No soy Stephenie Meyer, no creé a Edward, ni a Bella, ni a ningun personaje, o sea, no inventé Twilight. Lo que hago no es con fin de lucro, sólo por satisfacción personal y para jugar un poco con los personajes y hacer a un Edward más reberlde.
Porque todo hay que terminarlo con esperanza.
"Deja que te encuentre, dejame besarte en silencio, y dejame hacerte mía aunque ya lo eres".
9º Capítulo: ¿¡Dónde estás!?
Entró en el instituto con unas ojeras enormes, no había sido una buena noche, había tenido bastantes pesadillas, y unos sueños bastante perturbadores con Edward, no es que hayan sido sueños "mojados" es sólo que tenía un presentimiento, de esos que te hacen pensar que constantemente te están mirando y escuchar ruidos raros y además de estar constantemente alerta con todo a tu alrededor. Tenía la ligera impresión, que iba a suceder algo pronto, algo malo tal vez, con ella o con Edward. Hoy no iba a verlo en todo el día porque había salido de caza, para poder estar con ella y no abalanzarse para beber su sangre.
Todo había cambiado desde que había llegado a Forks, había días en que ni siquiera recordaba a sus tíos y otras en que los recordaba a cada instante. Sabía que la estaban buscando y sabía también de que no demorarían en adivinar que su paradero era tan obvio como ella misma, Forks.
Un escalofría recorrió su cuerpo al entrar a la sala de historia, de sólo recordar aquellos días que pasó con aquella familia la hacía tiritar. Había pasado por tantas cosas, por tantos maltratos que ya no podía más, estaba segura de que si sus tíos la encontraban ella iba a desmoronarse y no iba a hacer nada para impedirlo.
Definitivamente no tener a Edward la hacía entrar en depresión. Cerró los ojos por unos segundos al sentarse en su banco al lado de la parlanchina Jessica y suspiró. Lo único que quería es que el día terminara luego.
Tal como lo había pedido, la mañana se le pasó rápido, no supo como pero ya era hora de almorzar, y eso la alegro, sólo quedaba la tarde para soportar y la llegada de Edward era sin duda lo mejor de la noche. Frunció el ceño, estaba total y absolutamente obsesionada con Edward Cullen, dudó unos instantes, Edward también lo estaba de ella, de hecho lo que tenía él era aún peor llegaba a ser psicópata. Rió por lo bajo atrayendo la atención de los demás, se aclaró la garganta y sonrió. Era su psicópata.
- Bella… ¿qué opinas tú? – le preguntó Mike mirándola según él, de una forma seductora.
- Disculpa Mike, no estaba poniendo atención – habló Bella sonriendo un poco avergonzada
- Estábamos diciendo que iríamos a La Push, con este clima hay olas enormes y queríamos hacer surf – dijo Mike sin parar de sonreír
- Y queríamos saber ¿si vienes con nosotros? - preguntó Ángela comiendo un bocado de la comida que tenían en su bandeja.
- ¿La Push? – preguntó tratando de codificar la información en su cerebro - ¡Claro! – exclamó de repente, recordando que Jake estaría feliz de verla, al igual que ella.
- Será genial, te encantará – gritó Jessica – no hay mucho sol pero el agua es deliciosa, podemos bañarnos y además… - Bella dejó de escucharla, sólo asentía de vez en cuando. Era una manera de perderse en su mundo y nadie nunca se daba cuenta. Pensó en Jacob Black.
Él había sido su amigo desde siempre. Se habían distanciado por razones obvias, sus tíos. Después de que su madre murió y después de que sus tíos sacaran las garras que tenían escondidas bajo la apariencia de gatitos domésticos, ella no pudo llamarlo más. Sólo de vez en cuando, cuando ella llamaba a su padre o cuando él la llamaba, podía mandarle saludos, no estaba segura de si los llegaba recibir, pero tenía aquella esperanza.
Siguió conversando con los más de cosas sin sentido, todos estaban emocionados por ir a la playa, según habían dicho hacía mucho tiempo que no iban, así que este era un gran acontecimiento.
Las próximas horas de clases pasaron aún más rápido, parecía que la emoción que había por el paseo hacía que apenas pusieran atención y se la pasaran imaginando el mar.
Todos salieron sonriendo y riendo como nunca del instituto, la verdad era que se la estaba pasando muy bien, primera vez que disfrutaba tanto con personas como ella, nunca había sido demasiado comunicativa, pero ahora era distinto, era algo así como una nueva Bella. Entonces se detuvo de golpe provocando que Jessica chocara con ella.
- Lo siento – se disculpó sonrojándose, nuevamente.
- No importa ¿qué pasó? – le preguntó la chica tratando de sonreír.
- Hmm… no tengo traje de baño (bañador, bikini, etc.) – volvió a sonrojarse aún más que la vez anterior, bajo la atenta mirada de todos, sobre todo de Mike.
- No te preocupes, yo tengo otro en mi casa ¿por qué no vamos y te lo pruebas? – le preguntó sonriendo.
