Disclaimer: Los personajes no me perteneces, son obra de Stephenie Meyer, y la historia esta más o menos basada en el libro Halo

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Summary:

La llegada inesperada de los hermanos Hale: Jasper, Rosalie y Isabella, supone un revuelo en la pequeña población de Forks. Son extremadamente bellos, inteligentes y misteriosos. ¿De dónde vienen? ¿Dónde están sus padres y por qué sobresalen sea la que sea la actividad que emprenden?

Los tres son en realidad ángeles del Señor con la misión de ser los ángeles guardianes de la familia Cullen. Tienen instrucciones claras: no deben establecer vínculos demasiado fuertes con ningún humano y deben esforzarse por ocultar sus cualidades sobrehumanas. Pero Bella, la más inexperta, rompe una de las reglas sagradas: se enamora del menor de la familia a los que debe proteger, Edward Cullen.

Desafiar al Cielo no resulta buena idea cuando te enamoras de tu protegido.

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9

La invitación

Phantom dio un gruñido, marcando territorio, salió de un salto de la sala de estar y se puso a husmear furiosamente por debajo de la puerta.

— ¿Qué hace ése aquí?— masculló Jasper.

— ¿Quién?— susurramos Rosalie y yo a la vez.

-Nuestro heroico protegido.

El sarcasmo de Jasper iba por mí.

-¿Edward está ahí afuera?— pregunté incrédula, mientras me echaba un vistazo disimulado en el espejo que había en la chimenea.

Era temprano, pero yo ya llevaba mi pijama viejo y el pelo recogido con un clip. Rosalie se dio cuenta y pareció divertida ante mi ataque de vanidad.

-No lo dejes pasar, por favor — supliqué— Estoy hecha un adefesio.

Me moví inquieta de un lado para otro mientras mis hermanos decidían qué hacer, después del espectáculo que había dado en la fiesta de Jessica, Edward Cullen era la última persona a la que deseaba ver. Más aún: era a la persona que deseaba evitar a toda costa, aun sabiendo que debía acercarme a él por ser mi protegido

— ¿Se ha marchado?— pregunté al cabo de un minuto.

-No — dijo Jasper— Y no parece tener intenciones de hacerlo.

Me puse a hacerle gestos frenéticos a Phantom para que se apartara de la puerta.

-¡Ven aquí, hombre!— le susurré, tratando de silbar por lo bajini— ¡Basta, Phantom!

El perro no me hizo caso y metió aún más la nariz por debajo de la puerta.

-¿Qué querrá?— le pregunte a Jasper. Mi hermano hizo una pausa. Su rostro se ensombreció.— Esto me parece un tanto impertinente.

— ¿El qué?

— ¿Cuánto hace que conoces a este joven? No me importa que sea tu protegido

— Para ya, Jasper. ¡Eso es asunto mío!— le solté.

— Por favor.— Rosalie se puso de pie, meneando la cabeza— Seguro que nos ha oído a estas alturas. Además no podemos hacernos los sordos. Le hizo un favor a Isabella, ¿recuerdas?

-Al menos espera a que suba a mi habitación— susurré, pero ella ya estaba en la puerta, apartando a Phantom y ordenándole que se sentara.

Cuando volvió a la sala, lo hizo seguida de Edward, que tenía el aspecto de siempre, aunque con el pelo algo más alborotado por el viento. Viendo que Edward no representaba ninguna amenaza, Phantom volvió a tenderse con un suspiro en su rincón del sofá. Jasper se limitó a hacer un gesto de saludo con la cabeza.

-Sólo quería comprobar que Bella ya se encontraba bien— dijo Edward, indiferente a la fría acogida de Jasper.

Comprendí que era el momento que yo dijese algo, pero las palabras no me salían.

-Gracias otra vez por traerla a casa— intervino Rosalie apresuradamente. Por lo visto, ella era la única que se acordaba de los buenos modales- ¿Te apetece beber algo? Ahora mismo iba a preparar chocolate caliente.

