-La misión de hoy: encontrar las cocinas o morir en el intento.

-Perecer en el intento suena mejor.

-Lo siento. La próxima vez tú escribirás mis discursos, Potter.

-¿Vamos hoy en la noche o no?

-Sí, todos debajo de la capa.

James, Sirius, Remus y Peter se colocaron debajo de la capa de invisibilidad una vez más. Habían intentado encontrar las cocinas por varios meses sin éxito. Aunque habían encontrado muchos secretos del castillo que nunca se imaginaban que existían. También habían ganado tiempo entre clases.. Ahora conocían tantos atajos que podían caminar de un lado del castillo al otro en la mitad de tiempo que les tomaba antes.

Aún así, las cocinas habían sido su objetivo original, y no lo habían abandonado. La Sala de los Menesteres parecía un sueño imposible para este punto. Si no podían encontrar las cocinas, algo de lo que todos habían oído, ¿cómo encontrar una habitación secreta?

-¿Listos?- preguntó James. -Uno, dos, tres, vamos.

-Izquierda. Derecha. Izquierda. Derecha.- Sirius se detuvo después de los primeros pasos. Una cosa que varios meses de vagar por el castillo debajo de la capa de invisibilidad les había enseñado era caminar juntos. Ahora sólo necesitaban que Sirius pusiera el paso, y podían caminar juntos sin problemas. Esto era muy útil, ya que podían caminar casi silenciosamente, disminuyendo las probabilidades de que los descubrieran.

Caminaron rápidamente por los pasillos que ya habían explorado, y bajaron la velocidad. Estaban cruzando territorio desconocido.

-¿Dónde estamos?- preguntó Peter.

-No estoy seguro,- respondió James. -¿Alguien reconoce este lugar?

-No,- dijo Remus.

-Yo tampoco,- agregó Sirius. -Pero eso es bueno, ¿no? O sea, si las cocinas estuvieran en un lugar que conocemos, ya las habríamos encontrado.

-Buen punto,- dijo James. -Vamos por acá.- Empezó a guiarlos por el pasillo.

-No, creo que por acá,- dijo Sirius, llevándolos por donde habían entrado.

-No, yo estoy de acuerdo con James,- dijo Peter, y comenzaron a caminar al otro lado.

Mientras pasaron por el mismo punto en la pared por tercera vez, Remus jadeó.

-¡Miren!- exclamó.

-¿Qué?- James se detuvo, y Peter chocó contra él.

-¡Esa puerta! ¡No estaba ahí hace un minuto!

-¿Cómo puede ser eso?- preguntó James.

-No sé, pero apareció de la nada. ¡Lo juro! ¿Recuerdan haberla visto ahí antes?

-Yo no,- dijo James. -¿Qué creen que sea?

-Sólo hay una forma de descubrirlo,- dijo Sirius. Se acercó, los demás cerca de él debajo de la capa. -Aquí vamos.

Alargó su mano y giró la perilla. Para su deleite, la puerta se abrió, revelando una habitación como nada que hubieran visto antes. Tenía un aire como de biblioteca, con libros, pergaminos, plumas, mesas y sillas. Aún así, no tenía el aire opresivo de la biblioteca que Sirius odiaba. Era en realidad una habitación muy reconfortante, de una manera extraña. James quitó la capa y la puso en una silla.

-¿Qué haces?- susurró Sirius. -¿Podrían vernos?

-¿Quiénes?- preguntó James. -Somos los únicos aquí. Miró a su alrededor cuidadosamente. -Me pregunto qué son estos libros.

Remus cruzó al librero más cercano, y cogió uno. Leyó la portada, sus ojos engrandeciendo. -¡No van a creer esto!

-¿Qué es?- preguntó Peter.

Remus sostuvo el libro para que lo vieran. -¡Hogwarts: La guía para encontrarlo!

-¿Qué es?- James hizo eco a la pregunta Peter mientras caminaba hacia Remus. -¿Qué ES exactamente?

