Capítulo 7: All Things Go Part. 2


"¿Cómo se encuentra?" – Pregunto Gerard mientras observaba al niño que descansaba tranquilamente en una cama.

"Ya se encuentra estable, sus heridas han cicatrizado bien" – Dijo Anne mientras se sentaba a un lado de la cama para acariciar los cabellos del niño, hasta que su vista se posó en el antebrazo de Gerard – "Tu brazo" – Dijo esta al ver la pequeña parte roja con restos de sangre.

Por otro lado el chico dirigió su vista a la herida – "Vaya, no me había dado cuenta de esto" – Dijo al ver el lugar donde hace un rato había impactado el látigo.

"Déjame curártelo" – Dijo esta mientras se levantaba para ir a una estantería a buscar unas cuantas gazas y desinfectante.

"Tranquila no hace falta" – Dijo este mientras le quitaba importancia al asunto.

Pero en cambio la chica no le hizo caso – "Dame el brazo" – Dijo esta mientras se ponía al lado suyo e impregnaba una gaza con desinfectante.

"Ya te dije que no hacía falta"

"No voy a discutir, dame el brazo" – Espeto esta.

Sin más el chico le acerco el brazo para que curara la herida no sin antes bufar por lo cabezota que era la chica.

"Gracias" – Dijo esta con sarcasmo – "Esto te va a escocer" – Le dijo mientras pegaba la gaza contra la piel herida, haciendo que rápidamente el chico intentara alejar el brazo pero ella se lo sujeto. Una vez que había limpiado la herida, comenzó a envolverla en la gaza – "Sabes que ahora que tu hermano está muerto, tú ocuparas su puesto como capitán del ejército"

"No me lo recuerdes" – Dijo este algo molesto – "No han pasado ni veinticuatro horas de la muerte de mi hermano y ya lo están reemplazando" – Entonces el chico sintió como pequeñas gotas de agua caían sobre su piel y al dirigir su mirada para saber qué era, observo a Anne llorando.

"Perdón" – Le dijo esta mientras se limpiaba las lágrimas e intentaba seguir con lo suyo – "Es culpa mía que tu hermano allá muerto"

Sin perder ni un segundo más, Gerard agarró la barbilla de Anne para levantar su cara y así obligarlo a que lo viera directamente a la cara – "Por favor no te eches la culpa, tú no tienes nada que ver con esto"

"Pero yo fui la que envío el último voto positivo que dio luz verde a aquel suicidio"

"Tú no fuiste, fue Ventus pero tampoco le estoy echando a él la culpa"

"Pero Ventus está bajo mi cuidado, así que yo soy la máxima responsable de todo esto" – Dijo mientras algunas lágrimas más escapaban.

"Anne por favor" – Dijo este mientras paraba un momento para limpiarle las lágrimas de los ojos – "Sebastián sabía donde se metía, en realidad no lo culpo por ser tan inconsciente que se le va a hacer, su lado aventurero y curioso no le permitía rechazar una aventura cuando esta se le presentaba; por lo que prefiero dejar a un lado todo el odio y rencor y recordar a mi hermano por la gran persona que fue" – Dijo sonriendo a la vez que se le escapaba una lágrima inconscientemente.

Sin poder evitarlo la chica se abalanzo sobre él para hundir la cara en su cuello y comenzar a llorar, por otro lado el chico se quedó completamente estático y sonrojado al sentir todo el cuerpo de la chica sobre el suyo, pero para cuando fue saliendo del shock abrazó a Anne para luego comenzar a consolarla. Y así se quedaron, ella sentada sobre sus piernas abrazándolo y él a ella, sobre el pequeño sofá de la habitación hasta que se quedaron dormidos.

Por otro lado, con respecto al joven niño, que dormía plácidamente en la cama, por su mente comenzaron a pasar muchos recuerdos de tiempo atrás. Dichos recuerdos tenían más concretamente que ver con cierto edificio del distrito Rolan, un edificio pequeño que aunque en comparación con lo demás podría ser igual, en realidad era bastante humilde aunque nada lo superaba en calidez.

En dicho edificio, más concretamente en una aula que daba directamente hacia Arcadia, Ventus se encontraba observando detenidamente al profesor que les explicaba muy animadamente a Darwin y la selección natural, hasta que alguien llamo a la puerta haciendo así que la clase parara de improviso; cuando el profesor salió a ver quién era, desde el pasillo se pudieron escuchar una serie de susurros a los que no les dio mucha importancia. Entonces el profesor entró para luego anunciarles algo.

"Muy bien chicos y chicas, hoy hemos recibido una visita muy especial, es desde el mismísimo consejo" – Cuando el profesor dijo el consejo, al instante toda la clase fue llenada con un sonoro 'Oh' excepto Ven, quien únicamente se limitó a seguir leyendo sobre la teoría de Darwin que le parecía mucho más interesante que cualquier representante del consejo que viniera contarles cualquier cosa.

De repente Ven escuchó un sonido de tacones contra el suelo lo cual tampoco llamó mucho su atención pero cuando seguido a estos todos sus compañeros hicieron un 'Oh' de forma coordinada, no pudo evitar despejar sus ojos del libro para saber por qué tanto revuelo. Entonces delante de sus ojos apareció la figura de una chica rubia de no más de dieciocho años, vestida con un elegante vestido blanco, esta miraba con alegría hacia su pequeño público.

"Hola encantados de conoceros, soy Anne WinterBotton" – Se presentó esta por sí misma y acto seguido uno de los niños levanto la mano – "Y sí, soy una de las integrantes del consejo" – Respondió haciendo que el niño bajara la mano al instante pero a su vez otra levanto la mano – "Y sí, aunque no lo creáis tengo dieciocho años" – Entonces toda la clase volvió a pronuncia un 'Oh'

Por su parte Ventus bufo molesto, no le interesaba nada lo que tuviera que decir aquella chica por lo que volvió a enterrar su cabeza en el libro para hacer así caso omiso a lo que ella decía.

Y así pasó el rato, cuando la tal Anne terminó de dar su charla se despidió de todos los niños para marcharse por donde había venido, siempre con una sonrisa, para así después de un pequeño parón hacer que la clase continuara.

Cuando todo había acabado, un rato después, todos los niños ya se habían ido a sus respectivos cuartos excepto Ventus que prefirió quedarse en su sitio terminando la tarea que el profesor había mandado para así poder tener el resto del día libre y por estar tan concentrado no se dio cuenta de que una persona había entrado en el aula.

"¿Te importa que tome asiento a tu lado?" – Le pregunto una voz femenina.

"Adelante" – Dijo este sin más y entonces escuchó como movían una silla hacia su posición.

"¿Qué haces?" – Le pregunto la voz.

"Tarea"

"Tienen que ser muy entretenidas para tenerte tan concentrado"

Esa persona había conseguido romper su concentración por lo que sin más dejo el lápiz sobre el libo molesto para luego mirar a la cara a esa persona, lo que no se esperaba era que dicha persona fuese la chica de hace un rato. Esta estaba apoyada con los codos sobre la mesa mientras lo miraba divertida.

"Usted" – Dijo el algo asombrado.

"Por favor tutéame, no me gusta que me traten de usted, me hace sentir vieja"

"En realidad eres mayor, no vieja"

"Eh, que sólo tengo doce años más que tú, tampoco es que te sacara una diferencia abismal"

"Si usted lo dice" – Le dijo el niño para seguir con sus cosas mientras a la chica le daba un pequeño tic.

"Y dime ¿Por qué sigues aquí cuando tus demás compañeros ya se han ido?"

"Quiero quitarme esto de encima para así poder ir a Arcadia cuanto antes"

"Ya veo" – Le dijo la chica mientras lo observaba mejor.

"Discúlpeme si sueno un poco grosero" – Dijo este mientras volvía a dejar sus lápiz sobre el libro harto de que lo observaran tanto – "Pero puedo saber qué interés puede tener alguien como usted en mí"

"Pura curiosidad, cuando entre vi que en ningún momento apartaste la cabeza de tu libro, sólo cuando me presente, mientras que el resto de tus compañeros en ningún momento aparto la vista de mí"

"Ah vale" – Dijo este para seguir con sus cosas hasta que algo hizo que se detuviera en seco para luego volver a mirarla – "Un momento… hace nada cuando estaba enfatizando en que eras mayor y no vieja, dijiste que me sacabas doce años… eso quiere decir que sabías que tengo seis años…. ¿Cómo sabías eso si apenas nos estamos conociendo?" – Dijo este intrigado.

La chica amplio su sonrisa ante la pregunta del niño.

"Bueno, como te iba diciendo llamaste mi atención Ventus"

"¡Espera! ¿Cómo sabes mi nombre si ni siquiera me he presentado ?... ¿Acaso eres alguna especie de acosadora? – Le dijo este algo desconfiado mientras se echaba un poco para atrás.

Al instante la chica se rio – "Tranquilo, no soy nada de eso cariño, como llamaste mi atención ya que no me podía creer de que una clase de veinte alumnos todos estuvieran con sus miradas fijas en mí menos uno, por ello cuando terminé y salí le pregunte a tu profesor sobre quién era el niño de cabellos rubios y puntiagudos, y me dijo tu nombre. Así que todavía intrigada fui hasta el despacho de la directora del centro para que me dejara ver tu expediente"

"Y no eres una acosadora" – Le dijo este irónico – "¿Qué quieres de mí? Ya que no comprendo que tanta curiosidad puede tener alguien del consejo en mí"

"Tienes un expediente impecable, el mejor de la clase, el mejor del centro con bastante diferencia en lo académico"

"Si ya tampoco eres para tanto"

"Tonterías" – Dijo esta – "Normalmente estudio en mi campo de trabajo el impacto psicológico que tiene el abandono parental en el coeficiente intelectual de los huérfanos, está demostrado que el abandono es capaz de influir negativamente en el rendimiento de los niños no sólo en el ámbito académico, sino en muchas más cosas; por eso me encargo de llevar a cabo todos los métodos posibles de que eso no pase, de que los niños como tú tengan el mismo desarrollo cognitivo que puede tener cualquier otro niño que no pasa por lo que vosotros habéis pasado, así como de que tengáis las mismas oportunidades en vuestra que puede tener cualquier otra persona. Por eso me gusta venir a los orfanatos de la ciudad y ver a los niños y demostrarles de que no están solo"

"Aja" – Le dijo este.

"Y al verte y poder ver tu expediente he podido sentir de que lo que estoy haciendo funciona de verdad"

"Pues… mmm…. Enhorabuena" – Dijo este sin entender muy bien por donde iban los tiros.

"Creo que tu talento puede ser potenciado y que no se está aprovechando todo lo que se tendría que ser, por ello me gustaría preguntare una cosa Ventus, te gustaría venirte conmigo"

Al instante el niño sintió como se le había parado el corazón, no podía creer lo que estaba escuchando.

"¿Estás diciendo que me vas a adoptar?" – Dijo este sin creerse sus propias palabras, durante bastante tiempo veía como durante las vistas de puertas abiertas las parejas venían y pasaban tiempo con los huérfanos hasta que finalmente los adoptaban, en aquellas ocasiones deseo con todo su ser, que alguien, fuese quien fuese se diera cuenta de que él estaba hay esperando el amor y la calidez que las personas les brindaban a aquellos huérfanos tan afortunados, pero por desgracia aquello nunca pasaba y él era siempre el que quedaba en el olvido, por alguna razón no él no era capaz de llamar la atención de las personas como hacían los otros huérfanos.

"Sólo si tú estás de acuerdo" – Le dijo ella mientras envolvía las manos del niño entre las suyas.

Ventus no sabía que decir, miles de sentimientos los estaban inundando en cuestión de minutos, alegría, euforia, esperanza, excitación, pero de sobre todo miedo por dejar todo lo que conocía atrás, miedo de salir de su salir de su zona de confort para explorar parajes completamente nuevos; pero ese miedo era sofocado con el deseo de empezar otro capítulo de su vida en una nueva página en blanco.

"Entonces ¿Qué me dices?" – Le dijo está regresándolo al mundo real.

"¡Sí!" – Dijo este mientras se paraba eufórico de su asiento para correr y abrazar Anne, a la persona que le había dado una oportunidad por primera vez en su vida – "¡Gracias, muchas gracias! Te prometo que jamás te arrepentirás de tu haberme elegido, nunca te decepcionare" – Le dijo este mientras la abrazaba todavía más fuerte.

La chica rio antes su comentario mientras le acariciaba los cabellos al niño – "Jamás me decepcionaras" – Le dijo esta mientras lo miraba con cierta nostalgia para luego corresponder al abrazo.

Y después de aquello otros recuerdos invadieron en su memoria, transformados en antiguas sentimientos, como el desaliento que sintió cuando empaca sus cosas y pensaba que esa sería la última que vería su habitación, su refugio durante toda su corta vida, la tristeza que sintió cuando vio como dejaba atrás el orfanato mientras iba de la mano con Anne hacia su coche. De la impresión que sintió que lo dejo sin palabras cuando se encontró ante los mismísimos pies del Prismodium, de la alegría que sintió cuando Anne le dijo que esa sería su casa y lo llevo hasta su habitación, al igual de en cierto modo el miedo y el respeto que sintió al ver el cristal de Aldebarán tan cerca, a unos escasos metros de distancia sobre él; pero sobre todo la curiosidad que sintió cuando Anne le presento a Tamara, quien sin sabes cómo se convirtió en una de las personas más importantes de su vida.

Pero de todos aquellos recuerdos y sentimientos, hubo uno que regreso que fue la profunda tristeza que sintió cuando un día que descubrió algo que nunca debió descubrir.

Recordaba como aquel día entro el despacho de Anne, estaba en su escritorio revisando unos documentos, no había notado la presencia del niño hasta que escuchó como las puertas se cerraron, al levantar la vista vio al joven que la miraba de una forma fría y lo más llamativo de todo era sus ojos, los cuales estaban rojos e hinchados; como si hubiese llorado durante un tiempo bastante largo.

"Ven ¿Qué te ha pasado?" – Le dijo esta, preocupada al ver su aspecto.

El niño no se inmuto –"¿Cuándo pensabas contármelo?" – Le pregunto mientras levantaba un pequeño marco el que se veía la foto de una Anne de no más de doce años junto a un niño, que sorprendentemente se parecía a Ventus.

Cuando Anne vio la foto, esta no pudo evitar suspirar era algo para lo que no estaba preparada y tenía la esperanza de que nunca se descubriera. Se paró y camino muy despacio hasta posicionarse delante del escritorio para luego apoyarse, con los brazos cruzados sobre este.

"Dime, ¿Qué es lo que quieres saber?" – Le dijo.

"¿Quién es?" – Dijo el niño.

"Es mi hermano James" – Le contesto.

"Si es tu hermano ¿Porque nunca lo he visto?"

"Se ahogó de pequeño un día que estábamos jugando cerca de las orillas del East River, no nos dimos cuenta de cuando se había desatado la tormenta y para cuando nos íbamos a ir, al girarme este ya no estaba; el agua se lo había llevado" – Dijo esta fría – "Días después encontraron su cadáver… bueno lo que se suponía que una vez fue él" – Aquella persona tan fría y oscura no era la Anne que él conocía.

"Entonces…"

"Si piensas que te adopte porque te parecías a mi difunto hermano, sí" – Eso fue un duro golpe – "La verdad fue que llamaste mi atención desde el primer momento por eso, eras el vivo reflejo de James y por ello no podía dejarte ahí"

"Así que me adoptaste sólo porque me parecía a tu hermano, o sea que todo lo que me dijiste cuando nos conocimos eran puras mentiras" – Le dijo el niño intentando aguantarse las ganas de llorar, sólo quería despertar de esta pesadilla.

"No" – Le dijo esta – "A pesar de mi egoístas deseos cuando vi tu expediente me sorprendí y me di vi que estaba equivocada, que tú no eras James, a pesar de tu apariencia eras una persona completamente distinta lo cual en ningún momento me hizo perder mis ganas de adoptarte; sólo las aumento ya que aquellas horas que pase averiguando un poco más sobre ti hicieron que te cogiera más cariño, quería llevarte conmigo y descubrir a la persona que se parecía a mi hermano; quería darle todo el cariño que no le pude dar a mi hermano en su momento, darte una oportunidad" – Se dio una pausa para respirar – "Soy una mujer de ciencias, pero me tomo aquello como una señal del destino de que tenía que llevarte conmigo, y a día de hoy no me arrepiento de ello… Lo siento Ven si te he roto el corazón, no era mi inten…"

No pudo terminar ya que el niño se había abalanzado contra ella para hundir la cabeza su abdomen y llorar.

"¡Perdóname Anne! Había oído a la gente hablar de que yo era un reemplazo, nunca supe el por qué de aquello y sólo quería creer que eran rumores pero al ver la foto mis miedos se hicieron realidad y pensaba que sólo me utilizabas como un recuerdo de tu hermano, que no me querías pero lo que me dijiste me han hecho darme cuenta de que estaba equivocado ¡Perdóname por dudar de ti!" – Dijo el niño para llorar más fuerte.

