La madriguera estaba iluminada; era noche de póker para los caballeros y de té para las damas que relajadas conversaban en el jardín trasero siendo levemente interrumpidas por uno u otro grito de los caballeros del interior en especial cuando Ron perdía por culpa de sus hermanos que jugaban con su mente; un fuerte crac resonó por toda la propiedad que en resumen ya era toda la montaña, después de tantos nietos se necesitaba espacio para los juegos pero eso no era lo importante en ese momento, el sonido fue tan fuerte que las tazas de té temblaron sobre la mesa mientras todos detenían sus actividades poniéndose de pie alarmados con sus varitas listas para cualquier cosa.
Harry y Ron fueron los primeros en salir por la puerta delantera de la casa, a lo lejos se podía ver una sombra corriendo a toda velocidad por el valle mágicamente protegido para que solo miembros de la familia pudieran atravesarlo sin sufrir daño alguno, esto los relajo un poco pero aun así no bajaron la guardia sabiendo perfectamente que siempre había forma de romper un hechizo; poco a poco la sombra se fue acercando y cuando estaba perfectamente a la vista todos se relajaron al ver a Teddy, todos menos los aurores que al ver a su subordinado tan acelerado se tensaron un poco más, el pequeño Lupin era conocido por su cabeza fría ante las emergencias así que sin duda esto rompía por completo su personalidad.
-¡Padrino! – Ted estaba sin aire pero no importo mientras sujetaba el brazo de Harry que lo miraba preocupado, la familia ya se agolpaba a su alrededor.
-¿Qué pasa? Ted –.
-Padrino… hubo una… explosión mágica… en Hogwarts – dijo con dificultad el peliazul haciendo que todos se tensaban.
-¡¿Qué?! – las mujeres comenzaron a preocuparse mientras Harry y Ron corrían al interior de la casa por sus capas de aurores, de pronto, un patronus de muy dudosa forma apareció en medio de la sala deteniendo el caos que por un momento se había provocado por la noticia.
"Harry… Ginny… vengan a la escuela… Dumbledore debe hablar con ustedes…"
La voz de Viktor Krum rompió con fuerza el silencio impuesto por su patronus y todos en cuanto escucharon el nombre de Dumbledore se tensaron mirando a la pareja que sin duda se puso pálida casi transparente pero sin perder tiempo ni dar explicaciones corrieron a la chimenea que siempre estaba conectada a Hogwarts para ocasiones especiales como esta.
Las llamas dibujaron la silueta de la pareja que firmemente se tomaban de la mano; ahora se encontraban en la oficina de la directora la cual se había negado a cambiar las cosas de su predecesor que caminaba de un lado al otro de su cuadro con el ceño fruncido y el semblante serio –Harry… Ginny, gracias por venir – McGonagall era muy mayor pero aun así tenía la agilidad y fuerza de un gato recién nacido, abrazo a la pareja que respondieron el saludo pero Harry no estaba concentrado en ella sino en Viktor que los miraba sentado en una silla frente al escritorio principal.
En cuanto Minerva los soltó Harry camino directo a el –¿Qué paso? – pregunto con firmeza aunque se podía notar en su tono de voz el miedo que en su interior habitaba.
-Espera un momento… esto debe escucharlo Ginny también – Viktor lo miro con amabilidad pero en sus ojos también se podía ver su gran preocupación.
-Minerva dime ¿Qué paso?... ¿Dónde están mis hijos? – Ginny miro a todos lados alertada y suavemente la directora tomo su mano hasta guiarla a la silla contigua a la del profesor que le sonrió como saludo.
-Mis queridos muchacho – todos miraron hacia el cuadro de Dumbledore donde este los miraba con amabilidad –Lamento mucho no poder evitarles esto – bajo su semblante con tristeza.
-Profesor ¿Qué paso? – Harry hablo con más firmeza mientras sostenía la mano de su mujer.
-Todo siempre tiene un inicio… Viktor les contara –el anciano miro al profesor que se puso de pie y se puso al otro lado de la mesa para que pudieran verlo sin problemas mientras él hablaba.
-Hace 3 años los visite por el cumpleaños 14 de Sirius… el pequeño que siempre me ha visto como parte de su familia aunque no lo sea hablo conmigo… estaba preocupado… según me explico cada vez que se molestaba demasiado su magia vibraba en su interior con fuerza como si intentara escapar pero era un niño ¿Qué podría realmente enfurecerlo?... Nada, aun así comencé a ayudarlo y juntos en especial en este tiempo que se fue a Durmstrang le enseñe como controlarse –.
-¿Por qué jamás nos dijo nada? – Ginny lo miraba molesta por no decirle que a su pequeño le pasaba esto.