- Jessica sabe el camino, ella te va a guiar, vayan y nosotros las vemos allá – dijo Tayler subiéndose a su propia camioneta con los demás. Era lo bastante grande para que todos cupieran.
- Ok, nos vemos allá – se despidieron y se subieran al auto de Jessica, que era de un color azul oscuro, bastante atractivo, aunque al igual que la mayoría de los autos de ahí, no eran del año.
Corrieron por las calles, un poco más rápido de lo normal, y es que tenían que llegar luego, según lo que dijo Jessica, Bella sonrió, seguramente era porque no quería dejar que nadie se le acercara a Mike, su amor. Intentó no hacer una mueco de asco, Mike no era precisamente el tipo de hombre que le gustaba, de hecho Mike era una garrapata comparado con Edward, suspiró, realmente lo extrañaba.
Llegaron a la casa de Jessica en un santiamén, no había nadie en casa así que simplemente subieron las escaleras, Bella a trompicones, era lo bastante torpe como para caerse, aunque esta vez no lo hizo, milagro.
El cuarto de Jessica no era más grande que el de ella, tenía unas cortinas color cremas abiertas para que la luz solar entrara – la poca que había - el piso era también de un color crema, mientras que la cama era de un rosa pálido, tenía varias fotos de sus amigos, algunas graciosas y otras más serias. Las paredes estaban cubiertas de un color durazno y tenía unos cuentos cuadros en la pared. Todo era condenadamente cálido.
Vio como la chica revisaba unos cuantos cajones de su cómoda, y tiraba algunas de las ropas al suelo y otras a la cama, sonrió, no era lo única desordenada. Al final, después de tanto desparramo terminó encontrando dos trajes de baño, uno era de un color negro entero, el cual se quedó de inmediato con Bella y el otro era de un color rosado – para variar – el cual se quedó con Jessica.
Bella fue al baño y se lo probó, comprobando que le quedaba perfectamente bien, se sonrojo, si Edward la viera así se quedaría de piedra. Luego frunció el ceño, cuando los chicos la vieran así se babearían y ella querría vomitar. Se puso su polera encima y los pantalones, después se bañaría.
Entonces Bella se acordó de Charlie, suspiró, bajó las escaleras y encontró a Jessica preparando unas cosas en una canasta seguramente para llevar al paseo.
- Jess ¿me prestarías el teléfono por un momento? – preguntó Bella
- Claro, está al lado del sofá blanco – habló la chica mientras metía unas frutas a la canasta
- Gracias – sonrió y fue a la sala, definitivamente todo en esta casa era demasiado cálido.
Levantó el auricular y marcó el número de casa, se le había olvidado preguntar el número de la oficina de Charlie, así que simplemente le dejó un mensaje por si volvía antes que ella a casa, cosa poco probable. Cortó el teléfono y marcó esta vez el número de Jacob, le daría un paro cuando le dijera que iba a ir a su casa a verlo por un momento.
Sonó dos, tres, cuatro veces, hasta que una voz grave contestó.
- ¿Aló? – dijo un hombre al otro lado de la línea
- ¿Billy? – preguntó Bella.
- Sí con él ¿con quién tengo el gusto? – dijo el anciano
- Soy Bella Billy, ¿te acuerdas de mí? – preguntó la chica sonriendo. Varios recuerdos se le venían a la memoria, todos muy buenos.
- ¡¿Cómo no iba a acordarme cariño?! – gritó levantó el tono unas cuentas notas - ¿cómo haz estado? Tanto tiempo
- La verdad es que mucho. Bastante bien, de hecho en un rato más voy a veros ¿está Jacob en casa? – preguntó algo tímida.
- Sí, si está… de hecho está a mi lado saltando en un pies – habló rápido el anciano. Bella se rió, estaban forcejeando al otro lado de la línea, seguramente por el teléfono, hasta que Jacob logró quitárselo a su padre.
- ¡Bella! Hola ¿cómo estás? – saludó el chico
- Bastante bien Jacob, ¿tienes tiempo para mi en tu agenda? – preguntó la chica sonriendo feliz.
- Para ti todo el tiempo del mundo Bella – sonrió al otro lado de la línea - ¿vienes para acá? – preguntó con un deje de excitación
- Sí, si quieres recibirme claro… - trató de hablar pero fue interrumpida por una carcajada.
- Siempre eres bienvenida, es tu casa Bella – dijo el chico
- Pues me alegro, porque ahora voy a la playa con unos amigos ¿podrías alcanzarme allá? – preguntó de nuevo
- Sí, claro, claro, estoy allá en menos de un santiamén.
- Bien, nos vemos entonces – se despidió la chica
- Ok, hasta pronto Bella – dijo el chico. Lo último que escuchó Bella fue un especie de aullido, que sólo la hizo reír, por lo menos alguien estaba feliz con que ella estuviera ahí.
Al terminar de llamar, Jessica ya la estaba esperando en la puerta de entrada, así que sólo cerraron la puerta y rápidamente fueron hacia al auto. Jessica manejó aún más rápido, ya que, iban en la carretera así que no había problema alguno, mientras la chica manejaba, acosaba un poco a Bella, acerca de que a quién diablos había llamado, si era un chico, si era guapo, si le atraía, entre miles de cosas que lo único que provocaron es una Bella furiosa y sonrosada. Luego Bella sólo miraba por la ventana, el sol le cubría en totalidad, ya eran dos días de sol, definitivamente algo malo iba a pasar. Forks jamás, tenía dos días de sol y menos si eran seguidos.
