Antes que nada, felicitar a un amigo muy especial, que cumple años el domingo. MUCHAS FELICIDAES A.D.G.

En fin, aquí llega el noveno capítulo. Espero que os guste

PASAD Y LEED

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Capítulo IX

Problemas de mujeres

Hermione entró atropelladamente a clase, empujada por Pansy, que la apremiaba para que se diese prisa.

-Ya voy –le susurró con rabia, entrando en el aula y sentándose en la última fila, como tantas veces había visto hacer a Malfoy.

-Eres una tortuga, Granger –siseó la Slytherin, sentándose a su lado.

Desde que Pansy había descubierto quién habitaba en el cuerpo de su Draco, se había tornado muy arisca. No es que esperase amabilidad por parte de la Slytherin, pero tampoco le causaba la menor gracia que todo el tiempo estuviese disparando contra ella. Por eso, la mayoría del tiempo se la pasaban discutiendo por lo bajo. La mayoría de veces, discusiones bastante estúpidas a decir verdad. Pero aún así, a Hermione no le pasó desapercibido el hecho de que Pansy no se separaba de ella ni para comer. Aunque sabía de sobras que lo hacía para no despertar sospechas y causarle un problema a Malfoy, se lo agradeció sinceramente, ya que la no era la primera vez que la morena le corregía algún gesto o le susurraba al oído como comportarse con algunos Slytherins.

Hermione suspiró y se recostó contra su asiento. Aún le quedaban dos horas por delante de Encantamientos y debía tomárselo con calma, pues compartían clase con Gryffindor toda la mañana.

No tardó en divisar a un muchacho de claros ojos verdes y pelo azabache, acompañado por un alto muchacho pelirrojo. No pudo evitar que el corazón le diese un vuelco cuando Harry clavó en ella una mirada sumamente fría para después sentarse en primera fila. Aunque sabía que aquella mirada no se la dedicaba a ella no podía evitar que le doliese. E inconscientemente fijó la vista en el suelo.

-Oye, ¿y Draco? –oyó que susurraba Pansy, sacándola de su ensimismamiento.

Hermione alzó la cabeza, buscando instintivamente su enmarañado cabello castaño sin éxito.

-Ni idea. ¿No ha entrado ya?

Pansy negó con la cabeza mientras mantenía la vista fija en la puerta, esperando que de un momento a otro apareciese por ella. Pero la siguiente persona en entrar en el aula fue el profesor Flitwick, luciendo su habitual atuendo compuesto por una túnica azul marino y un extravagante sombrero negro.

-Bien, sacad vuestras varitas –dijo a modo de saludo-. Hoy practicaremos desmemorizador.

Pansy y Hermione intercambiaron una furtiva mirada.

"¿Dónde diablos se ha metido el rubio oxigenado? Lo único que me falta ahora es que empiecen a ponerme faltas por su culpa" pensó Hermione con amargura mientras agarraba bruscamente su varita.

-Señor Malfoy, podría decirme el movimiento de varita requerido para ejecutar este hechizo? –preguntó afablemente el profesor.

Hermione dejó de insultar mentalmente a Malfoy para centrarse en lo que Flitwick le había preguntado.

-Sí. Es... –y alzó la varita en alto para mostrarlo.

Pero alguien pellizcó el brazo derecho de Hermione, provocando que ésta saltara del asiento y, por consiguiente, deformándole el movimiento de la varita.

-No es del todo correcto, Sr. Malfoy. Aunque se acerca bastante. Bien, ¿alguien más se atreve? –preguntó alegremente mientras le daba la espalda a Hermione.

-¿Puedes decirme qué haces? –le espetó la Gryffinodr a Pansy, mientras se frotaba energéticamente la zona enrojecida por el pellizco que ésta le había proporcionado.

-Draco nunca responde de forma tan directa a las preguntas de los profesores –le dijo la morena seriamente, como si fuese algo obvio.

-Por una vez en su vida que hubiese respondido correctamente no le habría pasado nada –la contradijo Hermione de mal humor, sin dejar de frotarse el brazo.

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Las dos horas pasaron de forma lenta y pesada. A Hermione nunca le había costado tanto prestar atención a las extensas charlas del profesor Flitwick. Aunque quizás el hecho de que Malfoy no se hubiera dignado a aparecer por la clase influía algo en su falta de concentración.

Inconscientemente hacía rechinar los dientes y aferraba su varita con tanta fuerza, que no le hubiese extrañado que se partiera de un momento a otro.