Al instante fue abrazado por esta – "No, perdóname tú a mí por nuca haberte contado esto"

El niño descubrió su cara para mirar a la chica y ver que por su rostro resbalaban algunas lágrimas, este llevo su mano para limpiarlas, era la primera vez que veía a la chica así y con sólo una mirada le bastó para saber que no le gustaba verla llorar. Por otro lado la chica se rio por el acto del niño.

"¿Qué te parece si vamos a Arcadia y tomamos unos helado, para dejar todo este mal trago atrás?" – Le dijo esta mientras le acariciaba la cabeza. El niño sólo asintió con una radiante sonrisa.

Por lo que sin más la chica se levantó para recomponerse un poco y seguido a esto agarrar la mano del niño y poner rumbo a su destina, por otro lado Ventus sintió algo que jamás había experimentado, por lo que llego a la más simple conclusión de que aquello era lo que debía sentir uno al tener una hermana mayor como Anne.

Y con ese último recuerdo el joven Ven comenzó a abrir sus ojos.


Para cuando sus ojos se acostumbraron al lugar, este se dio cuenta de que estaba en su habitación, más concretamente en su cama, este intento incorporarse un poco pero al instante sintió un terrible dolor por toda su espalda que hizo que se le saltaran las lágrimas y reprimiera un grito de dolor, sintió como su espalda ardía como el mismísimo infierno; y a pesar de que esta hubiera sido currada completamente el dolor permanecería ahí durante un tiempo, ya que a pesar de que esta hubiera sido curada como le explico Anne una vez, a pesar de que la tecnología hiciera milagros había veces que el dolor era tan fuerte que permanecía en la mente de forma psicológica y que hay ya no se podía hacer nada, sólo esperar.

Pero aun así este fue capaz de moverse, reprimiendo algún que otro quejido, hasta finalmente quedar sentado en la cama, donde una vez así se dio cuenta que al mirar al sofá habían dos personas durmiendo en él.

"Anne" – Pronunció el nombre de esta reiteradas veces dando como consecuencia que la chica comenzara a despertarse y al moverse, esta también despertó a Gerard.

Para cuando ambos despertaron y vieron la posición en la que habían quedado, él debajo y ella encima, no pudieron evitar sonrojarse por la vergüenza de la posición tan comprometida en la que habían quedado; que rápidamente se separaron, quedando cada uno en un extremo del sofá. En aquel momento Gerard se sonrojo todavía más, al recordar lo bella que se veía Anne desde su posición, con sus profundos ojos verdes azulados mirándolo fijamente, sus largos cabellos dorados cayendo a un lado de su cabeza; su hermosa piel de porcelana en la que resaltaban aquellos labios tan rojos y suculentos, en pocas palabras una de las imágenes más hermosas que jamás olvidaría; pero todo aquello acabo cuando escuchó la voz del niño.

Por otra parte, el niño se limitó a observar Anne una vez de que esta se había separado de aquel chico este lo observo sin articular palabra, este sintió como el tiempo comenzaba a ir más despacio, quería que esta le gritase llena de furia por la gilipolles que había cometido, que le gritase que era un imbécil, un irresponsable, que la había decepcionado; pero en cambio esta lo miraba sin expresión alguna, sin decir nada lo cual era mucho peor.

Sin más, esta se levantó y camino muy despacio hacía el chico, recordando todo lo que había sentido momentos antes, de la preocupación y el miedo cuando descubrió en el lío que se habían metido ambos niños, de la desesperación de no saber si los volvería a ver; después de la alegría que sintió al saber que ambos niños estaban de regreso a la ciudad para luego así dar paso a un la furia, la cual descargaría sin dilación alguna estrangularía a Ventus por la estupidez que había cometido nada más verle.

Pero todo quedó atrás cuando vio como se llevaban a Tamara a quirófano y la ponían al corriente de todo lo que había pasado, ahí fue cuando la preocupación regreso ya que no había visto y tampoco sabía nada de Ventus, así que desesperada corrió en busca del Gran Sabio para saber si sabía algo del chico, le costó pero para cuando lo encontró sintió como todo el peso del mundo se le venía encima al ver lo que el estaban haciendo al muchacho, corrió hacia él pero fue detenida por dos guardias, que la obligaron a retirarse a un lado y presenciar como castigaban al pequeño.

Por ello, para cuando estuvo ya por fin al lado del niño, esta ya no quería pelear ni discutir o regañarle por lo que había hecho, estaba más que claro que Ven había aprendido la lección; por lo que sin más se limitó a sentarse al lado suyo, para atraerlo hacía ella y así abrazarlo.

"No vuelvas a hacer más estupideces como esta, me tenías muy preocupada" – Le dijo en un tono que no era de regaño o enfado, sino más bien de súplica – "Tonto" – Le dijo para luego besar su cabeza.

Al instante el niño rompió en llanto, ya que para nada se esperaba aquella reacción por parte de la chica, y mientras lloraba le pedía que lo perdonara por lo que había hecho, que era un imbécil por hacer lo que hizo, que todo era culpa suya; que lo perdonara por decepcionarla y haberla hecho pasar por aquello, mientras, que por otro lado la chica sólo se limitó a abrazarlo y decirle que lo olvidara, que ya todo era cosa del pasado.

Para cuando Ventus se calmó, Anne se separó de él – "Voy a buscar a Tamara, se alegrara de ver que ya estás mejor" – Le dijo esta.

"No" – Espetó este.

"¿No?" – Esta se extrañó de la respuesta del niño – "¿Seguro? Estaba muy preocupada, por lo menos deja que te vea"

"No" – Repitió Ventus.

"¿Ven te ocurre algo?"

"Nada, sólo que no quiero verla" – Le dijo mientras miraba a sus manos para no mantener contacto visual con Anne.

"Ven mírame a los ojos y dime que no la quieres ver" – Lo había pillado. Como iba a mirar a Anne a los ojos y decirle que no, no podía, ya que le obligaría a decir que la razón por la que no quería verla es que sentía rabia y odio de sí mismo al pensar en donde había metido a la chica, incluso cuando le decía que no le convencía aquello el sigo hasta que la convenció y por su propio egoísmo casi consiguen que la maten. Por lo que no podía verla, no quería ya que eso sólo serviría para revivir los fantasmas que lo estaría persiguiendo durante toda su vida, recordándole que por su arrogancia Tamara casi muere.

"Anne déjalo" – Intervino Gerard

"Pero…"

"Si no la quiere ver tendrá sus razones"

"¡Pero Gerard!" – Le dijo esta sin poder creerse lo que estaba diciendo este.

"Vamos Anne, lo que dije tendrá sus razones ya este, si no quiere verla déjalo así"

Sin más la chica suspiro y se dirigió a la puerta – "Por lo menos le diré que ya estás mejor… y no os preocupéis, ya me inventaré algo por el camino para convencerla de que no venga" – Dijo para que luego la puerta se cerraran tras su salida, es estos precisos momentos que hubiera deseado que la puerta no fuesen automática y poder haber dado un portazo.

"Gracias señor" – Dijo Ven, algo avergonzado.

"No hace falta" – Dijo este mientras agarraba una silla para ponerla del revés delante de la cama de Ven y sentarse apoyando los brazos sobre el respaldo – "Y no hace falta tantos formalismos, dime simplemente Gerard"

"De acuerdo se…. Digo Gerard" – Se corrigió y este le sonrió. Al instante el silencio inundo la habitación hasta que pasado un pequeño tiempo, Gerard decidió romperlo.

"Sabes a mí si puedes decirme porque no quieres ver a tu amiga y tranquilo no me voy a ir corriendo a chivárselo a Anne, soy una tumba"

El niño se tomó un momento, pensando si podía confiar o no en el chico que tenía delante de él, necesitaba contar lo que sentí porque sino estañaría, y el tal Gerard le transmitía buenas vibraciones.

"No quiero verla porque siento rabia porque lo que hice, puse en peligro la vida de mi mejor amiga por mi estúpido deseo de conocer al capitán Sebastián, engañe a mi amiga con lo del ir a explorar aquel templo y así tener la posibilidad de conocerlo, verle por primera vez; fue un deseo egoísta"

"Bueno si te sirve de consuelo, en cierto modo lo estás viendo"

"¿Cómo? No comprendo"

"Sebastián era mi hermano, bueno más bien mi hermano gemelo" – Al instante la boca de Ventus cayó.

"Perdóneme" – Dijo Ven.

"¿Perdonar? ¿Por qué debería perdónate?"

"Porque por mi culpa se dio luz verde a la misión que ocasiono la muerte de tu hermano"

"No quiero que te culpes por ello" – Dijo este – "Primero porque aunque tú nunca hubieras mandado el voto positivo para dar luz verde, Sebastián no se hubiera detenido, lo más probable es que hubiese ido igualmente con o sin la aprobación del consejo; y segundo, nadie se esperaba que de verdad el Wendigo existiese o estuviese allí, por ello la misión averiguar si la criatura estaba ahí de verdad o eran sólo leyendas y de ser así matarla. Así que no pienses que te culpo de la muerte de mi hermano, tú no sabías de que iba toda aquella locura"

Aquello en cierto modo hizo sentir algo mejor a Ven.

"Pero aun así" – Dijo Gerard – "No creo que la rabia sea el único motivo por el que no quieras ver a tu amiga"

Ven suspiro – "Tampoco quiero verla porque me hace recordar que casi la pierdo por mi arrogancia y sobre todo debilidad"

"¿Debilidad?"

"Sí, sino hubiese sido tan débil hubiera podría haber sido capaz de proteger a Tamara pero…"

"Perdóname que te interrumpa, pero estoy al corriente de todo lo que paso, y que un niño sea capaz de dar su vida para proteger a su amiga entreteniendo al Wendigo mientras esta escapaba y después quedarse sólo ante el peligro para darle todo el tiempo posible a su amiga para que se pusiese a salvo, no me parece debilidad"

"¡No! No lo entiendes, si no hubiese sido tan débil hubiera podido alejar al Wendigo de Tamara y después ir tras ella para sacarla de aquel lugar, si hubiera sido más fuerte no me hubiese quedado medio moribundo para tener que ser rescatado por los compañeros de tu hermano, si no hubiese sido tan débil no hubiera dejado sola a Tamara, a su suerte, podría haber sido capaz de ir tras ella y rescatarla; pero en cambio no fue así porque no soy lo suficientemente fuerte como para proteger a mis seres queridos"

Cuando Ven terminó de hablar vio como una sonrisa se dibuja en la cara de Gerard.

"Eso era justo lo que quería oír chaval" – Dijo este – "Me has demostrado que tiene lo que has de tener para el plan que tengo en mente"

"¿Cómo?"

"Que pensarías si te dijese que yo puedo concederte el deseo de ser más fuerte, para proteger a tus seres queridos"

"No sé qué pensar"

El chico se rio ante lo dicho por el niño – "Dado que mi hermano a muerto no me queda otra que tener aceptar el cargo de capitán del ejército de Aldebarán" – A Ventus se le volvió a caer la mandíbula, no sé podía creer que estaba hablando con el nuevo capitán del ejército.

"Pero ¿Y él consejo? ¿No se opondrá a lo que quieres hacer?"

"No podrán oponerse, en primer lugar porque Sebastián y yo recibimos el mismo entrenamiento y teníamos las cualidades que nos convertían en candidatos para ser el siguiente capitán, sólo que ese era el sueño de mi hermano no él mío por ello lo rechace a pesar de que yo era el que tenía todas las papeletas para dicho rango y en segundo y más importante, es la última voluntad de mi hermano mayor, por razones de la vida al final acabo descubriendo la verdad pero no se enfadó por aquello lo único que pidió fue que si al él le pasaba algo quería que el rango fuese directo a mí porque yo era la persona que de verdad lo merecía ya que yo sabría mejorar donde él fallo"

"Entiendo"

"Así que el concejo no podrá oponerse, además Sebastián era muy querido por los ciudadanos y en especial por sus compañeros de batalla, por lo que no creo que estos se tomen muy bien el hecho de que no se cumpla la última voluntad de su capitán"

"Pero ¿Y en qué consiste su plan?"

"Voy a entrenar un equipo de niños que poseen los mismos deseos que tú, ser fuertes para proteger a sus seres queridos; seréis lo mejor de lo mejor y si todo sale según lo planeado seréis capaces de transmitir estos valores y otros más al ejército, convirtiéndolo en lo que mi hermano y yo creíamos que debía ser"

"Pero ¿El consejo no se opondrá a tú plan?"

"No tiene por qué enterarse"

"¿Pero no sería muy raro que de la noche a la mañana me fuera contigo sin decir nada?"

"Chaval vamos a hablar sin rodeos, casi haces que muera la nieta del dirigente principal del consejo, por lo que a mí respecta no creo que ese viejo le importes mucho es más creo que agradecerá perderte de vista por un tiempo"

"¿Y Anne?"

"Tranquilo ella tampoco será ningún problema" – "Eso espero" – Pensó Gerard con miedo a como reaccionaria esta.

"¿Seguro?" – Dijo Ventus no muy convencido.

"Sí, yo me encargaré de convencerla"

"Vale"

"Entonces ¿Qué me dices Ventus? ¿Aceptas o no?"

"¡Sí!" – Dijo este sin pensárselo dos veces, no sé podía creer lo que estaba pasando, era como un sueño hecho realidad; iba a formar parte del ejército y encima iba a ser entrenado por el mismísimo capitán Gerard.

"Entonces trato hecho" – Dijo este mientras apretaba la mano del niño para sellar así el trato.

"Vale chicos" – Dijo Anne entrando – "He conseguido que Tamara se crea lo que le he contado, no ha sido fácil y puede que haya tenido que prometerle un par de cosas que no dejarán mi autoestima en buen lugar, pero lo he conseguido" – Entonces la chica se dio cuenta del apretón de manos entre los chicos y la cara de felicidad de Ventus - ¿Qué me he perdido?"

"Anne, Gerard me ha prometido que me va dar el poder para ya no ser nunca más débil y poder protegeros a ti y Tam, me va a convertir en soldado de un grupo de élite entrenado por el mismo" – Dijo Ven muy rápido debido a su entusiasmo, adelantándose a Gerard, el cual se había olvidado de decirle al niño que no le dijese nada todavía, que él se encargaría.

Al instante la cara de Anne cambio a una de pocos amigos.

"¿Es eso verdad?" – Le dijo esta con una mirada de muerte.

"Bueno…. No sé…. Tal vez…. Sí" – Dijo este algo asustado mientras se rascaba la cabeza de los nervios.

Anne se tomó un tiempo para respirar profundamente – "¡Pero tú eres Gilipollas!" – Le grito hecha un basilisco. Al final quien acabó estrangulado aquel día fue Gerard.


Cuando ya habían pasado unos cuantos días Gerard fue capaz de convencer a Anne de que dejará a Ventus a su tutela para el plan que este estaba llevando a cabo, con la única condición de que ella se encargaría de llevar a cabo constantes cesiones psicológicas con los niños que formarían parte del equipo, para comprobar si su salud mental óptima y si dicho entrenamiento no estaba siendo un problema para esta.

Por otro lado Ven estaba completamente ilusionado con la nueva experiencia que estaba a punto de vivir, pero un problema que tenía era que como le diría a Tamara de que estaba a punto de marcharse por un tiempo indefinido, ¿Cómo se lo diría? Si todavía se negaba a verla; por ello opto por la opción más fácil aunque más hipócrita, no contarle nada a la niña.

Por ello cuando por fin le dieron el alta comenzó con los preparativos para marcharse hasta que finalmente el día tan esperado llego, el día que abandonaría el cálido hogar que fue el Prismodium durante los dos mejores años de su vida, para embarcarse en una nueva etapa de su vida más concretamente en el cuartel general del ejército de Aldebarán, situado cerca del puerto de Dionisio.

"Bueno hemos llegado" – Dijo Anne mientras se bajaba del coche seguida de Ven – "Trinity" – Dijo refiriéndose al enorme edificio en forma de pirámide isósceles completamente de cristal (N/A: Para que os hagáis una idea, pensad en el rascacielos de The Shard en Londres).

"¡Es impresionante!" – Dijo Ven mientras miraba de arriba abajo aquella majestuosa edificación de arriba a abajo.

"Pues si te gusta por fuera, te gustará más por dentro" – Dijo una voz y al voltearse, pudo ver a Gerard acercándose a ellos. Este portaba una armadura parecida a la de su hermano, pero en un color entre negro y morado.

"¡Gerard!" – Grito este mientras corría a abrazarlo.

"¡Hola enano!" – Dijo este mientras le alborotaba los pelos – "¿Estás emocionado?"

"Mucho"

"Yo también"

Entonces ambos se rieron.

"Sois tal para cual" – Dijo Anne mientras se acercaba a ellos.

