Hola, nos volvemos a ver en un nuevo capitulo...este se centrará en los enemigos y el nuevo entrenamiento de Hinata. Espero que lo disfruten.
Capítulo IX
Dos años atrás.
Había pasado exactamente un año desde que la ojiperla había abandonado la aldea, unos que otros civiles aún recordaban a la perfección su pura y cálida sonrisa hacia todos ellos. A diferencia de estos, los ninjas seguian pensando en ella como si solo se hubiera ido por la mañana y esperaban que volvería al anochecer. Lamentablemente paso un año y ese deseo se volvía casi ya imposible de conceder.
Algo muy parecido sucedía con Hinata. De vez en cuando observaba el cielo con expresión de tristeza y vacio en su interior. "¿Me extrañaran tanto como yo los extraño a ellos?", sin saber como, esa pregunta le taladraba la cabeza cada vez que se ponía nostálgica. No dudaba que algunos como Shino, Kiba y Kurenai pensaran en ella, en algún lugar de su corazón sabía que ellos la tenían presente en su mente, pero aún así solo era una intuición, nada seguro.
Sonrió al recordar las misiones que compartía con sus camaradas y cuando al terminarlas se juntaban en algún lugar del bosque y se recostaban en el mullido pasto a descansar como bien lo merecían. En esos momentos eran los únicos que no la hacían sentir sola ni inútil. "No como mi padre", pensó al momento que comenzaba a ponerse triste.
No lo odiaba ciertamente, no importaba que tan cruel podía ser Hiashi Hyuga con ella, ella jamáz llegaría a odiarlo. Pero era exactamente ese amor de hija que tenía hacia su padre que fue lo que la llevó a pensar que lo mejor que podía hacer, cuando regresara a Konoha, era hablar directamente con su padre, decirle que ella lo amaba solo por el echo de darle la vida y permitirle vivir. No le diría que no volvería al clan porque lo más seguro es que él no lo permitiría. Pero en el caso de ofrecerle volver a ocupar su lugar de origen sabía que no necesitaría pensarla dos veces para rechazar su propuesta.
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Acarició los cabellos de la pequeña que dormía junto a su hermano sujentandose de las manos, y los arropó. Verlos así le derretía el corazón por ser la imagen más tierna que presenciaba en mucho tiempo. Acercó su mano hacia el rostro del pequeño niño, sonrió acariciando esa tibia y suave mejilla, mientras pensaba que él se parecía un poco a Neji cuando era niño y la cuidaba a ella con el mismo afán que ese pequeño a su hermana. En ese momento los observó calidamente durante unos minutos y lo comprendió, ella ya no estaba sola, no, ahora tenía una familia; y lucharía hasta el último segundo de su vida por ellos. "Aunque lo principal ahora es ganarse su cariño", pensó.
Después de quedarse por unos minutos mas, decidió retirarse. Cerró la puerta de la habitación y luego se dirigió hacia el jardín de la morada del venerable, en ese momento lo que necesitaba era pensar, pensar acerca de la conversación que tuvo con el anciano y Nidaime, y el mejor lugar para hacerlo era en ese lugar.
Se sentó en el piso de madera de aquel dojo de entrenamiento que había en el rincón de aquel jardín, estiró sus piernas, suspiró y comenzó a recordar palabra por palabra la aterradora conversación de ese día.
Flash Back.
-Sensei...me gustaria...¡si me deja claro!...- dijo altiva y un poco nerviosa. Esas reacciones hicieron que se sintieran más curiosos los otros dos. -...me gustaria...¡Adoptar unos niños!- Lo dijo gritando de tanto nerviosismo y luego el caracteristico rubor de ella se hizo presente.
Ninguno dijo nada, los había dejado estáticos con su pedido. Después de unos segundos, larguisimos para ella, el venerable sonrio.
-Esta bien- respondio sin desfigurar la sonrisa. Hinata se sereno y se calmó; abrió los ojos para luego apreciar que su sensei al parecer estaba siendo del todo sincero.
-¿E...En serio?- preguntó con mucha duda sobre si misma.
-Si.- expresó el venerable. Hinata sintió que el piso, que antes al parecer temblaba con su nerviosismo, ahora era suave como un colchón de plumas. Se sintió verdaderamente flotar ante la respuesta sincera del sensei hacia su pedido. -Pero antes tengo una condición- y fue cuando la burbuja del sueño estalló. Era obvio hasta para ella que su pedido era demasiado delicado como para que el venerable lo aceptara así como así. Pero no se iba a hacer marcha atrás, no cuando por fin se sentía necesitada por esos pequeños. Enfrentaría todo lo que impusieran en su camino solo con tal de verlos reir.
