Resumen: Gabriel Agreste decide por fin confiar en su hijo, y le cuenta toda la verdad sobre sus planes para los Miraculous que está intentando conseguir. Chat Noir traiciona a Ladybug, uniéndose a Hawkmoth, y se vuelve el enemigo número uno de París. Mientras tanto, Adrien se interesa en conocer mejor a Marinette, y se da cuenta de que no es el único.

Nota Aclaratoria:

1) Los personajes no me pertenecen, salvo algún OC que de pronto aparezca. Créditos a Thomas Astruc y compañía

2) Contiene spoilers de la segunda temporada

SOBRE LOS TECHOS DE PARÍS

CAPÍTULO 9

Barco de madame Anarka

Esa noche

Luka se puso su suéter y se preparó para subir al ensayo de esa noche en la cubierta del barco. La semana anterior se había negado a ensayar con su banda, sobre todo porque estaba muy descorazonado por lo que había sucedido entre él y Marinette, pero ahora estaba de mejor humor, sobre todo porque había aclarado las cosas con ella la noche que habían salido a bailar con sus amigos. El chico había decidido que se conformaría con su amistad hasta que pudiera conquistarla.

Ignorando las miradas interrogantes de Ivan y Mylène, tomó su guitarra y tomó su puesto frente al teclado, listo para comenzar con el ensayo. Ya todos se habían reunido en su casa. Bueno, todos menos Adrien, pero eso no era novedad. Y Marinette todavía no había llegado tampoco.

Luka se volvió hacia atrás de él, y mirando el teclado vacío, entrecerrando los ojos.

-Nino, ¿sabes donde está Adrien?- preguntó Luka, una parte de él estaba un poco molesta porque el chico había vuelto a faltar al ensayo. Sí, sabía que su padre era estricto, pero debería al menos intentar tomar en serio el grupo.

-Sí, me acaba de enviar un mensaje; dijo que no iba a poder venir porque tenía una cita esta noche- dijo el chico moreno casualmente mientras que miraba su celular.

-¿Qué?- dijo Alya en voz alta, antes de que Luka pudiera formular la misma pregunta- ¿Adrien, una cita?¿Con quién?-

Nino sonrió levemente mientras que su novia lo miraba con curiosidad, e incluso con una expresión un poco maliciosa. Mientras tanto, Luka miraba atentamente a Nino, esperando también la respuesta.

-Pues… con una chica- dijo el chico simplemente.

-¡Nino!- dijo Alya, comenzando a perder la paciencia con el chico- ¡dime!-

-No puedo- dijo Nino, encogiéndose de hombros levemente- Adrien me pidió que no lo divulgara, que solo les avisara que no podría venir por eso-

-¡Nino!-

-No puedo, Aly- dijo el chico sin dejar de sonreír. Estaba disfrutando haciendo sufrir un poco a su novia, pues sabía lo curiosa que podía llegar a ser- Adrien me va a matar si les digo-

Para ese momento, no solo Luka estaba escuchando esa conversación, sino también el resto del grupo, Mylène e incluso madame Anarka.

-Por favor, dinos- dijo Rose finalmente.

Yo te voy a matar si no nos dices!- dijo Alya en voz alta.

Nino sonrió.

-De acuerdo, de acuerdo, no tienes que usar la violencia para esto- dijo el chico- Adrien y Marinette van a salir a cenar juntos esta noche-

-¿QUÉ?- dijeron todos al mismo tiempo.

Luka, al escuchar eso, sintió un nudo en su estómago. ¡Ese Adrien le había ganado otra vez! ¿Porqué justo ahora se interesaba en Marinette? ¡Si la pobre chica siempre estuvo enamorada de él, y él ni siquiera le prestaba atención! ¿Porqué justo ahora que Luka decidió intentar conquistarla, Adrien la invitaba a salir?

No era justo.

-Bueno, bueno, sé que todos estamos muy felices por Marinette y Adrien- dijo madame Anarka en voz alta, aunque no parecía muy contenta al respecto- pero basta de haraganear, marineros. ¡Todos a sus lugares para el ensayo!-

Luka gruñó y empuñó su guitarra. Entrecerró los ojos mientras que tomaba su sitio en el grupo. No iba a dejar las cosas así. Iba a idear una manera de conquistar a Marinette antes que Adrien. Quizá invitarla a salir cuando el chico estuviera en ocupado en sus sesiones de fotografía. O en algún momento en el que él no pudiera intervenir.

