Hola de nuevo amigas mías! (digo amigas, porque sois más que lectoras para mí, ya que dedicáis parte de vuestro valioso tiempo en leer mi traducción, pero sin peloteo, eh! xD.) He tenido algo de tiempo para poder traducir otro capítulo :) Espero que os haya gustado el anterior!
Gracias por todos los reviews que me habéis enviado, me alegraron el día.
AVISO: Puede que vuelva a haber parón a causa de mis evaluaciones, el fin de semana que viene me lo pasaré estudiando y antes de eso me tengo que leer un libro de catalán, hacer un examen de japonés... bueno unas cosas de final de semestre... en cuanto encuentre algo de tiempo traduciré lo máximo posible, si tardo en publicar, lo siento!
Lo anterior ha hecho que me dé prisa en subir este capítulo, para compensarlo un poco :D
Si tardo, no me olvidéis, volveré! XD
Esta maravillosa historia pertenece a TheMinsk. La única escritora que me ha hecho esperar con ansias los martes de publicación y ha conseguido que esté haciendo ejercicio en el gimnasio, mientras leía su historia. (true story, xD)
Ahora, dejando a un lado la charla, os dejo disfrutar de capítulo!
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Capítulo Nueve: Inolvidable
−Creo que Rachel y yo deberíamos cantar un dueto en el Estatal −. No sabía qué le había poseído a levantar la mano aquella tarde durante el Glee Club, pero en cuanto la sugerencia salió de entre sus labios, captó toda la atención del resto. Rachel estaba sentada a su lado, con una radiante sonrisa en la cara, mientras lo observaba, entusiasmada. −Quiero decir, ambos sonamos bastante bien juntos y esta es su única oportunidad para formar parte de la competencia. Podría ayudarnos a ganar −.
−Um, ¿perdona? −Santana argumentó, enfadada, desde el otro lado de la sala. −¿Desde cuando decidimos rendirnos en la competición por la chica nueva? Este es mi último año y me fastidiaré si mi momento para triunfar se lo dan a la Francesita de aquí solo porque tenga buena afinación −.
−Um, ¿tener buena afinación? −dijo él desafiante a Santana y a su normal pero abrumador reinado. −Rachel es probablemente la mejor cantante de esta sala y podría ser nuestra arma secreta para el Nacional −. Era una extraña ocasión en donde Finn se enfrentaba a alguien, especialmente a la ira de Santana, y los ojos de esta se estrechaban mientras el silencio cubría a todo el grupo.
−Y, ¿de dónde viene todo esto, tonelete? −dijo burlándose abiertamente la latina. −La última vez que lo comprobé, apenas eres capaz de moverte apropiadamente estando en segundo plano, y ahora ¿quieres un solo? −
Finn sintió un ardiente sonrojo aparecer de repente en sus mejillas al ver que se volvçia el centro de todas las miradas. Normalmente no era de la clase de chicos que se ofrecían voluntarios para btener un solo, pero él tenía sus razones para querer cantar con Rachel.
Y la mayor parte de estas razones incluían estar a solas con ella para practicar.
−También es mi último año −dijo, intentando restar importancia al maleducado comentario de Santana. −Todos los de este club deberíamos tener la oportunidad de cantar y de ser parte del grupo −.
−¿Así que esto no tiene que ver con el hecho de que tú y Rachel habéis estado inseparables toda la semana? −preguntó Santana con una sonrisa malvada en la cara. −¿O el hecho de que os lo estuvierais haciendo con la mirada, lo cual todos hemos tenido que presenciar diariamente? −
−Santana −, advirtió el señor Schuester a causa de su lenguaje y después ordenó a ambos a sentarse. −Este club está lleno de estudiantes con talento quienes quieres una oportunidad de brillar. Creo que sería una fantástica idea para Finn y Rachel cantar el solo en el Estatal, y podemos separar los demás solos prontos −.
−Esto es una mierda −respondió Santana, cruzándose de brazos y lanzando a Rachel una mirada maligna. −Lo más probable es que estén follando −.
