Author's note: OO mas de un año con este fic!! Vaya, han pasado un millar de cosas, pero me parece como si hubiese empezado a escribir hace poco… bueno, aquí tienen otro capi de mi primer fic en esta página, me alegra que les guste

Disclaimer: Saint Seiya es propiedad de Masami Kurumada, Sakura es propiedad de ShadowNoirWing y Sky y sus 'amigos' con todos sus ataques son propiedad mía, basados en la serie Saint Seiya. Vaya, al fin algo de esta historia me pertenece. Un momento… ALGO DE ESTA HISTORIA ME PERTENECE!! SI!! TOMA YA!!

P.S.: 'yawn'bostezo

--

Camus se levantó adolorido. El sofá estaba bien, pero se había apoyado sobre el hombro herido de casualidad, y ahora deseaba no haberlo hecho. Mirando por la ventana, se dio cuenta de que aún era de noche, lo cual confirmó un sonoro ronquido por parte de su mejor amigo. Preguntándose qué había hecho mal para acabar con ese pesado, fue a la cocina dispuesto a ponerse un poco de hielo para aliviar el dolor.

Pero, al estar a punto de entrar en la cocina, oyó voces dentro. Escondiendo su cosmos, se acercó más a ver quiénes eran.

-… y un viejo decrépito, y un imbécil, y un… -decía alguien a quien Camus identificó como Seiya.

-¡Basta ya, Seiya! Al menos Shion nos respondió, ¿no?-dijo una voz suave, perteneciente a Andrómeda.

-¡Sólo lo básico! ¡Justo cuando empiezo a preocuparme de verdad, se pone 'sólo puedo contaros hasta este punto, son órdenes directas de Atenea'! –le imitó Seiya, con un tono de voz algo tonto.

Hyoga contuvo la risa, y se ganó un codazo.

-¡Auch! ¿¡Qué!?

-No lo alientes –respondió el dragón.

-¡Pues se acabó mi paciencia! ¡Ahora mismo llamo a Saori y le preguntó qué está pasando aquí! –estalló Seiya, y se oyó el ruido de pasos.

Entonces, se oyeron más pasos, y el sonido paró.

-¡Ikki! ¡Quita de en medio!

-Te voy a decir un par de razones por las que me parece una de las ideas más estúpidas en las que ha pensado tu diminuto cerebro –dijo el fénix, un tono claramente de enfado en su voz-. Uno: Si llamas a Japón desde el teléfono del Santuario, Shion lo sabrá. Nos dejó claro que no se lo digamos a nadie y que no intentemos averiguar más de momento, y no creo que nos perdone si le desobedecemos tan directamente. Dos: si lo haces desde un teléfono público, no creo que tengas el suficiente dinero para hablar más de dos segundos. Tres: Sencillamente, eres idiota. Cuatro: No sabes el teléfono de la mansión Kido de memoria, ni el prefijo que hay que marcar para llamadas a Japón, ni nada. Y cinco: ¿qué pasa si Saori ha salido y no la puedes localizar?

Todos guardaron silencio.

-Esto… ¿cuál era la razón tres? –preguntó Seiya, un poco perdido.

-Que sencillamente eres idiota.

-¡EH!

-¿Algún problema? –dijo Ikki, y Camus notó la temperatura elevarse.

Se oyó cómo Seiya tragaba saliva, asustado. – ¡Vale, vale, soy idiota! –gritó.

-Hmpf. Patético –terminó Ikki, y se oyeron pasos saliendo por la puerta de atrás hacia Tauro.

-Buf, qué miedo… -dijo Seiya. Se oyó un ruido suave, y Camus adivinó que Seiya se había dejado caer sobre una silla.

-¿Por qué estará tan enfadado? –dijo Hyoga.

-Discúlpenle, es sólo que es su modo de decir que está preocupado… -dijo Shun, suspirando.

-Bueno, es comprensible –dijo Shiryu-. Después de todo, con lo que nos contó Shion… Siempre me pregunté por qué sería huérfana…

-Pues yo preferiría seguírmelo preguntando –le cortó Seiya.

-Es mejor saber lo que pasa que no saberlo. Así, podemos protegerla mejor –dijo Hyoga.

-¡Pues para algo así, mejor no saber nada!

-Mejor nos vamos a dormir antes de que la cosa se ponga fea… -murmuró Shun, apenas audible.

Camus, al oír eso, fue lo más rápida y silenciosamente posible al sofá, y fingió estar dormido. Oyó a los cuatro caballeros de bronce entrar a la sala.