"Tú no le hagas caso, es que ella es demasiado madura para reírse" - Le dijo este mientras le giñaba un ojo a Anne y esta le devolvía el gesto con una peineta.

"Bueno a lo que vamos" – Dijo Gerard – "Déjame presentarte a quienes serán tus compañeros de equipo"

Entonces de detrás de Gerard aparecieron tres muchachos, uno era de piel morena y cabellos castaños, otro era blanco de cabellos negros y el último era un chico de piel demasiado pálida y de cabellos rojos. Todos debían tener la misma edad que Ven.

"Muy bien te los presentare sin rodeos, ya después os encargaréis de conoceros mejor" – Dijo Gerard – "Ventus, el chico moreno es Jack, el que está a su lado de pelo negro es Drake y por último el pelirrojo, es James" – Dijo este mientras los señalaba.

"Hola" – Les dijo Ven.

"Vosotros tres, este es Ventus" – Dijo el caballero

"Hola" – Le dijeron los tres al uniso.

"Y me falta una" – Dijo Gerard mirando de un lado a otro – "¿Dónde se habrá metido Parks? ¿La habéis visto?" – Pregunto a los muchachos, pero estos le negaron al instante.

"¿Quién es Parks?" – Preguntó Ven.

"Una maldita loca" – Dijo Jack entablando conversación con Ven.

"¿Por qué?"

"Tranquilo lo verás por ti mismo"

"Aquí estoy queridos" – Dijo alguien por detrás de Ven.

"¡Parks no!" – Gritaron los tres muchachos a la vez.

Cuando Ventus miro hacia atrás intrigado sintió al instante como algo impactaba contra su cara, mandándole directo al suelo. Para cuando el dolor se pasó un poco y pudo abrir los ojos vio primero a los tres chicos con la cara tapada de la vergüenza, a Gerard frotándose las sienes y a Anne con los ojos abiertos de par en par, y por último a una chica de pelos castaños largos, blanca y de ojos verdes la cual tenía la pierna levantada en tal ángulo que Ventus supo lo que le había golpeado. La muy bestia le había dado una patada en toda la cara.

"Gerard este chico no tiene reflejos, no me gusta" – Dijo esta de lo más normal mientras bajaba la pierna y recuperaba una posición normal – "Si de verdad quieres crear un grupo de elite no deberías haber reclutado a estos cuatro pazguatos"

"Oh perdone señorita, porque muy normal es recibir a tus futuros compañeros de equipo estampándole una patada en toda la cara" – Dijo Jack sarcástico.

"Es una metodología que llevo a cabo para probar a ver qué tal sois, Jackson" – Dijo mientras se acercaba a tomar puesto al lado de los tres chico – "Además esto no es nada con lo que tengo planeado haceros, sobre todo a ti mi querido Jackson" – Le dijo esta en un susurró.

"Ventus, está es Olette" – Dijo Gerard mientras inspiraba profundamente.

"¡Pues tú tampoco eres tan buena en reflejos!" – Grito Ven, el cual se había parado rápidamente y se había abalanzado sobre la chica, pillándola por la espalda para agarrarla y comenzar a frotar sus nudillos sobre la cabeza de esta. No estaba enfadado con ella, más bien le divertía y pensaba que con todos aquellos extraños podría ser grandes amigos.

Pero de lo que Ven no se dio cuenta fue de la cara de horror que pusieron los tres chicos ante lo que estaba haciendo.

De repente la chica comenzó a convulsionar – "¡Qué haces! ¡Qué haces! ¡Suéltame!" – Dijo esta en un carácter completamente diferente mientras se retorcía como una histérica para que la soltaran.

Al instante Ventus la soltó y se alejó unos cuantos pasos de ella, asustado al ver a la niña temblar.

"Ventus" – Intervino Anne – "Olette tiene un pequeño principio de autismo, se lo estamos tratando, en especial no le gusta que le toquen la cabeza"

"Oh, lo siento perdón, perdón, perdón" – Dijo este arrepentido.

"Está bien, está bien, sólo… no lo vuelvas a hacer" – Dijo esta temblando un poco.

"Bueno Ven, este es todo el grupo" – Dijo Gerard – "Chicos ¿Por qué no vais a enseñarle a Ven el cuarto donde viviréis los cinco?"

"Vamos" – Dijo Olette cogiendo al instante el brazo del chico – "Te he reservado una cama al lado de la mía" – Dijo para luego echar a correr, tirando de ven como si fuese un muñeco, seguidos del resto de los chicos.

"En menudo marrón me he metido" – Dijo Gerard mientras veía a los niños correr.

"Tú solito te has metido en esto guapo, no querías un equipo de elite pues ahí lo tienes"

"¿Estás disfrutando con esto verdad?"

"Mentiría si dijese que no" – Le dijo esta con una sonrisa en su rostro – "Bueno se está haciendo tarde, es mejor que me vaya"

"Quédate, he pensado en organizar una cena con los cinco monstruitos aquellos para que se conozcan mejor y entablen lazos antes del entrenamiento, además así Ven se despedirá de ti"

"¿O sólo quieres que me quede por si las cosas se te salen de control?"

"Posiblemente"

"Gerard, eres todo un hacer que una chica se sienta alagada"

"¿Eso es un sí o un no?"

"Vamos tonto" – Le dijo esta divertida mientras tiraba de él haciendo el mismo recorrido que los niños.

Y así un nuevo capítulo en la vida de Ven había comenzado.

Por otro lado muy lejos de ahí, en el Prismodium, cierta niña se encontraba en el último piso del edificio, la azotea donde se hallaba el cristal. Este estaba sentada en el pequeño muro que bordaba la zona con los pies colgando del vació, con la mirada fija en el edifico de Trinity; le dolía bastante que nadie le hubiera dicho lo de Ventus, ni siquiera él mismo. Pero en cierto modo no se podía enfadar con él ya que ese era su sueño, más bien se alegraba de que por fin se hiciera realidad.

Por ello esta no hizo más que sonreír, deseándole lo mejor a Ventus en las siguientes aventuras que estaba por vivir, para luego darse la vuelta y bajarse del muro y caminar hacia el ascensor. Pero la pequeña se quedó un momento parada ya que se dio cuenta de que el suelo a sus pies estaba de un color azul celeste, esto le llamo la atención por lo que se movió un poco para ver que la luz la seguía, extrañada hecho a correr en una dirección aleatoria para ver como la luz se volvía a posar sobre ella.

Entonces esta miro hacia arriba para ver al majestuoso cristal el cual había posado uno de sus rayos de luz sobre ella, Tamara se quedó un momento mirándolo para luego ver como unos cuantos de sus cabellos eran levantados y atraídos hacía la luz, al instante esta se río. No le daba miedo, más bien era todo lo contrario a ello, aquella luz le producía una sensación cálida y confortante, por lo que sin más hecho a correr de nuevo para ser seguida por la luz mientras ella se reía. Había hecho un nuevo amigo.


Y así los días comenzaron a pasar, hasta hacerse meses hasta, que poco a poco, se habían transformado en años, la relación entre ambos niños se había enfriado hasta tal punto de que Tamara no había sabido nada de Ventus durante un tiempo demasiado largo, pero aquello ya no le importaba más bien le daba igual. Durante los doce años él nunca se preocupa por hacerle saber cómo estaba, cómo le iba o un simple 'sigo vivo, cuídate'; mientras que por su lado, ella intento innumerables veces ir a verlo pero no pudo ya que su abuelo se había encargado de ponerle vigilancia, también le mando un par de veces mensajes con Anne, que era la única que de vez en cuando lo veía, pero nunca recibía respuesta. Por ello simplemente lo dejo pasar, si Ventus no quería saber nada de ella, pues Tam tampoco quería seguir sabiendo nada de él.

Además tenía otras cosas más importantes de las que preocuparse, ya que durante todo aquel tiempo la chica se centró en sus estudios, dando como resultado que destacara notablemente, lo cual no pasó desapercibido para su abuelo el cual quería que su nieta se convirtiera en un miembro del consejo, y dado que Tamara había demostrado las capacidades para ello su abuelo haría que su sueño le hiciese realidad.

Por ello cuando a se lo dijo a su nieta, esta al principio supo que decidir ya que nunca se lo había pasado por la cabeza, pero al final la idea acabo atrayéndola por lo que finalmente aceptó. Y cuando llego la hora de decidir al tipo de conocimiento que deseaba estudiar, ya que cada miembro del consejo era experto en una temática de conocimiento, ella sin lugar a dudas deseo las ciencias de la salud; y como miembro del consejo que la tutelara durante su aprendizaje pidió el favor a Anne que fuese ella, a lo cual esta no se negó.

Así que en pocas palabras se podía decir que la chica tenía una vida bastante tranquila y normal…. O eso pensaba ella.


La alarma comenzó a sonar, su estridente sonido se propago con rapidez por la habitación, pero rápidamente fue apagada – "Otra vez tarde dormilona" - Dijo Tamara divertida para luego acercarse al espejo para darse una última mirada. Doce años habían trasformado a aquella niña en una joven mujer de dieciséis años bastante atractiva.

La chica se acercó al espejo de su cuarto para darse un último vistazo, terminó de dar un último retoque a su blusa para finalmente estar perfecta y con ello coger su mochila y salir del lugar. Camino por los enrevesados pasillos del Prismodium hasta coger el ascensor que la llevo directamente a la planta que deseaba, donde después de unos cuantos metros llego al sitio que quería.

Tamara entro en una habitación, con dos grandes escritorios, uno completamente desordenado y lleno de papeles y otro que se encontraba absolutamente pulcro. La chica al instante se sentó en su lugar de trabajo, para encender el ordenador y comenzar así a trabajar; le gustaba cuando el lugar estaba en completo silencio ya que la ayudaba a concentrase aunque de vez en cuando miraba por la enorme ventana mientras suspiraba por lo aburrido y tedioso que era estar acabando un informe.

Esta miro el reloj de su muñeca – "Mmm, llega tarde" - Pensó. Hasta que de repente escucho un barrullo por fuera, en el pasillo, fuese lo que fuese que se acercaba estaba armando bastante alboroto.

De repente la puerta se abrió y de ella emergió una maraña de papeles y libros con piernas, la joven no pudo evitar reírse – "¿Eh, Tam? Si eres tú, por fa puedes ayudarme" – Suplico una voz masculina al otro lado de la maraña.

"Por supuesto" – Dijo este mientras se paraba e iba a socorrer al chico – "Dame esta parte" – Le dijo mientras le quitaba la mitad de la carga para así dejar a la vista a un muchacho de su misma edad, de cabellos negros, de piel blanca y ojos azul grisáceos.

"Gracias" – Dijo el muchacho mientras dejaba la maraña de cosas en un pequeño espacio de aquel enorme desorden.

"De nada" – Dijo esta mientras colocaba su carga encima de él – "Sabes, deberías ordenar esto" – Le recomendó la chica mientras iba a su mesa.

"Ya si eso mañana" – Dijo el chico mientras se sentaba y comenzaba a hacer a un lado todos los papeles para dejar espacio para comenzar a trabajar.

"Will llevas diciéndome lo mismo desde hace dos semanas" – Le dijo esta divertida.

"Y así será hasta el fin de los tiempos" – Dijo Will mientras apoyaba los pies sobre la mesa.

William Hawkins fue un chico que Tamara conoció durante todo este tiempo que había estado preparándose para ser miembro del consejo, pero a diferencia de ella cuyo campo de estudio era la psicología, el de Will era el de la física espaciotemporal. Ambos se conocieron por una reunión de que hicieron sus mentores, ya que ambos muchachos eran los únicos que estaba siendo preparados para dicho cargo; así que como ellos eran los únicos que estaban pasando por aquello la amistad entre ambos surgió en un abrir y cerrar de ojos.

"Y dígame Mrs. Rapp, ¿Qué es lo que la tiene con tantos quebraderos de cabeza?"

"Pues lo que me tiene tan amargada querido mío, es que llevo más de dos semana repasando mi tesis una y otra vez para contentar a ese maldito filósofo del tribunal"

"Que se le va a hacer Platón es uno de los siete miembros del tribunal que evalúan nuestras tesis, y sabes que desde que a uno no le guste ya estás suspendida"

"¡Dios cómo detesto a ese imbécil! Todos los miembros me pusieron un sobresaliente pero el estúpido aquel me puso un insuficiente porque según él, mi trabajo le faltaba una chispa, un no sé qué, para captar su atención" – Dijo esta mientras se frotaba la cabeza por el enfado.

"Va tranquila, que ya verás que vas a poder con ese viejo filósofo"

"Eso es fácil para ti decirlo, tú ya aprobaste"

"Lo sé" – Dijo para comenzarse a reír haciendo que la chica se indignara por la respuesta de su amigo, dando como consecuencia que esta agarra una botella de agua que tenía a un lado para lanzársela.

"Capullo" – Le dijo esta mientras volvía a pegar la cabeza en la pantalla.

"Vamos Tami no te enfades, sabes que lo decía de broma" – Pero la chica no le contesto, se limitó a seguir con lo suyo – "Ahora en serio, ya verás como acabas conquistando al filósofo y este de dicara una de sus muchas filosofasiones, como hace con todo el mundo que le agrada, debido a que te conozco y sé que tú puedes con esto y con mucho más. Además que ya a estas a nada ser miembro del consejo, una vez que te aprueben tu tesis sólo bastaran dos años y muchas prácticas como alguna especie de becarios para ser miembros definitivos del consejo… espero verte ahí cuando eso pase ya que sería muy aburrido no estar con tu amiga codo con codo trabajando"

Como respuesta la chica le sonrió para luego sacarle la lengua y, por su parte, Will le devolvió una sonrisa para después concentrase cada uno en su respectivo trabajo.

"Bueno si me disculpas querido tengo que ir a enseñarle a Anne unas cosas sobre una investigación que estaba llevando a cabo" – Dijo esta mientras agarraba la Tablet para luego salir de la habitación.

"Oye que te parece si quedamos hoy para cenar en un sitio que descubrí hace poco cerca del obelisco Apolo, te vendrá bien para despejarte un poco"

"Este bien, por qué no, después lo hablamos mejor" – Dijo antes de salir del lugar.

Fuera, Tamara pillo el ascensor que llevaba a la planta donde se encontraba el despacho de Anne, y una vez en dicha planta esta camino hacía dicho despacho pero para a unos pocos metros de distancia pudo ver como la puerta se abría y de ella, salín Anne y una chica, esta no tendría más de dieciocho años, era blanca de pelo castaño; con unos profundos ojos verde, así como unos rasgos bastante delicado y un cuerpo que era de envidia. Ambas se dijeron un par de palabras más de forma amistosa, para luego Anne marcharse y dejarla a ella sola.

Cuando la chica de cabellos castaños se dio la vuelta se dio cuenta de que Tamara, que se había quedado parada en medio del lugar, la estaba observando y por otro lado Tamara se dio cuenta también de la posición tan bochornosa en la que se había quedado; observado fijamente a alguien que no conocía, por lo que esta opto simplemente por pasar y acercarse hasta la chica.

"Disculpa ¿Sabes a dónde ha ido Anne?"

"Ah, no lo siento no me lo ha dicho"

"Bueno no pasa nada, muchas gracias, me parece que me tocara esperar aquí hasta que vuelva" – Dijo Tam.

"Oye si quieres puedo esperar contigo hasta que vuelva, dijo que iba a buscar unas cosa para celebrar que me ya me había dado el alta"

"¿El alta?"

"Sí, antes era algo autista… pero ya no lo soy porque Anne me lo curro"

"¡Tú eres la chica rara, hiperactiva, que se creía que era algo sociópata pero que en realidad no lo era, que presentaba un principio de autismo leve… o sea, a la que no se le podía tocar la cabeza!" – Dijo Tamara sin creérselo para luego darse cuenta de la cagada que había cometido. A la mierda la confidencialidad paciente, doctor.

La cara de la chica cambio al instante en una de pocos amigos – "Sí… esa" – Dijo seca.

"¡Perdón, perdón, perdón! – Se disculpó Anne – "Pero es que me vino a la mente un caso que me describió Anne, por lo visto el tuyo, y el cual ha sido uno de los más complicados.

"Mmm… el más complicado" – Dijo la chica mientras se llevaba la mano a la barbilla y ponía una cara de orgullo mientras pensaba en algo.

"¿De verdad se está echando flores por decirle que ha sido el caso más difícil?" – Pensó esta sin creérselo.

Pasaron no más de treinta segundo cuando la chica se volvió a percatar de nuevo de la presencia de Tam.

"¡Oh perdón!" – Se disculpó – "A veces me quedo mirando al infinito, con la mente en blanco… aunque en realidad es algo que me pasa bastante a menudo" – Le dijo, aunque lo último fuese más bien un autorreflexión que la volvió a dejar en el mismo estado – "¡Oh perdón! Ya me volvió a pasar"

"Tranquila, no pasa nada" – Le dijo Tam.

