Continuacion de balas de amor ^^

100% combate

Capitulo 9: Diversión y justicia en la espada.

-Ese Kenpachi ya se adelanto-Dijo Shinji.

-No tenemos otra salida, así es él-Dijo Ukitake.

-Ya llegaste Orihime-chan-Exclamo Urahara-Buenas tardes Kurosaki-san.

-Orihime, irán Shinji y Matsumoto contigo-Dijo Yoruichi.

-¿Yo?-Sorprendida, nunca la dejaban ir al menos acompañada de Ukitake o Urahara.

-Tu espada-Dijo Shinji mientras se la lanza. Ella lo atrapa sin problemas con su mano derecha-Vamos.

-¡Que emoción!-Exclamo Rangiku mientras se adelantaba con el rubio.

-Espérame-Dijo la joven sonriéndole a Ichigo-No me demoro ni media hora-Se apodera de su mejilla izquierda y se va corriendo detrás de los demás.

-Descuida Kurosaki-san...Mi querida Orihime-chan es toda una rosa con espinas.


Nnoitra y Kenpachi peleaban como dos bestias ansiosos por ganar, por derramar sangre. Ulquiorra miraba todo tranquilo, esperando y esperando.

En eso se apareció Shinji entre las dos bestias, detuvo el ataque del Espada fácilmente con su espada y la de Kenpachi con una daga.

-Yosh-Saludo-Lamento interrumpir pero quería invitarme a este "baile"

-Aún lado Shinji, él es mío.

-Si quieres pelear con alguien, hazlo conmigo-Dijo Ulquiorra mientras tomo su espada.

-Pero es que no puedes moverte.

Al decir esas palabras, el Espada extremadamente pálido sintió dos filos de espadas en su cuello por cortesía de Matsumoto e Inoue. Debió admitir que eran rápidas ya que no sintió sus presencias, soltó su espada sin desenfundar y miro fijamente a Orihime.

-Tú eres la que le pertenece a Aizen-sama

-Yo no soy de su propiedad, ¿Oíste?

-Dije que me dejarás con él, es mío.

-Eres malo conmigo Zaraki-Dejándole el camino libre. Su amigo y espada no tardaron en volver a pelear entre ellos.

Zaraki se retorcía en una mezcla de dolor y placer que repugnaría al más sádico de los peleadores, constantemente lamía sus labios y agitaba su espada. Embriagado con su propia sangre el capitán parecía una bestia, un animal.

-Jeh ese sujeto se divierte – suspiro Shinji al ver como Zaraki lanzaba estocadas sin cesar ante la enorme guadaña del espada. Nnoitra agito su guadaña, en señal de contrataque, Zaraki lo cubrió con su espada y por el impulso de este salio disparado hacia atrás.

-Esa arma tuya es muy extraña, espada – grita emocionado Zaraki, ignorando las notables heridas en sus brazos y pecho.

-¿Eso es un halago? – el espada recarga su guadaña y se impulsa con ella misma, lanza un par de patadas durante su traslado, y Zaraki, logra herir un par de veces su costado.

Ulquiorra seguía "tomado", las amenazadoras espadas se mecían frente a su cuello, aun así no parecía muy preocupado, mantenía su mirada fija en el horizonte y su gesto frió.

-Estas acabado ríndete, serás nuestro rehén pero tendrás un trato digno – la teniente Matsumoto cumplía con su rutina.

Me sorprende como con una espada en la mano, todos son valientes – Ulquiorra hace un giro extraño y logra liberarse del agarre de la teniente lanzándola de espaldas, Orihime no podía creerlo y se quedo muda al ver su velocidad.

Matsumoto perdió el equilibrio, caminando hacía atrás trompicándose, sintió como unos fuertes pero delgados brazos la sostuvieron, unos brazos familiares, después sintió un frío cuchillo acariciando su mejilla.

-Lo siento Rangiku – Matsumoto abrió sus ojos al máximo, al escuchar la voz de Gin – no te muevas, no quiero que tu bella cara quede marcada.

Detrás de él apareció Grimmjow, a la espera de sus órdenes con su cara de molestia.