Llegaron a la playa sin dificultades, todos ya estaban ahí poniéndose los trajes para nadar un poco y hacer surf, la idea realmente era tentadora, pero para una chica como Bella Swan, iba a terminar como un suicidio, nada más que eso.
Sin embargo, se sacó la ropa y se quedó con su traje de baño bastante ruborizada – para variar – mientras que todos los hombres le dirigían una mirada para nada virginal, de hecho era bastante lujuriosa por decirlo de forma sutil. Sin embargo, a Bella no le importó mucho, estaba acostumbrada a ese tipo de miradas, así que tomó la mano de Ángela que estaba a su lado y corrió con ella al agua, gritaron un poco y se rieron al caer al agua, estaba bastante helado pero a Bella no le importó, tenía la misma temperatura que Edward, si es que él no era más helado, así que se sumergió hasta el fondo y comenzó a nadar, eso definitivamente la relajaba.
Mientras que Bella disfrutaba del mar y de el agua helado cubriendo su cuerpo. Edward intentaba concentrarse en la caza, ya que, se le hacía algo difícil el no poder tener a Bella cerca y realmente todos sus pensamientos estaban en ella, la extrañaba de eso, estaba seguro.
Hacía exactamente nueve horas, veinte minutos y treinta y cinco segundos que no había visto a Bella, ni la había tocado, besado, acariciado, sentido, mirado, entre mucho más, realmente la necesitaba con él, ahora.
- Edward relájate, por favor – le suplicó por décima octava vez Jasper
- Lo siento mucho Jasper, es sólo que no puedo evitar pensar en ella – susurró Edward a sabiendas de que el chico lo escucharía.
- Sólo céntrate ¿quieres? – habló el rubio – sólo estas logrando que espante a las presas.
- Lo siento – volvió a decir el chico mientras salía corriendo tras un ciervo.
- La tengo vigilada Edward, también es mi amiga ¿sabes? – le dijo la pequeña Alice – tampoco quiero que le pase nada.
- Lo sé Alice, es sólo que no tenerla cerca me pone… ansioso – trató de explicar el chico. La pequeña duendecillo sólo rió por lo bajo y salió corriendo tras de Jasper que reí sin control.
Volvió a sumirse en sus pensamientos. Había sido un cobarde, la noche anterior había estado a punto de decirle que la amaba, que quería que fuera su novia y de nadie más, pero no pudo, porque era egoísta y nunca aprendería y porque de cierta forma, era cobarde.
Suspiró cansinamente, quería saberlo todo de ella, quería saber de sus padres, cómo era su vida anterior, como se sentía aquí, qué pensaba de él, cual era su color favorito, su comida, la quería a ella, a toda ella, y por una vez más deseó poder leerle la mente.
Un gritó ahogado lo sacó de sus cavilaciones. Se detuvo de repente y se giró en dirección del grito. Era Alice, estaba teniendo una visión, rápidamente se acercó a ella y se quedó a su lado. Sin embargo, se dio cuenta de que no era una visión, y que estaba con los ojos muy abiertos mirándolo a él.
- ¿qué sucede Alice? – preguntó Jasper - ¿qué viste?
- Nada – susurró la pequeña – absolutamente nada.
- Entonces, ¿qué es lo que pasa? – preguntó esta vez Edward
- Es… es Bella – susurró de nuevo la chica
- ¿Qué pasa con ella? – preguntó al borde de la histeria.
Con aquel grito desesperado de Edward, toda la familia se reunió en un santiamén. Todos miraron a Alice preocupados y a Edward alternativamente.
- ¡¿qué pasó Alice?! – gritó de nuevo Edward zarandeándola un poco.
- Bella, ya no está – dijo alice quebrando la voz en la última palabra.
- ¿cómo que no está Alice? – preguntó Esme preocupada por la nueva integrante de la familia.
- No está, así de simple, sólo desapareció… intento ver su futuro pero no hay nada, es como, es como si no hubiera un futuro para ella – susurró las últimas palabras mirando a Edward a los ojos, que se había quedado mirándola fijamente con preocupación.
- No me digas eso Alice, no me lo digas – habló Edward negando con la cabeza frenéticamente.
- Edward, lo sien… - trató de hablar, pero fue silenciada.
- No digas que lo sientes, Bella está bien, lo sé, estoy seguro – habló rápidamente – iré a buscarla.
- Edward, no hagas una… - intentó hablar, pero Edward ya corría como loco hacia la casa de Bella.
- ¿Ves algo? – preguntó Carlisle
- Nada, es como si se hubiera borrado del mapa – dijo Alice triste
- ¿Crees que este… ya sabes… muerta? – preguntó Emmett algo cohibido
- No, no lo creo, hubiera tenido la visión – habló detenidamente Alice – en esta ocasión sólo se fue, de un momento a otro, desapareció.
