Si, recuerdo haber prometido no tardar tanto pero...lo lamento (?)
Bueno, lamento informarles que este es el último capítulo XP
Quejas y tomatazos favor de dejarlos en lindos comentarios ewé
Okno.
Este capítulo no va dedicado a nadie especialmente, solo a todos esos lindos lectores que estuvieron conmigo desde el principio, o los que se unieron a mitad de la historia y aún continúan aquí uwú
DISCLAIMER: Esta serie no me pertenece, no al menos que decidan darnos un hermoso beso Shizaya, al menos uno accidental ;-;
ADVERTENCIAS: Faltas de ortografía, aburrimiento por parte del lector, un Izaya medio bipolar, Shizuo confundido, Kida y Mikado de cursis, etc.
Sin más les dejo leer~
Capítulo 8:
"A cada batalla un final"
Izaya alzo la mirada, abriendo los ojos completamente sorprendido al reconocer uno de los típicos gritos de Shizuo llamándole desde la distancia. Su corazón latió violentamente, se puso de pie e intento dar unos pasos hasta el frente, sin embargo fue detenido por las cadenas en sus muñecas y la risa estridente de Mitsuki, quien parecía disfrutar de la escena a lo grande. Recibió otro latigazo más que le hizo caer de rodillas, escupiendo la sangre en su boca, pues la chica no había dudado en darle puñetazos en las mejillas.
En el momento en que sus piernas tocaron de nuevo el frío suelo perdió toda gana de luchar, toda esperanza se desvaneció. Si el antiguo Izaya hubiera visto al inútil que era sin duda se habría carcajeado creyéndolo imposible. Pero no, allí estaba el, dejando su arrogancia que siempre le había hecho salir con vida de cualquier situación. Ya no era el mismo, sentía que se había roto por dentro.
El gran dios, Orihara Izaya había desaparecido.
—Grandes tontos, como si no supiera que a la más mínima oportunidad me atacarían—Los ojos verdes resplandecieron, llenos de malicia y diversión. Se acercó a uno de los varios botones que había en la pared cerca de ella y lo apretó, el suave sonido de un radio le hizo sonreír—Shizuka-chan, están aquí, denles la mejor bienvenida.
—Entendido—Fue la respuesta que recibió de su compañera de equipo. Al dejar de apretar el botón giro hacia Izaya y la sonrisa en sus labios se amplió.
—¿Sabes? Me encantaría que te vieran destrozado de pies a cabeza, sería un excelente ejemplo para que ellos dejen de luchar—Ella se inclinó, tomándole de la barbilla con una sola mano, encajando poco a poco los dedos en su mejilla. Izaya no decía nada, sus ojos no brillaban y no parecían ver hacia algún lado.
—Shizu-chan...—Murmuro mientras aquellos dedos se cernían sobre su piel, apretando con fuerza su barbilla y la parte de su mentón. Mitsuki se lamió el labio superior, disfrutando de aquel rostro inexpresivo.
—Me pregunto si Heiwajima-san lograra llegar hasta acá, puede que antes de eso Shizuka-chan lo parta por la mitad—Entonces Orihara se vio aterrado y lleno de pánico, la chica de cabellos negros se acercó a su oído, susurrándole con diversión las siguientes palabras—Me pregunto si lo único que va a quedar de él será la sangre en la espada de Shizuka-chan.
—¡No!—Grito el desesperado y Mitsuki apretó los dientes, aguantando la risa que quería salir de su garganta, vaya que había destrozado al gran Orihara Izaya.
—Has cambiado, ahora eres igual a un pobre humano—Y no uno cualquiera, se había convertido en una existencia patética, algo no muy digno de él.
No hubo respuesta, porque aquel nuevo ser humano no podía emitir sonido alguno. Mitsuki tan solo se deleitó con la sangre que brotaba de su labio inferior, Izaya se mordía el labio con saña, de la pura impotencia.
Nunca se había visto tan patético y ridículo.
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Todos caminaban por el pasillo extenso y ancho, cada uno al pendiente por si alguien aparecía para atacarles. Kadota y los demás se habían quedado en el destruido recibidor, pues a la más mínima oportunidad escaparían junto con Izaya en aquella camioneta que había resistido muy bien el impacto. Shinra se quedó en el departamento de Shizuo, por si alguien regresaba herido el curaría sus heridas.
Mikado volteo a ver a Kida, el cual se encontraba a su derecha, el rubio decidió que lo mejor era apartarse de su novia para evitar cualquier problema, por lo tanto habían terminado y el aún se veía algo afectado. Bajo la mirada, recordando como Masaomi había sacrificado su brazo para salvarle la vida, sintió su rostro arder y decidió pensar en otras cosas, ya no tenía importancia eso ahora, a la mitad de una batalla.