-Listos- dijo la madre de Luka, sacándolo de sus pensamientos- uno, dos, tres…-

x-x-x

Restaurante L'Orangerie

Al mismo tiempo

Adrien dejó las llaves de su auto con el valet y se apresuró a rodear el vehículo para abrir la puerta del copiloto para ayudar a Marinette a bajar del mismo. Con una sonrisa radiante le ofreció su mano, que la chica tomó sin dudarlo.

-Te ves hermosa esta noche- dijo Adrien una vez que Marinette estuvo de pie a su lado.

-Gracias- dijo ella, con sus mejillas sonrojadas y pasándose un mechón de cabello detrás de la oreja en un gesto nervioso- ya lo habías mencionado-

Adrien amplió su sonrisa y rodeó la cintura de Marinette con su brazo.

-Creo que no te lo he dicho lo suficiente- dijo el chico en voz baja, sin dejar de sonreír- ¿vamos?-

Marinette asintió, sus mejillas tiñéndose levemente de rojo, y se dejó conducir hacia el interior del restaurante. Parecía que ya conocían a Adrien en ese sitio, pues lo saludaron con su apellido, y le preguntaron si quería su mesa habitual. Lo que sí, estaban sorprendidos de que esta vez fuera acompañado de una chica y no solo.

La mesera los condujo hacia una mesa en la parte alta del restaurante, la cual estaba algo aislada del resto de los comensales, y rodeada de algunos jarrones llenos de rosas de distintos colores. Con un gesto, Adrien detuvo a la mesera, y fue él quien ayudó a Marinette a sentarse, acomodando su silla.

-Gracias- sonrió ella, mientras el chico tomaba asiento a su lado.

-La cena comenzará en veinte minutos, monsieur Agreste- dijo la mesera, dejando los menús sobre la mesa- les traeré algo de beber. ¿Una copa de vino?-

Adrien se volvió con una sonrisa hacia Marinette, quien pasó sus ojos a la mesera, y luego a Adrien, con una expresión preocupada.

-Yo… no debería tomar- dijo Marinette, ruborizándose levemente al recordar lo que había sucedido la semana pasada, y el regaño de Tikki por tomar alcohol. Además, no sabía si Hawkmoth decidiría atacar la ciudad justo en ese momento… y estaba con Adrien, no quería hacer el ridículo delante de él- un vaso de limonada será suficiente para mí-

Adrien rió en voz baja, como si acabara de recordar algo gracioso, pero asintió.

-Lo mismo para mí, por favor- dijo Adrien, sin dejar de sonreír en dirección a la chica- yo voy a conducir, después de todo-

La mesera se alejó con una expresión amable para traerles sus bebidas, y Marinette se volvió de nuevo hacia Adrien, quien abrió la solapa de su camisa y sacó un tulipán de color rosa que había estado guardando. Lo extendió hacia la chica, quien lo tomó con cuidado entre sus manos.

-Es hermoso, Adrien, gracias- dijo Marinette, mirando la flor con curiosidad. Recordó vagamente cuando Chat Noir le había ofrecido una rosa, hacía todos esos años cuando aún eran aliados, y le pareció una extraña elección de flor para Adrien.

-¿Qué sucede?¿Te disgustó la flor?- dijo el chico, borrando su sonrisa.

-No, por supuesto que no- dijo ella- es hermosa-

Adrien volvió a sonreír, y abrió la boca para decir algo, cuando la mesera regresó con sus bebidas y las puso sobre la mesa. Una vez que quedaron solos de nuevo, Adrien ladeó su cabeza.

-¿Sabes?- dijo Adrien- uno de mis tutores me dijo que las flores tienen un significado. Las rosas, por ejemplo, representan amor platónico. Y los claveles el amor entre una madre y su hijo- hizo una pausa, seguramente recordando a su madre, y Marinette se preguntó si Adrien pondría claveles en el retrato de su madre.

-¿Y los tulipanes?- preguntó Marinette. Adrien sonrió travieso y no le respondió.

-Estaba pensando- dijo Adrien después de unos segundos, cambiando el tema- desde que te conozco, he visto que tienes mucho talento para diseñar ropa. Ganaste un concurso de diseño con mi padre, ¿no es así?-

-Sí, el sombrero de bombín, para una de tus sesiones de fotos- dijo Marinette con una sonrisa apenada- aunque no sabía que eras alérgico a las plumas-

Adrien se rascó la punta de la nariz y rió.