−Y tú probablemente seas la bruja más celosa a la que jamás había oído burlarse de ese modo, así que yo me callaría su fuera tú −, el tono de Kurt no dio opción a para discutir, ya que él mismo había se había apartado de la conversación. Santana estuvo callada, pero furiosa, durante el resto de la práctica, mientras que Finn dio a su hermanastro una mirada de gratitud. Cuando el señor Schuester siguió con el ensayo, Finn se sintió agradecido de tener el apoyo de Kurt.
Sólo quedaban dos semanas para el Estatal y era duro para Finn tratar y aceptar el hecho de que Rachel ya había estado viviendo con ellos unos 15 días. Desde que empezaron a verse bajo el radar, el tiempo parecía pasar cada vez más rápido y más rápido, pese a que lo que Finn quería era pararlo. Todo estaba organizado por horarios, un horario muy apretado, y poder quedar alguna vez para estar a solas con Rachel era cada vez más y más difícil. Al menos si usaban el hecho que tenían ensayo del Glee Club como escusa, podrían pasar solos más tiempo de lo que hacían ahora. Burt había estado dando a Finn más trabajo en la tienda que nunca y cada rato pasado ahí, era menos tiempo que podría estar con Rachel.
Ahora al menos tenían una excusa para estar solos. No podían arriesgarse todas las noches con sus secretos encuentros y la gente empezaba a sospechar acerca de su relación. De todo el mundo, el único que conocía la verdad era Kurt, pero Finn estaba seguro de que Blaine se había enterado por este. Decidieron mantenerlo en secreto lo máximo posible; cuanto menos personas lo supieran, mejor, y no podían arriesgarse a que el señor Schuester se entere y se lo cuente a Burt. Eso sería una pesadilla.
Por lo que dejó a un lado el comentario de Santana acerca de su vida sexual e intentó centrase en el ensayo en lugar de en su novia secreta que estaba a su lado. Realmente habían estado inseparables toda la semana, pero eran cuidadosos de no mostrar demasiado afecto hacia el otro. A veces Finn la cogía de las manos en el pasillo, pero eran mucho más vulnerables durante el Glee Club y la comida, donde tenían la oportunidad de estar tocar físicamente al otro, pero ambos debían abstraerse de ello. Lo único que los torturaba más eran las tardes en casa, donde debían obviar todas las tentaciones bajo la atenta mirada de sus padres.
En su opinión, su solo en el Estatal era una de las pocas oportunidades de pasar verdaderamente algo de tiempo con Rachel en clase. Se negaba a que alguien le arruine esto, Santana se podía fastidiar.
−Estoy contenta de que cantamos juntos −se acercó Rachel y le murmuró, mientras que el resto del Glee Club prestaba atención a lo que explicaba señor Schuester. Finn la observó de reojo y le dio una suave sonrisa.
−Yo también, nena. No puedo esperar para empezar a practicar −, con un guiño provocador, ella empezó a reír, y lo golpeó juguetonamente en el brazo, después dejó la cabeza sobre su hombro. Este le rodeó los hombros con un brazo y se fijó que Santana los estaba observando. Decidió ignorarla e abrazó a Rachel más cerca de él, mientras el ensayo continuaba hasta entrada la noche. Habían decidido los solos y ejercicios de las coreografías empezaron la semana siguiente.
Finn estaba animado al acabar el ensayo, pese a los intentos de Santana por hacerse con el mando del club. Aún tenía el brazo colocados alrededor de los hombros de Rachel cuando juntos salieron del aula del coro, y ella le susurró a su lado, feliz.
−Quiero decirte algo −, dijo suavemente, mirándolo con su resplandeciente cara.
−¿Qué pasa, Rachel? −
−Zis solo, es uno de mis sueños −, admitió, su cara mostraba un sonrojo de vergüenza.
−¿En serio? Eso es fantástico, Rachel −. Ella lo miró sorprendida por la respuesta.
