Hola hola mis queridos lectores, bueno está sema los consentí con capítulo sorpresa ;) y aquí está ya el noveno leanlo bien porque el que sigue está lleno de zukulemzia ¡Siiiiiiiiiiiiii! Sin más a leer chicos sexys.
ESTE FIC NO ME PERTENECE, la autora de la historia original es Fer Higurashi y yo solo la adapto a mí sexy NH x3
Disclaimer…
Los personajes de Naruto son obra de Masashi Kishimoto.
Capítulo 9°: Cartas Sobre La Mesa
~Hinata POV~
Mirando los intensos ojos azules que tenía frente a mí solté un suspiro mientras mi mente trabajaba a mil por hora, pensando qué rayos decir. A unos cuantos pasos de mí Naruto no dejaba de mirarme intensamente, clara señal de que iba a cumplir lo que acababa de decirme. No me dejaría ir hasta que le dijera que me pasaba, y sobre todo porque había estado enojada con él todo el día.
Porque había estado enojada sólo con él todo el día.
Maldición. ¿Qué rayos iba a decirle?
Reprimí un gemido de frustración y aferré con fuerza mi pequeño bolso Chanel en donde se encontraba su reloj.
No podía decirle que me había enterado que se había acostado con Temari y que había besado a Shion en la cena sin revelar mis sentimientos al respecto, y no podía dejarle ver que me molestaba que estuviera con otras mujeres sin dar a entender que estaba celosa.
Aunque no lo estaba.
¿O sí?
Entonces la pregunta me llegó de golpe: ¿Estaba molesta con Naruto porque estaba celosa?
No pude responder a esa pregunta. Frente a mí Naruto alzó las cejas y ladeó su cabeza para hablar.
-¿Y bien? ¿Me vas a decir que fue lo que pasó?-
Bien, Hinata, será mejor que hables. Me susurró mi conciencia y soltando un largo suspiro derrotado, abrí mi pequeña cartera blanca de cristales y rebusqué hasta encontrar el dichoso objeto.
Al parecer no tendría más opción que decirle todo, y una vez que tuve en mi mano el Cartier de Naruto lo saqué de mi bolsa y lo dejé colgando en mis dedos ante su mirada sorprendida.
-Esta tarde vino alguien a traerte esto- coloqué el reloj en la mesita a nuestro lado- Dijo que seguramente lo necesitabas-
Miré a Naruto de nuevo para darme cuenta que no despegaba su vista de mí.
-¿A traerlo?- parpadeó sorprendido -¿Quién?-
-Temari-
Aquél nombre pareció tener efecto inmediato. Abriendo sus ojos aún más y como si hubiera recordado algo muy importante de pronto, se quedó estático en su lugar mientras me miraba.
Era la primera vez que lo veía perder la compostura de esa manera, y sin poder evitarlo me felicité internamente por mi pequeña victoria.
-¿Te…- se aclaró la garganta- ¿Te dijo algo?-
-No, pero no fue necesario porque sé quién es, y qué clase de relación tiene contigo- me crucé de brazos y entorné los ojos irónica -Dios, todo mundo sabe qué clase de relación tiene contigo-
Y en un ataque de valor que no supe de donde ni como rayos vino, alcé la barbilla para volver a hablar.
-Y sé que no es de mi incumbencia con quien te acuestes y con quien no, pero por lo menos podrías ser más discreto al tener tus aventuras-
Frente a mí, Naruto me miró como si le hubiera dado una bofetada y parpadeó varias veces, casi sin entender lo que le estaba diciendo.
-¿Ser discreto? ¿De qué estás hablando?-
-De lo que escuchas Naruto- me encogí de hombros -Que mientras estemos "casados" deberías ser un poco más prudente con lo que haces, porque no soy yo la que está poniendo en riesgo toda esta farsa. Además creo que que merezco al menos un poco de respeto, ya que soy yo la que queda como una estúpida a la que su "marido" le pinta el cuerno. "Tal vez deba recordarte que aún cuando sea una mentira, eres mi esposa...Y me gustaría que te comportaras como tal"- imité su voz recordándole nuestra intensa charla del otro día y lo que me había dicho.
Naruto parpadeó sorprendido unos instantes, mientras yo escuchaba mis palabras y el tono con el que las estaba diciendo y me sorprendía también. ¿De donde estaba sacando todas esas agallas para hablar?
Finalmente Naruto pareció recuperar la compostura y compuso una mueca de confusión.
-¿Y por eso has estado tan molesta todo el día conmigo?- frunció el ceño -¿Por qué no fui "discreto"?-
No contesté.
Maldición. Había hecho precisamente la pregunta que no quería que hiciera, y la que ni siquiera yo misma podía contestar.
¿Por qué estaba tan molesta?
Gracias al cielo Naruto no me dio tiempo de contestar, y mirándome con ojos profundos avanzó unos cuantos pasos en mi dirección. Sentí que mis piernas flaqueaban un poco y sin poder evitarlo tragué saliva nerviosa.
Odiaba que tuviera ese efecto en mí. Capaz de ponerme nerviosa solo con mirarme, y sobre todo, capaz de despertar en mí el deseo de estar cerca de él como con nadie.
Demonios.
-Pues lo siento Hinata, pero cuando accediste a casarte conmigo te expliqué perfectamente cómo sería nuestra relación- frunció el ceño aún más, ahora molesto- ¿Qué esperabas? ¿Qué me guardara a ti y te fuera fiel?-
Aquella última pregunta fue suficiente.
