Holiii, perdónenme la vida por no actualizar antes, gomenasai, en verdad estaba super duper atareada, pero por aquí les dejo el capitulo, como sabe ni la Historia ni los personajes me pertenecen J
Capítulo 8
Natsu bajó la ventanilla y miró a su hermano y a su cuñada.
-¿Qué? -les dijo enfadado.
-Nada, solamente queríamos saber si estabas bien -contestó Gajeel carraspeando e
intentando no mirar a Lucy -. Como hemos visto tu coche aquí, en mitad de la nada... y
no veíamos a nadie.
-Eso, no veíamos a nadie ni nada. No hemos visto nada -se apresuró a asegurarle
Levy.
-No, no, nada de nada -apuntó Gajeel.
-Le estaba enseñando a Lucy una foto del Midnight ese -dijo Natsu cortante,
sacándose el recorte de prensa del bolsillo-. ¿Veis?
-Sí, pero deberías de habértela sacado del bolsillo antes de enseñársela
-comentó Gajeel-. ¡Nos vamos!
Gajeel subió la ventanilla sonriente y se fueron. Natsu subió también la ventanilla
apretando las mandíbulas. Lucy estaba de espaldas haciendo unos ruiditos muy raros. Estaba a punto de desternillarse de risa.
Natsu le tiró el recorte.
-No ha sido culpa mía -protestó ella-. Yo estaba aquí tranquilamente y tú, de
repente, te has puesto amoroso.
Natsu la miró divertido.
-Amoroso. Buena palabra.
Lucy recogió el recorte y, al ver el sombrero de Natsu en el suelo del coche, lo
recogió también.
-Tu pobre sombrero.
-Da igual -contestó Natsu dejándolo en el asiento de atrás-. Lisanna nos ha traído
muchos problemas -añadió impaciente-. Lo siento.
Lucy se quedó muy sorprendida.
-¿Eso quiere decir que no te pongo enfermo? -le preguntó en un hilo de voz.
-Claro que no. Dije lo que dije porque creía que tú habías ido por ahí diciendo ya
sabes qué. Te pido perdón, si te sirve de algo.
Lucy se puso a juguetear con un botón del abrigo mientras miraba por la
ventana. Sí, servía de algo, pero no podía evitar preguntarse si no habría sentido .Lo
que había dicho. Tal vez le pedía perdón porque se sentía culpable. Por otra parte,
sabía que a Natsu no le gustaba hacer sufrir a la gente.
Lo oyó suspirar.
-Te llevo a casa -anunció él-. Ponte el cinturón, preciosa -añadió.
Aquel apelativo la llenó de satisfacción, pero no se acababa de fiar de Natsu Dragneel.
-Tu padre y yo vamos a hablar con mucha gente para que vayan a verte a Shea's
-le dijo Natsu ya en la carretera-. Dile a Sting que vaya también de vez en cuando.
-Tiene un buen golpe en la mandíbula.
-No haberse metido. ¡No eres suya!
Aquello sonaba a celos, pero no podía ser.
-¿Le dejas que te quite la blusa en el coche? -le espetó furioso.
-¡Claro que no! -gritó Lucy.
Natsu se calmó.
-No tienes derecho a tener celos.
-¿Después de lo que acaba de pasar? Claro que sí.
-Tampoco te pertenezco a ti.
-Casi -rió Natsu-. No sabes lo cerca que has estado. Te han salvado Gajeel y Levy.
-¿Perdona?
-Lucy, ¿se te ha olvidado ya que te había medio quitados los vaqueros?
-¡Natsu!
-No sé si podría haber parado -continuó Natsu tomando una curva -.y tú, desde
luego, no eras de gran ayuda -añadió con ironía-, moviendo las caderas y pidiéndome
que no parara.
-¡Serás descarado...!