−¿No crees que es stupide? −
−¡De ningún modo! Esto es algo grande y deberías estar orgullosa −. La sonrisa que apareció en su cara era tan brillante como el sol.
−Siempre sueño en el escenario −, explicó ella tristemente. −Pero los Glee Clubs no existen en France −.
−Bien, esta es tu oportunidad, Rachel. Vas a estar genial −. Él estaba emocionado de que finalmente ella esté empezando a compartir con él aspectos de su vida en Francia y se moría por conoces más acerca de los sueño y metas por los que ha estado trabajando.
Desgraciadamente, Santana eligió seguirlos fuera de la sala del coro y interrumpir, con mala educación, al pasar delante de ellos pavoneándose con burla.
−Disfruta de tu tiempo en el centro de atención, Francesita, mientras dure −. Se paró enfrente de ellos con los brazos cruzados sobre el pecho. −el único motivo por el cual no estoy luchando más duro es porque solo te tengo que aguantar durante seis semanas más y después te habrás ido. No tendré que lidiar contigo otra vez, y todo será como si nunca hayas existido −. El corazón de Finn bajó al estómago cuando las mezquinas palabras se lo recordaban. −Así que disfruta de mi Glee Club−, dirigió una mirada a Finn y sonrió malvadamente. −Disfruta también de mis chapuceros segundos −. Con un meneo de sus caderas, se dio la vuelta y se marchó, dejando solos a Finn y Rachel de pie en el pasillo y con los ánimos por los suelos. Finn bajó los ojos a la cara de su novia y en ella había tristeza penetrando su mirada mientras observaba hacia adelante y veía a Santana irse.
Él la acarició suavemente por un lado, cogiéndola por los hombros y se forzó a sonreír para ayudarla. −No la escuches. Solo está celosa de tu talento −.
−Oui −respondió, triste, sin mirarlo a los ojos. −Pero tiene razón −.
−¿Qué quieres decir? −ella se encogió de hombros desanimadamente y con un suspiro.
−Me voy pronto. No estoy aquí siempre −, acercándose más al abrazo, ella dirigió la cabeza hacia su pecho y apoyó la cabeza ahí. −No quiero pensar eso −.
−Yo tampoco −, admitió en voz baja. Desde que ella llegó a USA, Finn sentía como si estuviera viviendo una fantasía que ni siquiera sabía que tenía. Ahora, como las breves imágenes de todos sus sueños, un día cercano, la fantasía se desvanecería y ella habrá salido de su vida para siempre.
Pero no tenía que dejarla marchar, aún no. Aún tenían tiempo.
−Creo que debemos centrarnos en lo más importante ahora −, ella lo observó y se sonó la nariz ligeramente. −El Glee Club, tus prácticas de inglés. Seis semanas sigue siendo bastante tiempo −. Ella forzó una sonrisa, pero no le llegaba a los ojos.
−D'accord, Finn −, dijo ella, su voz era hueca. −Vas-y −.
Rachel desapareció inmediatamente a su habitación en cuanto llegaron a casa; dijo que tenía que llamar a su padres antes de que se fueran a dormir, pero para Finn, parecía que quería estar solo. Él quería coger a Santana y sacudirla por haber herido a Rachel tan mezquinamente, y cada vez que intentaba hacerla sentir mejor de algún modo pero nada parecía dar resultado. Jamás la había visto tan melancólica y deseaba que hubiera alguna forma de ayudarla.
Se sentó en el salón con su familia antes de cenar, viendo la televisión e intentando no pensar en cerrar super pegamento la taquilla de Santana, entonces su madre lo llamó desde la cocina.
−Finn, ¿puedes traer a Rachel para la cena, por favor? −
−Claro, Mamá −dijo él, levantándose del sillón. Se dirigió hacía la planta superior y caminó en dirección la puerta de Rachel, donde la oyó hablando animadamente en francés por el teléfono.