—¿Sabes que es divertido, Tsuki?—Celty miro hacía varias partes pero no encontró el origen de esa voz, no hasta que decidió ver hacia arriba, donde ambos gemelos caminaban sobre unos cables—Que no son nada silenciosos comparados a un ninja.
—¿Pensaron que Mitsuki-sama seria lo suficientemente tonta como para dejarles atacarla sin tener algún plan?—Ryugamine frunció el ceño, enfadado con aquella pregunta sarcástica pronunciada por el más serio de ambos hermanos.
—De hecho pensamos que era más idiota—Ambos gemelos formaron una escalera con hilos hasta bajar al piso, inmediatamente todo a su alrededor se llenó de hilos metálicos que alcanzaron a hacerles un leve corte a todos, poco a poco una abertura se dejó ver entre tanto alambre.
—Solo pueden pasar tres por aquí, es lo que ordenó Mitsuki-sama—Expresó divertido el gemelo rubio, Kida le sonrió a Mikado y con solo ese gesto supieron que ambos debían ser los que se quedarían.
—Vayan por Orihara-san, nosotros nos quedaremos—Shizuo no necesito más palabras y echo a correr, Celty alzo la mano despidiéndose mientras seguía a la bestia de Ikebukuro y por ultimo Sonohara les deseo suerte antes de marcharse.
—Vaya, vaya, tendremos los mismos contrincantes—El paso se cerró de nuevo y los hilos comenzaron a hacer el espacio cada vez más pequeño, tanto como para que Masaomi tocara la espalda de Ryugamine con la propia.
—Esta no será como la otra vez—Murmuro Mikado sacando una navaja de su bolsillo, la cual corto todos los hilos a su paso. Kida saco algo también, unos guantes negros que se puso con una sonrisa en el rostro.
—¿Cómo pudieron cortar nuestros hilos?—Los jóvenes integrantes de Darkness se veían sumamente sorprendidos, pues nadie había podido cortarlos anteriormente, ya que estaba protegidos con la sombra de un Dullahan.
—No son los únicos que tienen a un Dullahan en su equipo—El estudiante de Raira movió la navaja, reflejando el brillo negro en el arma cortante.
—Es hora de darles su merecido—Al haberse puesto el ultimo guante se tronó los dedos disfrutando la cara de tontos que tenían esos hermanos en aquel momento.
Oh~ dulce venganza.
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Anri no podía evitar preocuparse por sus amigos pero sabía que estaban bien, ahora que habían conseguido artículos de un hada sumamente fuerte tenía la seguridad de que podrían protegerse por sí solos. Celty también se había ofrecido a cubrir con su sombra a Saika pero aquella espada no lo necesitaba, ya era suficientemente fuerte por sí sola, además el tocarla podría haber resultado mal para la Dullahan, no hubiera querido que viera las cosas malas que había hecho esa katana.
—¿¡Dónde demonios está Izaya?!—Grito furioso Heiwajima Shizuo, Sonohara tan solo sonrió incomoda ante aquel estruendo que habían sufrido sus pobres tímpanos.
[—Tienes que calmarte, Shizuo—]El rubio apenas y pudo leer el mensaje ya que se encontraban corriendo, el solo chasqueo la lengua disgustado y asintió en silencio, aumentando un poco más la velocidad.
Algo no estaba bien, ya llevaban corriendo mucho tiempo, y al solo haber una dirección habían dado vueltas al único pasillo a la derecha y Sonohara solo sentía que se estaban dirigiendo a una trampa. Justo en ese momento tomo de las muñecas a ambos adultos y rápidamente se colocó frente a ellos. Sus ojos dejaron ver un brillo rojizo y la espada salió de su manga derecha, siento sujetada por su mano.
Alzo la katana, girándola en el aire para detener unos shiruken que se dirigían hacia ellos, todo en cuestión de segundos, ella no podía ser sorprendida con el mismo truco.
—Lo ha esquivado bien, joven dama—La chica apretó el mango de la katana, reconociendo esa voz al instante y momentos después apareció Keiichi caminando hacia ella—¿Me haría el honor de bailar conmigo?
—Si eso es lo que quieres—El hombre de cabellos blancos colocó una mano en su rostro, después la paso a su cabello, sujetando cada hebra blanca con fuerza mientras una sonrisa sádica se dibujaba en sus labios.
—Será todo un honor—Anri se estremeció, se veía más fuerte que la vez pasada, pero ella también se había vuelto más fuerte. Estaba lista para ir con todo.
—Sigan adelante—Como siempre Shizuo no espero y siguió con su camino, Celty solo le dedico una mirada rápida antes de seguir al rubio.
—¿Puedo ir con todo?—Le pregunto su espada con ansiedad, la chica de anteojos pudo percibir la sed de sangre en la voz de su katana.