-Exacto. Ha sido descarado. Para que lo sepas, cuando un hombre se pone así, es
mejor que intentes, por todos los medios, pararlo. Ya veo que no tienes mucha
experiencia, así que deja que te dé un par de consejos.
-No necesito tus consejos.
-¡No te lo crees ni tú! Si llego a ponerte los labios en la tripa, no habría habido manera de pararme.
Lucy recordó el placer que había sentido al tener su boca en los pechos. ¿Cómo
habría sido tenerla en la tripa, en las caderas, en las piernas... ?
-Sabes demasiado de mujeres.
-Y tú no sabes absolutamente nada de hombres -sonrió-. Me encanta. Me habrías
dejado hacerte lo que me hubiera dado la gana. Al darme cuenta, me puse como un
toro. Has sido el caramelo más dulce que he tenido nunca.
Lucy estaba confundida por sus comentarios. La había tratado fatal y ahora, de
repente, la hablaba así...
-¿Crees que todo podría volver a ser como antes? Te he dicho que esto iba a
cambiarlo todo, ¿verdad?
-Sí -contestó ella tragando saliva.
-Ya ha cambiado. Te miro y me excito. Esto va a ir de mal en peor.
Lucy se puso como un tómate.
-No pienso tener una aventura contigo.
-Estupendo. Me alegro de saber que tienes tanto autocontrol. A ver si me
enseñas a mí un poco.
-No pienso volver a meterme en el coche contigo -murmuró Lucy-. Ni sueñes con
volver a tenerme tumbada debajo de ti.
-Solo tengo que tocarte y lo harás.
-¡De eso nada!
Natsu paró el coche, la tomó en sus brazos y se la puso encima en menos que canta
un gallo. En un abrir y cerrar de ojos, la estaba devorando a besos.
-¿Lo sientes? -le dijo refiriéndose a su erección-. Ahora, intenta pararme.
Lucy no hizo el más mínimo intento. Todo lo contrario. Estaba disfrutando
demasiado para que se le ocurriera protestar, sobre todo cuando sintió su gran mano
sobre uno de sus pechos por encima de la blusa. En ese momento, Natsu cambió las posturas y se puso él encima sin dejar de besarla con un deseo insoportable.
Lucy no podía más. Todo su cuerpo lo deseaba. Por segunda vez en menos de una hora, un motor los interrumpió. Natsu alzó la mirada y vio horrorizado la furgoneta de Jude a quinientos metros.
Rápidamente, puso a Lucy en su asiento y le ató el cinturón.
Lucy temblaba. Se miraron a los ojos y, sin querer, se le fue la mirada a la
bragueta de Natsu.
-La próxima vez... -le aseguró él-. Ojalá pudiera explicarte lo que se siente.
-Sé lo que se siente -murmuró ella-. Yo también me muero de ganas.
En ese momento, a Natsu se le quitó el enfado. No podía dejar de mirarla. Era
deliciosa.
-Lo siento –dijo Lucy.
-¿Por qué? Nos hemos lanzado los dos.
Lucy lo miró con deseo. Se moría por él
-Si utilizáramos algo...
Natsu se sonrojó. Se puso al volante y evitó mirarla. No se podía creer lo que le
estaba proponiendo.
Jude llegó a su altura.
-Ha dejado de llover, así que voy a hablar con Makarov Deyar para contarle lo de Clark -le dijo a Natsu.
-Buena idea -contestó Natsu todavía rojo. Jude no quiso mirar mucho a ninguno de
los dos, pero se hizo una idea de lo que acababa de interrumpir.
-No creo que tarde mucho, cariño -le dijo a su hija.
-Muy bien, papá. Ten cuidado -contestó ella.-Jude asintió, sonrió y se fue.
Natsu puso en marcha el coche y fijó los ojos en la carretera.
-Claro que podría ponerme algo,Lucy, pero te advierto que esto es adictivo. Una
vez que lo has probado, no hay manera de parar.
Le agarró la mano.
