Hola,

Eh tenido una semana estresante y aunque estoy feliz de poder actualizar esta historia me desanima aun no poder poner el epilogo de mi otra historia, el cual espero ya poder subiré la siguiente semana.

Espero disfruten de la historia...

††

"Mis ojos ardían por la brillante luz del nuevo día, no era lo que quería y sin embargo no podía encontrar el coraje suficiente para terminar con esto.

No podía encontrar en mi el decepcionarlo, el me había encontrado y enseñado, por el sabía que había otra forma de existir con esto aunque no cambiaba el monstruo que era ahora. Su amistad era el vaso de agua fresca que necesitaba después de haber estado en el desierto pero nada, ni siquiera él podría prepararme para lo que tendría que enfrentar…"

Cerré el libro en el instante en el que el maestro comenzó a hablar.

Si era solo un libro pero no podía encontrar en mí el dejar de leerlo. Ayer la única razón por la que no lo seguí leyendo fue porque necesitaba terminar una tarea en la cual Dimitri amablemente me ayudo a terminar ya que me quede dormida sobre mi cuaderno poco después de que había comenzado a trabajar en ella.

En cuanto el timbre sonó tome mis cosas, por primera vez estaba feliz de tener que ir a clase de educación física después de todo no tendría que hacer nada más que leer.

Avance hacia el gimnasio ya que en realidad no necesitaba cambiarme después de todo no iba a hacer nada y después de la última vez que intente jugar dudo mucho que el maestro estuviera destrozado ante mi falta de participación.

Para mi sorpresa Edward estaba apoyado contra la pared, cerca de la entrada del gimnasio, lo cual considerando que era la última clase del día era extraño. No pude evitar la tonta sonrisa que se poso en mis labios cuando sus ojos verdes se fijaron en mí.

Lentamente él se alejo de la pared avanzando un paso hacia mí.

- Hola.

Mentiría si dijera que escucharlo decir ese simple saludo no me hacia querer gritar como una niña.

- Hola. Creí que no te vería hoy.

Luciendo nervioso Edward pasó una mano por su cabello y después torció su cuerpo, alzando una mano presiono la palma de esta contra la puerta del gimnasio abriéndola mientras su otra mano se deslizo de mi brazo a mi espalda pidiéndome sin palabras que entrara, solo hasta ese momento note que el maestro había pasado junto a nosotros.

Aun sobre la tela de mi ropa podía sentir la electricidad que me recorría cada vez que el estaba cerca de mí.

- Por un momento yo también lo creí... Pero aunque solo falta esta clase quise venir a verte.

Ante sus palabras sentí mi rostro arder e involuntariamente mi sonrisa se ensancho aun más.

Nos sentamos en las gradas conversando de cosas sin importancia mientras el resto de nuestros compañeros entraban al gimnasio. Poco antes de comenzar la clase Edward se disculpo con una suave sonrisa y poniéndose de pie avanzo hacia el maestro, al cual en poco tiempo logro convencer de que no se sentía bien mientras yo volvía a tomar mi libro para continuar leyendo.

Cuando Edward regreso se acostó en las gradas sin decir nada, su cabello rozando mi pierna, de alguna manera el parecía estar de mal humor así que decidí no molestarlo y continuar leyendo.

Durante el resto de la clase Edward no abrió sus ojos solo permaneció acostado respirando tranquilamente. Había intentado concentrarme en mi libro pero la actitud de Edward me desconcertaba.

Poco antes de que la clase terminara Emmett se sentó junto a mí mirando intrigado a su hermano.

- Hola Bells.

- Hola Emmett.

Cerré el libro y lo coloque sobre mis piernas mirando a Emmett, en el instante que lo hice los ojos de este se fijaron en el libro que traía y una sonrisa se extendió por su rostro.

- ¿Qué te parece el libro? Eh escuchado que es bueno pero deprimente en ocasiones.

Honestamente nunca hubiera imagina a Emmett como el tipo al que le agrada leer pero después de años supongo que pudo haber tomado un libro para matar el aburrimiento.

- En realidad apenas lo comencé así que no podría decirte aunque hasta ahora me gusta.

Emmett inclino su cabeza y extendiendo su mano hacia mí me pido el libro. Confundida se lo entregue.

