Capítulo 8

Disclaimer: los personajes de esta historia no son míos (ya quisiera) son de la fabulosa S. M. Yo solo los utilizo para jugar con ellos un poquitín.

Hola chic en este capítulo contaré un poquito de Bella como llegó a la tierra, pero ella misma lo contará así que… ¡ESPERO QUE LO DISFRUTEN MUCHO!


En el capítulo anterior…

—Tengo una pregunta para ti—, ella asintió invitándome a hablar, tome una respiración bastante larga y luego le pregunte: — ¿por qué saliste de tu planeta?

Ella a continuación se puso tensa a mi lado y bajo la cabeza a su brazalete traductor como yo lo llamo.

— ¿Estás seguro que quieres saber?— ella me pregunto yo asentí y la mire esperando a que me respondiera.

—En Swan soy una chica problema y el consejo había decidido que como princesa me tenía que casar, pero lo que vino luego no se lo deseo a nadie—. Dijo ella con los ojos tristes.

Sabía que no debí preguntar pero a estas alturas estaba bastante intrigado por la historia de mi pequeña E.t, así que me dispuse a escuchar.

¡Prepárate Eddie! Dijo pepe grillo también prestando atención a lo que Bella iba a decir.


Capítulo 8

—Y entonces ¿qué pasó?— le pregunte luego de que se quedó callada, mirando al vacío.

— ¿Mmm? Oh sí, mi historia solo hacia un silencio dramático, ya sabes, como en esas películas que tanto te gusta ver— comenzó a reírse lo cual yo me sume a sus risas.

—por favor Bella, seriedad— dije después de un rato que pude controlar un poco la risa —habías quedado por donde el consejo te quería casar por ser una princesita problemática.

—si bueno no fue tan así, verás…

BELLA

Me encontraba caminando por el palacio a hurtadillas, las dos lunas de Swan se encontraba en todo lo alto y yo trataba de escabullirme hacia mi cuarto lo antes posible antes de que alguien notara que había salido del palacio a tan altas horas, a lo lejos pude vislumbrar la puerta de mis aposentos así que me apresuré a entrar y cerrar la puerta no sin antes mirar que nadie me haya visto entrar, cuando me hube percatado de eso hice un pequeño baile de la victoria.

—Oh, qué bueno que nos dignas con tu presencia— dijo una voz grave a mis espaldas, cerré los ojos con fuerza al verme descubierta. — ¿Te divertiste?— volvió a decir.

—Papá— casi grite con nerviosismo, la verdad no sabía que decir en estos momentos, ya me había pasado más de tres veces esta semana pero eso no quita que sea menos aterrador.

— Isabella, ¿por qué no das la vuelta? Ya he visto todo ¿qué puede ser esta vez? ¿Un rasguño, un morado en la mejilla?—su voz sonaba cansada, ya habíamos pasado por esto muchas veces, pero estoy casi segura que cuando me viera esta vez se iba a morir.

—Es un poco más complicado que eso, papi— utilice mi voz de niña pequeña para que fuera menos duro conmigo— es un poco más que eso.

— ¡Voltea ya, niña!— grito mi padre enojado, así que le hice caso, me giré lentamente y le di frente, ver la cara de mi padre no tenía precio, primero sus ojos se achicaron en reconocimiento, luego cuando se hubo cerciorado de que era real lo que estaba viendo sus ojos se agrandaron tanto que pensé que se le iban a salir de sus cuencas.

—Cariño es tarde ¿Por qué gritas?— dijo mi madre entrando también a mis aposentos.

—Esto pasó— dijo mi padre dándome vuelta para que mi mamá me viera.

—Madre de Dios— gritó mi madre y se tapó la boca con asombro. —niña esta vez llegaste muy lejos en esas guerras clandestinas, ¿qué usaron esta vez espadas?— tenía la cara un poco cortada por las guerras callejeras, huía todas las noches a batallar y era la mejor, aunque eso no me libraba de salir un poco lastimada, mis contrincantes eran fuertes, pero mi apariencia los engañaba, pasaba de ser una dulce princesita a ser una letal guerrera en las batallas estaba prohibido asesinar pero si pelear hasta que alguno se rindiera o quedara inconsciente, mis padres lo veían como una barbarie pero estar encerrada en este castillo me enfermaba.

