Holaaa!
awww discúlpenme la tardanza x.x por estos días estrenaron una peli que quería ver y pues han sido dos semanas de convenciones, reuniones, concurso, teorías y frikismo en general; lo que no esperaba es que cuando me disponía a seguir con el fics me salieran con que se reinician las clases en la uni antes de lo esperado, así que he estado con el corre corre de repasar, buscar cuadernos, hacer trabajos pendientes demás... en fin x.x aquí les traigo el capi y espero que disculpen la tardanza x.x
Pero antes de leer, le agradezco a zryvanierkic, Neko uke chan, Ale, Ana Reiko, AriadnaDeChiba, Angee, Amry Marqus, Luke Cole, Juliex19, Cadiie Mustang, Mia, AleciaBeth Moore y Cami san por sus comentarios; y a todos los que siguen el fics y le agregan a favorito =)
Ahora si, a leer!
Capítulo 9: El Deseo de Hiyori
- ¡Al fin llegan! – Exclamó Kisa al ver salir del ascensor a Hatori junto al mangaka que tenía su cuerpo; en primera instancia no les prestó atención pero luego enarcó una ceja ¿Llegando juntos? – Kisa-San – Dijo pasándole un brazo por el hombro aprovechando que Hatori parecía muy molesto como para darse cuenta de algo y susurró – Más te vale que no hayas hecho con mi cuerpo cosas sucias con Hatori-san ¿eh?
Chiaki se ruborizó pensando en el ligero beso que le había dado a Tori; sin duda (aunque no lo supiera) algo muchísimo más inocente de lo que el propio Kisa había hecho con Takano. Y hablando de él:
- ¿Dónde está Takano-San? – Cuestionó de pronto notando su ausencia en la oficina; por lo que había oído no era normal que faltase al trabajo; así como, supuso, no era normal que Kisa se ruborizara soltándolo de inmediato.
- ¿Por…porque todos me preguntan eso hoy? – Preguntó con cierta histeria nerviosa. – No sé dónde estará…
- Takano-San no vendrá a trabajar hoy – Informó Mino con su suave sonrisa de costumbre – Yokozawa-san llamó diciendo que estaba...indispuesto
¿Indispuesto? No podía ser que eso tuviese que ver con lo ocurrido en la mañana o sí. Se estremeció recordando lo que había deducido acerca de los celulares; por lo que se apresuró en advertirle a Chiaki.
- Tengo que hablar contigo y con Ritsu, es sombre los celulares y otro deseo de Tanabata; pero no ahora – Dijo sentándose frente al ordenador de Onodera dispuesto a comenzar su trabajo hasta darse cuenta que no había recibido el storyboard corregido de Ritsu. Kisa suspiró frustrado.
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- Maldición – Gruñó Kirishima cuando nuevamente la luz roja del semáforo le hizo esperar. Ritsu lo miró confundido: todo el camino ese hombre no dejaba de refunfuñar contra cualquier cosa que pudiera retenerlos y Ritsu se comenzaba a preguntar qué tan seguro había sido aceptar que lo llevara, y a todas estas ¿A dónde iban? Dado que Takano estaba con Yokozaka ¿Podría suponer que a la casa de este último? No dejaba de preguntárselo mientras colgaba otra llamada que caía al buzón tras repicar varias veces ¿Es que ese idiota no pensaba contestarle nunca?
Finalmente se detuvieron frente a un edificio residencial; Ritsu se bajó aun dudando sobre lo que hacía pero el editor de Japun se apresuró a entrar y tomar el ascensor; así que el chico en el cuerpo de Chiaki se apresuró para no ser dejado atrás.
- ¿Está bien? – Cuestionó al ver signos de ansiedad en las manos del rubio antes de darse cuenta, claro, que sus propios pies tamborileaban. Pensó en lo absurdo que era estar así de ansioso ¿pero qué otra cosa podría hacer si en solo unos segundos vería a Takano-san tras tanto tiempo y quien sabe cómo lo encontraría con Yokozawa-san? Negó con la cabeza para quitarse la idea de la mente, apenas siendo consiente que, ya frente a una puerta, Kirishima la abría con llave propia.
Pero ninguno de los dos entró: desde ahí veían muy bien a Takano y Yokozawa en el sofá de la sala besándose. Ritsu fue el primero en reaccionar dando un paso al frente no muy seguro de lo que estaba pensando hacer, quizás no estaba pensando en lo absoluto; dio otro paso y luego otro justo cuando Yokozawa se separó de Takano, estallando.