Remus abrió el libro, sus ojos creciendo aún más. -Te muestra dónde encontrar cualquier habitación o lugar en Hogwarts.

-Debes estar bromeando,- se rió Sirius.

-No, no está bromeado,- respondió James. -Tiene instrucciones aquí mismo. Sólo tienes que escriber el lugar que buscas, y te enseñará un mapa.

-Déjame ver.- Sirius tomó el libro de Remus, y comenzó a hojearlo. -¡Es increíble! ¿De dónde salió? ¿Quién escribió algo así?

-APWBD,- respondió Remus.

-¿Cómo?

-Es quien está como autor en el libro. APWBD.

-¿Quién es?

-No sé. Sólo leo, no entiendo necesariamente.

-Bueno,- dijo Sirius, tomando el libro de la mesa más cercana, -probemos. Tomó una pluma, la llenó de tinta. -¿Intentamos encontrar las cocinas?

-Naturalmente,- sonrió James.

Sirius escribió "LAS COCINAS" en letras grandes y gruesas en la primera página. Las letras se absorbieron en el papel, y la tinta reapareció como un mapa. Letras pequeñas y redondas aparecieron debajo del mapa, dando indicaciones escritas para encontrar las cocinas.

-Haz cosquillas a la pintura de la pera hasta que se convierta en una perilla,- murmuró Sirius. -Creo que podemos hacer esto, amigos. ¿Qué dicen si vamos a buscar las cocinas?

-¿No crees que deberíamos escribir las direcciones?- dijo Remus. -Ya sabes, por si las olvidamos.

-¿No podemos llevarnos el libro?

-No sé,- dijo James. -Pareciera que pertenece aquí. Como que no deberíamos llevarlo. Remus tiene razón. Escribamos lo que dice primero.- miró a Remus. -Eres el que más rápido escribe, ¿sabes?

Sirius empujó el libro, una pluma y pergamino hacia él. -Adelante.

Remus asintió, y comenzó a escribir cuidadosamente las direcciones a las cocinas. Cinco minutos después, estaban saliendo por la puerta.

-¿Qué es esa habitación, de todas formas?- murmuró Peter mientras cerraban la puerta detrás de ellos.

-Ni idea,- dijo Sirius. -Nunca la había visto.- vieron cómo desaparecía la puerta. -Y quizá nunca la vuelva a ver.

-¡Shh!- susurró James. -¡Alguien viene!

Aunque eran invisibles, por costumbre, los chicos se pegaron a la pared, escondiéndose en las sombras. Esperaron mientras oían que las voces que escuchó James se acercaban a ellos. Finalmente, los dueños de las voces fueron visibles, dando vuelta en la esquina.

Los cuatro chicos miraron con sorpresa cómo Adam y Minnie aparecieron, tomados de las manos. Caminaron junto a la pared tres veces, después atravesaron la puerta. James alcanzó a ver la habitación adentro; era completamente diferente a la que habían entrado momentos antes.

-¿Vieron eso?- exclamó.

-¿Qué acaba de pasar aquí?- preguntó Peter. -¡Era una habitación completamente distinta! ¿Cómo puede ser eso?

-Creo, caballeros…-dijo Sirius con un brillo en sus ojos, -que acabamos de descubrir la Sala de los Menesteres.

-Pero no descansemos,- dijo James. -¡A las cocinas!

-Bien, entonces vamos a estudiar Transformaciones los lunes por la tarde, Encantamientos los martes en la tarde, Pociones los martes en la noche…

-¡Basta! ¡No puedo!

Lily miró con sorpresa a Olivia. -¿Qué? Te hice una copia del horario de estudio, no tienes que memorizarlo.

-¡No quiero hacerlo! ¡Ni siquiera quiero pensar en ello!

