Pasaron un par de semanas, fueron las semanas más largas en la historia de Danville, que todo estuviera tan quieto era demasiado raro en esa ciudad, siempre ocurría algo todos los días que los hacían muy especiales y claro, eso era gracias a los hermanos Flynn-Fletcher, sin embargo, ahora todo era monótono, normal, aburrido, Danville había perdido parte de su brillo

Y también fueron las semanas más largas para Phineas Flynn, en las últimas semanas, la alegría que era tan común de ver en el joven muchacho había desaparecido, los intentos de sus amigos por alegrarlo y sacarlo de ese agujero fueron completamente en vano, Baljeet y Buford tiraron la toalla desde hace barios días pero Isabella era más persistente

Al igual que Candace, ella seguía intentando hacer que su hermano volviera a construir maquinas pero no había suerte alguna, pero Candace Gertrud Flynn era bien conocida por jamás darse por vencida, seguiría intentando regresar a su hermano a la realidad aunque le tomara toda la vida

Ese día estaba parcialmente nublado, a veces aparecía el sol y desaparecía entre las nubes, Phineas fue despertado por el clásico ruido de su mascota Perry pero aun que había abierto los ojos no se levanto de la cama, no movió ni un musculo, no tenía ganas de levantarse, como ya era costumbre en estos días, sus padres se preocupaban mucho por él, también trataron de animarlo con paseos, darle la comida que más le gustaba, incluso trataron de comprarle un par de juguetes nuevos pero todo intento fue un fracaso

Cuando fueron las doce de la tarde finalmente el pelirrojo se levanto de la cama, Perry lo seguía con la mirada mientras el tomaba unas prendas de su closet, estaba tan cansado de ver esa melancolía en los ojos de su dueño, haría cualquier cosa para que el volviera a sonreír como antes. Cuando termino de vestirse lo siguió hacia la cocina para desayunar, el chico ahora comía muy poco, solo toma un pan y se lo comió y le puso un poco de mermelada, también le dio al ornitorrinco su desayuno, le sirvió un poco de comida de mascotas, el ojiazul de sentó cerca de la mesa, le daba pequeñas mordidas a su pan

Pocos minutos después Perry fue llamado por su reloj comunicador, no quería dejar solo a Phineas pero él no podía desertar en sus misiones, le encantaría quedarse pero el deber llamaba

Se escabullo por la puerta que daba a la sala y se dirigió al sofá, rápidamente se puso en dos patas y se puso el sombrero, se escabullo debajo del sofá encontrando una compuerta secreta, cuando la puerta se abrió fue succionado por ella, en menos de dos segundos llego a su guarida secreta, se dirigió a su computadora prendiéndola para recibir el mensaje de monograma

- Oh, hay estas agente P, nuestros operativos nos han informado de un nuevo inador del Dr. Doofensmirtz, supuestamente es algo así como un rayo tractor, ve allá y detenlo- El mayor monograma noto claramente en los ojos del agente una gran preocupación y ya sabía porque - Lo siento agente P, se que el joven Flynn aun sigue sumamente deprimido, de verdad lo lamento pero nosotros somos agentes, no podemos ayudar al chico aun que quisiéramos- Trato de explicarle al agente que mantenía su mirada en los teclado de su computadora, a monograma le gustaría ayudar pero ellos no podían hacer nada por el pobre chico

El mamífero le dio un saludo militar a su superior y se fue corriendo a su deslizador, se fue por una de tantas compuertas que había en la casa para salir afuera, le dio una rápida mirada a su casa esperando que Isabella o Candace pudieran estar con Phineas hasta que el regresara

Voló rápidamente hacia malvados y asociados, se estaciono en el techo y fue corriendo hacia la ventana, trato de mirar dentro del departamento pero el vidrio estaba demasiado sucio como para ver algo, empujo un poco la ventana para entrar, aterrizó en uno de los viejos inadores del doctor que desactivo desde hace mucho tiempo, bajo con cuidado del invento pero en cuanto toco el suelo fue atrapado por Norm, lo atrapo con una de sus manos y lo puso dentro de una jaula, intento liberarse pero no pudo

- Perry el ornitorrinco, eres terriblemente predecible, en serio, apuesto que puedo predecir lo que estas pensando ahora- Doof estaba siendo el mismo de siempre, eso de alguna forma alegraba a Perry, ver que al menos una parte de su vida seguía siendo la misma de siempre

