka para que él los ayudara. Y al igual que ellos, Sendoh del pasado escondería una guía en su propia villa para que su "yo del futuro" le creyera. Conociéndose, sabía que no les creería, pero si lo contaba "él mismo" sería una cuestión diferente. Con la ayuda de las instrucciones y de Sendoh de esa época, el castaño realizaría la técnica al inverso en un mismo punto para regresar a Sasuke al pasado.
Sonaba fácil. ¿No? Sólo esperaban que no fallara.
—Necesitas ir con Sasuke, ya que a él también le interesa. El pergamino lo dejaremos en la parte posterior de la casa del barrio Uchiha, enterrado en una caja bajo el árbol de sakura. De esa manera aunque la casa sufra modificaciones no se verá afectado —Namikaze afirmó—. Otra cosa, no quiero que interfieras en su forma de pensar sobre lo que siente por Naruto, en su época no son nada, y aunque seamos nosotros, no tenemos derecho a interferir en sus vidas.
—¡Eso no es justo-ttebayo!
—Lo sé, nosotros hemos vivido muchas cosas juntos y ellos las tienen que vivir por que quieran, no porque los obliguemos. Al principio pensé que sería buena idea darles una mano, pero creo que ellos deben resolverlo solos. Si están destinados a estar juntos, sabrán encontrar la oportunidad. Además, necesitarás ayuda de Suzaku, quiero que también lo pongas al tanto.
—¿Suzaku?
—Junto al pergamino dejaré una carta especialmente para ti, no dejes que el otro Sasuke la lea, ahí lo comprenderás mejor.
No muy convencido con lo último, asintió nuevamente. Sin embargo, cualquier muestra de disconformidad desapareció notando al cuerpo de Sasuke desvanecerse. Su corazón sintió una punzada al imaginar que no volvería a verlo.
—Sasuke —advirtió con voz preocupada. Uchiha negó, el tiempo había llegado a su límite.
—Confió en ti, sé que pronto nos volveremos a encontrar.
Naruto intentó estirar su mano para tomar la del moreno, pero antes de sujetarla desapareció por completo. Al final sólo vio el rostro sereno de su compañero.
Estando solo suspiró cansado dejando caer sus hombros con desgano. Al menos Kurama les había dado un poco de privacidad al mantener distorsionado su chakra y no hacerse visible. No obstante cualquier muestra de debilidad quedó de lado al recordar que tenía cosas urgentes por hacer. Apretó sus nudillos haciéndolos tronar. Estúpido Uchiha. Ya encontraría la manera de cobrársela.
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S&N
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Uchiha miraba atento las muecas raras en el rostro del rubio, preguntándose si dormía por completo. Después de cerrar sus ojos azules, no volvió a abrirlos. Sin darle mayor importancia aprovechó a bajar de la cama, dirigiéndose al chaleco colgado sobre la percha. Antes de entrar observó que Naruto guardó ahí la carta de la Tsuchikage. Cuando lo encontró estuvo a punto de salir, pero al escuchar la voz a su espalda supo que no la tendría fácil.
—¿A dónde vas, Sasuke?
El moreno no giró, respondió apretando el pomo de la puerta.
—Necesito tomar aire.
—Y yo te necesito a ti, cariño —susurró al oído del azabache, sorprendiéndolo al notar el otro cuerpo pegado a su espada con los brazos alrededor de su cintura. ¡¿En qué momento Naruto se puso de pie tan rápido?! Ni siquiera notó la cercanía hasta sentir el aliento sobre la nuca. Namikaze sonrió al sentir su estremecimiento. Nunca fue partidario de los antiguos idealismos de su cónyuge, pero en esos momentos la venganza no le parecía nada mal—. ¿Acaso quieres huir de tu amado esposo? Me dijiste que querías recordar-ttebayo.
—No creo que sea el mejor momento —intentó soltarse de su agarre, pero el blondo no parecía ceder. Con dificultad dio la vuelta quedando frente a frente, aún con la oscuridad de la habitación, comprendió el brillo en los orbes azulinos. Por un momento, por un insignificante y mísero instante, se sintió intimidado. Un breve segundo donde pudo leer a la perfección las emociones residentes en esos irises cielo, sorprendiéndose de sí mismo al saber el significado.
—Lo sabes.
La sonrisa de Naruto aumentó.
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En lo alto del edificio Takara pasaba su mirada clara por la plazoleta, utilizando una mano como visera mientras entrecerraba los ojos recorriendo el lugar. La noche caía, pero la claridad de las lámparas le permitía ver a la perfección. No tardó demasiado en identificar una cabellera azabache y una rosa -caminando juntos- rumbo a las bancas del centro. Sonrió, apresurándose en bajar de la edificación hasta la calle.
