LA PROPUESTA Cap. 9
Hola a todos mis lectores, pues ya he llegado al capítulo final-sé que algunos no se esperaron ese final en el altar en el capítulo pasado…pero tranquilos, no coman ansias xD… aquí les va este desenlace de la historia, espero les guste :3!
-¿En qué estabas pensando?- decía molesta Keiko a Yoh.
-Yoh nos mentiste- le decía igualmente molesta, Kino.
-Lo sé, lo sé. Lo siento. Déjenme aclarar mi cabeza, ¿sí? Les prometo que les explicaré después- les decía Yoh de forma alterada mientras salía corriendo del templo para dirigirse a su casa a despejar su mente. Llegando ahí se dirigió al cuarto que compartía con Anna, estaba molesto y confundido, sólo se movía de un lado para otro para saber qué haría cuando de pronto vio en la cama donde Anna dormía, que estaba el vestido de novia de ella, se acercó y vio que también había una nota con su nombre escrito encima de un bonche de hojas que parecía un libro pero sin pasta, es decir, como si fuera un borrador. Tomó la nota y empezó a leerla: ''Tenías razón, este libro es especial, mentí porque pensé que te perdería como asistente pero veo que tienes una extraordinaria intuición, me aseguraré de comprarlo antes de partir, te deseo una vida increíble, te la mereces. Anna''
Yoh al terminar de leer la carta, se quedó pensativo, pero no pudo continuar ya que Tamao entró al cuarto.
-Bueno, veo que fue una locura- decía ella mientras se acercaba a Yoh.- Sabes que la gente, siempre hablará de lo que pasó.
-Sí- decía sin ánimo Yoh.
-¿Estás bien?
-Sí…No, ah… Siento que… ¿sabes cuál es el problema?
-No- le respondió Tamo.
-Bueno te lo diré. El problema es que esta mujer es un dolor de cabeza, ¿me entiendes? Primero tenía que irse, luego la boda falsa, quizá algo estresante, luego se fue y dejó esta nota, porque no tiene la decencia ni la humanidad de hacerlo en mi cara. Tres años, tres años trabajé con esta terrorista, jamás había dicho nada amable en su vida y un día se le hizo tan fácil escribir esta basura- al decir eso, Yoh dobló la nota y la tiró con mucha rabia.
-¡Yoh, Yoh!- le decía Tamao tratando de calmarlo.
-¡Y claro que no importa porque existía un trato!- gritaba enojado Yoh.
-¡Yoh!
-Lo siento, lo lamento. Es que ella… me vuelve loco- decía ya más calmado él.
-Sí, jeje, ya lo noté- decía Tamao sonriéndole- Y, ¿vas a dejarla ir?- y diciendo esto, Yoh volteó a ver a Tamao y ella sólo le hizo un gesto de que lo hiciera.
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Anna se encontraba en el tren rumbo a Tokyo para de ahí irse a Nueva York, estaba sumisa en sus pensamientos, realmente estaba triste, pero no iba a demostrarlo delante de Marco Lasso.
-Entonces Sr. Lasso, ¿qué pasará?- le preguntó de manera fría.
-Pues, ahora que te vas voluntariamente todo se vuelve muy civilizado, en cuanto aterricemos en Nueva York, tendrás veinticuatro horas para regresar a Japón.
-Y qué pasará con mi casa.
-Nosotros nos ocuparemos de ello, usted sólo preocúpese por agarrar sus posesiones más valiosas y necesarias, de lo demás, nosotros lo haremos.
-Se nota que ya tiene experiencia en esto.
-Es mi trabajo, Srta. Kyoyama- y diciendo esto Marco, él y Anna llegaron a la estación del tren en Tokyo, para de ahí irse al aeropuerto.
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Yoh llegaba al jardín de su casa donde supuestamente sería la recepción de la boda, estaba muy alterado y su madre lo notó.
-Yoh, Yoh, ¿qué pasa?- le preguntó Keiko.
-Quiero hablar con ella- decía Yoh mientras seguí caminando.
-¿Y para qué quieres hacerlo?- Le decía su padre que le seguía su paso.
-No es asunto tuyo.
-¡Ya basta, ya basta!- gritaba molesta Kino.
-No, escúchame Yoh, claro que es mi asunto- le decía molesto Mikihisa mientras tomaba del brazo a Yoh.