- No creí que te gustara leer libros de vampiros, imagine que sería el último tema del que te gustaría hablar.

Me hundí de hombros ante sus palabras.

- A veces las historias son interesantes, aunque no me gusta cuando tuercen el mito de los vampiros y lo convierten en algo estúpido y empalagoso.

- Te entiendo completamente, según tengo entendido estos libros son más… "Agresivos" por decirlo de alguna manera aunque según tengo entendido la historia no se pone interesante hasta el segundo libro donde el protagonista conoce…

Antes de que Emmett pudiera decir más Edward se sentó tomándome por sorpresa y miro a su hermano de una manera que solo se podía considerar amenazante.

- ¿No tienes algo más que hacer Emmett? ¿Desde cuándo tú eres el ideal para discutir un libro?

Sin dejar de sonreír Emmett me regreso el libro.

- Tranquilo hermanito solo quería hablar con Bella por un momento. No tienes por qué ponerte agresivo.

Un gruñido escapo de los labios de Edward, lo cual era sumamente confuso.

Antes de que pudiera decir algo Edward se puso de pie y me ofreció su brazo, dos segundos después el timbre comenzó a sonar. Riendo a carcajadas Emmett se despidió de nosotros y comenzó a correr hacia los vestidores.

Me puse de pie y tome el brazo de Edward sintiéndome aun más confundida por su actitud. ¿En realidad le molestaba tanto que discutiera un simple libro con su hermano? O ¿Acaso algo en el libro le molestaba? ¿Quizá odiaba que escribieran sobre ellos?

Avanzamos hacia el estacionamiento y lo más frustrante de todo el trayecto fue la actitud de Edward. Estaba tenso y de lo único que salía de sus labios eran monosílabos, está de más decir que en poco tiempo su actitud afecto la mía sobre todo cuando sin ningún cuidado su brazo se soltó de mi agarre y de manera posesiva rodeo mi cintura atrayéndome hacia él.

Lo admito eso fue algo sexy pero cuando ni siquiera era capaz de decir una oración completa explicando su mal humor solo me hacía sentir irritada.

- ¿Qué ocurre Edward?

Su voz de terciopelo sonó irritada y cortante.

- Nada.

Rodando los ojos intente alejarme de él cuando estábamos a solo unos pasos de mi coche pero debido a la fuerza de su agarre no fui capaz de moverme y él ni siquiera pareció notarlo así que aclarándome la garganta golpe su pecho con suavidad.

En cuanto tuve su atención señale su brazo.

- ¿Te molestaría soltarme?

Apretando la mandíbula me soltó pero no se alejo de mí.

- ¿Qué es lo que ocurre? Un momento actúas todo nervioso y tierno y luego te comportas como un idiota solo porque hablaba con Emmett sobre un libro.

Gruñendo él se paso una mano por su sedoso cabello.

- Ese libro no tiene nada que ver.

- ¿Entonces qué ocurre?

Cuando sus ojos verdes se enfocaron en mi, estos lucían más oscuro mientras me observaba con atención por unos segundos antes de hablar.

- Nada Bella solo olvídalo.

- ¿Olvidar que si ni siquiera sé qué te molesta?

Para mi total sorpresa Edward rodo los ojos cruzándose de brazos mientras murmuraba molesto.

- Si, obviamente.

- ¿Qué rayos? ¿Acaso te convertiste en una chica de 14 años sin que me diera cuenta?

Su tono de voz se volvió venenoso y sus ojos parecían lanzar dagas.

- Bueno evidentemente no soy de la edad que prefieres.

- ¿De qué estás hablando?

Soltando un sonoro bufido Edward murmuro un "olvídalo" y se dio media vuelta alejándose de mí rápidamente.

Exasperada me pase una mano por el cabello y después subí a mi auto.

Los vampiros eran seres hermosos, sensuales, eternos, indestructibles y que al parecer también podían padecer de enfermedades como la bipolaridad.

††

Suspirando me senté en mi cama y deje mi violín junto a mí.

Me sentía cansada y me dolía la cabeza. La discusión que había tenido con Edward me había atormentado durante la tarde y más de una vez había considerado llamarle pero no sabía si era lo mejor.