Entonces esta se le quedo mirando de arriba abajo unos instantes.

"Oye por cierto eres bastante guapa, ¿No tendrás novio?… Es que estoy buscando una novia para un amigo y a lo mejor tú servirías…. ¿Qué copa de sujetador llevas? ¿Una 'D'?"

"Sí" – Contesto está en un susurro mientras se tapaba sus pechos y se sonrojaba.

"Oh cariño no te avergüences de tus atributos delanteros, si tienes muéstralos con orgullo que yo no tengo y estoy amargada" – Le dijo mientras esta se llevaba sus manos a sus pechos – "Aunque varios me han dicho que son los más bonitos y de un tamaño ni demasiado grande ni demasiado pequeño, que alguna vez han visto" – Dijo orgullosa con una sonrisa pícara.

"Ya veo" – Fue lo único que pudo decir Tamara, esta chica era demasiado extrovertida y sin vergüenza.

"Por cierto a todo esto ¿Cómo te llamas?"

"Tamara"

"Oh, encantada yo soy Olette" – Dijo mientras se acercaba para darle dos besos.

De repente Olette puso cara de intriga.

"¿Pasa algo?"

"Ven, rápido" – Dijo esta mientras tiraba de Tama para acercarse a la esquina que daba con otro pasillo.

Y el caso era que aunque para Tamara aquel momento hubiese sido eterno, en realidad sólo habían pasado poco menos de cinco minutos, por ello para entender un poco mejor lo que iba a pasar a continuación; era necesario remontarse al momento en que Anne se marchaba.

"Bueno Olette" – Dijo Anne mientras salía de su despacho seguida de Olette – "Es para mí u n orgullo decirte que oficialmente estás curada de tu patología mental"

"¡Sí!" – Dijo esta alegre dando unos pequeños saltitos – "¡Por fin podrán tocarme la cabeza!... ¿Quieres tocarla?"

"Creo que pasaré" – Dijo Anne.

"¿Segura? Serás la primera a la que no intentare estrangular"

"Nunca he estado en mi vida más segura de algo" – Dijo esta.

"Bueno tú te lo pierdes"

"Obviando el tema de tocar tu cabeza, ¿Qué te parece si busco una botella de alcohol para celebrarlo?"

"¡Oh Anne!.. ¿Tú beber? Jamás me lo hubiese imaginado"

"Si tú supieras" – Dijo esta con una expresión pícara – "Bueno a lo que iba… voy a buscar una botella de lo primero que pille con un grado de alcohol aceptable y vuelvo, espérame aquí"

"De acuerdo mi capitana"

Entonces Anne se dispuso a marcharse pero rápidamente se dio la vuelta – "Y que no te pille leyendo de nuevo los expedientes de mis pacientes" – La advirtió.

"Jo" – Dijo esta.

Así que finalmente Anne se pudo dar la vuelta para irse tranquila, todo lo que se podía estar dejando a alguien como Olette con acceso libre a su despacho pero no le quedó otra que suspirar profundamente para continuar y así cruzar la esquina que la llevaba a otro pasillo no muy convencida de ello. Pero como esta lleva la vista fija en el suelo mientras pensaba, no se dio cuenta de que había alguien justo a la mitad del pasillo hasta que sintió como algo se enrollaba alrededor de su cintura y sus pies dejaban de tocar el suelo. No pudo evitar dar un pequeño gritito por la pérdida del equilibrio.

Al instante se escuchó una cierta risa masculina que pertenecía a Gerard, el chico había agarrado a esta por la cintura y así abrazarla.

"¡Gerard qué haces!" – Le replico esta algo enfadada mientras se sujetaba de los hombros del chico para mantener el equilibrio y a la vez poner algo de distancia entre ambos – "¡Bájame!"

"Sabes llevo dos meses enteros sin verte, lo menos que podrías decirme es un hola"

"Hola, ahora bájame" – Le ordeno.

"¿Enserio Anne? No seas tan seca, lo menos que podrías darme un beso después de tanto tiempo" – Le dijo este algo de forma pícara mientras la pegaba un poco más a su cuerpo.

"¡Gerard!" – Dijo avergonzada – "Que se me sube la falda" – Mientras intentaba bajar un poco la prenda.

"Adoro cuando te pones tan sexy" – Le dijo mientras bajaba un poco sus manos.

"¡Gerard bájame!" – Le grito esta roja – "Oh aquí voy a montar una de las gordas"

Bufando molesto, el chico accedió.

"¿Contenta?" – Dijo este.

"Gracias" – Le dijo esta de forma sarcástica mientras se arreglaba su ropa.

"Todo este tiempo deseando tenerte entre mi brazos para que me recibas así que…" – Al chico no le dio tiempo de contestar ya que Anne rápidamente corto la distancia entre ambos para juntar sus labios con los del chico, pillándolo por sorpresa; aunque este no tardó mucho en despertar del shock para inmediatamente corresponderlas intensificando así el beso; hasta que estos se vieron en la obligación de separarse por falta de oxígeno. Aunque no del todo, ya que mientras se besaban él la abrazo por la cintura y ella envolvió sus brazos alrededor de su cuello, y ahora estos seguían así.

"Te he extrañado" – Le dijo la chica mientras acariciaba su mejilla.

"Y yo a ti" – Le dijo.

"¿Cuándo volviste?"

"Ayer, por la noche"

"Me lo podrías haber dicho"

"Ya, pero es que quería darte una sorpresa"

"Qué bonito de tu parte"

"Lo sé, pero lo mejor está por venir"

"¿Enserio? ¿Y qué es?"

"Todo en su debido momento"

"¿Y no me puedes dar una pista?"

Entonces este con una sonrisa pícara se acercó a su oído, no sin antes hacerle cosquillas a la chica al rozar su fría nariz contra la delicada piel de su cuello, para susurrarle algo – "Estoy deseando probar tu jardín de las delicias" – Dijo con voz ronca para luego morder el lóbulo de su oreja.

Al instante la chica se puso completamente roja por la insinuación del chico, mientras que por un lado el chico rio por la reacción de esta pero Anne no se pensaba quedar atrás. Entonces esta lo aparto un poco para mirarlo a los ojos.

"¿Quién dice que tengamos que esperar?" – Dijo esta inocentemente, dibujando círculos sobre el pecho de Gerard. Al decir aquello vio cierto brillo en los ojos del chico – "A lo mejor mi jardín de las delicias no quiere esperar más por ti" – Le dijo mientras le guiñaba un ojo.

"¿Ya?" – Pregunto.

"Gerard cariño, llevo dos meses enteros sin ningún tipo de actividad ahí abajo, ¿Tú qué crees?" – Le dijo esta divertida.

Sin pensarlo dos veces Gerard cargó a Anne para llevársela a su habitación aunque de lo que ambos no se percataron era de dos cabezas que sobresalían de la pared y las cuales estuvieron atentas a todo lo que pasaba a pesar de no escuchar nada.

"¿Son parejas? No me lo puedo creer" – Dijo Tam debajo de Olette.

"Sí" – Dijo esta – "Desde hace exactamente un año, aunque no se lo han dicho a nadie todavía"

"¿Y cómo lo sabías tú?"

"Llevo espiándolos, mis sospechas comenzaron al veía lo nerviosa y feliz que Anne se ponía cuando Gerard estaba cerca, igual que este con ella; por lo que comencé a espiarlos sin muchos resultados ya que los jodidos lo ocultaban bien. Pero todo cambio un día que vine a consulta y los vi saliendo de un armario de la limpieza completamente agitados mientras se acomodaban la ropa y el pelo"

"Ya veo"

"Nada escapa al ojo de esta ex autista" – Dijo Olette orgullosa.

"Pero igualmente, ¿no te parece bonito? Es decir nunca me los imagine a los dos juntos"

"¿De veras?" – Dijo Olette con cara de incredulidad desde arriba – "¿Es que nunca te diste cuenta de la tensión sexual que existía entre ambos?"

"Pues la verdad es que no, pero eso no importa ya que hacen una pareja de lo más mona" – Dijo Tam es un tono tan dulce que casi hace vomitar a Olette.

"¡Oh! Por favor no me digas que eres de esas que creen que lo más importante en la vida es el amor"

"Y qué si lo soy"

"Nada" – Dijo Olette – "Sólo que sigo sin ser capaz de comprender a las personas que dicen no poder vivir sin amor… A mi parecer el oxígeno es más importante"

"Menuda visión del amor tienes"

"Lo que hay chata"

"Por cierto… ¿Por qué seguimos en esta posición?" – Pregunto Tam, al percatarse que seguían en la misma posición con la que estaban espiando, incluso cuando Anne y Gerard hacía rato que se fueron.

"Buena pregunta Tamara"

De repente ambas escucharon el carraspeo de una voz que las hizo salir de su escondrijo.

"Oh erizo con piernas, pero si eres tú" – Dijo Olette divertida.

"Que graciosa maldita psicópata" – Dijo una voz masculina.

Dicha Voz a Tamara le pareció tan conocida pero a la vez tan desconocida que la dejo como en un limbo, por ello intrigada se dio la vuelta ya que en todo ese momento había estado ignorando la pequeña interacción entre Olette y ese chico. Pero cuando vio el dueño de dicha voz sintió como el mundo a su alrededor, por una milésima de segunda, se había desquebrajado.

Por su parte, el chico al verla ella no pudo evitar abrir sus ojos de la sorpresa.

"¡Hey Ven! Mira la chica que te he encontrado, bajita, de contextura física media, bastante guapa, con buena delantera; una cintura que da paso a unas buenas caderas…. ¡Anda! No me había fijado pero que culazo tiene" – Decía Olette completamente ajena a la tensión que había en el ambiente, danzando a un lado a otro de Tamara mientras la iba describiendo con pelos y señales – "Y con respecto a la belleza interna de momento va bien en análisis… me hace falta comprobar que tenga la cabeza amueblada… Oye guapa ¿Qué estudias?... Bueno, no hace falta que los respondas todavía. Dime Ventus ¿Qué opinas?" – Dijo esta por fin mirando al chico.

"Olette aléjate de la chica, que la vas a asustar" – Dijo Jack apareciendo al lado del rubio.

Entonces la muchacha se percató de como su amigo no paraba de mirar a la chica sorprendido, sin decir nada y por otro lado, Tamara estaba igual.

Tamara no se podía creer que aquella persona que tuviese delante fuera el mismísimo Ventus, la imagen que sus recuerdos conservaban sobre aquel chico que una vez fue su mejor amigo no encajaba con la que tenía delante, el paso del tiempo le había sentado bastante bien ya que había borrado cualquier rastro del niño que ella conocía para dar paso a un chico que se veía más maduro, no sólo por las facciones de su cara, además no pudo evitar fijarse en el cuerpo atlético y musculado de nuevo Ventus. En pocas palabras este se había vuelto todo un hombre.

Por otra parte, Ventus seguía sin poder creerse que la chica que estaba delante de él fuese la Tamara que el recordaba, ya no quedaba rastro de la niña pequeña que este recordaba, puede que la cara de ella siguiese siendo casi la misma pero lo que trasmitía era diferente; además la forma en la que se había desarrollado su cuerpo jamás se le hubiera pasado por la cabeza. En pocas palabras la niña que una vez conoció había dado paso a una mujer hecha y derecha, la cual desconocía.

"Tamara" – Dijo este.

"Ventus" – Dijo esta.

"¿Se conocen?" – Dijeron Jack y Olette a la vez.

De todas las cosas que surcaron por la mente de Tam, una de las primeras fue correr hacia el para abrazarlo, llorar de la felicidad por verlo después de tanto tiempo, decirle lo mucho que lo había extrañado; pero había un pequeño problema, el cual era que todo aquello fue desechado al instante para ser reemplazado por la ira y cólera, de lo que tenía ganas de verdad era de ir y gritarle, pedirle explicaciones de por qué demonios se había negado a hablar con ella en estos doce puñeteros años, gritarle que lo odiaba por dejarla sola, por hacerla pedirle todas las noches al cristal que trajera a Ven de vuelta para luego darse cuenta de que era una egoísta por pensar en sus propios intereses en vez de el de los demás. Pero todo aquello fue rápidamente desechado, con una sola idea que era que si Ventus no quería saber más nada de ella, pues ella tampoco.

Sin más esta agarro fuertemente sus cosas y en completo silencio camino hacia este, y bajo la mirada atenta de todos los presentes, esta camino hacia su viejo amigo – "Permiso" – Dijo esta fría al pasar por una lado de Ven como si nada pero no pudo dar más de dos pasos cuando sintió como este la cogió por el brazo. Ella dio una mirada hacia atrás, para mantener contacto visual con este, que seguía sin decir nada, y dedicándole una mirada fría con un simple zarandeo se libró del agarre de este para continuar su camino en completo silencio, dejando detrás a un Ven que no terminaba de comprender dónde estaba la Tamara cálida y cariñosa que conocía, y a otras dos personas más, confusas al no entender qué pasaba entre ellos dos.


Tamara entró de nuevo en el despacho, habiendo deseado que la puerta no fuese automática para poder dar un portazo, para luego dejarse caer en su silla mientras producía un sonoro bufido.

"¿Se puede saber qué pasa?" – Le pregunto Will mientras revisaba unos papeles.

"Nada" – Dijo ellas mientras se recostaba sobre su escritorio para luego intentar dejar la mente en blanco, tenía demasiadas cosas en mente que la estaban agobiando y sino dejaba su mente en blanco por un momento, temía que al final acabara colapsando.

Pero su descanso tendría que esperar, ya que la puerta del lugar se abrió para dar paso a las tres personas que momentos antes había dejado atrás.

"Esto debe ser una broma" – Dijo ella con fastidio al ver que el primero en entrar fue Ventus – "¿Cómo habéis sabido dónde estaba?" – Preguntó mientras se apoyaba en el respaldo de su silla para dejarse caer un poco.

"Vimos que tu nombre aparecía en la plaquita de al lado de la puerta" – Dijo Olette.

"Caya" – Le dijo Jack.

Entonces Tamara vio como Ventus se aproximaba hasta ella para quedar justo delante del escritorio.

"Hola" – Salió de los labios del chico – "Me alegro de verte"

"¿De veras Ventus?... Doce años sin verte el pelo y lo mejor que tienes es un 'hola, me alegro de verte'" – Le dijo esta sarcástica.

"No se me ocurrió nada mejor que decirte" – Dijo él y la chica sintió como se le hinchaba la vena de la frente.

"¿Se puede saber qué quieres?"

"Quería venir a verte, eso es todo"

La chica la contesto con una mirada irónica.

"Vale ya me has visto ahora largo, porque por si no te das cuenta estoy muy ocupada" – Le dijo esta borde.

"Tampoco lo estás tanto" – Dijo Will mientras seguía observando unos datos, haciendo así acto de presencia.

"Sí lo estoy, no todos tenemos que acabar una tesis señorito" – Le dijo esta algo enfadada.

Este sólo se limitó a responderle con una sonrisa, pero de lo que Will no se percató fue de la cara de pocos amigos que le había dado Ventus, mientras lo escaneaba como a un posible enemigo.

"¿Una tesis?" – Preguntó Olette.

"Sí, mi querida Tamara está a pocos pasos de ser miembro del consejo sólo hace falta que le aprueben dicha tesis" – Dijo este despegando la vista del ordenador para ver a la persona que le había preguntado, pero en cambio este vio a un chico moreno que lo observaba con gran interés y cuando su vista hicieron contacto, el moreno le sonrió. Rápidamente Will hundió la cabeza en el ordenador algo avergonzado y sonrojado.

"Miembro del consejo" – Dijo Ventus para volver a mirar a la chica.

Por su parte, esta ya no aguantaba más la presión que había sobre sus hombros por lo que sin más se paró y salió del lugar, pero a su vez para ser seguida por Ventus.

"Tamara vuelve" – Le dijo este mientras le pisaba los talones.

"¡Lárgate!" – Le dijo ella mientras intentaba apurar el paso pero le fue completamente en vano, ya que Ven la alcanzó y la volvió a agarrar por el brazo para girarle y hacer que lo mirara – "¡Suéltame!" – Grito furioso mientras se zarandeaba pero esta vez el chico la tenía bien sujeta.

"No hasta que me digas que lo que ha dicho ese chico es mentira, dime que no estas optando a ser miembro del consejo"

"Y que si es verdad"

Entonces este puso una cara de pocos amigos, se había enfadado.

"¿De verdad Tamara? ¿Tan bajo has caído?"

"¡Qué!" – Esta se estaba enfadando.

"Cómo es posible que quieras unirte a esa cuerda de imbéciles, después de lo que me hicieron"

"¿Y a ti que más te va a dar si quiero unirme o no?"

"No me puedo creer que estés diciendo algo así, tenía por una persona más inteligente"

Todo aquello que estaba diciendo Ven, la estaba enfadando cada vez más.

"¡Y a ti qué coño te va a importar todo esto!" – Le grito furiosa mientras se soltaba para luego encararlo.