—¡Suza-chan! —gritó lo suficiente para que el moreno detuviera su recorrido, mirando hacia atrás de donde provenía la voz. Uchiha observó cómo un joven de cabellera oscura y ojos verdes corría hasta ellos.
—¿Es Takara? —preguntó la joven de cabellos rosas al voltear también.
—Eso creo, es el único que se atreve a llamarme así.
Suzaku parecía divertido, aunque el tic de su ojo izquierdo decía lo contrario. Odiaba que lo llamaran de esa manera tan infantil. Kotomi lo notó, riendo por lo bajo ante la poca paciencia de su amigo. Cualquier persona pensaría que se parecía a Naruto por sonreír a toda la gente, pero la verdad, su carácter se asemejaba más a Sasuke, sobre todo cuando estaban en una misión. O en el caso contrario, cuando alguien lo sacaba de quicio. Cómo por ejemplo; Sabaku no Takara.
Sabaku llegó hasta ellos sin el mínimo de cansancio, les sonrió a ambos chicos, comenzando a caminar.
—Te he buscado desde hace unas horas.
—Estuve ayudando a Shimitsu y Kotomi con el informe de nuestra última misión.
Los tres jóvenes decidieron sentarse en una de las bancas cercanas. Sabaku en medio, Rock a su izquierda y Uchiha a su derecha. No obstante, antes de reanudar la plática fueron interrumpidos nuevamente por otro joven que venía en sentido contrario.
—No esperaba encontrármelos reunidos —habló el recién llegado caminando con calma.
—¡Hola, Sakumo-kun! —saludó Kotomi con una sonrisa.
Hatake alzó una mano disponiéndose a sentarse al lado de Uchiha.
—Pensé que estabas de misión, Sakumo —agregó el de ojos azules.
—Sí, apenas hace rato volví, pero acompañé a mi padre a visitar al Hokage. Creo que tenía un asunto pendiente con él.
—¿Sobre mi papá?
El peliplata asintió.
—Nos encontramos con Sasuke-san y Naruto-san por la tarde, a mí me pareció muy normal, aunque a mi padre no tanto.
Kotomi intervino.
—Es cierto que Sasuke-san no es una persona muy comunicativa o expresiva, pero no parece mala persona —respondió la joven, incluyéndose en la conversación y darle ánimos a su amigo.
—Pienso lo mismo —apoyó Hatake—. Por eso me pareció raro que mi padre mencionara que Sasuke-san se comportaba como cuando era joven.
—¿Joven? —inquirió Takara.
—Sí, "amargado e indiferente" —repitió lo que Kakashi dijo.
Suzaku lo pensó. Su moreno padre era estricto, pero no prepotente, ni resentido con la vida. Sasuke sólo quería lo mejor para ellos.
—Yo no sé mucho sobre el pasado de mis padres, sólo que no la tuvieron fácil.
—En Suna dicen que él fue un traidor.
—¡Takara! —le regaño la joven con un tono más alto de voz.
—No te preocupes, Kotomi, es la verdad —admitió Suzaku—. También he escuchado los mismos rumores sobre mi padre cuando salimos de misión.
Sabaku sintió malestar por su comentario. Se suponía que iba apoyar a su amigo y resultaba lo contrario. En ese momento parecía excluido por la presencia de Rock y Hatake.
—¡No importan los rumores o el pasado, porque tus padres han demostrado que son fuertes y defienden a su aldea!
Uchiha abrió ligeramente los ojos ante la convicción en las palabras de Sabaku, logrando que -por primera vez en la noche- Suzaku le sonriera sólo a él.
—A veces dices cosas útiles, Takara.
Acordó Uchiha, dándole un golpe en el hombro.
—¡Mejor dejemos los pensamientos pesimistas y vamos a dar un paseo! —animó Kotomi poniéndose de pie.
Su compañero de equipo la siguió, levantándose sin prisa de su lugar.
—Sirve que también buscamos a mis hermanos, apuesto que Natsu está con Karura.
—Eso te lo aseguro —respondió el de ojos aguamarina.
Los cuatro comenzaron a caminar, hablando de cosas triviales. Sin embargo, los pensamientos de Uchiha se perdieron en la conversación anterior. ¿Sería bueno investigar sobre el pasado de sus padres?
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Konoha pasada
Los orbes brunos de Sasuke parpadearon lentamente. La primera imagen que percibió fueron unos iris color cielo que lo miraban preocupados. Por un instante quiso imaginar que sólo fue un sueño y que esa mirada partencia a su esposo, pero al ver su rostro joven cayó en cuenta que seguía en la realidad. Al abrir por completo sus cuencas, Naruto sonrió relajado, comenzaba a ponerse nervioso de que Sasuke no despertara. Por inercia pasó una de sus manos acariciando su pálida mejilla.