-Liv,- dijo Lily, -sabes que tienes que estudiar. Nunca pasarás los exámenes si no lo haces. Entonces te echarán de Hogwarts, y ¿en dónde te pondrá eso el próximo año? Dana, Kathleen, y yo estaremos en el Expreso de Hogwarts, saludándote en el andén mientras nos vamos. ¿Cierto, chicas?

Dana rió. -Bueno, por más dramático que parezca, creo que Lily tiene un punto. Sí necesitamos estudiar. Por qué empezamos dos meses antes de los exámenes, jamás lo entenderé…

-No, Lily tiene razón,- dijo Kathleen. -Necesitamos toda la práctica que podamos. He oído que los exámenes son terribles.

-Yo también,- dijo Olivia. -Mi hermano mayor se graduó de Hogwarts el año pasado, ¿recuerdan? Aún así no entiendo la prisa para estudiar.

Lily suspiró. -Está bien. Entonces Kathleen y yo estudiaremos, y ustedes dos pueden esperar al último minuto.

Olivia la miró con un brillo travieso en sus ojos. -Sí, bueno, estoy segura que James y Sirius esperarán al último minuto, también. Quizá Dana y yo podemos estudiar con ellos.

-Quizá pueden,- respondió Lily, intentando aparentar que no le importaba.

-Estoy segura que a James no le importaría tenerte de tutora, Lil,- agregó Dana.

-Oh, cállense,- dijo Lily, arrojando su pelo sobre su hombro. -No me importa lo que haga James Potter.

-Como has dicho anteriormente,- sonrió Olivia. -Pero a él le importa lo que tú hagas, Lils.

-Oh, y ahora estoy enamorada,- dijo Lily con sarcasmo. -Miren, chicas, tengo que ir a la biblioteca a empezar a estudiar. ¿Vienes, Kath?

-Claro, iré por mis libros.

Cuando Kathleen recolectó sus libros, las dos chicas dejaron la Sala Común juntas. Dana y Olivia las despidieron mientras desaparecían por el hueco del retrato.

-No sé por qué no me dejan en paz sobre JAmes,- dijo Lily tan pronto como estuvieron en el pasillo.

-¿No es obvio?

-¿Qué? ¿Que James me sigue como un cachorro, haciendo mi vida miserable? Sí, eso es lamentablemente obvio. ¿Pero por qué Dana y Olivia me lo echan en cara?

-Lily,- dijo Kathleen, su cara muy seria, -es muy obvio que le gustas a James.

Lily se sonrojó en contra de lo que intentaba. -Oh, vamos.

-No, es en serio. Sí le gustas.

-Bueno, a mí no me gusta. Fin de la historia.

-Es ahí donde te equivocas. No es el fin. Él no se dará por vencido.

-Debería. Me imagino que hay muchas chicas a las que les gusta tanto como a él le gustan.

-Ah, has llegado a la segunda parte de nuestro problema.

-¿Que es…?

-Dana y Olivia creen que es guapo.

-Te refieres a que creen que Sirius es guapo.

-Bueno, a Olivia le gusta más Sirius que James, pero ninguna de las dos se quejaría si James les prestara la mitad de atención que te presta a ti.

Los ojos de Lily se hicieron del tamaño de sartenes. -¿A Dana y a Olivia les gusta James?

-Pensé que cualquiera lo notaría.

-Aún así no entiendo,- Lily frunció el ceño. -Digo, Olivia habla de Sirius, no de James.

-Cierto. Y sí le gusta más Sirius. Pero, como dije, James se acerca en segundo lugar.

-¿No puede escoger a uno?

-Vamos, Lils. No tiene ni doce años. No estamos hablando de un compromiso de por vida.

Lily negó con la cabeza. -No puedo pensar en esto ahora. No puedo, Kath. Tenemos tanto que hacer… oh, esto no es un buen momento para esto.

Kathleen sonrió con comprensión. -Ignóralo por ahora. Nos preocuparemos por esto cuando terminen las pruebas.

-Buen plan.

-¿Ustedes dos planean estudiar?