"Soy tu amigo Tamara"

"¡Y una mierda eres mi amigo!" – Había explotado - ¡Han pasado doce años Ventus, doce putos año! En lo que no he sabido nada de ti, me preocupaba por saber cómo te iba a pesar de que nunca me dijeses que te ibas a marchar"

"Tenía mis razones" – Le contesto frio.

"¡Al carajo tus razones! No quiero saberlas, pero lo que no puedes hacer después de todo este tiempo es aparecer como si nada y decirme que quieres saber sobre mí, cuando nunca te preocupaste y encima juzgarme por las decisiones que he tomado"

"¡Y qué culpa voy a tener yo de que hayas sido tan boba como para seguro haberte dejado influenciar por el estúpido de tu abuelo! ¡Tú tampoco eres la más indicada para hablar, al no tener ni dos dedos de frente como para ver que eres la marioneta de ese viejo!" – Le contesto este furioso.

Sin perder ni un solo segundo más la chica lazó su mano directa contra la cara del chico, pero la cachetada fue detenida mucho antes de impactar por lo que aún más furiosa intentó otro intento, con su mano izquierda, el cual resultó fallido.

"¡Suéltame!" – Volvió a gritarle y este accedió.

"No te quiero volver a ver en mi vida, para mí estás muerto" – Le dijo para así por fin abandonar el lugar.

Una vez fuera de la vista de todo el mundo Tamara cogió el ascensor gravitatorio directamente hacía el lugar donde habitaba el cristal. Para cuando esta llego a aquel espacio circular Tamara camino un poco hasta sentarse en el suelo y apoyar su espalda contra el pequeño muro, y para cuando sintió que el silencio y la tranquilidad del lugar la habían envuelto; esta dio la libertad para que sus emociones se pudiesen expresar como era debido y así llorar.

Estaba frustrada por lo que había pasado, no sabía porque había reaccionado de esa forma, era como si hubiese sufrido alguna especie de secuestro emocional, recordaba cuando la frustración y la presión la hicieron abandonar el despecho pero después de aquello sintió que ya no era consciente de como su cuerpo reaccionaba ante la situación. Se sentía horrible por lo que había dicho y hecho, pero ya no podía hacer nada.

Sabía que era verdad que estaba enfadada con Ventus por desparecer y olvidarse de ella de esa forma, pero a su vez guardaba un pequeño atisbo de esperanza de que las cosas volviesen a ser como antes, volver a ser los mejores amigos que una vez fueron pero dado la reacción que esta tuvo contra él; ya se podía olvidar de aquel idílico sueño debido a que si antes pensaba que su amistad estaba muerta ella se había encargado de rematarla.

Con ese pensamiento, esta intensifico el llanto. No siempre es fácil aceptar que has perdido a un mejor amigo, y más cuando ese ha sido tu primer y único amor.


Y así los días siguieron su curso normal, Ventus volvió a desaparecer sin dejar rastro mientras que a Tamara le tomo un par de días recuperarse de todo aquello, pero para no llamar la atención siguió como si nada hubiese ocurrido, detestaba que la gente le preguntase si le ocurría algo por ello siempre optaba por aparentar algo cuando en realidad no era así hasta que se volviera a sentir mejor. Sabía que esa estrategia de fachada impoluta de muñeca de porcelana que escondía un interior desquebrajado no era lo más recomendable para su salud mental, que aquello le acabaría pasando factura si la seguía empleando con una regularidad que no quería admitir.

Por ello para cuando ya se sintió mejor, continuo con su tesis hasta que llego el temido día.

"Y bueno que le ha parecido" – Dijo esta mientras acababa de exponer dicho trabajo.

La sala estaba completamente vacía a excepción de un único hombre, un señor mayor de cabellos blancos, que portaba un elegante traje de color crema. Dicho hombre había permanecido callada todo el tiempo que la exposición duro, observando muy detenidamente todo lo que decía la chica.

El hombre carraspeo un poco para prepararse a hablar – "Aquí viene la sentencia" - Pensó Tamara.

"Señorita Rapp" – Dijo el hombre mientras se levantaba – "Me ha tenido aquí todo este tiempo, presentando un trabajo que ya me había enseñado semanas antes con la misma estructura, temática y argumentación" – Crítico este y al instante Tamara sintió como le daba un tic en el ojo – "Como le dije en su momento, su trabajo me parece interesante, prometedor y admirable; pero como bien le dije le hacía falta algo, una esencia que me cautivara del todo, que me abstrajera del mundo sensible en el que estamos hacía el mundo inteligible"

Cuando el filósofo dijo aquello, Tam por un momento se replanteó por un momento si sería éticamente correcto estrangular al filósofo y de ser así cuál sería un buen escondrijo para ocultar un cadáver.

"Y a pesar de mis dudas y pensamientos preconcebidos, señorita Rapp lo ha conseguido, tiene un sobresaliente" – Dijo este y a Tamara se le descoloco la mandíbula, ¿De verdad acababa de escuchar eso? – "La forma en la que se movía, el carácter con el que expresabas tus ideas, la forma de defender tus argumentos" – Admiró – "En pocas palabras, has demostrado que creías en lo que decías, que confiabas en ti misma y con valentía y determinación defendías tus ideas. Todo esto que has hecho le ha dado esa esencia a tu tesis, consiguiendo transportar mi alma desde este mundo al de las ideas, donde he podido ver, oír y sentir tu trabajo; como si tuviera vida propia. Por lo que mis felicitaciones señoritas Rapp, ya es oficialmente un miembro del consejo, ahora sólo falta que usted y el señor Hawkins lo demuestren"

Tamara seguía sin creerse lo que sus oídos estaban escuchando.

"Me pondré en contacto con el resto del consejo para hacerles saber la buenas noticias"- Dijo el hombre mientras observaba su reloj de bolsillo – "Su abuelo se alegrara bastante" – Dijo mientras se marchaba.

Esta sólo asintió

"Y señorita Rapp… No dejes crecer la hierba en el camino de la amistad" – Y diciendo así una de sus muchas filosofaciones, este se marchó.

Sin perder más tiempo, Tamara salió corriendo directa hacia el despacho tenía que contárselo a Will. Y así fue, en menos de cinco minutos esta entro llego al mencionado lugar y como un huracán de alegría entro.

"¡Will!" – Grito esta mientras daba pequeños saltitos.

"¿Qué pasó?" – Dijo este asustado por la forma de actuar de su amiga.

"¡Me han aprobado la tesis!" – Grito de alegría esta sin poder creérselo todavía.

"¡Qué! ¿De veras?"

"¡Sí!"

Y sin más Will corrió desde donde estaba para rápidamente ir y abrazar a su amiga, y levantarla mientras la hacía girar. Esta se rio por la forma en la que el chico reacciono ante la noticia, aunque este también se reía por lo que en pocas palabras ambos eran un revuelo de alegría.

Cuando la cosa se relajó, este puso en el suelo a Tam no sin antes darle un beso en la frente.

"Felicidades Tam, te lo has ganado"

"Gracias Will"

"¡Felicidades!" – Dijo una tercera voz.

Entonces Tam se giró para ver a Olette.

"Tú"

"Yo" – Le contestó.

"¿Qué haces aquí?" – Dijo ente alegre y curiosa.

"Viene a ver cómo estabas después de todo lo que paso ayer, pero cuando llegue no estabas así que me puse a hablar con Will y la verdad que cosas tan chulas habéis estudiado, por qué tendría que estudiar biología"

"¿Eres bióloga?" – Le preguntó Will.

"Sí, la verdad es que estudie esa carrera por mi padre, estuvo guapa y al final soy tan capaz de neutralizar a un enemigo a varios kilómetros de distancia de un solo disparo como de descomponerte la estructura del ADN y jugar a ser dios con los genes"

"Entonces eres capaz de crear un ser vivo" – Dijo este.

"Que va no me dejan, por no sé qué rollos éticos, sino hace mucho que tendría un grifo como mascota"

"¿Quién es tu padre?" – Le pregunto Tam.

"Te suena Robert Parks"

"¿Eres la hija del científico Robert Parks?" – Preguntó Will sorprendido y esta asintió – "¡Joder ese hombre es toda una eminencia científica! He seguido su trabajo muy de cerca"

"Entonces algún día te lo presentó, pero dejemos de hablar de mí que toda la atención ahora tiene que ser para Tam" – Dijo esta mientras se acercaba y la abrazaba – "Muchísimas felicidades"

"Gracias" – Dijo esta correspondiendo al abrazo. Tam no se podía creer que aquella chica que apenas conocía le dijese aquello de una forma tan sincera.

"Sabes" – Le dijo mientras se separaba – "Creo que tú y yo vamos a hacer muy buenas amigas"

"Yo también pienso lo mismo"

"Y dime ¿Cómo piensas celebrar esta victoria?"

"Pues la verdad no había pensado en ello"

"¿Qué os parece si vamos a aquel sitio a comer, el que te dije que estaba cerca del obelisco Apolo?

"Me parece bien y ¿A ti Olette?"

"Perfecto, además mi piso está bastante cerca de ahí por lo que podemos continuar la celebración allá"

"¿Dónde vives?"

"En la Torre Vesperum (N/A: Pensad en el rascacielos 30 St Mary Axe de Londres)"

"¡Ah!" – Dijo Will - "El rascacielos ese negro con forma…"

"Con forma de supositorio" – Dijo esta sin rodeos.

"Yo no lo hubiera definido así"

"Pensaba que vivirías en el complejo de Trinity dado tu rango" – Le dijo Tam.

"Sí, pero llevo doce años ahí metida por lo que quería un cambio de aires" – Les dijo esta mientras salían.

Una vez fuera, Olette se puso en medio de ambos para después pasar sus brazos por encima de los hombros de Tam y Will – "¿Entonces es verdad que ambos formáis parte del consejo?" – Preguntó.

"Sí" – Dijeron ambos a la vez - ¿Por?"

"No… por nada, sólo que a veces es bueno tener conocidos en el gobierno, uno nunca sabe cuándo va a necesitar que lo absuelvan de algo" – Dijo.

Will y Tam, se rieron ante su comentario para después corresponder al abrazo, dando así comienzo a lo que sería una bonita amistad.


Y así el tiempo volvió a seguir su curso normal, en pocos meses la amistad de Olette y Tamara se había vuelto más fuerte, hasta casi ser inseparables, era divertido ver como dos chicas que se conocían de hace poco parecían verdaderas amigas de toda la vida. Y a pesar de que Tam tuviera confianza ahora con Olette, no es que precisamente esta la aprovechase para sacarle información con respecto a Ventus; más bien fue la propia Olette la que se lo decía.

Lo contó que al principio de todo, Ven nombro su existencia a sus compañeros de equipo pero nada más allá de decir que era buenos amigos, pero cuando alguno le preguntaba más acerca de su vida con respecto a la chica este cambiaba rápidamente de tema; por ello fue la propia Tamara la que se encargó de relatarle los hechos, principalmente el día que ambos estuvieron al borde de la muerte ya que dicho día fue el que marco el principio del fin de su amistad.

Por otra parte Olette le contó que a pesar de los esfuerzos de Gerard por mantener en secreto su plan, al final el consejo acabó descubriéndolo y aunque llegaron a pensar que todo acabaría ahí, al final, para sorpresa de todos, el consejo acabo gustándole dicha idea por lo que acabo potenciándolo, pero que a pesar de ser los mejores soldados que tenían Gerard les dijo que todavía no se habían ganado ese derecho ya que todavía faltaba una última prueba por pasar que demostrarían si lo eran o no. Por lo que el grupo enteró estaba ansioso por descubrir cuál sería; a pesar de que desconocían que dicha prueba le haría vivir sus propios miedos, aquellos que habitaban en lo más profundo de su inconsciente.


Olette entró a la sala de reuniones, era una sala circular bastante amplia en cuyo centró había una elevación circular de no más de un metro de altura con una superficie completamente hecha de cristal, cerca de dicho objeto estaban Ventus, Jack, Drake y James; mientras que por el otro lado se encontraba Gerard.

"Por fin llegas" – Dijo Drake – "Llevábamos un rato esperándote"

"Querido, lo mejor se hace esperar" – Dijo esta para posicionarse al lado de Ventus.

"Muy bien, ahora que estamos todos podemos empezar" – Dijo Gerard y entonces de la pantalla de cristal broto una imagen tridimensional azul, de lo que parecía ser un bosque y en medio de este una torre irregular con partes triangulares.

"¿Qué se supone que es esto?" – Preguntó James.

"Eso que ves ahí, es cartógrafo que se encuentra en la zona norte de Pangea, para ser más exactos Helheim"

"¿Helheim?" – Preguntó Jack – "¿No es como se llama el continente del hielo?"

"Sí" – Contestó Gerard.

"Y ¿Qué ocurre ahí?" – Preguntó Olette.

"El consejo todavía no lo sabe, la IA que se encuentra en el edificio detecto unas extrañas anomalías en la zona, se mandó a un grupo de reconocimiento a averiguar qué pasaba pero después de veinticuatro horas se perdió completamente el contacto con estos. Lo que sabemos es que la IA del lugar detecto otra presencia además de la del grupo de reconocimiento momentos antes de perder completamente la señal con estos"

"¿Están insinuando que algo los atacó?" – Preguntó Drake.

"Todavía no lo sabemos" – Dijo Gerard.

"¿Creéis que hayan podido ser forasteros?" – Preguntó Olette mientras se cruzaba de brazos – "Últimamente su actividad se ha incrementado notablemente"

"No digas bobadas" – Le dijo Jack – "Es completamente imposible que sean forasteros, sus naves no son lo suficientemente avanzadas como para llegar a Pangea y además de así serlo, los caños de partículas hace mucho que los habrían desintegrados"

"Yo no estaría tan seguro Jack" – Le dijo Ventus – "Lo que dice Olette podría ser verdad, no sabemos si los forasteros habrían sido capaces de traspasar las defensas planetarias de Pangea y aterrizar en Helheim"

"Tonterías" – Dijo Jack mientras bufaba.

"Da igual" – Dijo Gerard – "Forasteros o no, lo único que sabemos es que hay algo en Helheim que es peligroso, por ello vamos a ir en una misión de rescate. No tenemos muy claro donde desaparecieron pero la IA ha establecido cinco posible lugares"

"¿Cuándo partiremos?" – Preguntó James.

"Hoy mismo, a las seis"

Y mientras Gerard seguía dando datos acerca de la misión, Olette aprovechó para acercarse un poco más a Ventus.

"Ventus" – Susurró esta.

"¿Qué quieres?" – Le dijo este con un deje de molestia en su voz.

"Lo sé todo"

"¿Qué sabes ahora?" – Dijo algo aburrido de las disparates de su amiga.

"Todo sobre tú pasado con Tam, ella me lo ha contado todo" – Le susurró – "Incluido el día en que ambos casi morís"

Tras decirle aquello esta siguió prestando atención a lo que decía Gerard aunque por el rabillo del ojo podía ver como la expresión de Ventus había cambiado por completo, ahora se le notaba mucho más serio.

Para cuando Gerard dio por terminada la reunión y mando a los cinco a prepararse para la misión, Olette fue la primera en salir y al torcer por uno de los pasillos perdiendo así la vista de todos sintió como alguien tiraba de ella, pegándola contra la pared. Al mirar quién era su agresor, pudo ver que era Ven, este la tenía agarrada por el cuello de la camisa.

"Has tardado" – Le dijo esta divertida.

"No sé qué mierdas te traes entre manos Olette, pero te recomiendo que dejes de hurgar en mi vida y quiero que te alejes de Tamara" – Dijo Ventus conteniendo la rabia.

"¿Es qué ahora tú eliges con quién me puedo relacionar?" – Dijo esta con una media sonrisa y con el ceño en expresión de reto.

"¡No quiero que te acerques a ella!" – Le grito perdiendo la paciencia.

Sin perder más tiempo Olette le dio un rodillazo en todo el abdomen, haciendo que perdiera el aire y la soltara, para luego tirar su mano izquierda y agarra la muñeca derecha de él y doblarla así un lado; seguido a esto impulso rápidamente su cuerpo para envolver a Ventus por el cuello con sus piernas en una llave que lo inmovilizo para así finalmente tirar hacia delante, haciendo caer a Ven en una vuelta y quedar este boca arriba en el suelo.

Olette se paró como si nada para luego mirar a Ven.

"Sabes que no te conviene enfrentarte a mí, puede que seas muy bueno en todo lo que haces pero yo también lo soy, y cuando se trata de lucha cuerpo a cuerpo tú no llevas las de ganar… Nos vemos a las seis" – Le dijo para marcharse como si nada hubiera pasado.

