- Diálogo -
/Pensamientos../
(Comentarios por mi)
Bueno, este capítulo que presentaré ahora se viene con escenitas un poco lemon, bueno algo fuertes (naa cosas de siempre), ¿están preparados? Disfrútenlo.
Estaba todo listo, ahora sí. Solo faltaba la presencia del príncipe quien aún no se atrevía a salir de su habitación, estaba listo...pero no quería. Así que su amigo Inuyasha lo va a buscar.
- Eh Miroku, ¿Qué demonios estás esperando? - El joven de cabello plateado le replica al Príncipe quien parecía muy pensativo-
- Lo siento amigo, pero no puedo...-
-¿Cómo que no puedes?, no quiero ser cargante pero te están esperando amigo...- el platinado aún no entendía la situación.
- No puedo, ¡No puedo casarme con Koharu!- Su mirada se volvió cabizbaja -
- ¿Pero por qué?, acaso... ¿te gusta otra persona?- de a poco le iba agarrando Inuyasha a lo que le pasaba a su amigo.
- No sé si puedo decirte - Las manos del príncipe pasaban bruscamente por su cara.
- ¿Acaso ahora no confías en mí?, Miroku soy tu mejor amigo...sabes que puedes contar con migo para lo que sea dime qué diablos te pasa -
- Es Sango...-
-¿Sango?, no me digas que...-
-No puedo salir amigo, no quiero...-
Inuyasha había comprendido totalmente lo que le pasaba a Miroku, solo pudo abrazarlo sin mucho que decir.
- Pero Miroku, te están esperando haya afuera, ¿qué piensas hacer?, siempre me dijiste que debías correr con tus responsabilidades como príncipe y que enfrentarías cada problema que se te presente con la frente en alto -
- No sé lo que haré, querido amigo...aún no lo sé -
Capítulo 9: Decisiones y Descuidos.
- Miroku, ha llegado un momento muy importante, tanto para ti como para toda la gente que te rodea, piénsalo así. Te convertirás en patriarca, en el dueño de todo esto, casarte no te arruinará la vida por nada en el mundo.-
-Inuyasha no lo entiendes, yo no quiero a la señorita Koharu, es linda lo sé pero no es la mujer que quiero a mi lado, es eso. Por donde sea me tiro a la felicidad ajena...-
- Amigo, no puedes tomar una decisión alocada piénsalo bien, no estamos en una buena situación ahora...-
En eso, entra el padre de Miroku al cuarto, interrumpiendo la agitada conversación.
- ¡Hijo! deja de arreglarte y ven que estamos todos muy atrasados, la señorita Koharu te espera en el altar, ¿te pasa algo acaso?- El padre de Miroku estaba más preocupado de lo normal.
- Padre yo...-
-Estoy muy orgulloso de ti hijo mío, ahora serás un gran patriarca, no puedo estar más feliz - abraza a su desconsolado hijo, quien se sentía como "la espada contra la pared".
- Padre...- Solo eso pudo decir, no quería decepcionarlo, ¿acaso estaba siendo egoísta? al menos eso comenzaba a pensar, o creer él.
-Estás atrasado hijo -
-Ya voy padre, acompáñenme ambos- Miroku se había decidido a salir, sabiendo lo que vendría más adelante -
Miroku sale de su cuarto, junto con su padre e Inuyasha. Todos estaban muy felices y esperanzados de que todo saliera bien, Koharu sonreía y estaba muy emocionada. Miroku buscaba a Sango con la mirada, pero no estaba por ningún lado, y quizás eso lo aliviaba aún más, el no tener que ver su rostro lleno de daño, pero nada era así. Ella lo estaba observando, tras toda la gente, pero estaba y él pudo presenciar su mirada puesta sobre él.
El monje espera a que Miroku se pose al lado de Koharu, para comenzar la ceremonia, y así ocurre. Koharu lo toma del brazo y le susurra al oído.
- Este es el día más feliz de mi vida, mi príncipe - ella lo miraba muy feliz, el...solo la miraba, pero no a Koharu, si no...A Sango.
El monje procede con la Boda:
- Hoy dos almas se unirán para vivir eternamente juntos, El príncipe Miroku y la señorita Koharu comenzarán una vida nueva -
Las palabras del monje eran tan punzantes para Sango, sentía que no debía estar ahí, pero algo le decía que tenía que detener eso, ¿que conseguía?, ¿hacer el ridículo?, pensaba ella. No siempre es un cuento feliz, y Miroku estaba a punto de casarse con una mujer, que no era ella, pero si tenía todo lo que ella siempre quiso, una familia, dinastía y el.