-Nop,- dijo Sirius mientras planeaba su siguiente movimiento de ajedrez.

-Al menos no antes del día previo a las pruebas,- dijo James, mirando el tablero con la misma intensidad que Sirius.

-¿Sí se dan cuenta que si no aprueban no podrán regresar a Hogwarts el próximo año?

-¡Por favor, mami, déjanos en paz!- se rió Sirius.

Remus frunció el ceño. -No te tomas nada de esto en serio, ¿verdad?

-Vamos, Remus, ¿qué tanto estudio necesitamos? Ya aprendimos todo,- dijo James. -Mira, te apuesto que sé todo lo que McGonagall nos pidió estudiar de Tranformaciones. Venga, ¡pregunta!

Remus tomó su libro de Transformaciones y comenzó a preguntar a James sobre el tema. Para su sorpresa, y el orgullo de James, James supo casi todas las respuestas.

-No es justo, es tu mejor materia,- objetó Remus mientras cerraba el libro.

-Bueno, haz preguntas de Defensa contra las Artes Oscuras, entonces,- dijo James de buen modo. -Esa es tu mejor materia.

-No, esperen, ¡hagamos un reto!- exclamó Sirius. -Les haré preguntas a ambos, y veremos quién puede contestar más preguntas.

-¡Yo también quiero intentar!- dijo Peter.

-De acuerdo, está bien, únete a ellos,- dijo Sirius, tomando su propio libro. -¿Están listos?

Después de quince minutos, era obvio que James y Remus estaban empatados. Peter, sin embargo, se equivocó en casi todas las preguntas.

-Oh, esto no es bueno,- jadeó.

-Por eso necesitamos estudiar,- dijo Remus, mirando a James y Sirius detenidamente. -¿Cómo esperamos estar listos TODOS para los exámenes si no hemos estudiado?

James entendió rápidamente. -Sí, Peter, estudiaremos Transformaciones mañana por la tarde.

-Y podemos ver Defensa mañana durante el día,- ofreció Remus.

Sirius suspiró, y lanzó una mirada de muerte a James y Remus. -Y vemos Pociones al día siguiente.

-Perfecto,- dijo Remus, juntando sus manos. -Estaremos listos para los exámenes con tiempo suficiente.

-Más les vale que todos obtengamos notas excelentes,- gruñó Sirius. -Honestamente… yo, ESTUDIANDO. Nunca pensé ver ese día.

-Piénsalo como venganza contra tu familia,- se rió James. -Imagina lo felices que estarán de ver a su pequeño Gryffindor expulsado.

Sirius rió. -Ah, es verdad. Además, no puedo fallar. Tengo que estar aquí para Regulus el año entrante.- Hizo una pausa, y sonrió. -Esperen a que lo conozcan. Nunca he conocido a alguien que haga tantas preguntas sobre las mismas cosas de tantas maneras distintas.

Remus rió. -Eso es un talento del cual estar orgulloso.

Sirius rió con él, -Oh, va a volver loca a McGonagall.

Todos los de primer año de Gryffindor comenzaron a estudiar con esmero mientras se acercaban al punto de "dos semanas antes de los exámenes". James, Sirius y Olivia resentían cada momento que pasaban con sus libros, seguros que había maneras más entretenidas de pasar el tiempo. James y Sirius estudiaron con el único propósito de ayudar a Peter; se aseguraron de que todos entendieran que estarían bien solos. Remus sólo suspiraba y sonreía, comprendiendo que probablemente decían la verdad.

Olivia no tenía excusa para estudiar… culpaba a la mala influencia de Lily y Kathleen. Dana era reacia a estudiar, pero sabía que necesitaba la práctica. Sus notas eran buenas, pero no quería dejar nada a la suerte.

En el punto de "una semana antes", la sala común entera estaba silenciosa durante las tardes. Sirius comenzó a quejarse que no era mejor que la biblioteca, con todos interesados en sus libros. Adam y Minnie, quienes estaban estudiando para sus TIMOs, comenzaron a repartir castigos duros por hablar muy fuerte después de la cena.