−¡Mais non, Papa! ¡C'est pas assez! −Sonaba molesta mientras seguía, y Finn deseaba saber qué estaba diciendo. −¡Je ne pas rentrer! ¡Je veux rester ici avec mes amis! −
No quería interrumpir su acalorada conversación, pero realmente quería ver y saber porque parecía tan molesta, así que tentativamente levantó la mano y golpeó su puerta. Ella la abrió de golpe, mirándolo, con un leve rastro de lágrimas en los ojos, mientras en su mano sujetaba el teléfono fijo.
−Siento molestarte, Rachel, pero la cena está lista −. Ella asintió una vez, mirando hacia otra dirección que no sea la suya y él notó una lágrima caerle por la mejilla.
−Nous parlerons bientôt, −. Colgó el teléfono e intentó empujar a Finn para llegar a la planta baja, pero él la cogió por el brazo pero que no se moviera.
−Hey, ¿qué es lo que ocurre? −Ella se negó a mantener contacto visual con él, mientras intentaba escapar de su agarre.
−Rien −, dijo ella, su voz era cortante. −Laisse-moi tranquille −.
−No uses el francés para intentar esconderte de mí, Rachel −. Ella cesó, levantando la mirada con desesperación. −Por favor, dime que pasa −.
−Estoy cansada −, dijo ella, y sus ojos le estaban suplicando que lo dejar ir, cuando la severa voz de su madre llegó por las escaleras.
−¡La cabeza se está enfriando! −apartando el brazo de su agarre, él la siguió hacia abajo en silencio, mientras contemplaba su ánimo. ¿Había hecho algo malo? ¿Seguía aún molesta por lo de Santana?
Rachel prácticamente lo ignoró durante toda la comida, y volvió a su habitación en cuanto la cena había acabado. Sus ojos nunca se encontraron y el resto de la familia inmediatamente se dio cuenta de su mal humor, por culpa de la falta de su entusiasmo habitual. Kurt seguía enviándole miradas de confusión durante toda la tarde y lo único que pudo hacer era encoger los hombros y observó a Rachel con silencioso pánico.
Finn se dirigió a su habitación temprano, queriendo desesperadamente ir a comprobar con estaba y asegurarse de que ella estaba bien. Cuando entró en su habitación, tuvo que aguantar para no pegar un grito a causa del shock de ver a Rachel sentada tranquilamente sobre su cama. Él cerró la puerta deprisa y después puso el seguro, aun si su familia entera seguía despierta en la planta baja.
−Dios, Rachel, no veas como me has asustado −. Ella no le respondió, y cuando él se acercó a la cama, se dio cuenta de que estaba llorando. −¿Qué pasa? −
−¿Tienes un passeport? −preguntó de repente, dirigiendo sus ojos a los de él por primera vez en toda la noche. Él negó con la cabeza, triste, sintiéndose desanimado.
−No. Jamás he estado fuera del país −. Ella asintió tristemente y miró hacia la nada.
−Ah −dijo. −¿Tal vez consigas uno? −El dolor de su voz le rompió el corazón cuando se acercó a la cama y se sentó a su lado, su corazón le latía con fuerza a causa de su sugerencia.
−¿Quieres que consiga uno? −
−Oui −dijo ella, y él le limpió una lágrima con la yema de su pulgar. −Lo necesitas −.
−¿Por qué? −Por fin ella se giró a verle, y la expresión de su cara era ilegible. Negó con la cabeza, prohibiéndose decir lo que sea que también quería decir antes de levantarse de donde estaba sentada en la cama.
−No importa. C'est stupide −. Ella empezó a marcharse por la puerta, pero él no quería que se fuera.
−Rachel, por favor, no te vayas −, ella dejó de caminar y lentamente se dio la vuelta hacia él. −Sabes, en Estados Unidos, se supone que las novias comparten sus problemas con sus novios, de ese modo estos pueden ser atentos, y bueno, destrozar a la gente que las molesta y todo lo demás −. Él intentó forzar una sonrisa para ella. −¿Hay alguien a quien quieres que le dé una paliza? −
−Oui −, dijo sécamente. −Zatsalope, Santana. La odio −.