-¿Y has diseñado algo más?- dijo el chico- además de los vestidos, quiero decir-

-No, no he tenido oportunidad- dijo Marinette- entre la universidad, los proyectos, acompañarlos a la banda y eh…- ser Ladybug, pero no podía decirle eso, así que continuó- ah, sí, cuidar a Manon Chamack, no tengo oportunidad de diseñar mucho-

Adrien sonrió levemente. Recordaba bien a Manon. Quizá podría hablar con su padre sobre Marinette. Si sabía lo talentosa que era, y lo mucho que significaba para él, podía quizá asegurarle un sitio en su compañía. Sí, pero seguramente tendría que esperar hasta después de capturar el Miraculous de Ladybug, porque su padre no consentiría en hacerle ningún otro favor hasta que no cumpliera con su parte del trato.

El chico levantó los ojos, y vio que Marinette seguía admirando el tulipán de color rosa. Adrien sonrió de nuevo y deslizó su mano por debajo de la mesa, tomando la de ella. Al sentir el contacto, la chica dio un respingo y se volvió hacia él, pero sonrió tan pronto como sus ojos se fijaron con los de él. Adrien usó su mano para acercar la de Marinette a sus labios, y ella casi se derrite.

x-x-x

Calle cerca del Sena

Poco más tarde

Luka salió de su casa y comenzó a caminar hacia la torre Eiffel. No podía dormir, y no podía estar quieto después de lo que había escuchado decir de la cita entre Adrien y Marinette. En su enojo había incluso intentado llamar a alguno de los dos, al menos para interrumpirlos, pero ninguno respondió el teléfono.

-Argggg…- dijo el chico, golpeando uno de los postes de luz con su puño cerrado. Al contacto con el metal, el chico sintió un horrible dolor agudo, y alcanzó a escuchar incluso los huesos de su mano crujiendo.

Luka se miró la mano, que estaba roja e hinchada.

-¡Maldita sea!- siseó en voz baja Luka. Su madre lo iba a matar por lastimarse.

-Uh… chico, ¿te encuentras bien?- dijo una persona que iba pasando por ahí. Luka se volvió hacia la persona que había hablado, y la reconoció como una de las compañeras de esgrima de Adrien, la chica japonesa que no hablaba mucho. De hecho, era la primera vez que escuchaba su voz.

-Estoy bien, gracias- gruñó Luka fríamente, abrazando su brazo contra su pecho. La chica entrecerró los ojos y tomó su antebrazo para mirar su mano- ouch, ¡oye! ¿Qué te propones?-

-No estás bien- dijo Kagami, examinando su mano lastimada- creo que te rompiste algo-

Luka le iba a decir que se metiera en sus propios asuntos, pero la chica sacó su teléfono celular y oprimió un botón.

-Estoy entre la torre Eiffel y Trocadéro, necesito que nos lleves a un sitio- dijo Kagami antes de colgar. Luka alzó una ceja sin entender- mi chofer ya viene, te acompañaré al hospital-

El chico entrecerró los ojos. Ese día iba evolucionando peor de lo que se había imaginado: la cita entre Adrien y Marinette, el desastre de ensayo, su mano quebrada y ahora esa chica metiéndose en lo que no le importaba.

-No voy a ir a ningún lado contigo- dijo el chico obstinadamente, pero apretando los dientes. No quería admitirlo, pero le dolía- no me pasa nada. ¿De dónde sales tú? Yo solo quiero… estar solo-

Kagami sacudió la cabeza, e iba a decir algo, cuando vio a la distancia su limosina. Sus ojos pasaron del auto hacia Luka, y luego a su mano lastimada.

-Tu mano está rota, necesitas al menos que te revisen- dijo la chica, sin poder creer que tenía que explicar eso a Luka- eres un amigo de Marinette, como yo, no te puedo dejar así- le ofreció su mano tan pronto como el auto se detuvo a su lado.

Luka la miró. Sí, la chica no era como Marinette. Tenía el cabello del mismo color, y su estatura era parecida a la de ella, pero el carácter de cada una de ellas era contrario al de la otra. Pero había algo que ambas compartían, como se daba cuenta ahora, y era lo bondadosas que podían ser.