-¿Qué hacen todos esos aquí? –preguntó Seiya, al ver a casi todos los caballeros de oro en la sala, dormidos de cualquier manera en los sacos de dormir.

-No me lo preguntes, debieron de decidirlo mientras hablábamos con Shion –dijo Shiryu en voz baja para no despertar a nadie.

-Um… ¿se supone que nosotros también deberíamos quedarnos aquí?

-Francamente, no sé, pero Camus me dijo que Milo roncaba, así que mejor nos vamos a Tauro…

Confirmando las palabras de Hyoga, Milo soltó otro sonoro ronquido.

-¿Cómo pueden dormir así? –se preguntó Seiya, tapándose los oídos.

-Se habrán acostumbrado…

-Pues nos vamos a Tauro. Si se sigue oyendo, a Géminis. Si se sigue oyendo, a Libra.

-¿Por qué de Géminis a Libra? –preguntó Shun.

-Sencillo, no creo que nadie se quiera quedar en Cáncer, Ikki está en Leo y pienso poner al menos un templo de barrera entre él y nosotros, de modo que Virgo queda descartado. Y si Shaka está en Virgo, nos vamos a Escorpio.

-¡Seiya!

-¡Les defiendes porque eres el hermano de uno y el aprendiz del otro, y te tratan bien, a mi me dan miedo!

-Basta ya, como despierten a Afrodita, no vamos a desentonar nada si decide plantar nuestros cadáveres entre sus rosales –dijo Shiryu, tapándole la boca a Seiya.

-Sólo vámonos de aquí antes de que Milo ronque otra vez, casi me estallan los oídos… -dijo Hyoga, saliendo del salón. Seiya, Shun y Shiryu le siguieron, éste último aún tapándole la boca al Pegaso.

Camus se giró, pensando en lo que acababa de oír. ¿Qué relación tenían esos cinco con Sakura? Parecía que la conocían desde hace mucho. Se preguntó si, al igual que Miho, ella también era una de las huérfanas que conocieron en Japón.

Haciéndose una nota mental de recordar preguntarles en la mañana, se puso boca arriba, pensando en todo el asunto.

--

-Yawn…… ¿qué hora es?

-Creo que las nueve, Afro… ¿Qué haces despierto tan temprano?

-Me acuesto temprano y me levanto temprano, Mu. Es lo más saludable para mi cutis.

-Er… si tú lo dices…

Mu se encogió de hombro y siguió preparando el desayuno. Afrodita a veces era un poco raro, pero seguía siendo su amigo, y Mu prefería evitar cualquier clase de discusiones entre ellos.

Entonces, se oyó un gran ronquido proveniente del salón.

-Arg, no otra vez, ya le tengo dicho que duerma de costado… -dijo Afrodita, dirigiéndose hacia la fuente del sonido. Mu se encogió de hombros y justo cuando estaba a punto de freír un par de huevos, se oyó un gran golpe. Suspirando, Mu usó sus poderes psíquicos para que el huevo se friese solo, y fue al salón a reparar lo que hubiese roto Afro.

Una de las paredes estaba derribada, y Milo estaba medio enterrado entre sus escombros, frotándose la cabeza.

-Ay… ¿por qué me lanzaste contra la pared?

-Roncabas –contestó Afro, impasible, mientras los demás caballeros se despertaban por todo el jaleo.

-¡No ronco!

-Sí que lo haces –dijo Camus, poniéndose la almohada en la cabeza para intentar dormir un poco más.

-¡¡Que no!! ¡Tengo pruebas de que no ronco!

-¿Ah, sí? –preguntó DeathMask, estirándose. -¿Y cuáles son?

-Sencillo. Como me harté de que todo el mundo diga que ronco, una noche me quedé despierto para comprobarlo y no roncaba –respondió Milo, sonriente.

Todo el mundo guardó silencio, mirando a Milo. Entonces, Saga habló.

-Eso es lo más estúpido que he oído en toda mi vida, y eso que la mitad de ella he vivido con Kanon.

Muchos de ellos, incluido Milo, se rieron un poco. Camus murmuró unas cosas bajo la almohada.

-¿Eh? ¿Qué has dicho? –preguntó el escorpión, poniéndose de pie y sacudiéndose el polvo.

-Que dejes de hacerte el idiota o te mando a tu templo de un puñetazo –repitió Camus, más fuerte.

-Heh, alguien se ha despertado de mal humor hoy –se mofó Aioros. Inmediatamente después, tuvo que saltar a un costado para esquivar un Polvo de Diamantes.

