Nota autora: no tengo mucho que decir salvo que espero que guste este nuevo capítulo. Como siempre Ace Attorney no me pertenece, gracias por leer. Un saludo, LPP.
Los próximos días los pasamos sin ningún tipo de altercado. Pensaba que en alta mar había más peligros, pero todo estaba en completa calma. Seguía durmiendo en la prisión. Le había pedido un dormitorio a la capitana, pero no me lo había concedido. Por suerte, al menos me permitían ir a los entrenamientos. Aunque cuando me veía a su lado estaba a años luz de su técnica. Mientras que ellos peleaban y esquivaban ataques con facilidad, yo tenía que tener cuidado de no clavarme el sable en el pie.
Así comenzaron a pasar las semanas en alta mar. Poco a poco, pude ir conociendo algo mejor a la tripulación. A todos, excepto a la capitana. Siempre estaba trabajando y no me estaba permitido estar a su lado. Si no conseguía hacer algo, seguiría siendo tratado como un intruso.
La travesía transcurría con mucha tranquilidad, nadie nos atacaba y no teníamos ningún tipo de problema. Con el tiempo, y la ayuda de algunos miembros de la tripulación, mejoré notablemente en el empleo de armas. La vida en alta mar transcurría sin sobresaltos, era lo más monótono que a alguien se le podía ocurrir.
-Señor Nick, ¿está cansado?-preguntó Pearls tras uno de los muchos entrenamientos que tenía.
-No, solo me interesa mejorar-me senté cansado.
-Quiere convertirse en un gran pirata, es asombroso-me admiró.- ¿Por qué razón tomó esa decisión? No es que lo tratemos demasiado bien, quiero decir, duerme en la mazmorra y no tiene muchos privilegios que se diga…
-De un modo u otro me metí en este embrollo. Me gustaría poder ayudaros. Si me paro a pensar mi anterior vida no era muy interesante que digamos. Estaba bastante aburrido de todo eso, creo que lo que necesitaba era un cambio de aires-miré hacia el vasto horizonte que se extendía sobre nosotros.- Además también está la capitana…
-¿Se refiere a Maya la mística? No la odie por ser tan brusca. Ella en el fondo… no es así.
-Lo sé-asentí.- Quiero que llegué a confiar en mí para que pueda ver ese fondo.
-Ji, ji…
-¿Qué es tan divertido?
-Ella dijo algo parecido. Fue tras nuestra parada en aquella isla. Hacía tiempo que no la veía tan feliz.
-¿Feliz?-me sorprendió haber escuchado eso. ¿Estaba hablando de cuándo nos habíamos quedado encerrados?
-Ajá, no paraba de decirme que esa tarde se lo había pasado bien; que usted se había preocupado por ella, que la había divertido con sus planes descabellados…
-¿En serio?-me había alegrado haber escuchado eso.
-Sí, no sé por qué, pero han conseguido que crea que están hechos el uno para el otro-dijo con una cándida sonrisa.
¿Q-qué…?-aquello sí que no me lo esperaba. Me sentí ridículo con lo que había dicho, tan ridículo que me empecé a colorar como un tomate. Yo solo quería ayudarla, conocerla mejor y conseguir ser uno más de ellos… pero ¿cómo le iba a gustar a la capitana? Aquella era una idea demasiado absurda.
-Sí, sí… Su mirada… ¡No, la de ambos! Derrocha sentimientos-se comenzó a emocionar en exceso.
-No creo que sea eso-le quité importancia. Al fin y al cabo era una niña, en su cabeza solo debían de existir ese tipo de historias de amor verdadero y todo eso, pero, en la realidad, era algo muy distinto.- Bueno ahora deberíamos…
Fui interrumpido por el sonido de una especie de cuerno.
(¿Qué dem…
-Oh-oh-murmuró Pearl.
-¿Qué ocurre?-tragué saliva. Aquello me estaba poniendo nervioso.
-Nos atacan.
-¿Atacan? ¿El qué?
-Un kraken.
Me quedé mudo durante un instante, era la primera batalla a la que me enfrentaba. No sabía si estar ansioso por tener una batalla o si morirme de miedo pensando en lo que venía.
-¡Formación!-gritó la niña echándose a correr.
-¿Qu-qué?-grité mirando como ella se alejaba.
Me acerqué a la borda. El mar comenzaba a revolverse. Dos tentáculos emergieron del mar. Me quedé paralizado al verlo. ¿Íbamos a luchar contra eso?
Corrí tratando de encontrar a algún miembro de la tripulación. La sombra de los tentáculos de aquel bicho gigante me tapaban. Definitivamente, estaba muerto de miedo. El barco comenzó a tambalearse de un lado a otro, aquello no pintaba bien.
En la cubierta sur me encontré con Diego, parecía estar dirigiendo el barco con el timón.
-Aquí estás-dijo al verme.
-¡Nos atacan!
-¡Vaya! ¿No me digas?-noté la ironía a kilómetros.
-¿Qué-qué hago?
-Lo primero… ¡apartarte!-me empujó hacia un lado. Justo en ese momento, uno de los tentáculos se arrojó contra la cubierta. De no haber sido por él, ya estaría muerto. El golpe me aclaró la mente. Tragué un poco de agua, pero me levanté presto y veloz. Vi que se había producido un derrumbe en esa parte del barco, teníamos problemas.