¡Sí, eso esperaba! ¡Que me fueras fiel! Espetó mi conciencia frustrada. ¡Que no te acostaras con tus amantes!, ¡ni te besaras con ex prometidas!
Porque solo conmigo aplicaba lo ser una devota "esposa".
Sabía que estaba siendo irracional y que Naruto no me debía absolutamente nada, pero no me importaba. Ahora yo también estaba molesta, y cruzándome de brazos como protección de él y de su fuerte presencia, lo miré con ojos entrecerrados.
-Yo no me refiero a eso- espeté -Por mí puedes acostarte con quién se te venga en gana, al fin y al cabo me tiene sin cuidado. Además es lógico que lo hagas, después de todo no es como que tengamos una vida de pareja-
-¿Entonces?-
Tomé una larga bocanada de aire.
-La mismísima Temari vino a dejarte esto, Naruto. Aquí.- señalé el lugar con mi dedo índice -Dijo que lo olvidaste en su casa, e incluso tuvo el descaro de dármelo a mí en la mano y sonreír mientras lo hacía-
Dije las palabras con evidente desdén, y finalmente, solté el aire contenido para mirarlo serena.
-La señora Chiyo estaba cerca, Naruto. Podría sospechar algo en cualquier momento, y todo éste teatrito del matrimonio se vendría abajo-
Al parecer aquella última frase dio resultado.
Soltando el aire contenido, Naruto comenzó a caminar lentamente al otro lado de la mesita de la sala, y llevando su mano a la frente soltó un largo suspiro cansado.
-De acuerdo, tienes razón- apretó sus párpados con los dedos -Pero la indiscreción fue de Temari- se pasó la mano por el rostro para mirarme- Yo hablaré con ella y le dejaré en claro que…-
-También vi tu beso con Shion- dije en tono herido antes de poder contenerme -¿Me vas a decir que eso solo fue indiscreción de ella?-
Como si le hubiera dado otra bofetada, Naruto abrió sus ojos de par en par con sorpresa y dejó caer su mano a un lado.
Sabía que había hablado de más, pero no me importaba. Porque por extraño que pareciera, estaba más molesta por ese estúpido beso con su ex prometida que por haber tenido sexo con Temari.
Porque de Shion a Temari había una diferencia abismal.
Una que se reducía a que Naruto había amado a Shion como a nadie.
-Eso no fue…- soltó el aire cansado -Fue Shion quien me besó, Hinata-
-No importa- me encogí de hombros -Sé que lo de nosotros es una farsa, Naruto. Que no me debes ni respeto ni nada, porque al fin y al cabo nuestra relación es meramente un negocio-
Dije con toda la indiferencia que fui capaz de fingir, mientras frente a mí Naruto dio dos pasos en mi dirección sin dejar de mirarme con una expresión que no pude leer. Sin darle tiempo a responderme, abrí la boca para volver a hablar.
-Pero no pienso soportar ser la burla de toda la gente- pensé en Temari y Nagato y su evidente ironía al hablar conmigo- Que piensa que soy una estúpida porque "mi marido" se acuesta con cualquiera y coquetea con su ex prometida-
-Yo no me acuesto con cual…-
-Como ya te dije, me tiene sin cuidado- volví a encogerme de hombros -Lo único que te pido es que seas discreto, porque podrían descubrir que esto es una farsa y tú te quedarías sin herencia-
Para entonces Naruto ya me miraba con frustración y desesperado por mi actitud evidentemente despreocupada.
Era obvio que odiaba no ser él quien tuviera la razón.
Y no supe en qué momento lo tuve frente a mí, con su rostro a escasos centímetros del mío mientras me miraba fijamente. Con esos profundos ojos azules que podrían traspasarme. Sabía lo que estaba haciendo, tratando de ponerme nerviosa con su cercanía, otro de sus métodos de intimidación.
Pero no pensaba flaquear.
-Por mí puedes seguir haciendo lo que quieras, me tiene sin cuidado-
Frente a mí, Naruto compuso una sonrisa de medio lado como si no creyera lo que acababa de decirle y alzó una ceja inquisitiva.
-¿Estás segura, Hinata?- se inclinó más para susurrarme aquello -¿Puedes jurarme que toda ésta escenita es solamente por tu miedo a que nos descubran y a quedar en ridículo? ¿Qué tu enojo se debe solo a mi supuesta "indiscreción"?-
El olor de su varonil colonia me invadió y contuve el aliento.
Maldición, estaba demasiado cerca.
-¿A qué…- tragué saliva nerviosa -¿A qué te refieres?-
Sin darme tiempo a nada más, Naruto rodeó mi cadera con su brazo como tan bien sabía hacerlo y pegándome a él con fuerza, bajó su mirada y nuestros alientos chocaron.
Sin poder evitarlo un gemido de sorpresa escapó de mis labios e instintivamente mis manos fueron a su pecho para intentar alejarlo de manera totalmente inútil. Sin más remedio que soportar su cercanía lo miré con la barbilla alzada y mis labios cerrados en una línea.
-A qué si no te conociera mejor, Hinata Hyuga- susurró contra mis labios- Podría jurar que te mueres de celos-
Con sorpresa momentánea abrí mis ojos de par en par unos instantes para después, y en una escena digna de premio, entornar mis ojos y soltar una risa irónica.
-¡Ay por favor!, no seas arrogante, Naruto-
Como única respuesta Naruto hizo más fuerte el agarre en mi cintura, dejándome completamente pegada a él mientras sus ojos parecían querer traspasarme y su respiración se confundía con la mía.