-Camus, no ataques a Aioros –dijo Mu mientras reparaba la pared. Camus suspiró y se sentó.

-Tienes razón, Mu, lo siento… es que anoche no dormí casi nada, estuve pensando en una conversación que tuvieron Hyoga y los demás…

-¿De qué hablaron exactamente? –preguntó Dokho.

-De Sakura.

Todos se miraron. Por muy poca que fuese, necesitaban saber todo lo posible sobre Sky, y parecía que éste tenía una conexión con Sakura. Y si ella tenía otra conexión con Seiya o los demás, el tema era cada vez más complicado.

-Vamos a Virgo –dijo Aldebarán, levantándose-. Será mejor que nos cuentes todo lo que pasó cuando estemos todos. Además, entre Shaka, Saga, Dokho y Mu puede que descubran algo.

Todos estuvieron de acuerdo con la idea y, después de desayunar lo más rápido posible, se encaminaron hacia el Templo de Virgo.

--

-Entonces Shion les está ocultando algo… -murmuró Shaka, pensativo.

-No sólo a ellos, a todos nosotros –añadió Shura, cruzándose de brazos.

-Vamos a repasar los hechos que tenemos claros –dijo Saga, inclinándose hacia adelante.

Los caballeros habían llegado al Templo de Virgo, recogiendo a Aioria por el camino, y se habían sentado en círculo. Luego, Camus les había contado exactamente qué fue lo que oyó.

-Primero: Sky llamó a Sakura 'Kanshi Nin' –explicó Saga.

-'Kanshi Nin' significa 'guardián' o 'guardiana', de modo que lo más probable es que tenga algo que él quiere –añadió Kanon.

-Vaya, mira por donde, aún te queda algo de cerebro.

-¡Si serás…!

-Era un cumplido.

-Ahora no es momento de discutir entre nosotros –dijo Dokho. Los gemelos se dieron la espalda mutuamente.

-Segundo: al parecer, Atenea y Shion estás enterados de todo el asunto –prosiguió Mu.

-Y no nos cuentan nada, los muy… -empezó a decir Milo.

-Hey, ¿cuándo vieron por primera vez a Sakura? –le cortó DeathMask.

Milo se quedó pensativo un momento. –A ver… poco después de que los críos llegasen al Santuario…

-¿Y no les parece raro que Shion haya insistido en que todos vayamos a recogerles? Hubiese bastado con uno o dos… -dijo Shura.

-Ya, eso también es muy extraño –murmuró Aioria.

-¿Y si los dos hechos están relacionados? –preguntó Aioros. Cuando todos le miraron, siguió hablando. –Sakura llega justo después de que nos hayan obligado a todos a salir del Santuario. A juzgar por su reacción al enterarse, los peques la conocían de antes y no sabían que había venido. Por lo que dijo Camus, las órdenes de Atenea eran que nadie supiese que Sakura estaba aquí. Juntándolo todo, me parece que la trajeron para que todos nosotros pudiésemos protegerla.

-Interesante razonamiento, he de admitir que me has impresionado –dijo Shaka, claramente sorprendido.

Aioros sonrió. –Eh, que yo también soy listo cuando me lo propongo.

-Lo cual no es muy a menudo… -dijo Aioria en voz baja.

-¿Qué?

-Nada.

-Ahora que lo pienso, creo que no les he mencionado algo –dijo Camus, medio pensativo.

-¿El qué? –preguntó inmediatamente Afrodita.

-La primera vez que estuve cerca de ella… me pareció sentir un cosmos… pero no era como los de los caballeros, era algo diferente…

-Hm, que raro, estaba seguro de que solo los caballeros y los aspirantes a caballeros tenían cosmos…

-Pero si tiene cosmos, ¿cómo es que no pelea? –preguntó Aldebarán.

-No lo sé, ya les he dicho que era diferente, pero estoy seguro de que era cosmos –dijo Camus.

-Ya, si no se habría podido defender de Sky, era sólo uno…

-Un momento… -dijo Dokho. -¿Y si Sky no está solo?

Todos voltearon, sorprendidos.

-Piénsenlo, si hubiese que protegerla, con Seiya y los demás habría bastado, no importa si Sakura tiene cosmos o no. Sky era fuerte, pero esos cinco también. No había ninguna necesidad de enviarla justo donde están los doce caballeros de oro.

-Es decir, que lo más probable es que Sky tenga un par de amiguitos más –terminó Afrodita.

-Exacto.