Edward sólo fue conciente cuando llegó a la casa de Bella, no sabía como diablos había llegado tan pronto, pero la desesperación que tenía lo hacía correr más y más, sin control y es que cuando se trataba de Bella, él no tenía autocontrol.
De lo único que estaba seguro en esos momentos era de tres cosas. Una, no podía perder a Bella, segundo, ella no estaba muerta sino Alice hubiera tenido la visión y tercero, si la llegara a perder a ese ángel, él iba a morirse con ella, porque él estaba irrevocablemente enamorado de ella.
Entró a la casa de la chica, y peinó el lugar sin llegar a ningún rastro de ella, ni siquiera una nota o algo. Nada, simplemente el aroma de sus cosas. Se asustó ¿dónde estaría? Ya habían salido del instituto, tal vez, había ido donde una amiga, no, se dijo a su mismo, ella tenía que estar en casa, debía estar en casa.
Bajó volando las escaleras y se detuvo al ver las fotos que había en la sala. Sonrió apenas, era su Bella de pequeña, tan sonrojada como siempre, tan hermosa como siempre, aunque ¿quién era ese que la abrazaba? Gruñó, ¿cómo se atrevía a tocar a su Bella? Se paró en seco, ¿en qué estaba pensando? No era momento para ponerse a discutir sobre el pasado, tenía a Bella ahora y no iba a perderla.
Rápidamente se dio vuelta para seguir un rastro de ella, pero se encontró con que había un mensaje en la contestadota. Simplemente como si alguien le hubiera dicho que era de Bella, apretó el botón y se lo puso a escuchar.
Hola, somos Charlie y Bella, ahora no estamos en casa pero deja un mensaje que nosotros te llamamos, que tengas un buen día… Hola papá, oye lamento que llegues antes que yo a casa, juró que te compensare con la cena de mañana, pero es que decidí ir con unos amigos a La Push, además así aprovecho de ver a Jake, seguro que no te molesta ¿verdad? Te adoro y llegaré temprano, adiós.
Se quedó clavado en el lugar por unos cuentos segundos. ¿La Push? ¿La reserva india? ¿Jake? Se revolvió el pelo nervioso, de hecho, furioso. Edward Cullen, jamás se había considerado un hombre celoso, ni aprensivo, pero si sentir que el pecho se te hace estrecho, que te cuesta respirar aunque no lo necesites y que la sangre que no tienes comienza a hervirte, entonces desde ahora si se consideraba un hombre celoso y aprensivo – bufó - ¿Jake?.
Mientras que Edward intentaba controlar el impulso de golpear a cualquier chico que osase llamarse Jake, Bella seguía estando en el agua disfrutando del paisaje, estaba muy entretenida, estaban jugando con el agua Ángela y ella, la verdad es que con aquella chica se llevaban muy bien, estaban gritando y riéndose cuando Mike les dijo que ya era hora de que se salieran, ambas se miraron y un brillo travieso atravesó sus ojos.
Salieron del agua y se acercaron peligrosamente a Mike ya vestido, él las miró enarcando una ceja y ellas lo tomaron por los brazos y comenzaron a tirar de él, por más que se resistió y las tiró a la arena, las chicas con ayuda de Erick lo tiraron al mar. Todos comenzaron a reír y al final terminaron en el agua riéndose a carcajadas.
Cuando ya vieron que los dedos tanto de las manos como de los pies, estaban completamente como pasas, salieron del agua a secarse nuevamente, mientras que las chicas se tendieron en las toallas mirando la pronta puesta de sol.
Mike se sentó junto a Bella, y se pusieron a conversar de cosas sin sentido, bajo la atenta mirada de Jessica, la verdad era que Bella no quería problemas, así que dijo que iba a cambiarse para evitar la mirada asesina que le enviaba su querida amiga.
Se levantó sin problemas y se encaminó al auto, donde había puesta su ropa, pero no pudo caminar ni cuatro pasos, cuando se fijo que venían tres grandes chicos bastante guapos por lo demás. Todos se dieron vuelta a mirar ya que vieron a Bella dejar caer su boca unos cuentos centímetros.
Uno de ellos, el de la derecha era el más bajo de los tres, tenía el pelo corto de color castaño, tenía bastante musculatura. El de al medio era el más grande todos, tenía el pelo largo negro, perfectamente liso y venía con unos pantalones cortos y una sudadera negra que se apretaba bastante su fornido cuerpo, y por último había otro chico con el pelo largo también de un color castaño oscuro, que venía con el ceño fruncido algo incómodo.
Se acercaron lo suficiente como para que todos se dieran cuenta de que con esos chicos no había que meterse.
- ¿Qué quieren? – preguntó Mike haciéndose el fuerte. Aunque se notaba que valentía no era su fuerte.
- Vine a ver a Bella – sonrió uno de ellos, el de al medio mirando directamente a Mike, que retrocedía algunos pasos.
- ¿Be… Bella? – tartamudeó Jessica, mirando a la chica que aún no cerraba la boca. El chico siguió la trayectoria de la mirada y se encontró con lo que buscaba.