— Gracias, pero no puedo quedarme mucho— dijo Edward.

-Bueno, al menos siéntate un momento— le indicó Rosalie— Jasper, ¿puedes echarme una mano en la cocina?

Jasper la siguió de mala gana. Ahora que me había quedado sola con Edward era consciente de lo ridículamente formales que debíamos de resultar: no había televisión a la vista, mis hermanos preparaban chocolate caliente y yo me disponía acostarme a las ocho. Vaya panorama.

-Bonito perro— dijo Edward.

Se agachó y Phantom le husmeó la mano con cautela antes de empezar a restregarla con el hocico con gran entusiasmo. Yo casi había esperado que Phantom se pusiera a gruñir; así al menos habría tenido un motivo para creer que Edward no era completamente perfecto. Pero ahora estaba superando todos los exámenes con nota.

— Me lo he encontrado hoy— dije.

— ¿Te lo has encontrado?— Edward enarcó una ceja— ¿Tienes la costumbre de adoptar perros extraviados?

— No— dije sonrojada— Su dueña estaba a punto de trasladarse a una residencia.

— Ah, debe de ser el perro de Elizabeth Swan.

— ¿Cómo lo sabes?

-Este es un pueblo muy pequeño.— Se encogió de hombros— Anoche me quedé preocupado, ¿sabes?

Me mira fijamente.

-Ya estoy bien— respondí con voz trémula.

Traté de sostenerle la mirada, pero me sentí mareada y las mejillas me ardían, haciendo que en un movimiento impulsivo me mordiera el labio inferior. Desvié la mirada.

-Tendrías que mirar con más cuidado a quién consideras tu amiga.

Había una especie de familiaridad en su manera de hablarme, como si nos conociéramos desde hacía mucho. Era desconcertante y, a la vez, excitante.

— No fue culpa de Jessica. Yo debería ser más prudente.

— Tú eres muy distinta de las chicas de por aquí — prosiguió.

— ¿Qué quieres decir?

— No sales demasiado, ¿verdad?

— Supongo que se me puede considerar más bien hogareña.

— Una novedad muy agradable, yo soy igual

— Me gustaría parecerme más al resto de la gente- confesé

-¿Por qué dices eso? No tiene ningún sentido fingir algo que no eres. Podrías haberte metido en un buen lío anoche.— Sonrió repentinamente— Suerte que estaba allí para salvarte.

No sabía si hablaba en serio o en broma.

— ¿Cómo voy a poder devolverte tu amabilidad?— dije con un punto de coqueteo en mi voz, que no sabía desde cuando sabía hacerlo

— Hay una cosa que podrías hacer… — dijo, dejando la frase en suspenso.

— ¿Qué?

-Salir conmigo. ¿Qué te parece el próximo fin de semana? Podríamos ir al cine, si quieres, o a cenar fuera

Me quedé demasiado pasmada para responder. ¿Había oído bien? ¿Edward Cullen, el chico más inaccesible de todo Forks y mi protegido, me invitaba a salir? ¿Dónde estaba Alice ahora que la necesitaba? Mi vacilación duró un segundo más de la cuenta y él se la tomó como reticencia de mi parte.

— No pasa nada si no te apetece- bajó la mirada, sintiéndose algo incómodo

-No... ¡me gustaría!

-¿De verdad? No quiero que te veas obligado solo porque te haya resca- le corté

-En serio, me encantaría

-Estupendo. ¿Qué te parece si me das tu número para que lo grabe en mi móvil? Ya concretaremos los detalles.

Se sacó del bolsillo de la cazadora un aparatito negro y reluciente. Mientras lo veía destellar en la palma de su mano, oí un ruido de platos en la cocina. No tenía tiempo que perder.

— Será mejor que me des el tuyo; yo te llamaré— me apresuré a decirle. Él no puso objeción. Tomé un periódico de la mesita de café, arranqué una esquina y se la di.