- ¡No hagas eso! ¡Ya te dije que estoy saliendo con alguien especial, maldición! – Esas palabras parecieron despertar a Kirishima quien a zancadas pasó a Ritsu y se acercó a los otros dos, apartó a Yokozawa que lo miraba sorprendido de verlo allí y tomó a Takano de la camisa alzándolo dispuesto a golpearlo.
Lo siguiente fue muy rápido: Ritsu llegó hasta él empujando a Kirishima para que soltara a Takano quien se tambaleó ebrio y cayó de nuevo en el sofá. Kirishima pareció dispuesto a volver por Takano pero Yokozawa le tomó firmemente de la muñeca.
- Déjalo en paz, está ebrio.
- ¡Te estaba besando! – Gruñó el editor de Japum
- Tú ni siquiera deberías estar aquí: te dije que no vinieras – Le espetó el de ventas, enojado. Kirishima bufó, Ritsu lo miró y luego a Takano espatarrado en el sofá. Era la primera vez que lo veía desde que había cambiado de cuerpo con Chiaki, y estaba hecho una pena. Recordó a Yokozawa-san contándole una vez sobre cómo había sido Takano en sus días de universitario y se estremeció pensando si sería exactamente así como se veía pero ¿Qué habría pasado?
- No vine yo – Dijo Kirishima con descaro – Lo traje a él – Señaló a "Chiaki". Yokozawa se giró a verlo y Ritsu se ruborizó al darse cuenta que mantenía una pose protectora entre ellos y Takano-San a pesar de que como Chiaki, apenas les llegaba a los hombros.
- ¿Y tú quién eres? – Gruñó el dueño del departamento.
- Yoshino Chiaki, trabajo para Emerald – Dijo rápidamente – Vine por Takano-San.
- Como ves, no está apto para trabajar ahora – Volvió a gruñir Yokozawa.
- No vine por trabajo – Dijo Ritsu alterándose un poco – Lo llevare a su casa, de ahora en adelante yo me hare cargo de él – Aseguró con el calor en el rostro, sorprendiéndose a sí mismo por lo decidida que se escuchaba la voz de Chiaki… o suya, para efectos prácticos.
- Masamune no necesita a un desconocido.
- ¡No soy un desconocido! – Casi gritó
- Ya, ya, que se lo lleve – Le restó importancia Kirishima. Ritsu se giró decidido poniendo como pudo el brazo de Takano alrededor de sus hombros y no sin esfuerzo logró levantar a Takano-san de forma que lo usara de apoyo. Takano de por si era más alto que él, ni que decir de Chiaki. Se esforzó en salir del apartamento pensando en tomar un Taxi, dejando a los otros dos solos; y no fue hasta que la puerta se cerró que Yokozawa soltó a Kirishima.
- No era necesario que me tuvieras sujeto – Dijo el mayor por lo bajo sobándose la muñeca.
- A veces pareciera que si – Gruñó Yokozawa - ¡No eres un niño! ¿Cómo vas a venir dejando tu trabajo?
- Quizás si soy un niño celoso – Yokozawa lo miró incrédulo porque dijera cosas como esas ¿pero de que se sorprendía? – Celoso porque mi pareja está en su casa besuqueándose con otro hombre.
- No me besu…- Un beso de Kirishima lo interrumpió; el pelo negro se sorprendió al principió pero luego lo separó de si - ¡Porque haces eso de repente, Baka!
- Sé que no, te oí – Respondió – Así que sales con alguien especial ¿eh? – Kirishima sonrió ampliamente mientras que Yokozawa se ruborizaba ¿Qué podía decir para negarlo cuando esas habían sido sus palabras exactas? - ¿Qué más te tocó? Quiero limpiar tu piel y dejar claro que eres solo mío.
- ¿Solo tuyo? ¡Qué tontería dices! – Intentó reclamar, aunque bastante ruborizado. Kirishima volvió a besarlo interrumpiéndose solo para mirarlo a los ojos manteniendo unidas sus frentes.
- Quédate así un minuto – Pidió. Yokozawa no se movió aunque masculló cosas inentendibles a modo de queja; le avergonzaba esa cercanía, y sus mejillas se ruborizaban para molestia suya – Cuando vi que te besaba, aunque fue solo un segundo, tuve miedo.