- ¿Bella? – preguntó el chico - ¡wow! Si que haz cambiado – habló acercándose a Bella. Cuando estuvo a escasos centímetros sonrió aún más – cierra la boca Bella antes que comiences a babear – rió por lo bajo y le cerró con su mano la boca.
- ¿Jake? – preguntó sin creérsela aún
- El mismo que viste y calza – dijo sonriéndole.
- ¡Jake! – gritó la chica saltándole encima y abrazándole con fuerza. El chico sólo rió fuerte bajo la atenta mirada de todos y comenzó a darle vueltas a Bella que también reía sin parar – ya Jacob bájame, voy a marearme – habló la chica jadeando.
- Está bien – dijo – Mira como estas, tengo que decir que el negro te queda muy bien – dijo guiñándole un ojos, lo que provocó que la chica sólo se sonrojara. Jacob se partió de la risa.
- Ejem ejem – comenzó a toser Mike, bastante enojado por lo demás - ¿Bella?
- ¡Oh! Lo siento… chicos él es Jacob, mi mejor amigo – dijo sonriéndole al chico que la miraba intensamente.
- Hola – dijeron todos presentándose entre si.
- Bella, ellos son Quil y Embry – presentó a sus amigos que la saludaron felices de por fin conocerla.
- Oye Jake, nosotros nos vamos mira que tenemos que hacer… bueno tu sabes – dijo Embry
- Sí , vayan yo me quedare un momento con Bella – sonrió
- Esta bien colega, nos vemos – de despidió Quil. De la nada se perdieron en la playa. Jacob tomó la mano de Bella y la acercó a él, la abrazó con fuerza y ella no se lo impidió, realmente extrañaba a ese chico.
- ¿Os importa que os robe a Bella por un momento? – preguntó mirando a los chicos que aún no salían de la impresión.
- No… para nada – dijo Ángela.
- De hecho… - comenzó a decir Mike, pero un golpe en el brazo lo detuvo. Jacob se rió.
- Bien Bella… ven conmigo, acabo de secuestrarte – dijo mirándola serio
- ¡OH! Bueno, creo que no opondré resistencia – dijo mirándolo también seria. Al final, siguieron tomados de la mano y emprendieron camino lejos del grupo que los miraba atónitos, sin decir ninguna palabra.
Caminaron sin rombo fijo, sólo se sentaron en un tronco viejo que estaba recargado sobre unos troncos, se quedaron allí en silencio por un buen rato, hasta que la risa contagiosa de Jacob los saco de aquel silencio.
- ¿De qué te ríes Jake? – preguntó Bella mirándolo curiosa
- De la cara que puse ese tal Mike cuando me vio tomarte en brazos – rió aún más fuerte ante el recuerdo
- Eres muy malo Jake, no debiste hacer eso – lo retó
- ¿tomarte en brazos o reírme de Mike? Preguntó Jacob sonriendo
- Reírte de Mike – dijo Bella sonriendo con más fuerza.
Una corriente de aire fresco atravesó sus cuerpos, y es que ya se estaba haciendo tarde. Bella se estremeció, sólo estaba con su traje de baño, sin embargo, sintió como un tela sueva era pasada por sus hombros, se dio vuelta y fijó la viste en el cuerpo de Jacob que estaba desnudo de la cintura para arriba. Bajó la mirada bastante ruborizada.
- Tenías frío, póntela – le obligó el chico.
- Te va a dar frío a ti – susurró la chica bastante avergonzada.
- No seas tonta Bella, no me dará frío – sonrió el chico. Al final él siempre ganaba, así que se puso la polera de Jake, que claramente era mucho más grande que ella, cabían por lo menos tres Bellas ahí adentro.
- Hmm… no se ve tan mal – se carcajeo Jacob.
- No te rías – se quejó la chica pegándole cuidadosamente en el brazo.
- Y dime Bella ¿qué ha sido de tu vida? – preguntó el chico de pronto interesado.
- La verdad es que ahora bastante bien – dudó la chica, no podía contarle la verdad - hace unos meses que estoy con Charlie y en el colegio me está yendo increíble, no hay problema, y bueno dejé todo el pasado atrás, soy una nueva Bella – sonrió la chica.
- Vaya – habló el chico – me alegro mucho por ti, y también me alegro que estés aquí, te he echado de menos – susurró el chico.
- Yo también Jacob, no te imaginas cuanto - habló la chica apoyando su rostro en el hombro del chico - ¿Y qué hay de ti?
- Bueno, la verdad es que no mucho, sigo en el colegio, me quedan dos años para salir – habló el chico.
- ¡Espera! – gritó la chica
- ¿Qué? – dijo asustado
- ¿Dos años? – preguntó – Jacob ¿qué edad tienes?
- Que poca memoria tienes Bella – dijo dándole un golpe pequeño en la cabeza – tengo dieciséis.
- ¿Estás de guasa? – preguntó Bella – Eres enorme, parece que tuvieras veinticinco o más – Dijo agitando los brazos. El chico sólo rió.