-Je, esto se pone cada vez más interesante, puede que tengamos otra guerra encima y todo –dijo DeathMask, obviamente encantado por todo el asunto.

-Tú lo único que quieres es ver cadáveres por todas partes, que asco –dijo Piscis, frunciendo el ceño.

-Ignorando a esos dos… -dijo Milo, mientras DeathMask y Afrodita empezaban a discutir de nuevo-, ¿qué vamos a hacer ahora?

Todos se pusieron a pensar.

-Hablar con Shion queda descartado, seguro que no nos dice nada –dijo Shura.

-¿Creen que los peques nos digan algo si les preguntamos? –volvió a decir Aioros.

-Depende… Tienen que estar todos de acuerdo en hablar o no lo harán en absoluto, esos cinco tienen unos lazos muy fuertes –comentó Dokho.

-Entonces habrá que pensar en un modo de convencerlos –añadió DeathMask.

-Y creo que se como… -dijo Aldebarán. Luego, procedió a explicarles su plan.

-¡Vaya, esa es una muy buena idea! –dijo Afrodita cuando Tauro terminó de habar, impresionado.

-No está nada mal, tendremos que ponerlo en práctica –dijo Shaka.

-Pero necesitaremos la ayuda de alguna amazona –dijo Aioria. Inmediatamente, todos le miraron, y Aioria ladeó un poco la cabeza. -¿Qué?

-¡Puedes convencer a Marin! –dijo Aioros, contento.

-¿¡Qué yo qué?!

-¡Es la excusa perfecta para que estén los dos solos un rato!

Aioria se sonrojó. -¡Oye! ¡Ya te he dicho que no me gusta!

-Pues tu cara muestra lo contrario.

Aioria se sonrojó aún más.

-Ya va por el nivel 2 –dijo Afrodita, riéndose.

-¿Por el qué? –preguntó Milo.

-He hecho una tabla en la que se enlistan los 10 niveles de sonrojo. El 2 significa que está avergonzado porque alguien le ha demostrado lo contrario a lo que estaba diciendo.

-¡No es cierto! –gritó Aioria.

-Y ahora está en el nivel 3, que es una versión más fuerte que el 2.

-¡¡Ya no os aguanto más!! –gritó de nuevo Aioria, saliendo de Virgo.

-No debieron tomarle el pelo de ese modo… -dijo Mu.

-Bah, será el caballero de Leo, pero más que un león parece una gallina –dijo Aioros, divertido.

-Además, seguro que está tan enfadado con Aioros y con Afro que va a hablar con Marin sólo para demostrar que se equivocaban –añadió Kanon.

-Bueno, vamos a aprovechar que aún tenemos tiempo para hablar sobre los detalles del plan –dijo Saga.

--

"Vaya vaya, así que esos son los caballeros de oro…"pensó. Agudizó aún más el oído, pudiendo oír la conversación perfectamente. Mala suerte, ya empezaban a sospechar, pero no tenían ni idea de la magnitud del asunto. Aliviado ante eso, siguió escuchando el plan. Necesitarían algunos días para llevarlo a cabo. Eso les daría tiempo a recuperarse de sus heridas y a maximizar de nuevo su cosmos, pero no importaba. Sky podría contra tres a la vez, y los demás también eran muy fuertes.

Pero si esa persona entraba en el combate… sintió un escalofrío recorrerle la espalda. La única vez que le había visto revelar su verdadero poder, no había podido dormir durante días por la experiencia. El incidente fue catalogado por la policía estadounidense como 'una gran explosión en una de las centrales nucleares debido a la fusión del núcleo', pero eso no era lo que había pasado en absoluto. Todos los demás le respetaban enormemente, pero también le temían.

Temían el poder que era capaz de desatar.

Bueno, no les culpaba. Esa persona tenía un poder superior al de los caballeros de oro. No le sorprendería si pudiese enfrentarse a los doce a la vez en un combate. No, más que eso. No le sorprendería si pudiese enfrentarse a la propia Atenea en un combate y ganar.

Sacudiendo la cabeza, decidió olvidarse del asunto. Al oír que los caballeros volvían a sus respectivos templos, decidió que ya no harían nada relevante.

Concentrando su cosmos, volvió su sentido del oído a la normalidad y salió del prado caminando. De todos modos, ¿para qué huir si se encontraba a kilómetro y medio del Santuario?

--

Author's note: buf, se me acabaron las ideas. Quería hacerlo más largo, pero bueno, tengo 2 trabajos para la próxima semana, así que mejor lo dejo aquí y pongo de una vez lo que tengo. Hasta luego!