—Iremos—Le corrigió y entonces pareció que el arma rió con diversión y soberbia. Era la primera vez que dejaba a Saika hacer lo que quisiera, pues siempre había controlado esa parte sádica de la espada, sin embargo no podía contenerse contra un integrante de Darkness.
—No te voy a defraudar, Anri-chan—Dijo, con deleite, estaba segura que si su katana fuera humana le estaría sonriendo ahora mismo.
—¿Con quién hablas?—Cuestionó algo curioso su oponente, Sonohara no contesto y a cambio le hizo un corte en el brazo a una velocidad sorprendente. Se escuchó la risa de Saika a lo lejos y un gruñido por parte de Keiichi—Al parecer ya no vas a romper mis expectativas.
—Solo voy a romper tu orgullo.
Ya no se iba a contener, no si con eso podía proteger a sus amigos.
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Para ese momento Celty ya sabía la estrategia del enemigo, separarlos para vencerlos más fácil, que equivocados estaban. Ya no eran los mismos de antes, ya no se consideraban débiles ante el grupo de Darkness. Porque ahora más que nunca se sentían llenos de fuerza, de enojo y destreza, el haber secuestrado a Izaya había sido todo un error. Pues ese había sido el gatillo que les había impulsado a convertirse en lo que eran ahora.
Pero el más grande error de Osaka Mitsuki fue provocar a Shizuo, eso definitivamente le saldría muy caro. Lo sabía porque ahora que corría a su lado distinguía la furia recorriendo sus venas, el palpitar de su corazón como una bestia salvaje y su respiración que indicaba estaba listo para la batalla.
La bestia de Ikebukuro muy en el fondo apreciaba a Orihara Izaya y ella ya lo había confirmado en ese momento.
—Celty-san, no puedo dejarle pasar—La voz en su cabeza le hizo reaccionar y darse cuenta que de repente había sido atrapada en un cubo de paredes negras, la sombra de un Dullahan.
—¡Celty! ¡Mierda! ¿¡Cómo te saco de allí?!—Los golpes en una de aquellas paredes le dijeron que el rubio ya lo había notado, no sabía cómo decirle que siguiera y que se encontraba bien. Escribió algo en el celular y espero que pudiera atravesar la sombra.
—Solo dejare que hagas eso—El aparato logro pasar y se hizo silencio, de seguro Shizuo estaba leyendo el mensaje. Agradeció que el enemigo al menos le haya dejado hacer eso.
—¡Esta bien!—Y con aquella respuesta solo escucho pasos apresurados, Heiwajima ya se había ido.
[—Estoy lista, sal—]La Dullahan materializó su guadaña y Nathaniel apareció con su arma también.
—Me parece que ya no te ves tan débil—Si Celty tuviera labios estaría sonriendo, así que solo acelero el paso y comenzó a atacar, sus guadañas sacaban chispas al chocar una contra la otra.
[—Hace tiempo que no me sentía tan viva—]Era cierto, las peleas, las cosas emocionantes en aquella ciudad siempre le había hecho sentir de esa manera, quizás la creación de Darkness no había sido tan mala.
—Me alegra, porque pronto vas a sentirte tan muerta—Ella solo esquivo su ataque al mismo tiempo que le atacaba por el lado contrario, el Dullahan también lo esquivo. Estaban completamente a la par.
Pero Celty ya se encargaría de marcar la diferencia.
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Shizuo gruño, tratando de concentrarse en el enemigo, sin mencionar que el olor de la pulga estaba por todas partes, era imposible no saber dónde estaba, pues el olor le indicaba a donde ir. Al igual que le indicaba donde estaba el enemigo, muy cerca de él. Corrió unos minutos más hasta que llego donde le esperaba la chica con katana, Shizuka Fujimoto, protegiendo una puerta de acero, donde seguramente se encontraba Izaya.
—¡No tengo tiempo para ti!—Ella saco su espada, colocándola frente a ella en una pose defensiva, pues Heiwajima corría velozmente hacia ella, dispuesto a sacarle volando sino se movía de ese lugar.
El resultado fue sencillo, Shizuka fue lanzada contra una pared y Shizuo siguió corriendo, derrumbando con su fuerza imparable la puerta de acero. El aire combinado con cemento pulverizado le hizo toser un poco, con su mano alejo el polvo blanco y parpadeo varias veces, enfocando bien la escena.
Mitsuki sujetaba la cabeza de Izaya hacia atrás, ella se encontraba detrás del azabache y una navaja negra estaba sobre el cuello pálido del antiguo Dios de Ikebukuro. Shizuo bajo los brazos, pensando que podría hacer para que esa mujer no asesinara a la pulga en ese momento.
—Bienvenido Heiwajima-san—Sonrió la chica de ojos verdes con superioridad, el rubio apretó los dientes, odiaba pelear contra chicas pero las féminas integrantes de Darkness eran realmente odiosas—Lamento que tengas que ver a Orihara-san de esta manera, tan...patético.
