Hola, ha pasado un tiempo desde que esta historia terminó, pero ya que recibí un review de AlexisBaudens sobre qué pasó después con Miku y Satou en el futuro, y ya que me gusta mucho esta pareja, decidí tomarle la palabra.
Sin embargo, si también te gustó este fic en su momento y quieres ver más, no saldrás decepcionado, ¡aquí hay más de esta historia!
Que lo disfruten y nos vemos en el próximo capítulo.
Afterstory: El final de nuestra historia
Parte 1: Una mirada a nuestro pasado
Es increíble el paso del tiempo, un suceso diario que pasa sin avisar ni pedir permiso, la explicación detrás de su comportamiento es aún más espectacular de lo que se podría apreciar, pues se trata de un aspecto universal; puedes dudar si existe vida en otros planetas o en otras galaxias, incluso si existe otra Tierra, pero no dudarás del tiempo que empleaste en formularte esas preguntas y aunque tal vez se ignore, no hay duda de que muchas cosas pasaron.
En tan solo un segundo, en toda una ciudad, en todo el mundo, en el espacio exterior y en lo desconocido.
¿Qué es un año para el ser humano?
¿Tan siquiera se puede definir?
La vida se termina en un segundo, y solo los allegados a este ser lo pueden entender. La vida también cambia en un segundo, y lo más curioso es que cuando algo se termina, el tiempo parece detenerse.
Un solo momento, tal vez centésimas de segundo o uno solo.
Curioso.
Hay muchas cosas que se pueden cuantificar en años; un periodo de prueba, la edad de las personas, de los animales, de las cosas, incluso el tiempo de utilidad, una relación de amistad o de pareja, las metas a diferentes plazos, entre muchas más. Sin embargo, hay algo más importante que también se mide de esta forma.
La vida.
¿Qué es un año para el ser humano?
Una parte de su historia.
Es tan interesante, pero tan típico para todos, excepto de los que son inconscientes de su libertad, que no se le tome la importancia que merece una parte de nuestra historia.
¿Acaso se puede recordar todo un año de vida?
Tal vez la mitad sea imaginación, ilusiones, sueños, sensaciones, sentimientos, aciertos y desgracias.
Muchos cambios, como en las luces de un semáforo, donde a veces avanzas, en otras te detienes y en otras esperas el cambio; porque puedes ser el mismo siempre, pero el cambio existe, también siempre.
—Disculpa que te haga una pregunta tan personal, pero ¿hubo algún cambio significativo en tu vida? Llevas una carrera muy extensa y exitosa; eso realmente se puede apreciar.
Esto lo dijo una mujer que estaba realizando una entrevista a una persona en específico, una invitada al programa de hoy, en un canal de cadena nacional; no solo se veía en ciudad Tenguu, también en muchas otras, vecinas de esta ciudad.
Una mujer adulta y madura, con experiencia en entrevistar todo tipo de personas, incluidas artistas, como es el caso del programa en cuestión, tenía ya los años suficientes para saber hacer las preguntas interesante y arriesgadas.
Esta mujer tenía el cabello largo de color negro, desgastado por los años en su brillantez, así como ojos cafés y usaba unos lentes redondeados, además de algo de maquillaje para verse un poco más joven de lo que era.
Una pregunta y un halago. Eso recibió la invitada, una mujer que seguía viéndose más joven de lo que era, con un cuerpo maduro y desarrollado, una persona que no estaba ahí solo por su físico ni por un talento nuevo, sino por su gran éxito.
—Eso sí es una pregunta personal. —Afirmó con una sonrisa alegre, aun no ponía en marcha sus recuerdos—. Bueno, siempre pasan cosas en la vida de todos, supongo que tendrás algo en mente, así que debo preguntar: ¿en qué piensas?
—Oh, estoy de acuerdo contigo, es solo que la vida de los artistas siempre tiene sus picos, como… cuando están en lo más alto y siempre lo más difícil es mantener un ritmo constante, a ese nivel —explicó con soltura y confianza la entrevistadora, la mente de la entrevistada empezó a ser envuelta por una capa de intriga conforme la entrevistadora continuaba hablando—. Y la pregunta que nos hacemos todos es: ¿cómo lo hacen?