Su aliento era delicioso, y caliente. Muy caliente.
-Entonces ¿Me vas a decir que todo esto no es porque, muy en el fondo, no te gusta que me acueste con otra? ¿O que otras se me acerquen y me coqueteen?-
-Naruto, por favor…-
Por Dios, ¿Por qué me estaba diciendo todo aquello? Intenté alejarme de nuevo de manera inútil, mientras entre sus brazos y como si quisiera quebrarme en cualquier momento, Naruto me zarandeó ligeramente para pegarme más a él. La sensación de su cálido cuerpo contra el mío tuvo un efecto inmediato, y sin poder evitarlo me estremecí entre sus brazos mientras me perdía en sus ojos que parecían echar chispas.
-Porque sabes que eso tiene una solución ¿Verdad?- susurró contra mi boca, sus labios tocando los míos- Sabes que yo te deseo, sabes que te quiero en mi cama, desnuda en mis brazos y gimiendo debajo de mí mientras te hago mía. Pero eso es obvio, todo mundo lo ve-
Ante aquella sincera, fuerte y sobre todo excitante revelación, abrí mis ojos de par en par y me quedé sin aire. Sentí que todo se volvía borroso a mí alrededor y mi sangre convertirse en lava, y saboreé sus palabras en mi mente.
Naruto me deseaba.
-¿Pero tú, Hinata? ¿Tú no vas a admitir que me deseas?-
Y ante esa pregunta volví a la tierra y logré encontrar la manera de serenarme, algo que parecía imposible con su cuerpo tan cerca del mío y su aliento chocando contra mi boca.
Pero de alguna manera logré hacerlo y sobre todo logré mentir como una profesional consumada.
-Basta, Naruto- hice otro intento fallido por alejarme -No mezcles las cosas, y mucho menos imagines cosas que no son-
-¿Entonces lo estoy imaginando, Hinata? ¿En serio vas a seguir mintiendo?- noté su tono de desesperación- Y no a mí, porque a mí no me engañas, sino a ti misma-
No contesté. Durante segundos que parecieron una eternidad me limité a mirarlo mientras procesaba lo que acababa de decirme y reunía el valor suficiente para no flaquear ante él. Para no decirle la verdad.
Que tenía razón, que todo lo que había dicho era cierto.
Que lo deseaba. Que lo quería todo para mí. En todos los sentidos.
Y entonces reaccioné. En un movimiento de inusitada fuerza que lo tomó desprevenido, lo empujé lejos de mí hasta zafarme de su amarre y alcé la barbilla para hablar.
-Sí, lo estás imaginando- escupí las palabras- Y no engaño a nadie-
Al parecer aquello fue suficiente para Naruto. Quedándose estático en su lugar, me miró durante unos cuantos segundos que parecieron eternos y compuso una sonrisa de medio lado que no supe cómo interpretar. No parecía estarse burlando, mucho menos parecía feliz, en realidad parecía algo molesto.
Y sin embargo esa sonrisa me decía que a pesar de todo, estaba algo satisfecho.
Como si no me hubiera creído nada.
-Perfecto- dijo sereno - Si eso es lo que quieres hacerte creer…-
Dejando la frase casi a medio terminar Naruto se acercó a mí hasta que nuestros labios estuvieron a escasos centímetros, y mirándome fijamente se inclinó para susurrar.
-Si quieres seguir engañándote no importa- sonrió un poco- Pero recuerda que no podrás hacerlo por mucho tiempo, preciosa- su suave voz me quitó el aliento- Cuando te des cuenta que tengo razón, volveremos a hablar-
Sin darme tiempo a contestar, tomó su saco que se encontraba en el sofá y dirigiéndome una última mirada comenzó a caminar hacia el vestíbulo mientras se colocaba la prenda sin mirar atrás.
Estática en mi lugar, con mi corazón acelerado y mis piernas temblando sin remedio mientras intentaba asimilar lo que acababa de pasar, lo miré oprimir el botón del elevador y antes de poder detenerme abrí la boca para hablar.
-¿A dónde vas?-
Solo en ese momento se detuvo y dio media vuelta para mirarme inexpresivo desde el vestíbulo.
-A tomar una copa…- sonrió irónico y las puertas detrás de él se abrieron- Con Sasuke. No me esperes despierta, cariño-
Y con aquella última oración entró al elevador y pulsó de nuevo el botón para desaparecer detrás de las puertas.
Dejándome sola, confundida y sin poder creer lo que acababa de pasar.
Cinco segundos más tarde corrí a mi bolso, tomé mi celular y busqué el número de la persona que más necesitaba en aquellos momentos. Después de dos timbrazos la inconfundible voz de mi mejor amiga sonó al otro lado de la línea y solté un suspiro aliviado.
-¿Ino? ¿Puedes venir al departamento ahora?-
~Naruto POV~
-Bien, amigo. Brandy de colección- tomé el vaso que Sasuke me ofrecía- Te gustará-
Frente a mí Sasuke se sentó en uno de los sofás individuales de su enorme sala marrón y yo tomé un trago del líquido ámbar que me supo a gloria. Solté un ligero suspiro de agrado y degusté el líquido.
Sí, eso era lo que necesitaba.
Lo que necesitaba para dejar de pensar en Hinata, y sobre todo, para calmar las malditas ganas de regresar a casa y demostrarle lo mucho que la deseaba de una vez por todas.