-Grimmjow ayuda a tus compañeros – menciono Gin, al decir esto Grimmjow salio disparado hacia donde estaba Orihime, quien ya cruzaba su espada con la de Ulquiorra.

-Ulquiooooorrraa ella es mía – Shinji se atraviesa de nuevo, e interfiere con su espada en el camino de Grimmjow.

-Te lo advertí, esta vez no te perdonaré – Reclama Shinji forcejeando con el espada.

-Bien, acabaré contigo primero y te arrepentirás por no haberme matado.

-¡Shinji!-Grito Orihime, pero sin perder su concentración, después de todo, estaba ante un combate.

-Preocúpate ahora mismo solo por ti mujer-Le dijo Ulquiorra, atacándola con su espada con el mismo movimiento que usas con un cuchillo para cortar.

-¡Eso ya lo se, no necesito que me des clases!-Le dijo deteniendo el impacto con su propia espada.

Su combate fue calculador, una mezcla de filos y trucos de combate, ninguno de ellos perdió de vista al otro. Ulquiorra, con su espada a nivel de su ombligo, lo mando directo hacía ella, pero para su sorpresa, ella dio un gran salto, cayendo sobre la parte superior de la katana y de otro impulso, volvió al aire y mientras descendía de cabeza, le ataco directamente la espalda.

Cayo con su mano libre, dio otro impulso para poder caer ahora de pie y le sonrió mientras le mostraba la sangre del Espada recorrer su katana.

-Eso fue interesante-Tomando su arma con más presión-Ahora veo el por que Aizen-sama te desea.

-Pues esperará sentado porque nunca me tendrá.

-No importa cuanto tiempo pase-Dijo Rangiku-Aún no entiendo lo que pasa por tu cabeza-Susurro.

-Gomen ne-Fue todo lo que dijo.

-Aún que tú tampoco entiendes...De seguro no sabes como me afecto tu decisión.

Gin acerco sus labios peligrosamente al oído de la chica-Eso es lo que tú crees-Le susurro peligrosamente.

-Eres un canalla-Dijo enojada consigo misma y agachando la cabeza.

-Aún no aprendes nada Espada-Dijo Shinji bloqueando sin problemas un ataque de Grimmjow.

-Cállate, voy a matarte y luego a la mujer.

-¿Vas a matar la presa de Aizen? Vaya, un espada rebelde...Eso me gusta...Aunque no lo suficiente para salvarte.

Zaraki seguía con los bruscos ataques y Nnoitra seguía a la defensiva, aunque aprovecho una mínima oportunidad e hizo que levantase su katana, para luego clavarle su guadaña en pleno pecho. Sonrió complacido y victorioso, pero para su sorpresa, su adversario no grito, ni quejo, ni nada, en vez de eso...sonríe ampliamente.

-A pesar de que le he cortado, no ha mostrado una sola mueca de dolor, ¿de que esta hecho? – pensó Nnoitra, esquivando un par de estocadas de Zaraki.

-¿Qué pasa espada? Parecería que viste a un fantasma – el capitán de parche en el ojo, lanzó bruscamente su espada en un ir y venir horizontal, el espada logro cubrir estos embates con el filo de su guadaña, la batalla había entrado en su clímax y en el punto más desgastarte, a pesar de que solo tenían peleando algunos minutos, la intensidad con la que peleaban, los sometía a terminar con la pelea lo mas rápido posible.

-Jah…, me preguntaba ¿Por qué un hombre que va a morir muestra esa sonrisa de estúpido? – Nnoitra contraataca, utilizando la cadena de su guadaña y trasformando su arma en un péndulo giratorio que cortaba todo a su paso, Shinji y Grimmjow se tuvieron que mover o de lo contrario hubieran sido cortados. Zaraki esquivo los peligrosos cortes, moviéndose de forma diagonal y saltando y corriendo en reversa.

-Zaraki-saaaan – grita preocupada Orihime, al ver que la táctica de Nnoitra resulta efectiva, de seguir así el capitán perdería la pelea.

-Ya te lo dije mujer, preocúpate por salvarte tú – Ulquiorra de nuevo la amenaza con su espada, pasando oscilante el filo por su cara - ¿te das cuenta que estas en un campo de batalla?, esta no es una plaza, ni uno de tus ridículos bailes.