Ante esto, la entrevistadora soltó una risita y la otra correspondió el gesto y se relajó en su sillón individual de color blanco, justamente igual que el de la entrevistadora. De hecho, el lugar parecía una sala elegante de una casa minimalista.
—Y claro, hay un trabajo duro, quizás es del diario, hay una rutina que seguir, objetivos que cumplir y metas que se desean alcanzar, motivaciones, periodos de entrenamiento, una dedicación furtiva que muchas veces resulta ser el secreto detrás de todo, ¿verdad? —preguntó la mujer con gran experiencia con una sonrisa.
—Bueno, todo lo que has dicho es cierto —contestó y asintió con la cabeza un par de veces, hasta terminar con una pequeña sonrisa—. Es bastante cierto, de hecho.
—Sí, es lo que suelo recibir de cualquier persona exitosa, pero… Eso no es lo que yo estoy pidiendo, porque sé que para los artistas es diferente. Porque, por ejemplo, ¿cómo definirías tu trabajo, Izayoi-san? —preguntó con un rostro algo serio esta vez, la pregunta lo ameritaba y todo el público estaba metido en la conversación.
Miku recordó partes críticas de su vida, sobre todo cuándo todo esto de cantar se volvió parte de su vida, y después se volvió su vida. Entonces, llegó rápido a su conclusión y sonrió a la mujer.
—Bueno, esto no es… un trabajo, precisamente. —La mujer asintió a su respuesta usando la cabeza—. Sí… Si pudiera definirlo de alguna forma, sería… Es una parte de mí.
—Sí, excelente. Es justo lo que esperaba escuchar, por eso voy a regresar a la pregunta inicial, ¿por qué te pregunto esto, Izayoi-san? Porque el arte imita a la vida, y si podemos verlo de esa forma, bueno… Considero que un artista retrata la vida de la forma y con las herramientas que siente… Que no son herramientas, son extensiones de su cuerpo —dijo con énfasis en su última frase y se apoyó de sus manos, hizo unos ademanes.
—Eso suena muy bonito, Satie-san. Estoy… impresionada —dijo con los ojos un poco más abiertos, eran como unas perlas azuladas que tomaron brillo por las palabras de la mujer.
La entrevistadora se sonrió al ver brillito en sus ojos, la tenía donde quería. Sin embargo, era momento de continuar ya que Miku estaba relajada, halagada y metida por completa en la entrevista, que más parecía una conversación.
Y eso hacía todo más fácil.
—Un escritor usa palabras, un pintor usa una gama de colores, un compositor usa notas musicales y escalas en los instrumentos, un intérprete usa su voz, un escultor usa sus herramientas. Todos usan cosas diferentes, existen muchas corrientes modernas, vanguardistas, clásicas, entre muchos más, pero son artistas todos. Y retratan la vida. ¿Cómo? —preguntó y levantó los hombros en duda, Miku solo soltó una risita—. Ellos viven. Intensamente; tiene que ser, porque… de otra forma no lo entiendo, jaja.
La audiencia entendió lo divertido y soltó una risita.
—¿No se puede ser artista sin haber vivido tanto? —preguntó Miku, un poco incrédula y se dio una cepillada a su cabello largo, color purpura azulado, con usar cuatro de sus dedos—. ¿Es eso lo que dices?
—Sí y no. Bueno, eso creo —dijo un poco divertida y la audiencia nuevamente soltó una risita, Miku solo sonrió—. La verdad es que no soy artista y no hay ningún arte en mis entrevistas…
—Tal vez no, pero la estoy disfrutando mucho, Satie-san.
—¡Oh, muchas gracias! —Sonrió ampliamente—. ¿Incomodidad?
—Ninguna. —Sonrió un poco más.
—¿Una tacita de té?
—No, no, gracias, Satie-san.
Erika Satie. Entrevistadora de farándula y estrellas, con más de 17 años de experiencia en distintos programas de televisión, así como más años de carrera como periodista y columnista en periódicos digitales, se sonrió con confianza de la cercanía que lograba con sus conversaciones, haciendo preguntas de una forma amigable, como si fuera una vieja amiga.
Miku Izayoi era la cita de hoy y no tenía mucho tiempo para hacerle preguntas, sobre todo con su estilo, pero realmente después de preguntas generales que todos los entrevistadores hacen, soltaba la duda más importante.