- Digamos que me he desarrollado más de la cuenta – suspiró – pero sigo siendo el mismo Bella
- Sé que eres el mismo Jake – dijo la chica sonriendo
- ¿Qué tal el amor? – preguntó para cambiar de tema
- Pues… bien – dijo algo avergonzada.
- !¿No me digas que estas saliendo con ese Mike?! – dijo con la cara descompuesta,
- ¡No! ¡Dios no! – gritó la chica negando con la cabeza - ¿qué les da a todos por pensar eso?
- No lo sé, por la cara que puso – dijo encogiéndose de hombros
- No, es… otro – dijo sonrojándose
- Hmm… – dudó un poco - ¿quién?
- Se llama Edward… Edward Cullen – murmuró la chica. Jacob se quedó en silencio mirando a Bella fijamente - ¿qué? – preguntó Bella.
- No, con él no puedes salir – dijo Jacob negando con la cabeza y mirándola seriamente.
- ¿Por qué no? – preguntó confusa.
- No te conviene Bella – dijo
- ¿De qué hablas Jake? No puedes decirme eso – reclamó la chica
- Claro que puedo – exclamó – no es bueno para ti
- Si es bueno para mi Jake… yo… yo creo que lo amo – habló Bella
- ¡¿Qué?! – gritó Jacob poniéndose de pie – no inventes Bella, el te hará daño.
- Él jamás me haría daño Jake, jamás – habló la chica.
- Tú no entiendes Bella… el no es como nosotros – chilló el chico – el es…
- Un vampiro… lo sé – habló por lo bajo
- ¿Sabes lo que es y aún así estás con él? – preguntó irritado. Las manos comenzaron a tiritar al igual que el resto de su cuerpo.
- Jake, cálmate por favor – le pidió Bella. Se acercó a él y acarició su rostro – sólo escúchame
- Te escucho Bella, y no puedo creerlo – susurró aún ofuscado.
- Le amo Jake, más que a nadie – susurró – es mi decisión, si algo me pasa me puedes decir te lo dije.
- No quiero decir eso Bella, porque no quiero que nada malo te pase – dijo mirándola a los ojos.
- Jake, no hagas esto más difícil, por favor – rogó Bella intentando calmarlo.
- Bella, el no… - intentó decir, pero fue interrumpido por una tos bastante falsa.
- Ejem ejem – habló Mike – lamento interrumpir pero ya nos vamos.
- Yo iré a dejar a Bella, no te preocupes – dijo mirándolo amenazadoramente.
- Tranquilo Mike – miró las manos del chico y vio que traía su ropa – gracias por traérmela Mike, y gracias por el paseo también – dijo dándole un beso en la mejilla.
- De nada – sonrió el chico
- Ya puedes irte – habló Jacob furioso.
- Jake – regañó la chica.
- No importa Bella… nos vemos – se despidió el chico.
Se quedaron en un silencio bastante tenso, nadie dijo ninguna palabra mientras que los segundos pasaban, los minutos y las horas. Nadie supo cuanto tiempo estuvieron así mirándose a los ojos sin decir nada, pero a la vez diciéndose todo. Era algo bastante extraño pero Bella siempre había sentido eso con Jacob, el quedarse mirando y poder decir todo con sólo una mirada, era algo así también lo que pasaba con Edward, pero con más intensidad.
Jacob dejó fluir todo el aire que tenía retenido de quizás cuando en sus pulmones. Sonrió algo forzoso y tomó la mano de la chica. Suspiró de nuevo y ahora si le sonrió con ganas.
- Será mejor que te vaya a dejar a casa – susurró el chico para no dejar escapar la furia que lo consumía.
- No quiero que estés enojado conmigo Jake, te quiero demasiado para eso – susurró la chica.
- No estoy enojado contigo Bella – negó Jacob
- ¿Con quién entonces? – preguntó arrugando el ceño
- Conmigo mismo – sonrió con tristeza
- ¿Por qué? – preguntó sorprendida.
- Por no haber llegado antes – susurró de vuelta – ven vamos – dijo sin darle tiempo para analizar las palabras.
Caminaron tomados de la mano, rombo a la casa de Jacob, en un silencio que ya se había vuelto costumbre.
Edward gruño con ganas. Aceleró más por la carretera, no sabía a cuanto iba, ni tampoco le importaba mucho, quería ir a donde Bella, quería saber quien mierda era ese tal Jake y quería llegar ¡ya!.
De repente, todo se iluminó, no podía ir a donde Bella, no podía ir a buscarla, porque eso significaría atravesar la frontera con los quileutes y eso significaba la guerra. Maldito trato.
Volvió a acelerar, ya ni siquiera los árboles se veían, de hecho parecían manchas borrosas a la velocidad que estaba ganando el automóvil.
Miró hacia el frente con el ceño fruncido, entonces sintió el aroma de Bella, podía percibirlo en una habitación llenas de personas, podía distinguirlo a miles de kilómetros, porque era de Bella, de su Bella. Comenzó a perder velocidad y al ver que venía en un auto decidió cruzarse en la carretera. Se oyó un crujido y un grito ahogado, los frenos quedaron marcados en el asfalto en ambos lado de la línea invisible que los separaba.
