Disclaimer: Todos los personajes pertenecen completa y totalmente a mi escritora favorita que lleva por nombre Suzanne Collins.
CAPITULO 9
Ahora no son las hormigas las que invaden mi cuerpo, si no las mismísimas rastrevíspulas. Se cuelan por debajo de mi ropa dejando más picaduras a su paso. Dos de ellas lo hacen en mis ojos nublándome la vista, otras dos se adentran en mi por los oídos dejando picaduras en mi interior haciéndome sentir caliente, como si todo mi cuerpo estuviese envuelto en lenguas de fuego.
—Hasta nunca ¨Chica en llamas¨—dice a lo lejos la voz de Peeta entre risas.
Tiene razón. —La chica en llamas jugó con fuego y terminó carbonizada—pienso.
Las rastrevíspulas se abren paso por mi boca y fosas nasales.
Me despierto con las piernas enredadas en las sábanas. Jadeo mientras limpio el sudor de mi frente con una mano.
¿Qué significa? ¿y por qué Peeta? Tal vez el sueño no me deja olvidar que Peeta es un muto al igual que las rastrevíspulas, es la primera vez que mis pesadillas se centran en él.
Desenredo mis piernas del nudo de sábanas blancas en las que se encuentran. Tal vez Sae me insista en que me quede en cama por el incidente de ayer, pero no puedo estar ni un momento más en este sitio.
Estoy a punto de correr las cortinas y dejar que la luz del sol se abra paso a través de las ventanas pero me contengo, a veces me siento más cómoda en la oscuridad.
Me pregunto si Johanna habrá sentido éste vacío en el pecho cuando le quitaron a su familia y se quedó sola, igual que yo. La mínima diferencia es que yo tengo a Sae la Grasienta para ``cuidarme''. Pero le he hecho pasar muchos disgustos y le he causado innumerables problemas y sigo sin entender por que sigue ayudándome. Ella no podría siquiera apreciarme. Hice que quemaran el Quemador, el lugar en donde ella se ganaba la vida cuando aún teníamos por gobernante a la dictadora serpiente con apestoso olor a rosas y sangre. Ocasioné el bombardeo que asesinó a la familia de su pequeña nieta, así que ¿Qué es lo que retiene a Sae aquí? Yo ni siquiera le doy algo a cambio ¿espera que lo haga alguna vez?
Para llegar de mi habitación a las escaleras tengo que pasar por la puerta de la habitación de mi patito y desde que no está evito el entrar o siquiera mirar en su dirección, tal y como lo hago ahora.
Bajo escalón por escalón con pisadas lentas y perezosas hasta llegar a la sala para seguir caminando hacía la cocina.
—Buenos días Katniss—me saluda Sae mientras le pasa un plato con huevos revueltos a su pequeña nieta.
—Hmm—y ese es mi original saludo.
Siento una mirada posada en mí, así que volteo la cabeza instintivamente para descubrir a la pequeña jovencita mirándome. Ella rápidamente aparta la mirada, incómoda ¿o tal vez asustada?
La pequeña aparenta como unos 6 años, su pelo es de un café chocolate muy brillante y sus ojos son de color capuchino, muy bonitos. Lleva el pelo recogido en una coleta y su flequillo cae ordenado en su frente con un corte recto, justo arriba de sus delgadas cejas.
Me siento en una silla frente a la niña (cuyo nombre desconozco) y luego aparto la mirada de ella para posarla en el plato de huevos que Sae ha puesto frente a mí sobre la mesa. Me lo como todo acompañado con un vaso de jugo de naranja. Debo admitir que Sae cocina muy bien ¿Cómo no creerlo si hace maravillas con el perro salvaje?
Esta vez al terminar mi desayuno no me voy sin previo aviso y espero a que Sae y su nieta terminen para poder retirarme. Eso me lo enseñó mi madre cuando tenía 8 años y no pienso volver a ser maleducada incluso aunque ella no esté aquí para reñirme.
Sae me esboza una media sonrisa.