-Al parecer heredo algo más de Harry aparte de su cabello alborotado y su costumbre de andar descalzo por la casa –Viktor sonrió tranquilo y casi suelta una carcajada cuando la pelirroja le dio un golpe en el hombro a su marido que solo hizo un pucherito –Continuare… a los dos meses de estar a mi lado todo parecía estar perfectamente pero una carta me hizo darme cuenta que necesitaría a alguien más inteligente para esta tarea – el profesor volteo a ver a Dumbledore que sonrió.
-¿Qué fue lo que paso con la carta? – Harry los miro fijamente.
-Nunca supe cuál fue el contenido pero hizo enfurecer a Sirius de tal manera que… no pudo controlar su magia… la explosión destrozo 50 hectáreas de bosque, por suerte estábamos entrenando muy lejos de algún poblado o algo así – Ginny se cubrió la boca evitando que un gemido se escapara de sus labios y con más fuerza apretó la mano de su esposo.
-Ahí es cuando yo entre en escena… con ayuda de Viktor estudie la magia de James… –Dumbledore tomo aire y miro a Harry con tristeza provocando que este se tensara aún más –… en su interior su magia es poderosa como todo Potter pero hay algo más… un poco de la magia que quedo en tu interior se transfirió a tu hijo provocando esa inestabilidad en su magia – los ojos de Harry se llenaron lentamente de lágrimas.
-Pero… ¿Por qué? ¿Por qué si el mismo asesino su alma que habitaba mi cuerpo? – Ginny abrazo a su esposo sintiendo como este se derrumbaba.
-El alma que estaba en tu interior tenía su propia magia… esa que te ayudaba a ser tan extraordinario y cuando la asesino no solo quedo un poco de ella que ya estaba perfectamente acoplada a tu magia sino la misma que iba en el encantamiento asesino fue absorbido en cierta forma… tu hijo lo heredo al igual que heredo los preciosos ojos de Ginny – Dumbledore estaba triste observando el sufrimiento de su pupilo al igual que Minerva que intentaba calmarlos.
-¿Qué… pasara ahora con mi bebe? – Ginny con todas sus fuerzas detuvo las lágrimas convenciéndose a sí misma que ahora no era el momento de llorar, lo más importante era su hijo.
-Cuando note lo que pasaba con su magia, Viktor que casi muere al dar la mayoría de su magia le aplicamos un encantamiento a James para contener toda aquella energía que no le pertenece pero como sabrán esta noche se ha roto… y no podemos ponerlo de nuevo –.
-¿Por qué no? – Harry siguió el ejemplo de su esposa y volvió a incorporarse decidido a hacer lo que fuera por su pequeño.
-Porque es como un golpe brutal hacia el cuerpo de Sirius… podría no soportarlo de nuevo – Viktor los miro apenado.
-Está bien… ¿Qué procede? –.
Dumbledore sonrió al ver a su pupilo decidido –Primero que nada debes desaparecer toda la información del incidente de esta noche… si esta información cae en manos equivocadas puede ser un desastre – Harry enseguida entendió a lo que se refería su viejo profesor y asintió.
Con un leve movimiento de varita una nube azulada apareció frente a Harry…
"Ron desaparece toda la información de la explosión… no debe quedar rastro alguno de lo que ha pasado y menos de quien ha sido el causante… por favor hermano"
-¿El ministerio puede saber quién fue? – Ginny miro a su esposo que asintió.
-James es un menor en territorio ingles así que tiene todo un historial mágico aquí en Inglaterra más otro en Durmstrang – miro hacia Viktor.
-Tranquilo, un viejo amigo se encargó de borrar el de allá – Harry y Ginny lo miraron agradecidos.
-Profesor ¿Qué pasa con Lilly y Albus? – Ginny miro al profesor que sonrió intentando tranquilizarla.
-He visto a ambos y los he seguido de cerca desde que entraron a la escuela… aunque también tienen leves restos de la magia y como son tan pocos su propia magia ya los ha absorbido como propia así que no hay ningún problema – Ginny suspiro aliviada.
-¿Qué pasara con James? –.
-Ya que no podemos volver a encantarlo me encargare de entrenarlo más mentalmente para que pueda controlarse pero para eso necesitare ayuda… directora tenemos que apresurar la transferencia – Viktor miro a McGonagall que se sentó en su silla con pergamino y pluma listos para usarse.
-Lo sé… hare todo lo que este en mi poder para presionar y que lo autoricen – la directora contesto mientras escribía a toda velocidad sobre el pergamino y ante la vista de todos se puso de pie a tomar a su lechuza privada que se dejó atar el papel importante a su pata para luego levantar el vuelo en silencio.
-¿Transferencia?... ¿de quién?... – Harry miro a su amigo y este le sonrió.
-De alguien que puede ayudar a Sirius perfectamente a controlarse… ya lo ha hecho –.
-¿Dónde está James? –Ginny los miro y estos sonrieron.
-La última información que nos han dado los habitantes de los cuadros es que se encuentra en la sala de los menesteres con Rose –.