-No tengo bolígrafo— dijo sonriéndome

Cogí el que había dejado Jasper como punto de libro encuadernado en piel que estaba leyendo. Edward escribió varios dígitos, añadiendo una carita sonriente, y yo me guardé el papel justo a tiempo para dedicarles una sonrisa beatífica a mis hermanos que entraban ya con unas tazas en una bandeja.

Acompañé a Edward a la puerta. Sus ojos se detuvieron en la ropa que llevaba puesta. La intensidad había desaparecido de su rostro para dar paso a su media sonrisa característica.

-Bonito pijama, por cierto— dijo, y continuó contemplándome con curiosidad.

Yo me vi incapaz de desprenderme de su mirada. No sería difícil, pensé, pasarse el día mirando esta cara sin aburrirse. Se suponía que los humanos tenían defectos físicos, pero en su caso no le parecía. Repasé sus rasgos— la boca sinuosa como un arco de flechas, la piel suave, el hoyuelo de la barbilla— y me resistí a creer que fuera real. Bajo la cazadora llevaba una camisa deportiva y vi que tenía colgada del cuello una cruz plateada con un cordón de cuero. Era la primera vez que reparaba en ella.

-Me alegro de que te guste— dije, con más aplomo.

Se echó a reír. Su risa sonaba como el repique de la campana de una iglesia.

Rosalie y Jasper hicieron un esfuerzo para disimular la alarma que debieron sentir cuando les comuniqué mi intención de verme con Edward el siguiente fin de semana.

— ¿De veras te parece una buena idea?— preguntó Jasper.

-¿Por qué no?— pregunté en tono desafiante.

Empezaba a encontrarle el gusto a la idea de tomar mis propias decisiones y no quería verme despojada tan deprisa de mi independencia.

— Isabella, por favor, considera las repercusiones de un acto semejante.— Rosalie hablaba con calma, pero tenía el ceño fruncido y una expresión de temor se había adueñado de su rostro.

— No hay que considerar. Vosotros dos siempre exageráis.— Ni siquiera a mí me convencía aquel argumento tan confiado, pero me resistía a aceptar que hubiese motivos para recelar— ¿Qué problema hay?

-Sencillamente que tener citas no es ni ha sido nunca parte de nuestra misión— dijo Jasper con tono cortante y una mirada gélida.

Me daba cuenta de que no hacía más que alimentar sus dudas sobre mi idoneidad. Estaba visto que yo era demasiado sensible a los caprichos y fantasías humanos. Una vocecita me aconsejaba en mi interior que diera un paso atrás y reflexionara; que reconociera que una relación con Edward era peligrosa y egoísta en las actuales circunstancias. Pero otra voz más potente acallaba cualquier otro pensamiento y exigía que lo volviera a ver.

-Quizá sería prudente actuar con discreción durante un tiempo— apuntó Rosalie con menos dureza— ¿Por qué no elaboramos juntas algunas ideas para fomentar la conciencia social en el pueblo?

Sonaba igual que una profesora tratando de contagiar el entusiasmo en un proyecto escolar.

— Esas ideas son tuyas, no mías.

— Podrías llegar a hacerlas tuyas— me animó Rosalie

— Yo quiero encontrar mi propio camino.

— Vamos a continuar está discusión en otro momento, cuando puedas pensar con más claridad— dijo Jasper.

-.¡No quiero que me traten como a una niña, Jasper!. Yo quiero seguir con la discusión ahora. No entiendo por qué es tan mala idea salir con mi protegido. Si lo rechazo, la amistad se romperá y no confiaría en mi lo suficiente como para que lo aconseje

Jasper y Rosalie intercambiaron unas miradas de modo significativas durante unos segundos, como si pudieran hablarse mediante los ojos

-¿De verdad crees que sería beneficioso salir con él?- me preguntó Rosalie vacilante

-Si, lo creo. He estado observando toda la semana a la gente en el instituto y si de una cosa me he dado cuenta, es que la gente confía más con la gente que sale después del instituto. Si solo lo veo durante las clases, no me conocerá y no confiará lo suficiente en mí— respiré tras mi largo discurso