- Como sea, admira mi, ¡Mueve-Inador!- Grito eso estirando los brazos delante de un gigantesco rayo que parecía una pistola - Se que probablemente Monograma te dijo que era un rayo tractor pero no, es un mueve-inador, que es muy diferente- Se cruzo de brazos con las cejas fruncidas al dar esa aclaración, era un adulto pero se comportaba como un niño

- De seguro te preguntaras para que quiero un inador así, ¿Verdad? Pues veras, el otro día estaba en mi departamento mirando por mi balcón, disfrutaba de la vista, ese día sentía una enorme pereza, no quería salir a ninguna parte ni hacer nada pero entonces vi una pequeña tienda a un lado de la calle, tenía muchas frituras, dulces y gaseosas, me hacia agua a la boca pero no quería ni mover un dedo para ir hasta allá, así que cree este inador para poder alcanzar cualquier cosa en el área limítrofe- Sonrió con superioridad, como si fuera el más grande genio del planeta

Perry rodo los ojos, pensando en lo inmaduro que era pero lo que más ocupaba su mente era su joven dueño, esperaba que estuviera bien

En el hogar de los Flynn-Flecher todo estaba en una inusual calma, Phineas estaba sentado en la rama del árbol de su patio, soplaba un agradable viento desde allí arriba, cerró los ojos un momento, disfrutando de esa fresca brisa, este día... era diferente a los otros, este día el se sentía confundido, se dio cuenta de algo el día de hoy y por más que pensaba no entendía nada

-hola Phineas, ¿Que estás haciendo?...- La pregunta clásica de Isabella Garsia Shapiro, Phineas miro hacia abajo encontrándose con los ojos azules de su amiga

-Hola Isabella, me alegra verte- Dijo Phineas, el tono de su voz no sonaba tan deprimido como antes, cosa que le alegro a Isabella -Oye Isabella... ¿Podrías ayudarme?- Pregunto el pelirrojo

- ¿Ayudarte? ah, claro, ¿Con que?- La joven niña se veía un poco confundida con esa pregunta, Phineas bajo despacio del árbol hasta el suelo, al tocar el pasto se sentó a los pies del árbol e invito a Isabella a sentarse a su lado, ella se ruborizó suavemente y se sentó junto a él un poco tímida

- Isabella... me acabo de dar cuenta de algo- Volteo a verlo, atenta a sus palabras - Esta mañana me puse a pensar y... me eh dado cuenta de algo... y es que... tengo un sentimiento-

- ¿Un sentimiento?- Pregunto Isabella con un brillo en sus ojos

- Es algo extraño... pero lo más extraño es que creo que conozco ese sentimiento-

- ¿En serio?-

- Si, es como si siempre hubiera estado allí pero es la primera vez que me doy cuenta de su existencia- Phineas se veía muy sorprendido de ese descubrimiento, concia muy bien ese sentimiento, lo había llevado en su corazón desde hace años pero ahora al fin esta consiente de el

La morena estaba esperanzada por el sentimiento al que se refería Phineas, ¿podría ser que ya la hay notado a ella y a sus auténticos sentimientos? Respiro profundamente antes de confirmar lo que creía

- Te sientes... ¿Como si fueras una rueda y no puedes girar porque te falta la mitad?- Pregunto jugando un poco con su cabello

- Pues... sí, me siento así- Phineas uso una expresión pensativa con lo que había dicho su amiga, como científico y mecánico que el entendía ese tipo de metáforas

- ¿Te duele el corazón cuando lo piensas en ese sentimiento?- lo vio de reojo al chico

- Me duele cada vez que respiro- Poso su mano en su pecho al decir esas palabras, ese sentimiento nació se su corazón

Isabella sonrió ilusionada con eso, finalmente el se había dado cuenta, después de tanto tiempo esperando, le quería preguntar una última cosa antes de ser más notoria su felicidad

- ¿Es algo que sientes por alguien? ¿Ese sentimiento te hace desear ver a esa persona? ¿Estar con ella sin importar qué?- Sentía que su corazón iba explotar de dicha si lo siguiente era verdad

-¡SI! ¡Eso es precisamente lo que siento!- Se paró de golpe con una enorme sonrisa, al fin entendía por que se sentía de esa manera, tenía que verlo, necesitaba estar con él, sonrió decidido a ir a verlo - Isabella-

- Si Phineas- Se sentía a desmayar de la alegría, pensó que finalmente lo entendió, que al fin la había notado a ella y que estarían juntos como en los cuentos de hadas