Y tenía que hacerlo así, para que su invitada se soltara y hablara.
—Dicen que la vida es una escuela y que los maestros son las experiencias; algunas son buenas y muchas otras son malas, pero no importa, porque estamos aprendiendo siempre y muchas cosas suceden. ¿Estás de acuerdo con esto, Izayoi-san?
—No lo había pensado así, pero creo que hay mucha verdad en tan pocas palabras.
—Yo pienso que las experiencias malas son lo más típico en nuestra vida, sobre todo cuando vivimos… intensamente. Entre más años pasan, más experiencia compras. Sobre todo, en el amor, ¡cielos! Muchas veces te vuelves una maestra en cómo no —y enfatizó al negar con su dedo índice varias veces a la audiencia—, encontrar a tu alma gemela.
Miku y la audiencia no pudo evitar la risa aguda.
—Sí, es en serio, es en serio. Odio cuando me pasaba eso, ya no porque estoy casada… Y eso también es otra etapa de problemas, pero la cita de hoy es Izayoi Miku. Izayoi-san, por favor, deja de reírte —dijo en un tono divertido y Miku se detuvo, pero su sonrisa no se quitaba.
—Lo lamento, pero tienes razón.
—Lo sé y tú también, Izayoi-san, de seguro que sí. Después de todo, hubo un cambio, tanto en la crítica como en tus temáticas, muy notable del anterior álbum a este nuevo que, por cierto, ya escuché.
—Oh, genial, muchas gracias también, ¿qué te pareció? —preguntó de buen humor.
—Bueno, quisiera decir que perfecto, pero… —Hizo una pequeña pausa y Miku parpadeó un par de veces—. Hiciste que mi mente trajera todas esas confusiones del corazón con mis parejas, no fue una buena época, Izayoi-san, me lo recordaste… ¡Y eso es excelente!
—Oh, cielos, por un momento me asustaste —dijo Miku con diversión, la audiencia volvió a soltar una risita, pero esta vez alegre.
—¿Qué te inspira a hacer un cambio así? ¿Una decepción amorosa?
Ante esto, Miku parpadeó un par de veces y abrió un tanto la boca, su labial de color rosa fue más notable porque quedó con esa expresión por unos segundos.
Esa pregunta se ensartó como una astilla en su cerebro.
—Oh, eso… Una vez escuché que… Lo mejor que puedes hacer en esta situación es convertirla en literatura o en una canción. Es claro que no siempre es así, pero tomé el consejo, y aquí estamos, jeje.
—Sí, así fue, ¿no? —Miku asintió con la cabeza—. Bueno, creo que fue un gran consejo e hiciste lo correcto al convertir la maldición en bendición.
—Bueno, no lo diría así… —dijo un poquito nerviosa, pero disimuló, lo dicho por Erika le recordaba a su relación anterior con su esposo—. Pero… Gracias.
—A ti también, Izayoi-san. —Luego dirigió la vista a la cámara—. Ya casi terminamos, pero antes de eso vamos a un corte y regresaremos con el número musical, ¿verdad, Izayoi-san?
—¡Ohhh! —Se soltó el asombro en la audiencia.
—¡Por supuesto! —dijo Miku con energías renovadas y con una sonrisa amplia.
—¡Volveremos pronto!
Cuando se regresó de los comerciales, Miku seguía usando el mismo vestido blanco de verano con florecitas amarillas como decorativo, estas eran pequeñas y tenues, bordadas con hilo. Ella ya estaba tomando el micrófono, algo que conocía al revés y al derecho, perfectamente calibrado, así como las mujeres que eran sus músicos de sesión, en el bajo, la batería y el piano.
La canción comenzó con el piano con una repetición de una sola nota en la que las personas se emocionaron, para que después continuara con la melodía y los demás instrumentos intervinieran de forma natural y armoniosa.
Miku entonces comenzó a cantar de forma suave y moviéndose lentamente en su mismo lugar.
Algo se está arrastrando por debajo de la puerta
Silencioso, emergiendo a través del suelo
Pellizcando como una piedrita en mi zapato
Algún quimico está disolviendo el pegamento
Que me había unido a ti
Entonces, ella estiró el brazo con la palma abierta con velocidad y soltó un: "Ooooh" en un tono más alto para después continuar, manteniendo la potencia en su voz, caminando a lo largo del escenario.