-Afortunadamente los Premios Anuales están en Ravenclaw y Hufflepuff,- murmuró Sirius después de que Adam le llamara la atención por cuarta noche consecutiva. -Esos dos son suficiente. No imagino lidiar con alguien que se esté preparando para los ÉXTASIS.

James sonrió. -Espera a que veamos quiénes son los nuevos Premios Anuales. Podría ser peor.

Sirius gimió fuertemente. Adam les lanzó una mirada furiosa.

Remus ojeó a Sirius -Creo que va a explotar en pedacitos si no dejas de molestarlo.

-Quizá sólo me vaya a dormir,- dijo Sirius precipitadamente. -Voy a prevenir cualquier locura que pueda molestar el silencio de la sala común.

Adam miró a Sirius mientras atravesaba la sala común. Sirius hizo una pausa al final de la escalera de hombres, y se despidió de Adam alegremente, Adam sonrió en contra de sí mismo, y se despidió de Sirius. Sirius se despidió de sus amigos, y subió las escaleras.

-Bueno, ahí va nuestra distracción,- murmuró James.

-¡Y todavía no entiendo todas estas cosas de Pociones!- murmuró Peter.

-Yo te ayudo,- dijo James, abriendo sus notas de Pociones cerca de Peter. -Lo siento, Remus, pero…

-No, soy terrible en Pociones,- interrumpió Remus.

-No terrible…

-Sólo no bueno,- sonrió Remus. -Creo que los voy a escuchar. Podría ayudar.- Se acercó a ellos, mirando a Adam para ver si les gritaba por moverse tanto. -¡Oye, James!- murmuró.

-¿Qué?-

-¡Lily te está mirando!

-¿Qué?- James dijo la palabra un poco más alto de lo que quería, y levantó la mirada. Miró a Lily a tiempo para verla deslizar su mirada hacia su libro. Estaba sonrojándose hasta las raíces de su cabello. -¡Me lo perdí!

-¡JAMES, BAJA LA VOZ!

-¡Lo siento, Adam!- llamó James en voz baja. Volteó a ver a Lily de nuevo, y vio una pequeña sonrisa en su rostro. -¿Estaba intentando meterme en problemas?

-No creo,- dijo Remus lentamente. -No parece ser ese tipo de persona.

-Se ríe de mis infortunios.

-Seguramente sólo ríe de Adam gritando por toda la sala enfrente de todos. Quizá piensa que estás avergonzado.

James rió. -Sí, como si eso fuera a avergonzarme.

-Ella no lo sabe.

-¡JAMES POTTER Y REMUS LUPIN, ESTÁN SIENDO DEMASIADO RUIDOSOS!

-Quizá debamos ir a la biblioteca,- murmuró James. -Tengo un presentimiento que las restricciones serán mucho más ligeras.

Remus mordió su puño para evitar reír.

-¿Por qué mirabas a James?- preguntó Dana con una sonrisa conocedora.

-No lo miraba,- dijo Lily rápidamente.

Las dos chicas se silenciaron cuando Adam gritó de un lado de la habitación, pidiéndole a James que guardara silencio. Lily no pudo evitar sonreír. De verdad, uno pensaría que alguien tan inteligente evitaría estar en problemas.

-Sí lo hacías. Yo lo vi,- susurró Dana cuando cayó el silencio de nuevo.

Lily se sonrojó aún más, si fuese posible. -Déjame en paz, Dana.

-Por supuesto que no. Vamos, dime. No le diré a Olivia o Kathleen, si eso es lo que te preocupa.

-No, no me importa que les digas. No hay nada que decir.- Suspiró. -No sé por qué lo estaba mirando. Ni siquiera creo que estuviera enfocada en él.

-Sí lo estabas,- dijo Dana. -Puedo ver a través de ti.