Observaba sin mirar, todos estaban muy felices, menos ella. Sabía que llegaba el momento en que ambos debían decidir si unir sus destinos o escapar, Koharu acepto sin pensarlo dos veces, pero Miroku sin antes responder, la observa, con una cara de "perdóname por lo que más quieras". Sango comprendía la decisión que había tomado, y no pudo evitar que las lágrimas corrieran por su rostro, no aguantaba la ira y la vergüenza, su corazón le dolía demasiado para seguir ahí. Sin más pensarlo, se escapaba del lugar, corriendo como si nada. Miroku pudo notar su ida e intento seguirla, pero Koharu lo agarró del brazo y lo miró seriamente, esperando su respuesta, la cual fue un sí, sin ganas, pero lo dijo, ¿qué más quedaba?
La ceremonia había terminado, todos aplaudían muy felices. Los padres de Miroku lo abrazaron y lo felicitaron por doquier. Koharu estaba muy contenta, y la fiesta había recién comenzado...
Sango se había alejado del lugar, sentada en un pasillo oculto del palacio, llorando desconsoladamente, ahora sí...que no había vuelta atrás, se quitó la flor del cabello y la tiró lejos.
Miroku no sabía qué hacer, se sentía culpable de cualquier cosa que le llegara a pasar a Sango. Pero Koharu no lo soltaba, ya veía lo que se le aprontaba con este matrimonio tan apresurado y todos estaban muy felices por aquel evento presente, sobre todo sus padres.
Entraron las bailarinas al lugar, a animar a los invitados, todos muy distraídos. Bankotsu estaba pendiente de los pasos de Sango, quien se había retirado muy triste de aquella escena, y este decide seguirla, muy silenciosamente aprovechando que todos estaban celebrando.
Sango se dirigió al bosque, pero muy cerca del palacio y se sentó a orillas del pequeño rio donde siempre va a sacar agua. Pasaba sus dedos sigilosamente por el agua fría, intentando pasar el tiempo lo más rápido posible. Tenía una mirada triste y desolada, ya había perdido todas las esperanzas de ser feliz.
De repente se le acerca un curioso Bankotsu, intentando persuadirla para que ella se acerque más a él, de buena forma.
-¿No deberías estar celebrando la boda de tu patriarca, jovencita?- Preguntó Bankotsu acomodándose al lado de Sango.
- No creo que mi presencia en la celebración sea de mucho importancia, con su permiso joven- Se intenta levantar para irse aún más lejos, pero Bankotsu le toma la mano, quien nota la tristeza en su rostro.
-¿Por qué estas llorando?- Bankotsu intentó acercarse a ella, pero Sango alejó su mano e intento seguir su camino-
- No se preocupe por mí, valla a celebrar, ya que si no me equivoco…la novia es su hermana- Sango se retira y deja solo a Bankotsu, este se encontraba muy interesado en la criada, basado en un deseo carnal, él quería tenerla a como dé lugar. Se regresa a donde estaban los demás, con la joven en su mente mientras Sango se queda en el bosque, pensando en que gran lio se había metido.
En otro lugar.
Miroku intento distraer a Koharu y sus familiares para ir en busca de Sango, quien estaba desaparecida por esos lugares, pero el príncipe sabía que la encontraría en el lugar de siempre, el bosque, donde ella siempre se iba a pensar, así que a buscarla con todas las esperanzas.
Se acercó al bosque donde esperaba respuestas de la joven criada, logrando encontrarla en los sauces, sola. Sentía tanta culpabilidad y pena por no poder hacer nada al respecto. Miroku ya era un hombre casado y no podía romper con eso, llevaría su dinastía, su palacio y su familia al borde de la perdición, pero la amaba. Decide acercarse a Sango y abrazarla por detrás, con la enorme fuerza y ganas de estar con ella.
-No quiero dejarte ir sango – Fueron las palabras del príncipe quien no tenía en mente soltar a la joven criada, quien estaba muy sonrojada y sorprendida.
-Suélteme por favor, príncipe- Sango quita las manos de Miroku de su cintura muy bruscamente intentando alejarlo de ella.
-¿Por qué me dices así sango?, ¿Acaso ya no me...- Pero sango no lo deja terminar.