-Si, digame su condición.- respondio seria pero a la vez segura.
-Bien- respondió sonriendo el anciano. -Lo primero será que desde mañana empezaras tu intensivo entrenamiento con Tobirama...- el aludido la observó e hizo una pequeña reverancia solo con su cabeza, a lo que Hinata respondió con una reverencia mucho más marcada en respuesta al saludo. -Lo siguiente...debemos hablarlo ahora...- la voz del venerable se tornó seria y oscura, como preocupado, o por lo menos esa sensación sintió la joven al escucharlo. -Toma asiento, sera una charla larga.-
Hinata asintió y después de acomodarse en el asiento al lado del Nidaime observó a su sensei para que comenzara a hablar.
-Bien, creo es tiempo que sepas toda la verdad acerca de nuestra situación...- exclamó el anciano. Hinata no estaba segura de lo que se estaba refiriendo pero asintió para que continuara. -La verdad es que...es un poco dificil decir esto pero...hay un nuevo enemigo que nos amenaza, a nosotros...a la humanidad.- Hinata se tensó, "¿Un nuevo enemigo...co...cómo era posible?, apenas si salimos victoriosos de la organización Akatsuki y...ahora...¿un nuevo enemigo?". -Calmate...no necesitas ponerte tensa ni nerviosa...- intentaba serenarla el venerable al notar que la noticia le había caido bastante mal. Espero un momento en que ella al parecer parecía calmarse un poco, solo un poco. -Haruka...nuestra isla a sido el blanco de varios intentos de asalto...nosotros protegemos algo demasiado valioso y eso nos pone en peligro...-
-¿De quíen?, ¿Qué cosas protegen aquí, sensei?- preguntó ella desesperada pero calmada.
-¿Recuerdas a Moryo?- preguntó muy serio.
-¿Moryo?...si, pero él fue destruido por el rasegan de Naruto y Shion, asi...- intentó decir pero fue interrumpida.
-Él no fue...del todo destruido...- exclamó el venerable.
-¿Como?...pero, si yo...estuve allí, lo vi con mis propios ojos...él...- comentaba nerviosa.
-Haruka, calmate...entiendo todo lo que viste, y es correcto...pero lamentablemente lo que nadie noto es que una parte del alma de Moryo se fusionó con el alma de la sacerdotiza.- intentó explicar el venerable.
-¿Se fusionó?...¿Como sucedió...cuando lo hizo?...- estaba anonadada, no comprendía como era que Moryo aún seguía vivo. El venerable levanto su mano en señal de que lo dejara hablar y ella dejara de preguntar. Hinata se calmó por unos minutos y luego asintió.
-La realidad es que no es una noticia buena o mala, pero lo que descubri con Mino-san es que por ahora esta debil...no podrá hacer nada hasta despues de estos tres años...-
-¿Tres años?...no parece mucho tiempo, ¡debemos avisar a todos cuanto antes!- dijo exaltiva.
-Haruka...¿Acaso sabes a que nos estamos enfretando?- Ella nego con la cabeza mientras comenzaba a erguirse -Esto no es como Akatsuki...no tiene ni siquiera comparación la diferencia de poder entre Akatsuki y el actual Moryo...-
-Pero, si es solo una parte de su alma, lo más probable es que no sea tan complicado de vencer como antes que su alma estaba completa...- expresó Tobirama.
-No, te equivocas...es mucho peor...en el pasado al tener el alma completa le era imposible fusionarse con alguna alma humana y tener poderes de ese humano, pero ahora que su alma está dividida le sera facil tomar el alma de Shion y hacerla una sola para él...- replicó el anciano un poco enojado pero sin perder la calma.
-Pero, entoces... debemos avisarle a Shion-sama, estoy segura de que ella podrá hacer algo...- exclamó desesperada y angustiado la bella joven.
-Ella ya lo sabe...nos reunimos con ella para hablarlo...pero- repuso el venerable apretando el agarre de sus propias manos.
-¿Qué sucedió sensei?- preguntó al borde de la histeria.
-...Ella intentó tomar su vida...- respondio el venerable.
-¿Queeé?...Shion-sama...ella no murio ¿verdad sensei?...Digame que ella no murio- expresó con los ojos rojos, bastantes húmedos a punto de flaquear.
-No, descuida... la detuvimos antes de que cometiera ese error...- le contestó calmandola. Hinata suspiró ante la respuesta del anciano.