Siento que ya no te conozco más
Pero he estado furiosa y equivocada tantas veces
Caminamos en círculos, el ciego guiando al ciego
Miku regresó al tono calmado entonces, la música también lo hizo.
Bien, pensé que el amor vigilaba esta casa
Pero estás tapando las ventanas ahora
Hemos dependido tanto el uno del otro
Atados tan fuerte que nos tensionamos a distancia
Haciendo las cosas simples tan difíciles.
Miku repitió su voz en alto y no había forma en que no sintiera la letra como propia, no cuando dio tantas ideas para el autor de la misma y hasta escribió algunas líneas.
Oooh, siento que ya no te conozco más
Pero he estado furiosa y equivocada tantas veces
Caminamos en círculos, el ciego guiando al ciego
Nos desconectamos de alguna forma
Hay una pared invisible entre nosotros
Pero he estado equivocada y deprimida tantas veces
Caminamos en círculos, el ciego guiando al ciego.
La música se calmó dejando solo el piano justo como empezó y las luces se ajustaron para que solo iluminaran a Miku, quién estaba por completo concentrada en regular su voz hasta volver a los tonos altos, en su interpretación.
Veo el paisaje cambiar ante mis ojos…
Los arreglos que he estado navegando
No, nada es como solía ser
No sé a dónde buscar, ¡o qué buscar!
Oooh, siento que ya no te conozco más
Pero he estado furiosa y equivocada tantas veces
Caminamos en círculos, el ciego guiando al ciego
Nos desconectamos de alguna forma
Hay una pared invisible entre nosotros
Pero he estado equivocada y deprimida tantas veces
Caminamos en círculos, el ciego guiando al ciego.
¡Nos desconectamos de alguna forma!
¡Hay una pared invisible!
Entre nosotros…
Miku fue aplaudida por toda la audiencia, hasta por sus mismas compañeras, músicos de sesión, todos estaban complacidos con su linda voz, y también los miles que la vieron por televisión, incluso por internet.
Al escuchar los aplausos, ella no pudo hacer más que sonreír llena de felicidad y recordó algo importante, incluso si ya estaban pasando los créditos del programa en estos momentos.
—¡Honey! Hoy voy a salir en cadena nacional, lo vas a ver, ¿verdad?
—Claro que sí, será a la hora de mi almuerzo, así que podré verte.
—¡Bien! Entonces, ¿sabes? Voy a mandarte un beso cuando termine de cantar.
—Ah… ¿D-De verdad?
Miku se enfocó en la cámara y mandó un beso, además de hacer un guiño, se despidió sonriente con ambas manos.
«Te amo, Honey».
7 años después, y mientras veía esta edición del programa de cadena nacional en el que salió en el pasado, muchos recuerdos asaltaron su cerebro cuando se vio a sí misma en la pantalla.
Ciertamente, el tiempo había pasado para Miku Izayoi, seguía siendo hermosa y de cuerpo voluptuoso, aunque en secreto, sus pechos empezaban a perder un poco de firmeza, así como a veces tenía algo de sueño de la nada y los días en los que era presa de su maldición por ser mujer, eran mucho peores que cuando joven.
No solo su cuerpo había cambiado, muchas cosas se habían transformado con cada decisión de peso que tomó en estos siete años; edad de esa entrevista que disfrutó tanto en su momento.
—Esa sí que fue una entrevista, aunque creo que sí te incomodó un poco, ¿verdad? —preguntó la mujer madura y optimista a su lado, pues tenía una sonrisa y vestía formalmente con ropas oscuras—. Digo, vi el cambio que pusiste en tu rostro…
—Sí… Tienes razón —dijo con una pequeña sonrisa al ver a la mujer—. Sí que fue una entrevista, Tachibana-san. Pero también me gustó mucho, me pregunto si Erika-san sigue siendo la misma, después de todos estos años.
—Oh, no lo sé, pero una búsqueda rápida y lo sabremos… —dijo al sacar su celular táctil y realizó una búsqueda rápida, luego le sonrió a Miku—. Bueno, no te preocupes más, sigue viva y siendo carismática.