Fijé la mirada en mis hermanos, los cuales volvían a echarse miradas hasta que Jasper suspiró y se giró para mirarme

-De acuerdo, puedes salir el próximo fin de semana con Edward Cullen pero sólo si traes a su hermana a casa algún día. No he podido interactuar casi nada con ella esta semana, y he oído que se ha metido en unos cuantos problemas con las notas

-Trato hecho

Yo aprovecharé para salir con Emmett, tengo que darle unos cuantos consejos, que no le vendrían nada mal- informó Rosalie

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Sentirme ansiosa por volver a ver a Edward al día siguiente resultó una pérdida de tiempo ya que ni él ni ningún Cullen vino al colegio durante toda la semana. Tras una discreta indagación, supe que se había ido con toda su familia a unas vacaciones celebrando el cumpleaños de su madre. Por una parte me sentí más tranquila, ya que no sabía si habría sido capaz de decirle gran cosa, en vista de la torpeza que había demostrado a la hora de charlar con él. Pero por otro lado me sentía nerviosa y deseosa de su regreso, y echaba mucho de menos a Alice. Como bien decía una frase: uno no sabe que tiene hasta que lo pierde Así me sentía yo, estando tanto tiempo con Jessica sin aprovechar la estupenda compañía de Alice y Edward.

Durante los almuerzos, me sentaba con Jessica y sus amigas en el claustro y escuchaba sin interés la letanía interminable de quejas que desgranaban sobre el colegio, los chicos y los padres. Sus conversaciones seguían la misma pauta y a mí me daba la sensación de saberme cada frase de memoria. Aquel día, el baile de promoción era el tema estrella; nada sorprendente tampoco.

-¡Ay, Dios, he de decir tantas cosas!— dijo Jessica, estirándose como una gata sobre el asfalto.

Sus amigas se hallaban desparramadas alrededor: algunas en los bancos de madera, con las faldas arremangadas para aprovechar los efectos de aquel sol de finales de verano. Yo permanecía a su lado con las piernas cruzadas, agradecida de que mi pantalón me tapara toda la pierna

-¡Uf, y que lo digas!— asintió Megan Judd, acomodando la cabeza en el regazo de Hayley y alzándose también la camiseta para que le diera el sol en la barriga— Anoche empecé la lista.

Sin incorporarse, abrió su diario escolar, donde tenía pegadas un montón de etiquetas de marcas de ropa.

— Escucha— prosiguió, leyendo una página con la esquina doblada— Pedir hora para la manicura francesa, buscar unos zapatos sexis, comprarme un bolsito, decidir que joyas me pongo, encontrar el peinado de alguna celebridad para copiarlo, decidirme por un spray bronceador: Hawaian Sunset o Champagne, reservar la limusina. Y la lista todavía continúa...

-Se te ha olvidado la más importante — dijo Hayley— Encontrar el vestido.

Las demás se echaron a reír ante semejante descuido. A mí me dejaba perpleja que se empeñaran en analizar con tanto detalle una fiesta que aún quedaba tan lejos, pero me abstuve de comentarlo. No creía que les hubiera gustado.

— Va a salir carísimo— suspiró Lauren— Me parece que acabaré pasándome del presupuesto y gastándome hasta el último dólar que me he sacado trabajando en esa panadería tan cutre.

— Yo soy rica— dijo Jessica, orgullosa— Llevo ahorrando todo lo que he ganado en la farmacia desde el año pasado.

-A mí me lo van a pagar todo mis padres—alardeó Megan— Están dispuestos a correr con todos los gastos si apruebo los exámenes. Incluso un autobús de fiesta, si queremos.

Las demás la vieron impresionadas.

— Pues arréglatelas como sea para no cagarla en ningún examen— le dijo Jessica.

— Bueno, tampoco le pidas milagros— comentó Hayley, riendo.

-¿Alguien ya tiene pareja?— pregunta otra.

Unas pocas levantaron el dedo; las que mantenían relaciones estables no debían preocuparse. Todas las demás seguían aguardando con desesperación a que alguien se lo pidiera.