- Sigues diciendo tonterías: eres un adulto ¿De qué puedes tener miedo? – Volvió a gruñir intentando ocultar lo nervioso que le ponía tenerlo tan cerca, sintiendo su aliento a escasos centímetros.
- Temí que removiera lo que sentías por Takano – Dijo. Yokozawa se sorprendió por eso; se le ocurrieron varias formas mordaces de responderle, pero la seriedad de sus palabras le desarmó, respondiéndole con sinceridad.
- Eso quedó atrás – Aseguró – Ya lo dije: estoy saliendo con alguien que es especial – Se ruborizó completamente y desvió la mirada avergonzado. Kirishima por su parte sonreía amplia y sinceramente, feliz por lo que había escuchado.
- El otro día, en Tanabata, Hiyori pidió un deseo – Le contó de pronto – Estuvo muy triste cuando llovió, así que le prometí que se lo haría realidad y pienso cumplir mi palabra.
- ¿Qué pidió?
- Que sigas formando parte de nuestra familia, por siempre – Le besó -…y para siempre – El corazón de Yokozawa dio un vuelco de alegría por el deseo de esa niña que quería casi como propia y solo por eso (se dijo) no opuso resistencia cuando Kirishima volvió a besarlo, esta vez con intención de más que un simple beso.
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Kisa se puso de pie desperezándose; se había enfrascado toda la tarde en armar la propuesta de venta de su manga a pesar de que podría entregarla dentro de dos semanas; pero dado que no tenía el Storyboard y Ritsu no contestaba el teléfono, no le había quedado de otra que ponerse a eso. Volvió a sentarse solo para asegurar haber guardado el archivo, no recordaba ya cuando fue la última vez que tuvo su trabajo listo con dos semanas de anticipación.
Revisó su celular: si se daba prisa podría llegar a la librería Marimo para ver a Yukina para el final de su turno. Sonrió; había pensado en cambiar los celulares con Ritsu y Chiaki, y aunque pensaba hacerlo, había algo que debía hacer con el suyo antes; y quizás, con un poco de suerte lograría arreglar los problemas con Yukina.
Tomó sus cosas disponiéndose a irse; notando a Chiaki con la cabeza ladeada sostenida por su brazo, viendo fijamente a Hatori con una mirada que hacía ver el rostro de Kisa como un estúpido.
- Concéntrate en tu trabajo – Gruñó dándole en la cabeza con su portafolio; Chiaki casi se pega con la mesa y se llevó ambas manos a la cabeza.
- ¡Itai! – Se quejó – ¿Porque siempre me trata feo Ki…Onodera-san? – Se corrigió ante la fea mirada de Kisa.
- ¿Ya te vas? – Cuestionó Hatori notando el portafolio; Kisa asintió
– Si…debo encontrarme con alguien.
- ¿Con Yukina-San? – Preguntó Chiaki inocentemente. Kisa le dio otro golpe con el portafolio antes de salir. ¡Por todos los dioses, como era posible que Chiaki fuese tan imprudente! Lo que faltaba sería que le contara a Takano que "Ritsu" se iba del trabajo todos los días temprano para ver a Yukina.
Se encaminó a la librería moviendo el teléfono entre sus manos; había borrado el número de Hatori y los mensajes y llamadas entre él, Ritsu y Chiaki de los últimos días, por lo demás todo seguía ahí, incluyendo los mensajes de Yukina. Suspiró, esperaba que su idea le sirviera de algo.
No tardó mucho en llegar a la librería, estuvo dando vueltas por las estanterías mientras esperaba la salida de Yukina; sintió una mirada puesta en él y al girarse pudo constatar que era el pelo miel. Se ruborizó volviendo la mirada ¡no podía verlo a la cara! ¿Cómo hacerlo cuando la noche anterior lo había engañado con Takano-san? Tomó un libro solo por hacerlo ¡Arg! Tenía que armarse de valor, de lo contrario ¿Cómo intentar arreglar el error de Chiaki? Pero no era fácil cuando la conciencia le estaba carcomiendo. Volteó a ver a Yukina de reojo inspirando profundo para armarse de valor y dirigirse hacia él.
- Yukina ¿Cierto? – Preguntó al acercarse al mostrador, fingiendo no recordar su nombre.
- Usted es Onodera-San, el compañero de Kisa-san – Le reconoció Yukina ¿Y cómo no? Si desde el día anterior había estado lamentándose no haber podido hablar con él para saber de Kisa. – ¿Necesita algo?