-Está excelente-
-Te lo dije- compuso una mueca arrogante y tomó un trago de su vaso- ¿Y bien? ¿Me quieres explicar de una buena vez que te pasa? No has dicho más de dos oraciones completas desde que llegaste y desapareciste de la gala antes de las diez-
Ante aquél simple recordatorio dejé mi vaso en la mesita a mi lado y llevé mis manos al rostro para soltar un suspiro frustrado. Con una sonrisa irónica, miré mi argolla de matrimonio y levanté la vista para toparme a mi amigo que me miraba entre curioso y preocupado.
-Discutí con Hinata- confesé y sonreí mientras jugaba con la argolla de mi dedo- No sé qué rayos me pasa, Teme-
-¿Discutieron?- frunció el ceño- ¿Por qué?-
-Por tonterías-
Sasuke alzó la ceja en un gesto que me decía que no me creía y sin poder evitarlo solté otro suspiro cansado. Había venido a casa de mi mejor amigo con la intención de desahogarme, así que ocultarle la verdad no era una opción.
Pensándolo mejor, solté el aire contenido y volví a mirar mi argolla.
-Hace unos días me acosté con Temari- Sasuke alzó las cejas sorprendido- Y Hinata se enteró ésta tarde-
-¿En serio?- frunció el ceño- ¿Y cómo rayos lo hizo?-
-Dejé mi reloj en casa de Temari y fue a llevarlo hoy a mi casa. Se lo dio a Hinata en su mano- di otro sorbo a mi vaso- Conoces a Temari. A veces puede ser muy…-
-¿Cínica?- completó con una sonrisa ligera.
-Exacto. Por supuesto, Hinata intuyó todo de inmediato y supo lo que había pasado-
Durante unos instantes que parecieron muy largos mi amigo se limitó a menear el líquido de su vaso mientras lo miraba y compuso una sonrisa algo burlona antes de alzar la mirada.
-¿Y se molestó por eso?-
-Se molestó bastante-
La mirada severa de sus intensos ojos perlados volvió a mi cabeza y sonreí.
Tenía que admitir que se veía deliciosa al enojarse. Sobre todo cuando intuía que la razón de su enojo se debía más a los celos que a otra cosa. Como si alguien quisiera atormentarme, recordé la sensación de su pequeño y delicioso cuerpo pegado al mío y no pude evitar imaginar que se sentiría tenerlo contra mí pero completamente desnudo.
Contuve una maldición.
-Pero según tengo entendido acordaron no llevar una vida de pareja ¿No?- la voz de Sasuke me sacó de mi ensueño- Y digo, es normal que tu busques a alguien ¿Por qué el enojo?-
-Básicamente le molestó mi "indiscreción"- contuve las ganas de entornar los ojos- Me dijo que la farsa podría descubrirse y echar todo a perder, y que no pensaba ser la burla de toda la gente al tener un esposo "que la engañaba" -
-Supongo que la entiendo- concedió algo confundido- Pero fue Temari la que casi arruina todo ¿Qué podías hacer tú?-
Ante aquella simple pregunta, miré a Sasuke mientras consideraba seriamente la idea de decirle el otro "pequeño" detalle de la historia. Decidiendo que no tenía caso esconderlo, solté otro suspiro y me dejé caer en el respaldo del sofá.
-Es que eso no fue…todo- miré el techo- Nos vio…besándonos a Shion y a mí en la gala de hoy-
-¿¡Qué!?-
La fuerte pregunta me hizo mirar a mi mejor amigo quien me miró con su mandíbula desencajada y sus ojos abiertos de par en par.
-¿¡Besaste a Shion!?-
-Corrección, ella me besó- llevé mi mano a los ojos- Yo la alejé de inmediato, pero al parecer Hinata no vio eso y solo alcanzó a ver el momento en el que me estaba besando-
Durante largos segundos, Sasuke me miró con sus ojos abiertos de par en par unos instantes antes de soltar una carcajada. Como única respuesta solté un bufido frustrado y esperé a que se calmara.
-Vaya amigo- dijo cuando pudo recuperar el aliento- Parece que lo arruinaste y lo arruinaste en serio-
-Ya lo sé, idiota. No es necesario que me lo digas-
-Vaya...es que es increíble- llevó su mano a la frente -Tu amante, tu ex prometida y tu esposa en un solo día ¿En que estabas pensando Dobe?-
Ante esa simple pregunta, me dejé caer de nuevo en el sofá detrás de mí y miré a mi amigo con expresión torturada.
-No tengo idea, Teme-
Pasé la mano por mi cabello mientras miraba a mi amigo fruncir el ceño ligeramente. En un ataque de verdadera sinceridad que no pude contener, solté un largo suspiro y meneé la cabeza para confesarme.
-No sé qué rayos me pasa con Hinata-
Ahí estaba. Esa era la verdadera razón de mi frustración, y yo había sido lo suficientemente idiota como para no prestar atención a ese ligero detalle, o lo suficientemente arrogante para pensar que nada pasaba entre los dos.
Cuando era obvio que sí. Cuando era obvio que mi deseo hacia ella se había convertido en algo fuera de mi alcance. En algo fuera de mi control.
Incontrolable, eso era.
La quería para mí. La deseaba conmigo. La deseaba mía, no solo como mi esposa ante la sociedad. Esto ya no se trataba de máscaras o teatros.
La quería como mi mujer.
Al parecer Sasuke entendió a la perfección. Aquella simple frase pareció tener un efecto inmediato en mi amigo quien me miró como si no pudiera creer lo que acababa de escuchar.
-Te dije que estabas jugando con fuego, Dobe-
Fue mi turno de abrir mis ojos ligeramente y procesar lo que acababa de decirme. Jugando con fuego. ¿Era eso lo que estaba haciendo?