La chica da un salto giratorio, a un costado alejándose de su oponente – yo estoy a cargo de este grupo. Prefiero morir yo… antes de ver morir a alguien bajo mando. Así murieron mis padres y si así me toca morir, estaré feliz.

Ulquiorra ya no dijo nada, era una mujer diferente, pensó. Es un peligro para nosotros, susurro.

-Jajajaja te he dejado hecho mierda, capitán – Nnoitra se burla de Zaraki, quien había recibido múltiples heridas con la guadaña, era lógico, un arma de gran alcance era difícil solo escapar de el.

-M-maldición jeje, tal vez no sobreviva – Zaraki toma su espada de nuevo, manteniendo su sonrisa y provocando de nuevo que Nnoitra gesticulara en señal de repudio – tendré que usar toda mi fuerza.

El espada tomo su guardia de nuevo – ¿no escuchaste?, estas hecho mierda – Nnoitra aguardo escéptico ante la torpeza del capitán, aunque se sorprendió al ver que esta vez tomaba su espada con ambas manos.

-¡Tengo que usar toda mi fuerza o morir en el intentooooo! – Zaraki tomando la espada con sus dos manos, dio un enorme salto y con el impulso de la gravedad y su peso, logro una aceleración en su estocada con una potencia y velocidad que dejo impresionados a todos los presentes, Nnoitra recibió un corte de tajo, desde su hombro izquierdo hasta la zona del ombligo, un corte diagonal que terminaría con su vida.

-Ahhhh, eres una bestia – las últimas palabras del espada, quien cayó de rodillas a los pies del capitán Zaraki.

-Diste un gran combate Espada-Dijo Ken-chan posando su arma sobre sus hombros.

-¡Ese es nuestro capitán!-Felicito Rangiku aún atrapada ante los brazos de Gin.

Su comentario hizo que sintiese más aquella prisión del brazo sobre su cuerpo.

-No deberías estar apoyando en tu situación.

-Y tú deberías dejar de mostrar esa sonrisa diabólica...Sabes que la odio.

-Je...Gomen ne.

-Eres un maldito... ¿Qué no sabes hacer otra cosa que disculparte? Maldición...

Orihime sonríe ampliamente ante la victoria del capitán y pone su espada verticalmente al lado derecho de su rostro y apoyando su mano izquierda en el filo, detiene el impacto del ataque de Ulquiorra. Vio que el Espada levanto su pie derecho para propinarle una patada en la cara, así que se agacho para esquivar el ataque y aún en el suelo, giro con su pie estirado, logrando que perdiese el equilibrio y cayese.

-Para ser alguien que me reclama por no concentrarme, eres fácil de predecir-Dice mientras lo veía incorporarse-Aunque es porque no estas usando toda tu fuerza conmigo.

-¿Te diste cuenta?-Se pone en pose de ataque.

-Eres fácil de predecir...etto...

-Ulquiorra y lo lamento, pero Aizen-sama me lo ha ordenado, me ha pedido no usar toda mi fuerza contigo o te mataría.

Orihime no respondió, se quedo en silencio analizando sus movimientos, pero para su sorpresa, se había acercado demasiado rápido que apenas tuvo tiempo de reaccionar y defenderse. El impacto la hizo retroceder unos metros.

-Creo que estoy en problemas-Pensó al sentir como su espada había temblado por unos segundos.

-Voy a llevarte con Aizen-sama ahora mismo mujer-Sentenció.

-O-Orihime – Rangiku aun inmovilizada grita desesperada al ver que su compañera estaba en problemas, Gin no soportaba ver aquella expresión de dolor en el rostro de Rangiku y su eterna sonrisa por un instante se desvaneció. – Capitán Zaraki, ayúdela por favor.

-No digas cosas ridículas, ella esta en una pelea, sería una falta de respeto que yo interviniera – el capitán se deja caer, chorreando sangre y se sienta con los brazos extendidos hacia atrás –además, en mi estado actual no puedo ayudar a nadie.