-Vamos- insistió Kagami, abriendo la puerta trasera del auto- sé que te duele-

El chico suspiró largamente, pero asintió y entró al auto, seguido de Kagami, quien se sentó junto a él.

-Al hospital, por favor- dijo la chica, y el chofer comenzó a conducir.

Mientras ambos se dirigían ahí, Luka miró de reojo a la chica, que tenía su atención por completo en el anillo que llevaba en su mano derecha.

-Tú eres Kagami Tsurugi, ¿verdad?- dijo el chico- ¿la campeona de esgrima?-

-Así es- dijo ella, sonriendo levemente- ¿y tú eres?-

-Luka Couffaine, mucho gusto-

-Igualmente, gusto en conocerte- le dijo Kagami.

Luka sonrió y asintió. Pasada la adrenalina del momento, el chico comenzó a sentir el dolor agudo en su mano lastimada. Abrazó la mano contra su pecho, y dio gracias por que Kagami lo convenció de ir al hospital.

x-x-x

Casa de la familia Dupain-Cheng

Poco más tarde

Terminada la cena, Adrien condujo su auto hacia la casa de Marinette. Nuevamente se estacionó y se apresuró a rodear el auto para ayudarla a bajar. La verdad era que ninguno de los dos quería que la velada terminara, pero sabían que era lo mejor, no querían que los padres de Marinette se molestaran.

-Muchas gracias por todo esta noche, Adrien- dijo Marinette una vez que ambos se detuvieron en la puerta lateral que llevaba al apartamento, con una de sus manos aferrada al tulipán que el chico le había dado- la verdad la pasé muy bien contigo-

-No, gracias a ti por aceptar venir conmigo- dijo el chico con una sonrisa enorme- yo… no sé porqué no te había visto antes. Digo, sí te había visto, pero… no había caído en cuenta de la persona tan genial que eres, Marinette-

La chica se ruborizó hasta la punta del cabello y comenzó a tartamudear, cosa que hizo reír a Adrien. Tomó las manos de la chica y las acercó a sus labios, besándolas alternadamente.

-No necesitas estar nerviosa conmigo, en serio- dijo Adrien, mirándola a los ojos.

-¿Nerviosa? No, para nada…- dijo ella, haciendo a reír al chico de nuevo.

El chico puso suavemente sus manos sobre los hombros de ella, y empujó levemente a Marinette hacia la entrada de su casa hasta que ella sintió la puerta contra su espalda, ocultándolos de la vista de los turistas que aún pasaban por ahí hacia Notre Dame.

-¿Adrien?- dijo Marinette en voz baja mientras que el chico ponía sus manos sobre la puerta, a los lados de la cabeza de la chica. Ambos estaban casi al mismo nivel gracias a los tacones que usaba ella.

-Lo siento, no quiero que nadie nos vea- sonrió el chico, bajando su mano derecha para tomar la cintura de la chica, y la izquierda sobre su mentón, y acercando su rostro cada vez más al de ella- Marinette, ¿puedo besarte?-

Ella entreabrió la boca levemente para intentar responder, pero ningún sonido salió de sus labios. Adrien se acercó un poco más, para darle la oportunidad de responderle no con palabras, sino con hechos. Marinette cerró los ojos y también se acercó a él, rodeando su cuello con sus brazos. Sonriendo al ver ello, el chico acortó la distancia y tomó sus labios.

Adrien sintió que Marinette se sobresaltó levemente al sentir sus labios, así que se separó de ella y desplazó su mano del mentón al cabello de la chica, acariciando su mejilla con el pulgar.

-Lo siento- dijo Adrien en voz baja- no quería hacerte sentir mal-

-No, no lo hiciste- dijo Marinette- yo sí quería… quiero… quiero decir…-

Adrien ladeó la cabeza, sonriendo, y volvió a acercarse a Marinette, uniendo sus labios con los de ella, mientras rodeaba su cintura con sus brazos y ponía las manos en su espalda. Marinette tomó la solapa del saco de Adrien y tiró de él, acercándolo más a ella. El chico sonrió mientras ladeaba suavemente su cabeza, una de sus manos subiendo por su espalda hasta la cabeza de la chica y hundía sus dedos en sus cabellos. Los corazones de ambos latían tan fuerte que parecía que el otro podía sentirlo. Adrien sintió los dedos de la chica entre sus cabellos.