−Bueno, no puedo pegarla, pero lo entiendo −, dijo estando de acuerdo y acercándose un paso hacia ella. −Yo también la odio a veces. −
−Pero tú practicas el sexo con ella −, contestó enfadada, sus ojos le brillaban. Tenía cierto temperamento cuando estaba molesta. −Zat es ze significado de 'chapuceros segundos' , ¿non? −
−Bueno, sí −admitió él. −¿Pero cómo te has enterado? −
−¡Ze internet! −dijo furiosamente, y se dio la vuelta para volver a ir. Rápidamente él se acercó hacia ella y le bloqueó la ruta de escape, esperando a que sus padres se mantuvieran al margen de la conmoción de la planta de arriba.
−Rachel, tener sexo con Santana no significó nada para mí. Fui estúpido y de segundo año y lo único que quería era perder mi virginidad con cualquiera. Ni siquiera me importaba con quien, y Santana estaba dispuesta a hacerlo −. Sus ojos se abrieron ampliamente cuando la dejó cautivada por su confesión. −Ella jamás significó nada para mí, y jamás será nada más que una amiga. De todos modos ni siquiera le gustan los chicos, es lesbiana −.
−Pero es preciosa −, Rachel dijo con un puchero, llevándose las manos al pecho. −Y tiene muy grandes... −Dejó las manos sobre su pequeño pecho avergonzada y él tuvo que sonreír.
−Sí, se aumentó las tetas hace un par de veranos. No son naturales −. Se acercó hacia ella y le acomodó un fino mechón detrás de la oreja y dirigió su mirada hacia Rachel, serio. −No como tú, Rachel. Todo acerca de ti es precioso y natural y especial −. Le levantó la cabeza y depositó un suave beso en sus labios y sintió como su tensado cuerpo se relajaba. −Me preocupo por ti, Rachel, de un modo en que jamás he sentido por Santana −. Después de un par de minutos, finalmente asintió, el estrés cada vez desapareciendo de ella y luego se dejó caer entre sus brazos, con un fuerte abrazo.
−Tengo une question −, dijo suavemente, mirándolo después de separarse del abrazo.
−¿Qué pasa, nena? −
−Cuando vuelva a Francia −, se detuvo un momento, mirándolo con lágrimas aún inundando sus ojos. −¿Me olvidarás? −Su corazón se estrujó en su pecho mientras ella esperaba la respuesta. En su garganta se quedó atascado un grueso nódulo, antes de que pudiera decir algo.
−Nunca −su repuesta era firme y definitiva. La empujó a su pecho, rodeándola entre sus brazos y sin querer soltarla jamás. −Jamás me olvidaré de tí, Rachel. No modo alguno en que pueda olvidarme de ti −.
−Visítame en Francia −, dijo, su voz prácticamente le estaba suplicando. −¿Por favor? −
−Por supuesto −, contestó él, haciendo promesas que ni siquiera sabía si podía mantener. En este punto, diría lo que fuera para calmarla y que deje de parecer tan molesta, pero visitarla en Francia era una fantasía que había estado rondándolo por la cabeza desde su llegada. −Pero ahora no deberíamos preocuparnos por eso, Rachel. Aún hay tiempo −.
−No es suficiente −, dijo ella, agitando la cabeza. −Santana dice... −
−Que le den a lo que diga Santana −interrumpió con énfasis. −Lo único que importa es lo nuestro, y el tiempo que consigamos pasar con el otro mientras aún estés aquí −. Ella agitó la cabeza, negando, y él levantó la barbilla con su dedo, forzándola a mirarlo. −No dejes que ella arruine lo que tenemos. Céntrate en lo que está pasando ahora −, él le mandó una sonrisa malvada al tiempo en que acababa con la distancia entre ellos. −Porque ahora mismo voy a besarte −.
Finalmente fue capaz de sacarle una sonrisa antes de presionar sus labios con los de ella y callar sus preocupaciones. Ella se derritió en su abrazo cuando una repentina y desesperada necesidad cruzó todo su cuerpo. Colocó las manos sobre su cintura mientras que ella enredaba sus dedos en su pelo, agarrándose a él como si le fuera la vida en ello.