—Madre no es tan grave, solo son unas pequeñas cortaditas de nada— dije restándole importancia.

— ¡¿Cortaditas de nada?! Isabella, por favor, mira que esta cortadita de nada casi te saca el ojo— dijo ella agarrando mi cara y examinándola con más atención, — hay Dios mío, puedes tener una infección, debemos llevarla al médico.

—Madre no exageres, mi piel se regenerara en menos de dos o tres día y la tendré igual a como la tenía esta mañana—, rodé los ojos a veces era demasiado paranoica. —Cariño dile algo—. Le dijo mi madre a mi padre, solo veía a mi padre que estaba muy callado y sus ojos cambiaban de color, era sinónimo de que no sabía que decir, me avergoncé por un momento luego recordé a quien le había pateado el trasero y se me quitó.

— ¿A quién golpeaste, Isabella?— pregunto mi padre luego de un rato, mirándome con los ojos azules de curiosidad.

— ¿Qué? ¿Eso es lo único que tienes para decir?— le pregunto a mi padre rayando en la histeria —a nuestra hija casi la matan y ¿es lo único que preguntas?— dijo mi madre revolviéndose el cabello y caminando de un lado a otro por la habitación.

—Cálmate mujer, y tu niña responde ¿a quién golpeaste? Y no quiero evasiones por tu parte— asevero mi padre.

—A Victoria

— ¿Esa no es…?— mi madre miro a mi padre pero no la deje hablar.

—Si Victoria Vulturi, ella hace rato me estaba buscando pelea y como su padre no me dejo golpearla la otra vez, aproveche que fue a la batalla…—, no pude seguir hablando porque mi padre me agarro fuertemente de la oreja y salimos de la habitación para dirigirnos hacia su estudio con mi madre siguiéndonos los talones. —ay, ay, me duele padre.

—Eso no lo decías mientras te estabas batiendo la vida a espadas, ¿hay si no te dolía cierto?— me sentó en la silla frente al escritorio. —Ahora di una sola palabra y te juro Isabella de Swan que te voy a dar durísimo—. El me miraba con sus ojos anaranjados sabía que no estaba tan, tan, tan enojado conmigo y que no era capaz de pegarme ¿cierto? , —cariño siéntate— le dijo a mi madre mientras hacía que esta se sentara en sus piernas, tuve que reprimir una mueca de desagrado, pero estando los ánimos como estaban mejor no lo hacía.

—mi amor ¿qué pasa? Tu cara me está preocupando—, dijo ella acariciándole el cabello a mi padre, —Charles de Swan contesta— dijo mi madre cuando vio que él se quedaba callado mirándome fijamente.

—Aro Vulturi del consejo, me dijo el mismo día que Bella casi golpeo a Victoria, que si lo volvía hacer, nos iba a quitar el reino de Swan con la ayuda de los SwiftKeis y se casaría con ella para enseñarle los modales que nosotros no le enseñamos.

— ¿Qué? — gritamos mi madre y yo al unísono. —no puedes permitir eso Charlie es nuestra hija—, dijo mi madre con la voz rasgada y con agua cayendo de sus ojos.

—mamá, estas goteando— dije asustada y con los ojos abiertos como platos.

—no nena, esto se llama llorar y es algo que tenemos los humanos cuando nos sentimos tristes, felices y asustados en este caso— me explico mi madre. — ¿qué haremos Charlie? no dejaremos a nuestra hija en manos de ese horrible hombre.

—yo de verdad lo siento, no tenía ni idea, pero ella me provoco y ustedes saben cómo me vuelvo cuando estoy enojada, papi no lo quería hacer, no dejes que me case con ese hombre, él siempre me mira raro como si fuera algo de comer. —dije abrazándolo, realmente estaba muy asustada.