No entendía a que se refería con "la edad que prefieres", lo cual me hacía recordar el hecho de que ni siquiera sabía qué edad tenia Edward.

Quizá salir con un vampiro estaba resultando demasiado, quizá simplemente debería aceptar que alguien como Edward no era para mí... Quizás, quizás…

Estaba sumergida en mis pensamientos hasta que un suave golpe en la puerta me hizo reaccionar.

Suspirando mire hacia la puerta, la cual se abrió suavemente, sabía que no podían ser mis padres por que ambos habían salido a cenar y Dimitri se había rendido en intentar molestarme. Con una tímida sonrisa Alice cerró la puerta y avanzo hacia mí.

- Hola, espero no te moleste que haya decidido venir.

- No, para nada. ¿En qué puedo ayudarte?

Con cuidado ella se sentó y sus dedos acariciaron suavemente las cuerdas de mi violín.

- No fue su intención portarse como un idiota.

Un suspiro pesado escapo de mis labios al saber de quién se refería.

- No quiero hablar de eso Alice.

Haciendo a un lado el violín Alice se acerco a mí, su rostro luciendo sombrío.

- Solo escúchame, por favor Bella.

- Si Edward te envió para…

Alice comenzó a agitar sus manos interrumpiéndome.

- No, él ni siquiera sabe que estoy aquí. En cuanto llego a casa tomo algo de su habitación y se interno en el bosque.

Preocupada mire el suelo apretando mi mandíbula y ante mi silencio Alice comenzó a hablar.

- Sé que Edward puede ser demasiado pero no fue su intención portarse así es solo que…

Mordiendo mi labio inferior mire a Alice notando que lucía preocupada, como si estuviera considerando cuanto contarme en realidad.

-Ayer saliste con Dimitri ¿No es así?

La mire confundida ante el cambio de tema.

- Si, pero eso que tiene que ver.

- Lauren, una de las mejores amigas de Jessica estaba en Port Ángeles con algunas amigas y ella los estuvo observando cuando entraron a un restaurante. Ella tomo una fotografía de ambos y esta mañana se la paso a Jessica quien inmediatamente comenzó a pasarla al resto de los estudiantes, en ella Dimitri esta inclinándose hacia ti besando tu frente.

¿Eso era lo que tenía tan molesto a Edward? ¿Estaba celoso? ¿Cómo rayos se las arreglaba Jessica para fastidiarme la vida?

Ligueramente irritada y confundida me puse de pie mirando a Alice atentamente.

- Dimitri es solo mi amigo.

- Lo sé pero Edward es algo nuevo en todo esto de salir con alguien y la intensidad de lo que siente lo tiene abrumado además en serio puedes culparlo cuando era el único tema que cruzaba por la mente de el resto de los chicos.

Trate de imaginar lo que sería estar en su lugar, la forma en que otros torcerían algo inocente y lo convertirían en algo mas, algo que podría molestarlo.

Suspirando me senté nuevamente en la cama mirando mis manos.

- Esto también es nuevo para mí Alice.

- Lo sé y en verdad creo que sería un error que decidieras que quizá no valía la pena esforzarte en continuar con esta relación.

Sorprendida la mire con los ojos abiertos como platos. Edward me había contado sobre el don de Alice y ahora entendía por qué había venido.

Avergonzada mire el suelo.

- ¿Viste lo que ocurriría?

La escuche moverse junto a mí antes de hablar.

- En resumen ambos son miserables.

La pequeña mano de Alice sujeto la mía y alzando la vista observe la suave sonrisa que se dibujo en su rostro.

- Solo habla con él, se que él también se debe sentir mal por la manera en que actuó.

Con liguero apretón ella soltó mi mano y se puso de pie.

- Gracias Alice.

Una brillante sonrisa se extendió por su rostro.

- No tienes nada que agradecerme.

Sin decir nada más salió de mi habitación.

Rodeada nuevamente por el silencio y la privacidad que me conferían las cuatro paredes de mi cuarto tome mi celular y nerviosa le envié un rápido mensaje de texto a Edward diciéndole que teníamos que hablar.

Después de guardar mi violín me puse a ver la tele esperando que respondiera mi mensaje o me hablara o… Algo, pero nada.