— ¿Qué harás hoy Katniss?—me pregunta como si nada.
—No lo sé—le contesto simplemente.
—Deberías salir—sugiere—hoy es un día precioso.
—Tal vez lo haga—comento antes de retirarme para dejarla lavar los platos.
Me dirijo a mi habitación. Abro la puerta y me siento en la cama. ¿En qué perderé el tiempo hoy? No quiero ver las prímulas de nuevo y volver a llorar. Fui de caza ayer y tuvo desafortunados resultados ya que tuve otra de mis crisis. Tampoco quiero quedarme encerrada aquí todo el día, tango que hacer algo y sé que mis posibilidades son escasas.
Decido que daré un paseo por el Distrito para ver si ya ha avanzado la remodelación ya que ayer no me di cuenta con todo el embrollo que pasaba por mi mente.
Abro las puertas de mi armario para sacar unos pantalones color caqui y una blusa verde, con mangas. Me los llevo al baño y cierro la puerta tras de mí al entrar.
Abro la llave del grifo del agua caliente en la bañera y en unos instantes el cuarto se llena del mismo vapor que empaña el espejo sobre el lavabo. Vacio una de las botellitas con aroma a limón en el agua y observo como toman forma la espuma y las burbujas para luego serrar el grifo. Me despojo de la ropa que llevo puesta dejándola caer en el suelo.
Mediando el calor del agua con el de mi cuerpo poco a poco me meto en la bañera y el líquido caliente lentamente me envuelve hasta los hombros. Relajo cada uno de mis músculos y dejo que la tensa tranquilidad y el solitario silencio me inunden.
No quiero que este baño dure mucho ya que me daría demasiada oportunidad de recordar. Quiero que sea breve o lo suficientemente largo como para relajarme. Suspiro y cierro los ojos.
Pasados 20 minutos decido salir de la bañera. Tomo una toalla y seco mi cuerpo con ella sin poder evitar ver los lugares en donde su unen los injertos de piel nueva con lo que queda de la mía. Me visto, seco mi cabello con la toalla y salgo del cuarto de baño.
Siento el cambio de temperatura al salir del cuarto lleno de vapor y me estremezco levemente. Calzo mis botas de caza, cepillo mi cabello y hago con el mi habitual trenza.
Bajo las escaleras y me dirijo a la cocina donde Sae debe de estar terminando de lavar los platos y prepara la comida. Su nieta sigue sentada en el mismo lugar y juega con una sopa de fideo cruda rompiéndola en pedacitos para formar flores con los trozos. Debe de aburrirse mucho cuando está aquí.
—Sae—rompo el silencio y la mujer se vuelve hacia mi—saldré a caminar—le aviso. Ella me sonríe.
—Está bien, Katniss. Nos vemos más tarde—dice animadamente y yo hago un gesto con la mano en señal de despedida.
Cierro la puerta después de salir y después de un largo suspiro comienzo a caminar. Salgo de la Aldea de los Vencedores y me dirijo a la Veta.
Hay muchos pero pequeños avances en la zona pobre del Distrito. Algunas personas han regresado y ahora construyen nuevas casas con mejores materiales (donados por el Capitolio) en donde tenían las anteriores.
En la parte rica algunas personas vuelven a construir sus negocios.
Delly Cartwright le da indicaciones a un arquitecto del Capitolio mientras él escribe en un extraño cuaderno. El joven hermano de Delly está sentado en algunos ladrillos que quedaron en pie y bota una pequeña pelota para luego volver a atraparla.
Parece que Delly quiere abrir de nuevo la zapatería y me alegro de que la capital le este ayudando a ello. Y parece que no es la única. Muchos más de los negocios están siendo reconstruidos, y eso me alegra.
Instintivamente dirijo la mirada a la panadería y la pequeña sonrisa que se había formado en mi rostro se desvanece.
Está exactamente igual que como cuando volví del 13 después de que me sacaran de la arena en forma de reloj: en completas ruinas. Lo único que parece haber sobrevivido es el horno, pero aún así tiene algunas quemaduras.