La mirada de Izaya se notaba perdida, un hilillo de sangre brotaba de sus labios, pasando por su barbilla y cuello. La camisa que traía puesta estaba hecha trizas y a través de esos pedazos de tela inexistentes podía ver cortes, moretones y marcas rojizas que le hicieron estremecer, eso definitivamente debía dolerle a Izaya.
Una mueca se formó en su rostro y eso pareció complacer a la líder de Darkness.
—Apártate de Mitsuki—La chica de cabellos blancos caminaba hacia el con pasos torpes, manteniendo su katana al frente de ella, apuntándole.
La bestia no pudo prevenir el ataque que Shizuka le propinó pero tuvo tiempo de esquivarlo, esta vez no dejaría que le hiciera ni un corte. Otro movimiento más y Shizuo se hartó, elevó su mano y agarro la cuchilla de aquella espada entre sus dedos, obviamente sangró y Shizuka se vio totalmente sorprendida.
—Estoy tan fastidiado que podría romperte la mandíbula, romperte las piernas y las costillas—Ella trago saliva y disfruto ver a su enemigo con miedo en el rostro por primera vez, ya no se veía tan temible como antes—¡Y a ti!—Señaló a Mitsuki con el dedo índice de su otra mano, la líder de Darkness solo apretó aún más la navaja contra el cuello de Izaya—De verdad que quiero matarte, pero...no peleo con chicas.
Soltó la katana y Shizuka dio unos pasos hacia atrás manteniendo su guardia en alto, Mitsuki rió ante el rendimiento de un muy buen adversario y solo por el divertido hecho de que sus enemigos eran mujeres.
—Mátalas..—Izaya había recuperado la conciencia y sus ojos brillaban con la carencia de sentimientos que un humano no debería tener.
Por primera vez en su vida quiso hacer lo que el prepotente Orihara Izaya le ordenaba.
—Orihara-san, no creo que Heiwajima-san vaya a hacerle daño a unas pobres chicas—El sarcasmo no pasó desapercibido para Shizuo, después de todo ya había convivido bastante tiempo con el azabache—Ven aquí Shizuka-chan, corta las cadenas con tu katana, da la señal a los demás y vámonos.
El rubio frunció el ceño, Mitsuki había guardado la navaja y ahora portaba una pistola que apuntaba a la cabeza de Izaya. Planeaban escapar con él y Shizuo se estaba arrepintiendo de su opción por no pelear contra mujeres.
Todo dio un giro muy rápido.
En el momento en que la chica de cabellos blancos y ojos azules corto las cadenas y los brazos de Izaya cayeron al suelo Heiwajima pudo apreciar la sonrisa maliciosa en los labios del Dios arrogante. Después de eso todo resulto ser veloz. De su manga derecha brotó una navaja que Izaya siempre traía consigo y la clavo en el abdomen de Mitsuki, esta se alejó inmediatamente, tomando el mango del arma para sacarla de su carne, su mano se posó en la herida y la mujer cayó al suelo, algo confundida.
—Espero que no me consideres un jugador sucio—La líder de Darkness no se dio cuenta que había dejado caer la pistola, Izaya la tomo y le apunto a la cabeza con una sonrisa—Pero debes entender mis deseos de matarte.
Mitsuki no pudo escuchar un murmullo de Orihara, solo el gatillo siendo apretado por el dedo índice de su enemigo, el cual clavo una bala en su cráneo, matándole de inmediato.
—¡Maldito!—Shizuka ahora iba contra él, llena de furia y rabia descontrolada, Izaya le disparó a ella y esta cortó las balas a la mitad con su filosa espada.
Cuando ella paso a su lado intentando herirle no se percató de algo, de la navaja que ahora portaba el Dios, esa que le hizo un corte en la cintura, en segundos ya estaba de cara al suelo y solo por ello no pudo ver que Izaya le apuntaba igualmente a la cabeza, disparando sin misericordia alguna.
Se había deshecho de dos peces muy grandes.
Shizuo enmudeció, se había quedado estático, allí de pie, presenciando la masacre en la cual Izaya había sido el único participante. Sabía que Orihara Izaya era capaz de muchas cosas, pero nunca le había visto de esa manera, tan frío, tan ágil, tan...inhumano, entonces pensó que el título de "La bestia de Ikebukuro" no le pertenecía a él, sino que era más adecuado para el azabache.
Tragó saliva, decidiendo si decía algo o solo salía corriendo de ese cuarto lleno de sangre.
—Iza-...—Orihara estaba en el suelo, se veía inconsciente y fue allí cuando decidió cargarlo entre sus brazos, apenas y pudo apretar el botón que llevaba con él para avisarles a los demás que el rescate había sido un éxito, pronto, en el auricular que llevaba alguien comenzó a hablarle.