— Me gustaría saber si Jasper piensa ir— musitó Jessica, volviéndose hacía mí — Todos los profesores están invitados.

— No sé— dije— Él más bien rehúye estas cosas.

— Deberías pedírselo a Mike— sugirió Hayley— Antes de que se lo lleve otra.

-Sí, los buenos desaparecen enseguida— asintió Lauren

Jessica pareció ofendida.

-No puedes saltarte la norma, Hayley— dijo— Es el chico el que debe pedírtelo.

Lauren soltó un bufido.

— Pues buena suerte.

— A veces pareces idiota, Jessica.— Hayley suspiró— Mike puede medir poco pero está cachas, es rubio y juega a lacrosse. No será una lumbrera, pero, vaya, no sé a qué estás esperando.

— Quiero que me lo pida él—dijo Jessica con un mohín.

— Quizá sea tímido— apunté, ya aburrida de no hablar nada.

— Uf, ¿Tú lo has mirado bien? Mira que hay que ser gilipollas para considerarlo tímido- Vale, que me llamaran pringada podía pasar por un apelativo cariñoso, pero gilipollas ya si qué se pasaba de la raya

Lauren puso los ojos en blanco, para luego añadir

-No creo que sea un tipo con problemas de autoestima.

A continuación se desarrolló un debate sobre se era mejor un vestido largo o un modelito de cóctel. La conversación se había convertido tan banal que me entraron unas ganas urgentes de escapar. Musité como excusa que tenía que comprobar en la biblioteca si había llegado un libro.

-Arggg, Bellie, las únicas que andan en la biblioteca son las pringadas—dijo Lauren.

¡Arggg yo! ¿Qué les pasaba que no paraban de llamarme Bellie? Era de lo más pijo y me daban ganas de abofetear a alguien

— Podría verte alguien- añadió Hayley

— Y pensar— gimió Megan— que hemos de pasarnos allí la quinta hora para acabar ese absurdo trabajo de investigación...

— ¿De qué has dicho que iba?— preguntó Jessica— Algo de política en Oriente Medio, ¿no?

— ¿Dónde está Oriente Medio?— quiso saber una chica llamada Zoe, que siempre llevaba su pelo rubio amontonado en lo alto la cabeza como una corona.

— Es una región situada cerca del Golfo Pérsico— dije— Abarca todo el sudoeste de Asia.

-No creo, Bellie.— Jessica se echó a reír— Todo mundo sabe que Oriente Medio está en África.

Me habría gustado irme con Alice, pero ella estaba de vacaciones con su familia. Como no podía recurrir a su compañía, me encaminé hacia el departamento de música para ver si encontraba a Jasper tocando algo para quitarse el estrés de dar clases de historia a adolescentes hormonales.

El ala de música se encontraba en la parte más antigua del colegio. Del vestíbulo principal me llega un rumor de cánticos y empujé las puertas pesadas de madera. Era un espacio enorme, con techos altos, y con retratos ceñudos de directores alineado a lo largo de las paredes. Jasper se encontraba frente a un atril dirigiendo la coral del tercer curso. Todas las corales habían adquirido popularidad desde su llegada; de hecho, había tantas nuevas incorporaciones femeninas en la coral de último año que habían de ensayar en el auditórium.

Jasper les estaba enseñando a los de tercero sus himnos favoritos para cuatro voces, acompañada al piano por la delegada de música, Lucy McCrae. Mi entrada interrumpió el canto. Jasper se volvió para ver a qué se debía esa distracción y, al hacerlo, la luz de una vidriera iluminó su pelo dorado de tal modo que casi me pareció en llamas un instante. Lo saludé con una seña y escuché al coro mientras reanudaba su canto.

Aquí estoy Señor.

¿Acaso soy yo, Señor?

Te he oído llamar en medio de la noche.

Iré yo, Señor, si Tú me guías.

Llevaré a tu pueblo en el corazón.

