La gente que pasaba hacía caso omiso a su joyería, Adhara se ponía cada vez más nerviosa, comenzaba hacerse tarde, y no tenia dinero para regresar. La idea de quedarse a dormir en la calle no le molestaba, había vivido de aquella forma por mucho tiempo. Tener techo y comida eran un lujo que nunca desairaría, pero Adhara contraria a la típica inocencia infantil, nunca olvidaría que la vida podía ponerte a dormir en un callejón repleto de alimañas. Y como la vida se presentaba tan impredecible, Adhara encararía lo que le depara el futuro con la firmeza de una sobreviviente, un ser adaptable ante la más retorcida situación.

Pero justo en ese momento pensaba lo molesto, y preocupado, que se pondría Kreacher cuando no apareciera para el atardecer. Algo extremadamente contradictorio, siendo que había salido a hurtadillas de la casa con la intención de volver con una sorpresa grata para el viejo elfo. Sabía que no le esperaba una sonrisa de gratitud, lo más amable que Kreacher haría sería decirle que dejara de hacer tonterías, y sin embargo, Adhara no podía más que desear vender algo para volver con los bolsillos tintineando con dinero, quería ayudarlo a sobrellevar la carga financiera que apenas realizaba que representaba.

—¡Hey Fred! —el pelirrojo codeó a su doble genético— ¡Que tal eso! Es mejor regalo que darle cubiertos nuevos a mama.

—Parece que olvidas la regla de oro, George —agregó sonriendo ladinamente— todo regalo Weasley debe ser útil, que sea bonito solo es un bonus extra.

—Oh, vamos Fred —replicó rodando los ojos— al menos sorprendamos a mama este año, siempre terminamos regalándole utensilios de cocina.

—¡Y nunca la he visto quejándose! —replicó sagaz.

—¡Por supuesto que no! ¡Hablamos de la mujer que casi llora cuando Ginny le recitó un poema! —replicó con una corta risa—. Pero lo digo en serio Fred, démosle algo bonito este año, jamás va decirlo en voz alta, pero sé que le gusta este tipo de cosas.

—Supongo que tienes razón —suspiro con derrota— la he visto admirar joyería desde las vitrinas por más tiempo del necesario, mamá no sabe ser muy discreta.

—Entonces, veamos cuánto cuesta.

—Después de ti, hermano.

Ambos pelirrojos entraron a la tienda con grandes sonrisas, solo para salir dos minutos después con ceños fruncidos y los rostros pálidos de susto.

—¡Veinte Galeones! —exclamó incrédulo Fred— ¡Dios mío! ¿Acaso Merlin mismo defeco ese collar?

—¡Eso es un precio criminal! —concordó su gemelo— ¡Ni siquiera es un collar tan bonito!

—¡Nada digno de nuestra querida madre!

Perturbados por el exorbitante precio, caminaron ignorantes de donde pisaban.

—¡Cuidado!

Un par de manos empujaron a George, y este, como efecto dominó, termino empujando a Fred. Los gemelos se quejaron adoloridos desde el suelo.

—Que demonios —masculló Fred sobándose el brazo.

—Casi tiran mi mercancía —exclamó una tercera voz desconocida para ambos.

—¿Que d...? —George callo al ver lo que la niña sostenía entre sus manos— ¿Estas vendiendo eso?

—Todo está a la venta —replicó Adhara sin titubeos.

—¡Casi nos mata! ¡Y estás pensando en comprarle! —recriminó con molestia Fred a su lado— ¿Y te haces llamar mi hermano?

—No iba a dejar que lastimaras mi inversión —contesto Adhara con honestidad— debo venderla, no quebrarla.

—El dije —señaló George— ¿Cuanto?

Era, tal vez, la joya más sencilla de la colección, pero resplandecía sobre las otras con la pureza de su cadena trenzada de plata y la hermosa piedra en forma de lagrima que bailaba con fuego azul.

—Un galeon y tres sickles —respondió sin titubeos Adhara.

—¡Siete Sickles! —ofertó de vuelta.

—Ni siquiera es la mitad —resopló Adhara con reproche.

—Es todo lo que tenemos para gastar —contesto Fred sacudiendo su pantalón— es para el cumpleaños de nuestra madre —le miró con el más falso pesar posible— solo queremos regalarle algo bonito.

Phineas había sido muy claro en algo.

—Negocios son negocios —replicó Adhara sin caer en su treta— paga o déjalo.

Fred frunció el ceño, siendo una niña tendría que haber tenido más posibilidades de hacerla sentir piedad de ellos.

—¿En serio crees que podemos pagarte más de un Galeón?