-Me alegro...pero...¿Como está ella ahora?- preguntó preocupada y volviendosé a tensar.
-Ella ahora esta dormida...con Mino-san le aplicamos un sello de inconsciencia que la inhabilitara a ella y a Moryo por los menos hasta que estemos preparados para luchar.- exclamó el venerable.
-¿Lu...luchar?- Hinata comenzó a temblar, cabizbaja cerró los ojos recordando como habían muerto tantos ninjas en la cuarta guerra, y ahora pensaba que lo más probable es que volvería a revivir el dolor y la amargura de la batalla que estaba a punto de librarse.
- Haruka...mi pequeña, ya es la segunda vez que te digo que te calmes...- intentó relajarla suavisando su mirada seria al notarla tensa y temblando.
-La tercera mejor dicho- repuso Tobirama serio, después de estar tanto tiempo en silencio.
-Nidaime-sama, ¿como pude estar tan tranquilo sabiendo todo esto?- expresó la joven levantando la mirada y un poco efusiva mientras observaba a su nuevo sensei tan relajado.
-Entonces dime...¿Que ganaremos con que todos actuemos nerviosos e histericos como estas actuando tu ahora?- le pregutó seriamente sin observarla.
-Pues...bueno...- Hinata intento responderle, pero ciertamente no sabía que decir.
-Lo mejor es estar calmado y razonar pacientemente la situación...si comenzamos a actuar por impulso las cosas se saldrían de control y podrían empeorar...- exclamó el ex Hokage.
-Tienes razón...- repuso el venerable. Luego observó a la joven que intentaba calmarse y serenarse. -No te preocupes...- dijo el anciano, Hinata lo observó a los ojos. -Encontraremos la forma de vencer y de proteger a todos...lo prometo.- y le sonrió sinceramente. La ex Hyuga se conmovío con las palabras del venerable y se calmó por completo. Le sonrió con la misma intensidad al anciano y luego asintió.
-Entonces...¿Que debemos hacer?- preguntó serio el ex Hokage.
-Ante todo debemos proteger los Kekkei Genkais que estan resguardados en la isla...- comentó el venerable.
-¿Qué...aquí en la Isla hay Kekkei Genkais?-preguntó la joven impresionada.
-Si, aquí es donde sellamos y protegemos a las doce barreras sanguineas naturales...- respondió seriamente el anciano.
-¿Doce?...¡increible!- expresó asombrada.
-No es tan increible, cada vez nos cuesta más protegerlos de los ninjas y carroñeros que intentan emboscarnos...- exclamó Nidaime.
-Y, ¿Por qué quieren robarselos?, ¿Qué hacen aquí todos esos Kekkei Genkais?- preguntó curiosa. El venerable suspiró cerrando sus ojos, después de unos minutos volvió a abrirlos y la observó directamente.
-Desde los tiempos antiguos, las barreras sanguíneas naturales han prevalecido en esta isla...aún al pasar el tiempo continuán aquí. Antes de quedarme a cargo y ser la cabeza de esta Isla, estaba mi padre como anterior líder, antes de él mi abuelo, y así en retroceso...- le explicaba con total calma y seguridad. Hinata solo se abstuvo de escucharlo y observarlo. - Sabiamos...que algún día buscarian el modo de apoderarse de ellos para liberar a un total monstrou...como Moryo...por eso quieren robarselos...una vez que los obtengan los fusionaran creando una sola fuente de poder capaz de alimentar y volver invencible a quien lo consuma...- después de decir esto hizo una breve pausa. Hinata sugetaba ambas manos en su regazo, estaba temblando de nuevo y con la cabeza agachada ocultando su mirada tras su flequillo. "¿Qué vamos a hacer ahora?", se atrevió a pensar e imaginarse un gran apocalipsis desastrozo y sumido en la oscuridad, sin luz ni salvación.
-¿No deberiamos pedir ayuda a las aldeas de los grandes paises...o por lo menos, avisarles sobre esta situación?- preguntó el ex Hokage seriamente y rompiendo con el silencio.
-Si, y lo haremos...pero a su tiempo...- respondio el anciano.
-No deberiamos tardarnos tanto, deberiamos avisarles en este momento, cuanto antes mejor ¿verdad?- repuso Hinata alzando la mirada en tono casi desesperado.
-No, antes deberiamos llevar a cabo el plan inicial.- expresó el venerable lo que sorprendió de sobre manera a Hinata.
-¿Cree que dara resultado?, ¿No sería mejor, ante todo, pedir la ayuda de Naruto Uzumaki?- preguntó el ex Hokage al venerable, quien lo observó a los ojos.