—¿Estás bien-ttebayo?
Uchiha alzó su mano colocándola sobre la otra, produciendo un estremecimiento en Uzumaki, quien sintió un vuelco en el estomago al percatarse de su acción. Retiró su mano con disimulo.
—Estoy bien, creo que funciono. Ahora sólo falta colocar los pergaminos —respondió al dejar libre la mano de Naruto.
Al escuchar las noticias, el rubio olvidó la incomodidad, sonriendo aliviado.
—¡Son buenas noticias! Voy a buscar a Sendoh-san para seguir con lo demás. No te preocupes, Sasuke, yo me encargo de los pergaminos.
Sasuke asintió sin otra palabra, viendo que el menor salía a prisa de la habitación. Estando solo se levantó del sillón -donde Naruto lo había recostado-. Aún podía sentir sobre sus labios el sabor de su compañero de vida. Desde que terminó el encuentro con su esposo, una serie de dudas comenzaron a rondarle la cabeza. Saber que su otro yo no confiaba en Naruto y que seguía con la misma sed de venganza en su corazón no le daba muchas esperanzas de un "final feliz". Caminó hasta el marco de la ventana, sentándose sobre éste observando la ciudad de Konoha, recordando su propio hogar. Viendo su vida tranquila en el futuro, cualquiera pensaría que había sido fácil reincorporarse a su antigua aldea.
Error. No fue fácil.
Con una gran lista de crímenes sobre sus hombros, fue consciente que nadie en la villa lo apreciaba. Para las personas era un traidor, fratricida, asesino y un cobarde que buscó el poder por las vías fáciles. A él no le importó lo que pensaran sobre su persona, nunca le había importado y no comenzaría por darles el gusto. El poco orgullo que mantenía dentro de sí lo impedía. Por dicha razón, aceptó las sanciones y castigos que le impusieron para lograr su absolución.
Al principio estuvo encerrado en una celda de alta seguridad en los confines desfavorables de la cárcel de Konoha. Dentro de cuatro paredes insalubres, en condiciones inhumanas. Sobreviviendo a sobras, pan y agua. Sin ninguna visita. "El paraíso" que todos los aldeanos deseaban para él, y en donde querían que se pudriera de por vida. Lástima que su deseo no pudo cumplirse.
Después de estar ahí por dos meses antes de su juicio, los ancianos del Consejo decidieron procesarlo. Cuando llegó frente a ellos; con el cuerpo demacrado, la piel trasparente y los ojos sumidos, los viejos estuvieron satisfechos ante los resultados de su patética vida. Hasta entonces, le dieron la oportunidad a la Hokage de retirarlo de su confinamiento para reintegrarlo al servicio, encargando su vigilancia a los ninjas más experimentados del ANBU. Él no pertenecía al ANBU pero iba con ellos en las misiones, siendo tratado por sus compañeros como basura. Las misiones asignadas eran siempre de rango S. Imaginaban que en un golpe de suerte no regresaría vivo.
Y así pasó medio año, encerrado en su hogar, realizando misiones suicidas y con una visita cada tiempo por parte de Uzumaki para entregarle la despensa de cada mes. Naruto fue la única persona que aún lo trataba como tal. Pero a pesar de ser el héroe de la aldea, la orden de restricción del Consejo también lo incluía a él.
Sin embargo a mediados de ese mismo año, Uzumaki ingresó como miembro oficial al escuadrón ANBU, siendo compañeros muchas veces y ayudándolo. Fue entonces que los sentimientos que creyó perdidos volvieron a surgir con mayor intensidad hacia su única luz.
Un tiempo después, una misión suicida en el país de la Nube -que terminó con su sacrificio- fue la llave para salvarlo de su vida miserable. Obteniendo la benevolencia del Raikage, los aldeanos comenzaron a tratarlo como un ser vivo. No le extrañó que olvidaran tan rápido, sabiendo como trataron siempre a Naruto antes de convertirse en su salvador. Pero en ningún momento se arrepintió de haber vivido lo que vivió. Al ver crecer a sus hijos sin rencores de la gente, sin miedo a ser atacados por llevar sangre Uchiha en sus venas, por poseer el chakra del Kyuubi, o por mostrar el poder del sharingan, valía la pena el sacrificio.
Suspiró ante tantos recuerdos. ¿Sasuke sería capaz de superar los obstáculos cómo él? Para "él" tampoco sería fácil. Si quería tener una vida sin esa oscuridad tormentosa, sólo podía conseguirla con esfuerzo y la ayuda incondicional de Naruto. El único capaz de salvarlo.
