-No se habla más.- dijo Ladybug con autoridad.- Cat, prepárate para emboscarlo. Rena, tú sólo quédate cerca por si escapa.
Un nuevo villano los había puesto en jaque con sus habilidades para escabullirse de forma rápida. Ladybug pretendía acercarse lo suficiente como para alcanzarlo con su yoyo, y nada de lo que dijeran sus compañeros sobre que ninguno de ellos era lo suficientemente rápido como para acercarse así nada más la hacía cambiar de opinión.
-Esto no saldrá bien. Lo sé...- comentó Rena Rouge una vez que la líder partió tras el maleante.
-¿Tienes una mejor idea?- preguntó Cat ya sin saber qué hacer, pues él tampoco sería escuchado. Rena mordió su labio inferior con ansiedad.
-¿Estás dispuesto a atrapar a ese sujeto aún sin seguir exactamente las órdenes de Ladybug?
Tal y como lo había hecho varias veces antes,el villano se escabulló de la vista de la heroína de la buena suerte. Frustrada, bufó mientras volvía a contraer su yoyo. Con su mirada intentó localizarlo de nuevo, lo que para su sorpresa no le llevó mucho tiempo. Estaba allí, a tan sólo unos metros de ella. Sin pensarlo mucho, se lanzó de nuevo en su caza.
-Te tengo esta vez...- dijo más bien para sí antes de finalmente lanzar su yoyo contra él para retenerlo. Pero lo que pasó a continuación no se lo esperaba en lo más mínimo. Ante sus ojos, el akumatizado desapareció en una neblina mientras otro idéntico aparecía detrás de él. ¿Había más de uno? ¿Acaso el villano podía duplicarse y no había hecho uso de esas habilidades hasta ahora? ¿O acaso...?
-¡Lo tenemos!- De las espaldas del sujeto, Rena le sorprendió con un fuerte golpe de su flauta, que lo dejó desubicado en el suelo. Acto seguido, Cat Noir se apresuró para hacerse con el objeto en el que se ocultaba su akuma y lo hizo añicos con su cataclismo. Todo esto ante los ojos bien abiertos de la muchacha de ojos azules.
-¡Lady, rápido! ¡Purifica el akuma!- Las exclamaciones de Cat la regresaron a la realidad y rápidamente tomó su yoyo para capturar a la mariposa oscura que pretendía escapar.
-No más maldades para ti, pequeño akuma...- dijo con un tono de voz algo más bien apagado.
Con sus hombros bajos, vio como ambos héroes chocaban sus puños con una gran sonrisa en su rostros. Rena Rouge la miró con entusiasmo y extendió su mano hacia ella.
-¡Ganamos!- dijo con alegría.
-Tú... me engañaste...- comenzó con un murmullo.- Creaste una ilusión del sujeto para hacerme seguir tu plan.
-Lo siento.- respondió Rena con sus orejas agachadas.- Pero tu plan nos habría tenido corriendo tras él durante horas. Sabias que era demasiado veloz.
-¡Sé lo que hago! Te recuerdo que soy yo quien tiene experiencia con estas cosas, mientras que tú sólo eres una novata.
-¿Novata? Creí que habías dicho que era parte del equipo.
-Vaya que estaba equivocada.- Con un nudo en su garganta, Rena tomó aire para responder, pero una mano enguantada en negro se posó en un hombro de cada una para separarlas.
-Chicas, basta.- exclamó Cat Noir con seriedad, luego volteó hacia la joven de rojo.- Lady, sabes que no dudo de tus capacidades, pero somos un trío ahora. Hay que escuchar las nuevas ideas.
-¿Estás de su lado ahora?- preguntó ella despechada.- Cat...
-No lo metas en esto.- pidió Rena. Aquello sólo provocó más ira en la líder.
-¡Tú eres nadie para decirme que puedo y no puedo hacer! ¡Vestir como un héroe no te hace estar siempre en lo correcto!
-¡Podría decir lo mismo de ti!
Para ese punto el joven podía ver más que claro que sería ignorado por ambas. De pronto una brillante luz llamó su atención. A la distancia, la camioneta de las noticias locales conducía por la ciudad para cubrir el previo suceso. En su techo, una antena reflejaba la luz del sol de una manera muy tentadora por los muros de las edificios.
Algo demasiado tentador para sus dominantes instintos felinos. Dejó atrás a las dos muchachas y se echó a correr tras el llamativo brillo. Ambas estaban demasiado concentradas en sus argumentos como para notar su partida.
-¡Desearía que tan sólo pudieras escucharme!- exclamaba Rena Rouge casi al borde de las lágrimas.
-¡Pues yo desearía que jamás hubieras obtenido un miraculous! ¡Así no estaríamos obligados a cargar contigo!- Aquello fue la gota que derramó el vaso. La respuesta de la chica de naranja se quedaron atrapadas en su garganta. Se colocó derecha, tomó aire y sin decir más tomó impulso hacia el más próximo edificio para alejarse de Ladybug.