¡Cómo había soñado Marinette con ese momento! Y vaya que el beso no la decepcionó; al contrario. Los labios de Adrien eran suaves, y se movían con delicadeza, pero podía darse cuenta que había en ellos un hambre que el chico estaba conteniendo, seguramente para no asustarla.

Y en efecto, Adrien se estaba conteniendo. ¡Pero es que su delicioso aroma parecía embriagarlo! Y sus cabellos acariciaban su rostro amenazaban con hacerlo perder el control.

Tras unos minutos tuvieron que separarse por falta de aire, pero no se soltaron. Adrien realmente no quería dejarla ir. ¿Cómo no se había dado cuenta antes de lo mucho que le gustaba Marinette? No, estaba realmente enamorado de ella desde hacía un tiempo. Lamentablemente había otra persona en sus pensamientos. El chico sacudió ese pensamiento. No, no iba a pensar en ella cuando estaba con Marinette. Ahora solo podía pensar en que quería seguirla besando y no dejarla ir nunca.

La chica apoyó su cabeza en el ángulo entre su hombro y su cuello, y Adrien la abrazó con fuerza.

-Marinette…-

-¿Um…?-

-¿Quisieras…?- comenzó a decir el chico. Rayos, ¿porqué tenía que ponerse tan nervioso?- ¿quisieras volver a salir conmigo? Que… que seamos novios, quiero decir-

Marinette abrió la boca sorprendida mientras que se separaba de él lo suficiente para mirarlo a los ojos. Estaba hablando completamente en serio.

-Yo… sí, me encantaría- dijo finalmente ella.

Adrien volvió a estrecharla contra su pecho. No quería dejarla, pero ya era tarde y no quería que hubiera problema con los padres de Marinette. La besó en la frente y, con pesar, la soltó.

-Tengo que dejarte por esta noche, ma belle. Pero nos veremos mañana- dijo Adrien en voz baja. Iba a dar un paso atrás, pero Marinette lo detuvo, tomándolo de una mano. Con su mano libre se quitó el listón de su cabello, y lo enlazó alrededor de la muñeca del chico, quien amplió su sonrisa.

-Sí… hasta mañana- le dijo Marinette en voz baja.

Adrien volvió a sonreír, y esperó pacientemente a que Marinette entrara a su casa, antes de subir al auto.

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La Liberté

Esa noche

Ya había pasado la media noche cuando el auto de Kagami Tsurugi lo había regresado a casa. El chico permanecía sentado sobre su cama, pasando los dedos por las cuerdas de la guitarra eléctrica mientras que mantenía sus ojos cerrados. Juleka y su madre ya estaban dormidas, así que el chico había mantenido la guitarra desconectada para no hacer ningún ruido mientras practicaba. Su mano estaba envuelta en una férula, y realmente no podría tocar la guitarra por unos días, pero obstinadamente seguía intentándolo.

"No puedo perder dos cosas a la vez".

La idea de que Marinette hubiera tenido una cita con Adrien le parecía insoportable. Apretó los ojos y sacudió la cabeza. ¡No quería! Él estaba enamorado de Marinette, y quería una oportunidad. ¡Ojalá fuera tan bueno con las palabras como los demás! Y si había pensado en declararse a la chica con música, él mismo había arruinado la posibilidad en un arranque de cólera.

¡Qué idiota había sido!

Al menos Kagami se había portado amable con él, y no lo había importunado con la causa de su mano herida.

Abrió los ojos al sentir algo de luz sobre su cara, y levantó la mirada para encontrarse a su madre apoyada en la entrada de su camarote, y cruzando los brazos. Anarka Couffaine miraba a su hijo mayor con su pijama puesta, pero también sus lentes, y su larga trenza sobre su hombro derecho.

-Maman- dijo Luka, bajando su guitarra con una expresión un poco apenada, sobre todo porque no quería despertarla- disculpa, ¿estaba haciendo mucho ruido?-

La mujer sonrió benévolamente.

-Deberías tener más cuidado con tu mano, mon chéri- le dijo madame Couffaine- no vas a sanar si la sigues forzando-

Luka asintió.

-Además…- continuó su madre- no creas que no sé que pasó, y porqué estás así-

El chico bajó la cabeza, y desvió sus ojos al lado contrario de donde se encontraba madame Couffaine. No quería escuchar esto. No estaba de humor. Tenía miedo de que, si seguía escuchando a su madre, se le iban a escapar las lágrimas. No quería llorar delante de su madre.