- En realidad venía a hablar contigo; sobre Kisa – Aseguró; era extraño para él hablar sobre sí mismo en tercera persona. Y se sintió realmente mal a ver como el rostro de Yukina se cargaba de una expresión triste. Maldijo a Chiaki mentalmente por eso.
- ¿Puede esperarme un minuto? - Dijo; Kisa asintió viéndolo ir con su supervisor; hablaron un par de minutos; Kisa pudo ver que aún faltaban unos quince minutos para el descanso de Yukina pero cuando volvió ya se había quitado el uniforme de la librería – He pedido permiso para salir antes – Aseguró. Kisa asintió viéndolo de arriba abajo, llevaba un conjunto muy similar a cuando le defendió en la calle del aquel ex amante acosador. Y sin embargo no era el mismo de entonces, no tenía el aura brillante a la que estaba tan acostumbrado y le encantaba, no, su príncipe estaba triste.
- ¿Puedo invitarte un café? – Preguntó armándose de valor, se sentía como un crio invitándole. Pero Yukina asintió. Ambos salieron de la librería caminando por la calle en silencio. Kisa pensó en lo incomodo que era; en ocasiones Yukina le había tomado de la mano cuando caminaban por la calle hacía su departamento y él se había sentido tan incómodo, nunca le había gustado llamar la atención de los demás sobre su persona, pero en ese momento nada deseaba más que el pelo miel le tomara de la mano.
Llegaron al café de su primer beso; se sentaron y pidieron café viendo al otro de reojo al tiempo que fingían interés en cualquier mínima cosa mientras esperaban que les fuera servido. Ninguno parecía particularmente decidido como para sacar el tema que cada uno consideraba más importante.
- Lamento ser tan callado Onodera-san – Se disculpó el menor tomando la iniciativa al fin; Kisa asintió – Yokozawa-san me dijo que trabaja con Kisa-san y quería saber cómo está. – Dijo sintiéndose ruborizar. Kisa lo miró con los ojos abiertos como platos: nunca había visto a Yukina ruborizarse; estaba seguro que no era la primera vez que el chico se sonrojaba pero él mismo siempre había estado tan ruborizado y avergonzado en esos momentos que no se había permitido contemplarlo y ahora que lo hacía no podía dejar de pensar que Yukina se veía adorable, como el joven muchacho que era.
Kisa sintió el impulso de decirle que él no era Onodera Ritsu y que jamás en la vida le llamaría con el nombre de Hatori-San ni de ningún otro hombre. ¿Pero que tanto podía valer esa afirmación cuando acababa de engañar a Yukina acostándose con Takano-san? Y además, ¿qué posibilidades habían de decirle eso y no terminar encerrado en el manicomio por loco? Negó con la cabeza para aclararse los pensamientos: estaba ahí para arreglar su relación con Yukina; él podía aguantar sin besar a Yukina ¿Cierto? Pero ¿Cuánto tiempo era eso?
- Vine a hablarte precisamente de él – La mirada de Yukina se fijó en el rostro de Onodera, interesado – Tú… tú y Kisa-San tienen una relación ¿cierto?
- Teníamos – Su voz fue un susurro apenas audible, pero Kisa lo escuchó, y esa simple palabra dicha en pasado le atravesó el corazón como una lanza de hielo - ¿Por qué quiere saberlo?
- No quiero parecer que me meto donde no me llaman o algo parecido – Se apresuró en aclarar Kisa-san – Pero después de anoche, creo que no lo sabes: Kisa-San se fue de viaje hace seis días.- Aseguró.
- ¿¡Que!? ¿De viaje? – Yukina estaba desconcertado y mientras tanto hacía cuentas mentales el último mensaje que recibió de Kisa-san disculpándose había sido precisamente hacía seis días: el día después de llamarlo con el nombre de Tori.
- Fue algo repentino, de negocios: un estudio koreano desea hacer un dorama del manga que edita y pidieron que se apersonara de inmediato – Dijo con soltura ya que no era del todo mentira: El manga aún estaba en negociaciones pero para un anime; además había estado ensayando y repasando su mentira todo el día. – Ese día estuvo a punto de no ir: Kisa-san se sentía muy mal; decía que debía hablar contigo; pero en el departamento le convencimos que no podía dejar pasar esta oportunidad; el problema es que se fue y dejó el teléfono en la oficina. – Dijo mostrando su teléfono. Yukina miró el aparato desconcertado; intentando asimilar lo que le decían.