Bella se bajó del auto atónita. Se quedó parada al lado de la puerta de la camioneta en que venía con Jacob, él se bajó rápidamente y frunció el ceño al auto que tenía en frente.
- ¿Edward? – susurró la chica. El aludido se bajó como un rayo del auto y se quedó a unos metros de ella, él no podía acercarse más. Extendió los brazos con urgencia, quería sentirla con él nuevamente, la miró suplicante con ojos llenos de tristeza. Bella, sólo atinó a correr junto a él y lo abrazó con fuerza.
- Bella… mi Bella – susurró el chico - ¿cómo estás preciosa? – preguntó
- Estoy bien Edward… tranquilo – susurró la chica - ¿cómo supiste que estaba aquí?
- Alice – habló
- ¿Cómo no lo supe antes? – rió la chica.
- ¡OH! Bella, no sabes el susto que me diste ¡Diablos! Estaba aterrado, pensé que te había pasado algo, de repente Alice no te vio más, no tenías futuro Bella, pensé que te había pasado algo malo, fui a tu casa pero no estaban y comencé a desesperarme Bella, Dios, que bueno que estas bien, ¿ese chucho te hizo algo?
- ¿Qué? – preguntó la chica confusa - ¿cómo que no tenía futuro? ¿qué chucho?
- Se refiere a mi Bella – habló Jacob atrás de la chica.
Bella se encontraba en el medio, mientras que Edward estaba al norte Jacob estaba el sur a escasos centímetros de Bella también.
- No estoy entendiendo nada – dijo la chica.
- Es mejor que nos vayamos Bella, ya es tarde – susurró Edward en su oído.
- Este bien… nos vemos luego Jake – dijo la chica yendo abrazarlo, pero un brazo la detuvo.
- ¿Qué pasa sanguijuela tienes miedo? – preguntó Jacob
- ¿De ti? Jamás – habló entre dientes – no sabía que eras el tal Jake.
- Lo soy – dijo con una sonrisa - ¿celoso?
- ¡Jake! – gritó la chica
- No te acerques a ella chucho, o te juro que te mato – habló el chico
- ¡Edward! – volvió a decir Bella
- No te tengo miedo – dijo en tono amenazante
- ¿De qué va todo esto? – preguntó la chica.
- Vamos Bella, salgamos de aquí, apesta a perro – dijo con una mirada gélida.
Bella logró despedirse con la mano de Jacob, mientras que era arrastrada por Edward al auto. Abrió la puerta y ella se metió adentro, mientras que rápidamente él se adentraba por el lado del conductor.
Arrancó sin problema y aceleró a penas pudo, apretó con fuerza el volante y arrugó el ceño.
- ¿Qué es lo que pasa Edward? – preguntó Bella.
- No quiero que te juntes con él – dijo Edward
- ¿por qué no? – dijo la chica confusa.
- Es peligroso, podría hacerte daño – dijo apretándose el tabique de la nariz. La chica sólo se le antojo reír, Edward la miró interrogante.
- Es… es solo que el me dijo lo mismo de ti – sonrió la chica.
- ¿Así? – preguntó enojado
- Sí, dijo que podías hacerme daño, además de que sabe que eres un vampiro – dijo Bella, mirando por la ventana, aún se le hacía difícil decir esa palabra.
- Jamás te haría daño – dijo acariciando la mano de la chica
- Lo sé, fue lo que le dije a Jake – dijo la chica. Edward gruñó.
- ¿Qué es lo que va mal? – preguntó de nuevo Bella mirándolo a los ojos.
- No digas su nombre – dijo en un susurró
- ¿Por qué no? – arrugó el ceño
- Es sólo que… yo, no – volvió a gruñir – yo…
- ¿Estás celoso? – dijo la chica aguantando la risa.
- ¡No!... es decir – apretó más las manos al volante - ¡Sí! Estoy muy celoso ¿contenta?
- No tienes por qué estarlo, Edward – contestó Bella – aunque debo admitir que te ves tierno celoso – dijo riéndose. El auto se detuvo de un momento a otro, y fue cuando Bella Swan se dio cuenta de que había llegado a la casa de los Cullen. Comenzó a sudar frío y un nudo se le atravesó en la garganta.
- ¿Eso es lo que piensas? – preguntó acercándose a ella.
- Sí, es decir… si – tartamudeó Bella, mientras que intentaba parecer fuerte.
- Me diste un gran susto hoy – le dijo cerca del oído
- Lo sé, y lo siento – dijo en un susurró.
- Tendrás que hacer algo mejor que eso amor – dijo el chico mordiendo su oreja.
- ¿qué quieres que haga? – dijo suspirando.
- No lo sé, la verdad – habló tomándola de la cintura y sentándola sobre sus piernas. Dejándola a ahorcadas sobre él – ¿Por qué no partes dándome un beso? – preguntó acercando aún más su asiento al volante para quedar aún más pegado a la chica – si es que era posible –
- Sus deseos son ordenes – dijo Bella sonriendo.