-Puedes engañar a todo el mundo, pero no a mí, mon chéri- continuó diciendo su madre, mientras que Luka fruncía el entrecejo y decididamente miraba hacia el lado contrario.

¡Cómo odiaba cuando cambiaba de modo capitana a modo mamá! Como capitana, al menos no tenía que tomarla en serio. Como mamá… hasta su tono de voz era diferente. Calmado, suave… insoportable para él en esos momentos. Luka se mordió el labio para reprimir un sollozo que amenazaba con escaparse.

-Estás enamorado de esa chica Marinette- continuó diciendo madame Anarka- no importa que tanto trates de negarlo, me doy cuenta de que eso es lo que te molesta. Ella es lo que hace que estés triste, ¿no?-

Luka siguió sin responder, apretando los dientes con una expresión mortificada.

-La amas, ¿no es así?- dijo su madre.

-Por favor, ya basta, maman- dijo Luka, volviéndose hacia la ventanilla de su camarote para darle la espalda- no… no puedo… ella…-

El chico volvió a cerrar los ojos y aferró su mano sana al edredón de su cama. Quería llorar, gritar, romper algo. ¿Porqué su corazón tenía que doler tanto? Sintió las manos de su madre sobre sus hombros y se volvió hacia ella. Madame Anarka lo abrazó.

-Vas a estar bien, mon chéri- le dijo ella mientras acariciaba sus cabellos- todo va a estar bien-

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Habitación de Marinette Dupain-Cheng

Al mismo tiempo

Marinette ya estaba en pijama, tumbada en la cama, y aún no podía creer lo que había pasado.

-Tikki, Adrien me besó- dijo la chica, cubriéndose las manos- no puedo creerlo, ¡me besó!-

Tikki asintió, forzando una sonrisa. ¿Qué rayos estaba planeando el chico de Plagg? ¿Acaso se imaginaba que Marinette era Ladybug? No, por supuesto que no, no habría dudado en quitarle su Miraculosus. Entonces, ¿realmente estaba funcionando esto? Adrien estaba enamorado de Marinette. Eso protegería a su elegida si algún día lograba descubrir su identidad. O al menos eso esperaba.

-Sí, ¡qué genial!- dijo Tikki, intentando que su sonrisa se viera más sincera- hoy fue un gran día-

-Sí, gran día…- dijo Marinette somnolienta.

-Ahora será mejor que te vayas a dormir- dijo la kwami- tienes que recargar energías. Aunque tu cabeza gire alrededor de Adrien, Hawkmoth aún no se ha ido a ningún lado-

Marinette asintió sin dejar de sonreír. No creía que hubiera algo en el mundo que pudiera llegar a robarle su sonrisa.

-Tienes razón- dijo mientras que se metía a la cama, y la kwami se tumbaba a su lado sobre las almohadas- buenas noches, Tikki…-

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Habitación de Adrien, mansión Agreste

Al mismo tiempo

-Oh, no, piedad…- dijo Plagg, fastidiado e intentando ignorar la enorme sonrisa de su elegido mientras suspiraba y se tiraba en la cama.

-Plagg… besé a Marinette- dijo Adrien sin poder ocultar su emoción- ¡la besé! ¿Puedes creerlo?-

-Sí, genial- dio el kwami con un tono aburrido- a menos de que me digas que esa chica sabe a Camembert, no tengo el más mínimo…-

-Oh, no- dijo Adrien, recordando que los labios de la chica habían tenido un gusto a crème brûlée que habían tomado de postre… pero eso no era importante en esos momentos- no es nada de eso. ¡Fue lo más…!-

-… interés- terminó su frase Plagg, rodando los ojos- chico, muero de hambre y de sueño, así que mejor bájale a las revoluciones, aliméntame y vete a dormir. Ya podrás marearme con este tema mañana a primera hora-

Adrien asintió con una sonrisa y, tras poner un plato de Camembert sobre su escritorio para que Plagg comiera, apagó la luz. Ya tendría el día de mañana para emocionarse, aunque dudaba que pudiera dormir esa noche.

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CONTINUARÁ…

¡Hola a todos! Antes de que se me olvide, los tulipanes simbolizan el amor verdadero. El pobre Luka la está pasando muy mal, tanto que hizo que madame Anarka cambiara a modo mamá. Muchas gracias a todos por sus reviews. Nos leemos pronto.

Abby L.