-¿Te quieres calmar? Seguro que tiene una buena explicación... –intentó tranquilizarla Pansy-. Además, esto es solo una diminuta y casi imperceptible mancha en tu expediente académico –añadió en tono burlón.

La mirada que Hermione le dedicó a la Slytherin hubiese hecho retroceder al mismísimo Voldemort. Y Pansy no fue menos.

-Bueno, perdón, perdón. Sólo era una broma.. –susurró mientras clavaba la vista en el libro de encantamientos, que parecía haberse tornado de pronto sumamente interesante para la Slytherin.

Hermione retorció la varita entre sus dedos. Malfoy se las iba a pagar. Más valía que tuviese preparada una buena excusa que justificase aquella campana. Porque si no la tenía...

Hermione apretó aún más los dientes y Pansy se apartó un poco de ella. "Que malas vibraciones", pensó mientras reprimía un escalofrío.

-Bien, chicos. Fin de la clase. Para mañana quiero que leáis de la página 32 a la... ¿señor Malfoy, a dónde va?

Hermione se había levantado bruscamente de su asiento y prácticamente corría hasta la puerta ante la mirada atónita del profesor.

Pansy también se levantó y, con una forzada sonrisa, se acercó a la mesa del profesor.

-Perdón, es que creo que tenía que ir al baño –intentó excusarla la Slytherin.

Y dicho esto, salió del aula, aprovechando que todos los demás alumnos también se habían puesto en pie. Pansy alcanzó a Hermione al pie de las escaleras.

-A ver, Granger, ¿qué haces? Así sólo consigues ponerte en evidencia. Además, sólo ha sido una campana. Tampoco hay para tanto... ¿Tú nunca has hecho una?

Hermione echaba chispas por los ojos. Aquello sirvió de respuesta a la muchacha, que miró a la pared.

-Mira, más vale que tu amiguito tenga una buena explicación para justificar esto –dijo mientras bajaba las escaleras de tres en tres.

Pansy suspiró exasperada. Sólo la sabelotodo de Granger podía tomarse tan a pecho un hecho semejante. Escondiendo un amago de sonrisa, la siguió con paso calmado. Por nada del mundo quería perderse cómo iba a salir Draco de aquello. Además, aún faltaba media hora para la siguiente clase.

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Hermione se paró ante el retrato de la señora Gorda, que dormitaba con la cabeza apoyada sobre los hombros. Tenía serias dudas sobre si debía entrar o no. Draco malfoy en la Sala Común de Gryffindor era un suicidio en toda regla.

-Así que esta es la entrada a tu sala Común –dijo Pansy poniéndose a su altura.

Hermione no contestó. Simplemente meditó los pros y los contras de meterse a buscar a Malfoy allí.

-Pss. ¡Eh!

-¡¿Qué quieres ahora Parkison?! –le preguntó de malas pulgas

Pansy la miró extrañada.

-Oye, que yo no te he dicho nada.

-¡Eh! ¡Aquí!

-¿Lo has oído? –le preguntó la Gryffnodr a Pansy, que se limitó a asentir con la cabeza, mientras daba media vuelta y recorría el lugar con la vista.

Hermione también se volteó, buscando con la mirada al propietario de aquella voz. Lo cierto es que no se veía a nadie. Pero estaba segura de haber oído como alguien las llamaba.

-¡Joder, aquí! –dijo otra vez la voz, desesperada.

Ambas chicas giraron la cabeza en una misma dirección. Y de pronto vieron la cabeza de Hermione Granger sobresalir por una de las puertas que había al final del pasillo. Les hacía señas con la mano para que se acercaran.

Hermione pareció dejar de lado por un momento toda su rabia al ver la cara de espanto que lucía Malfoy. Era una de las pocas veces que tenía el honor de ver al gran Draco Malfoy asustado. Y le apetecía enormemente conocer el motivo, por lo que se acercó hasta él. Aunque una pequeña punzada de preocupación la asaltó.

-¿Qué pasa? –preguntó Hermione una vez lo hubo alcanzado.

Draco le hizo una seña que le indicaba que se adentrara en la estancia. Hermione obedeció. Se sorprendió al comprobar que el lugar donde estaba Malfoy era en realidad un lavabo. Ignoraba que hubiese un baño justamente allí. "Nunca acabas de conocer Howarts del todo", pensó divertida.

Pero la diversión le duró más bien poco. Miró a Malfoy de arriba abajo y se quedó paralizada.

Pansy entró en los aseos, precavida.