Frente a mí, Sasuke entornó los ojos y soltó un suspiro para hablar.
-Hinata no es como Temari, Naruto. Y aunque me duela decirlo, tampoco es como Shion, tu sabes que es como una hermana para mí, pero es la verdad- meneó la cabeza ligeramente -Por lo que la conozco, aceptó ayudarte porque en serio estaba desesperada, pero es una mujer muy distinta a las que conocemos-
Sin saber que contestarle me limité a mirarlo sin decir absolutamente nada, mi mano en mi frente y mi codo en mi rodilla. ¿Qué rayos le podía decir?
Y como si quisiera terminar por atormentarme, volvió a hablar.
-Es inocente, sincera y entregada. Y sobre todo, es mujer- me miró sereno -Y por todo eso puede estar en serio peligro de enamorarse de ti-
El tono de advertencia con el que dijo aquello no me pasó desapercibido, y miré su semblante serio mientras analizaba sus palabras. Entonces recordé que la única persona que me conocía por completo era la que tenía enfrente.
Y sobre todo, la única persona que sabía que yo no creía en el amor. ¿Por qué no crees en el amor, verdad Uzumaki?
Entonces comprendí el tono de advertencia, y supe que Sasuke estaba preocupado. Preocupado no solo por Hinata, sino por mí.
-Ya lo sé, Sasuke. Ya lo sé-
Dejó su vaso en la mesa a su lado y me miró sereno desde su lugar.
-Solo puedo darte un consejo, amigo- ladeó su cabeza -Aléjate de ella. Antes de que cometas una estupidez de la que puedas arrepentirte-
~Hinata POV~
Casi una hora más tarde, sentadas en la enorme cama de mi habitación descalzas y con las piernas cruzadas entre un montón de envolturas de dulces, Ino me miraba como si no pudiera creer una sola palabra de lo que acababa de contarle.
Desde el maldito reloj de Naruto, la aparición de Temari esa tarde, hasta su beso con Shion en la gala apenas unas horas antes, le había contado todo.
Absolutamente todo.
Apenas había terminado de contarle y después de unos cuantos minutos de silencio, finalmente pareció recobrar la compostura para hablar.
-¿Y dices que se fue?-
-Sí. La discusión fue algo…intensa- dije a falta de un mejor término -Nos molestamos, dijimos todas esas cosas…no sé- meneé la cabeza- Ni siquiera yo sé bien qué pasó, Ino-
Ino me miró confundida pero con una sonrisa algo burlona que no me pasó desapercibida.
-Debo confesarte que yo tampoco, amiga- abrió sus ojos maravillada- ¡Es que no puedo creer las cosas que te dijo!-
En cuanto dijo eso recordé a qué "cosas" se refería y sin poder evitarlo sentí mis mejillas arder mientras recordaba las palabras de Naruto.
"Sabes que yo te deseo, sabes que te quiero en mi cama, desnuda en mis brazos y gimiendo debajo de mí mientras te hago mía".
El tono de su voz al decírmelas y el calor de su cuerpo pegado al mío volvieron a mi mente y reprimí un escalofrío.
-Eso ya no importa- fingí indiferencia- En realidad, no me importa absolutamente nada-
Frente a mí Ino me dirigió esa mirada de "No te creo nada" y como única respuesta solo atiné a abrir mi boca de nuevo.
-¡Es en serio, Ino! Por mí, puede hacer y deshacer lo que quiera, tener las amantes que quiera y acostarse con quien quiera- seguí hablando y me llevé un dulce a la boca- Pero no voy a permitir que nos ponga en evidencia, y mucho menos que me haga hacer el ridículo-
Repetí por enésima vez mientras Ino me miraba recelosa. Por supuesto no me dio un solo respiro y antes de poder pensar en algo abrió la boca para atacar.
-Hina, te preguntaré algo- dijo serena -Y quiero que me contestes con toda la verdad-
Maldición. Conocía ese tono, y esa frase en labios de Ino sabía que significaba mi fin. "Toda la verdad" significaba que no descansaría hasta que yo le dijera los verdaderos motivos por los cuales estaba así.
-No será que, tal como Naruto te dijo ¿Tu enojo hacia él es más por celos que por tu miedo al ridículo y a que todo se descubra?-
-¿Celos?- solté una risa algo forzada -¡Por Dios Ino! ¿Tú también?-
-Hinata, soy tu mejor amiga, te conozco- entornó los ojos -A mí no me puedes mentir, y lo peor de todo es que ¡a ti tampoco! ¿A quién quieres engañar?-
Realmente no quería engañar a nadie cuando ni siquiera yo misma sabía que era lo que estaba sintiendo. Era algo que jamás había experimentado. En mis veinticuatro años jamás había sentido tantos celos por alguien, y mucho menos la necesidad de hacerle saber al mundo que era mío.
Solo mío.
-¡Yo no engaño a nadie! Ya te expliqué que…-
-Sí, que te molestó su indiscreción, que te da miedo que se descubra todo y que no piensas hacer el ridículo- hizo un gesto con la mano para restarle importancia -¡Pero tienes que admitir que esos no fueron tus verdaderos motivos para molestarte!-
¡Maldición, Ino! Gritó mi conciencia mientras por fuera yo solo atinaba a mirarla con renuencia en una muda súplica de que no dijera lo que era obvio.