-¡Dije que ya basta!- y cuando dijo esto más fuerte Kino, hizo un gesto de dolor y empezaba a caerse lentamente, a lo que Keiko fue a ayudarla a sostenerla.
-¡Kino, Kino! ¡Mikihisa!- gritaba Keiko, haciendo que su esposo e hijo voltearan y corrieran de inmediato a ayudar a Kino.
-¡Abuela!- decía Yoh.
-Sra. Kino, acuéstese- le decía Mikihisa mientras la ayudaba a recostarse.
-Me dio un ataque- decía de forma débil, Kino.
-Llamen a un doctor- decía preocupado Yoh.
Al rato se podían observar a los Asakura subiendo a uno de sus jets privados, donde subieron a la abuela Kino quien estaba en la camilla siendo atendida por unos paramédicos, la iban a llevar al hospital de Tokyo, ya que de lo que necesitaba sólo se encontraba en ese hospital. Ya arriba volando, todos estaban preocupados; en eso, Kino empezaba a despertarse y se quitó el respirador para poder ver a su nuero y su nieto.
-¡Yoh!- le dijo Mikihisa.
-¡Tienen que parar de pelear!- les decía Kino mientras sostenía las manos de Yoh- Jamás estarán de acuerdo, pero… son familia- decía tristemente Kino.- Prométeme, que apoyarás a Yoh, aunque no estés de acuerdo con él, Mikihisa- decía Kino a su nuero.
-Lo prometo- le decía él.
-Yoh, prométeme que trabajarás duro para ser parte de esta familia.
-Sí lo haré… lo haré, abue.
-Entonces, ya puedo irme- y diciendo esto Kino, empezó a cerrar los ojos.
-¡Kino!- le decía Keiko.
-¡Abue!- decía Yoh con tristeza, mientras todos estaban con la cabeza agachada, cuando de pronto, vieron que Kino abrió sus ojos y se paró de la camilla como si nada.
-No, nadie vino por mí. Me siento como si nada, jeje. No tienes que llevarme al hospital, llévame al aeropuerto, ¿quieres?- le decía Kino al piloto.
-¡Ay abuela!- decía Yoh aliviado pero a la vez algo molesto por el tremendo susto que ella le dio.
-¿Suegra, acaso fingió un ataque cardiaco? ¿Sí? ¡Por favor!- decía molesto Mikihisa, haciendo que su esposa se estuviera riendo por ello.
-Es que era la única forma en que los dos se callaran y fuéramos al aeropuerto.
-No estamos autorizados para ir ahí señora, ya que soy piloto que pertenezco al cuerpo de paramédicos y por lo tanto tengo que llegar al hospital- le decía el piloto.
-Asuma Takashi no me hagas llamar a tu madre- decía Kino provocando un miedo en el piloto.
-Por eso decía que vamos allá- le respondió el piloto, haciendo que Kino sonriera de la victoria que había obtenido.
-Ay, qué susto me diste- decía Yoh mientras agachaba su cabeza.
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Ya en el aeropuerto de Tokyo, Anna y Marco se encontraban en el avión que los llevaría a Nueva York.
-Sí, allá en Nueva York debieron rendirse- decía Marco.- Soy como Eliot Ness, siempre atrapo a los malos. ¡Qué bueno soy!- decía sonriendo, mientras Anna sólo lo miraba con desprecio.
-Vuelo 1601, en cuanto esté en posición puede despegar- decía un muchacho rubio de la misma edad que Yoh, pero aparentaba menos debido a su corta estatura.
-''Entendido Manta''.
En ese instante, el jet de los Asakura llegó al aeropuerto, en cuanto aterrizaron, Yoh salió disparado de ahí para dirigirse a la pista que se encontraba frente a la torre de control. Sacó su celular para marcarle a alguien, quien era la misma persona que estaba en la torre.
-Ah, aquí torre, qué se te ofrece- decía emocionado el joven al saber de quién era la llamada.
-Manta, hola soy Yoh.
-¡Lo sé! ¡Hola Yoh! Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que viniste a Tokyo, ya era hora de que…
-Ah Manta no quiero ser grosero pero te hablo por una situación urgente.
-Oh, lo siento.
-No te preocupes. Escucha necesito pedirte un favor amigo, Anna va en ese avión que está a punto de despegar, necesito que lo detengas.
-Ah, sí, oí que tu chica se iba, ¿qué cosas no?
-¡Manta! ¡Tienes que ayudarme con ese avión!