- ¿Por qué me dice todo esto Onodera-san?
- Porque me quede con el teléfono de Kisa-San y anoche vi tus mensajes… no todos – Se apresuró a decir ante el bochorno en el rostro de Yukina – Como no dejaba de sonar pensé que sería importante y…
- ¡Qué vergüenza! – El castaño escondió su rostro entre sus brazos – También Onodera-San conoció esa faceta de mí. - Kisa se removió incomodo por la incomodidad del castaño.
- La buena noticia es que él no los vera – Dijo intentando animarlo poniéndole el teléfono en las manos – Kisa san debe volver esta noche o mañana y te apuesto lo que quieras a que lo primero que hará será buscarte – Aseguró, porque de eso se encargaría él personalmente, así tuviera que llevar a Chiaki a rastras – Podrías aprovechar de entregarle el teléfono por mí – Intentó sonreírle a Yukina que veía el aparato aun con incredulidad – También podrías borrar los mensajes.
- Onodera-San – Yukina veía al aparato y a él alternativamente ¿Significaba que el silencio de Kisa no era porque pasaba de él? No, estaba en otro país y se sentía feliz porque para que un compañero de Kisa-san se preocupara en ayudarlo era porque había escuchado cosas de él y no precisamente malas y eso solo significaba una cosa: Kisa-san hablaba con sus amigos sobre él y su relación. Yukina sonrió internamente - Gracias Onodera-San – Dijo aferrándose al teléfono.
- Si bueno…- Kisa se ruborizó al darse cuenta que no había soltado las manos de Yukina. Recogió las suyas a prisa pero aunque quiso no desvió la mirada: Yukina había recuperado parte de su brillo principesco mientras jugaba con el teléfono de Kisa entre sus manos.
Kisa sabía que la diferencia de 9 años le impedía a veces ir a la par de su energía, ya se daba cuenta de cuanto le necesitaba para sentirse él mismo enérgico, vivo y feliz. Era fácil, Yukina era el sol y Kisa-san la luna; la luz que Kisa pudiese irradiar era solo el reflejo de lo que Yukina le brindaba.
- Se lo agradezco Onodera-San – Dijo el castaño más animado - ¿Cómo podría retribuírselo? – Kisa no respondió, solo sonrió tímidamente
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No fue fácil llevar a Takano hasta su departamento; el hombre estaba en un estado de ebriedad y seminconsciencia alarmante para Ritsu. Odiaba pensar en cuantas veces Takano-san habría terminado en ese estado tras su partida hacía diez años; y no quería imaginar que habría causado que terminara así ahora.
Al final, con ayuda del taxista logró subir a Takano dejándolo descansar en su cama que estaba desecha incluso cuando llegaron, pero no se detuvo a pensar porque.
- Gracias por ayudarme – Agradeció haciendo una profunda reverencia al taxista.
- Descuida – Dijo el hombre dispuesto a marcharse, pero antes de salir se volvió – Oye, podrías colocarle una bolsa de hielo para bajarle la ebriedad.
- ¿Una bolsa de hielo? ¿En la cabeza? – El hombre negó alzando las cejas dirigiéndole una mirada significativa a la entrepierna de Onodera antes de salir del departamento de Takano.
El rostro de Chiaki se ruborizó ante la vergüenza de Onodera ¿Ponerle el hielo dónde? No, no, no él no iba a hacer eso. Fue hasta la habitación de Takano; estaba inmóvil, quizás se había dormido. Dudó antes de, con dedos temblorosos, desabotonar la camisa del mayor para quitársela, le quitó las medias y los zapatos y se mordió el labio ¿Realmente debía quitarle los pantalones y ponerle el hielo? Se ruborizó negando frenéticamente; después Takano pensaría que se estaba aprovechando de su estado.
Suspiró sentándose en el borde de la cama mirándole; hacía casi una semana que no veía a Takano-san; había intentado no echarle en falta, de tomar la situación como una "libertad" sin Takano-san pero no había funcionado, la sola idea en cambio le había deprimido a pesar de que Takano-San solo fuese su molesto jefe que se aprovechaba de su autoridad; porque solo era eso ¿verdad?