-¡Ya admítelo, Hinata! ¿Te gusta, verdad?-
Pero por supuesto eso había sido imposible. Había hecho la pregunta básica, la pregunta clave, la pregunta que al contestarla le diría todo. Y que por supuesto no podría contestar con un "No" cuando era una vil mentira.
Solté un suspiro resignada y cerré mis ojos antes de contestar.
-Sí-
-¿Entonces? ¿Por qué sigues aquí atormentándote en lugar de hacer algo?-
Abrí mis ojos para mirarla mientras con una sonrisa enorme en su rostro, Ino me miró con ojos brillantes.
-Naruto es tuyo, Hinata-
Sin poder evitarlo me atraganté con el pedazo de dulce que me quedaba y la miré con mis ojos abiertos de par en par. Entonces procesé sus palabras y tomé una larga bocanada de aire antes de hablar.
-No, Ino, no lo es- meneé la cabeza- Todo es solo…-
-No, escúchame. Puede que sea una farsa, pero ante la sociedad y ante su familia, él es tuyo-
Desesperada, se levantó de su lugar para mirarme severa mientras yo solo atinaba a devolverle una mirada expectante.
-¿Por qué no lo haces tuyo de verdad?- alzó los brazos al cielo - ¡Por Dios, Hinata! Yo sé que Naruto te gusta, así que no seas tonta y disfrútalo mientras puedas!-
-Pero…Ino…-
-Escúchame y contéstame con la verdad- volvió a sentarse frente a mí -Él te desea ¿Cierto?-
Reprimí un escalofrío al recordar sus palabras, su intensa mirada y sus manos sobre mi cuerpo.
-Sí-
-¿Tú lo deseas?-
Entorné los ojos.
-Ya te dije que sí-
-¿Tanto como para acostarte con él?-
La pregunta tan directa me hizo abrir los ojos de par en par.
No tenía caso seguir mintiendo, así que resignada, cerré mis ojos y solté un largo suspiro.
-¡Sí!, deseo a ese hombre, ¡dios! ese fuerte, guapo y sensual hombre que no puedo quitarme de la cabeza -
-Eso es todo lo que necesitas saber. Naruto tiene razón Hinata, la solución está en tus manos-
Sorprendida, abrí los ojos para mirarla con ceño mientras pensaba en lo que me estaba diciendo.
¿La solución estaba en mis manos?
Claro que lo está, Hinata, y lo sabes. Me espetó mi conciencia, y como única respuesta yo solo atiné a seguir viendo a Ino frente a mí.
-Sé que querías a alguien especial para tener tu primera vez- me miró con ternura -¡Aquí lo tienes! Naruto te desea como tú a él, Hinata, y lo que es mejor: te respeta y sabes que te haría sentir increíble- me sonrojé al escucharla -Te ha demostrado que puedes confiar en él, los dos son jóvenes, se desean y ante la ley están casados ¿Qué te detiene?-
Durante largos instantes no pude responder nada y la miré sin parpadear mientras procesaba lo que me acababa de decir.
-Además, ¡se nota que el hombre es un dios en la cama! ¡Ya no pierdas el tiempo!-
De lo que me estaba proponiendo que hiciera. Y por más que lo había negarlo, tenía que admitirme que era lo que más quería hacer desde hacía tiempo, algo en lo que había pensando pero no me había atrevido a considerar.
Hacer el amor con Naruto. Ser suya y hacerlo mío, aunque fuera solo por unos meses, aunque fuera solo una farsa que eventualmente terminaría.
Y sabía que después de esa noche, la decisión era mía.
Las palabras de Naruto "Sabes que eso tiene solución ¿Verdad?" volvieron a mi cabeza y tomé una larga bocanada de aire.
-No lo sé, Ino- mordí mi labio inferior- Me da…miedo –
Ante mi respuesta, Ino solo atinó a mirarme con ternura y esbozar una sonrisa comprensiva.
-Lo sé y te entiendo, Hinata- tomó mis manos entre las suyas -Pero la vida se trata precisamente de esto, de arriesgarte un poco y experimentar lo que te ofrece-
Sonreí relajada y la miré con cariño. Ella era mi mejor amiga, quien siempre hacía todo más sencillo para mí y me alentaba a perder mis miedos y buscar mi felicidad.
Era ella quien no desistiría hasta darme el valor necesario para hacer lo que en verdad quería hacer.
¿Qué haría sin ella?
-Además y perdón que lo diga pero Naruto tiene razón- su voz me sacó de mis cavilaciones -¡No soportas que otras mujeres lo tengan, estás muy celosa! ¡Ya admítelo!-
Hice una mueca de medio lado, resignada.
-Pues sí, me muero de celos-
-Entonces arriésgate, Hinata. Ésta noche cuando Naruto llegue, ponte lo más sexy que tengas de tu lencería fina en ese guardarropa de muerte que tienes, búscalo y aprovecha la oportunidad que la vida te está ofreciendo- sonrió emocionada -¡Y la oportunidad que tienes de por fin dejar de ser virgen!-
-¡Ino!-
-¿Qué? ¡Sólo estoy diciendo la verdad!-
Ante su comentario aparentemente inocente, contuve mis ganas de reír y sonreí abiertamente mientras la miraba con ojos entrecerrados unos instantes antes de que mis pensamientos terminaran en él.
En el hombre que pronto volvería y al que deseaba como él me deseaba a mí.
En Naruto.
Entonces solté un largo suspiro y miré a Ino serena.
-Tienes razón Ino, basta de niñerías- meneé mi cabeza- Creo que es momento de perder el miedo-
Como única respuesta, mi mejor amiga juntó sus manos y soltando un ligero chillido de emoción se abalanzó sobre mí para abrazarme con fuerza.