—Deduzco que fue lo que pasó allí—Era la voz de Shinra quien había sido un testigo auditivo de lo que había pasado hace unos minutos—No podemos contarles a los chicos, será mejor no decir nada y...apúrate a traer a Izaya, debe estar muy herido.
Shizuo recordó las marcas en su cuerpo, efectivamente, Izaya estaba demasiado herido.
—Shinra, ¿está mal sentir lastima por Izaya?—Una risa tranquila fue lo que recibió en respuesta mientras corría por el lugar, tomando una ruta corta hacia la camioneta donde Kadota y los otros les esperaban.
—No lo sé, tendría que saber tu punto de vista.
Shizuo ya no sabía que pensar.
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La luz del sol en su rostro era muy molesta, obligándole a abrir los ojos a pesar de su cansancio, cuando lo hizo se mostró desubicado al ver como su cama estaba rodeada de personas que le veían fijamente, preocupadas y sorprendidas de que hubiera despertado. Ahora recordaba que había estado en un equipo con sus antiguas marionetas.
—¿Se encuentra bien, Orihara-san?—Le preguntó Anri con aquel dulce tono de voz que le empalagaba y le hacía querer vomitar.
[—¿Tienes hambre?—]Cuestiono esta vez Celty quien se había acercado en demasía a él.
—No tienes fiebre, eso es bueno—Sonrió Shinra después de haberle tocado la frente, checando su temperatura.
—Quizás deberíamos abrir las ventanas—Susurro Mikado observando fijamente las cortinas de la habitación.
Izaya supo que estaba en casa de Shizuo.
—¡Ya basta!—No tenían que fingir que les importaba, él era feliz en su mundo de ignorancia donde era el malo de la historia que usaba a los ingenuos idiotas que osaban pisar Ikebukuro—No soy como ustedes, par de humanos manipulables y patéticos.
—Pues cuando te encontré tú también parecías un humano manipulable y patético—Izaya desvió la mirada, apretando las sabanas entre sus manos, los demás no dijeron nada y todo se sumió en silencio.
Shinra sonrió nervioso.
—¿Qué les parece si les invito a comer?—Todos voltearon a ver al doctor quien quiso desviar al tema o las cosas se pondrían realmente incomodas—Vayamos por sushi.
Celty captó la indirecta y animó a los chicos a salir de allí, Shizuo e Izaya se quedaron solos dentro del cuarto y después solos en el departamento al escuchar la puerta abrir y cerrarse, ya todos se habían ido.
—Shizu-chan es cruel por restregarme todo a la cara—Bufó el azabache antes de acostarse de nuevo, fijando la vista al techo, haciéndose el dramático.
—Izaya, ¿porque las mataste?—Él le miro a los ojos, sin mostrar duda alguna en ellos.
—Porque soy el malo de la historia—Le respondió, sonriendo cruelmente.
—Sigues siendo un idiota a pesar de que tuve que arriesgar mi trasero para salvarte la vida—Al parecer había sido un golpe bajo porque Izaya volvió a desviar la mirada.
—Hablando de eso...acércate Shizu-chan, voy a contarte algo bueno—El rubio no se vio muy confiado pero aun así se acercó a él, agachándose un poco, pensando que iba a susurrarle algo al oído.
Se había equivocado y ahora Izaya le besaba los labios. Abrió los ojos sorprendido, después observo los ojos cerrados del dios, se veía como si estuviera haciendo un gran esfuerzo por satisfacerle. Se separó de él lentamente, luciendo confundido por las acciones de Orihara.
—¿Que fue eso?—Izaya abrió los ojos, destilando diversión en cada facción de su rostro, Shizuo quiso contemplarle un poco más.
—Fue mi agradecimiento—Expresó con complicidad, guiñándole un ojo como acto seguido—Si Shizu-chan hace más cosas para mi beneficio recibirá más de estos.
—¿Crees que tu vida solo vale un beso?—Ah, ya había perdido el control de sí mismo. Se había subido a la cama, colocando sus manos a los lados de la cabeza de Izaya, sus rodillas estaban a la altura de su cintura, apresándola—Ahora me dejaras hacerte lo que yo quiera.
—Shizu-chan es verdaderamente una bestia—Este acaricio sus brazos, subiendo sus manos lentamente hasta su cuello, hasta llegar a su espalda para acercarle nuevamente—Y creo que solo por esta vez le haré un favor a esta hambrienta bestia.
Shizuo le besó de nuevo, mordiendo su labio inferior con ansias, Izaya abrió su boca, dejando que sus lenguas se buscarán dentro de esta. El sabor a sangre se le hizo exquisito, a pesar de que sabía había sido producto de los tantos golpes que aquella mujer le había propinado.