Esta necesitó unos segundos para recuperarse de tantos gritos. No sabía cuantos de ellos realmente pretendía decirlos en serio y cuáles habían salido por ira. Respirando profundo, finalmente se percató de que Cat Noir ya no estaba allí. No lo culpaba. Aquella había sido una pelear realmente fea.
Tomando su comunicador pretendió llamarlo. No sabía hasta qué punto aquello serviría, pues el muchacho había hecho uso de sus poderes hacía un rato ya. Le creía detransformado hasta que su artefacto comenzó a indicar que la llamada había sido ejecutada exitosamente. Esperaba a que él respondiera.
Nada. Lo intentó de nuevo, con el mismo resultado. ¿Estaría tan molesto con ella? Una tercera vez. Con cada vibración del dispositivo un peso comenzaba a crecer en su pecho. Una epifanía vino a ella.
La primera Volpina era consiente de que Adrien era importante para ella y no había dudado en tomarlo como rehén en venganza contra ella. Una vez que comenzaba a sentirse menos amenazada por la presencia de Rena, no había dudado en tontear con Cat Noir frente a ella.
¿Sería capaz de hacer Rena Rouge lo mismo que su predecesora?
Alterada por este pensamiento, convirtió de nuevo su comunicador en yoyo y se apresuró a recorrer la ciudad en busca de su compañero.
Sus llamadas no habían sido respondidas, pero su bastón ciertamente seguía activo y funcionando. Su comunicador lo ubicaba en el centro del parque.
En minutos llegó allí e ignorando a las personas que comenzaron a exclamar con emoción su nombre al verla, se dirigió al punto que indicaba el localizador. Este se trataba de un árbol.
-Oh, cielos. Cat, no tienes idea de lo que me has asustado.- decía mientras subía a este.- ¿Me podrías explicar cómo es que quedarte atorado en un árbol, otra vez, te impide responder mis...?- Sorpresa, no había nadie entre sus hojas. El bastón, con su huellita brillando por el localizador, estaba atorado en una rama.
Con manos temblorosas lo tomó. Eso significaba que seguía transformado, pero ¿dónde estaba?
Aún más espantada que antes, comenzó una búsqueda sin rumbo por todas partes
Sus propios pensamientos negativos sobre la nueva chica no hacían más que aumentar la angustia en su pecho. ¿Que haría si algo había sucedido con Cat Noir a manos de ella? ¿Cómo le explicaría al maestro Fu que su más reciente elegida había acabado con su compañero? ¿Qué haría sin ese molesto gato a su lado?
Finalmente se detuvo en la Torre Eiffel, el punto más alto que pasó por su cabeza para intentar encontrarlo con la vista antes de que piernas cedieran por el cansancio. Se dejó caer al suelo exhausta, aún con el bastón en la mano. Lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas resultado de su frustración.
-Cat...- murmuró con un nudo en su garganta. De pronto tu dispositivo de comunicación comenzó a vibrar. Rápidamente lo tomó para extenderlo. Era Rena Rouge. Su rostro empalideció y con dedos temblorosos aceptó la llamada.- ¿Rena...?
-¿Dónde estás?- escuchó preguntar del otro lado de la línea con bastante calma.
-Lo siento...
-¿Qué...?
-¡Lo siento!- repitió Ladybug alzando la voz.- Sé que debo ser menos cerrada, pero por favor regrésame a mi amigo.- El silencio se apoderó de la llamada durante algunos segundos.
-¿Podrías venir al tejado de la escuela Dupont?
Esperando lo peor, Lady aceptó. En cuestión de minutos estuvo en el punto acordado, tras un camino lleno de ansiedad. Al aterrizar en el techo, vio con horror a un Cat Noir tumbado en el suelo, inconsciente, y Rena Rouge a su lado de piernas cruzadas.
-¡Cat Noir!- exclamó la chica de rojo corriendo al lado del joven. Tras colocar su cabeza en su pecho y asegurarse de que su corazón aún latía, lo tomó de ambos brazos para comenzar a sacudirlo levemente.- Cat, Cat... Vamos, gatito. ¡Despierta!
-No funcionará, lo he intentado desde que lo encontré tumbado en el parque.- respondió Rena poniéndose de pie.
-¿En el parque...?- preguntó Ladybug con su respiración agitada. Intentó controlarse y limpió sus lágrimas con su muñeca.- ¿Por qué no me llamaste en cuando lo encontraste?- intentó consultar con serenidad.
-Lo hice, pero no logré contactarte.- La muchacha se lo pensó un segundo. Su localizador había estado encendido todo el tiempo hasta que dió con el bastón. Las llamadas no conectarían.
-Hay que llevarlo con el maestro Fu.- dijo intentando pensar claramente.
-¿Quién?- preguntó su compañera confundida.
-Sé que es difícil pedirte esto después de lo de hoy,- comentó Ladybug mientras tomaba a su compañero en brazos.- pero vas a tener que seguirme.
Va, me pasé de dramática con este...
¿Podrían decirme una cosa? ¿Cómo hacen cuando sus corazoncitos están divididos en dos fandoms, pero apenas les da la cabeza para escribir en uno...?