-Te quiero amiga, y sé que podrás-
Una vez separadas, tomé sus manos entre las mías y la miré con ojos brillantes.
-Gracias Ino, no sé qué haría sin ti-
Como acto reflejo miré el reloj a mí lado solo para darme cuenta que eran poco más de las once de la noche. Naruto llegaba siempre antes de la medianoche a casa, lo que significaba que pronto estaría aquí.
De manera automática, abrí mis ojos de par en par y solté un chillido de nervios para mirar a Ino anhelante.
-¡Espera! Aún tengo algo más que pedirte-
-Dime-
-¿Me ayudarías a escoger…que ponerme para ésta noche?-
Frente a mí, Ino se levantó de la cama y me miró con una sonrisa de oreja a oreja.
-Con gusto, amiga-
Con esa simple respuesta, dio media vuelta para comenzar a caminar y sin más remedio que levantarme de mi lugar, la seguí con piernas temblorosas hasta la puerta de mi enorme vestidor.
~Naruto POV~
Cuando entré al departamento no me sorprendió darme cuenta que todo estaba a oscuras salvo por la tenue luz de la lámpara de la sala. Faltaban apenas quince minutos para las doce.
Para entonces estaba seguro que Hinata se encontraba durmiendo.
Tomando una larga bocanada de aire, salí del elevador para entrar al vestíbulo y una vez que las puertas se cerraron detrás de mí emprendí mi marcha a las escaleras. Aunque había tomado solo dos copas me sentía extrañamente agotado, y no físicamente.
Mi plática con Sasuke me había agotado mental y emocionalmente, y sin poder dejar de pensar en Hinata, había conducido a casa sumido en mis pensamientos y en los consejos que mi mejor amigo me había dado.
Alejarme de Hinata. Aquél simple consejo era el único que estaba seguro que no cumpliría.
Una vez al pie de la escalera solté un largo suspiro para comenzar a subir mientras deshacía mi corbata.
Lo único que quería hacer era meterme a la cama y dormirme para poder descansar. Aunque estaba seguro que como cada noche, cierta peliazul de ojos hermosos y cuerpo de pecado se aparecería en mis sueños para atormentarme e impedirme dormir.
-Hinata-
Susurré su nombre sin aliento y una vez en el pasillo emprendí mi camino rumbo a mi habitación. Sin fijarme mucho en lo que hacía, abrí la primera puerta que encontré mientras me quitaba el saco y una vez dentro cerré la puerta de una patada para aventar el saco y la corbata en el silloncito individual a mí lado.
Confundido, fruncí el ceño al darme cuenta de lo extraño que me parecía ese sillón y entonces lo recordé. Yo no tenía ningún silloncito individual en mi cuarto.
Entonces alcé mis ojos y miré a mí alrededor para darme cuenta de lo obvio.
Aquella no era mi habitación.
Sin entender muy bien aún en donde estaba, miré el enorme tocador a mí lado en donde se encontraban perfumes y maquillajes y en un pequeño taburete, el vestido blanco que Hinata había usado esa noche junto a los zapatos.
Y al detener mi vista en la enorme cama con dosel blanco, contuve una maldición. Era la habitación de Hinata.
¿Cómo rayos había llegado ahí?
-Demonios-
Frustrado di media vuelta para salir de ahí cuanto antes pero el sonido de alguien removiéndose en la cama me hizo voltear de nuevo.
Demonios.
Hinata se enderezó en su lugar y una vez sentada en la cama prendió la lámpara que se encontraba a su lado para mirarme.
Y sus hermosos ojos perlados, abiertos de par en par, me miraron entre confusos y brillantes. Fue cuando me di cuenta que estaba totalmente despierta. Casi en alerta.
-Lo siento, no quería despertarte- me disculpé y miré a mi alrededor confundido -En realidad no sé porque entré aquí. Te dejaré para que sigas…-
-No, no te vayas- su voz sonó suave, como una invitación-No importa, Naruto-
Con una suave sonrisa, levantó las sábanas y con la luz de la lámpara iluminándola por completo, salió de la cama para quedar parada frente a mí.
Y al verla, no pude hacer más que abrir mis ojos de par en par.
Maldición.
Hinata estaba en lencería. Y nada más.
Como un reverendo idiota, me limité a mirarla durante largo rato sin tener idea qué decir. En algún momento dejé caer mi mandíbula y sin entender muy bien si estaba soñando pero demasiado abstraído para pellizcarme y comprobarlo, me deleité con la visión que tenía en frente incapaz de decir nada.
Incapaz de respirar.
Con un conjunto de lencería fina en color negro con detalles plateados de encaje, Hinata parecía un ángel caído dispuesto a tentarme de la manera más baja posible. Por Dios, si bien podría no traer nada encima. Con su torso cubierto por un ligero babydoll con sostén de copas y una diáfana tela de gasa cubriendo su plano vientre, complementado por unas pequeñísimas braguitas de encaje a juego, parecía un espejismo.
Llevaba el indomable cabello suelto en largos tirabuzones que enmarcaban su rostro y cubrían pudorosamente sus senos, y por supuesto, iba descalza.
Una diosa.
Estaba deliciosa. Y para entonces estaba usando todo mi autocontrol para no acercarme, tomarla entre mis brazos, aventarla en la cama, romperle la costosa lencería que llevaba y hundirme en ella hasta perder la razón. Hacerla mía hasta verla gritar de placer en mis brazos, y hasta llenarme de ella por completo.