Se acercó lentamente a sus labios y los beso con dulzura, lentamente saboreando toda su boca. Edward la apretó más contra si, y profundizó el beso, provocando que Bella abriese la boca y sus lenguas se juntaran en una batalla donde en realidad, nadie perdía o ganaba, era un juego donde los dos eran ganadores.
Abandonó su boca para bajar por su cuello y dejar un camino de besos invisibles hasta llegar a la clavícula, mordió deliberadamente esa parte arrancando un gemido de esos labios carnosos. Al oír eso, su mano se aventuró bajo la polera que traía la chica, provocando con su frialdad un escalofrío en el cuerpo de Bella, sin embargo, ella no se quedó atrás y comenzó a jugar con los botones de la camisa del chico, mientras que con la otra mano acariciaba los cabellos cobrizos de este.
Se movió un poco del lugar en donde estaba para acomodarse mejor sobre Edward, lo que provocó que el chico gimiera bajito por aquel rose en su entre pierna. La besó con más intensidad que antes, comenzó acariciar su espalda tibia y subió hasta encontrar el nudo del traje de baño que aún llevaba la chica. Sonrió en el beso y Bella arrugó el ceño mientras lo miraba con curiosidad, él sólo la miró con tanta intensidad que Bella quedó bastante deslumbrada y se maldijo por ello.
Edward volvió a besarla con rabia, con lujuria, y siguió la trayectoria del traje de baño hasta adelante, rozando son cuidado uno de sus pechos. Bella gimió ante aquella sensación, y su espalda se encorvó ante el tacto, sin embargo, Edward no se detuvo y continuó subiendo demasiado lento para el gusto de Bella, hasta que por fin, la mano de Edward cubrió completamente uno de sus pechos y comenzó a masajearlo sin pudor, Bella sólo atino a sujetarse con fuerza de su cuerpo, tenía la sensación de que se caería en cualquiera momento.
Bella volvió a moverse, está vez intencionalmente, se había dado cuenta de que a Edward le gustaba. El chico gimió sin detenerse en lo que hacía, así que ella abandonó su boca y bajó por su cuello mordiéndolo de vez en cuando, mordió su oreja sin detenerse, mientras que Edward rozaba uno de sus pezones, no pudo evitar que saliera de sus labios un gemido menos controlado que fue a parar justo al oído de Edward, el gruño y la beso con más intensidad.
- ¿Edward? – preguntó una vocecita al otro lado de la ventana del auto. Edward gruñó.
- ¿qué quieres Alice? – dijo con la voz cortada
- ¿encontraste a Bella? – preguntó
- Cómo si ya no lo supieras – dijo maldiciendo en voz baja.
- ¡Oh! Lo siento ¿estoy interrumpiendo? - preguntó con inocencia
- Como si ya no lo supieras – volvió a decir mientras que Bella le comenzaba a besar el pecho semi desnudo.
- ¡Edward! – gritó Emmett – sal del auto, deja a mi hermanita tranquila, no le quites su inocencia. Bella gruño, y se apartó de Edward, se sentó en el asiento del copiloto y se ordenó la polera y el cabello, bajo la atenta mirada de Edward.
- Bella – susurró. Ella sólo negó con la cabeza. Su mirada se dirigió a la entre pierna de Edward y rió por lo bajo, él sólo apretó con fuerza el volante, necesitaba una ducha fría, aunque fuera un vampiro. Bella se acercó y le besó la mejilla y abrió la puerta del auto.
- ¿Estás bien? ¿ese depravado te hizo algo malo? – preguntaba Emmett mirándola de pies a cabeza.
- ¿Desde cuando tan preocupado Emmett?, tranquilo – sonrió la chica.
- Desde que me dijeron que no tenías fututo, casi nos da algo tonta Bella – rió Emmett – lo siento ¿interrumpí algo? – dijo con tono de niño pequeño.
En ese instante Edward salió del auto hecho una bala y se abalanzó sobre Emmett.
- ¡voy a matarte! – gritó Edward mientras lo perseguía. Bella sólo rió.
- No quise interrumpir, lo siento – dijo Alice
- Tranquila Alice, está todo bien – sonrió viéndola.
- Está bien… ahora que lo recuerdo… me debes una salida de compras – dijo Alice saltando.
- Eres un pequeño monstruo Alice – dijo Bella.
- Ya me lo han dicho – rió la chica – ven que quiero presentarte a la familia.
Esta vez, si que no se salvaba. Las manos le sudaban y comenzó sin querer a tiritar.
- Tranquila, todo saldrá bien – dijo la duendecillo – lo vi.
- Que consuelo – Dijo la chica.
Iba a ser una gran noche… familiar.
¡Dios! creo que ya no siento el cuello, y me va a dar tendinitis, primera vez en la vida que hago un capítulo tan largo, once páginas ¡Diablos! pero espero que les guste y que me dejen muchos review'.
Espero que les guste la actitud de Edward, realmente me gusta ver a un Edward celoso y luego esa parte estubo un poquito HOT espero que les haya gustado, porque se me ocurrió de la nada, en fin chicas, chicos y deribados me retiro, porque me esten hechando, muchos besos gente, los adoro y gracias por los review's que me dejan se los agradesco.