-¿Pasa algo? –preguntó con una vocecita.

Hermione, que en aquel momento le daba la espalda, no se movió. La Slytherin la rodeó y se colocó mirando a Draco, que estaba completamente rojo. Algo inusual en él, todo sea dicho. No tardó en descubrir el motivo.

Lucía una falda de color cobre y, estampada en ella, una mancha roja.

Pansy tuvo que morderse al labio para no romper a reír allí mismo. Draco la fulminó con la mirada, mientras su vista iba de Hermione a Pansy.

-¿Alguna tiene intención de ayudarme? –masculló entre dientes, mientras el rubor de su cara iba en aumento.

Hermione parecía estar en estado de shock. Lo más digno que en aquel momento podía hacer era morirse. Nunca en su vida se había sentido tan violenta.

-Esto... ¿Y por qué no te has puesto... algo? –preguntó Pansy tímidamente, con una visible sonrisa en los labios.

Draco apretó los dientes y bajó la vista hacia el suelo.

Aquella era la situación más humillante que en sus 17 años de vida le había tocado vivir. Era degradante, frustrante, asqueroso...

El rostro de Hermione había adquirido el mismo color que el de Malfoy. No sabía dónde meterse. Estuvo tentada de salir por patas de allí, pero la situación también la incumbía a ella.

Pansy soltó una carcajada que rápidamente transformó en una tos muy poco convincente. Dejó la mochila en el suelo, se arrodilló y la abrió, buscando algo. Finalmente, y con una sonrisa de triunfo, sacó una pequeña cajita de ella.

Hermione estuvo a apunto de desmayarse, por lo que tuvo que apoyarse en el lavabo con el brazo derecho. Draco miraba la cajita con el terror dibujado en el rostro.

"Tampones"

Pansy la caja en la mano de Draco, que la miró con la misma expresión con que se mira una cucaracha. Así permaneció unos segundos, sin mover un músculo.

-¿Y bien? ¿A qué esperas? No querrás quedarte así todo el día. –lo dijo Pansy en tono burlón, mientras señalaba la falda del muchacho con el dedo. Hermione permaneció callada, sin atreverse a mirar al Malfoy.

Draco miró de manera suplicante a su compañera de Slytherin. Aquello no podía estar sucediéndole a él. Miró la caja y la cambió de ángulo para observarla mejor. Pansy se echó a reír y Draco le dirigió una mirada de advertencia.

Hermione sólo deseaba morirse rápidamente y de la forma menos dolorosa posible.

Draco no se atrevía a morirse. Parecía estar pidiendo ayuda con la mirada. Pansy fue la primera en darse cuenta de ello.

-Eh... ¿Tienes alguna duda sobre el funcionamiento? –se atrevió a preguntar.

Aquello fue la gota que colmó el vaso. Malfoy agachó la cabeza y Hermione se cayó al suelo, quedando sentada sobre él. Pansy comenzó a soltar carcajadas, sin poder contenerse.

-Granger, ¿por qué no le ayudas? –sugirió Pansy, una vez se hubo recuperado un poco.

Vale, a qué diablos esperaba la muerte para ir a buscarla. La Gryffindor miró a Draco de soslayo, pero éste no le devolvió la mirada, pues la tenía fija en el suelo. Hermione le dedicó una mirada de socorro a Parkinson, que se limitó a sonreírle de lado.

-Ok, ok. Ya le ayudo yo –accedió la Slytherin.

Y suspirando, agarró a Malfoy por el brazo y se metió en uno de los baños, cerrando la puerta tras ellos.

Hermione soltó un suspiro, a punto de llorar. Comenzó a pensar que quizás hubiese sido mejor suspender el maldito examen de pociones.

Pansy y Draco salieron del lavabo un minuto después. Draco estaba tan rojo que podía haberse confundido perfectamente con un semáforo. La Gryffinodr reparó en que llevaba la falda limpia, y agradeció silenciosamente la habilidad de la varita de Parkinson.

Se hizo un silencio incómodo entre los tres muchachos.

-Bueno, ¿vamos a clase? –preguntó Pansy, intentando romper el hielo. Aunque a decir verdad, ella se lo estaba pasando de lo lindo.

Hermione y Malfoy asintieron y juntos salieron del baño, deseando que aquella semana acabase pronto.

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Una pregunta: ¿Soy la única quese imagina a Draco con la regla y se ríe

Porque prácticamente me he estado riendo todo el capítulo mientras lo escribía. Nada, que soy rara. Jeje

En fin. ¿reviews, please?