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Naruto corría a paso veloz a lado de Sendoh, quien llevaba un par de pergaminos en las manos, tenían que llegar a la torre Hokage para hablar con Tsunade antes que los ancianos notaran la desaparición de Sasuke del hospital y lo tacharan otra vez de desertor. Nadie estuvo de acuerdo que permaneciera en el hospital, los del Consejo opinaban que una celda sería más efectiva. Por la decisión de la Godaime y la insistencia de Uzumaki, fue que desistieron. Y sólo esperan un mínimo error para echárselo en cara. Después de ir al barrio Uchiha a dejar la información, debían seguir con los otros preparativos. Una vez que la rubia Hokage estuviera al tanto, le pedirían permiso para ir a la aldea del Cielo y dejar el otro pergamino en el lugar acordado. Un poco más y Sasuke regresaría.
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Konoha futura
El ceño fruncido del moreno no disminuyó en ningún instante. Con los brazos cruzados permanecía a un lado de la puerta, sin quitar su oscura mirada del rubio. Lo admitía, se sentía un completo idiota al ser descubierto en sus propias narices, aunque no esperaba que su otro yo recurriera al poder del Kyuubi para hablar con ese Naruto. No importaba, necesitaba concentrarse en buscar el primer pergamino del barrio Uchiha. Namikaze le había contado todo, esperando que lo asimilara por completo. Sentado sobre el colchón de la cama, el blondo esperaba una respuesta. Decidió decirle todo y "vengarse" en un momento más oportuno.
—¿Qué esperamos, dobe?
Encogiéndose de hombros, Naruto le restó importancia a la voz autoritaria de Uchiha. Sasuke había regresado a la manera altanera de expresarse. La fachada quedó olvidada, no tenia caso comportarse como alguien que no era.
—Esperamos a que llegue Suzaku, pero no tengo que darte explicaciones-ttebayo.
—Haz lo que quieras.
Al escuchar su tono frío, las palabras de su esposo resonaron en su cabeza. No podía aceptar que ese par de tontos no se dieran cuenta de sus sentimientos, le había dicho a Sasuke que no intervendría, pero él nunca seguía órdenes. Comenzaría con el tema poco a poco, verificando por él mismo si existía algún rastro de cariño, por mínimo que fuera.
—Oye, ¿en serio no te da curiosidad saber de dónde nacieron mis hijos?
Una de las preguntas que devanaba sus sentidos desde el primer momento que fue consciente del futuro, pero no mostraría interés.
—No.
—¿Ni la mínima curiosidad-ttebayo? —insistió. Sasuke frunció más su entrecejo.
—Se directo, usurantonkachi. ¿A qué quieres llegar?
—¿En verdad no te gustaría tener una familia? —no esperó respuesta, continuó hablando—. A pesar de todo, dices estar lleno de rencor, aunque he visto como miras a mis hijos. Has intentado ser frio pero ellos se han ganado tu cariño. Ese mismo cariño que demuestra que no todo está perdido.
—Son tonterías, lo único que quiero es salir de este lugar y jamás volver a verlos —Naruto lo observó en silencio—. No necesito una familia.
Sasuke salió de la habitación dando un sonoro portazo. No tenía tiempo de pensar en tonterías. ¿Familia? ¿Amor? ¿Un hogar? No necesitaba ninguno de esos sentimentalismos. Los lazos lo volvían débil. Lo único importante era regresar a su época y eliminar todo aquello que odiaba. Olvidarse de ese lugar, de una vida pacífica al lado de una persona que lo dio todo por él. Olvidar el sentimiento de orgullo cada vez que veía los ojos azules de esos niños. Todo parecía claro, sus convicciones estaba antepuestas, pero… ¿Por qué su corazón parecía más vacio que al principio? Negó, hacía lo correcto. Tenía una decisión. En cuanto regresara volvería a ser igual que antes.
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Continuara…
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Sip, aquí yo con otro capítulo más de esta historia, aunque quedó más enredado, espero que no los haya confundido u.u Este revoltijo de tiempo es un poco complicado, pero pronto lograran regresar, o al menos eso esperan ellos XD. Y ese Sasuke-bastardo que no quiere dar su brazo a torcer ¬¬. Por cierto, me preguntaban que no había explicado como Naruto había tenido sus hijos, no es que se me haya olvidado, sino que apenas lo voy a decir, y no, narutin no es un doncel XD
Y pasando a otra cosa importante, déjenme darles las gracias a todos los que se pasan a comentar a: kaoryciel94, Lyra_Raven-k, Roo-Uchiha, jennita, kioky kon, kykyo-chan, camiSXN, 00Katari-Hikari-chan00, Stay_ kazami_gehabich, yo, veruto kaname, kaii-chn, Saku-Aya, NelIra, Sofy-Chan, Luna, shirly_queen, tsunade25 (x6 XD), Niknok19 y hinamor007.
Creo que por ahora es todo, cuídense mucho! Y por último, que tal un review? o.O?
Gracias x leer n.n