-No te puedes imaginar lo halagado que me siento. Sé que eres virgen y te
ofreces a mí...
-Por favor, no sigas.
-Bueno... ¿Qué te parece si el sábado, si no tienes que trabajar, vamos al cine y
cenamos por ahí?
Lucy sintió que se le subía el estómago a la boca.
-¿Con... conmigo?
-Podrías ponerte ese maravilloso vestido blanco que llevaste al baile -comentó
él-. Me gusta como te queda, dejando al descubierto tus hombros. Tienes una piel muy
bonita... Igual que tus pechos... y unos preciosos pezones...
-¡Natsu Dragneel! -gritó Lucy.
Natsu se echó hacia delante y la besó con pasión.
-La próxima vez, te enseñaré los míos, y así no te dará tanta vergüenza.
Al pensar en verlo sin ropa, se puso roja.
-A pesar de lo que te he dicho...
Natsu paró el coche por enésima vez y la besó con ternura.
-Me conoces de toda la vida, Lucy. ¿Te parezco el tipo de hombre que se aprovecha de una muchacha inexperta?
-No -admitió Lucy.
-Nunca lo haría -insistió con la respiración entrecortada-. Siempre has sido
especial para mí, incluso antes de aquel primer beso en la cocina de tu casa. Pero
ahora, después de haber probado lo que hay, me voy a convertir en tu sombra. No te
das cuenta de lo que ha pasado, ¿no?
-Que me deseas -contestó ella con la voz ronca.
Natsu le mordió el labio superior sin parar de besarla.
-Es algo un poco más complicado que el sexo. Busca adicción en el diccionario.
-¿Adicción?
-¿Te acuerdas de cómo has gemido cuando te he metido la mano por debajo de la
blusa?
-Sí -contestó ella tragando saliva.
-Piensa en cómo habría sido si, en vez de la mano, hubiera sido la boca... sobre tu
pecho, sobre los pezones...
Lucy se estremeció.
Natsu asintió.
-La próxima vez -le prometió-. Mientras tanto, mantén bien abiertos los ojos y
los oídos. No hagas nada que le haga sospechar.
-Tendré cuidado -contestó Lucy.
-Como te toque, lo mato.
No lo decía en broma. La agarró de la nuca y la miró a los ojos.
-Eres mía, Lucy. Voy a ser tu primer hombre, eso dalo por hecho.
La volvió a besar con dulzura y puso el coche en marcha de nuevo. Mientras
conducía en silencio, sus dedos buscaron involuntariamente los de Lucy, como si no
pudiera dejar de tocarla. Ella no lo sabía, pero, en aquellos segundos, Natsu había tomado
una decisión y ya no había marcha atrás.
El viernes por la noche, Brain apareció en el Shea's.
Lucy no había hablado con ninguno de sus compañeros de trabajo sobre aquel tipo porque temía que aquello le trajera consecuencias adversas . No le quitó el ojo de encima. Era un hombre rudo y solitario. Se sentó en una mesa en un rincón y no paró de mirar alrededor, como si estuviera buscando bronca. Llegó un vaquero de Orland, uno de los hombres de Sting, se sentó en la barra
y pidió una cerveza y una pizza.
-Hola, señorita Lucy -saludó muy sonriente dice que viene dentro de un
rato a verla.
-Muchas gracias -sonrió te sirvo, Orga.
-¿Dónde está mi maldito whisky? -gritó Brain-. ¡Llevo aquí sentado cinco minutos esperando!
Lucy miró a Lyon, el adolescente que se encargaba de preparar las pizzas. El pobre estaba hasta arriba de trabajo. Elfman no estaba por allí, debía de estar fumándose un cigarro en la parte de atrás del local. No había otra opción, tenía que hacerse cargo ella. Sirvió un whisky en un vaso bajo y lo puso en una bandeja. Se dirigió a la mesa de Brain y forzó una sonrisa.