Cerca de las ocho y media salí de mi habitación solo para ir por un poco de cereal a la cocina. Cuando iba de regreso note a Dimitri en la sala jugando Resident Evil 4 y metiéndome la cuchara abarrotada con hojuelas me senté en el sofá.

- A la izquierda.

Frunciendo el ceño Dimitri movió su mano y le disparo a un zombie pero otro se le abalanzo sobre él y lo mato.

Gruñendo el dejo el control sobre la mesa y apoyando sus codos en sus piernas hundió su rostro entre sus manos.

- No sé porque sigues jugándolo, nunca pasas los primeros niveles.

Torciendo su rostro sus ojos entrecerrados se fijaron en mí. De manera burlona le sonreí amablemente antes de volver a introducir la cuchara en mi boca.

- El juego es difícil, no es mi culpa.

Una vez que había masticado y pasado lo que había comido le saque la lengua haciendo un sonido ridículo.

- Por favor mis padres lo pasaron.

Dimitri se irguió irritado.

- Eso no es justo a Aro le encantan los videojuegos.

- Marcus pierde incluso en U-sing Girls night y aun así el pudo pasarlo. Acéptalo eres pésimo jugando.

- ¡Nunca!

Rodando los ojos seguí comiendo mientras él se ponía de pie y avanzaba hacia la consola Wii para cambiar el juego. Una vez que cambio el disco tomo otro de los controles y avanzo de regreso hacia el sofá extendiendo su mano hacia mí.

- Veamos lo que tienes pequeña.

Con una última cucharada deje el plato en la mesa y tome el control que me ofrecía. En cuanto la pantalla revivió con la imagen de Luigi y Mario una sonrisa se extendió por mi rostro.

- Oh Dimitri antes de que termine la noche terminaras llorando. ¿En serio crees que puedes vencerme en mariokart?

- ¿Vencerme? ¿Tu? Por favor.

Cerca de las once regrese a mi habitación mientras Dimitri gritaba a mis espaldas que debíamos jugar otra vez pero después de estar durante un par de horas pateándole el trasero decidí que era suficiente por un día.

Cerrando la puerta de mi habitación camine hacia mi armario para tomar mi pijama y después arrojarla a mi cama.

Sujete el borde de mi camisa y la alce pero antes de que pudiera quitármela un sonido llamo mi atención. Como una total idiota torcí mi cuerpo para mirar detrás de mí con la camisa aun a medio camino solo para notar que era Edward al otro lado de mi ventana.

Sintiéndome como la idiota que era baje mi camisa y avance hacia la ventana mientras mi rostro se tornaba escarlata.

En el instante en que abrí la ventana Edward se aclaro la garganta mientras sus ojos verdes se fijaban en el suelo de mi habitación.

- Lo siento no quise asustarte.

Nerviosa me pase una mano por el cabello.

- Descuida… pasa.

De manera elegante una de sus largar piernas se planto firme sobre el suelo y poco después la otra la imito.

Sus ojos recorrieron mi habitación como si fuera la primera vez que entraba en ella, unos segundos después el se detuvo junto a mi escritorio y sus ojos verdes se posaron en mi.

- Lamento la manera en que me comporte.

Me apoye contra la pared mirándolo.

- Entiendo la razón por la que actuaste así y en tu lugar seguramente hubiera actuado aun peor pero lo único que me sigue molestando es que no me dijeras por que estabas molesto.

Honestamente había creído que pasaríamos toda la noche hablando sobre el tema pero después de asegurarle que Dimitri era para mí lo que Alice, Emmett, Rosalie y Jasper eran para él, el pareció más tranquilo y me prometió que trabajaría en su carácter.

No estaba muy convencida por como había seguido la conversación ya que el había insistido en cambiar de tema luego de disculparse nuevamente conmigo y solamente cambiamos de tema una vez que le asegure que si volvía actuar como un idiota sin al menos hablar conmigo convencería a Emmett y a Dimitri que lo ataran en una barca y lo dejaran flotando en el mar o algo así, no suelo ser muy creativa en cuanto a venganza se trata.