—algo haremos, pero tenemos que actuar rápido para estas alturas del tiempo ya sabrán lo de victoria, ahora responde otra pregunta ¿Qué tan mal la dejaste?— pregunto mi padre mirándome fijo.

—Estairreconosible— dije muy rápido que estoy segura que no entendieron.

— ¿Cómo?— preguntaron ellos al no entender.

— ¡Esta irreconocible! —, les grite, sus caras perdieron todo rastro de color— bueno cuando me alejaron de ella tenía cortadas, sangre, moratones y estaba inconsciente pero creo que vivirá… —, no seguí diciendo más porque mi papa me dio un golpe en la cabeza —ay, eso ¿Por qué fue?— pregunte sobándome la parte afectada.

— ¿Cuántas veces no te dijimos que fueras a esas batallas? Pero no, la niña tiene que hacer lo que se le venga en gana y no te golpeo más duro porque estoy seguro que me dolerá más a mí que a ti, ¡cabeza dura!— dijo el apartando a mi madre y a mí de su regazo, para poder caminar por la habitación. —Ahora tendremos que buscar una solución para que no te hagan daño, ¿te das cuenta de las consecuencias de tus actos Isabella…?— no continuo diciendo nada cuando sentimos que una nave aterrizaba a las afueras del palacio.

—Ya están aquí—dijo mi madre del otro lado de la habitación mirando por la ventana, —está bajando Aro y un ejército de SwiftKeis, verdaderamente son feos, ¿son que mitad lagartos y mitad hombres?

—Rene quítate de esa ventana, sabrán donde estamos.

—señor, ¿qué hacemos? — entró uno de los guardias del palacio, afuera se escuchaban los disparos de los lasers y de las balas de nuestros soldados.

—Ataquen— ordeno mi padre. —Manténganles distraídos mientras buscamos donde esconder a la princesa.

—YA OYERON— grito el soldado a su brazalete y con eso salió disparado de la habitación.

—Charlie mi querido amigo, creo que tú y yo quedamos en algo ¿no lo recuerdas?—, se encendió el holograma mostrando el feo rostro de Aro, dientes amarillos, ojos rayados verdes más fríos que el hielo con pómulos filosos y su horrible cabello largo y graso, me extraña si es hijo de un SwiftKey con una humana. —bueno si tú no, yo sí, tu hija se casara conmigo y yo y mi familia los SwiftKeis reinaremos este planeta ahora entrégate ya hay muchos de tus soldados caídos. —dijo aro con una fea sonrisa.

—nunca, yo defenderé Swan y a mi hija de caer en tus garras— dijo mi padre con los ojos rojos de la ira y con eso colgó el holograma.

— Tengo miedo— dije yo abrazándoles.

— ¡La capsula de escape!— grito mi madre después de un rato, y agarrándonos de la mano y nos condujo a la biblioteca.

— ¿La Qué?—preguntamos mi padre y yo, no teníamos ni idea de lo que hablaba.

—Sí, la mande a construir unos días antes de que nos casáramos— explico mi madre mientras tomaba un libro y este hacia que una compuerta se abriera.

—Espera, ¿por qué tu harías algo como esto?— pregunto mi padre

—Bueno tenia mis dudas con respecto al matrimonio y…— mi padre la interrumpió diciendo

— ¿No te querías casar conmigo?—grito mi padre yo a estas alturas los miraba como en un partido tennis o al menos así lo llamaba mi mamá.

—No, bueno si, bueno no se ¿ok? y este no es el momento para discutir eso. — dijo mi mamá caminado por u pasillo que se encendió al ella dar el primer paso, afuera se escuchaban los disparos y voces gritando y ordenando que atacaran que nos encontraran, eso quería decir que estaba cerca. —Pero debes saber que yo te amo con todo mi corazón, pero ahora debemos salvar a nuestra hija—, dijo ella dándose la vuelta y pegando sus labios a los de él, no supe que significaba eso porque nunca los veía haciendo esa cosas, pero me gustaría que alguien me mirara así como ellos dos se miraban y deseaba si salía de este lio pegar mis labios con alguien así como lo han hecho mis padres mi mama siempre me ha hablado del amor y estoy segura que esto que esta frente a mis ojos es amor.