-No puedo hacerlo, ya está en posición, hubieras llegado antes y chance y sí…
-¡No, no, no, no, no, noooo! ¡No te vayas!- gritaba Yoh al avión que ya había despegado, ignorando a lo que Manta le platicaba por teléfono.
-Ay, no, ya se fue- decía angustiada Kino.
-¿Qué sucede?- preguntaba Mikihisa.
-Anna va en ese avión- le respondió Keiko.
-Y ya no pudo decirle- dijo Kino.
-¿Decirle qué?- preguntó confundido Mikihisa.
-Que la ama, para que ella le diga que también lo ama.
-Sí, pero cómo es que…
-Si no lo amara, no se hubiera ido- interrumpió Keiko a su esposo.
-¡Claro!- decía Kino.
-Por qué soy el único que no entiende- decía más confundido Mikihisa.
-¡Ay, yaaa!- decía molesta Keiko al ver que su esposo era muy ingenuo en cosas de mujeres.
-¡Manta, Manta! ¡Abajo!- le hablaba por el celular Yoh a su amigo.
-¿Qué, abajo?- decía confundido Manta, cuando en eso se asomó por la ventana de la torre y vio a Yoh ahí.- ¡Ahh, ahí estás! Lo lamento, no podía hacer nada.
-Gracias Manta- dijo Yoh con tristeza mientras colgaba el teléfono.
-Perdón hijo, no sabía lo que sentías por ella- dijo de forma sincera Mikihisa, haciendo que Yoh volteara a verlo.
-Descuida- le dijo él.
-Corazón, como tú siempre nos dices, todo va a estar bien- le decía Kino tratando de animar a su hijo, peor él sólo le asentía con la cabeza, pero por dentro, en realidad no sabía si todo estaría bien.
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Ya de nuevo en la ciudad de Nueva York, después de varias horas de vuelo y de que Anna hubiera llegado a su casa a empacar sus cosas, ella se encontraba en lo que era su oficina, estaba ya guardando todo, pues dentro de unas horas ella se tendría que regresar a Tokyo, lo único que sí le agradeció a Marco fue que en vez de veinticuatro horas, le dio cuarenta y ocho, ya que se dio cuenta que tenía muchas cosas que empacar. Los trabajadores la observaban, ya que nunca se hubieran imaginado el día en que la gran y temible Anna Kyoyama se marcharía para siempre de ahí. Anna cargaba una caja muy pesada, y antes de que se le cayera, se dirigió hacia un ahora exempleado de ella para pedirle un último favor.
-¡Jordan, Jordan!
-¿Sí?- le decía él mientras le quitaba la caja para ponerla en su escritorio.
-Por favor envié este paquete a la dirección que le daré, ¿puede?
-Ah, sí claro, pero…
-¿Qué, qué?- le decía ella a lo que él le señaló que mirara atrás, y cuando lo hizo, vio que Yoh Asakura estaba en las oficinas de la editorial, Anna estaba muy sorprendida, una porque no se lo esperaba ahí, y la otra porque la forma en que caminaba hacía que se viera increíblemente sexy.
-¡Hola!- decía tímidamente y de forma muy agitada, Yoh.
-¡Yoh!- decía Anna de forma de chica enamorada, haciendo que todos los de la oficina empezaran a verlos como si fueran una telenovela, cosa que incomodó un poco a Anna.- ¿Pero por qué respiras así?
-Porque llegué corriendo.
-¿Ah, sí? ¿Desde Izumo?
-Quiero hablar contigo ahora- le decía mientras se acercaba hacia donde ella estaba.
-¿Ah, sí? Pues no tengo tiempo ahora, agradezco al señor Lasso que me haya dado otro día más para empacar mis cosas pero no quiero abusar. Bueno como te iba diciendo Jordan, necesito que lleves este paquete a la dirección de aquí…- decía Anna ignorando por completo a Yoh.
-¡Anna!
-Quiero que quede muy claro que…
-¡Anna, deja de hablar!- le mandó Yoh de forma demasiado autoritaria haciendo que ella y los demás quedaran muy sorprendidos. Pero cuando Anna vio que los estaba observando, inmediatamente los trabajadores volvieron en fuga a lo que estaban haciendo.
-Voy a decir algo.
-¿En serio?- seguía hablando Anna de la forma sarcástica.
- Sólo será un segundo.
-Bien, qué.