Aunque algunas voces desafinaban y el piano casi no se oía, las purezas de las voces resultaba arrebatadora. Me quedé hasta que sonó la campana marcando el final del almuerzo.

Salí de allí con la sensación de haber recibido un oportuno recordatorio de lo que importa de verdad. Los siguientes días se deslizaron borrosamente uno tras otro. Cuando quise darme cuenta, ya era viernes y había concluido una semana más. La familia Cullen, según oí decir, habían regresado después del almuerzo, pero no había visto ni rastro de ellos y supuse que se habrían vuelto directamente a casa.

Me pregunté si Edward había perdido el interés en vista en que no había noticias mías. ¿O estará esperando aún mi llamada?

Cuando me fui a recoger mis cosas, vi que habían metido un pequeño rollo de papel en la ranura de la taquilla. Cayó al suelo en cuanto abrí la puerta. Lo desenrollé y leí el mensaje, escrito con una letra elegante pero juvenil.

SI NO HAS CAMBIADO DE OPINIÓN,

ESTARÉ EL SÁBADO EN EL CINE MERCURY A LAS 9.

Y POR FAVOR MIRA DENTRO DE LA TAQUILLA

Lo leí varias veces. Incluso con un simple pedazo de papel, Edward se las arreglaba para ejercer en mí el mismo efecto mareante. Sujeté su nota tan delicadamente como si fuera una antigua reliquia. No se desanimaba fácilmente, lo cual me gustaba. «Así que esto— pensé— es lo que sienten cuando te persigue un chico.»

Como el me pidió, fijé mi atención dentro de la taquilla, y para mi sorpresa encontré un pequeño estuche. Sorprendida lo y lentamente lo abrí. Sin poder creer lo que veía, observé la preciosa rosa roja que resplandecía en el estuche. Cogí la flor y maravillada por su tacto me la puse tras la oreja. Cuando iba a dejar el estuche en la taquilla, observé que había una nota:

PARA LA CHICA MÁS HERMOSA

ESPERO QUE ESTA ROSA PUEDA RESALTAR AÚN MÁS TU BELLEZA

EN NUESTRA CITA EL SÁBADO

E.C

Me daban ganas de dar saltos de alegría, pero conseguí mantener la calma. No obstante, aún seguía sonriendo cuando me encontré a Jasper y Rosalie. No conseguía adoptar una expresión de serenidad, aunque fuese fingida.

— Pareces muy satisfecha de ti misma— dijo Rosalie al verme.

— He sacado buena nota en el examen de francés— mentí.

— ¿Es que creías que ibas a suspender?

-No, pero siempre es agradable ver lo negro sobre el blanco.

-¿Y no será por qué el fin de semana tienes una salida con tu protegido?- me guiñó el ojo Rosalie, haciendo que me sonrojada

-Bueno… eso tan bien cuenta

Rosalie me miró con ternura y Jasper no podía fingir una sonrisa.

Jasper parecía contento con mi cambio de humor. No se me escapaba que se había sentido culpable, en los últimos días. Él no soportaba ver a nadie afligido, y mucho menos por su causa. No lo culpaba por su severidad. Difícilmente podría echarle encara que no fuera capaz de identificarse con lo que me sucedía. Él estaba centrado con supervisar nuestra misión, en vigilar a Alice y yo ni siquiera podía imaginarme la tensión que ello debía suponerle. Rosalie y yo dependíamos totalmente de él, y los poderes del Reino confiaban en su sabiduría. No dejaba de ser comprensible que quisiera evitarse complicaciones, y eso era justamente lo que Jasper temía que pudiera acarrear mi exceso equivocado de contacto con Edward.

En todo caso, la euforia que me había provocado el mensaje de éste me duró el resto de la tarde y no pude evitar pedir consejo a Rosalie sobre lo que ponerme e incluso recibí la llamada de Alice, la cual se encontraba enferma, que me entretuvo dos horas enteras contándome los gustos de Edward, qué debía ponerme, qué era lo mejor para que yo le causara una mejor impresión…

Y aún así, con tanta tensión, deseaba que el sábado llegara cuanto antes. Y la mala suerte de nuevo interactuaba en mi contra, ya que el tiempo pasaba tan despacio que llegué a pensar que el sábado nunca llegaría


Hello!