-Maldición, esta en problemas – Rangiku mantiene su semblante de preocupación, Gin poco a poco notó como la piel de la mujer palidecía, con cada estocada que Orihime esquivaba o contrarrestaba con su espada.

-Por favor, no pongas esa cara – dice Gin a la mujer, susurrándole de nuevo al oído-Me recuerda a aquel día en que te perdí.

La cara de la mujer se transforma, una gota de sudor baja desde su frente, rozando su nariz, por que sus cejas se habían juntado en señal de furia, la chica mostró sus dientes cual animal herido.

-Hablas del día en que fueron declarados non gratos en el seireitei – la chica no puede evitar que su voz se quiebre por la nostalgia y el coraje – el día que descubrimos su traición.

Gin desvanece su sonrisa por segunda vez aquella tarde.

-¡Orihime-chan! – Shinji, quien se había alejado en el vértigo de su pelea con Grimmjow del epicentro de los hechos, se da cuenta de que Orihime la pasaba mal – resiste, voy para allá.

Grimmjow, logra detenerlo con el filo de su espada, cortándolo levemente por la espalda.

-En verdad tienes cojones, mira que darme la espalda así como así – dice Grimmjow mientras Shinji lo voltea a ver arrugando su nariz y su gran dentadura siempre destacando en primer plano

-Lo siento, creo que me equivoque contigo – Shinji se dio la vuelta y sostuvo su espada con fuerza – yo creía que tenías dignidad, pero…al atacarme por la espalda…tu destino solo es la muerte.

-Maldición-Dijo cuando un ataque vino tan rápido que la única forma de esquivarlo, era tirándose a su derecha. Cae al suelo y se queja al sentir un dolor en el abdomen, al parecer, igual fue atacado por aquella zona.

Siente que venía a atacarla, pero esta vez pudo reaccionar y poniéndose de rodillas mientras volteaba, detiene el impacto con su arma. Sus espadas seguían "Empujando" y Orihime tenía su mente trabajando a mil por hora por una forma de vencerlo.

Tuvo una idea.

Empujo su katana con todas sus fuerzas, haciendo que el Espada retrocediera y aprovechando los milímetros de segundo que este necesitaba para ponerse en ataque lo atado con todo en su pecho, lastimándolo lo más que podía, cosa que logro con éxito. Respiraba agitadamente mientras la sangre de ambos caía al suelo en pequeñas gotas.

-Orihime-Exclamo Matsumoto rogando que tuviese una oportunidad de ganar-Suéltame.

-No-Fue su respuesta.

-¡Que me sueltes!-Tratando de zafarse, ignorando el filo que rozaba su mejilla.

-Quédate aquí para que no te lastimes.

-Basta, no digas más-Esforzándose por no demostrarle su debilidad, él ya no contaba con ese derecho-No tengo por que creerle a alguien que nos traiciono...a quien rompió la promesa de nunca dejarme.

Los dos seguían peleando con todo lo que tenían, pero ahora todo lo decidiría en un ataque. Se acercaron corriendo al otro y atacaron a la vez. Se quedaron quietos hasta que Ulquiorra se toco también el ábdomen, donde estaba lastimado, no era grave, pero lo sería sino se atiende de inmediato.

-Muy pocas personas me lastiman así, te has ganado mis respetos como luchador, pero...Aún no fue lo suficiente para ganar-Dijo mientras se guardaba su espada.

En el momento que había dicho esas palabras, Orihime libero una gran cantidad de sangre por el cuerpo ya que en ese ataque, Ulquiorra le hizo 2 severos golpes y caía al suelo sorprendida. Ulquiorra volteó una vez listo y vio como cayó al suelo de rodillas, cubierta por su sangre.

-Hay que llevarla inmediatamente donde Aizen-sama-Acercándose.

-¡Orihime!-Grito Matsumoto.

-Rayos-Soltó Shinji.

Ulquiorra estaba a punto de tocarla cuando sintió que alguien le rozaba el cuello con su espada y vio que era nada menos que Shunsui Kyoraku. Gin sintió a milímetros de su nariz la punta de otra espada.

-Suelta a mi teniente, Gin.

-¡Taichou!-Exclamo Matsumoto feliz de ver nuevamente al pequeño capitán que acompañaba a Shunsui.