Decidiendo que lo mejor para los dos sería no seguir admirando su cuerpo completamente visible a través de esas prendas del demonio, subí mi mirada hasta encontrarme con su rostro y estuve seguro que lo que vi no lo habría esperado jamás.
Con una ligera sonrisa conciliadora en su rostro, los ojos de Hinata irradiaban luz y brillaban increíblemente, de una manera que no lograba comprender.
Como si esperara aquella respuesta de mi parte, como si estuviera satisfecha de mi expresión.
Entonces, muy lentamente y como si supiera lo que causaba en mí, comenzó a caminar mientras se mordía el labio inferior nerviosa.
Hacía mí. Muy lentamente.
Tortuosamente.
Y cuando finalmente estuvo a escasos centímetros de mi cuerpo a punto de reventar de calor y mi rostro confundido, se detuvo para mirarme. Pasó un brazo por mi cuello, y con esa mirada brillante sobre la mía, habló.
-De todas formas te estaba esperando-
Durante unos instantes me limité a verla sin decirle nada, perdido en aquellos brillantes ojos perlas que en aquél momento parecían echar chispas. Con ella tan cerca de mí, tuve que hacer uso de todo mi autocontrol para no tomarla entre mis brazos y besarla como un desquiciado mientras sus palabras hacían eco en mi mente.
Entonces, frunciendo el ceño ligeramente encontré finalmente la cordura para hablar.
-¿Esperándome?-
Hinata sonrió algo inocente y llevó su mano disponible a mi pecho sin dejar de mirarme. Yo por mi parte no podía siquiera pensar con claridad para entender qué era lo que estaba pasando, y mucho menos que rayos hacía esperándome en su recámara y vestida así.
Maldición, igual podría ir desnuda y excitarme igual.
Entonces pareció apiadarse de mí y sin dejar de mirarme, contestó a mi pregunta.
-Estuve pensando sobre lo que hablamos hace unas horas…- su voz sonó tímida- Y me di cuenta que tenías razón, Naruto-
Se detuvo unos instantes antes de hablar.
-Me muero de celos. Y la idea de que te acuestes con otras mujeres me pone mal. Muy mal-
Abrí mis ojos de par en par. De todo lo que esperaba que me dijera estaba seguro que eso jamás lo había visto venir, e incapaz de responder algo, la miré sorprendido mientras sentía mi pulso acelerarse.
Como si quisiera torturarme aún más, dio otro paso y acarició mi piel por encima de la camisa con delicadeza mientras yo solo atinaba a devolverle una mirada sorprendida.
-Pero también me di cuenta que como dijiste, la solución a eso está en mis manos-
De manera inmediata la conversación que habíamos tenido horas antes pasó por mi cabeza hasta detenerse en el momento preciso en el que le había dicho eso, y creyendo que estaba escuchando mal la miré con cautela mientras esperaba que siguiera hablando.
Y de todo lo que pensé que podría decirme, estuve seguro que jamás esperé aquello.
-Así que sí quiero, Naruto- dijo segura, sus ojos perdidos en los míos -Quiero ser tu mujer, en todos los sentidos-
Aquello fue más de lo que pude soportar. Por un momento creí que había escuchado mal, o que era una broma, o que estaba soñando.
Pero al verla frente a mí, tan cálida, tan tímida pero tan segura a la vez, vestida con ese maldito conjunto de lencería que no dejaba mucho a la imaginación mientras sus ojos brillantes se perdían en los míos, supe que no era así.
Loco de deseo por ella y con mis manos escociendo por tocarla hice una larga inhalación y la miré idiotizado.
No supe en qué momento mis manos fueron a parar a sus caderas para pegarla a mí de un solo movimiento, y el roce de su piel suave entre la diáfana tela de su ropa interior y la mía fue inevitable. Con mis sentidos embotados, sentí sus suaves curvas contra mi cuerpo aún vestido y en aquél momento estuve seguro que jamás había odiado tanto la ropa como en ese momento.
La quería desnuda, entre mis brazos, debajo de mí. Sudando, gimiendo, diciendo mi nombre mientras la hacía mía.
Mía.
-Hinata…-
Aunque su voz sonaba serena y segura, había escuchado el tono tímido con el que hablaba, clara señal de su inexperiencia en la seducción. Entre mis brazos la sentí estremecerse ligeramente y al mirar sus ojos brillantes pude darme cuenta de lo nerviosa que estaba.
Y en aquél momento pude jurar que jamás la había visto más hermosa.
-Quiero que me hagas el amor. Quiero que me hagas tuya Naruto, ahora-
Y antes de siquiera dejarme reaccionar, acercó mi rostro al suyo para callarme con un beso.
Continuará...
Siiiiiiiii si si si ya se viene lo bueno nenes ;) a Ino la amooooo, por fin salieron de su negación pooor fin Hinataaaaa kyyyyaaaa aprovechateee y violalo, dale duro contra el muro, macizo contra el piso jajajajaja ok no jejeje noooo siiiiii eso fue lo que prácticamente te dijo Ino jajajaja nos vemos pronto chicos jejejeje
Siento no haber podido actualizar más temprano pero me puse a ver la peli de Boruto en la forma más pirata posible jejejeje pero ya la viiii y está geniiialll por eso estoy tan emocionada nenes :) :D Naruto es un bombonsote y Sasuke uffff ni se diga kyyyyaaaaa esta re wena jajajajaja bueno nos leemos pronto :) y no se olviden dejarme un RW para actualizar más pronto chicos :D -/-