¿Cómo estais por aquí? Yo estoy muy triste ;((. Mañana me voy ya de vacaciones y seguramente- a no ser que le ruegue y ruegue a mi padre para que me deje el ordenador- no podré actualizar hasta septiembre. Sniff... sniff... os voy a hechar de menos. Pero os voy a conpensar, acabo de subir un capítulo de ¿Nosotros celebrando Navidad? y aquí os dejo este. Sé que es más corto de lo que normalmente escribo pero ayer estuve todo el día fuera, comprando cosas de último momento y hoy mis padres andan por todos lados haciendo maletas a doquier. Es comprensible, nos vamos un mes fuera!

Pero bueno, aquí os dejo los comentarios:

Nohemi

Hay, en serio, yo también creo que os he estado malcriando XP. Pero eso se acabó :(( aunque, si soy una buena chica seguro que le robo el ordenador a mi padre unos minutos XP. Y bueno, a lo mejor me pasé un poco emborrachando a Bella, tú que piensas? Aunque, como no, Edward el magnífico siempre al rescate!. Y Jasper, como ya has dicho tú, si que se está soltando cada vez más. Aunque si tu vieras como de flexible se volvera dentro de unos capítulos! Pero no adelanto nada :X! Petons y seguramente nos volveremos a ver en Septiembre!

Peque Cullen

Gracias por ser mi diccionario personal, con tigo ni necesito usar el diccionario! Merçi! Y bueno, tu pregunta de quien estaba tocando la puerta ya te la dí XD y lo del perrito, See! es una monada y mira como ya quiere a Eddie. Es que este chico tiene un encanto! Petons y nos vemos en Septiembre ;P!

Akamaruwolf323

No te dejan tener un perro? Dejame hablar con tus padres y ya veras XD. Yo tengo dos pequeñinas, pero te regalo una enserio! Por las noches no paran de ladrar por el ascensor del apartamento donde vivimos y todos los días estoy con ojeras! Y aquí esta tu respuesta de la pregunta (que lio de palabras xd): No puedo responderte abiertamente porque si no destrozo la historia pero me ha contado un amigo, creo que un pajarito, que todo acaba llegando, y más si es el amor. ¿Le hacemos caso o le mandamos de paseo? XP. Petons y nos vemos en Septiembre muak!

Claudiia828

Bueno, bueno Clau... Tu review me ha dejado :o! Ha sido mega largo, y me ha encantado! Además de no contar los dos de mi otro fic con tus dos mensajes! No has descansado guapa! Asi que see!, as cumplido tu palabra ;)) Y no, no falta tanto para que esten juntos juntos. Al principio seran como amigos cercanos aunque los dos lo deseen pero al final, en un capítulo que no dire cuando, llegará. Y el de la puerta no ha sido ni Alice, ni Jessica ni nadie de esos... ¡si no que Edward el Increible! jajaja. Y, gracias por acordarte de mi cumple jajaja. Aun falta mucho para que llegue pero encantada. Y bueno, como yo no te he dado ningún regalo pues... ¡este capítulo va dedicado para tí! Petons y nos vemos en Septiembre!

Angie Cullen Hale

Hola! Veo que te has animado a dejarme un review! Merçi! Y jeje, ya has visto como ha comenzado su semanita: sin Edward, ni Alice y con desesperación extrema! Petons y nos vemos en Septiembre!

N/T: Me despido de todos vosotros hasta septiembre. Si hay suerte entre las vacaciones a lo mejor subo algún capítulo, pero lo dudo XP. Revoir, arrivederci, Auf Wiedersehen, adéu, farvel y finalmente Adiós!

OsQuieroMuxo a tods!

Se despide, Anna Tejedor- alias Nina- alias Annalice ;P