Tachibana soltó una risa muy audible, mientras una gotita apareció en la idol, quién tenía su cabello atado en una coleta y con la frente casi al descubierto, también estaba usando un vestido de una sola pieza de color azul, con volantes y que no enseñaba mucho, como en el pasado que resaltaba sus pechos con su escote.
—No me refería a si estaba viva… Bueno, no importa, la entrevista y mi actuación pueden quedarse en el compendio, ya que ese álbum fue un gran cambio en el estilo que manejaba.
—Oh, ¿estás segura? Creo que te viste algo incómoda.
—No, estoy segura. Además, me hizo recordar algo lindo —dijo con una sonrisa y se apretó una cadena de oro que traía puesta, más específicos, el símbolo de estrella que cargaba.
—¿Eh? ¿¡Eh?! —insistió la mujer al tomarla de sus hombros y acercarse a su mejilla.
—Tachibana-san, ¿qué pasó con eso de mantener la distancia en tu trabajo? —preguntó de forma divertida y con una gotita en la cabeza.
—Oh, vamos, ya pasaron años, ¡dime qué es!
—"Pasaron años", dices, me haces sentir como una anciana, ¿lo sabes?
—¿Uh? —Se alejó y puso las manos en su cadera, sus brazos hacían la forma de jarra—. Espera, ¿qué tratas de decir?
—Nada, nada, estamos muy bien, Tachibana-san. Yo más que tú, por supuesto, Jijiji.
—¡Oye! Haré como que no escuché eso, Miku-san —dijo con cierta molestia y los ojos entrecerrados, luego volvió a su rostro amigable de siempre—. Aun así… ¿Sabes? Sí que ha pasado tiempo, no sabía que estaría a tu cargo por tanto tiempo, Miku-san, y no pienses mal, realmente ha sido muy divertido, ¡hemos viajado por todo el país!
—Y eres de las pocas personas que conoce mucho de mí —dijo para completar y con una sonrisa, la mujer asintió—. Incluso conoces a mi Honey. Casi nadie lo conoce, y prefiero que siga siendo así, excepto para las personas de confianza, como tú.
—Que linda, gracias. Pero sí, es un honor conocer a alguien tan agradable como él, aun creo que me casé con la persona equivocada.
Ante ese comentario sarcástico, Miku dejó las sonrisas y le quedó viendo con una mirada fría, Tachibana soltó una gran carcajada. Siendo la manager de la idol durante años, fue espectadora VIP del cambio en el matrimonio Izayoi; algo muy lindo de recordar.
—Oh, vamos, ¡sabes que estoy jugando! Pero me fascina ver tu rostro, a veces quisiera que los medios se enteraran de lo celosa que puedes ser… ¡Ja! Esa nota se vendería rápido.
La mujer se cruzó de brazos y miró a otro lado con algo de desdén. No podía decir que no, desde que olvidó a su viejo amor: Itsuka Shidou, cada día que convivía con Satou, se enamoraba cada vez más de él. Solo le tardó unos meses y un par de bromas de mal gusto de Tachibana para demostrar sus celos.
Al mismo tiempo, eso demostraba lo fuertes que eran sus sentimientos por él.
Además, ya había perdido a Shidou, no volvería a pasar con Satou, porque si tan solo se presentaba alguna mujer que quisiera quitárselo, pelearía, sangraría y tal vez lloraría, pero no lo soltaría jamás.
—Haces eso de vez en cuando y siempre…
—Siempre caes. —Sonrió ampliamente e incluso mostró sus dientes blancos—. Pero eres muy linda, Miku-san.
—No lo puedo evitar, ya perdí a alguien que amaba una vez… No pasará de nuevo, no lo permitiré —dijo con determinación, la otra asintió y tomó el control del reproductor de video—. Espera, ¿vamos a seguir viendo más?
—Sí, ya casi terminamos… por hoy.
—Ahhh… Cielos… —Miku se dejó caer en el sillón hasta casi sumergirse en él, pues estaba bien acolchado—. ¿Cuánto más? Llevamos muchas cosas para este DVD, que no entiendo ni para qué están haciendo…
—Tranquila, sé que tienes cosas que hacer, yo también soy mamá, ¿recuerdas? ¿Crees que te quiero quitar tu tiempo con tus hijos y tu adorable esposo?
—Deja lo de "adorable", incluso si lo es —dijo en un tono más amenazador y con el ceño levemente fruncido.