-Hace unos días, te odiaba en serio. Solía soñar con que te golpeara un auto o te envenenaran. (jajaja ay Yoh, qué romántico xD)
-¡Oh, qué tierno! Ya veo que…
-Te dije que dejaras de hablar. Tuvimos nuestra pequeña aventura en Izumo y las cosas cambiaron. Todo cambió cuando te besé- decía Yoh captando la atención de Anna- Y cuando me hablaste de tu tatuaje… y hasta cuando estuvimos desnudos- cuando dijo eso, Anna se puso violentamente roja y los trabajadores se empezaron a burlar, ya que nunca se imaginaron escuchar eso.
-Pues, yo no vi nada, no sé de qué me hablas- decía ella tratando de sonar muy digna.
-Sí me viste, pero yo no me di cuenta de esto, hasta que me quedé en el altar solo, sin esposa, en el templo de nuestra familia. Ahora, puedes imaginar mi decepción cuando de pronto entendí que la mujer que amo, está a punto de ser deportada- decía Yoh con tanta sinceridad en su voz que hacía que Anna estuviese a punto de llorar, pero su orgullo ganaba más y no iba a dejar que todos la vieran así- Anna, cásate conmigo.- Decía Yoh mientras se arrodillaba- Porque quiero estar contigo- al decir esto, él le colocó un anillo a ella, Anna y todos los trabajadores no lo podían creer, ella sólo estaba a punto de llorar, pero se contenía las lágrimas, si bien al principio los de la oficina se burlaban, ahora estaban conmovidos, en especial las mujeres que sólo suspiraban, ella sólo empezaba a sonreír poco a poco al contemplar el hermoso anillo de diamante que tenía en su dedo, pero luego borró su sonrisa y lo miró a los ojos.
-No… créeme, no quieres estar conmigo.
-Sí, sí quiero- decía Yoh mientras se comenzaba a parar y ella volvía a negar con su cabeza.
-El asunto es que, he vivido sola en todo este tiempo y hay una razón; estoy cómoda así y creo que sería más sencillo si, nos olvidamos de todo lo que pasó y seguimos así.
-Así es- decía Yoh mientras se acercaba más a Anna- Sería más sencillo- le decía él mientras la miraba con dulzura.
-Sí…no…yo…tengo miedo- se sinceraba Anna con él, ahora dejando escapar unas cuántas lágrimas.
-Y yo- y diciendo esto, Yoh se armó de valor y acercó a Anna hacia él para así depositarle un beso, un beso lleno de puro amor, y los trabajadores al verlos, empezaron a chiflar y a aplaudirles y las mujeres suspiraron y lloraron, en ese momento a Yoh y a Anna no les importó que todos los estuvieran viendo como si fueran peces dentro de un estanque, ya que estaban disfrutando de ese hermoso beso que había sido diferente al primero, porque ahora en este se demostraban cuánto se amaban y al final nadie los había interrumpido, bueno, hasta que se escuchó una voz que dijo:
-Sí, muéstrale quién manda, Yoh- dijo un trabajador haciendo que la pareja de ahora sí, prometidos, se rieran por el comentario.
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-Sí, quiero ver si entendí. ¿Se van a casar ahora sí?- preguntó Marco.
-¡Sí!- respondieron Yoh y Anna.
-¿En verdad?
-¡Sí!- volvieron a decir, ellos.
-¿Seguros que no hay errores? Porque de ser así, pagarán con creces- dijo Marco de una forma muy seria, pero en eso los enamorados se voltearon a ver con mirada de amor y sonrieron.
-¡Sí!- dijo Anna
-¡Así es!- dijo Yoh- y al ver que ahora sí iba muy enserio, Marco no tuvo más remedio que sonreírles y decirles:
-¡Adelante!
FIN
N/A: Y colorín colorado, este cuento se ha acabado :D…Bien, pues este fue el final de la historia, muchas gracias por leerla, es la segunda que hago y me siento muy feliz de haber obtenido buenos comentarios :3…quiero agradecer en especial a: Aki Kyoyama, Melanie Tao de Usui, , condesa-de-rostau, Anna Cecitzel de Tao, Alejandro Asakura, annitha mz, angekila, anneyk y Lola..porque nunca me perdieron de vista en el transcurso del fic ..gracias por ser unos lectores tan geniales! Se los agradezco de corazón. :3…y pues, hasta entonces! ¡Que los ilumine la Eterna Luz! Atte: Ary Garcioyama