—No juzgo por la apariencia —se limitó a decir con un encogimiento de hombros.

—Bueno, resulta que no tenemos el dinero que quieres —Fred se cruzó de brazos— pero no nos vamos a ir de aquí hasta que me des ese dije por siete Sickles.

—Cuando nos proponemos algo, lo cumplimos —afirmo con una sonrisa confiada George.

—Siete Sickles no son suficientes —replicó Adhara antes de sonreír con picardía— al menos claro que logren ganarse ese descuento.

Los gemelos se miraron por unos segundos antes de preguntar al unísono.

—¿Que quieres?

Un par de atentos oídos comenzaron a escuchar el entusiasta murmullo de Adhara.

—... Ese viejo Ynaffit de verdad se ha vuelto loco con sus precios, es abusivo porque se cree el único joyero del callejon — canturreaba Fred con voz extremadamente alta mientras caminaba entre la multitud del callejon— no creo que sospeche que hay alhajas más hermosas a pocas cuadras de él.

—¡Una verdadera Ganga! —concordó George entre sonrisas esplendorosas— ¡Ve lo que hemos conseguido con un galeón! ¡Un exquisita pulsera de joyería de fuego azul!

—¡Y artesanal! No hay réplica igual en todo el mundo —Fred le guiñó un ojo cuando vio una docena de personas observándolos— ¡Vayas a donde vayas! Nunca nadie tendrá una pulsera como esta.

—Entonces deben cuidarla muy bien —les aconsejo una señora acercándoseles.

—¡Y eso haré haremos! —exclamaron a la par.

—Es una pieza muy bonita, pero no parece algo hecho para jóvenes de su edad... —les miro con astucia aparente— díganme ¿Piensa dársela alguien?

—A nuestra madre —se adelantó a decir Fred— pero ahora que lo pienso bien... —mostró una mueca de preocupación— no parece muy su estilo.

Ambos pelirrojos casi ríen al percibir el brillo codicioso en los ojos de la señora.

—¡Vaya pena! —exclamó con falsedad— sería una verdadera lástima que tan fina joya quedará en el olvido —dijo antes de sonreír—. Porque no me dejan pagarles el precio de la pulsera, así pueden buscar algo más adecuado para su madre.

Bingo, pensaron a la par los gemelos.

—¿Haría eso por nosotros, señora? —pregunto George conmovido.

—Claro que si —proclamó aún más entusiasta al ver que estaba a punto de comprar tan maravillosa pieza— solo déjenme sacar...

—¡No se la vendan! —exclamó un señor repentinamente— ¡Yo puedo darles dos galeones!

—Los niños ya hicieron un trato conmigo —masculló entre dientes la señora.

—Podrá disculparnos, pero dos galeones suenan como una mejor oferta —le dijo Fred sin muestra de arrepentimiento— así que señor, que placer hacer n...

—¿Acaso todos se han vuelto dementes? —pregunto una voz más sobria.

Fred y George vieron con sorpresa al recién llegado. Sus ropas estaban perfectamente alineadas, y a pesar de que blanco cabello era largo, no parecía tener ni siquiera una hebra fuera de lugar.

—La joyería de fuego azul no es fácil de moldear, tan hermosa como es, también es aburrida —tomó la pulsera aún ante las protestas de ambos pelirrojos— sus diseños se limitan a un puñado de ideas viejas —examinó la pieza en sus dedos— y esta es completamente diferente a todo lo que he visto, ciertamente se necesita de mucha paciencia para armar el enrejado de la pulsera —se puso la pulsera ante la mirada incrédula– Vaya, qué grata sorpresa —dijo con una minúscula sonrisa en su rostro— está encantado.

La pulsera emitía una suave luz que llegó a embolar por unos segundos a los presentes. Los delgados hilos de metal y piedra danzaban en una suave ola de llamas, era casi como ver un círculo infinito de bello fuego azul.

—¡Eh! ¡Eso es nuestro! —exclamó con molestia Fred.

—Y sin embargo pensaban venderlo por dos galeones —soltó con aburrimiento— esto vale al menos doce galeones —les miro brevemente antes de volver su atención a la pulsera—. Doce galeones que estoy dispuesto a darles— dijo para la sorpresa de los ahí congregados—claro, si también son tan amables de dirigirme a la persona de talentosas manos que creó esta pieza.

Los gemelos no tuvieron ni que meditarlo antes de acordar lo mismo.

—¡Trato!

Larga espera, pero aquí está un nuevo capítulo. Voy a tratar de resumir los años hasta el primer año de hogwarts, pero no prometo nada en concreto.

Intetare tardar menos en actualizar.