Mientras tanto en el Prismodium, Anne estaba convenciendo a Tamara de que la necesitaba para participar en una misión del ejército como auxiliar de la salud, ella en un principio se negó argumentando que eso no tenía nada que ver con ella, que se lo pidiera a un médico. Pero Anne le dijo que un médico no podría ser de mucha ayuda, ya que la misión del ejército en realidad era una prueba en la que someterían a los soldados a un estrés y ansiedad bastante grande, sin que estos lo supieran, por lo que necesitaban de un psicólogo que se encargara de hacerles un chequeo cuando esto acabara.

Igualmente esta se negó a pesar de que Anne le digiera que era su labor, argumentando que buscara a otro ya que según ella nada podía salir bien de una misión del ejército en la que se estaban ocultando cosas; ya ella lo había comprobado personalmente. Al final a Anne no le quedó otra de exigírselo como una miembro del consejo ya que Tamara, a pesar de ser miembro también, no había pasado todavía por la ceremonia que oficialmente la convertía por lo que técnicamente no lo era; así que se veía en la obligación de acatar las órdenes de un miembro del consejo.

Tam puso el grito en el cielo, pero al final no le quedó más remedio que aceptarlo como órdenes de la persona que fue su maestra y además miembro del consejo.

Por lo que sin más, el día continuo con su trayecto normal hasta que llegó la hora señalada, los cinco miembros del equipo Omega se reunieron junto a su capitán en el puerto Dionisio, todos portaban sus armaduras.

"Muy bien, quiero que cada uno se dirija a un raven" – Dijo Gerard refiriéndose a las naves de transporte de tropas – "Ventus, tú conmigo"

Una vez que cada miembro del equipo se encontraba en su respectivo raven, las naves despegaron al uniso para dar así comienzo a la misión. El trayecto hacia Helheim fue rápido, ya que a pesar de lo lejos que se encontraba el lugar el salto desliespacial que llevaron a cabo las naves en cierto punto lo acortó.

Para cuando el equipo se encontraba sobrevolando el paisaje helado del continente Gerard dio la orden de que se dividieran y que cada miembro fuese a su respectiva posición.

"Ya estamos llegando" – Comunicó el piloto mientras abría la compuerta trasera de la nave, dejando a la vista el hermoso y gélido paisaje del lugar.

Gerard se acercó hasta más a la compuerta para luego dejar que el casco se comenzara a desfragmentar cual puzle y se guardara alrededor del cuello de la armadura, le gustaba como el aire frio impactaba contra su cara, mientras que Ventus se posiciono un poco por detrás de él, para luego quitarse el casco de la misma forma.

"Hermoso ¿No?" – Le dijo Gerard.

"Sí claro, por qué no"

Gerard se rio por el comentario del chico – "Sabes Ven, a veces no te vendría mal pararte a oler las rosas" – Le recomendó divertido – "No hay nada como vivir para apreciar la belleza del mundo"

Ventus se acercó hasta estar al lado de este. Entonces Gerard se movió hasta quedar enfrente de su soldado y colocar una mano encima de su hombro, para después brindarle una sonrisa la cual Ven le devolvió. Estuvieron un par de segundos así antes de que Gerard sacara rápidamente una pistola con una jeringuilla que clavo en la yugular del muchacho para de un solo disparo introducir un líquido morado dentro del torrente sanguíneo del joven.

Ven estaba en estado de shock, no sabía que pasaba, por qué Gerard habría hecho algo así.

"Demuéstrame que no te he entrenado para nada" – Le dijo de forma fría, para con su brazo en la misma posición empujarlo al vació.

Debido a su estado, al joven no le dio tiempo de reaccionar y para cuando lo hizo fue cuando sintió como su cuerpo rodaba por la compuerta y caía de la nave en movimiento diez metros de distancia sobre el suelo. Rápidamente este activo el casco el cual se puso antes de que su cuerpo chocara directamente contra el frio suelo, evitando así posibles daños neurales.

Se levantó para quitarse el casco, de nuevo, y ver como la nave se marchaba a los lejos pero no pudo dar ni dos pasos cuando cayó de rodillas debido al punzante dolor que había aparecido en su cuello, el cual se extendió a gran velocidad por todo su cuerpo para intensificarse a nivel de la cabeza. Ventus grito de dolor mientras se agarraba la cabeza, era como si miles de avispas enfurecidas clavaran una y otra vez sus aguijones contra su córtex. De repente sintió como todo comenzaba a distorsionarse hasta tal punto que ya no sabía qué era real y qué no.

Pero con la misma rapidez con que el dolor surgió y se propago, este desapareció de tal forma que era como si nunca hubiese existido.

Entonces Ventus se levantó del suelo y comprobó donde estaba, se encontraba en un pequeño claro en medio del blanco bosque, además observó el lugar que se componía de un bosque rodeado por montañas de contrastes entre blanco y marrón, sumergido en la más profunda noche en la que destacaban el blanco de puro de las estrellas y la luna llena, así como una bella aurora boreal de un tono entre verde azulado y turquesa; en pocas palabras un paisaje digno de admiración. Aunque en él no tenía tiempo para ponerse a oler las rosas.

"Maldito Gerard" – Pensó este mientras veía el vapor que salí de su boca.

De repente comenzó a escuchar un sonido, era el de una llamada entrante.

"Soy Gerard, como veréis todos habéis sido abandonados en las zonas que se os asignaron"

"¡Qué! A los demás también le han hecho lo mismo" – Pensó Ven sorprendido.

"La misión ha sido toda una farsa, esta será vuestra última misión antes de ser oficialmente los soldados que os prometí que seríais" – Continuo Gerard – "Lo único que tenéis que hacer es llegar hasta el cartógrafo. Nos veremos ahí, buena suerte, cambio y cortó"

"¿Sólo llegar hasta el cartógrafo y ser nombrados soldados oficiales?" - Se preguntó Ven – "Es demasiado fácil para ser verdad" – Dijo mientras miraba su muñeca, donde se había materializado un panel táctil donde metió las coordenadas del cartógrafo – "Conociéndolo tendrá algo en mente"

Pero como no podía ser hacer nada más, Ventus decidió confiar en la promesa de Gerard por lo que sin más emprendió su camino a dicho lugar.

El joven anduvo, anduvo y anduvo durante varias horas, atravesando aquel helado bosque el cual en sí era un camino de obstáculos al que se le sumaba las adversidades del propio clima, pero para Ventus esto no era nada, durante todo estos doce años se había entrenado en peores condiciones y situaciones que fueron cien veces peor que este simple paseo por el bosque. Además a esto se le sumaba el hecho de que poco a poco Ventus se fue creyendo que si de verdad conseguía llegar al cartógrafo conseguiría ser por fin lo que había estado deseando estos últimos doce años, lo cual lo motivaba todavía más,

Y finalmente dicha motivación dio sus frutos, debido a que Ventus en poco más de tres horas había conseguido llegar al cartógrafo, dicho edifico se encontraba en medio de un gran valle, por lo que cuando este salió del bosque que rodeaba la instalación las ganas de echar a correr aumentaron en cuestión de segundos, casi podía palpar lo que llevaba tanto tiempo deseando.

Pero todo aquel momento idílico llego lamentablemente a su fin con un simple y escalofriante sonido.

Ventus no había dado ni diez pasos cuando de las profundidades del bosque emergió el aterrador grito de una chica. Este se quedó completamente paralizado por lo oído, quería pensar que todo era cosa de su mente debido a la caída pero no podía serlo, aquel grito había sido demasiado real como para ser una simple alucinación.

Ven se quedó donde estaba durante unos minutos intentando convencerse así mismo de que no era verdad, que debía continuar con su objetivo; pero mientras su mente le decía una cosa su corazón le decía lo contrario, que debía ir a comprobarlo para así saber que lo que pensaba era mentira.

Sin más el chico miro por una vez más al edificio y con una profunda inspiración hecho a correr en la dirección contraria, dejando a un lado sus más profundos deseos sólo para poder comprobar si lo que creía era verdad o no.

Corrió, corrió y corrió por la dirección en la que creía que había venido el grito de la chica, con un único pensamiento en mente que se repetía una y otra vez como si se tratase de una especie de mantra, el cual era 'No puede ser ella'.

En algún momento de ese recorrido, este tuvo que parar ya que a pesar de su duro entrenamiento sus pulmones habían llegado a un límite, por lo que tuvo que hace una rápida parada para respirar. Mientras inhalaba y exhalaba con dificultad, encorvado, este se dio cuenta de una serie de huellas que se camuflaban en la nieve.

"Es por aquí" – Dijo mientras volvía a echar a correr, siguiendo el rastro antes de que este desapareciera.

A medida que avanzaba, el rastro se hacía cada vez más confuso y complicado de seguir pero al final llego a un punto que hizo que el muchacho parara en seco. Lo que vio hizo que la piel se le pusiera de gallina ya que cerca de un pino, en el suelo había tres grandes manchas de la sangre más roja que alguna vez había visto.

Poco a poco este se acercó para luego agacharse y observar mejor – "Esta fresca" – Dijo al ver y tocar que esta todavía no se había comenzado a coagular.

Entonces este vio una pequeña cosa brillante que sobresalía de la nieve, por lo que al cogerla y desenterrarla descubrió que en realidad era un collar. Era un collar de plata con un pequeño dije en forma de hada. Al verlo sintió como el pánico le invadía, ya que ese collar era nada más y nada menos que el que le regalo a Tamara cuando fue su sexto cumpleaños – "No puede ser, ¿Cómo ha llegado esto aquí?" – Dijo mientras rápidamente levantaba y sentía como el pánico se intensificaba, y a su vez el miedo hacía acto de presencia.

Sin perder más tiempo, Ven corrió hacía la dirección donde veía un rastro de pequeñas gotas de sangre. Corrió como si la vida le fuese en ello, hasta que finalmente llego a otro claro en el que vio algo que hizo que su mundo se tambalease; ya que en medio de dicho claro había una persona tirada en el suelo, alrededor de una enorme mancha roja.

"¡Tamara!" – Grito mientras corría hacia la chica que yacía en el suelo.

Cuando llego a su posición no pudo evitar tirarse en el suelo al lado suyo, al verla este palideció, ya que la chica se encontraba acotada de lado, dándole la espalada, desde esa posición pudo verle una herida en el brazo y al darle la vuelta, con miedo, para ponerla boca arriba ya fue cuando sintió que su mundo no temblaba sino que se desmoronaba en trozos. Esta estaba completamente blanca y tenía una expresión de calma en su cara, pero lo más llamativo de todo era la herida de garra que surcaba desde su clavícula hasta un poco por arriba del pecho y que también agarraba parte del cuello.

"Tam" – Fue lo único que pudo decir en un pequeño susurro. Pero esta ya no contestaba.

Instintivamente, la movió un poco pero ella no se inmutaba.

"Tam" – Volvió a decir mientras sentía como las lágrimas calientes comenzaban a acumularse en sus ojos.

Su cuerpo no se movía y a pesar de la protección de la armadura, este podía sentir lo frio que estaba su cuerpo.

Sin poder evitarlo este la agarro para así abrazarla y poder pegarla a su cuerpo, y así comenzar a llorar.

"Por favor vuelve" – Decía una y otra vez entre lágrimas – "Sé que fui un capullo por lo que te hice, pero por favor no me dejes te necesito, sin ti mi vida no es lo mismo" – Suplicaba.

Entonces de la nada comenzó a oír el sonido de palmadas, alguien estaba aplaudiendo. Al levantar la vista vio como del bosque brotaba una persona que no era nada más y nada menos que él de pequeño. Este se le acercó mientras seguía aplaudiendo con semblante serio. Hasta que llego a unos cuantos centímetros del charco de sangre, donde se detuvo.

"Bravo" – Dijo este.

"¿Quién eres?" – Dijo Ventus confundido.

"¿Es que acaso no lo ves? Soy tú imbécil" – Le dijo – "Menuda basura eres, tanto entrenamiento, tanto poder conseguido para qué, para ¿esto?" – Preguntó mientras señalaba al cadáver de la chica – "Se suponía que no ibas a ser débil, que serías fuerte para protegerla"

"¡Cállate!"

"Pero en cambio lo único que has conseguido es que la vuelvan a matar"

"¡Silencio! ¡Eso es mentira! Yo no la deje morir"

"Igual que no la dejaste morir hace doce años ¿Verdad?"

Eso lo pillo por sorpresa.

"La diferencia es que esta vez sí lo has conseguido, así que felicidades Ventus, has matado a la única persona que de verdad te ha querido"

"¡Vete a la mierda!"

"Que maduro por tú parte"

"Eso es mentira, Tamara no está muerta esto es una simple alucinación, no existes"

"¿De veras lo crees?" – Dijo mientras alzaba una ceja divertido – "Ventus, yo soy tú" – Dijo mientras se acercaba hasta tenerlo delante y luego le agarraba la cara para que lo viera fijamente a los ojos – "Yo soy tus miedos, tus preocupaciones, tus incertidumbres… lo más oscuro y repugnante de ti, eso soy yo. Te creías que por Gerard te diera una oportunidad en la vida cumplirías tus sueños, déjate de estupideces cuando le dijiste que querías ser fuerte para proteger a tus seres queridos, lo único que querías era cumplir tus egoístas deseos"

"No"

"Oh, por supuesto que sí, no eres más que un cobarde, un mentiroso de mierda que lo único que quería era cumplir sus sueños y si para ello tenías que abandonar a la única persona que de verdad se preocupaba por ti lo harías. Tú solito te encargaste de matar tu amistad con la chica y enterrarla a dos metros bajo tierra… pues aquí tienes tu resultado" – Dijo señalando el cadáver.

"¡No!" – Grito mientras se aferraba más a la chica.

"Seguro, si es así demuéstrame que lo darías todo por devolverle a la vida a la chica"

"No puedo" – Dijo triste mientras moraba el rostro de la chica.

"Claro que la hay" – Dijo mientras se echaba un poco para atrás – "Ahí la tienes" – Dijo señalado la pistola que este portaba – "Que mayor forma de devolverle la vida a una persona que pagar por los crímenes que has cometido con tu vida"

Ventus se quedó en silencio

"Vamos hazlo, así será la única forma de que ella te perdone por abandonarla, por dejarla morir"

Ventus volvió a mirar a la chica, algunas de sus lágrimas habían manchado su rostro, sin más este acarició su mejilla una vez más antes de coger su pistola y llevarla hasta las sienes – "Lo siento Tam" – Susurró.

"Eso es" – Dijo el macabro pequeño.

Ventus respiro profundamente mientras pegaba el cañón contra la piel y cerraba los ojos. El tiempo comenzó pasar, nada se escuchaba a parte del ruido de los árboles movidos por el viento, Ventus no hacía nada.

"Vamos a qué estás esperando" – Dijo el pequeño impaciente.

"¡No!" – Dijo Ven mientras quitaba la pistola de su cabeza – "Esto es de cobardes, es de débiles y yo ya no soy débil. Hace tiempo prometí que sería fuerte para proteger a mis seres queridos, para no fallarles más, pero eso sólo no es ser fuerte; ser fuerte también significa ser capaz de afrontar el hecho de que puedes llegar a fallarles y perderlos, por ello tienes que ser fuerte para seguir viviendo, no recurrir a la salida más fácil, vivir y recordar a aquellas personas que se han ido porque ello significa que esas personas seguirán viviendo aunque sea en tu corazón, y gracias a ello no caerán en el olvido y desaparecerán. Recordarlas a tus seres queridos te hace más fuerte, no más débil" – Dijo este encarando al niño.

De repente al niño se le oscureció la cara para luego comenzar a gritar como si fuese una especie de demonio, esto hizo que Ven volviera a sentir el mismo dolor punzante y agónico. Este no pudo hacer más que cerrar los ojos y taparse los oídos esperando a que aquel ser parara.

Para cuando el llanto ceso, este al abrir los oídos se dio cuenta de que su pequeño yo había desaparecido, así como el cadáver de Tamara y los restos de sangre. Todo había sido una alucinación. Sin más este se levantó abatido y comenzó a caminar devuelta a la instalación.

Al llegar a dicho lugar se dio cuenta de que sus compañeros también estaban ahí, al parecer todos habían llegado al sitio a la vez y al fijarse mejor, vio que estos también lucían igual de abatidos y sus ojos estaban bastante rojos. Sin decir nada, todo ellos caminaron en dirección a la puerta del lugar.

Una vez delante de esta no sabían qué hacer, ¿Qué iba a pasar ahora? Lo único que querían era que esto maldito día llegara a su fin.

De repente la enorme puerta de acero comenzó a abrirse, brotando de ella una incandescente luz blanca que los cegó por un momento.

"Por fin llegáis, me teníais preocupada" – Dijo una voz

Y entonces todos se fijaron en la chica que salía del lugar. En aquel momento a Ventus le dieron ganas de volver a llorar, cuando delante de él apareció la verdadera Tamara. Por otro lado cuando esta se fijó en quienes eran se quedó completamente, al descubrir quiénes eran los soldados.