-¿Naruto?, ¡Es cierto, él y los ninjas que se unieron en el ejercito de la Gran Alianza Shinobi, podrán ayudarnos, ellos...- De nuevo fue interrumpida la joven ninja.
-No, no podemos hacerlo...- exclamó el anciano de forma cortante.
-¿Pero...por que no sensei?- intentó buscar una respuesta.
-Akatsuki y Moryo, son dos enemigos muy distintos; Akatsuki no fue facil de vencer y se que se llevó la vida de muchos, cientos y miles de ninjas...pero Moryo, acabará con la faz de la tierra, nadie se salvará Haruka...nadie...además... Kurama, el demonio que reside en el interior del chico Uzumaki también podría librarse si conzume las barreras sanguineas- explicó sin pausas.
-Pe...pero...entonces...entonces, destruyamos los Kekkei Genkais, de esa forma no podrán utilizarlos...- expresó Hinata muy nerviosa.
-Ciertamente, podría ser la mejor solución, pero no es posible destruirlos...- respondió el Nidaime.
-¿Por qué?- preguntó Hinata.
-Por que forman parte de la naturaleza...Acero, Cristal, Explosivo, Hielo, Lava, Madera, Magnético, Oscuridad, Quemar, Tormenta, Velocidad y Vapor...forman parte de la naturaleza demoniaca y natural...- exclamó Tobirama observandola a los ojos.
-No entiendo...- expresó Hinata anonadada.
-Quiere decir que son indestructibles, además... aunque no puedan robarlos, ellos desapareceran por si solo y se fusionaran en la fuente de poder que mayormente los atraiga.- aclaró el venerable.
-En...entonces en verdad...en verdad no hay salvación- dijo Hinata con total desesperación.
-No, te equivocas, aún hay salvación...eres tú- exclamó el anciano, Hinata elevó la mirada hacia su sensei que la observaba con total muestra de orgullo.
-¿Eh?- el anciano asintió. -¿Queeeé?...¿Co...como es posible?, sensei...yo solo...yo solo soy una ninja normal...no tengo suficiente poder...yo...- desesperada y asombrada bajo su mirada de manera velóz y gritó. -YO NO PODRÉ, NO SOY FUERTE.-
-En eso te equivocas...- Hinata levanto la mirada. -Eres más fuerte de lo que crees...lo que lo tomas como debilidad, esa manía que tienes de preocuparte por todos incluso por tus enemigos, es tu mayor fuerza...y además al cabo de tres años te volverás alguien mucho más fuete de lo que una vez imaginaste.- Musitó el venerable
-Pero...- intentó decir Hinata.
-¿No dijiste que te volverías fuerte para proteger a aquellos que amas?- Hinata abrio grandes los ojos que ya estaban lagrimiando, se sorprendio por que su sensei recordara sus palabras. Palabras que le habían salido del corazón y que ahora las sentía latir con gran fuerza.-Ten confianza en ti misma...como yo tengo confianza en ti.- al escuchar esto último, sintió como un cálido sentimiento inundó su alma. Se sintio fuerte, necesitada, y sabía que no era el momento para echarse para atrás, no cuando había prometido a su sensei volverse fuerte, y a los pequeños ahora bajo su cuidado que la necesitaba. No se echaría para atrás ahora menos que todos la necesitaban.
Levantó su mirada, se secó las lágrimas que se asomaban en sus ojos, observó segura y decidida a su sensei y le sonrió asintiendo. El anciano le devolvió la sonrisa y por su parte el ex Hokage la observó de reojo e hizo una pequeña mueca en forma de sonrisa pequeña, ella le parecía una joven rara, si, pero también muy decidida e interesante.
Fin del Flash Back.
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Suspiró ya por tercera vez, recordar la charla de su sensei le producía escalofríos, pero como pensó antes no se echaría para atrás.
Se recostó un momento en el piso de madera, observó la luna tan grande y redonda que antes había podido presenciar y cerró los ojos calmando así su alma y su cuerpo.
OXOXOXOXOXOXO
A la mañana siguiente, los niños se levantaron de aquel dulce y largo sueño que pudieron haber tenido desde hace ya mucho tiempo. Caminaron tomados de la mano y bostezando hacia la cocina, de donde salía un delicioso olor. Llegaron allí y notaron que el magnifico aroma que los embriagaba lo producia la comida que estaba preparando la joven que los había rescatado. Hinata sintió como era observada, se voltió y los observó sonriendoles.
-Buenos días...¿han dormido bien?- les preguntó sonriente.