Se levantó pensando en pasar por su apartamento: ya había cumplido con llevar a Takano-San a su casa ¿no? No tenía por qué quedarse más tiempo. Se apresuró a salir de la habitación colocándose sus zapatos en el gekan antes de tomar el pomo de la puerta, pero no la abrió ¿Qué estaba haciendo? Él había dicho que se haría cargo de Takano-San y ahora se marchaba. Suspiró pegando la frente contra la puerta, cuando él se enfermaba Takano-San velaba por él ¿Cómo podía irse como si no le importara en lo absoluto?
Se quitó los zapatos volviendo sobre sus pasos; fue hasta la cocina para tomar un paño con el que envolvió unos cubos de hielo y volvió a la habitación del mayor suspirando con resignación. Se sentó al borde de la cama, sería mejor que eso realmente funcionara.
Estiró la mano con el hielo, algo tembloroso tomando con la otra mano el borde del pantalón de ejercicios de Takano, dispuesto a bajarlo justo cuando el mayor se removió abriendo los ojos. Ritsu gritó alarmado lanzándole el paño con hielo a la cara; escuchó el quejido del pelo negro y el menor se apresuró a quitarle el hielo del rostro, dándose cuenta de algo: había un camino de lágrimas en sus mejillas ¡Takano-san había estado llorando!
Un sentimiento estrujó el corazón de Ritsu, y sin pensarlo sus dedos recorrieron el camino que las lágrimas habían seguido. Él podía soportar que Takano se enojara y le gritara cuando quisiera pero no que llorara; porque sus lágrimas le hacían imaginarse cuantas habría derramado por su culpa; le recordaban cuanto habían sufrido ambos por la falta de comunicación hace diez años.
Takano movió su mejilla acercándola al contacto; frunciendo el ceño en dirección a "Chiaki" al intentar enfocarlo mientras preguntaba con voz pastosa.
- ¿Q…quién eres? – Cuestionó. Ritsu apartó la mano con prisa, sonrojándose por completo.
- Yo…no… yo soy…- Pero Takano recuperó su mano acercándola a su mejilla de nuevo.
- No importa – Ritsu sintió ese gesto como una bofetada ¿Qué había ocurrido para hacer que Takano-san se sintiera tan solo como para suplicarle esa caricia sin importarle quien fuera él? Pero eso no fue nada con lo que sintió ante sus siguientes palabras – Mientras no seas Ritsu, no me importa.
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¿Que les pareció?
Espero haber representado bien la personalidad de Kirishima y Yokozawa *w* y por supuesto que les haya gustado, y esten más tranquila porque la trifecta no se arruinó :D Kisa vuelve a mentir ¿seguira metiendo la pata?... bueh, Contesto reviews anónimos :)
Ale: Me encanta haberte alegrado :D espero que este capi también lo hiciera n.n
AriadnaDeChiba: ohh no me odies! Takano está muy deprimido... siempre he tenido la percepción de él como el más frágil emocionalmente hablando; aunque su amor por onodera es firme, es facil lastimarlo x.x pero bueno, esperemos que estos ukes no sigan metiendo la pata =) Gracias por comentar n.n
Angee: Ahh calma! vez!? La trifecta no se dañó :D aww Kisa-san se sentirá intimidado debido a ti jajaja Gracias por el comentario :)
Amry Marqus: Me alegra que el capi te gustara n.n en serio para eso escribo :D gracias por comentar
Mia: Aww espero que tengas internet ya, porque realmente no pude actualizar antes x.x si, creo que Takano está sufriendo mucho, quizás sea hora de que empiece a sufrir otro también :D muahaha ajajaj nah mentira...creo ._. jaja xD gracias por comentar n.n
Cami san: ohh no te molestes con el Kisa... el pobre apenas sabe como mejorar la situacion x.x la verdad es que no estoy trabajando en nada más de SIH por los momentos pero quien quita y algo se me ocurra :) jeje, gracias por comentar :P
Los demás por inbox como siempre :D
umm bueno, el próximo capitulo no tardara tanto como este, lo prometo; el nombre aun no lo he decidido x.x pero una cosa les digo: un personaje se enterara de todo el desastre que estos ukes vienen haciendo ¿Quién creen que sea?
Oh! casi lo olvido! la bolsa de hielo no tengo ni idea de si funciona... casualmente escuche hace un par de días a una vecina recomendandoselo a otra para su hijo y pues, el consejo le quedó perfecto al capi :P
Nos leemos pronto
besos :3