"¡Sois vosotros!" – Exclamo sin creérselo – "Vosotros erais los que iban a pasar por esta prueba" – Dijo y entonces se fijó mejor en la cara de todos ellos y en el pésimo estado en que se encontraba – "¡Dios! Vamos todos inmediatamente adentro, ya habrá tiempo mañana de terapia psicológica ahora lo que necesitáis es descansar y recuperar fuerzas… ¡Dios! Voy a matar a Anne por no informarme de todo esto" – Decía mientras los hacía pasar.

Por su parte Ven se sorprendió del trato tan amable de la chica, será que ya no estaba enfadada.

Una vez que el equipo se encontraba dentro de la instalación, Tamara se encargó de que todos estuviesen en las mejores condiciones y cuando vio que lo había conseguido se puso en contacto con Anne.

"Oh Tamara, que bien que me llames ¿El grupo ya ha llegado?"

"Sí" – Dijo esta enfadada.

"¿A qué viene ese tono?"

"¿No me podías decir que los soldados que iban a pasar por la dichosa prueba iban a ser ellos?" – Le reclamó Tam.

"No" – Dijo Anne tan pancha, haciendo que a la chica le apareciera un tic en el ojo.

"¿Pero es qué acaso no has visto el estado en el que se encuentran? Parecen zombis"

"Ya, lo más probable es que estén así, pero si lo están es que es bueno porque entonces han pasado la prueba"

"¡Pero en qué demonios consistía la prueba! Si con sólo verles no me ha hecho falta ningún análisis pare ver que están afrontando alguna especie de fase de duelo"

"Tranquila es normal dado la prueba por la que han pasado, pero al ver los resultados se puede decir que lo han hecho bastante bien"

"¡Uy! Una cosa" – Dijo esta irónica.

"Por lo menos da gracias a que los cinco estén ahí"

"¿Cómo?"

"No quiere profundizar en el tema, da gracias a que están ahí y no con los sesos desperdigados por el suelo"

"¿Y tú te haces llamar psicóloga?" – Dijo Tamara sin creerse lo que estaba escuchando.

"Yo no diseñe la prueba, fue Gerard, sólo me encargue de que las alucinaciones no tuvieran más consecuencias negativas de las que iban a pasar"

"Claro porque el estrés post traumático que están pasando seguro es un simple paseo por un campo de rosas"

"Te dije que la prueba la diseño Gerard, yo me encargué de que los males que iban a pasar no fuesen a más… además para eso estás tú ahí no, para tratarlos"

"No es que precisamente esté aquí por mi propia voluntad"

"Bobadas, lo harás genial"

"¿Y por cierto dónde estás tú y el psicópata de tu novio?"

Anne se quedó un momento en silencio. Tamara la había pillado con las manos en la masa – "Y no me digas que no lo son porque Olette y yo os vimos comiéndoos los morros"

"Eh Tam cariño" – Dijo algo nerviosa – "Te pierdo, la señal se ha vuelto inestable" – Dijo mientras se comenzaban a oír interferencias – "Unos ravens pasarán mañana a recogeros, buna suerte, te quiero, besitos" – Se apuró a decir antes de colgar.

"Claro interferencias" – Dijo irónica – "Ahora me quedo yo con el muerto"

Sin más, a esta no le quedó otra que inspirar profundamente para intentar calmarse, había sido un día muy largo y lo único que quería era descansar por lo que le dio un último vistazo al grupo, para luego irse así a una de las habitaciones que tenía el complejo.

Una vez ahí, esta comenzó a quitarse todas las capas de ropa de abrigo que llevaba cuando salió a buscar a los demás para luego así meterse en la ducha y dejar que el agua caliente desentumeciera su cuerpo. Ahí paso un largo rato, dejando que el agua que bañaba su cuerpo la relajara, hasta que decidió que ya era hora de ir saliendo. Ya fuera, esta se puso un camisón de seda negro que le llegaba hasta la mitad de los muslos.

"Sigo sin creerme que sea yo" – Dijo ella mientras se veía en el espejo, ya que esta todavía no se acostumbraba a ver como su cuerpo había cambiado. Pero esta no le dio más importancia, ya que esta se estaba muriendo de sueño por lo que sin más esta se restregó los ojos mientras bostezaba.

Aunque esta no pudo hacer nada más ya que de repente sintió como dos brazos se envolvían alrededor de su cintura, haciendo que está se quedara completamente estática la no saber qué pasaba. Entonces esta se fijó en el espejo para ver quién era y al ver al dueño de los brazos se quedó estática.

"Ven" – Dijo esta sin saber qué pasaba.

Este en cambio no le contestó, sólo se limitó a pegar su cuerpo contra el suyo y hundir su cara en el hueco de su cuello para así ocultarla de la vista de la chica. Por otro lado, Tam no sabía exactamente qué decir o hacer, pero algo que le llamo la atención fue que el chico estaba temblando, esta llevo su mano al pelo del muchacho.

"Ven ¿Qué te pasa?" – Le preguntó esta mientras le acariciaba el cabello para tranquilizarlo.

Este no contesto, seguía callado pero por lo menos ya no temblaba, las caricias habían hecho su efecto. Por su parte, Tamara no sabía qué podía hacer ya que no tenía ni la menor idea de qué era lo que le pasaba a su amigo, así que como pudo esta movió haciendo que él despegara su cabeza de su cuello pero no la soltó por lo que esta tuvo que girar alrededor de su agarre para poder mirarlo aunque Ven por su lado tenía su vista hacia abajo, no quería mantener contacto visual con ella.

Por ello, la chica llevo su mano a la mejilla de él para levantarle la cara y hacer que la viera – "Sabes que puedes decírmelo" – Le dijo con una radiante sonrisa.

"¿Po – Podemos volver a dormir juntos?" – Le preguntó este algo avergonzado – "Como en los viejos tiempos"

Tam sintió como el corazón le daba un vuelvo a la vez que se ponía nerviosa y la cara se le ponía roja, esta se quedó en blanco durante un momento ya que no sabía que responder pero al final, guiándose por su corazón, esta acabo asintiendo pero mirando hacia el suelo ya que no quería que Ventus viera lo roja que tenía la cara.

Sin pedir permiso este rápidamente la cargo sobre sus brazos, haciendo que esta se sobresaltara por el cambio repentino y a la vez tiró del camisón hacía abajo ya que con lo brusco que había sido Ventus este se le subió más de lo estrictamente necesario. El joven camino directo a la cama para una vez allí acostar a la chica y después a él, para luego arroparse y finalmente abrazar a la chica y atraerla a su cuerpo; para sí ambos quedar profundamente dormidos.

A su vez, mientras el día para todos ellos acababa, en el otro extremo del planeta en la isla de Alejandría, más concretamente en las profundidades del bosque, para dos personas este todavía no había llegado a su fin.

"¿Tú creer que de verdad ha sido buena idea dejarlos a todos ellos solos allá en Helheim?" – Le preguntó Anne a Gerard – "Sólo para tener esta pequeña escapada romántica"

"Son fuertes, sabrán apoyárselas solos una noche"

"Si tú lo dices" – Le dijo esta mientras apoyaba la cabeza en su espalda.

"¿Cómoda no?" – Le dijo este divertido.

"Mucho, tú fuiste el que insistió" – Le dijo ya que cuando llegaron, Gerard aterrizó la nave a unos cuantos metros de distancia del sitio de donde la iba a llevar y el resto lo tendrían que hacer a pie, por ello el chico insistió llevar a su novia a cuestas a pesar de que esta le dijo que podía ella sola.

A su vez ninguno parecía un miembro de alto mando de la ciudad, ahí no había un capitán del ejército ni una miembro del consejo, sólo dos personas normales que vestían de forma casual. Anne llevaba unos pantalones cortos negros algo desgastados y una camiseta blanca corta que dejaba a la vista parte de su abdomen, y unas zapatillas nada de vestidos ni tacones; además llevaba su melena rubia recogida en una coleta. Por otro lado Gerard vestía con unos bermudas de jean y una camisa de acillas negra con unas zapatillas, nada de armaduras de acero puro.

"Ya hemos llegado" – Anunció Gerard mientras bajaba a Anne.

Entonces esta se dio cuenta de que Gerard la había traído a un claro en medio del bosque donde en medio de este había un pequeño lago en el que se reflejaba la luna.

"Es bastante bonito" – Le dijo esta mientras se quitaba las zapatillas para sentir el frio tacto de la hierba bajo sus pies.

"Sabía que te gustaría" – Dijo mientras le daba la espalda para dejar las cosas que traían – "Nada mejor que una romántica cena a la luz de la luna"

"Gerard" – Llamo su atención.

"Dime" – Dijo dándose la vuelta.

"¿Me acompañas?" – Le preguntó divertida mientras se desvestía delante del chico, quedando en ropa interior para comenzar a entrar al agua.

Sin pensárselo dos veces Gerard también se desvistió para quedar en ropa interior y acompañar a su novia al agua.

"¡Está helada!" – Dijo este mientras se iba hundiendo poco a poco.

"Tan valiente que eres y después te quejas de lo fría que esta el agua"

Gerard le contestó sacándole la lengua mientras llegaba hasta donde ella estaba, a ambos les llegaba el agua un poco por arriba del pecho.

"Cuanta madures por tu parte" – Le dijo.

Pero este no le contesto, la ignoro mientras le ponía los ojos en blanco.

"Oh vamos no te enfades cabeza hueca" – Le dijo divertida mientras se acercaba hasta él para envolver sus brazos alrededor del cuello de este y darle un casto beso. Pero este no seguía sin responderle, lo único que se limito fue a agarrarla por la cintura.

Esta le sonrió para volver a besarlo y esta vez mordió el labio inferior del chico, sabía que ese era su punto débil. Al instante el chico se rio y esta lo soltó divertida – "Que bien me conoces" – Le dijo este – "Pero no tanto" – Y tras decir esto, rápidamente beso a su novia y aprovechando que esta estaba distraída él introdujo su lengua para acariciar la de ella.

Cuando Anne sintió aquella caricia, de un rápido movimiento se separó de este para taparse la boca – "¡Gerard te he dicho que con lengua no!" – Le dijo para volver a taparse la boca.

"Vamos no seas tan recatada, que sabes que te gusta" – Le dijo este de forma pícara y la chica sabía que era verdad, ya que a pesar de que el tacto de lengua con lengua le daba repelús, también era algo que la excitaba al sentir la corriente eléctrica que recorría su cuerpo – "Además… tú mejor que nadie sabes en que más mi lengua es una experta" – Le susurró al oído.

"¡Gerard!" – Le grito esta avergonzada mientras se ponía roja y él estallaba en risas que se podían casi escuchar por todo el bosque.

Para cuando por fin este se cayó esta se dispuso a hablar – "Sabes que nos han descubierto"

"¿Descubierto?"

"Tamara sabe lo de nuestra relación"

"A bueno no pasa nada, siempre le podemos decir que no diga nada"

"Y Olette"

Gerard iba a decir lo mismo que antes pero se cayó al escuchar el nombre de Olette – "Tal vez le podemos pedir que no diga nada"

Anne le dio una mirada que decía claramente: 'Será una broma ¿no?' – "Prefiero venderle mi alma al diablo antes que deberle un favor a Olette" – Dijo esta mientras apoyaba su cabeza en el pecho de él.

"A lo mejor es hora de ya decirle a todo el mundo que somos pareja" – Dijo este mientras le acariciaba la espalda – "No sé, ya hace más de dos años que somos pareja, sé que al principio no queríamos que nadie lo supiera pero no sé, es que ya estoy cansado de tener que estar a escondidas para poder besarte si quiero o simplemente cogerte de la mano"

"Tampoco es que te importe mucho cuando lo hacemos a escondidas en los armarios de la limpieza, es más bien que te pone eso"

"No te lo voy a negar" – Dijo algo rojo – "Pero no nos salgamos del tema, a lo que quiero llegar es que a lo mejor ya va siendo hora de hacerlo público ¿No crees?"

"Tal vez tengas razón y ya va siendo hora de desvelarlo, pero no sé a lo mejor te estás equivocando y es una mala e idea"

"¿Cómo va a ser malo hacerle saber a todo el mundo que te quiero?" – Le dijo este mientras la agarraba de la cara para que lo viera directamente a los ojos – "Sería malo si no quisiera a serlo público, porque podrías pensar que me avergüenzo de ello, y eso es mentira ya que jamás podría estar avergonzado de ser tu novio, eres una de las mejores cosas que jamás me ha pasado"

"Tú también" – Le dijo ella – "Eres una de las peores, mejores cosas que me han pasado alguna vez en la vida" – Le dijo y este puso una cara de indignación – "No me mires así, sabes que te dije que jamás me quería volver a enamorar después de como acabe con mi última pareja"

"¿Cuál? ¿Aquel chico con el que quedaste una vez para una cita?"

"No" – Dijo mirando a un lado por la vergüenza – "El artista"

Al instante él chico comenzó a reírse hasta más no poder al recordar lo que esta le contó sobre aquella relación.

"No te rías capullo" – Le dijo mientras le daba un golpe en el pecho – "Que sabes que por ese tiempo yo no sabía lo que hacía"

"Sí claro" – Dijo irónico.

"Dios es que sólo de pensar en aquello me quiero morir, sigo sin saber cómo pensaba que aquello podía funcionar cuando yo sólo tenía dieciséis y el veintidós. Dios y el encima era artista, cuando puse punto y final a aquello sólo llegué a la conclusión de que fue un año de mierda y que los artistas son muy raros… su forma de ver el mundo era muy distinta a la mía" – Dijo mientras le daba un escalofrío de recordar todo aquello.

"Pero después me conociste a mí y mira que bien te he salido"

"Eso de lo bien que te he salido se puede coger con pinzas"

Este se volvió a indignar.

Esta le sonrió y le volvió a besar, dejando que esta vez el chico fuese feliz al dejar que su lengua jugara con la suya, en una sesión de besos llenos de pasión y, sobre todo, amor. Hasta que finalmente tuvieron que separarse por la necesidad vital de oxígeno, pero aun así la separación fue escasa ya que ambos se quedaron mirando por unos instantes, mientras sus agitadas respiraciones se entremezclaban.

"Entonces Anne, ¿Le damos luz verde a la noticia?"

"Le damos luz verde" – Dijo esta divertida.

Instantáneamente el chico abrazo más fuerte a la chica.

"No sabes lo feliz que me haces" – Dijo.

"También conozco otras formas de hacerte feliz" – Le dijo esta.

"¿Cómo? – Preguntó este inocente

La chica se separó de este para soltarse el pelo y luego desabrocharse el sujetador, quedando todo a la vista de su novio.

"¿Feliz?" – Le preguntó esta pícara.


Después de aquel día tan cargado de emociones, la vida de todos los involucrados volvió a su curso natural, a la mañana siguiente cuando Tamara despertó descubrió que Ventus había desaparecido por lo que preocupada fue en su busca, pero no había rastro de este por toda la instalación por lo que la preocupación se intensificó. Pero todo esto acabo cuando se encontró con uno de sus compañeros de equipo, James, que le dijo que este había solicitado que uno de los raven lo buscará cuanto antes; de forma que habían pasado dos horas desde que este se marchó sin decirle nada a ella.

A Tam, aquello le sentó como una apuñalada en todo el corazón, pensaba que después de lo de anoche todo habría comenzado a volver a ser como una vez fue, pero estaba equivocada en realidad nada volvería a ser como antes; Ventus sólo había acudido a ella como una forma para aliviar el malestar que sentía a causa del estrés sufrido, esto la hizo sentirse todavía peor ya que se sentía como un burdo objeto que el chico había usado para luego tirar. Sin más esta se retiró, del lugar a uno más apartado donde poder llorar y desahogarse.

Por otro lado, después de ser recogidos, el grupo entero se reunió con Gerard en Trinity donde este les felicitó por su exitoso trabajo, este se encontraba muy orgulloso de lo que se habían convertido sus pupilos ya que eran como sus hermanos pequeños; además este les informo de que justamente mañana se celebraría ante todo el ejército donde serían nombrados oficialmente soldados con el nivel que este desde un principio les había prometido.

Y así fue, el día siguiente se hizo inminente y con ello la ceremonia que tuvo lugar en el capitolio (N/A: Imaginaos el de Washington), cuyo frente conectaba directamente con la Avenida de la Vega, la cual era la arteria principal de la gran ciudad el doble de grande que cualquiera de las grandes vías en cuyo interior envergaba a la plaza del Obelisco Apolo y que además conectaba con la cara norte del Prismodium, dicho lugar fue donde se reunieron todos los ciudadanos para la celebración.

En esta celebración, Gerard anunció la condecoración del equipo Omega como soldados de alto rango del ejército de Aldebarán, dicho rango se encontraba justo por debajo del de Gerard, este llamo al escenario a los cinco miembros del equipo para después decir un pequeño discurso lleno de alegría, orgullo, satisfacción, humor y, sobre todo, plagado de buenos recuerdos; el cual tras ser acabado dio paso a la entrega de la medalla que los nombraba oficialmente Caballeros Prometeo, nombre que recibía dicho rango. Además los cinco tuvieron que darle las manos a cada uno de los veintidós miembros del consejo.

