Capitulo 9
Cuando Sam pensó que su hermano ya no podría escapar más de la dichosa charla, Dean demostraba lo muy equivocado que estaba. Estaba claro que había olvidado que trataba con Dean Winchester, el que siempre encontraba una vía de escape para todo.
Por eso, no debió sorprenderse tanto cuando despertó y se encontró solo en la habitación. Tampoco debería haberse sorprendido cuando, al tratar de arrinconarlo, Dean se salió por los cerros de Úbeda.
- Dean.
- ¡Adivina que! – Sam bufo, mientras su hermano le sonreía triunfante.
- ¿Ahora que? – la sonrisa de Dean se acentuó, haciendo que a Sam le diera un vuelco el estomago.
- Las chicas nos han invitado a una barbacoa esta noche. – al pequeño le dieron ganas de tener un berrinche en toda regla. Las malditas niñas parecían estar en complot con su hermano.
- Estamos en febrero. Nos vamos a helar. – el mayor se encogió de hombros.
- Para eso existen las chaquetas. Pero no harán falta. Estaremos en una casa.
- ¿Y desde cuando te gustan a ti las barbacoas?
- Desde nunca. Pero si con eso consigo que te olvides de que tenemos que hablar…
- Dean, ¿Cuándo vamos a hablar? – el otro hizo como que se pensaba la respuesta.
- A ver… deja que piense… nunca.
Y así acabaron los dos en la casa de una de las chicas comiendo costillas de cerdo a la brasa y chuletones de ternera. Y, aunque Sam no pensaba reconocerlo frente a Dean, se lo estaban pasando muy bien. Por primera vez en años, Sam olvido lo que eran y lo que hacían y se divirtió hablando de cosas normales con gente normal. Aunque no por eso se relajo en lo que se refería a su hermano, el cual ahora estaba hablando con varias chicas en voz baja y riendo. Uhm… parecía que estuvieran conspirando. Cuando Dean por fin dejo al grupo y se le acerco, Sam estaba más que resuelto a hablar del tema de una vez por todas.
- Dean, vamos a hablar. Ahora. – el mayor parpadeo, tomo un sorbo de cerveza y se encogió de hombros.
- Vale… como quieras. Hablemos. ¿De que quieres hablar? – Sam parpadeo confuso. Algo iba terriblemente mal si Dean se rendía tan pronto.
- Ya sabes de que quiero hablar.
- No, no lo sé.
- Si lo sabes. – Dean sonrió.
- No lo sé. Tú eres el que quiere hablar. Así que dime, ¿de que? – Sam bufo molesto. Ya estaba Dean con sus tonterías.
- ¡Del beso, Dean! ¡Del puñetero beso!
- Dirás besos, en plural. Que fueron… dos y medio. El primero no lo cuento como beso completo. – ese comentario dejo descolocado a Sam.
- Er… lo que sea… ayer me besaste y… - Dean frunció el ceño, fingiendo preocupación.
- ¿Hoy no? – el pequeño parpadeo confundido. - ¿Hoy no te he besado? – volvió a preguntar el mayor.
- No… no, pero eso no viene al caso.
- ¡Eso es intolerable! Ha sido un descuido enorme por mi parte. Pero lo arreglaremos enseguida. – De un manotazo en el pecho, Sam acabo chocando contra la pared y quedo atrapado entre esta y el cuerpo de Dean, que le beso antes de que le diera tiempo a reaccionar. El pequeño no pudo y no quiso resistirse a los labios de Dean que le acariciaban los suyos, ni a los mordisquitos que le daban para que le dejara entrar en su boca, ni a su mano que le acariciaba con ternura el rostro, ni a su gemela que vagaba por su pecho. Y Dios, que calor estaba haciendo de repente… Cuando se separaron, Dean le sonrió con burla. – Sonríe, tigre. Que tenemos público. – Sam miro de reojo y vio que, efectivamente, tenían a las chicas mirando emocionadas la escena. Una incluso les estaba sacando una foto.
- Te odio. – el otro rio, divertido.
- Lo sé.
Continuara...