—¿Estás seguro?—No sabía si había dicho algo gracioso, pero Izaya se había visto sumamente sorprendido antes de soltarse a reír como poseso.
—Eres un tonto, Shizu-chan, preocupándote por tu enemigo mortal—Eso si tenía sentido, no entendía porque de pronto se sentía tan mortificado por la pulga, simplemente asqueroso.
No contestó, solo busco sus labios una vez más. Fue brusco, lo que causó que sus dientes chocaran, doloroso, pero aun así continuo, desesperado por sentir a Izaya, desesperado por comprobar algo que le estaba volviendo loco. Se alejó una vez más del azabache, quitándose el moño, el saco y la camisa, Orihara le sonrió una vez más, despojándose también de la prenda que cubría su pecho.
—Espera—Le detuvo, apartando las sabanas que estaban tapando la parte inferior de Izaya, también tomo la camisa de este y con ella amarró las muñecas del Dios quien se vio aún más emocionado.
—Wow, eres todo un salvaje—El rubio le ignoró por completo, agachando su rostro al pecho de Izaya, se preguntó si sería igual que con una mujer así que probó con succionar las tetillas de su peor enemigo.
El jadeo que Izaya soltó fue uno que le hizo estremecer.
—N-no soy una chica—Tuvo el deseo oscuro de objetar, pero no, sus instintos fueron más insistentes, por lo cual después de succionar mordió levemente, alzando la mirada para poder ver la reacción del azabache.
La sangre se le subió a la cabeza, no podía comprender como es que Izaya se veía tan...comestible. Su cuerpo temblaba, las mejillas pálidas del dios prepotente estaban rojas como un tomate, sus ojos brillaban y se mordía el labio tratando de retener esos sonidos vergonzosos que gracias a dios podía escuchar.
—El tonto eres tú, excitándote tan fácil solo por esto—Cuando descubrió el miembro erecto de Izaya no había dudado en tomarlo con una sola mano.
A este paso ya era estúpido negar su obvia atracción sexual.
Izaya sufrió un escalofrío placentero, de pies a cabeza, gimió descaradamente, se había sentido extraño ser despojado de su ropa interior, sin mencionar la mano que ahora estaba en su hombría.
—No te atrevas—Amenazó Izaya con la voz temblorosa, Shizuo sonrió, disfrutando la vista.
Arriba y abajo, masturbando a Orihara y este se retorcía ante las caricias, Shizuo debía admitir que ya se encontraba duro. Soltó la erección del azabache para desabrochar el botón de su pantalón y sacar su pene de la ropa interior, el cual ya estaba suplicando por algún roce de su mano, pero no le complació.
En cambio solo tomó la cintura de Izaya y la pegó contra la suya, causando el inevitable toque entre sus erecciones. El rubio gruñó y el dios volvió a gemir de manera deleitante. Shizuo se relamió los labios, anticipándose a lo que haría a continuación, moviendo sus caderas inició un suave vaivén que nunca pensó, sería tan placentero.
—Te odio—Murmuro contra el oído del azabache, Izaya ahora gemía para él, gritando su nombre con ansiedad, cosa que le estaba haciendo perder la conciencia.
—¡Shi-Shizu-chan! Ah ¡Ngh!—Mordió el hombro de Heiwajima, apagando en definitiva sus embarazosas reacciones, no quería ser escuchado de esa manera y mucho menos por la bestia de Ikebukuro.
—Izaya, te odio—Volvió a murmurar, necesitaba confirmar que todo sentimiento hacia Orihara era puro y terrible odio, si había otra emoción hacia el no sabría qué hacer.
Perdería la cabeza.
—Yo también...yo también te odio—Apretó los labios, corriéndose en el pecho de Izaya, la morbosa visión de su semen sobre la piel pálida de Orihara era maravillosa.
Deslizó su mano por su vientre, tocando de nuevo el miembro del azabache, este comenzó a temblar nuevamente, mordiendo aún más fuerte su hombro al punto en que podría sangrar. Cuando Izaya se vino y manchó su propio rostro no pudo evitar lamer cada parte de su cara en donde había una salpicadura del semen.
—¿Sabes? Me gusta cuando abres tu boca para gemir, no para decir estupideces—Sus palabras ruborizaron al enemigo y Shizuo se sintió feliz consigo mismo por ello.
—Cállate, Shizuo—Oh, el "-chan" había desaparecido y extrañamente le había gustado como sonaba su nombre en la boca de Izaya.
Podría acostumbrarse a ello.
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—Es imposible—Keiichi no lo podía creer, más bien no lo quería creer. El cuerpo de su hermana mayor y el de Mitsuki estaban en el suelo, con sangre brotando de su frente.
A su lado estaban los gemelos, Tsuki se apoyaba en Taiyo ya que había sido lastimado durante su pelea contra el líder de los pañuelos amarillos y el líder de Dollars. Nathaniel estaba perfectamente bien y eso le aliviaba, en cambio el si había resultado con algunos golpes.