-Si...gracias por dejarnos quedarnos aquí...- respondió serio el pequeño niño, la pequeña solo se abstuvo a sonreirle, lo que Hinata respondió devolviendole una dulce sonrisa.
-No hay problema, de todos modos, ayer les dije que iban a comenzar a vivir aquí...ah...ya está listo el desayuno, deberían ir a lavarse para después comer...- exclamó Hinata.
-Sobre eso de quedarnos aqui...bueno...nosotros...no queremos ser una carga...para usted.- exclamó Yukihito serio y bajando su mirada.
-Pero si ustedes no son una carga...me gusta su compañía, como si fueran mis propios niños... y...me gustaria que se quedaran a mi lado- expreso la ex Hyuga sonriendoles calidamente.
-Pero...nosotros... no creo que podamos llamarla ma...- intentó decir el pequeño niño un poco angustiado, pero fue interrumpido por su hermana.
-Claro mamá- respondió la pequeña sonriendole. Hinata sintió un sobresalto en su corazón al escuchar a la pequeña niña llamarla mamá, pero en segundos se sintió reconfortada y feliz y comenzó a sonreir con más enfásis.
-Bueno...tal vez mi hermana pueda llamarla así...pero yo aun no puedo...- exclamó Yukihito bajando la mirada sonrojado por la traición de su hermana menor.
-Descuida, entiendo lo que sientes...por eso mismo no te obligaré y esperare a que me aceptes tambíen...- le respondió ella dulcemente. El pequeño solo pudo asentir y luego ambos se dirigieron al baño.
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Hinata se dirigió hacia el campo de entrenamiento. A lo lejos divisó que su nuevo sensei ya se encontraba allí. Se sentía nerviosa, un poco incómoda también por entrenar bajo la tutela del ex Hokage, pero todo rastro de preocupación se borro cuando el volteo a observarla para luego volver a ignorarla. Hinata en ese momento supo que su nuevo entrenamiento iba a ser más dificil de lo que creía.
-Bu...Buenos días Nidaime-sama- expresó Hinata con un poco de su anterior y típico tartamudeo.
-Buenos días Haruka-sama- exclamó sin observarla y dandole la espalda.
-¿Empezaremos el entrenamiento?- preguntó un tanto dudosa y aun con un poco de nervisiosismo.
-Si, sigame...-y comenzó a caminar para luego salir de la residencia del venerable y encaminarse hacia lo que parecia ser el bosque. Hinata lo siguió unos pasos detras de él.
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Bastante era la diferencia de confianza que poseían ambos. Por un lado el ex Hokage poseía una presencia carismática, poderosa y por sobre todo seria. Hinata por su lado, estaba bastante cohibida por la presencia de su nuevo sensei; por tanto caminaba bastantes pasos alejados a los de este.
Levantó la mirada por que ya no se sentía con animos de mirar el suelo rocoso, y cuando lo hizo pudo notar a muchas mujeres aldeanas observar muy detenidamente y con expresición embobada al Nidaime. No había que ser muy inteligente para darse cuenta de que su nuevo sensei era considerado alguien muy atractivo para la raza femenina, y Hinata lo había notado. Ciertamente el cambio de "imagen" que poseía le favorecía explendidamente. La camiseta negra de algodón, la armadura azul y la bufanda peluda que solía llevar en sus tiempos de Konoha, fueron reemplazados por los típicos pantalones negros de algodón, una musculosa azul oscura y sobre esta un chaleco muy pegado a su cuerpo que hace lucir los abdonimales innatos del mismo, sobre esas prendas llevaba un abrigo largo azul noche; además ya no llevaba el protector de la hoja y dejaba lucir su rostro claro y sin ocultar nada. Esta bien, debía admitirlo, su nuevo sensei era atractivo, pero ella no estaba como para tener esos pensamientos, solo admitía el echo de por que todas las jovenes lo observaban y al parecer con justa razón.
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No sabía cuanto había caminado, ni siquiera se daba por enterada en que lugar se encontraban, solo se detuvo cuando él le dijo que ya habían llegado.
Hinata observó el panorama, y eso realmente la confundió. Se suponía que su sensei le iba a enseñar a manejar el elemento agua, pero observando el lugar desierto y escaso de la misma daba a entender que lo que menos haría seria trabajar con agua.
-Comenzemos...- exclamó el ex Hokage seriamente.
-Ah...Esta bien...- respondió Hinata, luego se enderesó y lo observó detenidamente esperando la explicación del sensei.
-Bien, lo primero que haremos será crear nuestra propia fuente de agua...- expresó Tobirama.