No creo que a Peeta le interese reconstruir la panadería de su familia. Se ve muy recuperado como para no poder levantarla, tal vez es solo que ya no quiere ser panadero y decida dedicarse a otra cosa porque esto le trae recuerdos dolorosos.
El solo pensar que el chico del pan dejará de hacer lo que más amaba me duele. Él jamás dejaría de hacerlo a no ser que su secuestro se lo impidiera, por lo tanto debe de ser eso.
Me giro, dispuesta a irme cuando veo a un hombre con una caja tan grande que me impide ver su rostro se dirige hacia mí.
Parece no darse cuenta de que hay demasiados trozos de madera y pedazos de ladrillos regados por el suelo hasta que tropieza con uno.
Yo estoy lo suficientemente cerca de él como para impedir que caiga. Lo sujeto por el brazo ayudándolo a mantener el equilibrio pero para la caja ya es demasiado tarde. Cae regando su contenido en el suelo y me doy cuenta de que son panes, todos del mismo estilo.
Vuelvo la cabeza para preguntarle al hombre si se encuentra bien. Es Peeta. Suelto su brazo .
En cierta forma me alegra que no haya abandonado la panadería pero me aflige ver su trabajo desperdiciado en el suelo.
Él me observa en silencio, con un conflicto de emociones reflejado en sus ojos.
Yo quiero hablarle, decirle algo, hacerle los millones de preguntas que tengo en la mente, pero no sé cual elegir.
—Peeta…—comienzo a decir.
Él aparta la vista, sin agradecerme o decir una sola palabra. Se aleja caminando rápidamente por donde vino con una leve cojera dejándome con las palabras atoradas en la garganta y los panes regados en el piso.
.lll.
Disculpas: por la tardanza. Tal vez estaré actualizando cada tres semanas (así como cada tercer día pero en semana). Pero prometo que nunca abandonaré el fic, no importa lo mucho que me tarde en actualizar.
Agradecimientos:
dianadelore: ya saldrá más Peeta. Solo espera. A partir de este capitulo saldrá más.
TatianaPrix: si me gustan tus reviews, pero si no puedes dejarlos no importa, solo sigue la historia. Ya estarán juntos, no te desesperes. He querido que tengan muchos problemas para así ayudarse mutuamente. ¿A qué te refieres con lo de abandonar? Si es así seguiré algunas de tus historias.
Ileli Nie: esta vez la inspiración no fue lo que frustró mis planes de subir el capítulo, si no mi turno de usar la computadora. Me gusta tu opinión respecto a las pesadillas y a mí también me agrada Sae. Tardé casi lo mismo en actualizar y creo que así será hasta el final de la historia (lo siento). Y saludos para ti.
MarEverdeen: deja aunque sea un review cada 8 capítulos, me suben el ánimo. Katniss no está taaaan loca como en otros fics que he leído. Quería ponerla desorientada pero sobre todo cuerda para tratar con Peeta. (Créeme, las otras Katniss me encantan por que están completamente locas :)) ya pasarán más tiempo juntos. Quisiera de verdad darte más comodidad al leer, pero desgraciadamente no me es posible ya que una semana la utilizo para escribir y otra para leer (es una regla estricta, ya que a veces me toca la laptop y a veces una tablet y en ésta no puedo subir los capítulos.
Gpe 77: ayúdame con cualquier cosa que se te venga a la cabeza, yo solo quiero inspiración. No hace falta que tu escribas para imaginar ya que te gusta leer. Qué bueno que aprecies esta disparatada historia y que no solo te enfrasques en ella. Te recomendaré los siguientes fics:
Lucharé por ti. El chico del Distrito 12. Los juegos del hambre Una nueva oportunidad. La Chica de la Veta. (Todos son de The Hunger Games). Te mando saludos hasta donde quiera que te encuentres.
´´TU ERES MI VIDA ENTERA. NUNCA VOLVERÍA A SER FELIZ DE NUEVO´´
-Peeta Mellark