Estuvimos hablando de los libros nuevos que había comprado y aunque el pareció interesado en ello pude ver que en cuanto le mostré el libro que estaba leyendo antes y los libros que le seguían él ni siquiera quiso verlos y enfoco su atención en las fotografías que tenía en mi escritorio. Sin duda algún descubriría que era lo que parecía… ¿Incomodarle? ¿Molestarle? Mmm, no se cual sería la palabra pero descubriría que tenían esos libros que no le agradaban.

Con cuidado Edward tomo la fotografía junto a mi computadora y no pude evitar avergonzarme. Esa fotografía había sido tomada cuando tenía cinco años, era navidad y mis padres decidieron que nada decía mejor feliz navidad que vestirme de duende y por su puesto ellos se disfrazaron de renos.

En la fotografía estábamos sentados juntos en un sofá pero al parecer Dimitri había estado agitando un juguete para llamar mi atención, así que aparecía de perfil mirándolo con la boca abierta y los ojos de igual manera mientras estiraba una de mis manos para tomar lo que sea que el sujetaba.

- Luces adorable.

Mis ojos se fijaron en su rostro y ante sus palabras podía sentir mis mejillas arder.

- Mis padres tenía esta costumbre de disfrazarme cuando era pequeña.

Mirándome brevemente una sonrisa se extendió por su rostro y dejo la fotografía para tomar otra en donde aparecía Aro y Marcus tomados de las manos y en el borde inferior se podía ver mi parte de mi cabeza que se encontraba hacia atrás mientras los miraba, tenía solo tres años en esa imagen.

- No me extraña después de todo Marcus es diseñador, Alice hace lo mismo con toda la familia.

Ambos comenzamos a reír y nuevamente el dejo la fotografía en su lugar.

Con elegancia se movió, dejando solo unos centímetros de distancia entre nosotros y su voz se torno un suave susurro.

- Sin importar la edad creo que luces adorable todo el tiempo.

Lentamente su rostro se inclino hacia mí y como dos imanes nuestros cuerpos se acercaron intentando de eliminar la distancia que nos separaba. Su alieno frio acariciaba mi piel y pronto pude sentir el liguero roce de sus labios sobre los míos pero solo fue eso, un roce.

En el momento en que su mano se acerco a acunar mi rostro la puerta de mi habitación se abrió y como dos gatos asustados ambos saltamos en nuestro lugar alejándonos rápidamente el uno del otro.

Ambos miramos sorprendidos hacia la puerta encontrándonos con un muy sonriente Marcus.

- Edward tu hermano Emmett llamo preguntando por ti, dijo que era importante.

Nervioso Edward se paso una mano por el cabello.

- Si, gracias. Creo que ya debería irme.

Marcus inclino su rostro sin dejar de mirar a Edward.

- Me parece una muuuy buena idea. Saluda a tus padres de mi parte.

Edward se inclino hacia mí y beso mi mejilla suavemente antes de dirigirse hacia la ventana pero mi padre lo detuvo guiándolo fuera de mi habitación hacia la puerta principal. Edward lucia bastante nervioso y mentiría si dijera que no tuve que morderme el labio inferior para evitar reírme ante la forma tan adorable que lucia.

En cuanto salieron de mi habitación me acosté en mi cama y enterrando mi cara en mi almohada comencé a reír, porque que me parta un rayo si ese momento no fue el más vergonzoso y gracioso de mi vida.

††

Adelanto del siguente capitulo:

"El abrió la puerta de su coche y ofreciéndome su mano me ayudo a salir.

- Admítelo estamos perdidos.

El comenzó a reír mientras sacaba del bolsillo de su pantalón un largo trozo de tela negra.

- Date la vuelta.

Lo mire de manera sospechosa pero me di la vuelta.

- ¿No estar pensando dejarme abandonada en el medio de la nada verdad? Recuerda que mis padres y tu hermana saben que salí contigo, si no regreso…

El volvió a reír mientras la tela negra cubría mis ojos.

- Solo no quiero arruinar la sorpresa. Te juro que lo último que quiero hacer es abandonarte en medio de la nada."

Sip, como se imaginaran el siguiente capítulo es sobre su primera cita, quizá algunos reviews me motiven a escribir más rápido y hacer que el capitulo sea más largo… Solo digo xD.

Espero que les haya gustado. Cuidense.

Atte.: PsycheDearLs.