Guardaron silencio mientras Adam gritaba a James y Remus.

-Quizá sólo me sorprendió verlo estudiar,- murmuró Lily cuando pensó que era seguro hablar.

-Quizá,- dijo Dana con ojos entrecerrados.

-¡DANA! ¡LILY!

-Quizá debamos mantenernos calladas,- Lily susurró.

El temido primer día de exámenes llegó. El primer examen para los de Primer Año de Gryffindor fue Transformaciones. James estaba feliz de hacerlo primero. Sabía que sería su examen más fácil, y estaba emocionado por demostrar lo que sabía hacer. Sirius tampoco estaba nervioso; estaba completamente confiado en su propia habilidad en toda sus clases.

Transformaciones le resultaba fácil a James y Sirius, pero el resto de sus compañeros salieron del salón de clases dos horas después con varios niveles de tristeza en sus rostros. Remus había enterrado su cabeza en las hojas del examen, intentando ver qué se le había escapado. Peter parecía estar al borde del llanto; no podía ni siquiera recordar qué había escrito, y menos qué estaba correcto. Lily murmuraba a sí misma dos encantamientos que había confundido. Dana, como Remus, estaba sosteniendo las hojas de su examen. Kathleen ya había sacado sus notas de Historia de la Magia para estudiar de último minuto antes de su siguiente examen. El rostro de Olvia era ceniciento; quizá debió haber escuchado a Lily y Kathleen y estudiar más.

Tomó una semana, pero finalmente los exámenes terminaron. La Sala Común volvió a la normalidad, y Adam y Minnie regresaron a ser felices y tranquilos.

-Me gusta mucho más así,- dijo Sirius mientras él, James y Peter jugaban Snap Explosivo después de cenar. -Hay suficiente ruido para pensar.

James rió. -Sí, es eso. Estuvo todo bastante tenso por un rato, ¿no?

-Demasiado tenso,- dijo Peter. -Creo que llegó un punto en que Adam y Minnie querían matarse uno al otro… y eso definitivamente hubiera sido algo malo para nosotros. Quiero decir, sin ellos, ¿quién nos dejará entrar a la Sala Común?

James rió de nuevo. -Es un buen punto, aunque sea insensible. Haremos lo más posible para mantener a flote la relación de Adam y Minnie.

-Esto no implica que alguno de nosotros se disfrace de Cupido, ¿cierto?- preguntó Sirius con nervios.

-No, al menos que eso necesiten,- molestó James. Alzó la mirada cuando se abrió el hueco del retrato, y vio cómo un grupo de cuarto año entraba. -¿Dónde está Remus esta tarde?

-Empacando,- respondió Peter.

-Falta una semana para irnos,- dijo James, confundido.

-Va a ver a su madre de nuevo,- aclaró Peter.

-¿Una semana antes de irnos a casa?- exclamó Sirius.

-Eso dijo.

-¿Por qué no esperar una semana, y verla el resto del verano?- James frunció el ceño.

-Ey, sólo soy el mensajero,- dijo Peter. -Sólo estoy repitiendo lo que me dijo.

Sirius entrecerró los ojos. -Algo no está bien aquí. Peter, ¿va a casa por el verano o un par de días otra vez?

-Un par de días, creo. No dijo nada sobre una calurosa despedida.

-Algo no está bien,- dijo Sirius nuevamente.

-¿No crees que vaya a ver a su madre?- preguntó James, sorprendido.

-No,- dijo Sirius francamente. -No lo creo. Al principio le creí, pero ya es un patrón. Y su padre es un Sanador, ¿no debería esperar hasta que su madre esté en su lecho de muerte para llamar a Remus?

-Sirius, eso es algo horrible,- indicó Peter.

-No, de verdad. Quiero decir, ha estado yendo a casa a visitarla ¡cada mes! Si estuviera tan enferma que necesitara visitarla, ¿no creen que habría muerto este año?