-Aquí tiene -dijo poniendo el vaso en la mesa-. Perdón por el retraso.
Brain la miró enfadado.
-Que no vuelva a pasar. No me gusta que me tengan esperando.
-No se preocupe.
Lucy se giró para irse, pero Brain le había agarrado los lazos del delantal y tiró de ellos.
-Eres una monada. ¿Por qué no te sientas conmigo y te tomas un whisky?
Lucy se quedó helada. Le habría dicho que no muy alegremente si Elfaman hubiera estado por allí, pero ahora no sabía qué hacer.
-Voy a servir a aquel hombre -contestó refiriéndose a Orga -y ahora vuelvo.
-Que le sirva el chico.
-Él se encarga de las pizzas -protestó Lucy-. Por favor.
Craso error. A Brain le encantaba que las mujeres le suplicaran. Sonrió. No era
una sonrisa! agradable.
-¡Te he dicho que vengas aquí! -exclamó sentándola en su regazo.
En ese momento, dos vaqueros se levantaron y fueron hacia ellos.
-Vaya, vaya, si tienes ángeles de la guarda -dijo Brain riendo y levantándose sin
Soltarla -Atrás -les ordenó agarrándola del pelo y echándole el cuello hacia atrás-. Como
os acerquéis, la rajo -añadió sacando un cuchillo y poniéndoselo en la garganta.
Lucy temblaba. Intentó pensar en una manera de escapar y se dio cuenta de que era inútil. Aquel
hombre estaba dispuesto a rajarle el cuello si los vaqueros se acercaban. Se le ocurrió
que la llevaría fuera y la violaría. Podía hacer con ella lo que le diera la gana. Nadie lo
iba a poder evitar porque sería poner su vida en peligro.
¡Si Natsu estuviera allí! Vio que Lyon iba hacia el teléfono. ¡Por Dios, que llamara a la policía!
Le agarró la muñeca a Brain intentando que apartara el cuchillo.
-Me está haciendo daño.
-¿De verdad? -rió él apretando más.
Lucy sintió que la ahogaba. Entonces, pensó en hacer que se desmayaba. Tal vez, así, la dejara.
-No... puedo respirar... -jadeó cerrando los ojos.
Si se dejaba caer, podría rebanarle el cuello, pero había que arriesgarse.
Así lo hizo y, al mismo tiempo, oyó gritos en la puerta. Brain la soltó y se golpeó
el codo y la cabeza en la caída.
Entraron Natsu y Sting y fueron directos a por Brain, a pesar del cuchillo. Estaban en el aparcamiento, hablando de Lucy y, al oír el alboroto, habían entrado corriendo.
Sting le quitó el cuchillo de una patada, pero Brain le lanzó otra al estómago que
lo dejó jadeando sobre una mesa. Natsu se abalanzó sobre él, pero Brain lo agarró del
brazo, se lo retorció a la espalda y lo lanzó contra otra mesa. Los otros dos vaqueros,
al ver lo que había hecho con Natsu, que era más grande y fuerte que ellos, se echaron
atrás, Se hizo el silencio.
Lucy se estaba sentando cuando vio entrar a Macao. Se acercó a Brain con una sonrisa fría y calculadora. Brain consiguió recuperar el cuchillo y fue a por él. El ayudante de policía lo esperaba con tranquilidad. Con movimientos rápidos, le arrebató el cuchillo y lo clavó en la pared. Brain se fue a por él furioso, pero Macao esquivó todos sus golpes sin problema y le dio una buena zurra.
En menos de tres minutos, lo tenía tirado en el suelo sin poder respirar. Macao ni se había despeinado. Sacó las esposas y lo esposó.
Natsu corrió hacia Lucy y la abrazó.
-¿Te lo has roto? -le dijo refiriéndose al codo.
Ella negó con la cabeza.
-¿Me sangra la boca? -preguntó confundida.