-hmm, ¿Aquí?- pregunto Hinata algo dudosa mientras observaba la contextura del lugar.
-Si, aquí es un buen lugar...- respondió él.
-Pero...no veo que alla agua por ningún lado...- dijo la joven.
-Por que no hay agua... no necesitaremos del agua natural para entrenar...crearemos nuestra propia fuente de agua...ya te lo había dicho, debería prestar más atención.- exclamó seriamente y luego dejó salir un suspiro de cansancio.
-Si, lo siento...- respondió ella y luego bajo su mirada apenada.
-Como sea...- y volvió a suspirar el Nidaime – Lo primero que haras sera convocar y crear una pequeña burbuja de agua...-
-¿Una burbuja?...- preguntó dudosa al momento que volvía a observarlo.
-Si, facil ¿no?...- exclamó el sensei con una mueca de sonrisa en su rostro.
-Hmm...y ¿como debo hacerlo?...-preguntó Hinata.
-Debes concentrar tu chakra en el aire...- expresó el Nidaime al momento que elevaba su brazo y abrió la palma de su mano. - El aire esta constituido por muchas y diferentes tipos de particulas, entre ellas las particulas que constituyen el agua, como el hidrógeno y el oxigeno...- mientras explicaba, en su mano comenzaba a formarse una especie de bola de energía. Hinata lo observaba impresionada. - El chakra que liberas debe fusionarse con las moléculas del agua, de esta forma creas tu propia fuente de agua...- y concluyó con una brillante esfera de agua que se mantenía levitando en su mano.
-Increible...- logró articular la joven mientras salía de su impresión.
-Ahora haslo tu...- y dicho esto cerró su mano, haciendo esplotar la esfera que había formado.
-Lo...lo intentaré...- expresó Hinata al momento que se envarcaba a comenzar la dificil tarea de crear su propio elemento natural de agua.
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-¡Lo estas haciendo mal!- dijo enfurecido el ex Hokage quien ya había perdido la paciencia observando a su inexperta discípula.
-Es que...lo intento...pero es inutil...no puedo hacerlo...- exclamaba Hinata respirando ajetreada.
-No intentes atraer el agua...debes crearla...- expresó el sensei enojado y serio.
-Es facil para usted decirlo...usted puede lograrlo...pero para mi no es facil ni decirlo, ni hacerlo...- exclamó ella un poco enfandada.
-¿Crees que es complicado?...es lo más facil que puedes crear...- respondió el sensei mientras comenzaba a elevar la voz.
-¡Entonces el problema es que usted es un pésimo sensei!- gritó Hinata al momento que comenzaba a regular su respiración y aumentaba el ritmo de sus latidos.
-¿Que dijiste?...- musitó él al creer que había escuchado mal.
-Lo que escuchó...es un pésimo sensei, no puedo entender ninguna de sus explicaciones...solo me dice que debo crear agua pero no me dice como...- cada vez estaba más enojada.
El Nidaime estaba a punto de responderle, pero en su lugar se detuvo a pensar por un momento. Ambos estaban enfandados, pero lo cierto era que la joven tenía un poco de razón, ella no sabía como crear fuentes de energia alterna, y él no le había explicado ese "pequeño" detalle. La observó por un momento de reojo, ella estaba en el suelo, calmando su respiración y con una mano en su pecho, supuso que aun estaba agitada por el entrenamiento exaustivo sin resultado.
-Bien...te explicaré como...- exclamó el sensei sin observarla. Hinata elevó su mirada fruncida, pero luego la relajo, se puso de pie y asintió, sabía que de nada valía estar enojada, o por lo menos no es ese momento. - Necesitas drenar los sentimientos...- exclamó serio.
-¿Drenar mis sentimientos?...- preguntó confusa.
-Si...Los sentimientos son también fuentes de energía, solo que interiores...pero tambien son los que impiden que te concentres en lo que tienes adelante...por eso debes drenarlos...- concluyó ya mas tranquilo.
-Drenarlos...pero...crei que eran mis sentimientos lo que me hacian fuerte...- expresó Hinata observandolo angustiada. Por ese momento Tobirama voltio su rostro para observarla, y lo comprendio.
-No son tus sentimientos los que te hacen ser fuerte...- expresó él. -...son tus convicciones, tus seres queridos, aquellos por lo que peleas y das hasta tu vida...esa forma de ser tuya es la que te hace fuerte, pero no tus sentimientos...- ella comenzaba a comprender un poco a lo que se refería. -...Los sentimientos solo te limitan, pero...hay algo en ti que te impulza a luchar sin importar las concecuencias...cuando descubras que es, podras lograrlo.- y dicho esto se retiró dejandola sola, pensando y confundida.