-¿Acaso qué?, discúlpeme pero usted es un hombre casado no entiendo porqué me viene a buscar a mi yo no tengo nada que ofrecerle más que una noche para su satisfacción, porque dinero no tengo no soy nadie, ya jugó lo suficiente conmigo, ¿no lo cree?- Las lágrimas comenzaban a salir por los ojos de la joven.
-Sango, no me digas esas cosas, yo jamás te quise hacer daño…- Miroku intenta acercarse nuevamente a la joven.
-Entre querer y hacer hay mucha diferencia, ¿no lo cree su alteza?, ya es hora que sea responsable y cumpla con sus deberes de patri…- Miroku no la dejo continuar, esta vez fue el quien la calló, pero con un beso.
Por ningún motivo la soltaba, cada vez la acercaba más a su cuerpo mientras el beso se volvía aún más cálido. Sango cerró sus ojos, pero aún tenía rabia e impotencia por lo que estaba sucediendo. Miroku la besaba muy tiernamente, mientras acariciaba su cabello y bajaba sus manos para sentir las perfectas curvas de la joven, esta solo se dejaba llevar, era imposible resistirse a aquel príncipe quien era su perdición.
Sango besaba el cuello de Miroku algo tímida, pero tenía muchos deseos sobre su persona, y aún en ese momento tan precipitado en el cual ambos se consideraban desaparecidos. La criada toma su mano y lo lleva un poco más lejos, donde pudieran estar solos. Ella se sentía triste pero al mismo tiempo una alegría incomparable, por el hecho de que el hubiera vuelto por ella, a pesar de todo.
Llegan a un lugar muy apartado del bosque, en realidad era más oculto por los grandes árboles que rodeaban el lugar. Miroku no resiste más y le comienza a quitar la ropa a Sango, sin dejar de acariciarla para que ella también se entusiasme a dejar al príncipe en sus mismas condiciones. La joven estaba muy sonrojada, a pesar de que no era la primera vez que sus cuerpos se veían sin nada que impedía ver su realidad. Miroku como siempre la miraba con una enorme sonrisa, adoraba el cuerpo de Sango, era como pulido por los dioses. Y su hermosa tés le daba más brillo a su piel, bajo tanta sombra.
Sango se recuesta lentamente en las hojas que acomodaban el suelo, y Miroku se le une, por encima de ella. Ambos no dejaban de besarse, estuvieron mucho tiempo juntos y Koharu ya comenzaba a darse cuenta de la gran ausencia de Miroku en su boda.
En el palacio Houshi
Koharu comenzó a sospechar y decidió ir en busca de su esposo, recorría casi todo el palacio preguntando por él y nadie sabía dónde se había metido el príncipe, hasta que aparece Bankotsu, su fiel hermano.
-No llevas más de un día casada y ya se te arranca tu marido jajaja- Bankotsu no aguantaba la risa al ver a su hermana tan preocupada.
-¡Cállate leproso!- Solo pudo responder Koharu quien estaba más preocupada de la ubicación de Miroku.
- ¿Buscaste en las afueras del palacio?-
-Eso haré, acompáñame hermano no quiero ir sola por esos alrededores-
-Como quieras- Bankotsu acompaña a Koharu a buscar al príncipe al bosque, donde justamente se encontraba, pero no en buenas situaciones, al menos para Koharu no lo era.
Ambos hermanos entran en el bosque y recorren por un periodo bastante largo, Koharu estaba algo enojada ya que su fiesta de boda había sido en módicas palabras arruinada, aunque nadie más lo había notado.
Para la mala suerte de Sango y Miroku, el gran recorrido de Koharu y Bankotsu logra dar con su paradero, quienes sienten extraños movimientos cerca de los sauces y por preocupación decidieron ir a investigar.
-Esos ruidos son muy extraños, hermano…tengo un poco de miedo- Koharu le abraza la espalda a su hermano.
-No empieces, ¿Quieres?, acerquémonos silenciosamente, vamos- Bankotsu toma la delantera e intenta avanzar lo más callado posible y Koharu le seguía de la misma manera.
Ambos logran llegar a los sauces, escondidos a los pies de estos árboles, logran presenciar aquella escena que llenó de odio el corazón de la joven Koharu.
Continuará…
¡Sí! Ha terminado de la peor manera muajaja. Espero que les haya gustado y que sigan comentando, consejos sugerencias críticas lo que sea todo es aceptado por el hecho de que se den el tiempo de leer mi fic, les agradezco todas sus buenas vibras y seguiré trabajando en lo que es la continuación de esta historia. Saludos!