- Muchísimas gracias, ahora... ¡Tengo que ir con Ferb!- Salió corriendo directo a la casa y empezar a empacar para su nuevo viaje

Mientras con Isabella... Tuvo un Tic estilo Candace

En el otro extremo de la ciudad, lo que solía ser un rayo tractor ahora estaba destruido siendo nada más que un montón de chatarra en la sala de estar de Doofensmirtz

-¡TE ODIO PERRY EL ORNITORRINCO!- El ajete P volaba de vuelta a casa en su deslizador, ignorando al loco doctor, acelero un poco para llegar a casa pronto

Por suerte Isabella ya se había ido permitiéndole a Perry aterrizar sin problemas en el patio, después de volver a poner el deslizador en su sede se regreso a la casa

Como por esta hora el padre de los chicos estaba trabajando y su madre salió a su clase de cocina, quizás Candace estaba en su cuarto o salió con Stacy o Jeremy, como fuera el mamífero semi acuático camino hacia la habitación de sus dueños, la puerta estaba semi abierta, escucho bastante ruido del otro lado de la puerta, curioso de que pasaba empujo la puerta, se quedo completamente quieto viendo como Phineas Flynn estaba empacando toda la ropa que podía en su maleta y unas cosas más en su mochila, cuando vio a Perry en la puerta se le acerco rápidamente y lo levanto en el aire

- Oh, ahí estas Perry- Finalmente Phineas había recuperado la energía de antes, eso era algo que alegraba mucho a Perry pero estaba confundido del comportamiento del chico - Perry, he tomado una decisión- Lo puso en su cama y volvió a empacar

- No pienso esperar un semestre y mucho menos un año para ver a Ferb, así que me iré a Inglaterra para verlo- El muchacho se veía decidido, su sonrisa volvió pensando que volvería a ver Ferb

Perry se sintió muy aliviado y feliz en ver al ojiazul de esa manera tan decidida y energética de antes pero se pregunto si sus padres le permitirían ir allá, no había pasado tanto tiempo como para ir a ver al peli verde pero podía ver la determinación en los ojos de Phineas, se ve que sin importar como el iría allá, parecía que estaba dispuesto a ser cualquier cosa con tal de verlo

El también deseaba que se volvieran a encontrar y esta vez no se quedaría ahí sentado sin poder hacer nada, mientras Phineas estaba ocupado empacando Perry se escabullo afuera de la habitación y se dirigió a una de las puertas secretas que había en el pasillo, movió una pintura, en la parte de atrás se abrió una de esas compuerta y se fue directamente hacia su base

Rápidamente fue a su computadora, con la tecnología que poseían en la agencia podía fácilmente entrar a la computadora del aeropuerto y conseguir un boleto de avión, subiría el costo de los boletos a la cuenta de los padres de los chicos

Tardo unos pocos minutos conseguir el boleto de avión y aun que Monograma y Carl le preguntaban qué estaba haciendo el ornitorrinco no les hizo caso, en el momento que el boleto estuvieron en sus manos corrió de vuelta a casa para entregárselos al chico

- Ok, creo que empaque todo lo necesario- Revisaba su maleta confirmando que no le faltaba nada, al parecer ya estaba listo, cerro su maleta, tomo su mochila y la colgó en su espalda, tomo su maleta y salió corriendo de su cuarto, estaba ansioso por volver a ver a Ferb, no podía esperar mas

Pero cuando estaba a medio centímetro de la puerta pensó en cómo llegar allá, se emociono tanto que no pensó detenidamente como irse allá, no pensaba a detenerse ahora pero tenía que pensar bien cómo hacerlo

Camino hacia la sala para sentarse en el sillón y pensar pero antes de hacer tal acción vio un boleto de avión para ir al Reino unido, se quedo viéndolo por un momento, algo confundido de como un boleto de avión podría estar allí pero no se quedo a averiguarlo, en menos de un segundo agarro ese boleto y corrió afuera de la casa

Estaba completamente feliz, estaba a poco tiempo de reunirse con su hermano

Corrió hacia la esquina para tomar un taxi. Desde el patio delantero de la casa estaba Perry el ornitorrinco viendo como su dueño corría rápidamente hacia su querido hermano, sonrió suavemente, se sentía muy feliz de haber podido hacer algo por ellos y ahora solo tenía que esperar a que ellos volvieran juntos