Pero lo más impactante era la inevitable muerte de su hermana. Las lágrimas pronto abarcaron sus mejillas, ella había sido todo lo que le había mantenido en pie, a parte del Dullahan. Shizuka siempre le cuidó, siempre obtuvo lo que les hizo falta, ella había sido la mejor hermana que pudo haber tenido.
—Na-chan, ella está muerta—El Dullahan le abrazó en silencio, tratando de apaciguar el dolor en sus entrañas al haber perdido a alguien de su familia, si todo seguía así se quedaría solo.
De repente alguien empezó a toser exageradamente, Keiichi volteo a ver a los cadáveres y se sorprendió en demasía al ver el cuerpo de Shizuka moverse, ella se puso de pie, acomodando sus gafas rotas para ver mejor. Parpadeo varias veces y toco su frente con confusión.
Al parecer la sangre de Dullahan que se habían estado inyectando había sido beneficiosa.
—¿Estas bien?—Le pregunto el gemelo de ojos blancos a la chica, ella asintió varias veces, viéndose algo desorientada, como si no creyera que seguía viva.
—¡One-chan!—Exclamo su hermano menor saltando hacia ella, abrazándole en el mismo momento, Shizuka sonrió, confortando a Keiichi quien había estado realmente asustado.
Nathaniel quiso sonreír, lastimosamente aun no tenía labios propios.
Y entonces una carcajada inundo el cuarto sombrío, era Mitsuki quien reía a todo dar, parecía que alguien le había contado un buen chiste por el cual no podía dejar de sonreír. Después se detuvo, mostrándose seria mientras se sentaba en el suelo, apartando la sangre de su rostro.
—Así que muere, aunque sea solo por ahora.
Ah~ Orihara-san sí que era interesante.
—Ser tan amable podría costarte muy caro, Orihara-san—Susurro con una sonrisa retorcida.
—¿Iremos detrás de ellos?—Shizuka también estaba completamente despierta y Keiichi ahora solo se encontraba revisado que no tuviera otras heridas.
—No, Orihara-san se encargó de dejarme muy en claro que si nos encontrábamos de nuevo como enemigos el de verdad me mataría en esa ocasión—Suspiró, había sido divertido pero sabía cuándo detenerse.
—Entonces, ¿qué haremos?—Preguntaron ambos gemelos al mismo tiempo, Mitsuki se volvió a dejar caer en el suelo con una sonrisa en la boca.
—Creo que tengo una idea.
Darkness podía seguir adelante.
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—Supongo que ahora iras a buscar a Mikajima-san—Kida arqueo las cejas, tenía las manos dentro de los bolsillos así que Mikado no pudo darse cuenta que las había hecho puño.
Después de haber cenado sushi como recompensa por haber luchado contra unos maniáticos hermanos gemelos decidieron tener una caminata los dos juntos, solos, como en los viejos tiempos. Ryugamine desviaba la mirada, como si no quisiera verle a los ojos y Kida sentía que si le veía fijamente no podría articular ninguna palabra.
—No iré a buscarla—Esta vez Mikado giro a verle, sorprendido por su respuesta y Masaomi se sonrojo, esquivando su mirada a toda costa.
—¿Por qué?—Si era preciso él ya tenía la respuesta a esa pregunta, pero no estaba seguro de decirle la respuesta.
En cambio se sumieron en silencio, sin decir nada ninguno de los dos, cuando la quietud fue desesperante decidió sacar la mano izquierda de su bolsillo, buscando la de Mikado con nerviosismo. Y al encontrarla se estremeció cuando esta también había estado buscando la suya.
Se tomaron de la mano, volviendo a respirar, ya que con la tensión habían olvidado hacerlo. Mikado sonrió bajando la mirada, con sus ojos brillando de la emoción, además de sus mejillas rojas y Kida solo quiso saltar, gritar y presumirle al mundo que por fin estaba tomando la mano del chico que le gustaba.
Masaomi detuvo sus pensamientos, demonios, aun no le decía que quería una cita.
¿Cómo hacerlo? Porque la sonrisa del líder de Dollars le quitaba toda palabra de la boca.
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Tres meses después...
Tecleo unas cuantas palabras más, despidiéndose de las personas que había en ese chat. Estiro sus brazos, poniéndose de pie inmediatamente, se puso su chamarra negra y guardó sus navajas dentro de esta.
—Voy a salir, Namie-san.
—Haz lo que quieras—Ella ni siquiera desvío la vista del ordenador, solo le contesto con un tono festinado, al cual Izaya ya se había acostumbrado, claro que era una historia diferente si ella hablaba sobre su hermano—Y salúdame a Heiwajima-san.