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La ex Hyuga volvía de su entrenamiento sin resultados, por ese día. Estaba cansada, angustiada y se sentía inutil. Aún cuando comprendió las palabras del sensei, no podía saber que era lo que la impulsaba a seguir adelante y luchar.
Se adentró a la residencia, caminó hasta el jardín y se sentó en el borde de la entrada. Se detubo a pensar por decima vez en que era lo que la hacía fuerte, el impulso. Pero como antes solo encontraba un lío en su mente. Como si aquello que la impulsaba no existía. "Entonces...¿porqué estoy aquí?", se preguntó internamente.
Se frustró, no encontraba respuesta a ninguna de sus preguntas, y comenzó a llorar de desesperación.
En el momento que sintió que su corazón iba a dañarse de nuevo, pero ahora por otras razones, sintió una calida y pequeña mano acariciarle la cabeza. Elevó la mirada y sus ojos se con otros grandes y rojos, y por debajo de ellos una dulce sonrisa.
-Milara...- exclamó Hinata al momento que comenzaba a secarse las lágrimas. La pequeña la abrazó con sus pequeños brazos y rodeo su cuello con sus calidas manitos.
Hinata volvió a llorar, pero ahora no por desesperación o por sentimientos de sentirse inutil. Ahora era diferente, ahora lo comprendía. Ya no necesitaba buscar aquella respuesta de que es lo que la impulsa a luchar, que es lo que la hacia sentirse fuerte y necesitada, no necesitaba ya buscar, por que aquella pequeña y su hermano le habían dado la respuesta.
Abrazó a su pequeña, su niña, su hija y comenzó a sonreir aún cuando varias lágrimas seguían descendiendo por sus ojos. Pero increiblemente esas lágrimas ya no era de tristeza, ahora eran de felicidad.
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No durmio esa noche, decidió utilizarla para entrenar, entrenar su nueva fuente de energía bajo su nuevo impulso a luchar, sus niños.
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Al otro día.
Nidaime se encontraba en el mismo lugar de entrenamiento que el día de ayer, Hinata sabía que lo encontraría allí y salio a su encuentro. Él estaba de espalda cuando ella llegó.
-Nidaime-sama...-lo llamó la ex Hyuga, el ex Hokage se dio vuelta al sentir que lo llamaban, aunque ya sabía que se trataba de ella.
-¿Lista para progresar?- preguntó seriamente. Hinata solo se abstuvo a asentir sonriendo. -Bien...entonces volvamos al principio...te explicare de nuevo como debes crear la fuente de energía...-
-No hace falta, sensei...- exclamó la ex Hyuga altivamente. El ex Hokage la observó extrañado, pero entendio a la que se refería ella al momento que observó como Hinata, con ambas manos, comenzaba a acumular y liberar el chakra, luego una pequeña ráfaga de viento se posicionó en sus manos y comenzaron a mezclarse hasta fundirse y crear una pequeña esfera de agua. - Lo...lo ve...pude lograrlo...sensei...- dijo sonriendole mientras respiraba erraticamente y transpiraba un poco. Tobirama la observaba un poco impresionado, y luego le sonrió en muestra de aprobación
-Lo has conseguido...bien echo...- expresó orgulloso.
-Gracias...- respondio Hinata sonriendole satisfecha. Despues de aquel gran progreso, comenzaron lo que el Nidaime lo llamó como el "verdadero entrenamiento" intensivo, y ella sabía que aunque fuera dificil y aunque la vida casi se le fuera en aquel entrenamiento, lograría alcanzar su meta. Defender y proteger a su familia y seres queridos.
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Pasaron alrededor de dos meses desde que Hinata entrenaba con el ex Hokage. No veía mucho a sus niños, pero se aseguraba de todos los días saludarlos a la mañana, dejarles el desayuno, y prepararles la comida que consumirían durante el día.
Aún el cariño del pequeño niño le era complicado ganarselo, muy diferente a la pequeña Milara quien la acepto en un primer momento.
Ese día y por su gran avanse en su entrenamiento, su sensei le dio el día libre para que descanzara y estuviera durante todo el día con los niños. Hinata relucía felicidad ante la propuesta del ex Hokage y no dudo en aceptarla.
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Después de desayunar, los tres salieron hacia el jardín y se quedaron a observar las flores y tomar un poco de sol.