-¡Vete hacia la cubierta este!-gritó mientras trataba de amarrar el timón para mantener rumbo.
Hice lo que me dijo y comencé a correr hacia allá. Cada vez el barco se tambaleaba más y más, como si tuviésemos un terremoto a nuestros pies. Estaba aterrado, mi corazón no paraba de palpitar a mil por hora. Y yo que me quejaba de que la vida en alta mar era monótona.
Cuando llegué allí, me encontré con Pearls y con Iris. Ellas estaban preparando los arpones.
-Señor Nick-gritó la pequeña.- Échenos una mano.
-¿Qué se supone que vamos a hacer?
-Lo primero que tenemos que hacer es acertarle con estos arpones-dijo Iris mientras preparaba uno de ellos.
-¿Y con eso…-dije inseguro.
-No hay tiempo.
Entre los tres comenzamos a preparar los arpones. No teníamos demasiados, pero, según ellas, eso era lo único que podíamos hacer. El agua caía con fuerza sobre nosotros, mientras el barco bailaba sobre las ondas. Sus tentáculos viscosos los sentí más de una vez muy cerca.
En segundos que se me pasaron eternos, conseguimos montarlos. Los tres nos pusimos al frente.
-Apunte a sus ojos-gritó la niña.
(¿Sus ojos? Pero si no puedo verlos)
-¿Cómo se supone que voy a hacer algo así si no le puedo ver la cara?
-Observa y podrás adivinarlo-dijo Iris comenzando a apuntar.
Por la forma en la que sus tentáculos salían del océano podía saber que se encontraba casi debajo de nosotros. Tendría que girar mucho el arpón para ser capaz de darle. Con toda la determinación que pude tener, apunté y disparé el arma. Tras el disparo contuvimos la respiración unos instantes. ¿Le habríamos acertado?
-Venga, venga-murmuré a modo de rezo.
En ese momento varios tentáculos emergieron del agua.
(Mierda, no puede ser)
-Hemos…-dije con la moral por los suelos.
-Mirad-dijo Pearls acercándose a la borda.
El agua se comenzaba a teñir de un color carmesí. Aquello era una buena señal.
-No ha sido en los ojos, pero al menos lo hemos herido-dijo Iris con positividad.
Una de sus múltiples extremidades se abalanzó sobre nosotros. Todos caímos al suelo. Era cierto que lo habíamos herido, pero no había sido suficiente. Si seguíamos de ese modo, terminaríamos todos los del barco siendo engullidos por ese cefalópodo gigante.
-Tenemos que volver a cargar más arpones-dijo Pearls yendo a por más munición.
-¿Yo…-no sabía qué hacer. La verdad es que no estaba siendo nada útil.
-Phoenix-dijo la otra pirata.- Vete a la cubierta oeste a ver cómo van las cosas. Si hay problemas allí estaremos todos perdidos.
-Está bien-volví a correr hacia la otra cubierta. Con todas las fuerzas que tuve, corrí como si me fuese la vida en ello (lo cuál era bastante literal) y llegué a la cubierta oeste. Esa zona estaba bastante derruida por culpa de los golpes que ese animal había dado. Al llegar allí, me encontré con Maya; parecía estar preparando algo.
-¡Capitana!-grité.
-¿Qué haces aquí?-me miró con una especie de reproche.- Es peligroso que estés en esta zona.
-Iris me dijo que viniese a ayudar.
-Todo está yendo bien, ¿qué tal los arpones?
-No hemos dado en el blanco, pero está herido.
Pareció pensar en voz baja, murmurando cosas ininteligibles.
-Bueno, si esto sale bien, no ocurrirá nada.
-¿Y si sale mal?-pregunté horrorizado pensando en las consecuencias.
-Ha sido una buena vida-dijo ella sujetando una cuerda.
-Pe-pero…-no me salían las palabras de lo nervioso que estaba.- ¿Qué puedo hacer? ¿Qué vas a hacer?
-Nada.
-¿Qué? Si no hacemos nada…
-Escucha, tenemos que esperar a que estemos justo encima de esa bestia-explicó.- Diego está tratando de dirigir esto, cuando estemos encima me hará una señal.
-Va-vale. Y yo…
-Tú ten cuidado de no terminar agarrado por una de sus patas y todo irá bien.
(Bueno, eso creo que lo puedo hacer)
Esperamos unos segundos y comprobamos que de la cubierta sur salía una pequeña luz.
-¡Es la hora!-gritó ella con decisión. La capitana soltó la cuerda. Un fuerte ruido se escuchó, como si algo estuviese bajando con fuerza. ¿Qué acababa de pasar?
-Te lo explicaré-dijo feliz de que todo hubiese salido bien.- El modo más sencillo de matar a un kraken es soltar el ancla sobre el centro de su cuerpo, desgarrándolo. Eso es lo que acabamos de hacer. Esto, junto con las heridas de los arpones, debería de ser suficiente.
-Ya veo…-dije dándome cuenta del plan que tenían.- No sabía que…
-¡Cuidado!-la chica se abalanzó sobre mí tratando de apartarme de una de las extremidades que emergió repentinamente. Yo caí hacia un lado, ¿es que el plan no había salido bien?
Miré hacia ambos lados, no vi a la capitana. Luego alcé la mirada. El cuerpo se me heló. El kraken la acababa de capturar, en lugar de mí.
-¡Maya!-grité corriendo hacia el borde del barco.