Bufó, la sonrisa de aquella mujer le indicaba lo mucho que disfrutaba restregarle en la cara su actual relación con el rubio.
—No creo que a Shizu-chan le haga feliz—Después de todo había descubierto que la bestia era fácil de poner celosa.
Algo que disfrutaba cada día.
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—Sí, gracias—Colgó el teléfono con una sonrisa, observó a su hermano quien se veía impaciente—Mamá esta curada, Keiichi.
Después de un largo tiempo su progenitora había salido victoriosa del cáncer de mama, gracias al dinero que juntaba en el grupo de Darkness era que podía pagar las medicinas, la quimioterapia y todo lo que su madre necesitaba. Y recibir esas noticias era algo que le ponían extremadamente feliz.
—Eso es buena noticia—El menor de los Fujimoto asintió, era estupendo saber que su madre estaba curada, pero otra cosa también muy maravillosa es que, gracias a la gran personalidad de su líder Nathaniel había recuperado su cabeza y ver su rostro todos los días al despertar era fenomenal.
Nunca creyó que fuera poseedor de unos hermosos ojos violetas y cabellos rojizos.
—Ahora puedo presentarle a Na-chan para que podamos casarnos—El Dullahan se ruborizó, golpeando el hombro del chico de cabellos blancos, este lloriqueo como niño pequeño y los gemelos allí presentes se comenzaron a reír del espectáculo.
—¡Keiichi-san es un idiota!—Grito Taiyo con lágrimas en los ojos, era gracioso ver como se quejaba del maltrato que sufría por parte de su pareja y Nathaniel solo cerraba los ojos dispuesto a ignorarle.
—Siempre lo ha sido, no sé porque les sorprende.
—Gracias por ayudarme, one-chan—Le recriminó con un puchero infantil.
—Shizuka-chan, es hora de ir a trabajar—Mitsuki irrumpió en la sala, tomado de la mano con un chico muy parecido a ella, solo que este tenía un lunar cerca de sus labios.
Era su hermano menor, Osaka Takuto, el cual había despertado milagrosamente del coma.
—¿Ahora mismo?—Pregunto un poco cansada, ella solo sonrió, dando un "si" como respuesta.
—Takuto-kun, quédate con los chicos, llegare a cenar—Y así como entró, se fue. Agradecía que todos los integrantes de Darkness hubieran recibido a su hermano con naturalidad, el resultado era que ahora pertenecían a una gran familia.
Ahora Darkness se dedicaba a darles caza a los criminales más peligrosos de Ikebukuro, de manera que al dejarlos en la cárcel cobraban la recompensa que al policía ofrecía por el criminal.
Darkness seguía teniendo una fortuna de dinero.
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La noche había inundado las calles de Ikebukuro, causando que esta se llenara de luces artificiales. Era una noche tranquila, la luna estaba en lo alto, brillando como siempre, a pesar de no brindar suficiente luz.
Bostezó, comenzando a moverse entre las sabanas. Giró su cuerpo entero, quedando cara a cara de su acompañante, estaba dormido y eso le daba algo de tranquilidad, ya que cuando Izaya estaba despierto siempre se mantenía con la guardia alta. Acarició aquella pálida mejilla con suavidad, algo que no era muy común en él, pues nunca antes había tenido tanto tacto con alguien.
Era una vista diferente, ver dormido al dios prepotente era como ver a otra persona completamente diferente. Apartó su mano con tranquilidad, levantándose mientras trataba de no despertar al otro. Miró una vez más al azabache antes de ponerse la ropa interior.
—¿Cómo reaccionarias si te digo que ya no puedo odiarte?—Tomó un cigarrillo y lo encendió, yendo a la sala para poder fumar tranquilo. Esa pregunta había quedado al aire y agradeció que no fuera escuchada.
O al menos eso creyó, pues en el instante que salió del cuarto las mejillas de Izaya se tornaron rojas.
—Eres un estúpido, Shizu-chan.
Aún quedaban muchas cosas que arreglar entre ambos personajes de una mítica ciudad donde podían pasar muchas cosas.
El dios Orihara Izaya necesitaba saborear el sentimiento del amor y la bestia Heiwajima Shizuo tenía que aprender que a veces del odio al amor hay un solo paso.
Pero bueno, ambos eran lentos en cuestión de emociones, solo quedaba que con el tiempo ambos se dieran cuenta del amor que sentía uno por el otro.
Fin.
*Espera no recibir tomatazos*
Si desean asesinarme lo comprendo, si desean agradecerme ya lo veía venir, siendo tan genial como soy siempre :3
Fue maravilloso terminar este fanfic y realmente me dio mucho gusto haberlo estado escribiendo, pero todo tiene que terminar.
Especiales agradecimientos a: Selene, Death God Reaven, Faire Doll & akitafaustus.
Sin más Levia-chan se despide, esperando verlos nuevamente~