—tienes razón lo discutiremos en otro momento, ahora llévanos allá—, y agarrando sus manos nuevamente nos dispusimos a correr hasta que llegamos a una nave.

—vaya, eso no es para nada una capsula— dije mirando con detención el grande de esta nave.

—No hay tiempo— dijo mi madre mientras que escuchábamos como golpeaban la puerta del estudio de mi padre, —ten ponte esto—, dijo mientras que me entregaba un traje, me lo quede mirando un momento y luego la mire a ella extrañada, en parte paralizada por el miedo ya que los SwiftKeis se estaban acercando, —Isabella, sin preguntas ponte eso rápido, Charlie ayúdame— grito mi madre.

Y mi padre me apunto con su brazalete y en pocos segundo ya tenía el traje espacial en el cuerpo y mi cabello color rosa recogido en un peinado alto.

—Bien ahora que estas lista, tendrás que saber que está equipado para un viaje de siete lunas que humanamente hablando es una semana, está dispuesta para alimentarte con comida en capsulas, el traje que llevas puesto se desintegrará horas después que llegues y mira sé que sabes manejar una nave a la perfección, está dispuesta para llegar a la tierra, en caso de que te sigan pulsaras este botón— dijo mostrándome un botón en el interior de la nave, —solo en caso de te estén siguiendo desintegrara las otras naves, busca ayuda pero no a cualquier persona, fíjate en sus ojos en ese momento sabrás que es la indicada y toma— dijo entregándome una bolsa y al mirar su contenido me di cuenta de que en su interior tenían muchos papeles verdes —solo en caso de emergencias y cuando llegues pulsaras este botón azul para esconder la nave ¿me entendiste? —

Asentí frenéticamente con la cabeza, —bien, ¿cómo sabes todo esto?

—Eso no importa— dijo mi padre, — hija pase lo que pase con nosotros debes saber que te amamos muchísimo—, dijo el mirándome con ojos grises y atrayéndome en un abrazo y pegando sus labios en mi frente y mi madre era otro caso está goteando otra vez.

—Te amo hija aunque me sacas canas verdes, ten esto —, me dio un collar y mi brazalete, sorbiendo por la nariz me explico que el brazalete tenia, un rayo láser en caso de que me sintiera amenazada y un traductor en todos los idiomas de la tierra, — la persona con la que hables entenderá en su idioma lo que tú hables.

Estábamos en un abrazo hasta que escuchamos una explosión proviniendo de afuera yo me paralice del miedo.

—entraron ¡Isabella entra ya!— gritaron los dos al tiempo al ver que yo no reaccionaba, mi mama y mi papa me entraron en la nave y se dispusieron a abrocharme todos los cinturones correspondientes, secuencia de despegue activada iniciando conteo30, 29, 28… escuche una voz que venía de la nave.

—nena, sé que estas hay mírame, mírame bebe, tienes que se fuerte veas lo que veas seguirás sin mirar atrás.

—No… no puedo, no puedo dejarlos— dije tratando de desabrocharme el cinturón.

—Sin mirar atrás Bella, nos reuniremos otra vez— dijo papá

—siento mucho darles tantos problemas, nunca lo quise hacer solo queri…—dije con la voz rota estaba segura que mis ojos eran grises del miedo y la tristeza que estaba sintiendo en estos momentos, mi padre coloco un dedo en mis labios haciendo que me callara.

—Lo sabemos no hay nada que perdonar, sabíamos que te sentías encerrada y quisiste aventurarte a algo nuevo, Eres lo mejor que nos ha pasado— 10, 9, 8, 7 siguió contando la voz de la máquina.

—Promete que los veré otra vez, prométanlo— dije casi gritando ya que los propulsores ya estaban encendidos.