Natsu asintió. Estaba lívido. Maldijo por no haber podido reducir a Brain. Se sacó
un pañuelo y le limpió la cara, que el tipo le había arañado. Le estaba saliendo ya un
enorme moratón en el lado izquierdo.
-Necesito a un voluntario para que vaya al juez y ponga la denuncia -dijo Macao cacheando al detenido.
-Yo voy -contestó Sting rápidamente-. Seguro que Natsu, también.
-Claro que sí -contestó el aludido primero a dejar a Lucy en casa.
-No hay prisa -contestó Macao agarrando a Brain del cuello-. Sting, sabes dónde
vive el juez Jason, ¿verdad? Yo voy para allá a llevar a este.
-Sí, sé dónde es. Yo también voy para allá. No tengo problema en prestar declaración para que puedas meter entre rejas a este... caballero -se ofreció Sting-. Lucy, ¿estás bien? -añadió preocupado.
-Claro que sí -contestó ella poniéndose en pie con ayuda de Natsu.
-¡Ya os enteraréis! -gritó Brain mirando a Lucy y a Natsu-. ¡Los dos!
-De momento, no -intervino Macao con seguridad juez te va a poner una buena fianza y vamos a presentar unas cuantas denuncias contra ti.
-¡Yo, dos! -gritó Lucy con valentía.
-Mañana, cariño -apuntó Natsu , que te llevo a casa -añadió pasándole el brazo por los hombros.
Salieron del local y la ayudó a subir al coche.
-Menos mal que no te ha pasado nada -comentó Natsu poniéndose al volante.
-Había dos vaqueros de Orland en la barra, pero no se atrevieron a acercarse porque Brain amenazó con degollarme.
Natsu le tomó la mano con fuerza y la miró. Tenía sangre en la cara y el brazo hecho polvo. Le iba a quedar la cara marcada unos días. Aquello lo enfureció.
-Muchas gracias a todos –dijo Lucy.
-No es que hayamos podido hacer mucho -sonrió Natsu con tristeza-. Ese Brain sabe pegar. Parece como si hubiera recibido entrenamiento militar. Claro que Macao se lo ha merendado. Ha sido como de película. No me ha dado tiempo ni de verlo atacar. Este Macao es el tipo más rápido que he visto en mi vida.
Lucy lo miró mientras Natsu encendía el motor.
-¿Te ha hecho daño?
-En el orgullo –contestó él sonriendo-. Es la primera vez que me tiran contra una
mesa tan fácilmente.
-Bueno, lo has intentado -dijo ella-. Gracias.
-No debí permitir que siguieras trabajando aquí. Esto ha sido culpa mía.
-Yo tomé esa decisión.
Natsu le besó los párpados.
-Mi pobre cosita -le dijo con ternura-. No creo que sea buena idea que te vea tu
padre así - añadió viendo que también tenía sangre en la blusa-. Te voy a llevar a casa
y, desde allí, llamamos a tu padre y le decimos que la noche se ha complicado y que vas
a llegar tarde.
-De acuerdo -contestó Lucy-, pero no es tonto.
-Ya lo sé. Es una excusa. Es solo porque quiero estar contigo y curarte las
heridas.
-Estoy bien -sonrió Lucy-, pero te dejo que me cures.
Natsu sonrió y se alejaron en su coche.
Termine jajaja capitulin 8, que les digo este capitulo me encanta… sobretodo por que Natsu le dice a Lu-chan "MI POBRE COSITA" COSITAAA que bello jaja ok me altere pero lamento decirles que esta historia esta próxima a terminar espero y me hagan sugerencias, ya tengo una adaptación por ahí que se llama " Este Corazón Mío" de Susan Elizabeth Phillips y ha sido pedida para un SasuSaku, enserio si quieren que los complazca en sus reviews déjenme el nombre del libro que quieran que adapte con su pareja favorita y como les dije el SasuSaku y el Nalu son SAGRADOS, Hasta otra J