Todos lo hicieron con gusto a excepción de Ventus que cuando le llegó la hora de darle la mano al máximo dirigente, el abuelo de Tamara y una de las personas que más odiaba, este se vio tentado a no hacerlo pero igualmente lo hizo ya que en primer lugar no quería cagarla tan rápido y segundo, Anne lo estaba fusilando con la mirada. Pero el momento más incómodo fue cuando le llegó el turno de dársela a Tamara, la cual se la dio sin más, no dijo ni se inmuto en lo más mínimo, sólo se limitó a hacer su tarea; sin embargo, este vio que cuando de turno de Olette el trato fue completamente distinto, ya que esta abrazo a la caballera mientras la felicitaba y le decía lo orgullosa que estaba de ella. Esto lo hizo sentirse celoso.

Después de aquello el tiempo volvió a su normalidad, ni Tamara ni Ventus volvieron a encontrarse hasta que dos meses después Anne reunió a Gerard, el equipo Omega y a ella porque tenía que comunicarles algo importante.

"Y bueno Anne dinos ¿Qué es lo que nos tienes que decir?" – Preguntó Gerard, mientras veía como su ya oficialmente novia, ante la sociedad, se colocaba delante de todos los presentes, se la notaba algo nerviosa.

"Bueno veréis os he convocado a todos aquí porque en primer lugar os considero mi familia"

"Una familia algo disfuncional" – Recalcó Olette.

"Te quieres callar plasta" – Le dijo Drake – "No ves que nos tiene que decir algo importante"

"Sólo estaba recalcándolo" – Dijo esta sin más

"Bueno sí, Olette tienes razón no te lo voy a negar" – Dijo esta rápidamente para que todo el mundo se callara y le prestase atención – "Lo que voy a decir es muy importante y principalmente nos involucra a Gerard y a mí"

"¿Esto es una forma de decir que estas cortando conmigo?" – Preguntó este pálido y nervioso.

"¿Qué?... No"

"¡Uff! Que alivió" – Dijo llevándose la mano al pecho.

"Bueno a lo que iba que no llegamos" – Dijo esta – "Gerard, familia disfuncional…" – Se tomó su tiempo – "Estoy embarazada"

El silencio inundo la habitación durante un momento, todo el mundo se había quedado en estado de shock, incluso Ventus que en ningún momento se había pronunciado se quedó sorprendido.

"Y bueno ¿Qué decís?" – Preguntó esta al ver el silencio.

Para cuando todo el mundo salió del trance las primeras en reaccionar fueron Olette y Tamara que se pusieron a gritar de la alegría y a dar pequeños saltos.

"¡Voy a ser tía!" – Grito Tamara mientras se agarraba de las manos con Olette – "Y tú también"

"Tú te puedes quedar lo de ser tía" – Le dijo esta – "Yo seré la comadre" – Dijo Orgullosa mientras adoptaba una pose victoriosa.

Anne se esperaba aquello de las dos y que los tres chicos se acercaran para felicitarlas también, pero de ahí, el que más le importaba era el padre que se limitó a pararse y en silencio caminó hasta ella.

"¿Qué te parece?" – Le preguntó algo nerviosa.

Sin decir nada este abrazo a Anne para luego besarla, cuando la chica sintió la forma en que este le respondía se permitió el lujo de relajarse para corresponderle. Para cuando se separaron esta sintió algo húmedo en sus mejillas y al mirar a su novio, se pudo dar cuente de que este estaba llorando.

"¿Por qué lloras?" – Le dijo esta feliz mientras le limpiaba las lágrimas.

"Perdona" – Le dijo este mientras se limpiaba los ojos – "Es que me ha pillado por sorpresa"

"¿Entonces te gusta?" – Los nervios había reaparecido.

"¿Cómo no me va gustar? Voy a ser padre y encima con la chica a la que más quiero, es un sueño hecho realidad" – Dijo mientras la volvía a abrazar.

Para cuando se separaron esta dejo que los chicos se acercaran para felicitar a su capitán por la noticia, mientras que ella se acercó hasta el otro extremo de la sala para hablar con cierto chico rubio.

"¿Y tú qué opinas sobre todo esto?" – Le dijo mientras le acariciaba la mejilla.

Ventus se limitó a abrazarla – "Felicidades" – Le dijo de forma sincera.

"Ahora vas a tener un hermanito o hermanita" – Le dijo esta mientras se acariciaba el vientre.

Y así un nuevo capítulo comenzaba para la vida de todos los presentes, pero de los cuales los más afectados serían Anne y Gerard. Nadie le dijo a este que el sueño de ser padre se convertiría en una de las peores y más difíciles misiones que jamás hubiera tenido, principalmente por el hecho de que la chica que llevaba a su futuro retallo a medida que avanzaba el periodo de gestación se convirtió en una bomba de relojería emocional a causa de las hormonas, a veces la encontraba llorando hasta más no poder porque creía que por estar engordando el ya no la quería y ahí era cuando este tenía que consolarla diciéndole que eso era mentira, que él la seguía queriendo. Otras veces esta se enfadaba hasta tal punto que se volvió un mismísimo demonio y este tenía que buscar la forma de calmarla, que casi siempre consistía cumplir los extraños antojos que esta tenía.

Pero todo aquello valía la pena con tal de ver como poco a poco el vientre de Anne se iba hinchando señal de que la pequeña criatura que estaba hay dentro, estaba cada vez más cerca de venir a este mundo. Además el día que vio la ecografía de quien sería su futura hija fue también otro de los mejore días de su vida, escuchar como su pequeño corazón latía lo inundo de una sensación que nunca antes había sentido. Y ahora casi nueve meses después ambos se estaban preparando para darle la bienvenida a su hija.

"Oye te encuentras bien" – Le preguntó Anne mientras se levantaba de la cama – "Llevas un par de días que te noto raro"

"Sí, tranquila es sólo cansancio" – Le dijo este mientras se sentaba en la cama.

"¿Seguro?" – Le dijo no muy convencida.

"Sí, sólo cansancio" – Le dijo mientras le daba una sonrisa.

"Está bien"

"Oye por cierto ¿Qué te parece el nombre que te dije? ¿Te gusta?"

"La verdad es que sí, y no porque lo pesaras tú" – Le dijo divertida.

"¿Entonces crees que podremos llamarla así?" – Le preguntó. Últimamente elegir el nombre de la bebé se había vuelto una tarea complicada, no por su parte ya que él seguía manteniendo su primera opción para el nombre de su futura hija sino por Ann que cada dos por tres cambiaba de idea y él siempre intentaba convencerla; y puede que esta vez lo consiguiera.

"No tan rápido Gerard, que todavía queda tiempo hasta que nazca y en ese tiempo puede que encontremos el idóneo"

"El nombre idóneo ya esta elegido, es perfecto, sólo me hace falta convencer a la cabezota de la madre para que vea que lo es" – Dijo y esta le saco la lengua.

"Bueno ¿Qué te parece si vamos hoy dar un paseo por Arcadia que hace tiempo que no salimos?"

"Me parece perfecto"

"Bien, entonces me baño y salimos"

Por mi bien también"

"¿Te quieres bañar conmigo? Hace tiempo que tampoco lo hacemos"

"Me encantaría pero creo que me quedaré a descansar un poco más" – Le dijo mientras se volvía a costar

"Esta bien descansa, te despertare cuando ya esté lista"

Así que Anne se fue al baño mientras Gerard se volvía a dormir. Una vez dentro esta se permitió el lujo de llenar la bañera y tomar un merecido baño relajante, ya que las últimas semanas habían sido un completo horror, el cuerpo le dolía y le costaba dormir, por lo que pasaba varias noches en vela sin poder hacer nada. Así que iba hasta bastante rato en la fantástica agua caliente ya que aparte de poder relajarse quería dejar que su novio descansará un poco más ya que en el último par de días lo había notado algo extraño y eso le preocupaba.

Una vez fuera del agua, ya vestida y preparaba, esta se acercó hasta la cama para observar como el chico dormía plácidamente.

"Gerard vamos despierta, dormilón" – Dijo mientras movía un poco al chico, pero este no se inmutaba.

"Venga Gerard despierta" – Dijo mientras lo sacudía un poco más fuerte, pero este seguía igual.

"Gerard vamos despierta, no te hagas el dormido" – Dijo moviéndolo más fuertes, pero seguía sin obtener ninguna respuesta por su parte.

"¿Gerard?" – Dijo ya comenzando a preocuparse de que este no le respondiera.

Rápidamente Anne destapó al chico y acercó dos dedos a su yugular, no le encontraba el pulso. Al instante la preocupación la inundó y esta no hizo nada más que aumentar cuando vio que el pecho de este no se movía y fue ahí cuando se percató de que al tacto, Gerard estaba algo frio. Sin saber que hacer Anne salió corriendo del apartamento hacia el pasillo y pidió casi a gritos a las personas que pasaban por ahí que buscaran un médico inmediatamente ya que Gerard había dejado de respirar.

Una vez que las personas salieron en busca de un médico esta regreso junto a su novio. Donde comenzó a hacerle un masaje cardiorrespiratorio con la esperanza que este volviera a respirar mientras gritaba su nombre una y otra vez mientras las lágrimas recorrían sus mejillas y pedía que no la dejará. Cómo era posible que un día que pintaba tan bien se hubiera oscurecido de esta manera.


Para cuando los médicos pudieron atender a Gerard ya era demasiado tarde incluso fue tarde para cuando Anne se percató de lo que le pasaba, debido a que como reveló la autopsia que le hicieron descubrieron que Gerard no murió a causa de un fallo respiratorio como se pensaba sino fue por un derrame cerebral a causa de la rotura de una aneurisma.

La noticia del fallecimiento del capitán del ejército se extendió como la pólvora y la ciudad se hundió rápidamente en el luto, miles de ciudadanos y el ejército de enterró acudieron a las puertas de Trinity para rendirle homenaje al capitán guardando un minuto de silencio. Todos se encontraban ahí, excepto una persona, Anne, esta se había recluido se su habitación desde que le dieron la noticia del fallecimiento de este.

No quería salir de ahí, no quería que la gente se le acercara a darle el pésame o ver como la miraban con lastima, lo odiaba. Se había pasado todo el día llorando, acostada en la cama mientras abrazaba una de las camisetas favoritas del chico, ya que esta todavía tenían su olor.

A eso de la madrugada Anne salió del apartamento, no podía dormir, esta camino por el desolado pasillo hasta el ascensor que la llevo hasta directa hasta la sala del cristal. El frio aire del lugar la golpeo enseguida, pero esta no se inmuto, se acercó a paso lento como el de un muerto viviente hasta el borde del sitio donde se apoyó a observar la ciudad. Seguía sin poder creerse que él se había ido y menos todavía que mañana lo estaría enterrando, más lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas por el simple de pensar que ya nunca más lo volvería a ver

"Gerard" – Dijo mientras rompía en llanto.

En un momento de lucidez observo el vacío que había delante de ella y por un momento pensó en saltar, y acabar así de una vez con este dolor inhumano que no paraba de apretar y retorcer su corazón, así como de quemar cada milímetro de su cuerpo. Llegó a pensar en un momento en ello, con un simple salto pondría punto y final a todo su sufrimiento de una vez por todas, no tendría nada que perder.

Pero rápidamente volvió en sí y se alejó del muro unos cuantos metros, no podía hacerlo no sólo porque esto no era lo que Gerard hubiera deseado sino también porque no podía ser tan egoísta como para quitarse su vida y arrastrar con ella la de su propia hija, no podía hacerlo. Se odio por la forma egoísta en la que pensaba actuar sin tener en cuenta el derecho que tenía el pequeño ser que se estaba formando dentro de ella a vivir.

"Gerard ahora te necesito más que nunca" – Dijo mientras con la cabeza agachada más lágrimas caían al suelo – "No puedo hacer esto sola"

De repente sintió vio como el suelo a su alrededor se iluminaba en una pura luz azul celeste y al mirar hacia arriba se dio cuenta de que estaba justo debajo del cristal, el cual apuntaba un rayo de luz directo hacia ella. Por un momento se preguntó si era verdad todo aquello de que aquel ser no era sólo una simple bola de energía, sino también un ser vivo, alguna especie de ente místico capaz de conectar el mundo de los vivos con el más allá.

Mientras observaba a aquella mística bola de energía no se dio cuenta del destello de luz que este emitió hasta que fue cegada brevemente, haciendo que esta agachara la vista. Para cuando sus ojos se acostumbraron de nuevo a la luz del ambiente, esta poco a poco fue levantando la vista para darse cuenta de algo; de que no estaba sola como pensaba, había alguien más.

"Gerard" – Susurró esta sin creerse sus palabras. Ya que justo delante de ella estaba él, sonriéndole como siempre lo hacía, aquella sonrisa que le decía que todo iba a salir bien a pesar de los contratiempos.

Sin más esta comenzó a llorar de nuevo ya que a pesar de que por mucho que este luciera como si estuviese vivo, no era más que una simple alucinación que su mente estaba recreando. Pero a pesar de lo que ella creía en realidad no fue así, ya que el chico se acercó hasta ella.

"Anne cariño no llores más" – Le pidió este mientras le acariciaba la mejilla – "No sabes cómo me rompe el corazón verte así"

Esta no se lo podía creer, que él le estuviera hablando y que además su caricia sintiese tan real.

"Tú no estás aquí, es todo una alucinación"

"Pequeña mírame por favor" – Le dijo este mientras colocaba sus manos en la cara de esta para elevarla y que lo viera directo a los ojos – "Todo esto es más real de lo que tú piensas que es"

Esta le negó con la cabeza.

"Si fuera una alucinación esto que voy a hacer no se sentiría tan real" – Le dijo para luego darle un tierno beso a esta, demostrándole así que el de verdad estaba ahí.

"Pero…. ¿Cómo?" – Le preguntó esta desconcertada cuando se separaron.

El chico únicamente se limitó a mirar hacia arriba para luego sonreír, observo el cristal por unos momentos para luego mirarla a ella de nuevo.

"Al final Pangea es más mágica de lo que piensas"

Sin más Anne otra vez volvió a llorar, aguantando el llanto, no sé lo podía creer.

"¡Hey! No llores" – Le dijo mientras la abrazaba para luego acariciarle la espalda – "Estoy aquí, todo ya pasó"

"Gerard, tengo miedo"

"Lo sé, pero no tienes por qué tenerlo yo estoy aquí"

"Es que no sé qué voy a hacer ahora"

"Fácil, seguir hacia delante"

"¿Y si no puedo?"

"Claro que podrás"

"¿Pero y si pierdo los motivos para seguir hacia delante?"

"Tranquila no lo harás"

¿Cómo lo sabes?"

"Por qué aquí hay uno" – Le dijo mientras acariciaba su barriga – "Este es tu mayor motivo para continuar, nuestro motivo de seguir luchando" – Le dijo con los ojos cristalizados. La chica asintió.

"Así me gusta" – Le dijo este para volver a besarla, demostrándole todo el amor y cariño incondicional que seguía teniendo hacia ella, pata después separarse y volver a abrazarla – "Me tengo que ir Anne, pero recuerda que yo siempre estaré ahí, a tu lado" – Le susurró este antes de desaparecer.

Al instante esta sintió como el calor desaparecía, otra vez volvía estar sola. Anne miro una vez más al cristal para luego mirar su barriga y posicionar sus manos en esta – "Volvamos a casa" - Pensó esta.

Una vez de nuevo en la su hogar, Anne se encontraba en su cama, la tenue luz de las estrellas y la luna era suficiente para iluminar lo justo su habitación, esta estaba sentada, con la espalda apoyada en el respaldo. Tenía la barriga descubierta y mientras pensaba en lo que Gerard le había dicho.

De repente es una de esas caricias pudo ver como su barriga se elevaba un poco justo por donde había pasado los dedos, entonces esta volvió a hacer lo mismo y otra vez pudo sentir como el bebé daba una patadita; entonces esta volvió a acariciar el mismo punto y esta vez dejo los dedos hay, Anne pudo sentir como su bebé volvía a dar otra patadita, con la diferencia de que esta vez pudo tocarla y acariciarla.

"Tu padre y tú, sois sin duda alguna lo mejor que me ha pasado en esta vida" – Dijo mientras volvía a corresponder a la patadita del bebé – "Naminé" – Susurró el nombre de su hija, el nombre que Gerard había escogido para ella.

Continuará….


Bueno aquí esta la segunda parte de All Things Go, espero que os gustase. No sabéis las ganas de publicar esto. Me gustaría saber todo lo que os aparecido este capítulo, sabes si os ha emocionado o no.

Pues bueno me despido y ya nos veremos en la tercera parte de este capítulo, que será ya el desenlace.

PD: Tardare un poco (Que extraño en mí XD) pero es que ahora en nada tengo los exámenes finales y tengo que darlo todo.