Sujetándola por las caderas, la cogió entre sus brazos y la llevó hasta encima de la cama, colocándola suavemente y mirando hacia la puerta de su habitación. Seguía con el seguro puesto y los ruidos de abajo atravesaban las paredes, pero ellos seguían rompiendo cada norma de la casa con cierta imprudencia.
Él se sostuvo encima de ella, obteniendo una visión completa de su cuerpo antes de balancear su peso sobre ella y separar lentamente sus piernas con las suyas. La cara de ella se sonrojó y su respiración se volvió más pesada mientras él recorría su cuello con sus besos, deteniéndose en el nacimiento de sus pechos. Finn buscó los botones de su camiseta y ella cruzó las manos encima de su pecho una vez más, escondiéndolas de su mirada. Él las apartó de su camino gentilmente y continuó desabrochando la blusa hasta el punto de revelar su sujetador de encaje. Quitándole la camiseta por los hombros, el joven besó la piel de su cuello otra vez, dejado cálidos besos con la boca abierta desde encima de sus pechos hasta por debajo de su escote. Las caderas de Finn se chocaron involuntariamente contra las de ella y pudo oír una inspiración aguda debajo de él. Alcanzó la espalda de la chica y desabrochó la prenda, revelando la cremosa piel morena de su pecho cuando la dejó en el suelo. Finn observó el torso desnudo asombrado. Sus pechos eran pequeños, sí, pero estos eran "alegres", botaban un poco y una de las vistas más bonitas que había jamás presenciado en su vida
Rachel lo observó con ternura, y en sus ojos él pudo ver un profundo afecto que se correspondía con el suyo cuando sus labios se colocaron encima de la piel más oscura del pezón. La piel estaba tensa y dura en el momento en que pasó la lengua por el pequeño bulto y ella gimió de placer y movió la cabeza hacia atrás entre las almohadas. Un agudo resoplido se escapó por los labios de la chica y pasó los dedos por el pelo del joven. Sus reacciones hacían que su pene se endureciera tanto que dolía, e hizo rodar las caderas en círculos, apoyándose contra el cuerpo de ella y esta se arqueó hacia atrás al darse cuenta.
Una de las manos que sujetaban su cabeza, bajó por su cuello y descendieron hasta el borde de sus pantalones. Gimiendo anticipadamente, ella lentamente metió una de las manos dentro de sus boxers y él levantó un poco el peso para que pudiera tener mejor acceso mientras este empezó a ver como las estrellas pasaban delante de sus ojos. Cuando su pequeña mano finalmente agarró su aparato, Finn tuvo que morderse el labio para reprimir un ruidoso gemido que amenazaba en escaparse de sus labios. Su mano era suave y gentil cuando empezó lentamente a bombearle de arriba a abajo su longitud con el puño. Su asalto en sus sensibles pechos continuaba cuando la presión entre ella seguía creciendo.
Mientras que sus labios permanecían firmemente atacando sus pezones, las manos comenzó a bajar hacia sus piernas, y llenó el vacío entre ellas con sus manos hasta alcanzar su ropa interior. Esta vez, movió lentamente el fino borde de un costado y frotó sus bordes, donde pudo sentir como se ponía caliente y escurridiza. Ella lo estaba torturando poco a poco con las manos, pero él aún era capaz de mantener la concentración mientras deslizó uno de sus dedos dentro de ella, para añadir luego otro.
Ella gimió tan fuerte que creyó su hora de la muerte le había llegado. Finn rápidamente movió sus labios de su pecho hasta sus labios y continuó con los dedos en ella, amortizando al mismo tiempo los gritos de placer de ellas y los propios, mientras seguían trabajando en el otro para llegar al final.
