Hola a todos y bienvenidos al capítulo 8 de mi fanfic. Espero que os guste :D
CAPÍTULO 8: NIÑOS PERDIDOS
Había pasado dos años desde que Peter le cortó la mano al Capitán de los piratas y aunque pareciese extraño, tanto Tigrilla como Peter se convirtieron en buenos amigos. Solían pasar muchos días juntos.
Había días en que Peter cazaba junto a Tigrilla, otras en cambio, preferían arruinar los planes a los piratas y otros simplemente solían disfrutar de un de descanso en la laguna de las sirenas. Y justamente ese día era uno de esos días en los que solían estar en la laguna.
Peter se encontraba alardeando a las sirenas de cuando le cortó la mano al Capitán de los piratas y se lo tiró al cocodrilo mientras la india se encontraba tumbada en la orilla tomando el sol plácidamente.
_ Y entonces le corté la mano de una vez con mi espada.
_ Oh Peter _ Suspiró una sirena de pelo largo y rubio _ Fuiste muy valiente, ¿pero qué hiciste con la mano?. ¿Te la quedaste como trofeo?.
_ No, que asco _ Rió el muchacho _ Hice lo mejor que pude haber hecho, se la lancé al enorme cocodrilo y desde entonces no para de perseguir al pirata para poder comérselo.
_ Fuiste tan valiente _ Suspiró una segunda sirena de pelo moreno _ ¿Y es por eso por lo que desde entonces se le conoce como el Capitán Garfio?.
_ Sí y fui yo quien le puse el nombre. Lo único malo de aquello es que ahora tiene una segunda arma incorporada permanentemente es su brazo y puede dar grandes zarpazos con ella, pero no es nada comparado con mi gran habilidad con mi espada.
Tigrilla al escuchar la conversación sonrió. Con el tiempo aprendió que la mejor cualidad de Peter era su fanfarronería y su orgullo y que eso era lo que le hacía especial, aunque a veces la sacaba de quicio. También era extraño el hecho de que tuviera tantas admiradoras en la isla después de que le cortara la mano. Pero pronto Tigrilla se acostumbró y sólo se limitaba a sonreír.
La india estaba a punto de quedarse dormida cuando sintió una presencia sentarse junto a ella. Abrió los ojos y se encontró con la peque WhiteMoon.
_ ¿Qué haces por aquí?.
_ Me aburría en el campamento y decidí seguirte para pedirte un favor. He traído mi arco y mis flechas para poder prácticar contigo, ¿aceptas?.
La mayor estuvo a punto de responder que no era el momento para volver a dormirse pero al ver los enormes ojos marrones de la niña, sintió el enorme cariño que le tenía y decidió ayudarla a practicar.
_ Esta bien pequeña.
Tigrilla se levantó, se desperezo y fue junto a la pequeña a las profundidades de un bosque cercano para poder practicar tranquilas.
_ Tienes que tensar la mano de esta manera y cuando tengas tu objetivo fijado sueltas el brazo _ Dijo Tigrilla disparando una flecha y acertando en el centro de la diana que había dibujado _ ¿Ves?.
WhiteMoon intento imitar a la mayor pero sin mucho éxito.
_ Tranquila al principio cuesta un poco, pero verás como poco a poco y con mucha práctica conseguirás darle a la diana.
Pasaron el resto de la tarde practicando con el arco y al caer el sol, WhiteMoon consiguió que la flecha llegara a uno de los extremos de la diana gracias a la ayuda de su maestra.
_ ¿Has visto eso?... ¡le he dado, le he dado!. ¡He conseguido que por lo menos la flecha llegue hasta la diana! _ Exclamó la pequeña india dando saltos de alegría _ Y todo gracias a ti, eres muy buena maestra _ Y le dio fuerte abrazo a la mayor.
_ No tienes porque dármelas, eres muy buena alumna. Pero está oscureciendo y será mejor que volvamos al campamento antes de que mi padre se coma todo el estofado.
Se dirigieron al campamento donde cenaron y cada una se fue a sus respectivas tiendas pero aquella Tigrilla no podía dormir. Cansada de dar vueltas sobre su cama, decidió a dar un paseo. Se puso por encima una capa para resguardarse del frío nocturno y salió afuera.
En el campamento todos estaban dormidos y decidió que sería mejor pasear por el bosque bajo un manto de estrellas para no hacer ruido. Anduvo caminando sin rumbo fijo hasta que sin darse cuenta llegó hasta el árbol hueco donde vivía Peter. Durante un momento se estuvo planteando la posibilidad de llamar a su puerta pero pronto rechazó esa idea al contemplar la posibilidad de que estaría dormido. Finalmente decidió que sería mejor volver por donde había venido .
_ Veo que tú tampoco puedes dormir.
Tigrilla alzó la mirada y se encontró con Peter, el cual estaba sentado sobre una rama mirándola fijamente.
_ Ah hola Peter, ¿dónde está Campanilla?.
_ Se ha ido a una celebración que suelen hacer las hadas para dar la bienvenida a las estaciones. Me propuso ir pero me pareció muy aburrido y rechazé la oferta.
_ Si que suena aburrido... Todos los miembros de los Picanniny están dumiendo y para no hacer ruído decidí dar una vuelta y sin querer llegué aquí. ¿Puedo subir?.