-Quizá su padre es un buen Sanador, y logra hacer que se recupere cada vez,- argumentó James. -Y no creo que haya sido cada mes.

-No, sí ha sido,- respondió Sirius. -Estoy seguro. Y si su padre fuera tan buen Sanador, ¿no creen que los efectos durarían un poco más? ¿Especialmente si es su propia esposa, y no un paciente cualquiera?

-Está bien, Sirius, tienes un punto,- suspiró James.

-¿A dónde crees que va, entonces?- preguntó Peter. -Porque definitivamente no ha estado cerca del castillo.

-Esa es la parte que aún no descubro,- admitió Sirius. -Ese será nuestro nuevo proyecto… descubrir a dónde va Remus cada mes.

-Podríamos preguntarle,- sugirió Peter.

-Peter, si Sirius tiene razón, entonces Remus nos ha estado mintiendo todo el año. No podemos esperar la verdad a estas alturas.

-No, esto vamos a tener que resolverlo por nuestra cuenta,- accedió Sirius. -Comencemos por entender qué días se ha ido. Veamos si hay un patrón ahí.

-Podemos seguirlo cuando se vaya,- dijo Peter.

Sirius negó con la cabeza. -No, incluso con la capa de invisibilidad, es muy arriesgado. Además, si viaja con un traslador, nunca averiguaríamos nada. No, esto requiere investigación intensa. Vamos a llegar al fondo de este misterio, aunque sea lo último que hagamos.

Cuando llegaron los resultados de los exámenes, James, Sirius y Peter no estaban ni cerca de descubrir a dónde desaparecía Remus cada mes. Su principal problema era que no podían recordar exactactamente cuándo se había ido. Habían registrado cuidadosamente los días que se fue ese mes, y el mes anterior… pero esos eran los únicos dos de los que podían asegurar que recordaban con exactitud.

Sus resultados alejaron sus mentes de las faltas misteriosas de Remus. Todos los de primer año de Gryffindor aprobaron cada materia. James, Sirius, Remus y Lily obtuvieron los puntajes más altos, y Dana, Olivia y Kathleen obtuvieron también buenos resultados. Peter estaba casi al final de la lista, pero estaba tan feliz de haber aprobado que todos pudieron pasar por alto sus calificaciones y celebrar con él.

El último día en Hogwarts y el festín de fin de año pasaron desapercibidos. Incluso años después, James no podía recordarlo claramente. Era un caos de actividades y despedidas. Aunque sólo estarían fuera dos meses, parecía una eternidad.

-Extrañaré este lugar,- suspiró Lily mientras abordaban el Expreso de Hogwarts.

-Estaremos de regreso en septiembre,- dijo Dana de manera reconfortante.

-Lo sé. Pero suena tan lejano.- suspiró de nuevo. -No puedo con sólo pensar que debo pasar dos meses enteros con Petunia.

-Envíanos lechuzas,- respondió Dana. -Te enviaremos suficientes cartas para mantenerte entretenida.

-Sí, escríbenos todos los días,- dijo Olivia. En cara de la miseria de Lily, Dana y ella dejaron de molestarla sobre James.

Lily sonrió. -Gracias, chicas. Supongo que tendré que disfrutarlo mientras pueda, ¿cierto?

-Cierto.

-No puedo creer que tengo que pasar dos meses con mis padres,- Sirius gruñó mientras los chicos se sentaban en su compartimiento.

-Por lo menos tienes a tu hermano,- dijo Remus. -Yo no tengo a nadie cerca de mi edad siquiera.

-¿No tienes vecinos?- preguntó James.

Remus negó con la cabeza. -Vivimos a orillas de un bosque.

-Bueno, tienen razón,- dijo Sirius, ignorando el comentario de Remus. -Sí tengo a Regulus. Creo que me volvería loco sin él. Como están las cosas, puede que me vuelva loco con él, pero eso está por verse.- Sonrió. -No puedo esperar a traerlo a Hogwarts el año entrante.