-¿Ésta?- preguntó la pequeña Milara mostrandole una flor a su nueva "madre".
-Oh, es bellisima...- respondió Hinata al momento que tomaba la flor, la olfatéo y luego sonrió.
-Entonces...esa es su flor favorita, ¿verdad?- preguntó Yukihito un poco serio mientras observaba a su hermana recoger diversidades de flores.
-Hmm...todas las flores son hermosas...pero ninguna de ellas es mi favorita.- respondió la ex Hyuga mientras tomaba las flores que le traía su pequeña y las juntaba en un bello ramo.
-y, ¿Cual es?...- preguntó intentando no parecer curioso, aunque no podía evitarlo. Hinata lo observó asombrada de que Yukihito quisiera saber cual era su flor favorita , y sonrió por eso.
-Bueno, antes...cuando vivía en casa de mi padre, había también un jardín, parecido a este pero mas pequeño...- hizo una breve pausa mientras pensaba. -...era de mi madre...- exclamó con una sonrisa suave y un poco triste. -...y cuando ella murio, yo comenzé a cuidarlo...allí habían diversas clases de flores...pero solo una especie me gustaba más que las otras...era las gardenias.-
-¿Gardenias?...- preguntó confundido.
-Si, son flores blancas...a mi madre les gustaba mucho, y porque a ella le gustaba comenzaron a gustarme a mi también...me hace recordarla un poco...- concluyó pensativa.
-Hmm...y ¿como son?...- preguntó de nuevo curioso.
-Bueno, son grandes, aveces también pequeñas...- y con una rama comenzó a garabatear en la tierra la forma de la flor. -...o algo asi...- dijo sonriendo por su raro dibujo.
-Hmm...no creo haberla visto antes...- exclamó Yukihito observando el pésimo dibujo de Hinata.
-A lo mejor aquí no hallan...pero todas las flores en si son hermosas.- expresó Hinata sonriendole. El pequeño no dijo nada y se mantuvo en silencio mientras que con sus manos intentaba hacer desaparecer el leve rubor que se le había formado cuando vio sonreir a la joven.
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Pasaron así todo el día juntos, sonriendo y conociendose. El día acabó y al siguiente debía de nuevo comenzar el intensivo entrenamiento del que ya llevaba dos meses llevandolo a cabo.
-Pasaremos a otro nivel...- exclamó el ex Hokage.
-¿Otro nivel?...- preguntó curiosa.
-Si, ahora que sabes crear y llevar a cabo diversas formas del elemento agua...te enseñaré a utilizarlo en una contrincante...- dijo seriamente.
-Entiendo...- contestó ella seriamente.
-Bien, lo primero que debes comprender es que el cuerpo humano esta constituido por un setenta porciento de agua...ese porcentaje es el que usaremos en contra del enemigo...- expresó al momento que unió sus manos. Hinata no lograba adivinar que es lo que llevaría a cabo, por lo que solamente lo observó sin perder detalle.- ...te enseñaré a transformar en los tres estados del agua, la sangre que fluye por dentro de las personas...- y dicho esto comenzó a realizar un poderoso y complicado sello.
Hinata sentía que su cuerpo se sentía pesado y adolorido. Algo la llevó a caer en el suelo, y comenzó a sentir puntadas por todas partes de su cuerpo.
-Que...¿Que me sucede?...-preguntó como pudo porque también se le hacia muy complicado hablar.
-Tu sangre se ha convertido en estado solido...ahora seguramete sientes que no puedes fleccionar ninguna articulación, el cuerpo pesado y dolor en todo tu cuerpo...- y dicho esto realizó otro sello igual de complicado que el primero. A diferencia de los dolores que sentía anteriromente, ahora se sentía inchada y como si algo la quemara por dentro. Sintió que pronto tendría una convulsión o hemorragía interna. Sus manos comenzaron a rasgar la tierra en la que estaba apoyada y agonizando, en cualquier momento ¿sería su fin?.
Continuará.
Hola mis queridos lectores, se que me tarde con este episodio, perdón...pero ya había avisado que ahora disponía de menos tiempo para continuar escribiendo...
en fin, lo sé más de uno seguramente me querra matar por haberlos dejado con la duda del anterior capitulo que comenzaba con la convivencia de Hinata, Minato y Naruto, pero necesitaba ya terminar con el pasado para hacer mejor el presente, además en este episodio sabran de quienes son los enemigos y en el próximo explicaré porque es Hinata la solución ante los problemas, y luego volvere y me instalaré en el presente.
Ojala no se desepcionen con el capi...nos leemos pronto...ya-ne^^