_ Adelante.
Peter se bajó del árbol con intención de ayudarla a subir pero ésta rechazo la oferta y trepó por si misma hasta una de la ramas más altas.
_ Ya ves que yo no soy como una de tus típicas y desvalidas admiradoras _ Bromeó la muchacha mirando el cielo nocturno y admirando la enorme luna llena.
_ ¿Qué has querido decir con eso? _ Se sonrojó el muchacho.
_ Bueno ya sabes lo quiero decir _ Respondió Tigrilla mientras jugueteaba con una de sus trenzas _ Tienes un gran séquito de admiradoras como las hadas, las sirenas y cualquier criatura de Nunca Jamás, exceptuando a los piratas.
_ ¿Lo dices por eso?, bueno yo no le doy mucha importancia porque es una cualidad natural en mi que todos me admiren. Pero a veces... me encuentro solo.
_ ¿Solo tú?, si casi siempre te acompaña tu hada.
_ No me refiero a esa clase de compañía. Verás veo al Capitán Garfio con su tripulación y me gustaría tener una pequeña banda la cual me respetara y me obedeciera para recorrer y explorar la isla todos juntos. Para que me entiendas quiero tener un grupo de chicos para poder enseñarle la isla y a luchar, como tú hiciste con WhiteMoon esta tarde.
_ Entiendo, pero en la isla los únicos humanos son los piratas y mi tribu. Y no sé si las madres te dejaran que govierne sobre sus hijos.
_ ¡Eso es! _ Exclamó Peter mucho más animado. _ Quizás no pueda crear mi propia banda con habitantes de esta isla pero siempre puedo traer niños de afuera. Gracias Tigrilla.
Y sin más se fue volanando dejando a una confundida Tigrilla sentada en la rama del árbol. Los dias siguientes la chica no volvió a saber de Peter, ni siquiera de su hada. Tuvo que esperar casi dos meses para volver a verlo acompañado de un pequeño grupo de niños.
_ ¿De donde has sacado a estos niños?... ¿no lo habrás secuestrado, verdad?.
_ No seas rídicula Tigrilla. Están aquí voluntariamente y además no creo que vayan a querer volver pues los he rescatado de un horrible sitio llamado orfanato... ¿y qué mejor que pertenecer a mi banda de los niños perdidos?.
_ ¿Los niños perdidos? _ Interrogó la chica.
_ Es así como he decidido llamarlos a consecuencia de haber perdido a sus padres. Y no es porque yo sea su capitán, pero ahora están mucho mejor que antes.
_ Es cierto _ corroboró un niño de pelo castaño _ Aquel sitio era horrible, sólo nos daba un poco pan para comer y nos obligaban a trabajar en las calles y si no conseguíamos el dinero suficiente, nos castigaba sin cenar.
_ Hace unas noches Peter nos visitó _ Siguió un segundo niño rubio _ Y nos ofreció que fuéramos parte de su tripulación en una extraña isla donde no creceríamos y a cambio nosotros sólo tenemos que obedecer sus normas.
_ En ese caso, creo que estaréis mejor con Peter _ Concluyó Tigrilla.
_ ¿Ves?, ahora están en un lugar mejor gracias a mi _ Sonrió con orgullo Peter _ Y todo te lo debo a ti. Porque si no me hubieras dado la idea, ahora no tendría mi banda y me gustaría agradecértelo de alguna manera.
_ No tienes porque, yo no hice nada _ Se sonrojó Tigrilla por primera vez desde hace mucho tiempo _ Prácticamente el mérito es tuyo por rescatarlos de ese horrible lugar.
_ Ya lo sé, pero acepta ésto como muestra de agradecimiento _ Replicó el chico entregando una pluma enorme y de un color rojo brillante. Pero no una cualquiera, era de un ave extraña que andaba por la isla.
_ Vaya gracias... ¿la pluma pertenece al ave que creo que es?.
_ Sí. Hace un tiempo la seguí hasta su nido, en lo alto de las montañas del norte y como prueba de que estuve con ella le quité una pluma... Pero creo que estará mejor contigo, pues vosotros los indios soléis ponerse estas cosas en la cabeza, ¿me equivoco?.
_ En parte. Las plumas en la cabeza se las pone en mi tribu los niños como símbolo de que han llegado a la edad adulta... pero me la pondré igualmente. _ Y dicho esto, Tigrilla eliminó las trenzas que sujetaba su pelo y se colocó la pluma en un mechón de color azabache.
_ Te queda bastante bien. Bueno creo que he perdido demasiado tiempo hablando contigo y creo que ya va siendo hora de que le enseñe la isla a los niños perdidos. ¿Quién quieres molestar a los piratas?.
_ ¡Yo, yo! _ Exclamaron los niños al unísono.
_ Muy bien, entonces marchando. Ya veréis lo tonto que es el Capitán Garfio.
Y de esta manera, Peter se fue seguido por su particular grupo de niños perdidos. Dejando a Tigrilla un tanto confundida por los nuevos sentimientos que acababa de sentir.
Hola :D Pues hasta aquí el capítulo 8. Al parecer Tigrilla ha comenzado a sentir algo nuevo por Peter xD Espero que os haya gustado. un abrazo y ¿reviews?