Los movimientos de la chica se volvieron más rápidos a la vez que él continuaba su labor introduciendo sus dedos en ella, y el sentimiento que le atravesaba era indescriptible. Jamás se había sentido tan cercano a otra persona, tan conectado. Era este pensamiento lo que lo acercaba a la cima mientras las manos de Rachel lo llevaban hacia ella, las manos de esta suavemente lo acariciaron cuando se corrió. Él movió los dedos en su interior una vez más y la chica se unió en el éxtasis. Suspirando contra su boca cuando apartó las manos fuera de sus pantalones. A Finn ni siquiera le importó el lío de lo causado cuando quitó sus dedos fuera de ella y se ajustó, meneándose a un lado y dándole espacio.
Ella instantáneamente de acurrucó junto a él, poniendo su cuerpo lo más cerca posible del suyo, mientras el placer aún le zumbaba a través del cuerpo. No podía creer que no los hubieran pillado, luego la adrenalina fue poco a poco remplazándose por sentido común. Tenían que empezar a ser más cuidadosos o sino no tampoco tendrían seis semanas para pasar junto al otro.
Sus peores miedos empezaron a materializarse cuando oyó a alguien subir las escaleras. El pánico entró en su sistema como si fuera una bala y se levantó a toda prisa de la cama, intentando poner espacio entre él y Rachel, como si marcara una diferencia si los pillaban. Los ojos de ella se abrieron del pánico cuando la voz de Kurt atravesaba la segunda planta.
−¿Rachel? ¿Dónde estás? ¿Ya estás durmiendo? −Se pido oír un fuerte golpe en la puerta que era de Kurt, quien llamaba en la puerta de Rachel. Finn rápidamente corrió al pasillo, cogiendo a Kurt por el cuello de la chaqueta y arrastrándolo dentro de la habitación.
−¡Cállate! −dijo Finn, cubriendo la boca de Kurt con la mano. −Nos vas a meter en problemas −. En aquel momento, Rachel se estaba abotonando la blusa, mientras que Finn regañaba a Kurt, y su hermano frunció los ojos, furioso, cuando notó el sujetador de Rachel en el suelo.
−¡Eres increíble! −siseó Kurt cuando Finn le quitó la mano. −¡No puedo creer que hayáis tomado este riesgo tan irresponsable! ¿Qué pasaría si fuera mi padre? −
Finn meditó la pregunta durante un par de minutos antes de contestar. −¿Tu padre posee una escopeta? −
−Probablemente −, Kurt cerró la boca enfadado y apretando los dientes. −Así que si yo fuera tú sería más cauto −.
Finn se frotó la nuca, incómodo, mientras que Kurt lo observaba como si su mirada lo acuchillara. −Gracias por mantenerte en secreto, Kurt. Eres un hermano de verdad −.
−Sí −, dijo este, molesto, cogiendo a Rachel por la mano y levantándola fuera de la cama. −Ahora realmente necesito descubrir si mi padre posee una pistola. Lo más probable es que me disparará a mí también si alguna vez descubre algo acerca de esto −. Antes de que pudiera arrastrar a Rachel fuera de la habitación, Finn la cogió para darle un beso final, lleno de anhelo y el más profundo afecto que jamás haya sentido. Esta noche era la prueba de que haría cualquier cosa para hacer feliz a Rachel, incluso si eso significaba tener que cruzar un océano sólo para verla. Con una despedida final con la mano, ella fue arrastrada fuera de la habitación por su furioso hermanastro, quien estaba murmurando insultos por lo bajo mientras se iba.
Intentó dormir aquella noche, pero no lo conseguía hasta que finalmente se levantó de la cama y buscó en google "como solicitar un pasaporte estadounidense".
Había una promesa que debía mantener.
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Notas de la traducción/traductora:
Espero que os haya gustado el capítulo :)
Si a alguien le interesa saber que decía la Rachel francesa durante su conversación de francés, avisadme!
Las normas de los zis, zat, etc. creo que ya han quedado claras, pero si alguien quiere repasarlas (xD) que mire las notas de los capítulos anteriores. :D
Si tenéis alguna sugerencia de traducción o si veis algún error, decídmelo! Estoy aquí para aprender! :)