—Claro que si mi amor— mi madre beso mi cabeza y cuando el conteo llegó a cinco una gran explosión sonó dentro de cuarto —están aquí, te amamos—y presionando un botón la ventana en forma de burbuja se cerró.

En ese momento entro un grupo de SwiftKeis y Aro tras de ellos 3, 2,1 y así vi cómo se llevaron a mis padres mientras la nave despegaba quien sabe a dónde.

— ¡Mama, papa! —gritaba y golpeaba la ventana, —mami, papi— dije en un susurro cerrando fuertemente los ojos deseando que esto sea un mal sueño, por mi culpa estaban ellos en mano de Aro y esas feas bestias.

Estamos sintiendo la presencia de enemigos, dijo la voz computarizada de la nave

— ¿Cuántas son, a cuanto de distancia esta de aquí y de dónde vienen?—, le pregunte a la nave, sintiendo como disparaban los cañones hacia mí.

Vienen tres naves, izquierda derecha y centro, a aproximadamente 150 metros de la distancia, ya puede presionar el botón de desintegración.

No lo pensé más y pulse el botón, a los pocos segundos las tres naves se prendieron en fuego, ya respirando más tranquila me dispuse a preguntarle a la nave que tan grave habían sido los daños, a lo que ella me contesto que no tenía ningún daño grave, que los que tenía la misma nave los había restaurado.

Edward

—Y esa es mi historia y luego te encontré en el bosque y cuando te mire a los ojos, recordé lo que dijo mi mama sobre la persona indicada, y supe que eres tú el que me podía ayudar—, dijo con una sonrisa triste y sus ojos grises sabía que eso era tristeza en ella.

De todas las historias que me pude imaginar sobre Bella en la tierra esta fue la que más me impactó, digo perder a sus padres en solo una noche y no saber si estaban vivos o muertos de debe ser jodido, bueno también lo digo en mi caso tampoco sé quiénes son mis padres o si están vivo o muerto.

—vaya me siento alagado y créeme cuando te digo que te voy a ayudar en lo sea, cuenta conmigo— y con eso nos quedamos mirando un largo tiempo ella nos estábamos acercando lentamente en serio va a pasar ¿recuerdas a alguien llamada jane? Dijo Pepe grillo, pero entre en pánico y me aleje de ella como si quemara, ella bajo la vista a sus manos.

—Tenemos que buscar la nave—solté de pronto, ella levanto la vista y me miro con los ojos azules llenos de curiosidad. —sí, digo tus padres e dejaron dinero para ti, hay que buscarlo para que puedas comprar ropa y de más cosas— me sentía mal por cambiar así el tema pero era totalmente necesario.

—Si tienes razón—, fue lo único que salió de sus labios.

—Bella, mañana iras con Alice a comprar unas cuantas cosas mientras encontramos lo que tus padres dejaron.

Asintió y con eso se dirigió a la habitación, y yo no pude dejar de pensar en el beso que no fue, yo y mis estúpidos miedos y porque pepe grillo me interrumpió. Hey, a mí no me culpes, cúlpate TU mismo, es demasiado pronto para que ya estés pensando en estas cosas sobre E.T, es bonita, simpática, graciosa, tiene unos lindo ojos, una boca que provoca ser besada hasta dejarla sin aliento y… hay por Dios me está gustando E.T. Dijo Pepe mirando horrorizado.

—Ya somos dos amigo— susurre mirando hacia el techo y sonriendo como tonto.


¡Hola, hola! chicas las he abandonado pero ya entre a la universidad y estoy a tope con trabajos y esa cosas, pero no me e olvidado de ustedes. Espero que les guste este capitulo tanto como A MI.

Ya saben lo de siempre dejen reviews y follows para saber si les gusta o déjenme sugerencias de lo que les gustaría que pasara y el que mas me guste lo pondré en el siguiente cap, Y quiero dar las gracias a mi Beta Daniela Molina gracias nena por ayudarme de verdad sin ti ¿qué haría?

Y que tengan, buenos días, buenas tardes o buenas noches según el horario que lean besos :*