—Jajaja.
Miku tenía una agenda más permisiva en esta etapa de su vida, muy diferente a cuando era joven y aceptaba todo tipo de trabajos con tal de no ver a su amor no correspondido, así como a su novio no querido y a su amiga que le había quitado todo.
Su vida se transformó cuando se terminó casando con Satou, pero ni así tuvo piedad de su tiempo libre, amaba ser idol y no importaba el trabajo, siempre y cuando no tuviera que vivir con Satou; no podía soportar su realidad.
Después cuando se enamoró, odiaba estar ocupada, pero también le sacó el partido y lo disfrutaba, una vez que ya estaba realizando su trabajo.
Y ahora el trabajo de estas semanas era ver un montón de videos de sus presentaciones, actuaciones, participaciones como actora de doblaje, entrevistas, programas de juegos, y tantas cosas más, incluso los comerciales, ¡hizo tanto y tenía que revisar de todo!
—Quiero ir a casa… —susurró con una voz cansada al ver como se reproducía unas grabaciones con una cámara de celular—. ¿Oh?
—¡Oh! Esto lo grabé en el estudio, ¿¡te acuerdas?!
—¿También tenemos que elegir de tus grabaciones inéditas? —preguntó con más cansancio, ella asintió y suspiró—. Este trabajo sí que lo odio… ¿Cuál es el punto del DVD?
—Ya te dije que es un DVD especial recopilatorio donde se muestra tu carrera, de forma resumida, así como los momentos más importantes de la misma. Pero ya sabes que se protege tu privacidad en la medida de lo posible, y como no quiero hacer cosas tontas sin consultarte, por eso estás aquí, Miku-san —explicó con velocidad—. Por eso tienes que estar presente para escoger el material, realmente debo hacerlo yo en soledad, pero es tu vida de la que hablamos… No puedo tomar esas decisiones.
—Sí, tienes razón. Sigue siendo cansado de todas formas…
—Sí… ¡Sigamos! —dijo un poco más animada al darle al botón de "play" para seguir con el video.
Miku entonces miró el video, esto era un trabajo especial de cuando pidieron exclusivamente a ella para que interpretara una canción que saldría en una película, era el tema estelar y entre todas las idols disponibles, pidieron que fuera ella por su dulce voz, y según el compositor, ese tipo de voz le iba bien a la canción.
Sin embargo, había un problema, ya que sería un trabajo en conjunto y estaban algo atrasados, se tenía la letra, pero la pista no y le encargaron a Miku que les ayudara con eso, ya que era la intérprete.
Algo muy difícil de hacer para ella, puesto que lo único que sabía era tocar el piano y nada más. Así como era ella una cantante; podía escribir sus letras, pero componer algo completamente diferente.
«Recuerdo esto, ese día también lo recuerdo… Era la primera vez que sentí lo difícil que es que la melodía encaje con la letra, y con todo en general».
Tachibana era quien grababa y estaba felicitando a Miku porque sus ideas para la pista fueron aceptadas y la emoción de la idol se notaba, estaba dando de saltitos mientras se felicitaba a sí misma por haberlo logrado, con suerte y una ayuda que no esperaba para nada.
—¡Realmente lo hice!
—¡¿Será este el momento en el que te vuelvas compositora?!
—¡Oh, vamos, Tachibana-san! Bueno… —Miku hizo una pausa y luego empujó con cariño a su manejadora—. ¡No lo sé! Pero repítelo, por favor, repítelo.
—No, no, ¡es hora de ponerse seria! ¡Tienes que hacerlo bien! —dijo alegre y con muy buen humor—. Y creo que algo debe ir a tu lindo Honey, ¿sabes cómo les quedó el rostro cuando escucharon tu pista? ¿¡Lo sabes?! ¡Estaban asombrados, es como si hubieran visto al diablo!
Las dos mujeres que miraban el vídeo, no pudieron evitar sonreírse, sobre todo Miku recordó como realizó su "hazaña" al encontrar el tono perfecto cuando solo le pidieron "ideas", pero ella casi no hizo nada, todo fue un golpe de suerte que comenzó con un día de limpieza algo aleatoria por parte de su esposo y una idea tonta de su parte de improvisar, cuando en realidad debería estar trabajando.
